{"id":235533,"date":"2022-03-30T08:00:00","date_gmt":"2022-03-30T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=235533"},"modified":"2022-03-30T09:22:59","modified_gmt":"2022-03-30T12:22:59","slug":"papa-francisco-necesitamos-la-sensibilidad-y-la-madurez-del-espiritu-necesitamos-ancianos-sabios-maduros-en-el-espiritu-que-nos-den-esperanza-de-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-necesitamos-la-sensibilidad-y-la-madurez-del-espiritu-necesitamos-ancianos-sabios-maduros-en-el-espiritu-que-nos-den-esperanza-de-vida\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Necesitamos, la sensibilidad y la madurez del esp\u00edritu, necesitamos ancianos sabios, maduros en el esp\u00edritu que nos den esperanza de vida"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | <\/strong><strong>Necesitamos, la sensibilidad y la madurez del esp\u00edritu, necesitamos ancianos sabios, maduros en el esp\u00edritu que nos den esperanza de vida<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1alaba el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada el <strong>Aula Pablo VI<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, continuando el nuevo ciclo de catequesis sobre la vejez, centr\u00f3 su reflexi\u00f3n en el tema: <strong>\u00ab<em>Fidelidad a la visita de Dios para la generaci\u00f3n venidera<\/em>&nbsp;\u00bb <\/strong>(Lectura:&nbsp;<em>Lc<\/em>&nbsp;2, 25-30).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, expresaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>en nuestro itinerario de catequesis sobre el tema de la vejez, hoy nos fijamos en el tierno cuadro pintado por el evangelista san Lucas<\/em><\/strong><strong><em>, que llama a escena a dos figuras ancianas, Sime\u00f3n y Ana. Esperaron que Dios viniera a visitarlos, que es Jes\u00fas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Papa<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201cSime\u00f3n sabe, por una premonici\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, que no morir\u00e1 antes de haber visto al Mes\u00edas.&nbsp;Anna asiste al templo todos los d\u00edas y se dedica a su servicio.&nbsp;Ambos reconocen la presencia del Se\u00f1or en el ni\u00f1o Jes\u00fas, que colma de consuelo su larga espera y asegura su despedida de la vida\u201d.<\/em><\/strong><strong><em>&nbsp;<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, nos preguntaba: \u201c<strong><em>\u00bfQu\u00e9 podemos aprender de estos dos ancianos llenos de vitalidad espiritual?<\/em><\/strong>\u201d Continuando, respond\u00eda que, <strong><em>\u201c(..) el Esp\u00edritu Santo hace precisamente eso:&nbsp;ilumina los sentidos.&nbsp; El Esp\u00edritu (\u2026) agudiza los sentidos del alma, a pesar de las limitaciones y heridas de los sentidos del cuerpo.&nbsp;La vejez debilita, de un modo u otro, la sensibilidad del cuerpo: uno es m\u00e1s ciego, otro m\u00e1s sordo&#8230; Sin embargo, una vejez ejercida en previsi\u00f3n de la visita de Dios no pierde el paso: es m\u00e1s, estar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s dispuesta a captarlo, tendr\u00e1 m\u00e1s sensibilidad para acoger al Se\u00f1or cuando pase\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, dec\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201choy m\u00e1s que nunca<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026): necesitamos&nbsp;una vejez dotada de sentidos espirituales vivos&nbsp;y capaz de reconocer los signos de Dios, en efecto, el Signo de Dios, que es Jes\u00fas, un signo que nos pone en crisis, siempre: Jes\u00fas nos pone en crisis porque es un \u00absigno de contradicci\u00f3n\u00bb (Lc 2,34&nbsp;), pero que nos llena de alegr\u00eda\u201d<\/em><\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando esto \u00faltimo, explicaba el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, <strong><em>\u201cporque la crisis no os trae necesariamente tristeza, no: estar en crisis, rindiendo servicio al Se\u00f1or, muchas veces os da paz y alegr\u00eda.&nbsp;La&nbsp;anestesia de los sentidos espirituales-y esto es malo- la anestesia de los sentidos espirituales, en la excitaci\u00f3n y entumecimiento de los del cuerpo, es un s\u00edndrome muy difundido en una sociedad que cultiva la ilusi\u00f3n de la eterna juventud (\u2026)\u201d<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, el <strong>Santo Padre<\/strong>, dec\u00eda tambi\u00e9n, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>cuando pierdes la sensibilidad del tacto o del gusto, lo notas enseguida.&nbsp;En cambio, la del alma, esa sensibilidad del alma que puedes ignorar durante mucho tiempo, vive sin darte cuenta de que has perdido la sensibilidad del alma.<\/em><\/strong><strong><em>&nbsp;No se trata simplemente de pensar en Dios o en la religi\u00f3n.&nbsp;El entumecimiento de los sentidos espirituales se refiere a la compasi\u00f3n y la piedad, la verg\u00fcenza y el remordimiento, la fidelidad y la entrega, la ternura y el honor, la propia responsabilidad y el dolor por el otro\u201d.&nbsp;<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro tramo de su mensaje, el <strong>Papa<\/strong>, compart\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>la vejez se convierte, por as\u00ed decirlo, en la primera p\u00e9rdida,&nbsp;la primera v\u00edctima de esta p\u00e9rdida de sensibilidad.&nbsp;En una sociedad que ejercita principalmente la sensibilidad hacia el disfrute, la atenci\u00f3n a lo fr\u00e1gil solo puede fallar y la competencia de los ganadores puede prevalecer.&nbsp;Y as\u00ed se pierde la sensibilidad<\/em><\/strong><strong><em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, tambi\u00e9n se\u00f1alaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>de la historia de Sime\u00f3n y Ana, pero tambi\u00e9n de otras historias b\u00edblicas de ancianos sensibles al Esp\u00edritu, surge un indicio oculto que merece ser destacado\u201d.<\/em><\/strong> Agregando,&nbsp;<strong><em>\u201cconsiste en reconocer en un hijo, al que no han engendrado y al que ven por primera vez, el signo seguro de la visita de Dios. Aceptan que&nbsp;no son protagonistas, sino s\u00f3lo testigos&#8230;&nbsp;Y cuando un individuo acepta no ser el protagonista, pero se involucra como testigo, la cosa est\u00e1 bien: ese hombre o esa mujer est\u00e1 madurando bien.&nbsp;Pero si siempre tiene el deseo de ser protagonista, este viaje hacia la plenitud de la vejez nunca madurar\u00e1\u201d.<\/em><\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final el <strong>Santo Padre<\/strong>, compart\u00eda, <strong><em>\u201cs\u00f3lo la vejez espiritual puede dar este humilde y deslumbrante testimonio, haci\u00e9ndolo autoritario y ejemplar para todos.&nbsp;La vejez que ha cultivado la sensibilidad del alma&nbsp;apaga toda envidia entre generaciones, todo rencor, toda recriminaci\u00f3n por un advenimiento de Dios en la generaci\u00f3n que viene, que viene junto con el despido de la propia\u201d. <\/em><\/strong>Completando, cerraba, <strong><em>\u201c(\u2026) necesitamos, la sensibilidad del esp\u00edritu, la madurez del esp\u00edritu, necesitamos ancianos sabios, maduros en el esp\u00edritu que nos den esperanza de vida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Catequesis sobre la vejez &#8211;&nbsp;<em>5. Fidelidad a la visita de Dios para la pr\u00f3xima generaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p><p>En nuestro itinerario de catequesis sobre el tema de la vejez, hoy nos fijamos en el tierno cuadro pintado por el evangelista san Lucas, que llama a escena a dos figuras ancianas, Sime\u00f3n y Ana.\u00a0Su raz\u00f3n de vivir, antes de despedirse de este mundo, es esperar la visita de Dios. Esperaron que Dios viniera a visitarlos, que es Jes\u00fas. Sime\u00f3n sabe, por una premonici\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, que no morir\u00e1 antes de haber visto al Mes\u00edas.\u00a0Anna asiste al templo todos los d\u00edas y se dedica a su servicio.\u00a0Ambos reconocen la presencia del Se\u00f1or en el ni\u00f1o Jes\u00fas, que colma de consuelo su larga espera y asegura su despedida de la vida.\u00a0Esta es una escena de un encuentro con Jes\u00fas, y una despedida.<\/p><p>\u00bfQu\u00e9 podemos aprender de estos dos ancianos llenos de vitalidad espiritual?<\/p><p>Mientras tanto, aprendemos que la fidelidad de la espera\u00a0<em>afina los sentidos<\/em>.\u00a0Despu\u00e9s de todo, sabemos que el Esp\u00edritu Santo hace precisamente eso:\u00a0<em>ilumina los sentidos<\/em>.\u00a0En el antiguo himno\u00a0<em>Veni Creator Spiritus<\/em>, con el que a\u00fan hoy invocamos al Esp\u00edritu Santo, decimos: \u00ab<em>Accende lumen sensibus<\/em>\u00bb, Enciende una luz para los sentidos, ilumina nuestros sentidos.\u00a0El Esp\u00edritu es capaz de hacer esto: agudiza los sentidos del alma, a pesar de las limitaciones y heridas de los sentidos del cuerpo.\u00a0La vejez debilita, de un modo u otro, la sensibilidad del cuerpo: uno es m\u00e1s ciego, otro m\u00e1s sordo&#8230; Sin embargo, una vejez ejercida en previsi\u00f3n de la visita de Dios no pierde el paso: es m\u00e1s, estar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s dispuesta a captarlo, tendr\u00e1 m\u00e1s sensibilidad para acoger al Se\u00f1or cuando pase.\u00a0Recordemos que la actitud del cristiano es estar atento a las visitas del Se\u00f1or, porque el Se\u00f1or pasa a nuestra vida con inspiraciones, con la invitaci\u00f3n a ser mejores.\u00a0Y San Agust\u00edn dijo: \u00abTengo miedo de Dios cuando pasa\u00bb &#8211; \u00ab\u00bfPero por qu\u00e9 tienes miedo?\u00bb\u00a0&#8211; \u201cS\u00ed, me temo que no me doy cuenta y lo dejo pasar\u201d.<\/p><p>Hoy m\u00e1s que nunca necesitamos esto: necesitamos\u00a0<em>una vejez dotada de sentidos espirituales vivos<\/em>\u00a0y capaz de reconocer los signos de Dios, en efecto, el Signo de Dios, que es Jes\u00fas, un signo que nos pone en crisis, siempre: Jes\u00fas nos pone en crisis porque es un \u00absigno de contradicci\u00f3n\u00bb (<em>Lc 2,34<\/em>\u00a0), pero que nos llena de alegr\u00eda.\u00a0Porque la crisis no os trae necesariamente tristeza, no: estar en crisis, rindiendo servicio al Se\u00f1or, muchas veces os da paz y alegr\u00eda.\u00a0La\u00a0<em>anestesia de los sentidos espirituales<\/em>-y esto es malo- la anestesia de los sentidos espirituales, en la excitaci\u00f3n y entumecimiento de los del cuerpo, es un s\u00edndrome muy difundido en una sociedad que cultiva la ilusi\u00f3n de la eterna juventud, y su rasgo m\u00e1s peligroso radica en que es mayormente inconsciente.\u00a0No notas que est\u00e1s anestesiado.\u00a0Y sucede esto: siempre ha sucedido y sucede en nuestro tiempo.\u00a0Los sentidos anestesiados, sin comprender lo que sucede;\u00a0los sentidos interiores, los sentidos del esp\u00edritu para comprender la presencia de Dios o la presencia del mal, anestesiados, no distinguen.<\/p><p>Cuando pierdes la sensibilidad del tacto o del gusto, lo notas enseguida.\u00a0En cambio, la del alma, esa sensibilidad del alma que puedes ignorar durante mucho tiempo, vive sin darte cuenta de que has perdido la sensibilidad del alma.\u00a0No se trata simplemente de pensar en Dios o en la religi\u00f3n.\u00a0El entumecimiento de los sentidos espirituales se refiere a la compasi\u00f3n y la piedad, la verg\u00fcenza y el remordimiento, la fidelidad y la entrega, la ternura y el honor, la propia responsabilidad y el dolor por el otro.\u00a0Es curioso: el entumecimiento no te hace entender la compasi\u00f3n, no te hace entender la l\u00e1stima, no te hace sentir verg\u00fcenza o remordimiento por hacer algo malo.\u00a0Es as\u00ed: los sentidos espirituales anestesiados confunden todo y uno no siente, espiritualmente, tales cosas.\u00a0Y la vejez se convierte, por as\u00ed decirlo, en la primera p\u00e9rdida,\u00a0la primera v\u00edctima de esta p\u00e9rdida de sensibilidad.\u00a0En una sociedad que ejercita principalmente la sensibilidad hacia el disfrute, la atenci\u00f3n a lo fr\u00e1gil solo puede fallar y la competencia de los ganadores puede prevalecer.\u00a0Y as\u00ed se pierde la sensibilidad.\u00a0Por supuesto, la ret\u00f3rica de la inclusi\u00f3n es la f\u00f3rmula ritual de cualquier discurso pol\u00edticamente correcto.\u00a0Pero todav\u00eda no trae una correcci\u00f3n real en las pr\u00e1cticas de convivencia normal: <em>una cultura de ternura social est\u00e1 luchando por crecer<\/em>.\u00a0No: el esp\u00edritu de la fraternidad humana -que parec\u00eda necesario revivir con fuerza- es como un vestido desechado, para admirar, s\u00ed, pero&#8230; en un museo.\u00a0Se pierde la sensibilidad humana, se pierden estos movimientos del esp\u00edritu que nos hacen humanos.<\/p><p>Es cierto, en la vida real podemos observar, con conmovedora gratitud, a tantos j\u00f3venes capaces de honrar plenamente esta fraternidad.\u00a0Pero ese es precisamente el problema: hay un desfase, un desfase culpable, entre el testimonio de esta savia de la ternura social y el conformismo que exige a la juventud contarse a s\u00ed misma de una forma completamente diferente.\u00a0\u00bfQu\u00e9 podemos hacer para cerrar esta brecha?<\/p><p>De la historia de Sime\u00f3n y Ana, pero tambi\u00e9n de otras historias b\u00edblicas de ancianos sensibles al Esp\u00edritu, surge un indicio oculto que merece ser destacado.\u00a0\u00bfEn qu\u00e9 consiste la revelaci\u00f3n que enciende la sensibilidad de Sime\u00f3n y Ana?\u00a0Consiste en reconocer en un hijo, al que no han engendrado y al que ven por primera vez, el signo seguro de la visita de Dios. Aceptan que\u00a0<em>no son protagonistas, sino s\u00f3lo testigos..<\/em>.\u00a0Y cuando un individuo acepta no ser el protagonista, pero se involucra como testigo, la cosa est\u00e1 bien: ese hombre o esa mujer est\u00e1 madurando bien.\u00a0Pero si siempre tiene el deseo de ser protagonista, este viaje hacia la plenitud de la vejez nunca madurar\u00e1.\u00a0La visita de Dios no se encarna en la vida de los que quieren ser protagonistas y nunca testigos, no los pone en escena como salvadores: Dios no se encarna en su generaci\u00f3n, sino en la generaci\u00f3n venidera.\u00a0Pierden el esp\u00edritu, pierden las ganas de vivir con madurez y, como suele decirse, viven superficialmente.\u00a0Es la gran generaci\u00f3n de los superficiales, que no se permiten\u00a0sentir las cosas con la sensibilidad del esp\u00edritu.\u00a0Pero \u00bfpor qu\u00e9 no se lo permiten?\u00a0En parte por pereza, y en parte porque ya no pueden: lo han perdido.\u00a0Es malo cuando una civilizaci\u00f3n pierde la sensibilidad del esp\u00edritu.\u00a0En cambio, es maravilloso cuando encontramos ancianos como Sime\u00f3n y Ana que conservan esta sensibilidad del esp\u00edritu y son capaces de entender las diferentes situaciones, como estos dos entendieron esta situaci\u00f3n que estaba delante de ellos que era la manifestaci\u00f3n del Mes\u00edas.\u00a0No hay resentimiento ni recriminaci\u00f3n, por lo tanto, cuando estoy en este estado de quietud.\u00a0En cambio, gran emoci\u00f3n y gran consuelo cuando los sentidos espirituales a\u00fan est\u00e1n vivos.\u00a0La emoci\u00f3n y el consuelo de poder ver y anunciar que la historia de su generaci\u00f3n no se pierde ni se desperdicia,\u00a0gracias a un acontecimiento que toma cuerpo y se manifiesta en la pr\u00f3xima generaci\u00f3n.\u00a0Y esto es lo que siente un anciano cuando sus nietos van a hablar con \u00e9l: se sienten revividos.\u00a0\u201cAh, mi vida sigue aqu\u00ed\u201d.\u00a0Es tan importante ir a los ancianos, es tan importante escucharlos.\u00a0Es muy importante hablar con ellos, porque se produce este intercambio de civilizaciones, este intercambio de madurez entre j\u00f3venes y viejos.\u00a0Y as\u00ed, nuestra civilizaci\u00f3n avanza de manera madura.<\/p><p>S\u00f3lo la vejez espiritual puede dar este humilde y deslumbrante testimonio, haci\u00e9ndolo autoritario y ejemplar para todos.\u00a0La vejez que ha cultivado la sensibilidad del alma\u00a0<em>apaga toda envidia entre generaciones<\/em>, todo rencor, toda recriminaci\u00f3n por un advenimiento de Dios en la generaci\u00f3n que viene, que viene junto con el despido de la propia.\u00a0Y esto es lo que le pasa a un anciano\u00a0<em>abierto<\/em>\u00a0con un joven\u00a0<em>abierto<\/em>: se despide de la vida, pero entregando -entre comillas- su propia vida a la nueva generaci\u00f3n.\u00a0Y esta es aquella despedida de Simeone y Anna: \u00abYa me puedo ir en paz\u00bb.\u00a0La sensibilidad espiritual de la vejez es capaz de romper la competencia y el conflicto entre generaciones de manera cre\u00edble y definitiva.\u00a0Supera esta sensibilidad: los mayores, con esta sensibilidad, superan el conflicto, van m\u00e1s all\u00e1, van a la unidad, no al conflicto.\u00a0Esto ciertamente es imposible para los hombres, pero es posible para Dios, y hoy lo necesitamos tanto, la sensibilidad del esp\u00edritu, la madurez del esp\u00edritu, necesitamos ancianos sabios, maduros en el esp\u00edritu que nos den esperanza de vida.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>___________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>APELACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Queridos hermanos y hermanas, el pr\u00f3ximo s\u00e1bado y domingo\u00a0ir\u00e9 a Malta.\u00a0En esa tierra luminosa ser\u00e9 peregrino tras las huellas del ap\u00f3stol Pablo, que all\u00ed fue acogido con gran humanidad despu\u00e9s de haber naufragado en el mar camino de Roma.\u00a0Este Viaje Apost\u00f3lico ser\u00e1, pues, una oportunidad para ir a las fuentes del anuncio del Evangelio, para conocer personalmente a una comunidad cristiana con una historia milenaria y viva, para encontrarse con los habitantes de un pa\u00eds situado en el centro del Mediterr\u00e1neo y en el sur del continente, europeo, hoy a\u00fan m\u00e1s comprometido en acoger a tantos hermanos y hermanas en busca de refugio.\u00a0De ahora en adelante los saludo cordialmente a todos ustedes, malteses: que tengan un buen d\u00eda.\u00a0Agradezco a todos los que han trabajado mucho para preparar esta visita y pido a todos que me acompa\u00f1en con la oraci\u00f3n.\u00a0\u00a1Gracias!<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Doy una cordial bienvenida a los peregrinos de lengua italiana.\u00a0En particular, saludo a la Asociaci\u00f3n Nacional de Remediaci\u00f3n de Irrigaci\u00f3n, a la cual los animo a continuar con esmero la labor de gesti\u00f3n del agua, un bien invaluable;\u00a0Saludo a la Uni\u00f3n General del Trabajo, comprometida con la protecci\u00f3n de los derechos de los trabajadores;\u00a0los representantes de la Armada de Taranto y la selecci\u00f3n nacional de f\u00fatbol trasplantados.\u00a0Dirijo un saludo particularmente afectuoso a los ni\u00f1os ucranianos, acogidos por la Fundaci\u00f3n \u201cAy\u00fadalos a vivir\u201d, la Asociaci\u00f3n \u201cPuer\u201d y la Embajada de Ucrania ante la Santa Sede.\u00a0Y con este saludo a los ni\u00f1os, volvamos tambi\u00e9n nosotros a pensar en esta monstruosidad de la guerra y renovemos nuestras oraciones para que cese esta crueldad salvaje que es la guerra.<\/p><p>Finalmente, como siempre, mi pensamiento se dirige a los ancianos, los enfermos, los j\u00f3venes y los reci\u00e9n casados.\u00a0En esta \u00faltima parte del camino cuaresmal, miremos la Cruz de Cristo, m\u00e1xima expresi\u00f3n del amor de Dios, y esforc\u00e9monos por estar siempre cerca de los que sufren, de los que est\u00e1n solos, de los d\u00e9biles que sufren la violencia. y no tienen quien los defienda.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Necesitamos, la sensibilidad y la madurez del esp\u00edritu, necesitamos ancianos sabios, maduros en el esp\u00edritu que nos den esperanza de vida, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada el Aula Pablo VI, Su Santidad Francisco, continuando el nuevo ciclo de catequesis sobre la vejez, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":235534,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[124,29,28,58],"class_list":["post-235533","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-audiencia-general-del-papa","tag-francisco","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235533","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=235533"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235533\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/235534"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=235533"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=235533"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=235533"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}