{"id":16691,"date":"2021-08-22T08:00:00","date_gmt":"2021-08-22T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=16691"},"modified":"2021-08-22T10:34:03","modified_gmt":"2021-08-22T13:34:03","slug":"papa-francisco-el-camino-para-el-encuentro-con-dios-la-relacion-con-cristo-y-los-hermanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-camino-para-el-encuentro-con-dios-la-relacion-con-cristo-y-los-hermanos\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El camino para el encuentro con Dios: la relaci\u00f3n con Cristo y los hermanos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>El camino para el encuentro con Dios: la relaci\u00f3n con Cristo y los hermanos<\/strong>, as\u00ed lo expresaba el <strong>Santo Padre<\/strong> en su mensaje compartido antes de recitar la oraci\u00f3n <strong>Mariana<\/strong> del <strong>\u00c1ngelus<\/strong>. Minutos antes del mediod\u00eda de hoy (hora de Roma), <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> se presentaba en la ventana del Estudio Apost\u00f3lico Vaticano y se encontraba con los fieles y peregrinos reunidos en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta oportunidad, el <strong>Santo Padre <\/strong>se refiri\u00f3 al Evangelio de hoy (Jn 6, 60-69) del cual expres\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>nos muestra la reacci\u00f3n de la multitud y de los disc\u00edpulos al discurso de Jes\u00fas despu\u00e9s del milagro de los panes.<\/em><\/strong><strong><em> Jes\u00fas nos ha invitado a interpretar ese signo y a creer en \u00c9l, que es el verdadero pan bajado del cielo, el pan de vida; y ha revelado que el pan que \u00c9l dar\u00e1 es su carne y su sangre\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto, hay provocado una gran consternaci\u00f3n en los seguidores y tambi\u00e9n en algunos disc\u00edpulos, entonces, dice el <strong>Papa Francisco<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>Jes\u00fas pregunt\u00f3 entonces a los Doce: \u00ab\u00bfTambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is marcharos?\u00bb. (v. 67), y Pedro, en nombre de todo el grupo, confirma la decisi\u00f3n de estar con \u00c9l: \u00abSe\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n iremos? T\u00fa tienes palabras de vida eterna y nosotros creemos y sabemos que t\u00fa eres el Santo de Dios\u00bb (Jn&nbsp;6,68-69)\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> nos revela, <strong><em>\u201cl<\/em><\/strong><strong><em>as palabras de Jes\u00fas suscitan un gran esc\u00e1ndalo. Nos est\u00e1 diciendo que Dios ha elegido manifestarse y realizar la salvaci\u00f3n en la debilidad de la carne humana. Es el misterio de la encarnaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, <strong>Su Santidad<\/strong> subraya, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Jes\u00fas afirma que el verdadero pan de salvaci\u00f3n, el que transmite la vida eterna, es su propia carne; que para entrar en comuni\u00f3n con Dios, antes que observar las leyes o cumplir los preceptos religiosos, es necesario vivir una relaci\u00f3n real y concreta con \u00c9l. Porque la salvaci\u00f3n ha venido por \u00c9l, en su encarnaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agregando, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>e<\/em><\/strong><strong><em>sto significa que no debemos buscar a Dios en sue\u00f1os e im\u00e1genes de grandeza y poder, sino que<\/em><\/strong><strong><em> <\/em><\/strong><strong><em>debemos reconocerlo en la humanidad de Jes\u00fas y, por consiguiente, en la de los hermanos y hermanas que encontramos en el camino de la vida<\/em><\/strong><strong><em>\u201d<\/em><\/strong><strong><em>.<\/em><\/strong><strong><em> <\/em><\/strong>A Dios debemos buscarlo <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>en la vida, en la historia, en nuestra vida cotidiana. Y este, hermanos y hermanas, es el camino para el encuentro con Dios: la relaci\u00f3n con Cristo y los hermanos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p><p><em>El Evangelio de la liturgia de hoy (Jn\u00a06, 60-69) nos muestra la reacci\u00f3n de la multitud y de los disc\u00edpulos al discurso de Jes\u00fas despu\u00e9s del milagro de los panes. Jes\u00fas nos ha invitado a interpretar ese signo y a creer en \u00c9l, que es el verdadero pan bajado del cielo, el pan de vida; y ha revelado que el pan que \u00c9l dar\u00e1 es su carne y su sangre. Estas palabras suenan duras e incomprensibles a los o\u00eddos de la gente, tanto que, a partir de ese momento \u2013dice el Evangelio\u2013, muchos disc\u00edpulos se vuelven atr\u00e1s, es decir, dejan de seguir al Maestro (vv. 60.66).\u00a0 Jes\u00fas pregunt\u00f3 entonces a los Doce: \u00ab\u00bfTambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is marcharos?\u00bb. (v. 67), y Pedro, en nombre de todo el grupo, confirma la decisi\u00f3n de estar con \u00c9l: \u00abSe\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n iremos? T\u00fa tienes palabras de vida eterna y nosotros creemos y sabemos que t\u00fa eres el Santo de Dios\u00bb (Jn\u00a06,68-69). Y es una hermosa confesi\u00f3n de fe.<\/em><\/p><p><em>Deteng\u00e1monos brevemente en la actitud de quienes se retiran y deciden no seguir m\u00e1s a Jes\u00fas \u00bfDe d\u00f3nde surge esta incredulidad? \u00bfCu\u00e1l es el motivo de este rechazo?<\/em><\/p><p><em>Las palabras de Jes\u00fas suscitan un gran esc\u00e1ndalo. Nos est\u00e1 diciendo que Dios ha elegido manifestarse y realizar la salvaci\u00f3n en la debilidad de la carne humana. Es el misterio de la encarnaci\u00f3n. La encarnaci\u00f3n de Dios es lo que causa esc\u00e1ndalo y lo que para esas personas, pero a menudo tambi\u00e9n para nosotros, representa un obst\u00e1culo. De hecho, Jes\u00fas afirma que el verdadero pan de salvaci\u00f3n, el que transmite la vida eterna, es su propia carne; que para entrar en comuni\u00f3n con Dios, antes que observar las leyes o cumplir los preceptos religiosos, es necesario vivir una relaci\u00f3n real y concreta con \u00c9l. Porque la salvaci\u00f3n ha venido por \u00c9l, en su encarnaci\u00f3n. Esto significa que no debemos buscar a Dios en sue\u00f1os e im\u00e1genes de grandeza y poder, sino que debemos reconocerlo en la humanidad de Jes\u00fas y, por consiguiente, en la de los hermanos y hermanas que encontramos en el camino de la vida. Y cuando decimos esto, en el Credo, el d\u00eda de Navidad, el d\u00eda de la anunciaci\u00f3n, nos arrodillamos para adorar este misterio de la encarnaci\u00f3n. Dios se hizo carne y sangre: se rebaj\u00f3 a ser hombre como nosotros, se humill\u00f3 hasta asumir nuestros sufrimientos y nuestro pecado, y, por tanto, nos pide que no lo busquemos fuera de la vida y de la historia, sino en la relaci\u00f3n con Cristo y con los hermanos. Buscarlo en la vida, en la historia, en nuestra vida cotidiana. Y este, hermanos y hermanas, es el camino para el encuentro con Dios: la relaci\u00f3n con Cristo y los hermanos.<\/em><\/p><p><em>Hoy tambi\u00e9n la revelaci\u00f3n de Dios en la humanidad de Jes\u00fas puede causar esc\u00e1ndalo\u00a0 y no es f\u00e1cil de aceptar. Esto es lo que san Pablo llama la \u00abnecedad\u00bb del Evangelio frente a quienes buscan los milagros o la sabidur\u00eda mundana (cf.\u00a01 Co\u00a01, 18-25). Y este \u00abesc\u00e1ndalo\u00bb est\u00e1 bien representado por el sacramento de la Eucarist\u00eda: \u00bfqu\u00e9 sentido puede tener, a los ojos del mundo, arrodillarse ante un pedazo de pan? \u00bfPor qu\u00e9 debemos comer este pan con asiduidad? El mundo se escandaliza.<\/em><\/p><p><em>Ante el prodigioso gesto de Jes\u00fas que alimenta a miles de personas con cinco panes y dos peces, todos lo aclaman y quieren llevarlo en triunfo, hacerlo rey. Pero cuando \u00c9l mismo explica que ese gesto es signo de su sacrificio, es decir, del don de su vida, de su carne y de su sangre, y que quien quiera seguirlo debe asimilarlo a \u00c9l, debe asimilar su humanidad entregada por Dios y por los dem\u00e1s, entonces no gusta, este Jes\u00fas nos pone en crisis. Preocup\u00e9monos si no nos pone en crisis, \u00a1porque quiz\u00e1s hayamos aguado su mensaje! Y pidamos la gracia de dejarnos provocar y convertir por sus \u00abpalabras de vida eterna\u00bb. Que Mar\u00eda Sant\u00edsima, que llev\u00f3 en su carne al Hijo Jes\u00fas y se uni\u00f3 a su sacrificio, nos ayude a dar siempre testimonio de nuestra fe con la vida concreta.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El camino para el encuentro con Dios: la relaci\u00f3n con Cristo y los hermanos, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre en su mensaje compartido antes de recitar la oraci\u00f3n Mariana del \u00c1ngelus. 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