{"id":235671,"date":"2022-04-13T08:00:00","date_gmt":"2022-04-13T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=235671"},"modified":"2022-04-13T09:11:10","modified_gmt":"2022-04-13T12:11:10","slug":"papa-francisco-la-paz-de-jesus-no-domina-a-los-demas-nunca-es-una-paz-armada-las-armas-del-evangelio-son-la-oracion-la-ternura-el-perdon-y-el-amor-gratuito-al-projimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-paz-de-jesus-no-domina-a-los-demas-nunca-es-una-paz-armada-las-armas-del-evangelio-son-la-oracion-la-ternura-el-perdon-y-el-amor-gratuito-al-projimo\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | La paz de Jes\u00fas no domina a los dem\u00e1s, nunca es una paz armada,\u00a0las armas del Evangelio son la oraci\u00f3n, la ternura, el perd\u00f3n y el amor gratuito al pr\u00f3jimo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | <\/strong><strong>La paz de Jes\u00fas no domina a los dem\u00e1s, nunca es una paz armada,&nbsp;las armas del Evangelio son la oraci\u00f3n, la ternura, el perd\u00f3n y el amor gratuito al pr\u00f3jimo<\/strong>, as\u00ed lo manifest\u00f3 el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> durante la Audiencia General. Celebrada en el <strong>Aula Pablo VI<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> en v\u00edsperas del <strong>Triduo Pascual<\/strong>, centr\u00f3 su reflexi\u00f3n en el tema: <strong>\u00abLa paz de la Pascua\u00bb<\/strong> (Lectura: Jn 14,27).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, el <strong>Santo Padre<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>estamos en el centro de la Semana Santa, que va desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrecci\u00f3n.&nbsp;Ambos domingos se caracterizan por la fiesta en torno a Jes\u00fas, pero son dos fiestas diferentes\u201d.<\/em><\/strong><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3<strong><em>, \u201cel domingo pasado vimos a Cristo entrar solemnemente en Jerusal\u00e9n, como fiesta, acogido como Mes\u00edas: y para \u00e9l se extienden mantos por el camino (cf.&nbsp;Lc&nbsp;19,36) y se cortan ramas de los \u00e1rboles (cf.&nbsp;Mt&nbsp;21,8).&nbsp;La multitud jubilosa bendice a gritos \u00abel que viene, el rey\u00bb, y aclama: \u00abPaz en el cielo y gloria en las alturas\u00bb (Lc19.38)\u201d.&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El agrega m\u00e1s adelante<strong><em>, \u201cpero Jes\u00fas nunca habla de esto, (\u2026)&nbsp;lo \u00fanico que le preocupa al prepararse para su entrada en Jerusal\u00e9n es montar \u00abun burro atado, en el que nadie ha subido jam\u00e1s\u00bb (v. 30).&nbsp;As\u00ed trae Cristo la paz al mundo: a trav\u00e9s de la mansedumbre y la mansedumbre, simbolizada por aquel burro atado, en el que nadie hab\u00eda subido\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, <strong>Su Santidad<\/strong>, nos explicaba, <strong><em>\u201c(\u2026) poco antes de la Pascua, Jes\u00fas explica a los disc\u00edpulos: \u00abLa paz os dejo, mi paz os doy, no como la da el mundo, yo os la doy\u00bb (Jn 14,27).&nbsp;Hay dos caminos diferentes: un camino como el mundo nos da paz y un camino como Dios nos da paz.&nbsp;Ellos son diferentes\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, a\u00f1ad\u00eda, <strong><em>\u201cla paz que Jes\u00fas nos regala en Pascua no es la paz que sigue las estrategias del mundo, que cree obtenerla por la fuerza, con conquistas y con diversas formas de imposici\u00f3n.&nbsp;Esta paz, en realidad, es s\u00f3lo un intervalo entre guerras: lo sabemos bien<\/em><\/strong><strong><em>.&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Cristo tom\u00f3 sobre s\u00ed nuestro mal, nuestro pecado y nuestra muerte.&nbsp;\u00c9l tom\u00f3 todo esto sobre s\u00ed mismo.&nbsp;As\u00ed que nos liber\u00f3.&nbsp;\u00c9l pag\u00f3 por nosotros.&nbsp;Su paz no es el resultado de alg\u00fan compromiso, sino que proviene del don de s\u00ed mismo<\/em><\/strong><strong><em>\u201d.&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> subrayaba, adem\u00e1s, <strong><em>\u201cl<\/em><\/strong><strong><em>a paz de Jes\u00fas no domina a los dem\u00e1s, nunca es una paz armada: \u00a1nunca!&nbsp;Las armas del Evangelio son la oraci\u00f3n, la ternura, el perd\u00f3n y el amor gratuito al pr\u00f3jimo, amor a todo pr\u00f3jimo.&nbsp;As\u00ed es como la paz de Dios es tra\u00edda al mundo\u201d.<\/em><\/strong><strong><em>&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sobre esto \u00faltimo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cpor eso la agresi\u00f3n armada de estos d\u00edas, como toda guerra, representa un ultraje a Dios, una traici\u00f3n blasfema al Se\u00f1or Pascual, una preferencia de su rostro manso por el del falso dios de este mundo.&nbsp;La guerra es siempre una acci\u00f3n humana que conduce a la idolatr\u00eda del poder\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sintetizando el <strong>Santo Padre<\/strong>, compart\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>la Pascua es, pues, la verdadera fiesta de Dios y del hombre, porque nos es distribuida la paz que Cristo gan\u00f3 en la cruz en el don de s\u00ed mismo.&nbsp;Por eso el Resucitado, el d\u00eda de Pascua, se aparece a los disc\u00edpulos y \u00bfc\u00f3mo los saluda?&nbsp;\u00ab\u00a1La paz sea contigo!\u00bb&nbsp;(Jn&nbsp;20,19.21).&nbsp;Este es el saludo de Cristo victorioso, de Cristo resucitado\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong><em>La\u00a0paz de pascua<\/em><\/strong><\/p><p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p><p>Estamos en el centro de la Semana Santa, que va desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrecci\u00f3n.\u00a0Ambos domingos se caracterizan por la fiesta en torno a Jes\u00fas, pero son dos fiestas diferentes.<\/p><p>El domingo pasado vimos a Cristo entrar solemnemente en Jerusal\u00e9n, como fiesta, acogido como Mes\u00edas: y para \u00e9l se extienden mantos por el camino (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a019,36) y se cortan ramas de los \u00e1rboles (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a021,8).\u00a0La multitud jubilosa bendice a gritos \u00abel que viene, el rey\u00bb, y aclama: \u00abPaz en el cielo y gloria en las alturas\u00bb (<em>Lc<\/em>19.38).\u00a0Esa gente celebra all\u00ed porque ven en la entrada de Jes\u00fas la llegada de un nuevo rey, que traer\u00eda paz y gloria.\u00a0He aqu\u00ed la paz que esperaba aquel pueblo: una paz gloriosa, fruto de una intervenci\u00f3n real, la de un mes\u00edas poderoso que liberar\u00eda a Jerusal\u00e9n de la ocupaci\u00f3n romana.\u00a0Otros probablemente so\u00f1aron con la restauraci\u00f3n de la paz social y vieron en Jes\u00fas al rey ideal, que alimentar\u00eda a las multitudes con panes, como ya lo hab\u00eda hecho, y realizar\u00eda grandes milagros, trayendo as\u00ed m\u00e1s justicia al mundo.<\/p><p>Pero Jes\u00fas nunca habla de esto.\u00a0Tiene por delante una Pascua diferente, no una Pascua triunfal.\u00a0Lo \u00fanico que le preocupa al prepararse para su entrada en Jerusal\u00e9n es montar \u00abun burro atado, en el que nadie ha subido jam\u00e1s\u00bb (v. 30).\u00a0As\u00ed trae Cristo la paz al mundo: a trav\u00e9s de la mansedumbre y la mansedumbre, simbolizada por aquel burro atado, en el que nadie hab\u00eda subido.\u00a0Ninguno, porque la manera de hacer de Dios es diferente a la del mundo.\u00a0De hecho, poco antes de la Pascua, Jes\u00fas explica a los disc\u00edpulos: \u00abLa paz os dejo, mi paz os doy, no como la da el mundo, yo os la doy\u00bb (<em>Jn 14,27<\/em>).\u00a0Hay dos caminos diferentes: un camino como el mundo nos da paz y un camino como Dios nos da paz.\u00a0Ellos son diferentes.<\/p><p>La paz que Jes\u00fas nos regala en Pascua no es la paz que sigue las estrategias del mundo, que cree obtenerla por la fuerza, con conquistas y con diversas formas de imposici\u00f3n.\u00a0Esta paz, en realidad, es s\u00f3lo un intervalo entre guerras: lo sabemos bien.\u00a0La paz del Se\u00f1or sigue el camino de la mansedumbre y de la cruz: es hacerse cargo de los dem\u00e1s.\u00a0En efecto, Cristo tom\u00f3 sobre s\u00ed nuestro mal, nuestro pecado y nuestra muerte.\u00a0\u00c9l tom\u00f3 todo esto sobre s\u00ed mismo.\u00a0As\u00ed que nos liber\u00f3.\u00a0\u00c9l pag\u00f3 por nosotros.\u00a0Su paz no es el resultado de alg\u00fan compromiso, sino que proviene del don de s\u00ed mismo.\u00a0Esta paz dulce y valiente, sin embargo, es dif\u00edcil de acoger.\u00a0De hecho, la multitud que alababa a Jes\u00fas es la misma que al cabo de unos d\u00edas grita \u00abCrucif\u00edcalo\u00bb y, asustada y desilusionada, no mueve un dedo por \u00e9l.<\/p><p>En este sentido, siempre es relevante un gran relato de Dostoievski, la llamada\u00a0<em>Leyenda del Gran Inquisidor ..<\/em>.\u00a0Se dice de Jes\u00fas que, despu\u00e9s de varios siglos, vuelve a la Tierra.\u00a0Inmediatamente es recibido por la multitud que lo vitorea, quien lo reconoce y lo vitorea.\u00a0\u201c\u00a1Ah, has vuelto!\u00a0\u00a1Ven, ven con nosotros!\u201d.\u00a0Pero luego es arrestado por el Inquisidor, quien representa la l\u00f3gica mundana.\u00a0Este \u00faltimo lo cuestiona y lo critica ferozmente.\u00a0La raz\u00f3n final del reproche es que Cristo, aunque pudo, nunca quiso convertirse en C\u00e9sar, el rey m\u00e1s grande de este mundo, prefiriendo dejar libre al hombre antes que someterlo y resolver sus problemas por la fuerza.\u00a0Pudo haber instaurado la paz en el mundo doblegando el coraz\u00f3n libre pero precario del hombre en virtud de un poder superior, pero no quiso: respet\u00f3 nuestra libertad.\u00a0\u00abT\u00fa -le dice el Inquisidor a Jes\u00fas-, aceptando el mundo y la p\u00farpura de los c\u00e9sares, habr\u00edas fundado el reino universal y dado la paz universal\u00bb (<em>Los hermanos Karamazov<\/em>, Mil\u00e1n 2012, 345);\u00a0y con una sentencia azotadora concluye: \u00abSi hay alguien que mereciera nuestra estaca m\u00e1s que todos, ese eres t\u00fa\u00bb (348).\u00a0He aqu\u00ed el enga\u00f1o que se repite en la historia, la tentaci\u00f3n de una falsa paz, basada en el poder, que luego lleva al odio ya la traici\u00f3n a Dios ya tanta amargura en el alma.<\/p><p>Al final, seg\u00fan este informe, el Inquisidor querr\u00eda que Jes\u00fas \u00able dijera algo, tal vez incluso algo amargo, terrible\u00bb.\u00a0Pero Cristo reacciona con un gesto dulce y concreto: \u00abSe acerca a \u00e9l en silencio y lo besa dulcemente en los viejos labios exang\u00fces\u00bb (352).\u00a0La paz de Jes\u00fas no domina a los dem\u00e1s, nunca es una paz armada: \u00a1nunca!\u00a0Las armas del Evangelio son la oraci\u00f3n, la ternura, el perd\u00f3n y el amor gratuito al pr\u00f3jimo, amor a todo pr\u00f3jimo.\u00a0As\u00ed es como la paz de Dios es tra\u00edda al mundo.\u00a0Por eso la agresi\u00f3n armada de estos d\u00edas, como toda guerra, representa un ultraje a Dios, una traici\u00f3n blasfema al Se\u00f1or Pascual, una preferencia de su rostro manso por el del falso dios de este mundo.\u00a0La guerra es siempre una acci\u00f3n humana que conduce a la idolatr\u00eda del poder.<\/p><p>Antes de su \u00faltima Pascua, Jes\u00fas dijo a sus seguidores: \u00abNo se turbe vuestro coraz\u00f3n ni tem\u00e1is\u00bb (<em>Jn 14,27<\/em>).\u00a0S\u00ed, porque mientras el poder mundano deja s\u00f3lo destrucci\u00f3n y muerte -lo hemos visto en estos d\u00edas- su paz construye la historia, a partir del coraz\u00f3n de cada hombre que lo acoge.\u00a0La Pascua es, pues, la verdadera fiesta de Dios y del hombre, porque nos es distribuida la paz que Cristo gan\u00f3 en la cruz en el don de s\u00ed mismo.\u00a0Por eso el Resucitado, el d\u00eda de Pascua, se aparece a los disc\u00edpulos y \u00bfc\u00f3mo los saluda?\u00a0\u00ab\u00a1La paz sea contigo!\u00bb\u00a0(<em>Jn<\/em>\u00a020,19.21).\u00a0Este es el saludo de Cristo victorioso, de Cristo resucitado.<\/p><p>Hermanos, hermanas, Pascua significa \u00abpaso\u00bb.\u00a0Es, especialmente este a\u00f1o, la bendita ocasi\u00f3n de pasar del dios mundano al Dios cristiano, de la codicia que llevamos en nosotros a la caridad que nos hace libres, de la espera de una paz tra\u00edda por la fuerza al compromiso de testimoniar concretamente la paz de Jes\u00fas Hermanos y hermanas, pong\u00e1monos de pie ante el Crucifijo, fuente de nuestra paz, y pid\u00e1mosle la paz del coraz\u00f3n y la paz en el mundo.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Saludos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Saludo especialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola, en particular a los j\u00f3venes que participan en el Encuentro internacional\u00a0<em>Univ\u00a0<\/em>2022. En estos d\u00edas santos acompa\u00f1amos a Jes\u00fas en su Pasi\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n. Pid\u00e1mosle que, as\u00ed como Pascua significa \u201cpaso\u201d, tambi\u00e9n nosotros seamos capaces de \u201cdar pasos\u201d de reconciliaci\u00f3n. Y que su paz reine en nuestros corazones y en el mundo entero. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | La paz de Jes\u00fas no domina a los dem\u00e1s, nunca es una paz armada,&nbsp;las armas del Evangelio son la oraci\u00f3n, la ternura, el perd\u00f3n y el amor gratuito al pr\u00f3jimo, as\u00ed lo manifest\u00f3 el Santo Padre Francisco durante la Audiencia General. 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