{"id":235769,"date":"2022-04-20T08:00:00","date_gmt":"2022-04-20T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=235769"},"modified":"2022-04-20T09:01:32","modified_gmt":"2022-04-20T12:01:32","slug":"papa-francisco-el-amor-por-lo-humano-que-nos-es-comun-inclusive-honor-por-la-vida-vivida-no-es-cosa-de-viejos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-amor-por-lo-humano-que-nos-es-comun-inclusive-honor-por-la-vida-vivida-no-es-cosa-de-viejos\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El amor por lo humano que nos es com\u00fan, inclusive honor por la vida vivida, no es cosa de viejos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | <\/strong><strong>El amor por lo humano que nos es com\u00fan, inclusive <em>honor por la vida vivida<\/em>, no es cosa de viejos<\/strong>, as\u00ed lo expresaba el <strong>Santo Padre<\/strong> en el final de su mensaje de la Audiencia General. Celebrada en la media ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles 20 de abril en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, continuando el ciclo de catequesis sobre la vejez, centr\u00f3 su reflexi\u00f3n en el tema: <strong>\u00abHonra a tu padre ya tu madre\u00bb<\/strong>: amor por la vida vivida. (Lectura: Sir 3: 3-6.12-13.16).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, expres\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>hoy, con la ayuda de la Palabra de Dios que hemos escuchado, abrimos un camino a trav\u00e9s de la fragilidad de la vejez, marcada de manera especial por las experiencias de desconcierto y abatimiento, p\u00e9rdida y abandono, desilusi\u00f3n y duda\u201d.<\/em><\/strong><strong><em> <\/em><\/strong>Agregando, <strong><em>\u201ccuantas veces hemos escuchado o pensado: \u201cLos viejos son molestos\u201d;&nbsp;Lo dijimos, lo pensamos&#8230;\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, continu\u00f3 el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201clas heridas m\u00e1s graves de la ni\u00f1ez y la juventud provocan con raz\u00f3n un sentimiento de injusticia y rebeld\u00eda, una fuerza de reacci\u00f3n y de lucha.<\/em><\/strong><strong><em>&nbsp;En cambio, las heridas,&nbsp;incluso los graves, de la vejez van inevitablemente acompa\u00f1ados del sentimiento de que, en todo caso, la vida no se contradice, porque ya ha sido vivida.&nbsp;Y entonces los viejos tambi\u00e9n est\u00e1n un poco alejados de nuestra experiencia: queremos distanciarlos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro tramo de su mensaje, el <strong>Santo Padre<\/strong> dec\u00eda, adem\u00e1s, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>hemos redescubierto el t\u00e9rmino \u00abdignidad\u00bb para indicar el valor de respetar y cuidar la vida de todos.&nbsp;La dignidad aqu\u00ed equivale esencialmente al honor: honrar al padre y a la madre, honrar a los ancianos es reconocer la dignidad que tienen\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sobre esto \u00faltimo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, nos ped\u00eda, <strong><em>\u201cpensemos bien en esta hermosa declinaci\u00f3n del amor que es el honor.&nbsp;El mismo cuidado de los enfermos, el sost\u00e9n de los que no son autosuficientes, la garant\u00eda del sustento, puede&nbsp;carecer de honor.&nbsp;El honor falla cuando el exceso de confianza, en vez de declinarse como delicadeza y cari\u00f1o, ternura y respeto, se convierte en rudeza y prevaricaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, continu\u00f3 se\u00f1alando, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>fomentar en los j\u00f3venes, aunque sea indirectamente, una actitud de suficiencia -e incluso de desprecio- hacia la vejez, sus debilidades y sus precariedades, produce cosas horribles.&nbsp;Abre el camino a excesos inimaginables\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1adiendo, prosigui\u00f3 el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>este desprecio, que deshonra al mayor, en realidad nos deshonra a todos.&nbsp;Si deshonro al mayor, me deshonro a m\u00ed mismo.&nbsp;Contra esta deshonra, que clama venganza ante los ojos de Dios, es justamente duro el pasaje del Libro del Eclesi\u00e1stico, escuchado al principio<\/em><\/strong><strong><em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en la Audiencia General <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, record\u00f3 algo que vivi\u00f3 en nuestro pa\u00eds, as\u00ed lo contaba, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>en Buenos Aires me gustaba visitar casas de retiro.&nbsp;Iba a menudo y visitaba a todo el mundo.&nbsp;Recuerdo que una vez le pregunt\u00e9 a una se\u00f1ora: \u00ab\u00bfCu\u00e1ntos hijos tiene?\u00bb&nbsp;&#8211; \u201cTengo cuatro, todos casados, con nietos\u201d.&nbsp;Y empez\u00f3 a hablarme de la familia.&nbsp;\u00ab\u00bfY vienen?\u00bb&nbsp;&#8211; \u201c\u00a1S\u00ed, siempre vienen!\u201d.&nbsp;Cuando sal\u00ed de la habitaci\u00f3n la enfermera, que hab\u00eda o\u00eddo, me dijo: \u201c<\/em><\/strong><strong><em>Padre, ha dicho una mentira para cubrir a sus hijos<\/em><\/strong><strong><em>.&nbsp;\u00a1Hace seis meses que no viene nadie!\u201d\u201d.<\/em><\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> tambi\u00e9n, nos revel\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>e<\/em><\/strong><strong><em>ste es el primer gran mandamiento, y el \u00fanico que dice el premio: \u00abHonra a tu padre ya tu madre y tendr\u00e1s una larga vida sobre la tierra\u00bb.&nbsp;Este mandamiento de honrar a los ancianos nos da una bendici\u00f3n, que se manifiesta de esta manera: \u00abTendr\u00e1s una larga vida\u00bb\u201d.<\/em><\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el final, el <strong>Papa<\/strong> pidi\u00f3,&nbsp;<strong><em>\u201cpor favor, no los dejes solos.&nbsp;Y esto, cuidar lo viejo, no es cuesti\u00f3n de cosm\u00e9tica y cirug\u00eda pl\u00e1stica: no.&nbsp;M\u00e1s bien, es una cuesti\u00f3n de honor, que debe transformar la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes sobre la vida y sus etapas. El amor por lo humano que nos es com\u00fan, inclusive honor por la vida vivida, no es cosa de viejos.&nbsp;M\u00e1s bien es una ambici\u00f3n que alegrar\u00e1 a la juventud que hereda sus mejores cualidades\u201d.&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong>Catequesis sobre la vejez &#8211;\u00a0<em>6. \u00abHonra a tu padre ya tu madre\u00bb: amor a la vida tal como se vive.<\/em><\/strong><\/p><p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p><p>Hoy, con la ayuda de la Palabra de Dios que hemos escuchado, abrimos un camino a trav\u00e9s de la fragilidad de la vejez, marcada de manera especial por las experiencias de desconcierto y abatimiento, p\u00e9rdida y abandono, desilusi\u00f3n y duda. Naturalmente, las experiencias de nuestra fragilidad, frente a las situaciones dram\u00e1ticas -a veces tr\u00e1gicas- de la vida, pueden ocurrir en cualquier momento de la existencia.\u00a0Sin embargo, en la vejez pueden causar menos impresi\u00f3n e inducir una especie de adicci\u00f3n, incluso molestia, en los dem\u00e1s.\u00a0Cuantas veces hemos escuchado o pensado: \u201cLos viejos son molestos\u201d;\u00a0Lo dijimos, lo pensamos&#8230; Las heridas m\u00e1s graves de la ni\u00f1ez y la juventud provocan con raz\u00f3n un sentimiento de injusticia y rebeld\u00eda, una fuerza de reacci\u00f3n y de lucha.\u00a0En cambio, las heridas,\u00a0incluso los graves, de la vejez van inevitablemente acompa\u00f1ados del sentimiento de que, en todo caso, la vida no se contradice, porque ya ha sido vivida.\u00a0Y entonces los viejos tambi\u00e9n est\u00e1n un poco alejados de nuestra experiencia: queremos distanciarlos.<\/p><p>En la experiencia humana com\u00fan, el amor -como se suele decir- es descendiente: no vuelve a la vida que est\u00e1 detr\u00e1s de nosotros con la misma fuerza con que se derrama en la vida que a\u00fan est\u00e1 delante de nosotros.\u00a0En esto aparece tambi\u00e9n la gratuidad del amor: los padres siempre lo han sabido, los viejos pronto lo aprenden.\u00a0A pesar de esto, la revelaci\u00f3n abre un camino para una restituci\u00f3n diferente del amor: es la manera de\u00a0<em>honrar<\/em>\u00a0a los que nos precedieron.\u00a0Aqu\u00ed comienza la manera de\u00a0<em>honrar<\/em>\u00a0a las personas que nos antecedieron: honrar a los ancianos.<\/p><p>Este amor especial que se abre camino en forma de honor -es decir, ternura y respeto a la vez- destinado a la vejez est\u00e1 sellado por el mandamiento de Dios: \u00abHonra a tu padre y a tu madre\u00bb es un compromiso solemne, el primero de los \u00absegunda tabla\u00bb de los diez mandamientos.\u00a0No se trata s\u00f3lo del padre y la madre.\u00a0Se trata de la generaci\u00f3n y de las generaciones precedentes, cuya salida tambi\u00e9n puede ser lenta y prolongada, creando un tiempo y un espacio de convivencia duradera con las dem\u00e1s edades de la vida.\u00a0En otras palabras, se trata de la vejez de la vida.<\/p><p><em>Honor<\/em>\u00a0es una buena palabra para enmarcar este \u00e1mbito de restituci\u00f3n del amor que concierne a la vejez.\u00a0Es decir, hemos recibido el amor de los padres, de los abuelos y ahora les devolvemos ese amor a ellos, a los ancianos, a los abuelos.\u00a0Hoy hemos redescubierto el t\u00e9rmino \u00abdignidad\u00bb para indicar el valor de respetar y cuidar la vida de todos.\u00a0La dignidad aqu\u00ed equivale esencialmente al honor: honrar al padre y a la madre, honrar a los ancianos es reconocer la dignidad que tienen.<\/p><p>Pensemos bien en esta hermosa declinaci\u00f3n del amor que es el honor.\u00a0El mismo cuidado de los enfermos, el sost\u00e9n de los que no son autosuficientes, la garant\u00eda del sustento, puede\u00a0<em>carecer de honor<\/em>.\u00a0El honor falla cuando el exceso de confianza, en vez de declinarse como delicadeza y cari\u00f1o, ternura y respeto, se convierte en rudeza y prevaricaci\u00f3n.\u00a0Cuando la debilidad es reprochada, e incluso castigada, como si fuera una falta.\u00a0Cuando el desconcierto y la confusi\u00f3n se convierten en una apertura para la burla y la agresi\u00f3n.\u00a0Incluso puede ocurrir en el hogar, en residencias de ancianos, as\u00ed como en oficinas o en los espacios abiertos de la ciudad.\u00a0Fomentar en los j\u00f3venes, aunque sea indirectamente, una actitud de suficiencia -e incluso de desprecio- hacia la vejez, sus debilidades y sus precariedades, produce cosas horribles.\u00a0Abre el camino a excesos inimaginables.\u00a0Los muchachos que le prenden fuego a la manta de un \u00abvagabundo\u00bb -lo hemos visto-, porque lo ven como un desecho humano,\u00a0son la punta del iceberg, es decir, del desprecio por una vida que, lejos de los atractivos e impulsos de la juventud, se presenta ya como una vida de derroche.\u00a0Muchas veces pensamos que los viejos son el desecho o los tiramos;\u00a0los viejos son despreciados y descartados de la vida, dej\u00e1ndolos a un lado.<\/p><p>Este desprecio, que deshonra al mayor, en realidad nos deshonra a todos.\u00a0Si deshonro al mayor, me deshonro a m\u00ed mismo.\u00a0Contra esta deshonra, que clama venganza ante los ojos de Dios, es justamente duro el pasaje del Libro del Eclesi\u00e1stico, escuchado al principio. Hay un pasaje en la historia de No\u00e9 que es muy expresivo a este respecto.\u00a0El viejo Noah, h\u00e9roe del diluvio y todav\u00eda trabajador, yace despatarrado despu\u00e9s de haber bebido demasiados tragos.\u00a0Ya es viejo, pero bebi\u00f3 demasiado.\u00a0Los ni\u00f1os, para no despertarlo avergonzados, lo cubren delicadamente, con los ojos bajos, con mucho respeto.\u00a0Este texto es muy hermoso y dice todo sobre el honor debido a los ancianos;\u00a0cubrir las debilidades del anciano, para no avergonzarlo, es un texto que nos ayuda mucho.<\/p><p>A pesar de todas las providencias materiales que las sociedades m\u00e1s ricas y m\u00e1s organizadas ponen a disposici\u00f3n de la vejez -de las que ciertamente podemos enorgullecernos-, la lucha por el retorno de esa forma especial de amor que es el honor me parece todav\u00eda fr\u00e1gil e inmadura.\u00a0Debemos hacer todo lo posible, apoyarlo y alentarlo, ofreciendo un mejor apoyo social y cultural a quienes son sensibles a esta forma decisiva de \u00abcivilizaci\u00f3n del amor\u00bb.\u00a0Y en esto me tomo la libertad de aconsejar a los padres: por favor, acerquen a los ni\u00f1os, ni\u00f1os, ni\u00f1os peque\u00f1os a los ancianos, ac\u00e9rquenlos siempre.\u00a0Y cuando el anciano est\u00e9 enfermo, un poco fuera de s\u00ed, ac\u00e9rcate siempre a \u00e9l: hazle saber que esta es nuestra carne, que esto es lo que nos hizo quedarnos aqu\u00ed ahora.\u00a0Por favor, no rechaces a los ancianos.\u00a0Y si no queda m\u00e1s remedio que enviarlos a una residencia de ancianos, por favor, vis\u00edtenlos y lleven a los ni\u00f1os a visitarlos: es el honor de nuestra civilizaci\u00f3n, los ancianos que les han abierto las puertas.\u00a0Y muchas veces, los ni\u00f1os se olvidan de esto.\u00a0Te digo algo personal: en Buenos Aires me gustaba visitar casas de retiro.\u00a0Iba a menudo y visitaba a todo el mundo.\u00a0Recuerdo que una vez le pregunt\u00e9 a una se\u00f1ora: \u00ab\u00bfCu\u00e1ntos hijos tiene?\u00bb\u00a0&#8211; \u201cTengo cuatro, todos casados, con nietos\u201d.\u00a0Y empez\u00f3 a hablarme de la familia.\u00a0\u00ab\u00bfY vienen?\u00bb\u00a0&#8211; \u201c\u00a1S\u00ed, siempre vienen!\u201d.\u00a0Cuando sal\u00ed de la habitaci\u00f3n la enfermera, que hab\u00eda o\u00eddo, me dijo: \u201cPadre, ha dicho una mentira para cubrir a sus hijos.\u00a0\u00a1Hace seis meses que no viene nadie!\u201d.\u00a0Esto es desechar lo viejo, es pensar que lo viejo es material de desecho.\u00a0Por favor: es un pecado grave.\u00a0Este es el primer gran mandamiento, y el \u00fanico que dice el premio: \u00abHonra a tu padre ya tu madre y tendr\u00e1s una larga vida sobre la tierra\u00bb.\u00a0Este mandamiento de honrar a los ancianos nos da una bendici\u00f3n, que se manifiesta de esta manera: \u00abTendr\u00e1s una larga vida\u00bb.\u00a0Por favor, aprecia a los viejos.\u00a0Y si pierden la cabeza, cons\u00e9rvenlas de todos modos porque son la presencia de la historia, la presencia de mi familia, y gracias a ellos estoy aqu\u00ed, todos podemos decir: gracias a ustedes, abuelo y abuela, estoy vivo.\u00a0Por favor, no los dejes solos.\u00a0Y esto, cuidar lo viejo, no es cuesti\u00f3n de cosm\u00e9tica y cirug\u00eda pl\u00e1stica: no.\u00a0M\u00e1s bien, es una cuesti\u00f3n de honor, que debe transformar la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes sobre la vida y sus etapas. El amor por lo humano que nos es com\u00fan, inclusive <em>honor por la vida vivida<\/em>, no es cosa de viejos.\u00a0M\u00e1s bien es una ambici\u00f3n que alegrar\u00e1 a la juventud que hereda sus mejores cualidades.\u00a0Que la sabidur\u00eda del Esp\u00edritu de Dios nos permita abrir con la energ\u00eda necesaria el horizonte de esta verdadera revoluci\u00f3n cultural.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Saludos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. En estos d\u00edas de Pascua, pidamos a Cristo resucitado que nos conceda delicadeza y paciencia para tratar con las personas que nos rodean, especialmente con quienes est\u00e1n atravesando la etapa de la ancianidad. \u00a1Felices Pascuas de Resurrecci\u00f3n! Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El amor por lo humano que nos es com\u00fan, inclusive honor por la vida vivida, no es cosa de viejos, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre en el final de su mensaje de la Audiencia General. 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