{"id":235434,"date":"2022-03-23T09:13:03","date_gmt":"2022-03-23T12:13:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=235434"},"modified":"2022-04-06T10:58:35","modified_gmt":"2022-04-06T13:58:35","slug":"acto-de-consagracion-al-inmaculado-corazon-de-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/acto-de-consagracion-al-inmaculado-corazon-de-maria\/","title":{"rendered":"Acto de Consagraci\u00f3n al Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p>El pr\u00f3ximo viernes 25 de marzo, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> pronunciar\u00e1 la oraci\u00f3n para consagrar a la <strong>Virgen Mar\u00eda<\/strong> a las naciones en guerra. En tal sentido, la <strong>Santa Sede<\/strong> ha hecho p\u00fablica la oraci\u00f3n de Consagraci\u00f3n y encomienda de la humanidad, especialmente de <strong>Rusia<\/strong> y <strong>Ucrania<\/strong>, al <strong>Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00ed<\/strong>a que el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> pronunciar\u00e1 al final de la <strong>Liturgia de la Penitencia<\/strong> en la <strong>Bas\u00edlica de San Pedro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, <a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/carta-del-santo-padre-francisco-a-los-obispos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">ha pedido adem\u00e1s a todos los Obispos y Sacerdotes del mundo, se unan <\/a>con \u00e9l en esta oraci\u00f3n. La liturgia inicia a las 17 horas (hora de Roma), 13 horas de Argentina, donde en el final del <strong>30\u00b0 Encuentro del Clero Castrense<\/strong>, <strong>Mons. Santiago Olivera<\/strong>, Obispo Castrense de Argentina, se unir\u00e1 en oraci\u00f3n junto a todo el Clero Castrense rezando junto al <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>ACTO DE CONSAGRACI\u00d3N AL INMACULADO CORAZ\u00d3N DE MAR\u00cdA<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Oh Mar\u00eda, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros, en esta hora de tribulaci\u00f3n, recurrimos a ti.&nbsp;Eres Madre, nos amas y nos conoces: nada se te oculta de lo que nos importa.&nbsp;Madre de misericordia, muchas veces hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que devuelve la paz, para que nos gu\u00edes siempre a Jes\u00fas, Pr\u00edncipe de la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hemos perdido el camino hacia la paz.&nbsp;Hemos olvidado la lecci\u00f3n de las tragedias del siglo pasado, el sacrificio de millones de ca\u00eddos en las guerras mundiales.&nbsp;Hemos desobedecido los compromisos adquiridos como Comunidad de Naciones y estamos traicionando los sue\u00f1os de paz de los pueblos y las esperanzas de los j\u00f3venes.&nbsp;Nos hemos enfermado de codicia, nos hemos encerrado en intereses nacionalistas, nos hemos dejado paralizar por la indiferencia y paralizarnos por el ego\u00edsmo.&nbsp;Hemos preferido ignorar a Dios, vivir con nuestras falsedades, alimentar la agresi\u00f3n, suprimir vidas y acumular armas, olvidando que somos guardianes del pr\u00f3jimo y de la casa com\u00fan.&nbsp;Hemos desgarrado con la guerra el jard\u00edn de la tierra, hemos herido con el pecado el coraz\u00f3n de nuestro Padre, que quiere que seamos hermanos.&nbsp;Nos hemos vuelto indiferentes a todos y a todo,&nbsp;excepto a nosotros mismos.&nbsp;Y con verg\u00fcenza decimos: \u00a1perd\u00f3nanos, Se\u00f1or!<\/p>\n\n\n\n<p>En la miseria del pecado, en nuestros trabajos y fragilidades, en el misterio de la iniquidad del mal y de la guerra, T\u00fa, Santa Madre, recu\u00e9rdanos que Dios no nos abandona, sino que contin\u00faa mir\u00e1ndonos con amor, deseoso de perdonarnos. y lev\u00e1ntate de nuevo.&nbsp;Es \u00c9l quien te ha dado y ha puesto en tu Inmaculado Coraz\u00f3n un refugio para la Iglesia y para la humanidad.&nbsp;Por bondad divina est\u00e1s con nosotros y hasta en los recodos m\u00e1s estrechos de la historia nos conduces con ternura.<\/p>\n\n\n\n<p>Recurramos, pues, a vosotros, llamemos a la puerta de vuestro Coraz\u00f3n, vuestros queridos hijos que no os cans\u00e1is de visitaros e invitaros a la conversi\u00f3n.&nbsp;En esta hora oscura, ven a ayudarnos y consolarnos.&nbsp;Repite a cada uno de nosotros: \u00ab\u00bfNo estoy yo aqu\u00ed, que soy vuestra Madre?\u00bb&nbsp;T\u00fa sabes c\u00f3mo desatar las mara\u00f1as de nuestros corazones y los nudos de nuestro tiempo.&nbsp;Ponemos nuestra confianza en ti.&nbsp;Estamos seguros de que t\u00fa, especialmente en el momento de la prueba, no desprecias nuestras s\u00faplicas y acudes en nuestra ayuda.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo que hicisteis en Can\u00e1 de Galilea, cuando adelantasteis la hora de la intervenci\u00f3n de Jes\u00fas e introducisteis su primer signo en el mundo.&nbsp;Cuando la fiesta se hab\u00eda convertido en tristeza, le dijiste: \u00abNo tienen vino\u00bb (&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;2, 3).&nbsp;Rep\u00edtelo de nuevo a Dios, oh Madre, porque hoy se nos ha acabado el vino de la esperanza, se ha desvanecido la alegr\u00eda, se ha diluido la fraternidad.&nbsp;Hemos perdido la humanidad, hemos desperdiciado la paz.&nbsp;Nos hemos vuelto capaces de toda violencia y destrucci\u00f3n.&nbsp;Necesitamos urgentemente tu intervenci\u00f3n materna.<\/p>\n\n\n\n<p>Acepta, pues, oh Madre, esta s\u00faplica nuestra.<br>T\u00fa, estrella del mar, no permitas que naufraguemos en la tempestad de la guerra.<br>T\u00fa, Arca de la Nueva Alianza, inspiras proyectos y caminos de reconciliaci\u00f3n.<br>T\u00fa, \u00abtierra del Cielo\u00bb, traes de vuelta al mundo la armon\u00eda de Dios.<br>Apaga el odio, aplaca la venganza, ens\u00e9\u00f1anos el perd\u00f3n.<br>Lib\u00e9ranos de la guerra, protege al mundo de la amenaza nuclear.<br>Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar.<br>Reina de la familia humana, muestra a los pueblos el camino de la fraternidad.<br>Reina de la Paz, obt\u00e9n la paz para el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tus l\u00e1grimas, oh Madre, conmueven nuestros corazones endurecidos.&nbsp;Que las l\u00e1grimas que has derramado por nosotros hagan de este valle que nuestro odio ha secado.&nbsp;Y mientras el ruido de las armas no calla, tu oraci\u00f3n nos dispone a la paz.&nbsp;Tus manos maternas acarician a los que sufren y huyen bajo el peso de las bombas.&nbsp;Tu abrazo materno consuela a los que se ven obligados a dejar sus hogares y su patria.&nbsp;Que tu Coraz\u00f3n adolorido nos mueva a la compasi\u00f3n y nos impulse a abrir las puertas y cuidar de la humanidad herida y rechazada.<\/p>\n\n\n\n<p>Santa Madre de Dios, mientras estabas bajo la cruz, Jes\u00fas, viendo al disc\u00edpulo a tu lado, te dijo: \u00abHe ah\u00ed a tu hijo\u00bb (&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;19, 26): as\u00ed nos encomend\u00f3 a cada uno de nosotros.&nbsp;Luego al disc\u00edpulo, a cada uno de nosotros, dijo: \u00abAh\u00ed tienes a tu madre\u00bb (v. 27).&nbsp;Madre, ahora deseamos acogerte en nuestra vida y en nuestra historia.&nbsp;En esta hora, la humanidad, exhausta y angustiada, est\u00e1 bajo la cruz contigo.&nbsp;Y necesita confiarse a ti, consagrarse a Cristo a trav\u00e9s de ti.&nbsp;El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor, recurren a ti, mientras tu Coraz\u00f3n late por ellos y por todos los pueblos muertos por la guerra, el hambre, la injusticia y la miseria.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, nosotros, Madre de Dios y nuestra, nos encomendamos y consagramos solemnemente a tu Inmaculado Coraz\u00f3n nosotros mismos, la Iglesia y la humanidad entera, especialmente Rusia y Ucrania.&nbsp;Acepta este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, que cese la guerra, brinde al mundo la paz.&nbsp;El s\u00ed que brot\u00f3 de tu Coraz\u00f3n abri\u00f3 las puertas de la historia al Pr\u00edncipe de la Paz;&nbsp;confiamos en que nuevamente, a trav\u00e9s de tu Coraz\u00f3n, vendr\u00e1 la paz.&nbsp;A ti, por tanto, te consagramos el futuro de toda la familia humana, las necesidades y expectativas de los pueblos, las angustias y esperanzas del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ti la Misericordia divina se derrama sobre la Tierra y el dulce latir de la paz vuelve a marcar nuestros d\u00edas.&nbsp;Mujer del s\u00ed, sobre la que ha descendido el Esp\u00edritu Santo, nos devuelve la armon\u00eda de Dios, apaga la sequedad de nuestro coraz\u00f3n, t\u00fa que \u201ceres manantial vivo de esperanza\u201d.&nbsp;Has tejido la humanidad a Jes\u00fas, haznos artesanos de comuni\u00f3n.&nbsp;Recorriste nuestros caminos, cond\u00facenos por los caminos de la paz.&nbsp;Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pr\u00f3ximo viernes 25 de marzo, Su Santidad Francisco pronunciar\u00e1 la oraci\u00f3n para consagrar a la Virgen Mar\u00eda a las naciones en guerra. En tal sentido, la Santa Sede ha hecho p\u00fablica la oraci\u00f3n de Consagraci\u00f3n y encomienda de la humanidad, especialmente de Rusia y Ucrania, al Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda que el Santo Padre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":235435,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[18,28,58],"class_list":["post-235434","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235434","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=235434"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235434\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/235435"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=235434"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=235434"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=235434"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}