{"id":16287,"date":"2021-06-16T08:00:00","date_gmt":"2021-06-16T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=16287"},"modified":"2021-06-16T09:30:44","modified_gmt":"2021-06-16T12:30:44","slug":"papa-francisco-jesus-ha-rezado-por-todos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-jesus-ha-rezado-por-todos\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Jes\u00fas ha rezado por todos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Jes\u00fas ha rezado por todos<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> durante su mensaje compartido en el desarrollo de la <strong>Audiencia General<\/strong> del d\u00eda mi\u00e9rcoles, celebrada en el <strong>Patio de San D\u00e1maso <\/strong>de <strong>Palacio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong>. En \u00e9sta ocasi\u00f3n, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, al concluir el ciclo de catequesis sobre la oraci\u00f3n, centr\u00f3 su reflexi\u00f3n en el tema: <strong>\u201cLa oraci\u00f3n pascual de Jes\u00fas por nosotros\u201d<\/strong> (Lectura: Mc 14, 32-36).<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>(\u2026) Jes\u00fas rezaba, y rezaba mucho. Durante su misi\u00f3n, Jes\u00fas se sumerge en ella, porque el di\u00e1logo con el Padre es el n\u00facleo incandescente de toda su existencia\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agregando m\u00e1s adelante, que en <strong>Jes\u00fas<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) no hay solamente bondad: hay algo m\u00e1s, est\u00e1 la salvaci\u00f3n, y no una salvaci\u00f3n epis\u00f3dica \u2013 la que me salva de una enfermedad o de un momento de des\u00e1nimo \u2013 sino la salvaci\u00f3n total, la mesi\u00e1nica, la que hace esperar en la victoria definitiva de la vida sobre la muerte\u201d.<\/em><\/strong> Profundizando, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos revelaba, <strong><em>\u201c\u00c9l reza de forma dram\u00e1tica en el huerto del Getseman\u00ed \u2014lo hemos escuchado\u2014, asaltado por una angustia mortal. Sin embargo, Jes\u00fas, precisamente en ese momento, se dirige a Dios llam\u00e1ndolo \u201cAbb\u00e0\u201d, Pap\u00e1 (cfr.&nbsp;Mc&nbsp;14,36)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, nos se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cJes\u00fas reza tambi\u00e9n en la cruz, envuelto en tinieblas por el silencio de Dios. Y sin embargo en sus labios surge una vez m\u00e1s la palabra \u201cPadre\u201d. Es la oraci\u00f3n m\u00e1s audaz, porque en la cruz Jes\u00fas es el intercesor absoluto: reza por los otros, reza por todos, tambi\u00e9n por aquellos que lo condenan, sin que nadie, excepto un pobre malhechor, se ponga de su lado\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1adiendo, expres\u00f3, <strong><em>\u201c\u00abPadre, perd\u00f3nales, porque no saben lo que hacen\u00bb (Lc&nbsp;23,34). En medio del drama, en el dolor atroz del alma y del cuerpo, Jes\u00fas reza con las palabras de los salmos; con los pobres del mundo, especialmente con los olvidados por todos, pronuncia las palabras tr\u00e1gicas del salmo 22: \u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb (v. 2): \u00c9l sent\u00eda el abandono y rezaba\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, entonces, continu\u00f3, <strong><em>\u201cJes\u00fas reza en las horas decisivas de la pasi\u00f3n y de la muerte. Y con la resurrecci\u00f3n el Padre responder\u00e1 a la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas es intensa, la oraci\u00f3n de Jes\u00fas es \u00fanica y se convierte tambi\u00e9n en el modelo de nuestra oraci\u00f3n. Jes\u00fas ha rezado por todos, ha rezado tambi\u00e9n por m\u00ed, por cada uno de ustedes\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final, sobre aquel rezo del <strong>Se\u00f1or<\/strong>, el <strong>Santo Padre<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cJes\u00fas reza por m\u00ed: cada uno de nosotros puede poner esto en el coraz\u00f3n, no hay que olvidarlo. Tambi\u00e9n en los peores momentos. Somos ya acogidos en el di\u00e1logo de Jes\u00fas con el Padre en la comuni\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Hemos sido queridos en Cristo Jes\u00fas, y tambi\u00e9n en la hora de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n todo ha sido ofrecido por nosotros\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Catequesis 38.&nbsp;<em>&nbsp;La oraci\u00f3n pascual de Jes\u00fas por nosotros<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p><p><em>En esta serie de catequesis hemos recordado en varias ocasiones c\u00f3mo la oraci\u00f3n es una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s evidentes de la vida de Jes\u00fas: Jes\u00fas rezaba, y rezaba mucho. Durante su misi\u00f3n, Jes\u00fas se sumerge en ella, porque el di\u00e1logo con el Padre es el n\u00facleo incandescente de toda su existencia.<\/em><\/p><p><em>Los Evangelios testimonian c\u00f3mo la oraci\u00f3n de Jes\u00fas se hizo todav\u00eda m\u00e1s intensa y frecuente en la hora de su pasi\u00f3n y muerte. Estos sucesos culminantes de su vida constituyen el n\u00facleo central de la predicaci\u00f3n cristiana: esas \u00faltimas horas vividas por Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n son el coraz\u00f3n del Evangelio no solo porque a esta narraci\u00f3n los evangelistas reservan, en proporci\u00f3n, un espacio mayor, sino tambi\u00e9n porque el evento de la muerte y resurrecci\u00f3n \u2014como un rayo\u2014 arroja luz sobre todo el resto de la historia de Jes\u00fas. \u00c9l no fue un fil\u00e1ntropo que se hizo cargo de los sufrimientos y de las enfermedades humanas: fue y es mucho m\u00e1s. En \u00c9l no hay solamente bondad: hay algo m\u00e1s, est\u00e1 la salvaci\u00f3n, y no una salvaci\u00f3n epis\u00f3dica \u2013 la que me salva de una enfermedad o de un momento de des\u00e1nimo \u2013 sino la salvaci\u00f3n total, la mesi\u00e1nica, la que hace esperar en la victoria definitiva de la vida sobre la muerte.<\/em><\/p><p><em>En los d\u00edas de su \u00faltima Pascua, encontramos por tanto a Jes\u00fas, plenamente inmerso en la oraci\u00f3n.<\/em><\/p><p><em>\u00c9l reza de forma dram\u00e1tica en el huerto del Getseman\u00ed \u2014lo hemos escuchado\u2014, asaltado por una angustia mortal. Sin embargo, Jes\u00fas, precisamente en ese momento, se dirige a Dios llam\u00e1ndolo \u201cAbb\u00e0\u201d, Pap\u00e1 (cfr.&nbsp;Mc&nbsp;14,36). Esta palabra aramea \u2014que era la lengua de Jes\u00fas\u2014 expresa intimidad, expresa confianza. Precisamente cuando siente la oscuridad que lo rodea, Jes\u00fas la atraviesa con esa peque\u00f1a palabra:&nbsp;Abb\u00e0, Pap\u00e1.<\/em><\/p><p><em>Jes\u00fas reza tambi\u00e9n en la cruz, envuelto en tinieblas por el silencio de Dios. Y sin embargo en sus labios surge una vez m\u00e1s la palabra \u201cPadre\u201d. Es la oraci\u00f3n m\u00e1s audaz, porque en la cruz Jes\u00fas es el intercesor absoluto: reza por los otros, reza por todos, tambi\u00e9n por aquellos que lo condenan, sin que nadie, excepto un pobre malhechor, se ponga de su lado. Todos estaban contra \u00c9l o indiferentes, solamente ese malhechor reconoce el poder. \u00abPadre, perd\u00f3nales, porque no saben lo que hacen\u00bb (Lc&nbsp;23,34). En medio del drama, en el dolor atroz del alma y del cuerpo, Jes\u00fas reza con las palabras de los salmos; con los pobres del mundo, especialmente con los olvidados por todos, pronuncia las palabras tr\u00e1gicas del salmo 22: \u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb (v. 2): \u00c9l sent\u00eda el abandono y rezaba. En la cruz se cumple el don del Padre, que ofrece el amor, es decir se cumple nuestra salvaci\u00f3n. Y tambi\u00e9n, una vez, lo llama \u201cDios m\u00edo\u201d, \u201cPadre, en tus manos pongo mi esp\u00edritu\u201d: es decir, todo, todo es oraci\u00f3n, en las tres horas de la Cruz.<\/em><\/p><p><em>Por tanto, Jes\u00fas reza en las horas decisivas de la pasi\u00f3n y de la muerte. Y con la resurrecci\u00f3n el Padre responder\u00e1 a la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas es intensa, la oraci\u00f3n de Jes\u00fas es \u00fanica y se convierte tambi\u00e9n en el modelo de nuestra oraci\u00f3n. Jes\u00fas ha rezado por todos, ha rezado tambi\u00e9n por m\u00ed, por cada uno de ustedes. Cada uno de nosotros puede decir: \u201cJes\u00fas, en la cruz, ha rezado por m\u00ed\u201d. Ha rezado. Jes\u00fas puede decir a cada uno de nosotros: \u201cHe rezado por ti, en la \u00daltima Cena y en el madero de la Cruz\u201d. Incluso en el m\u00e1s doloroso de nuestros sufrimientos, nunca estamos solos. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1 con nosotros. \u201cY ahora, padre, aqu\u00ed, nosotros que estamos escuchando esto, \u00bfJes\u00fas reza por nosotros?\u201d. S\u00ed, sigue rezando para que Su palabra nos ayude a ir adelante. Pero rezar y recordar que \u00c9l reza por nosotros.<\/em><\/p><p><em>Y esto me parece lo m\u00e1s bonito para recordar. Esta es la \u00faltima catequesis de este ciclo sobre la oraci\u00f3n: recordar la gracia de que nosotros no solamente rezamos, sino que, por as\u00ed decir, hemos sido \u201crezados\u201d, ya somos acogidos en el di\u00e1logo de Jes\u00fas con el Padre, en la comuni\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Jes\u00fas reza por m\u00ed: cada uno de nosotros puede poner esto en el coraz\u00f3n, no hay que olvidarlo. Tambi\u00e9n en los peores momentos. Somos ya acogidos en el di\u00e1logo de Jes\u00fas con el Padre en la comuni\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Hemos sido queridos en Cristo Jes\u00fas, y tambi\u00e9n en la hora de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n todo ha sido ofrecido por nosotros. Y entonces, con la oraci\u00f3n y con la vida, no nos queda m\u00e1s que tener valent\u00eda, esperanza y con esta valent\u00eda y esperanza sentir fuerte la oraci\u00f3n de Jes\u00fas e ir adelante: que nuestra vida sea un dar gloria a Dios conscientes de que \u00c9l reza por m\u00ed al Padre, que Jes\u00fas reza por m\u00ed.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Saludos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Saludo cordialmente a los fieles de lengua espa\u00f1ola, que hay tantos. Al finalizar estas catequesis sobre la oraci\u00f3n, no olvidemos que Jes\u00fas no s\u00f3lo nos \u201cam\u00f3\u201d primero, sino que tambi\u00e9n \u201crez\u00f3\u201d primero por nosotros. Por eso, con nuestra oraci\u00f3n y con nuestra vida demos gloria a Jes\u00fas y vivamos seguros porque \u00c9l rez\u00f3 y reza por cada uno de nosotros a\u00fan ahora delante del Padre. Muchas gracias.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Jes\u00fas ha rezado por todos, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre durante su mensaje compartido en el desarrollo de la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles, celebrada en el Patio de San D\u00e1maso de Palacio Apost\u00f3lico Vaticano. 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