{"id":236183,"date":"2022-06-05T06:00:00","date_gmt":"2022-06-05T09:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=236183"},"modified":"2022-06-05T10:16:48","modified_gmt":"2022-06-05T13:16:48","slug":"papa-francisco-el-espiritu-no-solo-nos-recuerda-por-donde-empezar-sino-que-tambien-nos-ensena-que-caminos-tomar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-espiritu-no-solo-nos-recuerda-por-donde-empezar-sino-que-tambien-nos-ensena-que-caminos-tomar\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El Esp\u00edritu no s\u00f3lo nos recuerda por d\u00f3nde empezar, sino que tambi\u00e9n nos ense\u00f1a\u00a0qu\u00e9 caminos tomar"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | <\/strong><strong>El Esp\u00edritu no s\u00f3lo nos recuerda por d\u00f3nde empezar, sino que tambi\u00e9n nos ense\u00f1a&nbsp;<em>qu\u00e9 caminos tomar<\/em><\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la <strong>Homil\u00eda <\/strong>en la celebraci\u00f3n <strong>Eucar\u00edstica<\/strong> en la solemnidad de <strong>Pentecost\u00e9s<\/strong>. En la media ma\u00f1ana de hoy, el <strong>Eminent\u00edsimo Cardenal Giovanni Battista Re<\/strong>, Decano del Colegio Cardenalicio, presidi\u00f3 la <strong>Santa Misa<\/strong> en la <strong>Bas\u00edlica de San Pedro<\/strong>, en presencia del <strong>Papa Francisco<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA DE LA SOLEMNIDAD DE PENTECOST\u00c9S<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Bas\u00edlica de San Pedro<br>Domingo, 5 de junio de 2022<\/em><\/p><p>En la frase final del Evangelio que hemos escuchado, Jes\u00fas hace una afirmaci\u00f3n que nos da esperanza y al mismo tiempo nos lleva a reflexionar. Dice a los disc\u00edpulos: \u00abEl Esp\u00edritu Santo, a quien el Padre enviar\u00e1 en mi nombre,\u00a0<em>les ense\u00f1ar\u00e1 todo<\/em>\u00a0y\u00a0<em>les recordar\u00e1 todo<\/em>\u00a0lo que yo les he dicho\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a014,26). Nos impacta ese \u201ctodo\u201d, y nos preguntamos, \u00bfen qu\u00e9 sentido el Esp\u00edritu da esta comprensi\u00f3n nueva y plena a quienes lo reciben? No es una cuesti\u00f3n de cantidad, ni una cuesti\u00f3n acad\u00e9mica, Dios no quiere convertirnos en enciclopedias o en eruditos. No. Es una cuesti\u00f3n de calidad, de perspectiva, de olfato. El Esp\u00edritu nos hace ver todo de un modo nuevo, seg\u00fan la mirada de Jes\u00fas. Yo lo dir\u00eda de esta manera: en el gran viaje de la vida, \u00c9l nos ense\u00f1a\u00a0<em>por d\u00f3nde empezar<\/em>,\u00a0<em>qu\u00e9 caminos tomar<\/em>\u00a0y\u00a0<em>c\u00f3mo caminar<\/em>. Est\u00e1 el Esp\u00edritu que nos dice por d\u00f3nde empezar, qu\u00e9 camino tomar y c\u00f3mo caminar, el estilo de \u201cc\u00f3mo caminar\u201d.<\/p><p>En primer lugar,\u00a0<em>por d\u00f3nde empezar<\/em>. El Esp\u00edritu, en efecto, nos indica el punto de partida de la vida espiritual. \u00bfCu\u00e1l es? Jes\u00fas habla de ello en el primer vers\u00edculo de hoy, cuando dice: \u00abSi me aman, cumplir\u00e1n mis mandamientos\u00bb (v. 15). Si me aman, cumplir\u00e1n; esta es la l\u00f3gica del Esp\u00edritu. Nosotros a menudo pensamos al rev\u00e9s: si cumplimos, amamos. Estamos acostumbrados a pensar que el amor proceda esencialmente de nuestro cumplimiento, de nuestro talento, de nuestra religiosidad. En cambio, el Esp\u00edritu nos recuerda que, sin el amor en el centro, todo lo dem\u00e1s es vano. Y que este amor no nace tanto de nuestras capacidades, este amor es un don suyo. \u00c9l nos ense\u00f1a a amar y tenemos que pedir este don. El Esp\u00edritu de amor es el que nos infunde el amor, \u00c9l es quien nos hace sentir amados y nos ense\u00f1a a amar. \u00c9l es el \u201cmotor\u201d \u2014por as\u00ed decirlo\u2014 de nuestra vida espiritual. \u00c9l es quien mueve todo en nuestro interior. Pero si no comenzamos\u00a0<em>por el<\/em>\u00a0Esp\u00edritu,\u00a0<em>con<\/em>\u00a0el Esp\u00edritu o\u00a0<em>por medio<\/em>\u00a0del Esp\u00edritu, el camino no se puede hacer.<\/p><p>\u00c9l mismo nos lo recuerda, porque es\u00a0<em>la memoria de Dios<\/em>, es Aquel que nos recuerda todas las palabras de Jes\u00fas (cf. v. 26). Y el Esp\u00edritu Santo es una memoria\u00a0<em>activa<\/em>, que enciende y reaviva el amor de Dios en nuestro coraz\u00f3n. Hemos experimentado su presencia en el perd\u00f3n de los pecados, cuando nos hemos sentido llenos de su paz, de su libertad y de su consolaci\u00f3n. Alimentar esta memoria espiritual es esencial. Siempre recordamos lo que va mal, con frecuencia resuena en nosotros esa voz que nos recuerda los fracasos y las deficiencias, que nos dice: \u201cVes, otra ca\u00edda, otra desilusi\u00f3n, nunca lo conseguir\u00e1s, no eres capaz\u201d. Esto es un estribillo malo y peligroso. El Esp\u00edritu Santo, en cambio, nos recuerda todo lo contrario: \u201c\u00bfHas ca\u00eddo? Pero, eres hijo. \u00bfHas ca\u00eddo? Eres hija de Dios, eres una criatura \u00fanica, elegida, preciosa. \u00bfHas ca\u00eddo? Pero eres siempre amado y amada; aunque hayas perdido la confianza en ti mismo, Dios conf\u00eda en ti\u201d. Esta es la memoria del Esp\u00edritu, lo que el Esp\u00edritu nos recuerda continuamente: Dios se acuerda de ti. T\u00fa puedes perder la memoria de Dios, pero Dios no se olvida de ti, se acuerda di ti continuamente.<\/p><p>Sin embargo, t\u00fa podr\u00edas objetar: son s\u00f3lo bonitas palabras; yo tengo muchos problemas, heridas y preocupaciones que no se resuelven con consuelos f\u00e1ciles. Pues bien, es precisamente ah\u00ed que el Esp\u00edritu pide poder entrar. Porque \u00c9l, el Consolador, es Esp\u00edritu de sanaci\u00f3n, es Esp\u00edritu de resurrecci\u00f3n, y puede transformar esas heridas que te queman por dentro. \u00c9l nos ense\u00f1a a no suprimir los recuerdos de las personas y de las situaciones que nos han hecho mal, sino a dejarlos habitar por su presencia. As\u00ed hizo con los Ap\u00f3stoles y con sus fallas. Hab\u00edan abandonado a Jes\u00fas antes de la Pasi\u00f3n, Pedro lo hab\u00eda negado, Pablo hab\u00eda perseguido a los cristianos. \u00a1Cu\u00e1ntos errores, cu\u00e1ntos sentimientos de culpa! Y nosotros pensamos en nuestros errores, cu\u00e1ntos errores, cu\u00e1ntos sentimientos de culpa. Por s\u00ed mismos no pod\u00edan encontrar una salida. Solos no; con el Consolador s\u00ed. Porque el Esp\u00edritu sana los recuerdos. Sana los recuerdos. \u00bfC\u00f3mo? D\u00e1ndole importancia a lo que cuenta, es decir, el recuerdo del amor de Dios y su mirada sobre nosotros. De este modo\u00a0<em>pone orden en la vida<\/em>; nos ense\u00f1a a acogernos, nos ense\u00f1a a perdonar, a perdonarnos a nosotros mismos. No es f\u00e1cil perdonarse a s\u00ed mismo, el Esp\u00edritu nos ense\u00f1a este camino, nos ense\u00f1a a reconciliarnos con el pasado. A volver a empezar.<\/p><p>El Esp\u00edritu no s\u00f3lo nos recuerda por d\u00f3nde empezar, sino que tambi\u00e9n nos ense\u00f1a\u00a0<em>qu\u00e9 caminos tomar<\/em>. Nos recuerda cu\u00e1l es el punto de partida, y ahora nos ense\u00f1a qu\u00e9 camino tomar. Nos lo dice la segunda Lectura, donde san Pablo explica que \u00abquienes se dejan conducir por el Esp\u00edritu de Dios\u00bb (<em>Rm<\/em>\u00a08,14) caminan \u00abseg\u00fan el Esp\u00edritu y no seg\u00fan la carne\u00bb (v. 4). En otras palabras, el Esp\u00edritu, frente a las encrucijadas de la existencia, nos sugiere el mejor camino a recorrer. Por eso es importante saber discernir su voz de la del esp\u00edritu del mal. Las dos voces nos hablan, tenemos que aprender a discernir para saber d\u00f3nde est\u00e1 la voz del Esp\u00edritu, para reconocerla y seguir su camino, seguir lo que \u00c9l nos est\u00e1 diciendo.<\/p><p>Pongamos algunos ejemplos: el Esp\u00edritu Santo nunca te dir\u00e1 que en tu camino va todo bien. Nunca te lo dir\u00e1 porque no es verdad. No, te corrige, te lleva tambi\u00e9n a llorar por los pecados, y te anima a cambiar, a combatir contra tus falsedades e hipocres\u00edas, aun cuando eso implique esfuerzo, lucha interior y sacrificio. El mal esp\u00edritu, en cambio, te empuja a hacer siempre lo que te guste y lo que quieras; te lleva a creer que tienes derecho a usar tu libertad como te parezca. Pero despu\u00e9s, cuando te quedas vac\u00edo interiormente, \u2014es fea esta experiencia de sentir el vac\u00edo dentro, \u00a1muchos de nosotros la hemos sentido!\u2014, y cuando t\u00fa te quedas con el vac\u00edo dentro, te acusa. El esp\u00edritu malo te acusa, se convierte en el acusador, te tira por tierra y te destruye. El Esp\u00edritu Santo, que te corrige a lo largo del camino, nunca te deja tirado en el suelo, nunca, sino que siempre te toma de la mano, te consuela y te alienta.<\/p><p>Cuando veas que la amargura, el pesimismo y los pensamientos tristes se agitan dentro de ti, \u2014\u00a1cu\u00e1ntas veces nosotros hemos ca\u00eddo en esto!\u2014, cuando suceden estas cosas es bueno saber que eso nunca viene del Esp\u00edritu Santo. Nunca las amarguras, el pesimismo, los pensamientos tristes vienen del Esp\u00edritu Santo. Vienen del mal, que se siente c\u00f3modo en la negatividad y usa a menudo esta estrategia: alimenta la impaciencia, el victimismo, hace sentir la necesidad de autocompadecernos. Qu\u00e9 malo es este autocompadecernos, con \u00e9l viene la necesidad de reaccionar a los problemas criticando, y echando toda la culpa a los dem\u00e1s. Nos vuelve nerviosos, desconfiados y quejosos. La queja es el lenguaje del esp\u00edritu del mal, que nos lleva a lamentarnos, nos entristece y nos contagia de un esp\u00edritu de cortejo f\u00fanebre. Las quejas. El Esp\u00edritu Santo, por el contrario, nos invita a no perder nunca la confianza y a volver a empezar siempre. Nos anima diciendo: lev\u00e1ntate, lev\u00e1ntate. Siempre nos da la mano y nos levanta. \u00bfC\u00f3mo? Haciendo que tomemos la iniciativa, sin esperar que sea otro el que comience. Y luego, llevando esperanza y alegr\u00eda a quienes encontremos, no quejas; no envidiando nunca a los dem\u00e1s, \u00a1nunca! La envidia es la puerta por la que entra el esp\u00edritu del mal, lo dice la Biblia, por la envidia entr\u00f3 el diablo en el mundo. Nunca envidiar, nunca. El Esp\u00edritu Santo te conduce bien, te lleva a alegrarte del \u00e9xito de los dem\u00e1s: \u201cQu\u00e9 bueno que esto sali\u00f3 bien\u201d.<\/p><p>Adem\u00e1s, el Esp\u00edritu Santo es concreto, no es idealista; quiere que nos concentremos\u00a0<em>en el aqu\u00ed y ahora<\/em>, porque el sitio donde estamos y el tiempo en que vivimos son los lugares de la gracia. El lugar de la gracia es el lugar concreto hoy, en el aqu\u00ed y el ahora. \u00bfC\u00f3mo? No son las fantas\u00edas que nosotros podemos pensar, es el Esp\u00edritu que te lleva siempre a lo concreto. El esp\u00edritu del mal, en cambio, quiere distraernos del aqu\u00ed y del ahora, y llevarnos con la cabeza a otra parte. Con frecuencia nos ancla en el pasado, en los remordimientos, en las nostalgias y en aquello que la vida no nos ha dado; o bien nos proyecta hacia el futuro, alimentando temores, miedos, ilusiones y falsas esperanzas. El Esp\u00edritu Santo, en cambio, nos lleva a amar el aqu\u00ed y el ahora, en concreto, no un mundo ideal, ni una Iglesia ideal, ni una congregaci\u00f3n religiosa ideal, sino la realidad, a la luz del sol, en la transparencia y la sencillez. \u00a1Qu\u00e9 diferencia con el maligno, que fomenta las cosas dichas a las espaldas, las habladur\u00edas y los chismorreos! El chisme es un h\u00e1bito malo que destruye la identidad de las personas.<\/p><p>El Esp\u00edritu nos quiere juntos, nos funda como Iglesia y hoy \u2014tercer y \u00faltimo aspecto\u2014 ense\u00f1a a la Iglesia\u00a0<em>c\u00f3mo caminar<\/em>. Los disc\u00edpulos estaban escondidos en el cen\u00e1culo, despu\u00e9s el Esp\u00edritu descendi\u00f3 e hizo que salieran. Sin el Esp\u00edritu estaban encerrados en ellos mismos, con el Esp\u00edritu se abrieron a todos. En cada \u00e9poca, el Esp\u00edritu le da vuelta a nuestros esquemas y nos abre a su novedad. Hay siempre una novedad que es la novedad del Esp\u00edritu Santo; siempre ense\u00f1a a la Iglesia la necesidad vital de salir, la exigencia fisiol\u00f3gica de anunciar, de no quedarse encerrada en s\u00ed misma, de no ser un reba\u00f1o que refuerza el recinto, sino un prado abierto para que todos puedan alimentarse de la belleza de Dios, nos ense\u00f1a a ser una casa acogedora sin muros divisorios. El Esp\u00edritu mundano, en cambio, nos presiona para que s\u00f3lo nos concentremos en nuestros problemas, en nuestros intereses, en la necesidad de ser relevantes, en la defensa tenaz de nuestras pertenencias nacionales y de grupo. El Esp\u00edritu Santo no. \u00c9l nos invita a olvidarnos de nosotros mismos y a abrirnos a todos. Y as\u00ed rejuvenece a la Iglesia. Pero pongamos atenci\u00f3n, es \u00c9l quien la rejuvenece, no nosotros. Nosotros tratamos de maquillarla un poco y esto no sirve. Pero \u00c9l la rejuvenece. Porque la Iglesia no se programa, y los proyectos de renovaci\u00f3n no bastan. El Esp\u00edritu nos libera de obsesionarnos con las urgencias, y nos invita a recorrer caminos antiguos y siempre nuevos, los del testimonio, los caminos del testimonio, los caminos de la pobreza y los caminos de la misi\u00f3n, para liberarnos de nosotros mismos y enviarnos al mundo.<\/p><p>Y al final \u2014lo que es curioso\u2014 el Esp\u00edritu Santo es el autor de la divisi\u00f3n, incluso de una cierta confusi\u00f3n, de un cierto desorden. Pensemos en la ma\u00f1ana de Pentecost\u00e9s, el Esp\u00edritu crea divisi\u00f3n de lenguas, de actitudes, \u00a1eso era todo un alboroto! Pero, del mismo modo, es el autor de la armon\u00eda. Divide con la variedad de los carismas, pero es una divisi\u00f3n falsa, porque la verdadera divisi\u00f3n se integra en la armon\u00eda. \u00c9l hace la divisi\u00f3n con los carismas y hace la armon\u00eda con toda esta divisi\u00f3n, y esta es la riqueza de la Iglesia.<\/p><p>Hermanos y hermanas, entremos en la escuela del Esp\u00edritu Santo, para que nos ense\u00f1e todo. Invoqu\u00e9moslo cada d\u00eda, para que nos recuerde que debemos partir siempre de la mirada de Dios sobre nosotros, tomar decisiones escuchando su voz, y caminar juntos, como Iglesia, d\u00f3ciles a \u00c9l y abiertos al mundo. Que as\u00ed sea.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El Esp\u00edritu no s\u00f3lo nos recuerda por d\u00f3nde empezar, sino que tambi\u00e9n nos ense\u00f1a&nbsp;qu\u00e9 caminos tomar, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda en la celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en la solemnidad de Pentecost\u00e9s. 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