{"id":2295,"date":"2018-11-09T11:45:58","date_gmt":"2018-11-09T14:45:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=2295"},"modified":"2018-11-09T11:45:58","modified_gmt":"2018-11-09T14:45:58","slug":"cea-un-gesto-de-amor-que-busca-el-bien-del-otro-sin-esperar-nada-a-cambio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/cea-un-gesto-de-amor-que-busca-el-bien-del-otro-sin-esperar-nada-a-cambio\/","title":{"rendered":"CEA | Un gesto de amor que busca el bien del otro sin esperar nada a cambio"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/obcastrensearg_mons-ojea-CEA-00.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2298\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/obcastrensearg_mons-ojea-CEA-00-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>CEA <\/strong>| <strong>Un gesto de amor que busca el bien del otro sin esperar nada a cambio<\/strong>, el resumen se desprende de la Homil\u00eda brindada por el Presidente de la <strong>Conferencia Episcopal Argentina<\/strong> (CEA), <strong>Mons. Oscar Vicente Ojea<\/strong>, Obispo de San Isidro en la 116 Asamblea Plenaria. \u00a0En un an\u00e1lisis del a\u00f1o desarrollado, en donde los \u00faltimos meses resultaron seg\u00fan <strong>Mons. Ojea<\/strong> muy dif\u00edciles, a pesar de ello, \u00e9stos nos plantean grandes desaf\u00edos.<\/p>\n<p>Basado en tres v\u00e9rtices perfectamente visualizados, el Presidente de <strong>CEA<\/strong> habl\u00f3 en primer t\u00e9rmino sobre, la habilitaci\u00f3n del debate sobre el aborto, en segundo lugar sobre, el fen\u00f3meno de las apostas\u00edas y cerrando el planteo, sobre, los ataques a la persona del <strong>Santo Padre<\/strong>. All\u00ed dijo, <strong><em>\u201cfrente a todo esto podemos reaccionar de varias maneras, dos que aparecen con fuerza podr\u00edan ser:\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>1) La ira, el enojo, la victimizaci\u00f3n<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026), Podemos sentirnos rechazados y pensar que a Jes\u00fas le pas\u00f3 lo mismo. Un pensamiento parecido a: \u201cnosotros estamos bien, los equivocados son los dem\u00e1s\u201d. Esto no es justo, ni totalmente honesto. En\u00a0 muchas de estas situaciones hemos tenido nuestra parte de responsabilidad. Esto nos debe hacer pensar en nuestra propia conversi\u00f3n personal y pastoral. Y hacer un profundo examen de conciencia.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>2) Otra posible reacci\u00f3n es la par\u00e1lisis y la inmovilidad.<\/em><\/strong> Agregando al respecto, <strong><em>(\u2026), el Papa\u00a0 nos llama a ser una Iglesia en salida misionera (EG 27), prefiriendo una Iglesia que se accidenta y toma riesgos en lugar de una Iglesia que se encierra en s\u00ed misma. (Vigilia de Pentecost\u00e9s 2013).<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Mons. Ojea<\/strong> tambi\u00e9n ampliando se refer\u00eda al Evangelio de Lucas, <strong><em>\u201c(\u2026) nos presenta a Jes\u00fas optando por la l\u00f3gica del amor, del servicio y de la humildad. No por la l\u00f3gica del reconocimiento y la honra humana.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Jes\u00fas manda romper el c\u00edrculo cerrado de la comodidad e invertir en relaciones que puedan dar fruto y pide que invitemos a los excluidos: a los pobres, a los lisiados, a los ciegos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pero frente a todo esto, se pregunta <strong>Mons. Oscar Vicente Ojea<em>, \u00bfd\u00f3nde buscamos el reconocimiento?, \u00bfen los ojos de qui\u00e9nes? Como disc\u00edpulos de Jes\u00fas tenemos que esperar este reconocimiento s\u00f3lo de \u00c9l, sirviendo a aquellos con quienes \u00c9l se ha identificado.<\/em><\/strong> All\u00ed, como en el inicio de su Homil\u00eda uso tres planteos, \u201cLa Humildad\u201d, \u201cla paciencia\u201d y\u00a0 en tercer instancia, \u201cnecesitamos el coraje, la valent\u00eda de Jes\u00fas\u201d.<\/p>\n<p>Dijo <strong>Mons. Ojea<\/strong>, <strong><em>\u201cla primera actitud es la humildad que nos permite mirar de frente nuestra propia fragilidad.<br \/>\nLa humildad nos permite escuchar de un modo nuevo el coraz\u00f3n de aquel que est\u00e1 enojado con la Iglesia, que ha sentido la ausencia de alguien que le mostrara el verdadero rostro de Jes\u00fas\u201d.\u00a0<\/em><\/strong>Respecto de la paciencia, dijo, <strong><em>\u201c(\u2026), que es parte de la virtud de la fortaleza. No es inmovilidad, ni blandura, ni resignaci\u00f3n, es la paciencia del que resiste con firmeza. La paciencia de quien persevera en el bien que nadie ve, siempre abierta a la esperanza. La esforzada paciencia de los m\u00e1rtires\u201d.\u00a0\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em><br \/>\n<\/em><\/strong>Y finalmente en el caso sobre la necesitamos el coraje, la valent\u00eda de Jes\u00fas, all\u00ed, el Presidente de <strong>CEA<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201ces la disposici\u00f3n espiritual para hablar libremente y con verdad incluso en situaciones adversas. El Ap\u00f3stol Pedro nos advierte: \u201cQueridos m\u00edos no se extra\u00f1en de la violencia que se ha desatado contra ustedes para ponerlos a prueba como si les sucediera algo extraordinario\u201d. Para resistir estos ataques se requiere un esp\u00edritu libre y tambi\u00e9n sabio, para discernir y elegir cuando hablar y cuando callar. Es un momento para ser especialmente \u201csencillos como palomas pero astutos como serpientes\u201d (Mt 10, 16)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos la el texto completo de la <strong>116\u00b0 Asamblea Plenaria (Pilar): Homil\u00eda de Mons. Oscar V. Ojea:<\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos:<\/em><\/p>\n<p><em>Estamos terminando un a\u00f1o sumamente dif\u00edcil. Muchos acontecimientos que hemos vivido en los \u00faltimos meses nos han provocado perplejidad, y al mismo tiempo nos plantean grandes desaf\u00edos pastorales para ser iluminados a la luz del Evangelio. Son situaciones complejas y conflictivas, que esconden un mensaje que tenemos que descubrir. Repasando el a\u00f1o transcurrido, recuerdo y enumero algunas:<\/em><\/p>\n<ol>\n<li><em>a) La habilitaci\u00f3n del debate sobre el aborto y su repercusi\u00f3n en muchos de nuestros j\u00f3venes, incluso de nuestros colegios y comunidades a quienes hemos visto tomando partido con su pa\u00f1uelo verde.<\/em><br \/>\n<em>b) El fen\u00f3meno de las apostas\u00edas que apareci\u00f3 posteriormente.<\/em><br \/>\n<em>c) Las denuncias de abusos que aumentan el dolor en lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n de la Iglesia.<\/em><br \/>\n<em>d) Hemos sido testigos tambi\u00e9n de ataques a la persona del Santo Padre desde dentro y desde fuera de la Iglesia de un modo que no tiene precedentes, lo que genera la escasa difusi\u00f3n de su pensamiento y de su pr\u00e9dica. Esto se extiende a la Iglesia toda ya que parecer\u00eda que decir algo bueno sobre ella no es pol\u00edticamente correcto.\u00a0<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Todo esto lo hemos vivido en medio de una crisis social y econ\u00f3mica que golpea a todo el pueblo argentino, y que va resintiendo la confianza en la dirigencia pol\u00edtica aumentando el mal humor social, el enojo y la intolerancia que hace muy crispada la convivencia.<\/em><\/p>\n<p><em>Frente a todo esto podemos reaccionar de varias maneras, dos que aparecen con fuerza podr\u00edan ser:\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>1) La ira, el enojo, la victimizaci\u00f3n:<\/em><\/p>\n<p><em>Podemos sentirnos rechazados y pensar que a Jes\u00fas le pas\u00f3 lo mismo. Un pensamiento parecido a: \u201cnosotros estamos bien, los equivocados son los dem\u00e1s\u201d. Esto no es justo, ni totalmente honesto. En\u00a0 muchas de estas situaciones hemos tenido nuestra parte de responsabilidad. Esto nos debe hacer pensar en nuestra propia conversi\u00f3n personal y pastoral. Y hacer un profundo examen de conciencia.<\/em><\/p>\n<p><em>2) Otra posible reacci\u00f3n es la par\u00e1lisis y la inmovilidad.<\/em><\/p>\n<p><em>Nunca nos hab\u00edamos imaginado que \u00edbamos a estar delante de estos problemas, cuyas ra\u00edces y motivos a veces nos cuesta entender. No sabemos ad\u00f3nde nos van a conducir. Entonces nos quedamos inm\u00f3viles, como quien espera que pase la tormenta.<\/em><br \/>\n<em>Esta reacci\u00f3n es comprensible pero poco apropiada, ya que el Papa\u00a0 nos llama a ser una Iglesia en salida misionera (EG 27), prefiriendo una Iglesia que se accidenta y toma riesgos en lugar de una Iglesia que se encierra en s\u00ed misma. (Vigilia de Pentecost\u00e9s 2013).<\/em><\/p>\n<p><em>El pasaje de la carta a los Filipenses que hemos le\u00eddo (2, 1-4) nos exhorta a la unidad y a la empat\u00eda: \u201ctengan un mismo sentir\u201d. Nos invita a la humildad y a velar por los intereses de los dem\u00e1s.<\/em><br \/>\n<em>En sinton\u00eda con esto, el Evangelio de Lucas nos presenta a Jes\u00fas optando por la l\u00f3gica del amor, del servicio y de la humildad. No por la l\u00f3gica del reconocimiento y la honra humana.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas manda romper el c\u00edrculo cerrado de la comodidad e invertir en relaciones que puedan dar fruto y pide que invitemos a los excluidos: a los pobres, a los lisiados, a los ciegos. No era esta la costumbre de entonces y nadie hace esto ni siquiera hoy. Pero Jes\u00fas insiste: \u201c\u00a1Inviten a esas personas!\u201d. En la\u00a0 invitaci\u00f3n desinteresada, dirigida a los marginados, existe una fuente de felicidad: \u201cy ser\u00e1s dichoso, porque no te pueden corresponder\u201d. Descubrimos as\u00ed una felicidad nueva y diferente. Es la que nace de haber hecho un gesto de total gratuidad. Un gesto de amor que busca el bien del otro sin esperar nada a cambio. Jes\u00fas nos ense\u00f1a que esta felicidad es semilla de la que Dios dar\u00e1 en la resurrecci\u00f3n y ya empezamos a experimentarla ahora. Es corresponder a la generosidad del amor de Dios que nos ama gratuitamente.\u00a0<\/em><br \/>\n<em>Podemos preguntarnos entonces: \u00bfd\u00f3nde buscamos el reconocimiento?, \u00bfen los ojos de qui\u00e9nes? Como disc\u00edpulos de Jes\u00fas tenemos que esperar este reconocimiento s\u00f3lo de \u00c9l, sirviendo a aquellos con quienes \u00c9l se ha identificado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9\u00a0 actitudes encontramos sugeridas en la Palabra que hemos recibido hoy para poner en pr\u00e1ctica en este momento cr\u00edtico que estamos viviendo?<\/em><\/p>\n<p><em>La primera actitud es la humildad que nos permite mirar de frente nuestra propia fragilidad.\u00a0<\/em><br \/>\n<em>La humildad nos permite escuchar de un modo nuevo el coraz\u00f3n de aquel que est\u00e1 enojado con la Iglesia, que ha sentido la ausencia de alguien que le mostrara el verdadero rostro de Jes\u00fas.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>El texto de hoy nos mueve a renunciar al reconocimiento y a concentrarnos en nuestra tarea evangelizadora esencial, que es trabajar para que todos tengan un lugar en la mesa del Reino.<\/em><br \/>\n<em>Mirando nuestros pecados y los esc\u00e1ndalos que se han dado en algunas de nuestras comunidades, tenemos que ahondar el camino de nuestra conversi\u00f3n personal y eclesial. Un serio compromiso en este sentido visibiliza el hecho de que estamos asumiendo nuestra responsabilidad como pastores.<\/em><\/p>\n<p><em>Tenemos que aprender a desprendernos de un reconocimiento social que los Obispos ten\u00edamos en otro tiempo y que vamos dejando de tener.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><br \/>\n<em>Cuando se vive un tiempo de intensa purificaci\u00f3n y muy alejado de una Iglesia triunfalista, es hora de renunciar a los primeros puestos en el banquete, sirviendo con humildad a los hermanos m\u00e1s pobres. Y vivirlo como una oportunidad de crecer en el amor a Jes\u00fas y a los hermano. Esta Iglesia humilde, es un modo muy concreto y providencial de ser \u201cIglesia pobre para los pobres\u201d, como nos pide el Papa.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La segunda virtud que aparece como necesaria en este momento es la paciencia, que es parte de la virtud de la fortaleza. No es inmovilidad, ni blandura, ni resignaci\u00f3n, es la paciencia del que resiste con firmeza. La paciencia de quien persevera en el bien que nadie ve, siempre abierta a la esperanza. La esforzada paciencia de los m\u00e1rtires.\u00a0\u00a0<\/em><br \/>\n<em>Sembramos el Evangelio sin saber cu\u00e1ndo florecer\u00e1, cu\u00e1ndo ser\u00e1 la cosecha. A nosotros s\u00f3lo nos toca hacer nuestra parte: \u201cesperar lo que no vemos es esperar con paciencia\u201d (Rm. 8, 25).<\/em><\/p>\n<p><em>La paciencia es un tema recurrente en las homil\u00edas del Papa Francisco que nos dice: \u201cno s\u00f3lo nosotros debemos tener paciencia, el Se\u00f1or tambi\u00e9n la tiene con nosotros. \u00c9l nos espera y nos espera hasta el final de la vida. Pensemos en el buen ladr\u00f3n que justo al final lo reconoci\u00f3.\u00a0<\/em><br \/>\n<em>El Se\u00f1or camina con nosotros pero muchas veces no se deja ver como en el caso de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas. El Se\u00f1or se implica en nuestra vida, pero muchas veces no lo vemos.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>En tercer lugar necesitamos el coraje, la valent\u00eda de Jes\u00fas. Valent\u00eda para encarar los cambios. La parres\u00eda es un don del Esp\u00edritu. Es la disposici\u00f3n espiritual para hablar libremente y con verdad incluso en situaciones adversas. El Ap\u00f3stol Pedro nos advierte: \u201cQueridos m\u00edos no se extra\u00f1en de la violencia que se ha desatado contra ustedes para ponerlos a prueba como si les sucediera algo extraordinario\u201d. Para resistir estos ataques se requiere un esp\u00edritu libre y tambi\u00e9n sabio, para discernir y elegir cuando hablar y cuando callar. Es un momento para ser especialmente \u201csencillos como palomas pero astutos como serpientes\u201d (Mt 10, 16). En esto tenemos que cuidarnos y sostenernos mutuamente no por nuestra honra, sino por el santo pueblo fiel de Dios que se puede ver confundido y desmoralizado por los mensajes que recibe.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Finalmente tomando el texto de la Carta a los Filipenses recibimos este conjuro,\u00a0 afectuoso y apremiante del Ap\u00f3stol, como si nos dijera: &#8211; por lo que m\u00e1s quieran \u201cles ruego que hagan perfecta mi alegr\u00eda permaneciendo bien unidos. Tengan un mismo amor, un mismo coraz\u00f3n, un mismo pensamiento. No hagan nada por esp\u00edritu de discordia o de vanidad\u201d.<\/em><br \/>\n<em>Hoy m\u00e1s que nunca debemos cuidar y defender la unidad de nuestro Episcopado, buscando plantear de frente nuestros acuerdos y desacuerdos, no permitiendo que el esp\u00edritu del mal logre dividirnos. Es tiempo de di\u00e1logo sincero, profundo y valiente entre nosotros. Un di\u00e1logo as\u00ed nos enriquece y favorece nuestra unidad.<\/em><\/p>\n<p><em>Que el Se\u00f1or de la paciencia, venerado en tantos lugares de nuestra Am\u00e9rica Latina, nos regale su paciencia fuerte y valiente. Y que la Virgen de Luj\u00e1n, Patrona del Pueblo Argentino, nos ayude a dejarnos iluminar por el Esp\u00edritu para que nos muestre\u00a0 sus caminos en esta hora dif\u00edcil de la Iglesia y de la Patria.-<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CEA | Un gesto de amor que busca el bien del otro sin esperar nada a cambio, el resumen se desprende de la Homil\u00eda brindada por el Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Mons. 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