{"id":236931,"date":"2022-08-07T14:24:11","date_gmt":"2022-08-07T17:24:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=236931"},"modified":"2022-08-07T14:24:13","modified_gmt":"2022-08-07T17:24:13","slug":"cardenal-poli-tenemos-que-dar-gracias-al-cielo-porque-hay-muchos-cayetanos-anonimos-que-no-pasan-de-largo-ante-el-dolor-de-los-que-estan-en-la-banquina-del-camino-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/cardenal-poli-tenemos-que-dar-gracias-al-cielo-porque-hay-muchos-cayetanos-anonimos-que-no-pasan-de-largo-ante-el-dolor-de-los-que-estan-en-la-banquina-del-camino-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Cardenal Poli | Tenemos que dar gracias al cielo porque hay muchos \u2018Cayetanos\u2019 an\u00f3nimos, que no pasan de largo ante el dolor de los que est\u00e1n en la banquina del camino de la vida"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Cardenal Poli | Tenemos que dar gracias al cielo porque hay muchos \u2018Cayetanos\u2019 an\u00f3nimos, que no pasan de largo ante el dolor de los que est\u00e1n en la banquina del camino de la vida<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 en la Homil\u00eda, el Arzobispo de Buenos Aires y Primado de Argentina durante <strong>Santa Misa<\/strong> en la festividad de <strong>San Cayetano<\/strong>. Fue en la ma\u00f1ana del domingo 7 de agosto, en d\u00eda del <strong>Santo del Pan y el Trabajo<\/strong>, en su <strong>Santuario<\/strong> ubicado en el <strong>Barrio de Liniers<\/strong>, en la <strong>Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires<\/strong> (CABA).<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje del <strong>Cardenal Mario Poli<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Homil\u00eda<\/p><p>Santuario de San Cayetano \u2013 7 de agosto de 2022<\/p><p>Queridos Peregrinos al Santuario de San Cayetano:<\/p><p>En esta fiesta de la fe, les damos la bienvenida a la Casa del Santo del Pan y del Trabajo, quien, como Jes\u00fas, no hace discriminaci\u00f3n de personas y escucha las necesidades de todos sus hermanos. Si han llegado hasta aqu\u00ed, es porque saben bien que, cuando se cierran las puertas que han golpeado muchas veces, se abren las puertas del santuario y se encuentran con San Cayetano, quien intercede ante el Jes\u00fas que tiene en sus brazos, para que todos reciban las gracias materiales y espirituales que necesitan para seguir caminando. El que viene a pedir con fe, no quedar\u00e1 defraudado; el que viene a agradecer lo recibido, le dar\u00e1 gloria al Dios amante de la vida, y todos saldremos m\u00e1s hermanos, hijos de un mismo Padre, \u00abque alcanza su misericordia a todos los vivientes\u00bb (cfr. Si 18,13).<\/p><p>Aqu\u00ed, en este Santuario, Jes\u00fas nos habla a trav\u00e9s de su Evangelio, que siempre es una Buena Noticia. Para responder a la pregunta: \u00ab\u00bfY qui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?\u00bb, \u00c9l narra la par\u00e1bola del Buen Samaritano. Cuenta un hecho de violencia, y no deja de sorprendernos, por parecerse a los que suceden a diario en nuestros barrios, y son tantos que ya nos hemos habituado.<\/p><p>El personaje es un hombre corriente que lleva lo necesario para el viaje: agua, vino, aceite, vendas y algo para comer. Un samaritano, que pertenec\u00eda a un pueblo que los jud\u00edos consideraban pagano, pero en verdad no lo era: cre\u00eda en el \u00fanico Dios de todos y practicaba su fe. El viaje se hace mon\u00f3tono, hasta que en un recodo del camino alcanza a ver el cuerpo tendido de un semejante, y solo por eso se conmovi\u00f3, se ape\u00f3 y al acercarse constat\u00f3 que estaba con vida. El relato contrasta su actitud con la de las dos personas religiosas que lo precedieron. Ellos tambi\u00e9n lo vieron, pero lejos de acercarse dieron un rodeo y no se comprometieron.<\/p><p>Nada nos dice el texto sobre el origen \u00e9tnico del hombre asaltado, ni parece importarle al viajero, que sin perder tiempo limpi\u00f3 y vend\u00f3 sus heridas, sobre las cuales derram\u00f3 \u00f3leo y vino, receta del sabio Hip\u00f3crates. Luego le siguen gestos delicados para el desconocido en desgracia: lo ayuda a subir a su montura y ahora, de a pie, lo lleva a una posada y cuida de \u00e9l durante la noche.<\/p><p>Nos impacta saber que asumi\u00f3 los gastos de la estad\u00eda y lo recomend\u00f3 al due\u00f1o del albergue: \u00abCu\u00eddalo, y lo que gastes de m\u00e1s, te lo pagar\u00e9 al volver\u00bb (10, 35)<a id=\"_ftnref1\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. Seguramente aquel viajante ten\u00eda destino y obligaciones, pero prioriz\u00f3 lo que consideraba impostergable y le dedic\u00f3 lo m\u00e1s preciado -lo que muchos lo comparan al oro-: \u00e9l dispuso su tiempo y lo tas\u00f3 muy alto al ponerlo al servicio de su pr\u00f3jimo. Entendi\u00f3 que el tiempo es la paciencia de Dios y por eso lo comparti\u00f3 gratuitamente con el que lo necesitaba.<\/p><p>El samaritano se dej\u00f3 llevar por el primer sentimiento del coraz\u00f3n, que es el bueno, el gratuito y solidario, sin c\u00e1lculos ni vueltas. Hab\u00eda que hacerlo y lo baj\u00f3 a las manos, con pocas y razonables palabras. \u00c9l trat\u00f3 al desconocido como hubiese querido ser tratado en similares circunstancias: una regla de oro en las relaciones humanas que nos dej\u00f3 Jes\u00fas en el Evangelio (Mt 7,12). Encontr\u00f3 a aquella persona con algunos signos vitales y \u00e9l se puso al servicio del m\u00e1s importante de los derechos humanos: el derecho a la vida.<\/p><p>Dej\u00e9monos interpelar por la par\u00e1bola, capaz de poner de manifiesto las actitudes solidarias y fraternas que nos permitan reconstruir esta Argentina que nos duele a todos.<\/p><p>El ejemplo del Buen Samaritano nos devuelve una mirada solidaria de la realidad, no para escandalizarnos, sino para conmovernos y comprometernos. Mientras tanto, \u00absuplicamos el pan de cada d\u00eda, como nos ense\u00f1\u00f3 Jes\u00fas. El pan que alimenta nuestra vida y que diariamente se hace m\u00e1s inalcanzable a causa de la inflaci\u00f3n asfixiante que padecemos y que genera miseria. \u00bfC\u00f3mo no pensar en la cantidad creciente de hermanos y hermanas que se acercan cotidianamente a los comedores, en los adultos mayores que no pueden comprar sus medicamentos, en las familias cuyos ingresos son cada vez m\u00e1s insignificantes? Como reza una canci\u00f3n: \u00abNo es posible morirse de hambre en la tierra bendita del pan\u00bb<a id=\"_ftnref2\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p><p>\u00abEl pan que se pide para todos, el que se logra con el propio trabajo, es un clamor de justicia\u00bb<a id=\"_ftnref3\" href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p><p>\u00abAnte tanto dolor, ante tanta herida, la \u00fanica salida es ser como el buen samaritano \u2013ense\u00f1a el papa Francisco\u2013. Toda otra opci\u00f3n termina o bien al lado de los salteadores o bien al lado de los que pasan de largo, sin compadecerse del dolor del hombre herido en el camino\u00bb<a id=\"_ftnref4\" href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p><p>Tenemos que dar gracias al cielo porque hay muchos \u2018Cayetanos\u2019 an\u00f3nimos, hombres y mujeres que no pasan de largo ante el dolor de los que est\u00e1n en la banquina del camino de la vida; son los samaritanos de nuestros d\u00edas que comparten su tiempo y sus bienes, y sin medir sacrificios renuevan en el cuerpo social el anhelo de felicidad que Dios ha puesto en el coraz\u00f3n de cada ser humano: la esperanza, la virtud que sostiene en las pruebas y nos hace esperar tiempos de encuentro y paz entre los argentinos.<\/p><p>Cuando pasemos frente a la imagen de San Cayetano, confiemos nuestras necesidades y no olvidemos pedir por la patria de todos. \u00c9l, desde la comuni\u00f3n de los santos, siempre estuvo presente en los momentos dif\u00edciles de nuestra historia nacional y permanece fiel y sol\u00edcito como buen samaritano atento por la felicidad de sus amigos. Hoy tambi\u00e9n nuestros ojos buscan a los de la Virgen de Luj\u00e1n y piden su maternal bendici\u00f3n. Es desde este lugar que todos los a\u00f1os una multitud inicia la marcha a su Santuario. Ella sabe de dolores y es Madre solidaria y cercana al sufrimiento de sus hijos. \u00a1Virgen de Luj\u00e1n, ruega por nosotros! \u00a1San Cayetano, ruega por nosotros!<\/p><p><strong>+ Mario Aurelio Cardenal Poli<\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cfr. Lucien Cerfaux, Mensaje de las Par\u00e1bolas, 2\u00b0 edici\u00f3n, Ed. Fax, Madrid, 1972, 133 ss; Luis H. Rivas, La obra de Lucas, I. El Evangelio, Ed. Agape, Buenos Aires 2012, 117-118<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Himno del X Congreso Eucar\u00edstico: \u00abNo es posible morirse de hambre en la tierra bendita del pan\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> Declaraci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, Buenos 3 Aires, 30 de julio de 2022<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> Enc\u00edclica Fratelli tutti, 67.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cardenal Poli | Tenemos que dar gracias al cielo porque hay muchos \u2018Cayetanos\u2019 an\u00f3nimos, que no pasan de largo ante el dolor de los que est\u00e1n en la banquina del camino de la vida, as\u00ed lo expres\u00f3 en la Homil\u00eda, el Arzobispo de Buenos Aires y Primado de Argentina durante Santa Misa en la festividad [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":236932,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[66],"tags":[18],"class_list":["post-236931","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-obispado-castrense-de-argentina","tag-obispado-castrense-de-argentina"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/236931","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=236931"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/236931\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/236932"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=236931"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=236931"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=236931"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}