{"id":237377,"date":"2022-09-25T07:00:00","date_gmt":"2022-09-25T10:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=237377"},"modified":"2022-09-25T09:59:25","modified_gmt":"2022-09-25T12:59:25","slug":"papa-francisco-nuestro-futuro-eterno-depende-de-esta-vida-presente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-nuestro-futuro-eterno-depende-de-esta-vida-presente\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Nuestro futuro eterno depende de esta vida presente"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | Nuestro futuro eterno depende de esta vida presente<\/strong>, la afirmaci\u00f3n del <strong>Santo Padre<\/strong> pertenece a su <strong>Homil\u00eda<\/strong> compartida en la <strong>Santa Misa<\/strong>, celebrada en <strong>Matera<\/strong>, en la conclusi\u00f3n del <strong>27\u00b0 Congreso Eucar\u00edstico Nacional<\/strong>. En su mensaje, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, al repasar parte de la letra del Himno del Congreso, dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) el Evangelio que acabamos de escuchar nos dice que no siempre se reparte el pan en la mesa del mundo: es verdad; no siempre emana el perfume de la comuni\u00f3n; no siempre se quebranta en justicia\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mas adelante, el <strong>Papa <\/strong>preguntaba: <strong><em>\u00bf(\u2026) a qu\u00e9 nos invita el sacramento de la Eucarist\u00eda, fuente y cumbre de la vida del cristiano?<\/em><\/strong><strong><em> Ante todo, la Eucarist\u00eda nos recuerda el primado de Dios: el rico de la par\u00e1bola no est\u00e1 abierto a la relaci\u00f3n con Dios: s\u00f3lo piensa en su propio bienestar, en satisfacer sus necesidades, en disfrutar de la vida. Y con esto tambi\u00e9n perdi\u00f3 su nombre. El Evangelio no dice c\u00f3mo se llamaba: lo nombra con el adjetivo \u00abhombre rico\u00bb, en lugar de pobre dice el nombre: L\u00e1zaro. Las riquezas te llevan a esto, tambi\u00e9n te despojan de tu nombre\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agregaba, <strong><em>\u201ces la religi\u00f3n del tener y del aparecer, que muchas veces domina el escenario de este mundo, pero al final nos deja con las manos vac\u00edas: siempre. De hecho, a este rico del Evangelio no le queda ni su nombre. Ya no es nadie. Por el contrario, el pobre tiene un nombre, L\u00e1zaro, que significa \u00abDios ayuda\u00bb. En su mismo nombre hay algo de Dios y Dios es la esperanza inquebrantable de su vida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro tramo, el <strong>Santo Padre<\/strong> se\u00f1al\u00f3, adem\u00e1s, <strong><em>\u201c(\u2026), cuando adoramos al Se\u00f1or Jes\u00fas presente en la Eucarist\u00eda, tambi\u00e9n recibimos una nueva mirada a nuestra vida: no soy las cosas que tengo ni los \u00e9xitos que logro obtener; el valor de mi vida no depende de cuanto logre exhibir ni disminuye cuando encuentro fracasos y fracasos. Soy un hijo amado, cada uno de nosotros es un hijo amado; quien adora a Dios no se hace esclavo de nadie: es libre\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Pont\u00edfice<\/strong> tambi\u00e9n compart\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) la Eucarist\u00eda nos llama al amor fraterno. Este Pan es el sacramento del amor por excelencia. Es Cristo quien se ofrece y parte por nosotros y nos pide que hagamos lo mismo, para que nuestra vida sea trigo molido y se convierta en pan que alimenta a nuestros hermanos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed expresaba, <strong><em>\u201c(\u2026) nuestro futuro eterno depende de esta vida presente: si cavamos ahora un abismo con nuestros hermanos y hermanas -, \u201ccavamos la fosa\u201d para el despu\u00e9s; si ahora levantamos muros contra hermanos y hermanas, quedamos prisioneros en la soledad y la muerte incluso despu\u00e9s.<\/em><\/strong><strong><em> So\u00f1amos con una Iglesia Eucar\u00edstica. Hechos de hombres y mujeres que parten como el pan por todos los que mastican la soledad y la pobreza, por los que tienen hambre de ternura y de compasi\u00f3n, por aquellos cuya vida se desmorona porque ha faltado la buena levadura de la esperanza\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final de la Homil\u00eda, el <strong>Papa<\/strong> ped\u00eda, <strong><em>\u201cvolvamos al gusto del pan para ser Iglesia eucar\u00edstica, que pone a Jes\u00fas en el centro y se convierte en pan de ternura, pan de misericordia para todos. Volvamos al sabor del pan para recordar que, mientras se consume nuestra existencia terrena, la Eucarist\u00eda anticipa la promesa de la resurrecci\u00f3n y nos gu\u00eda hacia la vida nueva que vence a la muerte\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>VISITA PASTORAL A MATERA<\/p><p>POR LA CONCLUSI\u00d3N DEL 27\u00b0 CONGRESO EUCAR\u00cdSTICO NACIONAL<\/p><p>CONCELEBRACION EUCARISTICA<\/p><p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/p><p>El Se\u00f1or nos re\u00fane en torno a su mesa, haci\u00e9ndose pan para nosotros: \u201cEs el pan de la fiesta en la mesa de los ni\u00f1os, [\u2026] crea compartir, estrecha lazos, tiene gusto por la comuni\u00f3n\u201d (Himno XVII Congreso Eucar\u00edstico Nacional, Matera 2022). Y, sin embargo, el Evangelio que acabamos de escuchar nos dice que no siempre se reparte el pan en la mesa del mundo: es verdad; no siempre emana el perfume de la comuni\u00f3n; no siempre se quebranta en justicia.<\/p><p>Nos hace bien detenernos ante la escena dram\u00e1tica descrita por Jes\u00fas en esta par\u00e1bola que hemos escuchado: por un lado, un rico vestido de p\u00farpura y lino fino, que hace alarde de su opulencia y se festeja con prodigalidad; en cambio, un hombre pobre, cubierto de llagas, que se acuesta en la puerta esperando que de esa mesa caigan unas migajas para comer. Y frente a esta contradicci\u00f3n -que vemos todos los d\u00edas- frente a esta contradicci\u00f3n nos preguntamos: \u00bfa qu\u00e9 nos invita el sacramento de la Eucarist\u00eda, fuente y cumbre de la vida del cristiano?<\/p><p>Ante todo, la Eucarist\u00eda nos recuerda el primado de Dios: el rico de la par\u00e1bola no est\u00e1 abierto a la relaci\u00f3n con Dios: s\u00f3lo piensa en su propio bienestar, en satisfacer sus necesidades, en disfrutar de la vida. Y con esto tambi\u00e9n perdi\u00f3 su nombre. El Evangelio no dice c\u00f3mo se llamaba: lo nombra con el adjetivo \u00abhombre rico\u00bb, en lugar de pobre dice el nombre: L\u00e1zaro. Las riquezas te llevan a esto, tambi\u00e9n te despojan de tu nombre. Satisfecho consigo mismo, ebrio de dinero, aturdido por la feria de las vanidades, no hay lugar para Dios en su vida porque s\u00f3lo se adora a s\u00ed mismo. No es casualidad que no se mencione su nombre: lo llamamos \u00abrico\u00bb, lo definimos solo con un adjetivo porque ahora ha perdido su nombre, ha perdido su identidad que se da solo por los bienes que posee. Qu\u00e9 triste es esta realidad a\u00fan hoy, cuando confundimos lo que somos con lo que tenemos, cuando juzgamos a las personas por la riqueza que tienen, por los t\u00edtulos que exhiben, por los roles que desempe\u00f1an o por la marca del vestido que usan. Es la religi\u00f3n del tener y del aparecer, que muchas veces domina el escenario de este mundo, pero al final nos deja con las manos vac\u00edas: siempre. De hecho, a este rico del Evangelio no le queda ni su nombre. Ya no es nadie. Por el contrario, el pobre tiene un nombre, L\u00e1zaro, que significa \u00abDios ayuda\u00bb. Incluso en su condici\u00f3n de pobreza y marginaci\u00f3n, puede mantener intacta su dignidad porque vive en relaci\u00f3n con Dios. En su mismo nombre hay algo de Dios y Dios es la esperanza inquebrantable de su vida.<\/p><p>He aqu\u00ed pues el desaf\u00edo permanente que la Eucarist\u00eda ofrece a nuestra vida: adorar a Dios y no a nosotros mismos, no a nosotros mismos. Ponerlo en el centro y no la vanidad de uno mismo. Recu\u00e9rdanos que s\u00f3lo el Se\u00f1or es Dios y todo lo dem\u00e1s es don de su amor. Porque si nos adoramos, morimos en la asfixia de nuestro peque\u00f1o yo; si adoramos las riquezas de este mundo, ellas se apoderan de nosotros y nos esclavizan; si adoramos al dios de las apariencias y nos emborrachamos con los derroches, tarde o temprano la vida misma nos pedir\u00e1 la cuenta. La vida siempre nos pide la cuenta. Por otra parte, cuando adoramos al Se\u00f1or Jes\u00fas presente en la Eucarist\u00eda, tambi\u00e9n recibimos una nueva mirada a nuestra vida: no soy las cosas que tengo ni los \u00e9xitos que logro obtener; el valor de mi vida no depende de cuanto logre exhibir ni disminuye cuando encuentro fracasos y fracasos. Soy un hijo amado, cada uno de nosotros es un hijo amado; Soy bendecido por Dios; Quiso vestirme de belleza y me quiere libre, me quiere libre de toda esclavitud. Recordemos esto: quien adora a Dios no se hace esclavo de nadie: es libre. Redescubramos la oraci\u00f3n de adoraci\u00f3n, una oraci\u00f3n frecuentemente olvidada. Adorar, la oraci\u00f3n de adoraci\u00f3n, redescubr\u00e1mosla: nos libera y nos devuelve nuestra dignidad de hijos, no de esclavos.<\/p><p>Adem\u00e1s del primado de Dios, la Eucarist\u00eda nos llama al amor fraterno. Este Pan es el sacramento del amor por excelencia. Es Cristo quien se ofrece y parte por nosotros y nos pide que hagamos lo mismo, para que nuestra vida sea trigo molido y se convierta en pan que alimenta a nuestros hermanos. El rico del Evangelio fracasa en esta tarea; vive en la opulencia, festeja abundantemente sin ni siquiera darse cuenta del llanto silencioso del pobre L\u00e1zaro, que yace exhausto a su puerta. S\u00f3lo al final de su vida, cuando el Se\u00f1or cambia la suerte, se da cuenta finalmente de L\u00e1zaro, pero Abraham le dice: \u00abUn gran abismo se ha puesto entre nosotros y vosotros\u00bb (Lc 16, 26). Pero lo arreglaste: t\u00fa mismo. Somos nosotros, cuando en el ego\u00edsmo miramos al abismo. Fue el hombre rico quien cav\u00f3 un abismo entre \u00e9l y L\u00e1zaro durante su vida terrenal y ahora, en la vida eterna, ese abismo permanece. Porque nuestro futuro eterno depende de esta vida presente: si cavamos ahora un abismo con nuestros hermanos y hermanas -, \u201ccavamos la fosa\u201d para el despu\u00e9s; si ahora levantamos muros contra hermanos y hermanas, quedamos prisioneros en la soledad y la muerte incluso despu\u00e9s.<\/p><p>Queridos hermanos y hermanas, es doloroso ver que esta par\u00e1bola sigue siendo historia de nuestros d\u00edas: las injusticias, las disparidades, los recursos de la tierra repartidos de manera desigual, los abusos de los poderosos contra los d\u00e9biles, la indiferencia hacia los gritos de los pobres, el abismo que cavamos d\u00eda a d\u00eda generando marginaci\u00f3n, no puede -todas estas cosas- dejarnos indiferentes. Y as\u00ed hoy, juntos, reconocemos que la Eucarist\u00eda es profec\u00eda de un mundo nuevo, es la presencia de Jes\u00fas que nos pide que nos comprometamos para que se produzca una conversi\u00f3n efectiva: conversi\u00f3n de la indiferencia a la compasi\u00f3n, conversi\u00f3n del descarte al compartir, conversi\u00f3n del ego\u00edsmo al amor, conversi\u00f3n del individualismo a la fraternidad.<\/p><p>Hermanos y hermanas, so\u00f1amos. So\u00f1amos con una Iglesia as\u00ed: una Iglesia Eucar\u00edstica. Hechos de hombres y mujeres que parten como el pan por todos los que mastican la soledad y la pobreza, por los que tienen hambre de ternura y de compasi\u00f3n, por aquellos cuya vida se desmorona porque ha faltado la buena levadura de la esperanza. Una Iglesia que se arrodilla ante la Eucarist\u00eda y adora con asombro al Se\u00f1or presente en el pan; pero que tambi\u00e9n sabe inclinarse con compasi\u00f3n y ternura ante las heridas de los que sufren, socorriendo a los pobres, secando las l\u00e1grimas de los que sufren, haci\u00e9ndose pan de esperanza y de alegr\u00eda para todos. Porque no hay verdadero culto eucar\u00edstico sin compasi\u00f3n por tantos \u00abL\u00e1zaros\u00bb que a\u00fan hoy caminan a nuestro lado. \u00a1Muchos!<\/p><p>Hermanos, hermanas, desde esta ciudad de Matera, \u00abciudad del pan\u00bb, quisiera decirles: volvamos a Jes\u00fas, volvamos a la Eucarist\u00eda. Volvamos al gusto del pan, porque mientras estamos hambrientos de amor y de esperanza, o estamos quebrantados por las fatigas y sufrimientos de la vida, Jes\u00fas se convierte en alimento que nos alimenta y nos sana. Volvamos al gusto del pan, porque mientras en el mundo se siguen consumiendo las injusticias y las discriminaciones contra los pobres, Jes\u00fas nos da el Pan del compartir y nos env\u00eda cada d\u00eda como ap\u00f3stoles de la fraternidad, ap\u00f3stoles de la justicia, ap\u00f3stoles de la paz. Volvamos al gusto del pan para ser Iglesia eucar\u00edstica, que pone a Jes\u00fas en el centro y se convierte en pan de ternura, pan de misericordia para todos. Volvamos al sabor del pan para recordar que, mientras se consume nuestra existencia terrena, la Eucarist\u00eda anticipa la promesa de la resurrecci\u00f3n y nos gu\u00eda hacia la vida nueva que vence a la muerte.<\/p><p>Pensemos seriamente hoy en el rico y en L\u00e1zaro. Esto sucede todos los d\u00edas. Y muchas veces tambi\u00e9n, tengamos verg\u00fcenza, esta lucha se da en nosotros, entre nosotros, en la comunidad. Y cuando la esperanza se apaga y sentimos en nosotros la soledad del coraz\u00f3n, el cansancio interior, el tormento del pecado, el miedo de no triunfar, volvemos de nuevo al gusto del pan. Todos somos pecadores: cada uno de nosotros lleva sus propios pecados. Pero, pecadores, volvamos al gusto de la Eucarist\u00eda, al gusto del pan. Volvamos a Jes\u00fas, adoremos a Jes\u00fas, acojamos a Jes\u00fas, porque \u00c9l es el \u00fanico que vence la muerte y siempre renueva nuestra vida.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Nuestro futuro eterno depende de esta vida presente, la afirmaci\u00f3n del Santo Padre pertenece a su Homil\u00eda compartida en la Santa Misa, celebrada en Matera, en la conclusi\u00f3n del 27\u00b0 Congreso Eucar\u00edstico Nacional. 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