{"id":235285,"date":"2022-03-13T08:00:00","date_gmt":"2022-03-13T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=235285"},"modified":"2022-03-13T09:27:24","modified_gmt":"2022-03-13T12:27:24","slug":"papa-francisco-en-cuaresma-mantener-el-corazon-despierto-no-depende-solo-de-nosotros-es-una-gracia-y-hay-que-pedirla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-en-cuaresma-mantener-el-corazon-despierto-no-depende-solo-de-nosotros-es-una-gracia-y-hay-que-pedirla\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | En Cuaresma, mantener el coraz\u00f3n despierto no depende s\u00f3lo de nosotros: es una gracia, y hay que pedirla"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | En <strong>Cuaresma<\/strong>, <strong>mantener el coraz\u00f3n despierto no depende s\u00f3lo de nosotros: es una gracia, y hay que pedirla<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1alaba el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje antes de recitar la oraci\u00f3n <strong>Mariana<\/strong> del <strong>\u00c1ngelus<\/strong>. Minutos antes del mediod\u00eda <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> se presentaba en la ventana del <strong>Estudio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong>, donde se reun\u00eda con los fieles y peregrinos presentes en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta oportunidad, el <strong>Santo Padre<\/strong> refiri\u00e9ndose al <strong>Evangelio <\/strong>de la <strong>Liturgia<\/strong> de hoy, el segundo domingo de <strong>Cuaresma<\/strong>, se\u00f1ala del mismo, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>narra la Transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas (cf.&nbsp;Lc&nbsp;9, 28-36).&nbsp;Mientras oraba en un monte alto, cambia de aspecto, su vestido se vuelve blanco y resplandeciente, y a la luz de su gloria aparecen Mois\u00e9s y El\u00edas, hablando con \u00e9l de la Pascua que le espera en Jerusal\u00e9n, es decir, de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de \u00c9l\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, agreg\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) el evangelista Lucas anota que \u00abPedro y sus compa\u00f1eros <\/em><\/strong>(Juan y Santiago)<strong><em> estaban&nbsp;oprimidos por el sue\u00f1o&nbsp;\u00bb y que \u00abcuando despertaron\u00bb vieron la gloria de Jes\u00fas (cf. v. 32).&nbsp;El sue\u00f1o de los tres disc\u00edpulos aparece como una nota discordante\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando en su mensaje, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, nos preguntaba, <strong><em>\u201chermanos, hermanas, \u00bfno se parece este sue\u00f1o extraviado a tantos de nuestros sue\u00f1os que nos llegan en momentos que sabemos importantes?&nbsp;Tal vez por la tarde, cuando nos gustar\u00eda orar, quedarnos un rato con Jes\u00fas despu\u00e9s de un d\u00eda de mil carreras y compromisos\u201d.<\/em><\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el Santo Padre a\u00f1adi\u00f3, <strong><em>\u201cnos gustar\u00eda estar m\u00e1s despiertos, atentos, implicados, para no perder preciosas oportunidades, pero no lo conseguimos, o lo conseguimos de alguna manera y poco.<\/em><\/strong><strong><em> <\/em><\/strong><strong><em>El fuerte tiempo de Cuaresma es una oportunidad en este sentido.&nbsp;Es un tiempo en el que Dios quiere despertarnos del&nbsp;letargo interior, de esta somnolencia que no deja que el Esp\u00edritu se exprese.<\/em><\/strong><strong><em>&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Porque -record\u00e9moslo bien- mantener el coraz\u00f3n despierto no depende s\u00f3lo de nosotros: es una gracia, y hay que pedirla\u201d. <\/em><\/strong>Entonces, el <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, nos se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201ccomo ellos, tambi\u00e9n nosotros necesitamos la luz de Dios, que nos hace ver las cosas de otra manera;&nbsp;nos atrae, nos despierta, reaviva el deseo y la fuerza para orar, mirar hacia adentro y dedicar tiempo a los dem\u00e1s\u201d.<\/em><\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, c\u00f3mo vencer ese cansancio, ese adormecimiento, as\u00ed nos lo ense\u00f1aba el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201cpodemos vencer la fatiga del cuerpo con la fuerza del Esp\u00edritu de Dios, y cuando no podamos vencer esto, debemos decirle al Esp\u00edritu Santo: \u201cAy\u00fadanos, ven, ven Esp\u00edritu Santo.&nbsp;Ay\u00fadame: quiero encontrarme con Jes\u00fas, quiero estar atento, despierto\u201d.&nbsp;P\u00eddele al Esp\u00edritu Santo que nos saque de este sue\u00f1o que nos impide orar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final, el <strong>Papa<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cen este tiempo de Cuaresma, despu\u00e9s de las fatigas de cada d\u00eda, nos har\u00e1 bien no apagar la luz de la habitaci\u00f3n sin ponernos en la luz de Dios, rezar un poco antes de dormir.<\/em><\/strong><strong><em>&nbsp;Damos al Se\u00f1or la oportunidad de sorprendernos y despertar nuestros corazones.&nbsp;Podemos hacerlo, por ejemplo, abriendo el Evangelio, dej\u00e1ndonos maravillar por la Palabra de Dios, porque la Escritura ilumina nuestros pasos y hace arder nuestro coraz\u00f3n.&nbsp;O podemos mirar el Crucifijo y maravillarnos del amor loco de Dios, que nunca se cansa de nosotros y tiene el poder de transfigurar nuestros d\u00edas, de darles un nuevo sentido, una luz diferente, una luz inesperada\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de la Liturgia de este segundo domingo de Cuaresma narra la Transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas (cf.&nbsp;<em>Lc<\/em>&nbsp;9, 28-36).&nbsp;Mientras oraba en un monte alto, cambia de aspecto, su vestido se vuelve blanco y resplandeciente, y a la luz de su gloria aparecen Mois\u00e9s y El\u00edas, hablando con \u00e9l de la Pascua que le espera en Jerusal\u00e9n, es decir, de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Testigos de este extraordinario acontecimiento son los ap\u00f3stoles Pedro, Juan y Santiago, que subieron al monte con Jes\u00fas, a los que imaginamos con los ojos bien abiertos ante aquel espect\u00e1culo \u00fanico.&nbsp;Y ciertamente habr\u00e1 sido as\u00ed.&nbsp;Pero el evangelista Lucas anota que \u00abPedro y sus compa\u00f1eros estaban&nbsp;<em>oprimidos por el sue\u00f1o<\/em>&nbsp;\u00bb y que \u00abcuando despertaron\u00bb vieron la gloria de Jes\u00fas (cf. v. 32).&nbsp;El sue\u00f1o de los tres disc\u00edpulos aparece como una nota discordante.&nbsp;Los mismos ap\u00f3stoles, pues, se dormir\u00e1n tambi\u00e9n en Getseman\u00ed, durante la oraci\u00f3n angustiosa de Jes\u00fas, que les hab\u00eda pedido que velaran (cf.&nbsp;<em>Mc<\/em>&nbsp;14, 37-41).&nbsp;Esta somnolencia nos asombra en momentos tan importantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero leyendo con atenci\u00f3n, vemos que Pedro, Juan y Santiago se adormecen antes de que comience la Transfiguraci\u00f3n, es decir, justo cuando Jes\u00fas est\u00e1 en oraci\u00f3n.&nbsp;Lo mismo suceder\u00e1 en Getseman\u00ed.&nbsp;Evidentemente se trata de una oraci\u00f3n prolongada, en silencio y recogimiento.&nbsp;Podemos pensar que al principio tambi\u00e9n ellos oraban, hasta que prevaleci\u00f3 el cansancio, el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos, hermanas, \u00bfno se parece este sue\u00f1o extraviado a tantos de nuestros sue\u00f1os que nos llegan en momentos que sabemos importantes?&nbsp;Tal vez por la tarde, cuando nos gustar\u00eda orar, quedarnos un rato con Jes\u00fas despu\u00e9s de un d\u00eda de mil carreras y compromisos.&nbsp;O cuando llega el momento de intercambiar unas palabras con la familia y ya no tienes fuerzas.&nbsp;Nos gustar\u00eda estar m\u00e1s despiertos, atentos, implicados, para no perder preciosas oportunidades, pero no lo conseguimos, o lo conseguimos de alguna manera y poco.<\/p>\n\n\n\n<p>El fuerte tiempo de Cuaresma es una oportunidad en este sentido.&nbsp;Es un tiempo en el que Dios quiere despertarnos del&nbsp;<em>letargo interior<\/em>, de esta somnolencia que no deja que el Esp\u00edritu se exprese.&nbsp;Porque -record\u00e9moslo bien- mantener el coraz\u00f3n despierto no depende s\u00f3lo de nosotros: es una gracia, y hay que pedirla.&nbsp;Los tres disc\u00edpulos del Evangelio as\u00ed lo demuestran: eran buenos, hab\u00edan seguido a Jes\u00fas al monte, pero con sus fuerzas no pod\u00edan mantenerse despiertos.&nbsp;Esto tambi\u00e9n nos pasa a nosotros.&nbsp;Pero se despiertan justo durante la Transfiguraci\u00f3n.&nbsp;Podemos pensar que fue la luz de Jes\u00fas la que los despert\u00f3.&nbsp;Como ellos, tambi\u00e9n nosotros necesitamos la luz de Dios, que nos hace ver las cosas de otra manera;&nbsp;nos atrae, nos despierta, reaviva el deseo y la fuerza para orar, mirar hacia adentro y dedicar tiempo a los dem\u00e1s.&nbsp;Podemos vencer la fatiga del cuerpo con la fuerza del Esp\u00edritu de Dios, y cuando no podamos vencer esto, debemos decirle al Esp\u00edritu Santo: \u201cAy\u00fadanos, ven, ven Esp\u00edritu Santo.&nbsp;Ay\u00fadame: quiero encontrarme con Jes\u00fas, quiero estar atento, despierto\u201d.&nbsp;P\u00eddele al Esp\u00edritu Santo que nos saque de este sue\u00f1o que nos impide orar.<\/p>\n\n\n\n<p>En este tiempo de Cuaresma, despu\u00e9s de las fatigas de cada d\u00eda, nos har\u00e1 bien no apagar la luz de la habitaci\u00f3n sin ponernos en la luz de Dios, rezar un poco antes de dormir.&nbsp;Damos al Se\u00f1or la oportunidad de sorprendernos y despertar nuestros corazones.&nbsp;Podemos hacerlo, por ejemplo, abriendo el Evangelio, dej\u00e1ndonos maravillar por la Palabra de Dios, porque la Escritura ilumina nuestros pasos y hace arder nuestro coraz\u00f3n.&nbsp;O podemos mirar el Crucifijo y maravillarnos del amor loco de Dios, que nunca se cansa de nosotros y tiene el poder de transfigurar nuestros d\u00edas, de darles un nuevo sentido, una luz diferente, una luz inesperada.<\/p>\n\n\n\n<p>Que la Virgen Mar\u00eda nos ayude a mantener nuestro coraz\u00f3n despierto para acoger este tiempo de gracia que Dios nos ofrece.<\/p>\n\n\n\n<p>____________________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Despu\u00e9s del \u00c1ngelus<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, acabamos de orar a la Virgen Mar\u00eda.&nbsp;Esta semana la ciudad que lleva su nombre, Mariupol, se ha convertido en ciudad m\u00e1rtir de la desgarradora guerra que asola Ucrania.&nbsp;Frente a la barbarie de la matanza de ni\u00f1os, personas inocentes y civiles indefensos, no hay razones estrat\u00e9gicas que se sostengan: s\u00f3lo hay que detener la inaceptable agresi\u00f3n armada, antes de que reduzca las ciudades a cementerios.&nbsp;Con dolor en el coraz\u00f3n, uno mi voz a la de la gente com\u00fan, que ruega por el fin de la guerra.&nbsp;\u00a1En nombre de Dios, escucha el grito de los que sufren y pon fin a los bombardeos y atentados!&nbsp;Conc\u00e9ntrese real y decisivamente en la negociaci\u00f3n, y los corredores humanitarios ser\u00e1n efectivos y seguros.&nbsp;En nombre de Dios, les pido: \u00a1detengan esta matanza!<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera instar una vez m\u00e1s a la acogida de tantos refugiados en los que Cristo est\u00e1 presente y agradecerles la gran red de solidaridad que se ha formado.&nbsp;Pido a todas las comunidades diocesanas y religiosas que&nbsp;<em>aumenten los momentos de oraci\u00f3n por la paz<\/em>.&nbsp;Dios es s\u00f3lo el Dios de la paz, no es el Dios de la guerra, y los que apoyan la violencia profanan su nombre.&nbsp;Ahora rezamos en silencio por los que sufren y para que Dios convierta los corazones en una firme voluntad de paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Os saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos de Italia y de varios pa\u00edses.&nbsp;En particular, saludo a los fieles de la di\u00f3cesis de N\u00e1poles, Fuorigrotta, Pianura, Florencia y Carmignano;&nbsp;as\u00ed como la delegaci\u00f3n del Movimiento No Violento.<\/p>\n\n\n\n<p>Les deseo a todos un feliz domingo y por favor no se olviden de orar por m\u00ed.&nbsp;Que tengas un buen almuerzo y adi\u00f3s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | En Cuaresma, mantener el coraz\u00f3n despierto no depende s\u00f3lo de nosotros: es una gracia, y hay que pedirla, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre al compartir su mensaje antes de recitar la oraci\u00f3n Mariana del \u00c1ngelus. 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