{"id":16589,"date":"2021-08-01T08:00:00","date_gmt":"2021-08-01T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=16589"},"modified":"2021-08-01T10:06:24","modified_gmt":"2021-08-01T13:06:24","slug":"papa-francisco-una-sociedad-cuyo-centro-sean-los-intereses-en-lugar-de-las-personas-es-una-sociedad-que-no-genera-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-una-sociedad-cuyo-centro-sean-los-intereses-en-lugar-de-las-personas-es-una-sociedad-que-no-genera-vida\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Una sociedad cuyo centro sean los intereses en lugar de las personas es una sociedad que no genera vida"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Una sociedad cuyo centro sean los intereses en lugar de las personas es una sociedad que no genera vida<\/strong>, as\u00ed lo expresaba el <strong>Santo Padre<\/strong> en su mensaje compartido en la jornada de hoy, antes de recitar la oraci\u00f3n <strong>Mariana<\/strong> del <strong>\u00c1ngelus<\/strong>. Minutos antes del mediod\u00eda de hoy, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> se presentaba en la ventana del <strong>Estudio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong>, donde se encontraba con los peregrinos y fieles del mundo reunidos en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta oportunidad, el <strong>Santo Padre<\/strong> en referencia al <strong>Evangelio<\/strong> del d\u00eda de hoy (cf. Jn 6,24-35), nos plante\u00f3 dos interrogantes, los cuales respond\u00eda y nos ense\u00f1aba al respecto. &nbsp;Dice entonces, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>el Evangelio nos ense\u00f1a que no basta con buscar a Dios, tambi\u00e9n hay que preguntarse por qu\u00e9 lo buscamos.<\/em><\/strong><strong><em> De hecho, Jes\u00fas dice: &lt;&lt;Vosotros me busc\u00e1is, no porque hab\u00e9is visto se\u00f1ales, sino porque hab\u00e9is comido de los panes y os hab\u00e9is saciado&gt;&gt;\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos preguntaba: \u00bfPor qu\u00e9 buscamos al Se\u00f1or? As\u00ed lo explicaba el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, <strong><em>\u201cnecesitamos discernirlo porque entre las muchas tentaciones que tenemos en la vida, entre las tantas tentaciones hay una que podr\u00edamos llamar&nbsp;tentaci\u00f3n idol\u00e1trica. Es la que nos impulsa a buscar a Dios para nuestro propio provecho, para resolver los problemas, para tener gracias a \u00c9l lo que no podemos conseguir por nosotros mismos, por inter\u00e9s (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ampliando, agregaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>en el centro de esta fe inmadura no est\u00e1 Dios, sino nuestras necesidades. Pienso en nuestros intereses, en tantas cosas&#8230;Es justo presentar nuestras necesidades al coraz\u00f3n de Dios, pero el Se\u00f1or, que act\u00faa mucho m\u00e1s all\u00e1 de nuestras expectativas, desea vivir con nosotros ante todo en una relaci\u00f3n de amor\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos planteaba la segunda pregunta, aquella que la multitud dirige a Jes\u00fas: <strong><em>\u00ab\u00bfQu\u00e9 hemos de hacer para obrar las obras de Dios? (v. 28).<\/em><\/strong><strong><em> Respondiendo a la misma, expresaba, \u201ces como si la gente, provocada por Jes\u00fas, dijera: \u00ab\u00bfC\u00f3mo podemos purificar nuestra b\u00fasqueda de Dios?, \u00bfC\u00f3mo pasar de una fe m\u00e1gica, que s\u00f3lo piensa en las propias necesidades, a la fe que agrada a Dios?\u00bb. Y Jes\u00fas indica el camino: responde que la obra de Dios es acoger a quien el Padre ha enviado, es decir, acogerle a \u00c9l mismo, a Jes\u00fas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1adiendo, nos revelaba <strong>Su Santidad<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>es acoger a Jes\u00fas, es acogerlo en la vida y vivir&nbsp;una historia de amor con Jes\u00fas.&nbsp;Ser\u00e1 \u00c9l quien purifique nuestra fe. No podemos hacerlo por nosotros mismos\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, casi en el final, el Santo Padre compart\u00eda diciendo, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>una sociedad cuyo centro sean los intereses en lugar de las personas es una sociedad que no genera vida. La invitaci\u00f3n del Evangelio es \u00e9sta: en lugar de preocuparnos s\u00f3lo por el pan material que nos quita el hambre, acojamos a Jes\u00fas como pan de vida y, a partir de nuestra amistad con \u00c9l, aprendamos a amarnos entre nosotros\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p><p><em>La escena inicial del Evangelio en la liturgia de hoy (cf. Jn 6,24-35) nos muestra algunas barcas que se dirigen hacia Cafarna\u00fam: la multitud est\u00e1 yendo a buscar a Jes\u00fas. Podr\u00edamos pensar que sea algo muy bueno, sin embargo, el Evangelio nos ense\u00f1a que no basta con buscar a Dios, tambi\u00e9n hay que preguntarse por qu\u00e9 lo buscamos. De hecho, Jes\u00fas dice: \u00abVosotros me busc\u00e1is, no porque hab\u00e9is visto se\u00f1ales, sino porque hab\u00e9is comido de los panes y os hab\u00e9is saciado\u00bb. La gente, efectivamente, hab\u00eda asistido al prodigio de la multiplicaci\u00f3n de los panes, pero no hab\u00eda captado el significado de aquel gesto: se hab\u00eda quedado en el milagro exterior y se hab\u00eda quedado en el pan material, solamente all\u00ed, sin ir m\u00e1s all\u00e1, al significado.<\/em><\/p><p><em>He aqu\u00ed, una primera pregunta que podemos hacernos: \u00bfPor qu\u00e9 buscamos al Se\u00f1or? \u00bfPor qu\u00e9 busco yo al Se\u00f1or? \u00bfCu\u00e1les son las motivaciones de nuestra fe? Necesitamos discernirlo porque entre las muchas tentaciones que tenemos en la vida, entre las tantas tentaciones hay una que podr\u00edamos llamar\u00a0tentaci\u00f3n idol\u00e1trica. Es la que nos impulsa a buscar a Dios para nuestro propio provecho, para resolver los problemas, para tener gracias a \u00c9l lo que no podemos conseguir por nosotros mismos, por inter\u00e9s. Pero as\u00ed, la fe es superficial y -me permito la palabra- la fe es milagrera: buscamos a Dios para que nos alimente y luego nos olvidamos de \u00c9l cuando estamos satisfechos. En el centro de esta fe inmadura no est\u00e1 Dios, sino nuestras necesidades. Pienso en nuestros intereses, en tantas cosas&#8230;Es justo presentar nuestras necesidades al coraz\u00f3n de Dios, pero el Se\u00f1or, que act\u00faa mucho m\u00e1s all\u00e1 de nuestras expectativas, desea vivir con nosotros ante todo en una relaci\u00f3n de amor. Y el verdadero amor es desinteresado, es gratuito: \u00a1no se ama para recibir un favor a cambio! Eso es inter\u00e9s; y tantas veces en la vida somos interesados.<\/em><\/p><p><em>Nos puede ayudar una segunda pregunta que la multitud dirige a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hemos de hacer para obrar las obras de Dios? (v. 28). Es como si la gente, provocada por Jes\u00fas, dijera: \u00ab\u00bfC\u00f3mo podemos purificar nuestra b\u00fasqueda de Dios?, \u00bfC\u00f3mo pasar de una fe m\u00e1gica, que s\u00f3lo piensa en las propias necesidades, a la fe que agrada a Dios?\u00bb. Y Jes\u00fas indica el camino: responde que la obra de Dios es acoger a quien el Padre ha enviado, es decir, acogerle a \u00c9l mismo, a Jes\u00fas. No es a\u00f1adir pr\u00e1cticas religiosas u observar preceptos especiales; es acoger a Jes\u00fas, es acogerlo en la vida y vivir\u00a0una historia de amor con Jes\u00fas.\u00a0Ser\u00e1 \u00c9l quien purifique nuestra fe. No podemos hacerlo por nosotros mismos. Pero el Se\u00f1or desea una relaci\u00f3n de amor con nosotros: antes de las cosas que recibimos y hacemos, est\u00e1 \u00c9l para amar. Hay una relaci\u00f3n con \u00c9l que va m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00f3gica del inter\u00e9s y del c\u00e1lculo.<\/em><\/p><p><em>Esto es as\u00ed con respecto a Dios, pero tambi\u00e9n en nuestras relaciones humanas y sociales: cuando buscamos sobre todo la satisfacci\u00f3n de nuestras necesidades, corremos el riesgo de utilizar a las personas y explotar las situaciones para nuestros fines. Cu\u00e1ntas veces hemos escuchado de una persona: \u201cPero esta usa a la gente y luego se olvida\u201d Usar a las personas por el inter\u00e9s proprio. Est\u00e1 muy mal. Y una sociedad cuyo centro sean los intereses en lugar de las personas es una sociedad que no genera vida. La invitaci\u00f3n del Evangelio es \u00e9sta: en lugar de preocuparnos s\u00f3lo por el pan material que nos quita el hambre, acojamos a Jes\u00fas como pan de vida y, a partir de nuestra amistad con \u00c9l, aprendamos a amarnos entre nosotros. Con gratuidad y sin c\u00e1lculo. Amor gratuito y sin c\u00e1lculos, sin usar a la gente, con gratuidad, con generosidad, con magnanimidad.<\/em><\/p><p><em>Recemos ahora a la Virgen Santa, a la que vivi\u00f3 la m\u00e1s bella historia de amor con Dios, para que nos d\u00e9 la gracia de abrirnos al encuentro con su Hijo.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>_______________________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Despu\u00e9s del \u00c1ngelus<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos y hermanas<\/em><\/p><p><em>Saludo de todo coraz\u00f3n a todos vosotros, fieles de Roma y peregrinos de diversos pa\u00edses.<\/em><\/p><p><em>Este domingo, en particular, tengo la alegr\u00eda de saludar a varios grupos de j\u00f3venes: los de Zoppola, en la di\u00f3cesis de Concordia-Pordenone, los de Bolonia, que han recorrido la V\u00eda Francigena desde Orvieto hasta Roma, los del campamento itinerante organizado en Roma por las Hermanas P\u00edas Disc\u00edpulas del Divino Maestro.<\/em><\/p><p><em>Tambi\u00e9n saludo con afecto a los j\u00f3venes y educadores del grupo\u00a0\u00abDopo di Noi\u00bb\u00a0de Villa Iris de Gradiscutta di Varmo, en la provincia de Udine. Y veo algunas banderas peruanas y os saludo a vosotros peruanos, que ten\u00e9is un nuevo presidente. \u00a1Que el Se\u00f1or bendiga siempre vuestro pa\u00eds!<\/em><\/p><p><em>Os deseo a todos un buen domingo y un mes de agosto sereno&#8230; demasiado caluroso, \u00a1pero que sea sereno!<\/em><\/p><p><em>Y, por favor, no os olvid\u00e9is de rezar por m\u00ed. \u00a1Buen almuerzo y hasta pronto!<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Una sociedad cuyo centro sean los intereses en lugar de las personas es una sociedad que no genera vida, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre en su mensaje compartido en la jornada de hoy, antes de recitar la oraci\u00f3n Mariana del \u00c1ngelus. Minutos antes del mediod\u00eda de hoy, Su Santidad Francisco se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":16591,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[90,18,28,58],"class_list":["post-16589","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-angelus","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16589","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16589"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16589\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16591"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}