{"id":236868,"date":"2022-07-28T08:00:00","date_gmt":"2022-07-28T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=236868"},"modified":"2022-07-28T10:27:38","modified_gmt":"2022-07-28T13:27:38","slug":"papa-francisco-es-necesario-hacerle-frente-a-la-mentalidad-individualista-recordando-que-la-vida-en-comun-se-basa-en-premisas-que-el-sistema-politico-por-si-solo-no-puede-producir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-es-necesario-hacerle-frente-a-la-mentalidad-individualista-recordando-que-la-vida-en-comun-se-basa-en-premisas-que-el-sistema-politico-por-si-solo-no-puede-producir\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Es necesario hacerle frente a la mentalidad individualista, recordando que la vida en com\u00fan se basa en premisas que el sistema pol\u00edtico por s\u00ed solo no puede producir"},"content":{"rendered":"\n<p>CANAD\u00c1<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Papa Francisco | Es necesario hacerle frente a la mentalidad individualista, recordando que la vida en com\u00fan se basa en premisas que el sistema pol\u00edtico por s\u00ed solo no puede producir<\/strong>, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre al compartir su mensaje en el encuentro mantenido con las autoridades civiles, representantes de los pueblos ind\u00edgenas y el cuerpo diplom\u00e1tico canadiense. Fue en la tarde del mi\u00e9rcoles, en cuarto d\u00eda de su visita al pa\u00eds, el 37\u00b0 viaje Apost\u00f3lico del Pont\u00edfice, el cual denomin\u00f3 peregrinaci\u00f3n penitencial, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> se traslad\u00f3 hasta la ciudad de <strong>Qu\u00e9bec<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Participaron del encuentro el Primer Ministro, <strong>Justin Trudeau<\/strong>, y de la Gobernadora general, <strong>Mary Simon<\/strong>, quienes antes de escuchar el mensaje del <strong>Santo Padre<\/strong> compartieron sus palabras de bienvenida. Luego de saludar a los presentes, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, se refiri\u00f3 al pa\u00eds, hablando de su geograf\u00eda y caracter\u00edsticas, y centrando sus palabras en la hoja del arce, s\u00edmbolo representativo de <strong>Canad\u00e1<\/strong>. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>los arces custodian el recuerdo de muchas generaciones pasadas, mucho antes de que los colonos llegaran a suelo canadiense. Los pueblos nativos extra\u00edan de ellos savia con la que elaboraban nutritivos jarabes.<\/em><\/strong><strong><em> Esto nos lleva a pensar en su laboriosidad, siempre atentos a salvaguardar la tierra y el medio ambiente, fieles a una visi\u00f3n armoniosa de la creaci\u00f3n, que es un libro abierto que ense\u00f1a al hombre a amar al Creador y a vivir en simbiosis con los dem\u00e1s seres vivos. Hay mucho que aprender de esto, de la capacidad de escuchar a Dios, a las personas y a la naturaleza\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, mirando el pasado, el Papa nuevamente se disculpaba con los pueblos ind\u00edgenas, diciendo, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>en ese deplorable sistema promovido por las autoridades gubernamentales de la \u00e9poca, que separ\u00f3 a tantos ni\u00f1os de sus familias, estuvieron involucradas varias instituciones cat\u00f3licas locales, por lo que expreso verg\u00fcenza y dolor y, junto con los Obispos de este pa\u00eds, renuevo mi petici\u00f3n de perd\u00f3n<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong> En otro tramo, el Santo Padre advert\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) tampoco faltan hoy colonizaciones ideol\u00f3gicas que contrastan la realidad de la existencia y que sofocan el apego natural a los valores de los pueblos, intentando desarraigar sus tradiciones, su historia y sus v\u00ednculos religiosos.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Se trata de una mentalidad que, presumiendo de haber superado \u201clas oscuras p\u00e1ginas de la historia\u201d, da cabida a la as\u00ed llamada cultura de la cancelaci\u00f3n,&nbsp;que juzga el pasado s\u00f3lo en funci\u00f3n de algunas, de ciertas, categor\u00edas actuales\u201d.<\/em><\/strong> Avanzando, tambi\u00e9n afirmaba, <strong><em>\u201cno necesitamos dividir el mundo en amigos y enemigos, distanciarnos y armarnos hasta los dientes: no ser\u00e1 la carrera armament\u00edstica ni las estrategias de disuasi\u00f3n las que traigan la paz y la seguridad. No hay que preguntarse c\u00f3mo continuar las guerras, sino c\u00f3mo detenerlas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro tramo del mensaje, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, se\u00f1al\u00f3, <strong>\u201cl<\/strong><strong>os grandes retos actuales, como la paz, el cambio clim\u00e1tico, los efectos de las pandemias y las migraciones internacionales, est\u00e1n unidos por una constante: son globales, son retos globales, afectan a todos\u201d.<\/strong> Casi llegando al final, tambi\u00e9n expres\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>es necesario hacerle frente a la mentalidad individualista, recordando que la vida en com\u00fan se basa en premisas que el sistema pol\u00edtico por s\u00ed solo no puede producir\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong>ENCUENTRO CON LAS AUTORIDADES CIVILES,<br>REPRESENTANTES DE LOS PUEBLOS IND\u00cdGENAS Y EL CUERPO DIPLOM\u00c1TICO\u00a0<\/strong><\/p><p><strong><em>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p><p><em>Se\u00f1ora Gobernadora General,<br>se\u00f1or Primer Ministro,<br>distinguidas autoridades civiles y religiosas,<br>estimados Representantes de los pueblos ind\u00edgenas,<br>distinguidos miembros del Cuerpo Diplom\u00e1tico,<br>se\u00f1oras y se\u00f1ores:<\/em><\/p><p>Los saludo cordialmente y le agradezco a la se\u00f1ora Mary Simon y al se\u00f1or Justin Trudeau sus amables palabras. Me complace dirigirme a ustedes, que tienen la responsabilidad de servir a los habitantes de este gran pa\u00eds que, \u201cde mar a mar\u201d, ofrece un extraordinario patrimonio natural. Entre las muchas bellezas, pienso en los inmensos y espectaculares bosques de arce, que hacen que el paisaje canadiense sea \u00fanico y colorido. Me gustar\u00eda inspirarme en el s\u00edmbolo por excelencia de estas tierras, la hoja del arce, que desde los escudos de Quebec se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente hasta convertirse en el emblema destacado en la bandera del pa\u00eds.<\/p><p>Aunque esto haya sucedido en tiempos bastante recientes, los arces custodian el recuerdo de muchas generaciones pasadas, mucho antes de que los colonos llegaran a suelo canadiense. Los pueblos nativos extra\u00edan de ellos savia con la que elaboraban nutritivos jarabes. Esto nos lleva a pensar en su laboriosidad, siempre atentos a salvaguardar la tierra y el medio ambiente, fieles a una visi\u00f3n armoniosa de la creaci\u00f3n, que es un libro abierto que ense\u00f1a al hombre a amar al Creador y a vivir en simbiosis con los dem\u00e1s seres vivos. Hay mucho que aprender de esto, de la capacidad de escuchar a Dios, a las personas y a la naturaleza. Lo necesitamos especialmente en el torbellino fren\u00e9tico del mundo actual, caracterizado por una constante \u201c<em>rapidaci\u00f3n<\/em>\u201d, que dificulta un desarrollo verdaderamente humano, sostenible e integral (cf. Carta enc.\u00a0<em>Laudato si\u2019<\/em>, 18), terminando por generar una \u201csociedad del cansancio y de la desilusi\u00f3n\u201d, que lucha por descubrir de nuevo el gusto por la contemplaci\u00f3n, el sabor genuino de las relaciones, la m\u00edstica de la totalidad. \u00a1Cu\u00e1nta necesidad tenemos de escucharnos, dialogar, para alejarnos del individualismo imperante, de los juicios apresurados, de la agresividad desenfrenada, de la tentaci\u00f3n de dividir el mundo en buenos y malos! Las grandes hojas de arce, que absorben el aire contaminado y restituyen ox\u00edgeno, nos invitan a maravillarnos con la belleza de la creaci\u00f3n y a dejarnos atraer por los sanos valores presentes en las culturas ind\u00edgenas: son una inspiraci\u00f3n para todos nosotros y nos pueden ayudar a sanar los da\u00f1inos h\u00e1bitos de explotar. Explotar la creaci\u00f3n, las relaciones, el tiempo, y orientar la actividad humana \u00fanicamente en funci\u00f3n de la utilidad y del beneficio.<\/p><p>Sin embargo, estas lecciones vitales han sido objeto de una violenta oposici\u00f3n en el pasado. Pienso especialmente en las pol\u00edticas de asimilaci\u00f3n y desvinculaci\u00f3n, que inclu\u00edan el sistema de escuelas residenciales y que da\u00f1aron a muchas familias ind\u00edgenas, minusvalorando su lengua, su cultura y su visi\u00f3n del mundo. En ese deplorable sistema promovido por las autoridades gubernamentales de la \u00e9poca, que separ\u00f3 a tantos ni\u00f1os de sus familias, estuvieron involucradas varias instituciones cat\u00f3licas locales, por lo que expreso verg\u00fcenza y dolor y, junto con los Obispos de este pa\u00eds, renuevo mi petici\u00f3n de perd\u00f3n por el mal que tantos cristianos cometieron contra los pueblos ind\u00edgenas. Por todo esto pido perd\u00f3n. Es tr\u00e1gico cuando algunos creyentes, como ocurri\u00f3 en ese per\u00edodo hist\u00f3rico, no se adecuan al Evangelio sino a las conveniencias del mundo. Si la fe cristiana ha desempe\u00f1ado un papel esencial en la conformaci\u00f3n de los m\u00e1s altos ideales del Canad\u00e1, caracterizados por el deseo de construir un pa\u00eds mejor para todos sus habitantes, es necesario, admitiendo las propias faltas, comprometerse juntos a realizar aquello que s\u00e9 que todos ustedes comparten: promover los derechos leg\u00edtimos de los pueblos originarios y fomentar procesos de sanaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n entre ellos y los no ind\u00edgenas del Pa\u00eds. Esto se refleja en vuestro compromiso para responder adecuadamente a los llamamientos de la\u00a0<em>Comisi\u00f3n para la Verdad y la Reconciliaci\u00f3n<\/em>, as\u00ed como en vuestra atenci\u00f3n en reconocer los derechos de los pueblos originarios.<\/p><p>La Santa Sede y las comunidades cat\u00f3licas locales mantienen una voluntad concreta respecto a la promoci\u00f3n de las culturas ind\u00edgenas, con caminos espirituales espec\u00edficos y apropiados, que incluyan la atenci\u00f3n a sus tradiciones culturales, sus costumbres, sus lenguas y sus procesos educativos propios, en el esp\u00edritu de la Declaraci\u00f3n de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Ind\u00edgenas. Es nuestro deseo renovar la relaci\u00f3n entre la Iglesia y los pueblos ind\u00edgenas de Canad\u00e1, una relaci\u00f3n marcada tanto por un amor que ha dado grandes frutos como tambi\u00e9n, lamentablemente, por heridas que nos estamos esforzando en comprender y sanar. Estoy muy agradecido por haber conocido y escuchado a varios representantes de los pueblos ind\u00edgenas durante los \u00faltimos meses en Roma, y por poder afianzar, aqu\u00ed en Canad\u00e1, las hermosas relaciones que hemos entablado. Los momentos que vivimos juntos han dejado en m\u00ed una huella y el firme deseo de responder a la indignaci\u00f3n y la verg\u00fcenza por el sufrimiento que soportaron los ind\u00edgenas, recorriendo un camino fraternal y paciente con todos los canadienses conforme a la verdad y la justicia, esforz\u00e1ndonos por la sanaci\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n, animados siempre por la esperanza.<\/p><p>Aquella \u00abhistoria de dolor y de desprecios\u00bb, originada por una mentalidad colonizadora, \u00abno se sana f\u00e1cilmente\u00bb. Al mismo tiempo, nos advierte que \u00abla colonizaci\u00f3n no se detiene, sino que en muchos lugares se transforma, se disfraza y se disimula\u00bb (Exhort. ap.\u00a0<em>Querida Amazonia<\/em>, 16). Este es el caso de las colonizaciones ideol\u00f3gicas. Si en su momento la mentalidad colonialista se desentendi\u00f3 de la vida concreta de los pueblos, imponiendo modelos culturales preestablecidos, tampoco faltan hoy colonizaciones ideol\u00f3gicas que contrastan la realidad de la existencia y que sofocan el apego natural a los valores de los pueblos, intentando desarraigar sus tradiciones, su historia y sus v\u00ednculos religiosos. Se trata de una mentalidad que, presumiendo de haber superado \u201clas oscuras p\u00e1ginas de la historia\u201d, da cabida a la as\u00ed llamada cultura de la cancelaci\u00f3n,que juzga el pasado s\u00f3lo en funci\u00f3n de algunas, de ciertas, categor\u00edas actuales. As\u00ed se implanta una moda cultural que estandariza, que vuelve todo igual, que no tolera las diferencias y se centra s\u00f3lo en el momento presente, en las necesidades y los derechos de los individuos, descuidando a menudo los deberes hacia los m\u00e1s d\u00e9biles y fr\u00e1giles; los pobres, los emigrantes, los mayores, los enfermos, los no nacidos&#8230; Son ellos los olvidados por las sociedades del bienestar; son ellos los que, en la indiferencia general, son descartados como hojas secas para ser quemadas.<\/p><p>Por otro lado, el rico follaje multicolor de los \u00e1rboles de arce nos recuerda la importancia de la totalidad, la importancia de promover comunidades humanas que no uniformen, sino que sean realmente abiertas e inclusivas. Y as\u00ed como cada hoja es esencial para enriquecer el follaje, tambi\u00e9n cada familia, c\u00e9lula fundamental de la sociedad, debe ser valorada, porque \u00abel futuro de la humanidad se fragua en la familia\u00bb\u00a0(S. Juan Pablo II, Exhort. ap.\u00a0<em>Familiaris consortio<\/em>, 86). Ella es la primera realidad social concreta, pero se ve amenazada por muchos factores, como la violencia dom\u00e9stica, la intensificaci\u00f3n del trabajo, la mentalidad individualista, el af\u00e1n desenfrenado de hacer carrera, el desempleo, la soledad de los j\u00f3venes, el abandono de los mayores y de los enfermos&#8230; Los pueblos ind\u00edgenas tienen mucho que ense\u00f1arnos sobre el cuidado y la protecci\u00f3n de la familia, donde ya desde ni\u00f1os se aprende a reconocer lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal, a decir la verdad, a compartir, a corregir los errores, a empezar de nuevo, a darse \u00e1nimo, a reconciliarse. Que el mal sufrido por los pueblos ind\u00edgenas, y del que hoy nos avergonzamos, nos sirva de advertencia hoy, para que no se deje de lado el cuidado y los derechos de la familia en nombre de eventuales necesidades productivas e intereses individuales.<\/p><p>Volvamos a la hoja de arce. En tiempos de guerra, los soldados la utilizaban como venda y emplasto para las heridas. Hoy, ante la locura sin sentido de la guerra, necesitamos de nuevo calmar los extremismos de la contraposici\u00f3n y curar las heridas del odio. Una testigo de algunas tr\u00e1gicas violencias del pasado dijo recientemente que \u00abla paz tiene su propio secreto: no odiar nunca a nadie. Si se quiere vivir no se debe odiar nunca\u00bb\u00a0(<em>Entrevista a<\/em>\u00a0<em>E. Bruck<\/em>, en\u00a0<em>Avvenire<\/em>, 8 marzo 2022). No necesitamos dividir el mundo en amigos y enemigos, distanciarnos y armarnos hasta los dientes: no ser\u00e1 la carrera armament\u00edstica ni las estrategias de disuasi\u00f3n las que traigan la paz y la seguridad. No hay que preguntarse c\u00f3mo continuar las guerras, sino c\u00f3mo detenerlas. E impedir que los pueblos vuelvan a ser rehenes de las garras de espantosas guerras fr\u00edas que todav\u00eda se extienden. Se necesitan pol\u00edticas creativas y con visi\u00f3n de futuro, que sepan romper los esquemas de los bandos para dar respuestas a los retos globales.<\/p><p>Los grandes retos actuales, como la paz, el cambio clim\u00e1tico, los efectos de las pandemias y las migraciones internacionales, est\u00e1n unidos por una constante: son globales, son retos globales, afectan a todos. Y si todos ellos hablan de la necesidad del conjunto, la pol\u00edtica no puede quedar prisionera de los intereses partidistas. Hay que saber mirar, como ense\u00f1a la sabidur\u00eda ind\u00edgena, a las siete generaciones futuras, no a la conveniencia inmediata, a los plazos electorales o al apoyo de los\u00a0<em>lobbies<\/em>. Y tambi\u00e9n valorar los deseos de fraternidad, justicia y paz de las j\u00f3venes generaciones. S\u00ed, para recuperar la memoria y la sabidur\u00eda es necesario escuchar a los mayores, y para tener impulso y futuro es necesario abrazar los sue\u00f1os de los j\u00f3venes. Ellos se merecen un futuro mejor que el que les estamos preparando, se merecen participar en las decisiones sobre la construcci\u00f3n del hoy y del ma\u00f1ana, especialmente sobre el cuidado de la casa com\u00fan, para el cual los valores y las ense\u00f1anzas de los pueblos ind\u00edgenas son valiosos. A este respecto, me gustar\u00eda agradecer el encomiable compromiso local en favor del medio ambiente. Casi se podr\u00eda decir que los emblemas extra\u00eddos de la naturaleza, como el lirio en la bandera de esta provincia de Quebec, y la hoja de arce en la del pa\u00eds, confirman la vocaci\u00f3n ecol\u00f3gica de Canad\u00e1.<\/p><p>Cuando la comisi\u00f3n correspondiente evalu\u00f3 los miles de bocetos recibidos para la realizaci\u00f3n de la bandera nacional, muchos de ellos presentados por personas comunes, sorprendi\u00f3 que casi todos ellos contuvieran la representaci\u00f3n de la hoja de arce. La participaci\u00f3n en torno a este s\u00edmbolo compartido me sugiere subrayar una palabra clave para los canadienses:\u00a0<em>multiculturalismo<\/em>. Este est\u00e1 en la base de la cohesi\u00f3n de una sociedad tan diversa como son los colores de las copas de los \u00e1rboles de arce. La misma hoja de arce, con su multiplicidad de puntas y lados, sugiere una figura poli\u00e9drica, mostrando que ustedes son un pueblo capaz de incluir, para que los que vengan puedan encontrar un lugar en esa unidad multiforme y aportar su propia y original contribuci\u00f3n (cf. Exhort. ap.\u00a0<em>Evangelii gaudium<\/em>, 236). El multiculturalismo es un reto permanente; se trata de acoger y abrazar a los distintos componentes presentes, respetando, al mismo tiempo, la diversidad de sus tradiciones y culturas, sin suponer que el proceso est\u00e9 concluido de una vez para siempre. En este sentido, expreso mi agradecimiento por la generosidad en acoger a numerosos inmigrantes ucranianos y afganos. Pero tambi\u00e9n es necesario trabajar para superar la ret\u00f3rica del miedo hacia los inmigrantes y darles, seg\u00fan las posibilidades del pa\u00eds, una oportunidad concreta de participar responsablemente en la sociedad. Para ello, los derechos y la democracia son indispensables. Tambi\u00e9n es necesario hacerle frente a la mentalidad individualista, recordando que la vida en com\u00fan se basa en premisas que el sistema pol\u00edtico por s\u00ed solo no puede producir. Tambi\u00e9n en esto, la cultura ind\u00edgena es un gran apoyo al recordarnos la importancia de los valores de la socializaci\u00f3n. Y tambi\u00e9n la Iglesia cat\u00f3lica, con su dimensi\u00f3n universal y su atenci\u00f3n hacia los m\u00e1s fr\u00e1giles, con su leg\u00edtimo servicio a favor de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepci\u00f3n hasta la muerte natural, se complace en ofrecer su contribuci\u00f3n.<\/p><p>En estos \u00faltimos d\u00edas, he sabido de numerosas personas necesitadas que llaman a las puertas de las parroquias. Incluso en un pa\u00eds tan desarrollado y avanzado como Canad\u00e1, que dedica mucha atenci\u00f3n a la asistencia social, no son pocos los indigentes que dependen de las iglesias y los bancos de alimentos para obtener la ayuda y el apoyo b\u00e1sicos, que \u2014no lo olvidemos\u2014 no son s\u00f3lo materiales. Estos hermanos y hermanas nos llevan a considerar la urgencia de trabajar para remediar la radical injusticia que contamina nuestro mundo, a causa de la cual la abundancia de los dones de la creaci\u00f3n se distribuye de forma demasiado desigual. Es escandaloso que la riqueza generada por el desarrollo econ\u00f3mico no beneficie a todos los sectores de la sociedad. Y es triste que sea precisamente entre los nativos donde se registran a menudo muchos \u00edndices de pobreza, a los que se unen otros indicadores negativos, como la baja escolarizaci\u00f3n, el no f\u00e1cil acceso a la vivienda y a la asistencia sanitaria. Que el emblema de la hoja de arce, que aparece habitualmente en las etiquetas de los productos del pa\u00eds, sea un incentivo para que todos tomen decisiones econ\u00f3micas y sociales encaminadas al compartir y al cuidado de los necesitados.<\/p><p>S\u00f3lo trabajando juntos, mano a mano, es como podemos hacer frente a los apremiantes retos de hoy. Les agradezco su hospitalidad, su atenci\u00f3n y su estima, dici\u00e9ndoles con sincero afecto que llevo a Canad\u00e1 y su gente muy cerca de mi coraz\u00f3n.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CANAD\u00c1 Papa Francisco | Es necesario hacerle frente a la mentalidad individualista, recordando que la vida en com\u00fan se basa en premisas que el sistema pol\u00edtico por s\u00ed solo no puede producir, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre al compartir su mensaje en el encuentro mantenido con las autoridades civiles, representantes de los pueblos ind\u00edgenas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":236869,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[18,28,58,144,596],"class_list":["post-236868","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede","tag-viaje-apostolico","tag-viaje-apostolico-canada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/236868","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=236868"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/236868\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/236869"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=236868"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=236868"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=236868"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}