{"id":237197,"date":"2022-08-24T08:00:00","date_gmt":"2022-08-24T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=237197"},"modified":"2022-08-24T09:34:36","modified_gmt":"2022-08-24T12:34:36","slug":"papa-francisco-lo-mejor-porque-lo-mejor-de-la-vida-esta-por-verse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-lo-mejor-porque-lo-mejor-de-la-vida-esta-por-verse\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Lo mejor, porque lo mejor de la vida est\u00e1 por verse"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | Lo mejor, porque lo mejor de la vida est\u00e1 por verse<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la audiencia general del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Celebrada en el <strong>Aula Pablo VI<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, continuando su catequesis sobre la vejez, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema: Los dolores de la creaci\u00f3n. La historia de la criatura como misterio de gestaci\u00f3n (Lectura: Rm 8,22-24).<\/p>\n\n\n\n<p>En su mensaje, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, compart\u00eda, <strong><em>\u201crecientemente celebramos la Asunci\u00f3n al cielo de la Madre de Jes\u00fas, este misterio ilumina el cumplimiento de la gracia que form\u00f3 el destino de Mar\u00eda, e ilumina tambi\u00e9n nuestro destino. El destino es el cielo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agregaba, <strong><em>\u201cen el acto divino del reencuentro de Mar\u00eda con Cristo Resucitado no se trasciende simplemente la normal corrupci\u00f3n corporal de la muerte humana, sino que se anticipa la asunci\u00f3n corporal de la vida de Dios, de hecho, el destino de la resurrecci\u00f3n que nos concierne se anticipa<\/em><\/strong><strong><em>. El Se\u00f1or resucitado es Aquel que fue primero, que resucit\u00f3 primero, luego iremos: este es nuestro destino: resucitar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro tramo, el <strong>Santo Padre<\/strong>, compart\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) siguiendo la palabra de Jes\u00fas a Nicodemo- que es un poco como un segundo nacimiento (cf. Jn 3, 3-8). Si el primero fue un nacimiento en la tierra, este segundo es un nacimiento en el cielo. As\u00ed como, tan pronto como salimos del vientre de nuestra madre, somos siempre nosotros, el mismo ser humano que estaba en el vientre, as\u00ed, despu\u00e9s de la muerte, nacemos al cielo, al espacio de Dios, y todav\u00eda es nosotros que hemos caminado sobre esta tierra\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, el <strong>Papa<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201c\u00a1Jes\u00fas resucitado con su cuerpo vive en la intimidad trinitaria de Dios! Y en ella no pierde la memoria, no abandona su propia historia, no disuelve las relaciones en las que vivi\u00f3 en la tierra. Prometi\u00f3 a sus amigos: \u00abCuando me haya ido y os haya preparado un lugar, vendr\u00e9 otra vez y os llevar\u00e9 conmigo, para que tambi\u00e9n vosotros est\u00e9is donde yo estoy\u00bb (Jn 14, 3)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cel Resucitado vive en el mundo de Dios, donde hay lugar para todos, donde se forma una nueva tierra y se construye la ciudad celestial, morada definitiva del hombre. No podemos imaginar esta transfiguraci\u00f3n de nuestra corporeidad mortal, pero estamos seguros de que mantendr\u00e1 nuestros rostros reconocibles y nos permitir\u00e1 permanecer humanos en el cielo de Dios, nos permitir\u00e1 participar, con emoci\u00f3n sublime, de la exuberancia infinita y feliz del acto creador de Dios, cuyas interminables aventuras viviremos de primera mano\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, continu\u00f3 diciendo, <strong><em>\u201ccuando Jes\u00fas habla del Reino de Dios, lo describe como una cena de bodas, como una fiesta con amigos, como el trabajo que hace la casa perfecta: es la sorpresa que hace que la cosecha sea m\u00e1s rica que la siembra. Tomar en serio las palabras evang\u00e9licas sobre el Reino capacita nuestra sensibilidad para gozar del amor activo y creador de Dios, y nos pone en sinton\u00eda con el destino inaudito de la vida que sembramos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, <strong>Su Santidad<\/strong> expres\u00f3, <strong><em>\u201clos \u00abviejos\u00bb debemos ser (\u2026) para los dem\u00e1s: luz para los dem\u00e1s. Toda nuestra vida aparece como una semilla que habr\u00e1 que enterrar para que nazca su flor y su fruto. No es casualidad que el Se\u00f1or resucitado, mientras espera a los Ap\u00f3stoles junto al lago, halla pescado (cf. Jn 21, 9) y luego se lo ofrece. Este gesto de amor reflexivo nos hace darnos cuenta de lo que nos espera al pasar a la otra orilla. Lo mejor, porque lo mejor de la vida est\u00e1 por verse. Esperamos esta plenitud de vida que nos espera a todos, cuando el Se\u00f1or nos llame\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Catequesis sobre la vejez: 18. Los dolores de la creaci\u00f3n. La historia de la criatura como misterio de la gestaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p><p>Recientemente celebramos la Asunci\u00f3n al cielo de la Madre de Jes\u00fas, este misterio ilumina el cumplimiento de la gracia que form\u00f3 el destino de Mar\u00eda, e ilumina tambi\u00e9n nuestro destino. El destino es el cielo. Con esta imagen de la Virgen asunta al cielo quisiera concluir el ciclo de catequesis sobre la vejez. En Occidente la contemplamos elevada hacia lo alto envuelta en luz gloriosa; en oriente se la representa acostada, dormida, rodeada de los Ap\u00f3stoles en oraci\u00f3n, mientras el Resucitado la lleva en sus manos como a un ni\u00f1o.<\/p><p>La teolog\u00eda siempre ha reflexionado sobre la relaci\u00f3n de esta \u00abasunci\u00f3n\u00bb singular con la muerte, que el dogma no define. Pienso que ser\u00eda a\u00fan m\u00e1s importante hacer expl\u00edcita la relaci\u00f3n de este misterio con la resurrecci\u00f3n del Hijo, que abre el camino de la generaci\u00f3n a la vida para todos nosotros. En el acto divino del reencuentro de Mar\u00eda con Cristo Resucitado no se trasciende simplemente la normal corrupci\u00f3n corporal de la muerte humana, sino que se anticipa la asunci\u00f3n corporal de la vida de Dios, de hecho, el destino de la resurrecci\u00f3n que nos concierne se anticipa: porque seg\u00fan la fe cristiana, el Resucitado es el primog\u00e9nito de muchos hermanos y hermanas. El Se\u00f1or resucitado es Aquel que fue primero, que resucit\u00f3 primero, luego iremos: este es nuestro destino: resucitar.<\/p><p>Podr\u00edamos decir -siguiendo la palabra de Jes\u00fas a Nicodemo- que es un poco como un segundo nacimiento (cf. Jn 3, 3-8). Si el primero fue un nacimiento en la tierra, este segundo es un nacimiento en el cielo. No es casualidad que el ap\u00f3stol Pablo, en el texto le\u00eddo al principio, hable de los dolores del parto (cf. Rm 8,22). As\u00ed como, tan pronto como salimos del vientre de nuestra madre, somos siempre nosotros, el mismo ser humano que estaba en el vientre, as\u00ed, despu\u00e9s de la muerte, nacemos al cielo, al espacio de Dios, y todav\u00eda es nosotros que hemos caminado sobre esta tierra. De manera similar a lo que le sucedi\u00f3 a Jes\u00fas: el Resucitado es siempre Jes\u00fas: no pierde su humanidad, su vida, ni siquiera su corporeidad, no, porque sin ella ya no ser\u00eda \u00c9l, no ser\u00eda Jes\u00fas: es decir, con su humanidad, con su experiencia.<\/p><p>Nos lo cuenta la experiencia de los disc\u00edpulos, a quienes se les aparece durante cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n. El Se\u00f1or muestra las heridas que sellaron su sacrificio; pero ya no son la fealdad de la degradaci\u00f3n dolorosamente sufrida, ahora son la prueba indeleble de su amor fiel hasta el extremo. \u00a1Jes\u00fas resucitado con su cuerpo vive en la intimidad trinitaria de Dios! Y en ella no pierde la memoria, no abandona su propia historia, no disuelve las relaciones en las que vivi\u00f3 en la tierra. Prometi\u00f3 a sus amigos: \u00abCuando me haya ido y os haya preparado un lugar, vendr\u00e9 otra vez y os llevar\u00e9 conmigo, para que tambi\u00e9n vosotros est\u00e9is donde yo estoy\u00bb (Jn 14, 3). Ha ido a preparar el lugar para todos nosotros y despu\u00e9s de preparar un lugar vendr\u00e1. No solo vendr\u00e1 al final para todos, vendr\u00e1 cada vez para cada uno de nosotros. Vendr\u00e1 a buscarnos para llevarnos a \u00c9l. En este sentido, la muerte es un peque\u00f1o paso hacia el encuentro con Jes\u00fas que me espera para llevarme a \u00c9l.<\/p><p>El Resucitado vive en el mundo de Dios, donde hay lugar para todos, donde se forma una nueva tierra y se construye la ciudad celestial, morada definitiva del hombre. No podemos imaginar esta transfiguraci\u00f3n de nuestra corporeidad mortal, pero estamos seguros de que mantendr\u00e1 nuestros rostros reconocibles y nos permitir\u00e1 permanecer humanos en el cielo de Dios, nos permitir\u00e1 participar, con emoci\u00f3n sublime, de la exuberancia infinita y feliz del acto creador de Dios, cuyas interminables aventuras viviremos de primera mano.<\/p><p>Cuando Jes\u00fas habla del Reino de Dios, lo describe como una cena de bodas, como una fiesta con amigos, como el trabajo que hace la casa perfecta: es la sorpresa que hace que la cosecha sea m\u00e1s rica que la siembra. Tomar en serio las palabras evang\u00e9licas sobre el Reino capacita nuestra sensibilidad para gozar del amor activo y creador de Dios, y nos pone en sinton\u00eda con el destino inaudito de la vida que sembramos. En nuestra vejez, queridos y queridas compa\u00f1eras, y les hablo a los \u00abviejos\u00bb y \u00abviejas\u00bb, en nuestra vejez la importancia de tantos \u00abdetalles\u00bb de los que est\u00e1 hecha la vida &#8211; una caricia, una sonrisa, un gesto, un trabajo apreciado, una sorpresa inesperada, una alegr\u00eda hospitalaria, un v\u00ednculo fiel, se vuelve m\u00e1s agudo. Lo esencial de la vida, que apreciamos m\u00e1s en la vecindad de nuestra licencia, se nos aparece definitivamente claro. Aqu\u00ed: esta sabidur\u00eda de la vejez es el lugar de nuestra gestaci\u00f3n, que ilumina la vida de los ni\u00f1os, j\u00f3venes, adultos y de toda la comunidad. Los \u00abviejos\u00bb debemos ser esto para los dem\u00e1s: luz para los dem\u00e1s. Toda nuestra vida aparece como una semilla que habr\u00e1 que enterrar para que nazca su flor y su fruto. Nacer\u00e1, junto con el resto del mundo. No sin dolores, no sin dolores, sino que nacer\u00e1 (cf. Jn 16, 21-23). Y la vida del cuerpo resucitado ser\u00e1 cien y mil veces m\u00e1s viva que como le gustamos en esta tierra (cf. Mc 10, 28-31).<\/p><p>No es casualidad que el Se\u00f1or resucitado, mientras espera a los Ap\u00f3stoles junto al lago, halla pescado (cf. Jn 21, 9) y luego se lo ofrece. Este gesto de amor reflexivo nos hace darnos cuenta de lo que nos espera al pasar a la otra orilla. S\u00ed, queridos hermanos y hermanas, especialmente vosotros, los ancianos, lo mejor de la vida est\u00e1 a\u00fan por verse; \u00abPero somos viejos, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s tenemos que ver?\u00bb Lo mejor, porque lo mejor de la vida est\u00e1 por verse. Esperamos esta plenitud de vida que nos espera a todos, cuando el Se\u00f1or nos llame. Que la Madre del Se\u00f1or y Madre nuestra, que nos precedi\u00f3 en el Para\u00edso, nos devuelva el temor de la espera porque no es una espera anestesiada, no es una espera aburrida, no, es una espera con temor: \u00abCuando el \u00bfmi se\u00f1or? \u00bfCu\u00e1ndo podr\u00e9 ir all\u00ed?\u00bb. Un poco de miedo porque este pasaje no s\u00e9 lo que significa y pasar esa puerta da un poco de miedo, pero siempre est\u00e1 la mano del Se\u00f1or que te lleva adelante y por la puerta est\u00e1 la fiesta. Estamos atentos, queridos \u00abviejos\u00bb y queridas \u00abviejas\u00bb, compa\u00f1eros, estamos atentos, \u00c9l nos espera, s\u00f3lo un pasaje y luego la fiesta.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Saludo<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua francesa presentes en esta audiencia, en particular a los que han venido de Francia y del L\u00edbano, as\u00ed como a los peregrinos de Burkina Faso que actualmente recorren los santuarios de Italia. Ma\u00f1ana celebraremos a san Luis, rey de Francia, esposo modelo, padre y pol\u00edtico: que su ejemplo sostenga vuestro testimonio cristiano. \u00a1Que Dios os bendiga!<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Lo mejor, porque lo mejor de la vida est\u00e1 por verse, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la audiencia general del d\u00eda mi\u00e9rcoles. 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