{"id":235548,"date":"2022-04-03T07:00:00","date_gmt":"2022-04-03T10:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=235548"},"modified":"2022-04-03T10:29:14","modified_gmt":"2022-04-03T13:29:14","slug":"papa-francisco-no-hay-pecado-o-fracaso-que-al-presentarlo-a-el-no-pueda-convertirse-en-ocasion-para-iniciar-una-vida-nueva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-no-hay-pecado-o-fracaso-que-al-presentarlo-a-el-no-pueda-convertirse-en-ocasion-para-iniciar-una-vida-nueva\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | No hay pecado o fracaso que al presentarlo a \u00c9l no pueda convertirse en ocasi\u00f3n para iniciar una vida nueva"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | <\/strong><strong>No hay pecado o fracaso que al presentarlo a \u00c9l no pueda convertirse en ocasi\u00f3n para iniciar una vida nueva<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> a compartir su <strong>Homil\u00eda<\/strong> en la <strong>Santa Misa<\/strong>, en la ma\u00f1ana de hoy (hora local) en <strong>Malta<\/strong>. Celebrada en la <strong>Eucarist\u00eda<\/strong> en <strong>Plaza de los Graneros<\/strong>, <strong>Floriana <\/strong>en <strong>Malta, <\/strong>con presencia de unos 20 fieles, entre quienes estaban representantes de las Iglesias cristianas y otras confesiones religiosas.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD EL PAPA FRANCISCO<br>A MALTA<br>(2-3 DE ABRIL DE 2022)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SANTA MISA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Plaza de los Graneros, Floriana<\/em><em><br>Domingo, 3 de abril de 2022<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>____________________________<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Jes\u00fas \u00abal amanecer se present\u00f3 en el Templo y toda la gente se acerc\u00f3 a \u00e9l\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>8,2). As\u00ed empieza el episodio de la mujer ad\u00faltera. El escenario se muestra sereno: una ma\u00f1ana en el lugar santo, en el coraz\u00f3n de Jerusal\u00e9n. El protagonista es\u00a0<em>el pueblo de Dios<\/em>, que busca a Jes\u00fas, el Maestro, en el patio del templo. Desea escucharlo, porque lo que \u00c9l dice ilumina y reconforta. Su ense\u00f1anza no tiene nada de abstracto, toca la vida y la libera, la transforma y la renueva. Ese es\u00a0<em>el \u201colfato\u201d del pueblo de Dios<\/em>, que no se conforma con el templo hecho de piedras, sino que se re\u00fane alrededor de la persona de Jes\u00fas. En esta p\u00e1gina se vislumbra al pueblo de los creyentes de todos los tiempos, el pueblo santo de Dios, que aqu\u00ed en Malta es numeroso y vivaz, fiel en la b\u00fasqueda del Se\u00f1or, vinculado a una fe concreta, vivida. Les doy las gracias por esto.\u00a0<\/p><p>Jes\u00fas, ante el pueblo que acud\u00eda a \u00c9l, no ten\u00eda prisa: \u00abSe sent\u00f3 \u2014dice el Evangelio\u2014 y comenz\u00f3 a ense\u00f1arles\u00bb (v. 2). Pero en la escuela de Jes\u00fas hay lugares vac\u00edos. Hay algunos ausentes: son la mujer y sus acusadores. No se acercaron al Maestro como los dem\u00e1s, y las razones de su ausencia son diferentes: los escribas y los fariseos creen que ya lo saben todo, que no necesitan las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas; la mujer, en cambio, es una persona extraviada, que termin\u00f3 por mal camino, buscando la felicidad por senderos equivocados. Ausencias debidas, pues, a motivaciones diferentes, como diferente es el desenlace de sus historias. Reflexionemos sobre estos ausentes.<\/p><p>En primer lugar, fij\u00e9monos en los\u00a0<em>acusadores de la mujer<\/em>. En ellos vemos la imagen de los que se jactan de ser justos, observantes de la ley de Dios, personas buenas y honestas. No tienen en cuenta sus propios defectos, pero est\u00e1n muy atentos a descubrir los de los dem\u00e1s. As\u00ed se presentan ante Jes\u00fas; no con el coraz\u00f3n abierto para escucharlo, sino \u00abpara ponerlo a prueba y poder acusarlo\u00bb (v.6). Es una actitud que refleja la interioridad de estas personas cultas y religiosas, que conocen las Escrituras, asisten al templo, pero todo lo subordinan a sus propios intereses, y no combaten contra los pensamientos maliciosos que se agitan en sus corazones. A los ojos de la gente parecen expertos de Dios, pero, precisamente ellos, no reconocen a Jes\u00fas; m\u00e1s a\u00fan, lo ven como un enemigo que hay que quitar del medio. Para esto, le ponen delante a una persona, como si fuera una cosa, llam\u00e1ndola con desprecio \u00abesta mujer\u00bb y denunciando su adulterio p\u00fablicamente. Presionan para que la mujer sea lapidada, descargando en ella la aversi\u00f3n que ellos sienten por la compasi\u00f3n de Jes\u00fas. Y hacen todo esto amparados en su fama de hombres religiosos.<\/p><p>Hermanos y hermanas, estos personajes nos dicen que tambi\u00e9n en nuestra religiosidad pueden insinuarse\u00a0<em>la carcoma de la hipocres\u00eda<\/em>\u00a0y\u00a0<em>la mala costumbre de se\u00f1alar con el dedo<\/em>. En todo tiempo, en toda comunidad. Siempre se corre el peligro de malinterpretar a Jes\u00fas, de tener su nombre en los labios, pero desmentirlo con los hechos. Y esto tambi\u00e9n puede producirse elevando estandartes con la cruz. \u00bfC\u00f3mo verificar, entonces, si somos disc\u00edpulos en la escuela del Maestro? Por nuestra mirada, por\u00a0<em>el modo en que miramos al pr\u00f3jimo<\/em>\u00a0y\u00a0<em>nos miramos a nosotros mismos<\/em>. Este es el punto para definir nuestra pertenencia.<\/p><p>Por el modo en que miramos al pr\u00f3jimo: si lo hacemos como Jes\u00fas nos muestra hoy, es decir, con una mirada de misericordia; o de una manera que juzga, a veces incluso que desprecia, como los acusadores del Evangelio, que se erigen como paladines de Dios, pero no se dan cuenta de que pisotean a los hermanos. En realidad, el que cree que defiende la fe se\u00f1alando con el dedo a los dem\u00e1s tendr\u00e1 incluso una visi\u00f3n religiosa, pero no abraza el esp\u00edritu del Evangelio, porque olvida la misericordia, que es el coraz\u00f3n de Dios.<\/p><p>Para entender si somos verdaderos disc\u00edpulos del Maestro, tambi\u00e9n es necesario examinar c\u00f3mo nos miramos a nosotros mismos. Los acusadores de la mujer est\u00e1n convencidos de que no tienen nada que aprender. Ciertamente, su estructura exterior es perfecta, pero falta\u00a0<em>la verdad del coraz\u00f3n<\/em>. Son el retrato de esos creyentes de todos los tiempos, que hacen de la fe un elemento de fachada, donde lo que se resalta es la exterioridad solemne, pero falta la pobreza interior, que es el tesoro m\u00e1s valioso del hombre. Para Jes\u00fas, en efecto, lo que cuenta es la apertura y disponibilidad del que no siente que haya alcanzado la meta, sino m\u00e1s bien que est\u00e1 necesitado de salvaci\u00f3n. Entonces nos hace bien, cuando estamos rezando y tambi\u00e9n cuando participamos en hermosas ceremonias religiosas, preguntarnos si hemos sintonizado con el Se\u00f1or. Podemos pregunt\u00e1rselo directamente a \u00c9l: \u201cJes\u00fas, estoy aqu\u00ed contigo, pero T\u00fa, \u00bfqu\u00e9 quieres de m\u00ed? \u00bfQu\u00e9 quieres que cambie en mi coraz\u00f3n, en mi vida? \u00bfC\u00f3mo quieres que vea a los dem\u00e1s?\u201d. Nos har\u00e1 bien rezar as\u00ed, porque el Maestro no se conforma con la apariencia, sino que busca la verdad del coraz\u00f3n. Y cuando le abrimos el coraz\u00f3n en la verdad, puede hacer grandes cosas en nosotros.<\/p><p>Lo vemos en la\u00a0<em>mujer ad\u00faltera<\/em>. Su situaci\u00f3n parece comprometida, pero ante sus ojos se abre un horizonte nuevo, antes impensable. Cubierta de insultos, lista para recibir palabras implacables y castigos severos, con asombro se ve absuelta por Dios, que le abre ante s\u00ed, de par en par, un futuro inesperado: \u00ab\u00bfNadie te ha condenado? \u2014le dijo Jes\u00fas\u2014 Tampoco yo te condeno. Vete y no vuelvas a pecar\u00bb (vv. 10.11). \u00a1Qu\u00e9 diferencia entre el Maestro y los acusadores! Estos hab\u00edan citado la Escritura para condenar; Jes\u00fas, la Palabra de Dios en persona, rehabilita completamente a la mujer, devolvi\u00e9ndole la esperanza. De esta situaci\u00f3n aprendemos que cualquier observaci\u00f3n, si no est\u00e1 movida por la caridad y no contiene caridad, hunde ulteriormente a quien la recibe.\u00a0<em>Dios, en cambio, siempre deja abierta una posibilidad\u00a0<\/em>y sabe encontrar caminos de liberaci\u00f3n y de salvaci\u00f3n en cada circunstancia.<\/p><p>La vida de esa mujer cambi\u00f3 gracias al perd\u00f3n. Se encontraron la Misericordia y la miseria. Misericordia y miseria estaban all\u00ed. Y la mujer cambi\u00f3. Incluso se podr\u00eda pensar que, perdonada por Jes\u00fas, aprendi\u00f3 a su vez a perdonar. Quiz\u00e1 haya visto en sus acusadores ya no personas r\u00edgidas y malvadas, sino personas que le permitieron encontrar a Jes\u00fas. El Se\u00f1or desea que tambi\u00e9n nosotros sus disc\u00edpulos, nosotros como Iglesia, perdonados por \u00c9l, nos convirtamos en testigos incansables de la reconciliaci\u00f3n, testigos de un Dios para el que no existe la palabra \u201cirrecuperable\u201d; de un Dios que siempre perdona, siempre. Dios siempre perdona. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perd\u00f3n. Un Dios que sigue creyendo en nosotros y nos brinda a cada momento la posibilidad de volver a empezar. No hay pecado o fracaso que al presentarlo a \u00c9l no pueda convertirse en ocasi\u00f3n para iniciar una vida nueva, diferente, en el signo de la misericordia. No hay pecado que no pueda ir por este camino. Dios perdona todo. Todo.<\/p><p>Este es el Se\u00f1or Jes\u00fas. Lo conocen verdaderamente quienes experimentan su perd\u00f3n. Quienes, como la mujer del Evangelio, descubren que Dios nos visita vali\u00e9ndose de nuestras llagas interiores. Es precisamente all\u00ed donde al Se\u00f1or le gusta hacerse presente, porque no ha venido para los sanos sino para los enfermos (cf.\u00a0<em>Mt\u00a0<\/em>9,12). Y hoy es esta mujer \u2014que ha conocido la misericordia en su miseria y que regresa al mundo sanada por el perd\u00f3n de Jes\u00fas\u2014 la que nos sugiere, como Iglesia, que volvamos a empezar en la escuela del Evangelio, en la escuela del Dios de la esperanza que siempre sorprende. Si lo imitamos, no nos enfocaremos en denunciar los pecados, sino en salir en busca de los pecadores con amor. No nos fijaremos en quienes est\u00e1n, sino que iremos a buscar a los que faltan. No volveremos a se\u00f1alar con el dedo, sino que empezaremos a ponernos a la escucha. No descartaremos a los despreciados, sino que miraremos como primeros aquellos que son considerados \u00faltimos. Esto, hermanos y hermanas, nos ense\u00f1a hoy Jes\u00fas con su ejemplo. Dej\u00e9monos asombrar por \u00c9l y acojamos su novedad con alegr\u00eda.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | No hay pecado o fracaso que al presentarlo a \u00c9l no pueda convertirse en ocasi\u00f3n para iniciar una vida nueva, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre a compartir su Homil\u00eda en la Santa Misa, en la ma\u00f1ana de hoy (hora local) en Malta. Celebrada en la Eucarist\u00eda en Plaza de los Graneros, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":235549,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[18,28,58,144,560],"class_list":["post-235548","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede","tag-viaje-apostolico","tag-viaje-apostolico-malta"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235548","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=235548"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235548\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/235549"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=235548"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=235548"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=235548"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}