{"id":16312,"date":"2021-06-20T08:00:00","date_gmt":"2021-06-20T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=16312"},"modified":"2021-06-20T10:09:29","modified_gmt":"2021-06-20T13:09:29","slug":"papa-francisco-pidamos-la-gracia-de-una-fe-que-no-se-canse-de-buscar-al-senor-de-llamar-a-la-puerta-de-su-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-pidamos-la-gracia-de-una-fe-que-no-se-canse-de-buscar-al-senor-de-llamar-a-la-puerta-de-su-corazon\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Pidamos la gracia de una fe que no se canse de buscar al Se\u00f1or, de llamar a la puerta de su Coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Pidamos la gracia de una fe que no se canse de buscar al Se\u00f1or, de llamar a la puerta de su Coraz\u00f3n<\/strong>, as\u00ed lo expresaba el <strong>Santo Padre<\/strong> en su mensaje compartido antes de recitar la oraci\u00f3n <strong>Mariana<\/strong> de <strong>\u00c1ngelus<\/strong>. Fue minutas antes del medio d\u00eda de hoy (hora de Roma), cuando <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> se presentaba en la ventana del <strong>Estudio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong> y se encontraba adem\u00e1s con los fieles y peregrinos reunidos en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta oportunidad, el <strong>Santo Padre<\/strong> se refer\u00eda al <strong>Evangelio<\/strong> de hoy, el cual describe el episodio de la tempestad calmada por <strong>Jes\u00fas<\/strong> (Mc 4,35-41). Al respecto, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cJes\u00fas est\u00e1 con ellos en la barca, sin embargo, se queda en la popa durmiendo sobre un cabezal. Los disc\u00edpulos, llenos de miedo, le gritan: \u00abMaestro, \u00bfno te importa que perezcamos?\u00bb (v. 38)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, nos reflexionaba, <strong><em>\u201c(\u2026) muchas veces tambi\u00e9n nosotros, asaltados por las pruebas de la vida, hemos gritado al Se\u00f1or: &lt;&lt;\u00bfPor qu\u00e9 te quedas en silencio y no haces nada por m\u00ed?&gt;&gt;\u201d. <\/em><\/strong>Agregando m\u00e1s adelante, <strong><em>\u201cson muchos los momentos en los que nos sentimos en tempestad, nos sentimos casi acabados\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, el <strong>Santo Padre<\/strong>, sobe aquella actitud del Se\u00f1or nos subraya, <strong><em>\u201csu sue\u00f1o nos provoca el despertarnos. Porque, para ser disc\u00edpulos de Jes\u00fas, no basta con creer que Dios est\u00e1, que existe, sino que es necesario involucrarse con \u00c9l, es necesario tambi\u00e9n alzar la voz con \u00c9l. Escuchad esto: es necesario&nbsp;gritarle a \u00c9l. La oraci\u00f3n, muchas veces, es un grito: \u201c\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame!\u201d\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, nos preguntaba, <strong><em>\u201c\u00bfcu\u00e1les son los vientos que se abaten sobre mi vida, cu\u00e1les son las olas que obstaculizan mi navegaci\u00f3n y ponen en peligro mi vida espiritual, mi vida de familia, mi vida ps\u00edquica tambi\u00e9n?\u201d <\/em><\/strong>Agregando, <strong><em>\u201cdigamos todo esto a Jes\u00fas, cont\u00e9mosle todo. \u00c9l lo desea, quiere que nos aferremos a \u00c9l para encontrar refugio de las olas an\u00f3malas de vida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahondando, afirmaba, <strong><em>\u201ceste es el inicio de nuestra fe: reconocer que solos no somos capaces de mantenernos a flote, que necesitamos a Jes\u00fas como los marineros a las para encontrar la ruta\u201d.<\/em><\/strong> A\u00f1adiendo m\u00e1s adelante, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201ccuando vencemos la tentaci\u00f3n de encerrarnos en nosotros mismos, cuando superamos la falsa religiosidad que no quiere incomodar a Dios, cuando le gritamos a \u00c9l, \u00c9l puede obrar maravillas en nosotros\u201d.<\/em><\/strong> &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, adem\u00e1s, sobre el Evangelio de hoy, tambi\u00e9n nos se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cJes\u00fas, implorado por los disc\u00edpulos, calma el viento y las olas. Y les plantea una pregunta, una pregunta que nos concierne tambi\u00e9n a nosotros: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1is con tanto miedo? \u00bfC\u00f3mo no ten\u00e9is fe?\u00bb (v. 40)\u201d. <\/em><\/strong>Adem\u00e1s, agregaba, <strong><em>\u201ctambi\u00e9n para nosotros es as\u00ed: \u00a1cu\u00e1ntas veces nos quedamos mirando los problemas en vez de ir al Se\u00f1or y dejarle a \u00c9l nuestras preocupaciones!\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos el mensaje completo de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p><p>En la liturgia de hoy se narra el episodio de la tempestad calmada por Jes\u00fas (<em>Mc<\/em>\u00a04,35-41). La barca en la que los disc\u00edpulos atraviesan el lago es asaltada por el viento y las olas y ellos temen hundirse. Jes\u00fas est\u00e1 con ellos en la barca, sin embargo, se queda en la popa durmiendo sobre un cabezal. Los disc\u00edpulos, llenos de miedo, le gritan: \u00abMaestro, \u00bfno te importa que perezcamos?\u00bb (v. 38).<\/p><p>Y muchas veces tambi\u00e9n nosotros, asaltados por las pruebas de la vida, hemos gritado al Se\u00f1or: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 te quedas en silencio y no haces nada por m\u00ed?\u201d. Sobre todo cuando parece que nos hundimos, porque el amor o el proyecto en el que hab\u00edamos puesto grandes esperanzas desvanece; o cuando estamos a merced de las persistentes olas de la ansiedad; o cuando nos sentimos sumergidos por los problemas o perdidos en medio del mar de la vida, sin ruta y sin puerto. O incluso, en los momentos en los que desaparece la fuerza para ir adelante, porque falta el trabajo o un diagn\u00f3stico inesperado nos hace temer por nuestra salud o la de un ser querido. Son muchos los momentos en los que nos sentimos en tempestad, nos sentimos casi acabados.<\/p><p>En estas situaciones y en muchas otras, tambi\u00e9n nosotros nos sentimos ahogados por el miedo y, como los disc\u00edpulos, corremos el riesgo de perder de vista lo m\u00e1s importante. En la barca, de hecho, incluso si duerme,\u00a0<em>Jes\u00fas est\u00e1<\/em>, y comparte con los suyos todo lo que est\u00e1 sucediendo. Su sue\u00f1o, por un lado nos sorprende, y por el otro nos pone a prueba. El Se\u00f1or est\u00e1 ah\u00ed, presente; de hecho, espera\u00a0\u2014por as\u00ed decir\u2014 que seamos nosotros los que le impliquemos, le invoquemos, le pongamos en el centro de lo que vivimos. Su sue\u00f1o nos provoca el despertarnos. Porque, para ser disc\u00edpulos de Jes\u00fas, no basta con creer que Dios est\u00e1, que existe, sino que es necesario involucrarse con \u00c9l, es necesario tambi\u00e9n alzar la voz con \u00c9l. Escuchad esto: es necesario\u00a0<em>gritarle a \u00c9l<\/em>. La oraci\u00f3n, muchas veces, es un grito: \u201c\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame!\u201d. Hoy, D\u00eda del Refugiado, estaba viendo en el programa \u201cA sua immagine\u201d (A su imagen), muchos que vienen en pateras y cuando se van a ahogar gritan: \u201c\u00a1S\u00e1lvanos!\u201d. Tambi\u00e9n en nuestra vida sucede lo mismo: \u201c\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvanos!\u201d, y la oraci\u00f3n se convierte en un grito.<\/p><p>Hoy podemos preguntarnos: \u00bfcu\u00e1les son los vientos que se abaten sobre mi vida, cu\u00e1les son las olas que obstaculizan mi navegaci\u00f3n y ponen en peligro mi vida espiritual, mi vida de familia, mi vida ps\u00edquica tambi\u00e9n? Digamos todo esto a Jes\u00fas, cont\u00e9mosle todo. \u00c9l lo desea, quiere que nos aferremos a \u00c9l para encontrar refugio de las olas an\u00f3malas de vida. El Evangelio cuenta que los disc\u00edpulos se acercan a Jes\u00fas, le despiertan y le hablan (cfr. v. 38). Este es el inicio de nuestra fe: reconocer que solos no somos capaces de mantenernos a flote, que necesitamos a Jes\u00fas como los marineros a las estrellas para encontrar la ruta. La fe comienza por el creer que no bastamos nosotros mismos, con el sentir que\u00a0<em>necesitamos a Dios<\/em>. Cuando vencemos la tentaci\u00f3n de encerrarnos en nosotros mismos, cuando superamos la falsa religiosidad que no quiere incomodar a Dios, cuando le gritamos a \u00c9l, \u00c9l puede obrar maravillas en nosotros. Es la fuerza mansa y extraordinaria de la oraci\u00f3n, que realiza milagros.<\/p><p>Jes\u00fas, implorado por los disc\u00edpulos, calma el viento y las olas. Y les plantea una pregunta, una pregunta que nos concierne tambi\u00e9n a nosotros: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1is con tanto miedo? \u00bfC\u00f3mo no ten\u00e9is fe?\u00bb (v. 40). Los disc\u00edpulos se hab\u00edan dejado llevar por el miedo, porque se hab\u00edan quedado mirando las olas m\u00e1s que mirar a Jes\u00fas. Y el miedo nos lleva a mirar las dificultades, los problemas dif\u00edciles y no a mirar al Se\u00f1or, que muchas veces duerme. Tambi\u00e9n para nosotros es as\u00ed: \u00a1cu\u00e1ntas veces nos quedamos mirando los problemas en vez de ir al Se\u00f1or y dejarle a \u00c9l nuestras preocupaciones! \u00a1Cu\u00e1ntas veces dejamos al Se\u00f1or en un rinc\u00f3n, en el fondo de la barca de la vida, para despertarlo solo en el momento de la necesidad! Pidamos hoy la gracia de una fe que no se canse de buscar al Se\u00f1or, de llamar a la puerta de su Coraz\u00f3n. La Virgen Mar\u00eda, que en su vida nunca dej\u00f3 de confiar en Dios, despierte en nosotros la necesidad vital de encomendarnos a \u00c9l cada d\u00eda.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>_________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Despu\u00e9s del \u00c1ngelus<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>\u00a1Queridos hermanos y hermanas!<\/em><\/p><p>Uno mi voz a la de los obispos de Myanmar, que la semana pasada lanzaron un llamamiento llamando la atenci\u00f3n del mundo entero sobre la desgarradora experiencia de miles de personas que en ese pa\u00eds est\u00e1n desplazados y est\u00e1n muriendo de hambre: \u00abNosotros suplicamos con toda la gentileza permitir pasillos humanitarios\u00bb y que \u00abiglesias, pagodas, monasterios, mezquitas, templos, como tambi\u00e9n escuelas y hospitales\u00bb sean respetados como lugares neutrales de refugio. \u00a1Que el Coraz\u00f3n de Cristo toque los corazones de todos llevando paz a Myanmar!<\/p><p>Hoy se celebra el D\u00eda Mundial del Refugiado, promovido por las Naciones Unidas, sobre el tema \u201cJuntos podemos hacer la diferencia\u201d. Abramos nuestro coraz\u00f3n a los refugiados; hagamos nuestras sus tristezas y sus alegr\u00edas; \u00a1aprendamos de su valiente resiliencia! Y as\u00ed, todos juntos, haremos crecer una comunidad m\u00e1s humana, una \u00fanica gran familia.<\/p><p>Dirijo una cordial bienvenida a todos vosotros, procedentes de Roma, de Italia y de otros pa\u00edses. Veo peruanos, polacos\u2026 y otros pa\u00edses all\u00ed\u2026 En particular, saludo a la Asociaci\u00f3n Gu\u00edas y Scout Cat\u00f3licos Italianos; la delegaci\u00f3n de madres profesoras en las escuelas italianas, los j\u00f3venes del Centro Padre Nuestro de Palermo, fundado por el beato don Puglisi; los j\u00f3venes de Tremignon y Vaccarino, y los fieles de Niscemi, Bari, Anzio y Villa de Briano.<\/p><p>Os deseo a todos un feliz domingo. Por favor no os olvid\u00e9is de rezar por m\u00ed. \u00a1Buen almuerzo y hasta pronto!<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Pidamos la gracia de una fe que no se canse de buscar al Se\u00f1or, de llamar a la puerta de su Coraz\u00f3n, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre en su mensaje compartido antes de recitar la oraci\u00f3n Mariana de \u00c1ngelus. 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