{"id":236849,"date":"2022-07-25T15:52:42","date_gmt":"2022-07-25T18:52:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=236849"},"modified":"2022-07-25T15:52:46","modified_gmt":"2022-07-25T18:52:46","slug":"canada-el-santo-padre-pidio-caminar-juntos-rezar-juntos-trabajar-juntos-para-que-los-sufrimientos-del-pasado-dejen-el-lugar-a-un-futuro-de-justicia-de-sanacion-y-de-reconciliacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/canada-el-santo-padre-pidio-caminar-juntos-rezar-juntos-trabajar-juntos-para-que-los-sufrimientos-del-pasado-dejen-el-lugar-a-un-futuro-de-justicia-de-sanacion-y-de-reconciliacion\/","title":{"rendered":"Canad\u00e1 | El Santo Padre pidi\u00f3 caminar juntos, rezar juntos, trabajar juntos, para que los sufrimientos del pasado dejen el lugar a un futuro de justicia, de sanaci\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Canad\u00e1 |<\/strong> El <strong>Santo Padre<\/strong> pidi\u00f3 <strong>caminar juntos, rezar juntos, trabajar juntos, para que los sufrimientos del pasado dejen el lugar a un futuro de justicia, de sanaci\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n<\/strong>, fue en el inicio de su agenda programada el 37\u00b0 viaje Apost\u00f3lico en el encuentro con el pueblo ind\u00edgena de aquel pa\u00eds. Es importante se\u00f1alar que <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> arribaba al Aeropuerto Internacional de Edmonton, a las 19 horas (hora local) tras diez horas de vuelo, el primero de sus destinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras desembarcar de la aeronave, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> se traslad\u00f3 hasta uno de los hangares de la estaci\u00f3n a\u00e9rea, donde fue recibido por el Primer Ministro, <strong>Justin Trudeau<\/strong>, el Nuncio Apost\u00f3lico en Canad\u00e1, <strong>Mons. Ivan Jurkovic<\/strong>, l\u00edderes ind\u00edgenas, autoridades civiles y eclesiales, entre otros quienes hoy participaron del encuentro del <strong>Santo Padre<\/strong> con el pueblo ind\u00edgena.<\/p>\n\n\n\n<p>En su mensaje y tras los saludos cordiales, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> trajo al presente el momento en que recib\u00eda del pueblo ind\u00edgena dos pares de mocasines meses atr\u00e1s en la ciudad del Vaticano, y que recuerdan a lo ni\u00f1os ind\u00edgenas fallecidos. Sobre esto, el Pont\u00edfice dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>el recuerdo de esos ni\u00f1os provoca aflicci\u00f3n y exhorta a actuar para que todos los ni\u00f1os sean tratados con amor, honor y respeto. Pero esos mocasines tambi\u00e9n nos hablan de un camino, de un recorrido que deseamos hacer juntos.<\/em><\/strong><strong><em> Caminar juntos, rezar juntos, trabajar juntos, para que los sufrimientos del pasado dejen el lugar a un futuro de justicia, de sanaci\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, el <strong>Papa<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>es justo hacer memoria, porque el olvido lleva a la indiferencia y, como se ha dicho, \u00ablo opuesto al amor no es tanto el odio, es la indiferencia\u2026 lo opuesto a la vida no es la muerte, es la indiferencia a la vida o a la muerte\u00bb (E. Wiesel)\u201d.<\/em><\/strong> En otro tramo, <strong>Su Santidad<\/strong> dec\u00eda tambi\u00e9n, <strong><em>\u201ccuando los colonos europeos llegaron aqu\u00ed por primera vez, hubo una gran oportunidad de desarrollar un encuentro fecundo entre las culturas, las tradiciones y la espiritualidad. Pero en gran parte esto no sucedi\u00f3. Y me vuelve a la mente lo que ustedes me contaron, de c\u00f3mo las pol\u00edticas de asimilaci\u00f3n terminaron por marginar sistem\u00e1ticamente a los pueblos ind\u00edgenas (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Santo Padre<\/strong> compart\u00eda, adem\u00e1s, <strong><em>\u201cme encuentro entre ustedes porque el primer paso de esta peregrinaci\u00f3n penitencial es el de renovar mi pedido de perd\u00f3n y decirles, de todo coraz\u00f3n, que estoy profundamente dolido: pido perd\u00f3n por la manera en la que, lamentablemente, muchos cristianos adoptaron la mentalidad colonialista de las potencias que oprimieron a los pueblos ind\u00edgenas. Estoy dolido. Pido perd\u00f3n, en particular, por el modo en el que muchos miembros de la Iglesia y de las comunidades religiosas cooperaron, tambi\u00e9n por medio de la indiferencia, en esos proyectos de destrucci\u00f3n cultural y asimilaci\u00f3n forzada de los gobiernos de la \u00e9poca, que finalizaron en el sistema de las escuelas residenciales\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n el <strong>Papa<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>queridos hermanos y hermanas, muchos de ustedes y de sus representantes han afirmado que las disculpas no son un punto de llegada. Concuerdo plenamente. Constituyen s\u00f3lo el primer paso, el punto de partida.<\/em><\/strong><strong><em> Una parte importante de este proceso es hacer una seria b\u00fasqueda de la verdad acerca del pasado y ayudar a los supervivientes de las escuelas residenciales a realizar procesos de sanaci\u00f3n de los traumas sufridos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final de su mensaje, <strong>Su Santidad<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>en esta primera etapa quise hacer espacio a la memoria. Hoy estoy aqu\u00ed para recordar el pasado, para llorar con ustedes, para mirar la tierra en silencio, para rezar junto a las tumbas. Dejemos que el silencio nos ayude a todos a interiorizar el dolor. Silencio y oraci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Se\u00f1ora gobernadora general,<\/p><p>se\u00f1or primer ministro,<\/p><p>queridos pueblos ind\u00edgenas de Maskwacis y de esta tierra canadiense, queridos hermanos y hermanas:<\/p><p>Esperaba que llegara este momento para estar entre ustedes. Desde aqu\u00ed, desde este lugar tristemente evocativo, quisiera comenzar lo que deseo en mi interior: una peregrinaci\u00f3n penitencial.<\/p><p>Llego hasta sus tierras nativas para decirles personalmente que estoy dolido, para implorar a Dios el perd\u00f3n, la sanaci\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n, para manifestarles mi cercan\u00eda, para rezar con ustedes y por ustedes.<\/p><p>Recuerdo los encuentros que tuvimos en Roma hace cuatro meses. En ese momento me entregaron en prenda dos pares de mocasines, signo del sufrimiento padecido por los ni\u00f1os ind\u00edgenas, en particular de los que lamentablemente no volvieron m\u00e1s a casa de las escuelas residenciales. Me pidieron que devolviera los mocasines cuando llegara a Canad\u00e1; lo har\u00e9 al terminar estas palabras, y quisiera inspirarme precisamente en este s\u00edmbolo que, en los meses pasados, reaviv\u00f3 en m\u00ed el dolor, la indignaci\u00f3n y la verg\u00fcenza. El recuerdo de esos ni\u00f1os provoca aflicci\u00f3n y exhorta a actuar para que todos los ni\u00f1os sean tratados con amor, honor y respeto. Pero esos mocasines tambi\u00e9n nos hablan de un camino, de un recorrido que deseamos hacer juntos. Caminar juntos, rezar juntos, trabajar juntos, para que los sufrimientos del pasado dejen el lugar a un futuro de justicia, de sanaci\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n.<\/p><p>Este es el motivo por el que la primera etapa de mi peregrinaci\u00f3n entre ustedes se lleva a cabo en esta regi\u00f3n que ha visto, desde tiempos inmemoriales, la presencia de los pueblos ind\u00edgenas. Es un territorio que nos habla, que nos permite hacer memoria.<\/p><p>Hacer memoria. Hermanos y hermanas, ustedes han vivido en esta tierra durante miles de a\u00f1os con estilos de vida que respetaban la misma tierra, heredada de las generaciones pasadas y protegida para las futuras. La trataron como un don del Creador para compartir con los dem\u00e1s y amar en armon\u00eda con todo lo que existe, en una viva interconexi\u00f3n entre todos los seres vivos. As\u00ed aprendieron a nutrir un sentido de familia y de comunidad, y desarrollaron v\u00ednculos fuertes entre las generaciones, honrando a los ancianos y cuidando de los peque\u00f1os. \u00a1Cu\u00e1ntas buenas tradiciones y ense\u00f1anzas basadas en la atenci\u00f3n a los otros y al amor por la verdad, en la valent\u00eda y el respeto, en la humildad, en la honestidad y en la sabidur\u00eda de vida!<\/p><p>Pero, si estos fueron los primeros pasos dados en estos territorios, la memoria nos lleva tristemente a los sucesivos. El lugar en el que nos encontramos hace resonar en m\u00ed un grito de dolor, un clamor sofocado que me acompa\u00f1\u00f3 durante estos meses. Pienso en el drama sufrido por tantos de ustedes, por sus familias, por sus comunidades, en lo que ustedes compartieron conmigo sobre los sufrimientos padecidos en las escuelas residenciales. Son traumas que, en cierto modo, reviven cada vez que se recuerdan y soy consciente de que tambi\u00e9n nuestro encuentro de hoy puede despertar recuerdos y heridas, y que muchos de ustedes podr\u00edan sentirse mal mientras hablo. Pero es justo hacer memoria, porque el olvido lleva a la indiferencia y, como se ha dicho, \u00ablo opuesto al amor no es tanto el odio, es la indiferencia\u2026 lo opuesto a la vida no es la muerte, es la indiferencia a la vida o a la muerte\u00bb (E. Wiesel). Hacer memoria de las devastadoras experiencias que ocurrieron en las escuelas residenciales nos golpea, nos indigna, nos entristece, pero es necesario.<\/p><p>Es necesario recordar c\u00f3mo las pol\u00edticas de asimilaci\u00f3n y desvinculaci\u00f3n, que tambi\u00e9n inclu\u00edan el sistema de las escuelas residenciales, fueron nefastas para la gente de estas tierras. Cuando los colonos europeos llegaron aqu\u00ed por primera vez, hubo una gran oportunidad de desarrollar un encuentro fecundo entre las culturas, las tradiciones y la espiritualidad. Pero en gran parte esto no sucedi\u00f3. Y me vuelve a la mente lo que ustedes me contaron, de c\u00f3mo las pol\u00edticas de asimilaci\u00f3n terminaron por marginar sistem\u00e1ticamente a los pueblos ind\u00edgenas; de c\u00f3mo, tambi\u00e9n por medio del sistema de escuelas residenciales, sus lenguas y culturas fueron denigradas y suprimidas; de c\u00f3mo los ni\u00f1os sufrieron abusos f\u00edsicos y verbales, psicol\u00f3gicos y espirituales; de c\u00f3mo se los llevaron de sus casas cuando eran chiquitos y de c\u00f3mo esto marc\u00f3 de manera indeleble la relaci\u00f3n entre padres e hijos, entre abuelos y nietos.<\/p><p>Les agradezco por haber hecho que todo esto entrara en mi coraz\u00f3n, por haber expresado el peso que llevaban dentro, por haber compartido conmigo esta memoria sangrante. Hoy estoy aqu\u00ed, en esta tierra que, junto a una memoria antigua, custodia las cicatrices de heridas todav\u00eda abiertas. Me encuentro entre ustedes porque el primer paso de esta peregrinaci\u00f3n penitencial es el de renovar mi pedido de perd\u00f3n y decirles, de todo coraz\u00f3n, que estoy profundamente dolido: pido perd\u00f3n por la manera en la que, lamentablemente, muchos cristianos adoptaron la mentalidad colonialista de las potencias que oprimieron a los pueblos ind\u00edgenas. Estoy dolido. Pido perd\u00f3n, en particular, por el modo en el que muchos miembros de la Iglesia y de las comunidades religiosas cooperaron, tambi\u00e9n por medio de la indiferencia, en esos proyectos de destrucci\u00f3n cultural y asimilaci\u00f3n forzada de los gobiernos de la \u00e9poca, que finalizaron en el sistema de las escuelas residenciales.<\/p><p>Aunque la caridad cristiana haya estado presente y existan no pocos casos ejemplares de entrega por los ni\u00f1os, las consecuencias globales de las pol\u00edticas ligadas a las escuelas residenciales han sido catastr\u00f3ficas. Lo que la fe cristiana nos dice es que fue un error devastador, incompatible con el Evangelio de Jesucristo. Duele saber que ese terreno compacto de valores, lengua y cultura, que confiri\u00f3 a sus pueblos un genuino sentido de identidad, ha sido erosionado, y que ustedes siguen pagando los efectos. Frente a este mal que indigna, la Iglesia se arrodilla ante Dios y le implora perd\u00f3n por los pecados de sus hijos (cf. S. Juan Pablo II, Bula\u00a0<em>Incarnationis mysterium<\/em>\u00a0[29 noviembre 1998], 11: AAS 91 [1999], 140). Quisiera repetir con verg\u00fcenza y claridad: pido perd\u00f3n humildemente por el mal que tantos cristianos cometieron contra los pueblos ind\u00edgenas.<\/p><p>Queridos hermanos y hermanas, muchos de ustedes y de sus representantes han afirmado que las disculpas no son un punto de llegada. Concuerdo plenamente. Constituyen s\u00f3lo el primer paso, el punto de partida. Tambi\u00e9n soy consciente de que \u00abmirando hacia el pasado nunca ser\u00e1 suficiente lo que se haga para pedir perd\u00f3n y buscar reparar el da\u00f1o causado\u00bb y \u00abmirando hacia el futuro nunca ser\u00e1 poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no s\u00f3lo no se repitan, sino que no encuentren espacios\u00bb (Carta al Pueblo de Dios, 20 agosto 2018). Una parte importante de este proceso es hacer una seria b\u00fasqueda de la verdad acerca del pasado y ayudar a los supervivientes de las escuelas residenciales a realizar procesos de sanaci\u00f3n de los traumas sufridos.<\/p><p>Rezo y espero que los cristianos y la sociedad de esta tierra crezcan en la capacidad de acoger y respetar la identidad y la experiencia de los pueblos ind\u00edgenas. Espero que se encuentren caminos concretos para conocerlos y valorarlos, aprendiendo a caminar todos juntos. Por mi parte, seguir\u00e9 animando el compromiso de todos los cat\u00f3licos respecto a los pueblos ind\u00edgenas. Lo hice en m\u00e1s ocasiones y en varios lugares, a trav\u00e9s de encuentros y llamamientos, y tambi\u00e9n por medio de una exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica. S\u00e9 que todo esto requiere tiempo y paciencia, se trata de procesos que tienen que entrar en los corazones, y mi presencia aqu\u00ed y el compromiso de los obispos canadienses son testimonio de la voluntad de avanzar en este camino.<\/p><p>Queridos amigos, esta peregrinaci\u00f3n se extiende durante algunos d\u00edas y llegar\u00e1 a lugares distantes entre s\u00ed, sin embargo, no me permitir\u00e1 responder a muchas invitaciones y visitar centros como Kamloops, Winnipeg, varios lugares en Saskatchewan, en Yuk\u00f3n y en los Territorios del Noroeste. Aunque eso no sea posible, sepan que est\u00e1n todos en mi recuerdo y en mi oraci\u00f3n. Sepan que conozco el sufrimiento, los traumas y los desaf\u00edos de los pueblos ind\u00edgenas en todas las regiones de este pa\u00eds. Las palabras que pronunciar\u00e9 a lo largo de este camino penitencial est\u00e1n dirigidas a todas las comunidades y a los ind\u00edgenas, que abrazo de coraz\u00f3n.<\/p><p>En esta primera etapa quise hacer espacio a la memoria. Hoy estoy aqu\u00ed para recordar el pasado, para llorar con ustedes, para mirar la tierra en silencio, para rezar junto a las tumbas. Dejemos que el silencio nos ayude a todos a interiorizar el dolor. Silencio y oraci\u00f3n. Ante el mal recemos al Se\u00f1or del bien; ante la muerte recemos al Dios de la vida. Nuestro Se\u00f1or Jesucristo hizo de un sepulcro \u2014la \u00faltima estaci\u00f3n de la esperanza ante la cual se hab\u00edan desvanecido todos los sue\u00f1os y solo quedaban el llanto, el dolor y la resignaci\u00f3n\u2014 el lugar del renacimiento, de la resurrecci\u00f3n, donde comenz\u00f3 una historia de vida nueva y de reconciliaci\u00f3n universal. No bastan nuestros esfuerzos para sanar y reconciliar, es necesaria su gracia, es necesaria la sabidur\u00eda afable y fuerte del Esp\u00edritu, la ternura del Consolador. Que \u00c9l colme las esperanzas de los corazones. Que \u00c9l nos tome de la mano. Que \u00c9l nos haga caminar juntos.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Canad\u00e1 | El Santo Padre pidi\u00f3 caminar juntos, rezar juntos, trabajar juntos, para que los sufrimientos del pasado dejen el lugar a un futuro de justicia, de sanaci\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n, fue en el inicio de su agenda programada el 37\u00b0 viaje Apost\u00f3lico en el encuentro con el pueblo ind\u00edgena de aquel pa\u00eds. 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