{"id":237254,"date":"2022-09-04T08:00:00","date_gmt":"2022-09-04T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=237254"},"modified":"2022-09-04T10:09:50","modified_gmt":"2022-09-04T13:09:50","slug":"papa-francisco-con-una-sonrisa-el-beato-juan-pablo-i-logro-transmitir-la-bondad-del-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-con-una-sonrisa-el-beato-juan-pablo-i-logro-transmitir-la-bondad-del-senor\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Con una sonrisa, el Beato Juan Pablo I logr\u00f3 transmitir la bondad del Se\u00f1or"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | Con una sonrisa, el Beato Juan Pablo I logr\u00f3 transmitir la bondad del Se\u00f1or<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> en la <strong>Homil\u00eda<\/strong>, durante la <strong>Santa Misa<\/strong> con rito de <strong>Beatificaci\u00f3n<\/strong> del <strong>Siervo<\/strong> de <strong>Dios<\/strong> el <strong>Sumo Pont\u00edfice Juan Pablo I<\/strong>. Fue en la media ma\u00f1ana de hoy, celebrada en <strong>Plaza San Pedro<\/strong> donde asistieron Cardenales, Obispos, Sacerdotes, religiosas, fieles y peregrinos del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Homil\u00eda, el <strong>Santo Padre<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cJes\u00fas va camino de Jerusal\u00e9n y el Evangelio de hoy dice que \u00abiba con \u00e9l una gran multitud\u00bb<\/em><\/strong> (Lc 14,25). <strong><em>Ir con \u00e9l significa seguirlo, es decir, hacerse disc\u00edpulos\u201d<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, compart\u00eda, <strong><em>\u201ces importante entender el estilo de Dios, c\u00f3mo act\u00faa Dios, Dios act\u00faa seg\u00fan un estilo, y el estilo de Dios es diferente al de este pueblo, porque \u00c9l no explota nuestras necesidades, nunca usa nuestras debilidades para engrandecerse. A quien no quiere enga\u00f1arnos y no quiere repartir alegr\u00edas baratas, no le interesan las multitudes del oc\u00e9ano.\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, profundizaba, diciendo del <strong>Se\u00f1or<em>, \u201cseguirlo no significa entrar a un tribunal o participar en una procesi\u00f3n triunfal, ni significa recibir un seguro de vida. Al contrario, significa tambi\u00e9n \u00abllevar la cruz\u00bb (Lc 14,27): como \u00e9l, asumir las propias cargas y las de los dem\u00e1s, hacer de la vida un don, no una posesi\u00f3n, gastarla imitando el amor generoso y misericordioso que \u00c9l lo tiene para nosotros. Estas son elecciones que comprometen la totalidad de la existencia; por eso Jes\u00fas desea que el disc\u00edpulo no anteponga nada a este amor, ni siquiera los afectos m\u00e1s queridos y los bienes m\u00e1s grandes\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda del Beato Juan Pablo I, <strong><em>\u201c(\u2026) dijo el Papa Luciani &#8211; \u00absomos objeto de un amor eterno por parte de Dios\u00bb (\u00c1ngelus, 10 de septiembre de 1978). Atemporal: nunca desaparece de nuestra vida, brilla sobre nosotros e ilumina hasta las noches m\u00e1s oscuras. Y luego, mirando al Crucifijo, estamos llamados a la altura de ese amor: a purificarnos de nuestras ideas distorsionadas sobre Dios y de nuestras clausuras, para amarlo a \u00c9l y a los dem\u00e1s, en la Iglesia y en la sociedad, incluso a los que no piensan como nosotros, incluso los enemigos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>en otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cJes\u00fas nos pide<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026): vive el Evangelio y vivir\u00e1s la vida, no a medias sino completamente. Vive el Evangelio, vive la vida, sin compromiso\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201c(\u2026) el nuevo Beato vivi\u00f3 as\u00ed: en la alegr\u00eda del Evangelio, sin compromiso, amando hasta el extremo. Encarn\u00f3 la pobreza del disc\u00edpulo, que no es s\u00f3lo desligarse de los bienes materiales, sino sobre todo vencer la tentaci\u00f3n de ponerse en el centro uno mismo y buscar la propia gloria. Al contrario, siguiendo el ejemplo de Jes\u00fas, fue un pastor manso y humilde. Se consideraba a s\u00ed mismo como el polvo sobre el que Dios se dign\u00f3 escribir <\/em><\/strong>(cf. A. Luciani \/ Giovanni Paolo I, Opera omnia, Padua 1988, vol. II, 11)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el Santo Padre, dec\u00eda en el final de la Homil\u00eda, <strong><em>\u201ccon una sonrisa, el Papa Luciani logr\u00f3 transmitir la bondad del Se\u00f1or. Una Iglesia con un rostro alegre, un rostro sereno, un rostro sonriente es hermoso, una Iglesia que nunca cierra sus puertas, que no agria el coraz\u00f3n, que no se queja y no guarda rencor, que no se enoja, que no se impacienta, que no se presenta de manera hosca, no sufre de nostalgia del pasado cayendo en el atraso. Oremos a nuestro padre y hermano, pid\u00e1mosle que obtenga \u00abla sonrisa del alma\u00bb, la transparente, la que no enga\u00f1a: la sonrisa del alma. Pedimos, con sus palabras, lo que \u00e9l mismo ped\u00eda: \u00abSe\u00f1or, t\u00f3mame como soy, con mis defectos, con mis faltas, pero d\u00e9jame ser como t\u00fa quieres que sea\u00bb<\/em><\/strong> (Audiencia general, 13 de septiembre de 1978)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Beatificaci\u00f3n de Juan Pablo I\" width=\"1080\" height=\"608\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/odYxUv1Mfl0?feature=oembed\"  allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>SANTA MISA Y BEATIFICACI\u00d3N DEL SIERVO DE DIOS EL SUMO PONT\u00cdFICE JUAN PABLO I<\/p><p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/p><p>Plaza de San Pedro<\/p><p>XXIII Domingo del Tiempo Ordinario, domingo 4 de septiembre de 2022<\/p><p>Jes\u00fas va camino de Jerusal\u00e9n y el Evangelio de hoy dice que \u00abiba con \u00e9l una gran multitud\u00bb (Lc 14,25). Ir con \u00e9l significa seguirlo, es decir, hacerse disc\u00edpulos. Sin embargo, el Se\u00f1or dirige un discurso poco atractivo y muy exigente a estas personas: no puede ser disc\u00edpulo suyo quien no lo ama m\u00e1s que a sus seres queridos, quien no lleva su cruz, quien no se desliga de los bienes terrenales (cf. vv. .26-27.33). \u00bfPor qu\u00e9 Jes\u00fas dirige tales palabras a la multitud? \u00bfCu\u00e1l es el significado de sus advertencias? Tratemos de responder a estas preguntas.<\/p><p>En primer lugar, vemos una gran multitud, mucha gente, siguiendo a Jes\u00fas, podemos imaginar que muchos estaban fascinados por sus palabras y asombrados por los gestos que hac\u00eda; y, por tanto, habr\u00e1n visto en \u00e9l una esperanza para su futuro. \u00bfQu\u00e9 hubiera hecho cualquier maestro de la \u00e9poca, o -podemos preguntarnos nuevamente- qu\u00e9 har\u00eda un l\u00edder astuto al ver que sus palabras y su carisma atraen multitudes y aumentan su aprobaci\u00f3n? Tambi\u00e9n sucede hoy: especialmente en momentos de crisis personal y social, cuando estamos m\u00e1s expuestos a sentimientos de ira o miedo a algo que amenaza nuestro futuro, nos volvemos m\u00e1s vulnerables; y, as\u00ed, en la ola de la emoci\u00f3n, nos apoyamos en aquellos que con destreza y astucia saben capear esta situaci\u00f3n, aprovech\u00e1ndose de los miedos de la sociedad y prometiendo ser el \u00absalvador\u00bb que solucionar\u00e1 los problemas, cuando en realidad quieren aumentar su satisfacci\u00f3n y su poder, su figura, su capacidad de tener las cosas en la mano.<\/p><p>El Evangelio nos dice que Jes\u00fas no hace esto. El estilo de Dios es diferente. Es importante entender el estilo de Dios, c\u00f3mo act\u00faa Dios, Dios act\u00faa seg\u00fan un estilo, y el estilo de Dios es diferente al de este pueblo, porque \u00c9l no explota nuestras necesidades, nunca usa nuestras debilidades para engrandecerse. A quien no quiere enga\u00f1arnos y no quiere repartir alegr\u00edas baratas, no le interesan las multitudes del oc\u00e9ano. No tiene culto a los n\u00fameros, no busca el consenso, no es id\u00f3latra del \u00e9xito personal. Al contrario, parece inquietarse cuando la gente lo sigue con euforia y entusiasmo f\u00e1cil. As\u00ed que, en lugar de dejarse atraer por la fascinaci\u00f3n de la popularidad -porque la popularidad fascina-, pide a cada uno que discierna con cuidado los motivos para seguirla y las consecuencias que ello conlleva. Muchos de esa multitud, de hecho, tal vez siguieron a Jes\u00fas porque esperaban que \u00e9l ser\u00eda un l\u00edder que los liberar\u00eda de sus enemigos, uno que conquistar\u00eda el poder y lo compartir\u00eda con ellos; o uno que, haciendo milagros, habr\u00eda resuelto los problemas del hambre y la enfermedad. Se puede ir en pos del Se\u00f1or, en efecto, por varias razones y algunas, hay que admitirlo, son mundanas: detr\u00e1s de una perfecta apariencia religiosa se puede esconder la mera satisfacci\u00f3n de las propias necesidades, la b\u00fasqueda del prestigio personal, el deseo de desempe\u00f1ar un papel , a tener las cosas bajo control, el deseo de ocupar espacio y obtener privilegios, la aspiraci\u00f3n de recibir reconocimiento y m\u00e1s. Esto sucede hoy entre los cristianos. Pero este no es el estilo de Jes\u00fas, y no puede ser el estilo del disc\u00edpulo y de la Iglesia. Si alguien sigue a Jes\u00fas con estos intereses personales, ha tomado el camino equivocado.<\/p><p>El Se\u00f1or pide otra actitud. Seguirlo no significa entrar a un tribunal o participar en una procesi\u00f3n triunfal, ni significa recibir un seguro de vida. Al contrario, significa tambi\u00e9n \u00abllevar la cruz\u00bb (Lc 14,27): como \u00e9l, asumir las propias cargas y las de los dem\u00e1s, hacer de la vida un don, no una posesi\u00f3n, gastarla imitando el amor generoso y misericordioso que \u00c9l lo tiene para nosotros. Estas son elecciones que comprometen la totalidad de la existencia; por eso Jes\u00fas desea que el disc\u00edpulo no anteponga nada a este amor, ni siquiera los afectos m\u00e1s queridos y los bienes m\u00e1s grandes.<\/p><p>Pero para ello debemos mirarlo m\u00e1s a \u00e9l que a nosotros mismos, aprender el amor, sacarlo del Crucifijo. Ah\u00ed vemos ese amor que se entrega hasta el final, sin medida y sin fronteras. La medida del amor es amar sin medida. Nosotros mismos &#8211; dijo el Papa Luciani &#8211; \u00absomos objeto de un amor eterno por parte de Dios\u00bb (\u00c1ngelus, 10 de septiembre de 1978). Atemporal: nunca desaparece de nuestra vida, brilla sobre nosotros e ilumina hasta las noches m\u00e1s oscuras. Y luego, mirando al Crucifijo, estamos llamados a la altura de ese amor: a purificarnos de nuestras ideas distorsionadas sobre Dios y de nuestras clausuras, para amarlo a \u00c9l y a los dem\u00e1s, en la Iglesia y en la sociedad, incluso a los que no piensan como nosotros, incluso los enemigos.<\/p><p>Amor: aunque cueste la cruz del sacrificio, el silencio, la incomprensi\u00f3n, la soledad, el ser obstaculizado y perseguido. Ama as\u00ed, aunque sea a este precio, porque &#8211; dec\u00eda a\u00fan el Beato Juan Pablo I &#8211; si quieres besar a Jes\u00fas crucificado, \u00abno puedes evitar inclinarte sobre la cruz y dejarte pinchar por alguna espina en la coronilla, que est\u00e1 sobre la cabeza del Se\u00f1or\u00bb (Audiencia general, 27 de septiembre de 1978). Amor hasta el final, con todas sus espinas: no las cosas a medias, los acomodos o la vida tranquila. Si no apuntamos alto, si no nos arriesgamos, si nos conformamos con una fe de agua de rosas, somos -dice Jes\u00fas- como quien quiere construir una torre pero no calcula bien los medios para hacerlo; \u00e9l \u00abpone los cimientos\u00bb y luego \u00abno puede terminar la obra\u00bb (v. 29). Si por miedo a perdernos renunciamos a entregarnos, dejamos cosas inconclusas: las relaciones, el trabajo, las responsabilidades que se nos encomiendan, los sue\u00f1os, incluso la fe. Y entonces acabamos viviendo a medias -y cu\u00e1nta gente vive a medias, muchas veces tenemos la tentaci\u00f3n de vivir a medias- sin dar nunca el paso decisivo -esto es vivir a medias-, sin despegar, sin arriesgar por el bien, sin comprometi\u00e9ndonos realmente con los dem\u00e1s. Jes\u00fas nos pide esto: vive el Evangelio y vivir\u00e1s la vida, no a medias sino completamente. Vive el Evangelio, vive la vida, sin compromiso.<\/p><p>Hermanos, hermanas, el nuevo Beato vivi\u00f3 as\u00ed: en la alegr\u00eda del Evangelio, sin compromiso, amando hasta el extremo. Encarn\u00f3 la pobreza del disc\u00edpulo, que no es s\u00f3lo desligarse de los bienes materiales, sino sobre todo vencer la tentaci\u00f3n de ponerse en el centro uno mismo y buscar la propia gloria. Al contrario, siguiendo el ejemplo de Jes\u00fas, fue un pastor manso y humilde. Se consideraba a s\u00ed mismo como el polvo sobre el que Dios se dign\u00f3 escribir (cf. A. Luciani \/ Giovanni Paolo I, Opera omnia, Padua 1988, vol. II, 11). Por eso dijo: \u00abEl Se\u00f1or ha recomendado tanto: sed humildes. Aunque hayas hecho grandes cosas, di: somos siervos in\u00fatiles\u201d (Audiencia general, 6 de septiembre de 1978).<\/p><p>Con una sonrisa, el Papa Luciani logr\u00f3 transmitir la bondad del Se\u00f1or. Una Iglesia con un rostro alegre, un rostro sereno, un rostro sonriente es hermoso, una Iglesia que nunca cierra sus puertas, que no agria el coraz\u00f3n, que no se queja y no guarda rencor, que no se enoja, que no se impacienta, que no se presenta de manera hosca, no sufre de nostalgia del pasado cayendo en el atraso. Oremos a nuestro padre y hermano, pid\u00e1mosle que obtenga \u00abla sonrisa del alma\u00bb, la transparente, la que no enga\u00f1a: la sonrisa del alma. Pedimos, con sus palabras, lo que \u00e9l mismo ped\u00eda: \u00abSe\u00f1or, t\u00f3mame como soy, con mis defectos, con mis faltas, pero d\u00e9jame ser como t\u00fa quieres que sea\u00bb (Audiencia general, 13 de septiembre de 1978). Am\u00e9n.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Con una sonrisa, el Beato Juan Pablo I logr\u00f3 transmitir la bondad del Se\u00f1or, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre en la Homil\u00eda, durante la Santa Misa con rito de Beatificaci\u00f3n del Siervo de Dios el Sumo Pont\u00edfice Juan Pablo I. 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