{"id":237535,"date":"2022-10-13T15:32:46","date_gmt":"2022-10-13T18:32:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=237535"},"modified":"2022-10-14T09:39:57","modified_gmt":"2022-10-14T12:39:57","slug":"mons-olivera-estar-una-vez-mas-en-esta-casa-comun-de-todos-los-argentinos-nos-invita-a-pensar-en-la-trascendencia-que-ha-tenido-la-virgen-de-lujan-en-nuestra-historia-nacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/mons-olivera-estar-una-vez-mas-en-esta-casa-comun-de-todos-los-argentinos-nos-invita-a-pensar-en-la-trascendencia-que-ha-tenido-la-virgen-de-lujan-en-nuestra-historia-nacional\/","title":{"rendered":"Mons. Olivera | Estar una vez m\u00e1s en esta casa com\u00fan de todos los argentinos, nos invita a pensar en la trascendencia que ha tenido la Virgen de Luj\u00e1n en nuestra historia nacional"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Mons. Olivera | Estar una vez m\u00e1s en esta casa com\u00fan de todos los argentinos, nos invita a pensar en la trascendencia que ha tenido la Virgen de Luj\u00e1n en nuestra historia nacional<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el Obispo Castrense de Argentina al compartir la Homil\u00eda durante la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, en la <strong>Bas\u00edlica de Ntra. Sra. de Luj\u00e1n<\/strong>. Fue en el mediod\u00eda del 13 de octubre, cuando <strong>Mons. Santiago Olivera<\/strong>, junto a los fieles de las <strong>Fuerzas Armadas<\/strong> y las <strong>Fuerzas Federales de Seguridad<\/strong> arribaban al <strong>Santuario de la Virgen Patrona<\/strong> de la <strong>Rep\u00fablica Argentina<\/strong>, en el marco de la <strong>XIX Peregrinaci\u00f3n Castrense a Luj\u00e1n<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Presidi\u00f3 la Santa Misa, <strong>Mons. Santiago Olivera<\/strong>, concelebraron el Vicario General, <strong>Mons. Gustavo Acu\u00f1a<\/strong>, el Capell\u00e1n Mayor del Ej\u00e9rcito Argentino, <strong>Padre Eduardo Castellanos<\/strong>, el Capell\u00e1n Mayor de la FAA, <strong>Padre C\u00e9sar Tauro<\/strong>, el Capell\u00e1n Mayor de la GNA, <strong>Padre Jorge Masstu<\/strong>, el Capell\u00e1n Mayor de la PNA, <strong>Padre Diego Tibaldo<\/strong>, el Capell\u00e1n Mayor de la PSA, <strong>Padre Rub\u00e9n Bonacina<\/strong>, el Rector del Seminario Diocesano, <strong>Padre Daniel D\u00edaz Ramos<\/strong>  y Capellanes Castrenses de las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad y el Capell\u00e1n de la Polic\u00eda Federal Argentina (PFA). Participaron autoridades de las <strong>Fuerzas Armadas<\/strong> y las <strong>Fuerzas Federales de Seguridad<\/strong> y fieles castrenses. <\/p>\n\n\n\n<p>En la Homil\u00eda, <strong>Mons. Santiago<\/strong> luego de saludar a las autoridades e invitados presentes, dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>una vez m\u00e1s sean bienvenidos para que juntos \u2013en esta d\u00e9cimo novena peregrinaci\u00f3n- demos gracias a Dios por nuestra vocaci\u00f3n de servicio, nada m\u00e1s y nada menos que en el Santuario de Luj\u00e1n, casa de quien fue la servidora por excelencia (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong> Prosiguiendo, dec\u00eda, <strong><em>\u201chemos escuchado en el Evangelio de San Lucas, las palabras: \u201cSe\u00f1or, no soy digno\u201d que fueron pronunciadas por primera vez por un centuri\u00f3n romano, un hombre que militaba como soldado en la tierra de Israel\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agregando, el Obispo continu\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>aunque era extranjero y pagano, amaba al pueblo de Israel, y \u2013como el mismo Evangelio nos dice\u2013 incluso les hab\u00eda construido una sinagoga, una casa de oraci\u00f3n. Por esta raz\u00f3n, los jud\u00edos apoyaron con gusto la petici\u00f3n que \u00e9l quer\u00eda hacer a Jes\u00fas de curar a su siervo\u201d. <\/em><\/strong>A\u00f1adiendo, <strong><em>\u201cen respuesta a la petici\u00f3n del centuri\u00f3n, Jes\u00fas parte hacia su casa. Pero en ese momento el centuri\u00f3n, queriendo ahorrar a Jes\u00fas el esfuerzo, le dijo: \u201cSe\u00f1or, no te molestes, pues no soy digno de que entres en mi casa; por eso tampoco me cre\u00ed digno de venir personalmente. Dilo de palabra y mi criado quedar\u00e1 sano\u201d (Lucas 7, 6-7). Cristo accedi\u00f3 al deseo del centuri\u00f3n, pero al mismo tiempo \u201cse admir\u00f3\u201d de las palabras de \u00e9l; y dijo a la muchedumbre que lo segu\u00eda: \u201cLes digo que ni en Israel he encontrado tanta fe\u201d\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, <strong>Mons. Olivera<\/strong>, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201crepetimos las palabras del centuri\u00f3n cuando nos acercamos a la sagrada comuni\u00f3n, porque estas palabras expresan una fe fuerte y profunda. Las palabras son sencillas, pero contienen la verdad fundamental que expresa qui\u00e9n es Dios y qui\u00e9n es el hombre: Dios es el totalmente Santo, el Creador que nos da la vida y que hizo todo lo que existe en el universo.&nbsp; Y nosotros, nos sabemos d\u00e9biles, fr\u00e1giles y necesitados\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sobre esto \u00faltimo, completaba, <strong><em>\u201ce<\/em><\/strong><strong><em>sas muestras de fe y de humildad son la presencia l\u00f3gica de lo trascendente en la vida terrena, tanto m\u00e1s necesaria cuando se trata de actos de sacrificio que exigen el valor supremo de la inmolaci\u00f3n de sus propias vidas. Pero cuando olvidamos a Dios, inmediatamente perdemos de vista el significado m\u00e1s profundo de nuestra existencia y ya no sabemos qui\u00e9nes somos nos lo recuerda el Concilio Vaticano II en la Constituci\u00f3n&nbsp;Gaudium et spes, n\u00famero 36. Esto por cierto constituye una causa importante de la insatisfacci\u00f3n que suele hallarse en las sociedades muy desarrolladas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, <strong>Mons. Santiago<\/strong>, subrayaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>la vocaci\u00f3n militar y policial se vive como un don que no implica entonces un culto de la violencia sino una vocaci\u00f3n a asegurar, a velar por el imperio de la Constituci\u00f3n, de la Ley, el orden y el derecho.&nbsp; As\u00ed enfocada, su funci\u00f3n en la sociedad civil adquiere su pleno significado. Porque ustedes son, en efecto, los hombres del deber, de la disciplina y, si fuera necesario, del sacrificio por el bien com\u00fan: es decir, de la cumbre del amor: \u201cNo hay amor m\u00e1s grande que dar la vida por los amigos\u201d, dice Jes\u00fas (Jn 15,13)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, a\u00f1ad\u00eda,<strong><em> \u201c<\/em><\/strong><strong><em>la disciplina, las armas y la defensa de la soberan\u00eda y del orden interior, constituyen la exteriorizaci\u00f3n de la profesi\u00f3n castrense y policial; esta manifestaci\u00f3n ser\u00eda un absurdo si no tuviera un sentido profundo; ese sentido profundo nace de la fe en Dios, de la amistad con \u00c9l y la Eucarist\u00eda es la que da a cada uno el alimento espiritual necesario para cumplir adecuadamente las exigencias de su vocaci\u00f3n. <\/em><\/strong><strong><em>En esta tarea, \u00a1cu\u00e1nto nos ayuda y alivia el tener presente \u2013como cuando \u00e9ramos ni\u00f1os-&nbsp; a nuestra Madre del \u00a1Cielo!\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, el Obispo entonces, record\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>los hijos dilectos de la Patria supieron responder a tal imperativo, rogando para que Ella estuviera siempre presente en la historia de nuestras Fuerzas, as\u00ed Liniers al t\u00e9rmino de las jornadas heroicas de la reconquista de Buenos Aires ofrenda a la Virgen del Rosario las banderas tomadas; Belgrano la proclama el 27 de octubre de 1812 Generala del Ej\u00e9rcito patriota en su advocaci\u00f3n de las Mercedes y el General San Mart\u00edn, mientras se prepara en el campamento de El Plumerillo, la proclama Generala del Ej\u00e9rcito en su advocaci\u00f3n de El Carmen, colocando con austera religiosidad su bast\u00f3n de mando en la mano derecha\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, dec\u00eda, <strong><em>\u201ce<\/em><\/strong><strong><em>star una vez m\u00e1s en esta casa com\u00fan de todos los argentinos, nos invita a pensar en la trascendencia que ha tenido la Virgen de Luj\u00e1n en nuestra historia nacional; enclavada en nuestro suelo, se quiso quedar para siempre en nuestra historia.<\/em><\/strong><strong><em> <\/em><\/strong><strong><em>No creo que haya en todo el mundo un caso similar al que recordamos, de una Virgen empecinada en quedarse en un determinado sitio, a\u00fan contra la voluntad de los hombres. Parecer\u00eda un signo de nuestra historia, que aceptamos muy gustosos como argentinos, honrad\u00edsimos de que la Virgen Sant\u00edsima se haya querido radicar, hundirse en las entra\u00f1as mismas de nuestra pampa bonaerense\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mons. Santiago<\/strong>, tambi\u00e9n expresaba en la Homil\u00eda, que,<strong><em> \u201cservir a la Patria desde las filas de nuestras Fuerzas, de nuestras Instituciones implica revitalizar esa fe del centuri\u00f3n, volver a considerarnos cabalmente creaturas de Dios: \u00c9l es nuestro Padre y Mar\u00eda nuestra Madre\u201d. <\/em><\/strong>Casi en el final, el Obispo compart\u00eda, <strong><em>\u201ccuanto importa al respecto, no olvidar la oraci\u00f3n, Jes\u00fas antes de sus grandes empresas se retiraba a solas para orar, sus disc\u00edpulos vi\u00e9ndolo transfigurado por la oraci\u00f3n le piden que tambi\u00e9n a ellos les ense\u00f1e a orar. Nuestra misma carta magna nos ense\u00f1a a \u201cinvocar la protecci\u00f3n de Dios, fuente de toda raz\u00f3n y justicia\u201d. \u201cDialogar con Dios es una gracia: nosotros no somos dignos \u2013como el centuri\u00f3n-\u00a0 pero Jes\u00fas es la puerta que nos abre a este di\u00e1logo con Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/obcastrensearg_PeregrinacionCastrense-a-Lujan-02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"500\" data-id=\"237548\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/obcastrensearg_PeregrinacionCastrense-a-Lujan-02.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-237548\" 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referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><figcaption>Homil\u00eda de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina.-<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Mons. Santiago Olivera<\/strong>, Obispo Castrense de Argentina:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Escudo-de-Obispo-Castrense-de-Argentina-Mons.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Escudo-de-Obispo-Castrense-de-Argentina-Mons.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-165\" width=\"91\" height=\"97\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Homil\u00eda &#8211;&nbsp; XIX Peregrinaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas y Federales de Seguridad<\/p>\n\n\n\n<p>al Santuario de Luj\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab\u201d Se\u00f1or, no soy digno de que entres en mi casa\u201d (Lc 7, 6).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queridos hermanos y hermanas integrantes de las Fuerzas Armadas y Federales de Seguridad, autoridades de los Ministerios y Municipales, Capellanes, Religiosas, Seminaristas, familias, una vez m\u00e1s sean bienvenidos para que juntos \u2013en esta d\u00e9cimo novena peregrinaci\u00f3n-&nbsp; demos gracias a Dios por nuestra vocaci\u00f3n de servicio, nada m\u00e1s y nada menos que en el Santuario de Luj\u00e1n, casa de quien fue la servidora por excelencia: Mar\u00eda, Madre de Dios y nuestra tambi\u00e9n y a quien Jes\u00fas por su fidelidad nos la dio \u2013al pie de la cruz- como Madre de todos.&nbsp; Por esto le decimos de coraz\u00f3n a Mar\u00eda, \u201caqu\u00ed estamos tus hijos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hemos escuchado en el Evangelio de San Lucas, las palabras: \u201cSe\u00f1or, no soy digno\u201d que fueron pronunciadas por primera vez por un centuri\u00f3n romano, un hombre que militaba como soldado en la tierra de Israel. Aunque era extranjero y pagano, amaba al pueblo de Israel, y \u2013como el mismo Evangelio nos dice\u2013 incluso les hab\u00eda construido una sinagoga, una casa de oraci\u00f3n. Por esta raz\u00f3n, los jud\u00edos apoyaron con gusto la petici\u00f3n que \u00e9l quer\u00eda hacer a Jes\u00fas de curar a su siervo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En respuesta a la petici\u00f3n del centuri\u00f3n, Jes\u00fas parte hacia su casa. Pero en ese momento el centuri\u00f3n, queriendo ahorrar a Jes\u00fas el esfuerzo, le dijo: \u201cSe\u00f1or, no te molestes, pues no soy digno de que entres en mi casa; por eso tampoco me cre\u00ed digno de venir personalmente. Dilo de palabra y mi criado quedar\u00e1 sano\u201d (Lucas 7, 6-7). Cristo accedi\u00f3 al deseo del centuri\u00f3n, pero al mismo tiempo \u201cse admir\u00f3\u201d de las palabras de \u00e9l; y dijo a la muchedumbre que lo segu\u00eda: \u201cLes digo que ni en Israel he encontrado tanta fe\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Repetimos las palabras del centuri\u00f3n cuando nos acercamos a la sagrada comuni\u00f3n, porque estas palabras expresan una fe fuerte y profunda. Las palabras son sencillas, pero contienen la verdad fundamental que expresa qui\u00e9n es Dios y qui\u00e9n es el hombre: Dios es el totalmente Santo, el Creador que nos da la vida y que hizo todo lo que existe en el universo.&nbsp; Y nosotros, nos sabemos d\u00e9biles, fr\u00e1giles y necesitados.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestros h\u00e9roes militares sintieron siempre la necesidad de invocar a Dios antes de lanzarse a las batallas, ayudando a los hombres de armas e infundi\u00e9ndoles un sentido moral superior que les permiti\u00f3 afrontar con \u00e9xito las mayores exigencias. As\u00ed la Eucarist\u00eda fue siempre el acto central de esas celebraciones en que se invocaba a Dios \u2013como en la carta magna, nuestra Constituci\u00f3n Nacional- y se le agradec\u00eda los beneficios recibidos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esas muestras de fe y de humildad son la presencia l\u00f3gica de lo trascendente en la vida terrena, tanto m\u00e1s necesaria cuando se trata de actos de sacrificio que exigen el valor supremo de la inmolaci\u00f3n de sus propias vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero cuando olvidamos a Dios, inmediatamente perdemos de vista el significado m\u00e1s profundo de nuestra existencia y ya no sabemos qui\u00e9nes somos nos lo recuerda el Concilio Vaticano II en la Constituci\u00f3n&nbsp;<em>Gaudium et spes<\/em>, n\u00famero 36. Esto por cierto constituye una causa importante de la insatisfacci\u00f3n que suele hallarse en las sociedades muy desarrolladas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La fe del centuri\u00f3n romano era grande. Sab\u00eda que no era digno de tal don, y que este don iba m\u00e1s all\u00e1 de todo lo que \u00e9l, un mero hombre, pod\u00eda alcanzar o incluso desear, pues el don es en verdad sobrenatural. Lo maravilloso de este don es que nos permite alcanzar el objeto de nuestros m\u00e1s profundos anhelos: vivir para siempre en \u00edntima uni\u00f3n con Dios que es la fuente de todo bien y con nuestros hermanos. As\u00ed la vocaci\u00f3n militar y policial se vive como un don que no implica entonces un culto de la violencia sino una vocaci\u00f3n a asegurar, a velar por el imperio de la Constituci\u00f3n, de la Ley, el orden y el derecho.&nbsp; As\u00ed enfocada, su funci\u00f3n en la sociedad civil adquiere su pleno significado. Porque ustedes son, en efecto, los hombres del deber, de la disciplina y, si fuera necesario, del sacrificio por el bien com\u00fan: es decir, de la cumbre del amor: \u201cNo hay amor m\u00e1s grande que dar la vida por los amigos\u201d, dice Jes\u00fas (Jn 15,13).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La disciplina, las armas y la defensa de la soberan\u00eda y del orden interior, constituyen la exteriorizaci\u00f3n de la profesi\u00f3n castrense y policial; esta manifestaci\u00f3n ser\u00eda un absurdo si no tuviera un sentido profundo; ese sentido profundo nace de la fe en Dios, de la amistad con \u00c9l y la Eucarist\u00eda es la que da a cada uno el alimento espiritual necesario para cumplir adecuadamente las exigencias de su vocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En esta tarea, \u00a1cu\u00e1nto nos ayuda y alivia el tener presente \u2013como cuando \u00e9ramos ni\u00f1os-&nbsp; a nuestra Madre del \u00a1Cielo!<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los hijos dilectos de la Patria supieron responder a tal imperativo, rogando para que Ella estuviera siempre presente en la historia de nuestras Fuerzas, as\u00ed Liniers al t\u00e9rmino de las jornadas heroicas de la reconquista de Buenos Aires ofrenda a la Virgen del Rosario las banderas tomadas; Belgrano la proclama el 27 de octubre de 1812 Generala del Ej\u00e9rcito patriota en su advocaci\u00f3n de las Mercedes y el General San Mart\u00edn, mientras se prepara en el campamento de El Plumerillo, la proclama Generala del Ej\u00e9rcito en su advocaci\u00f3n de El Carmen, colocando con austera religiosidad su bast\u00f3n de mando en la mano derecha.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estar una vez m\u00e1s en esta casa com\u00fan de todos los argentinos, nos invita a pensar en la trascendencia que ha tenido la Virgen de Luj\u00e1n en nuestra historia nacional; enclavada en nuestro suelo, se quiso quedar para siempre en nuestra historia. No creo que haya en todo el mundo un caso similar al que recordamos, de una Virgen empecinada en quedarse en un determinado sitio, a\u00fan contra la voluntad de los hombres. Parecer\u00eda un signo de nuestra historia, que aceptamos muy gustosos como argentinos, honrad\u00edsimos de que la Virgen Sant\u00edsima se haya querido radicar, hundirse en las entra\u00f1as mismas de nuestra pampa bonaerense.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cSe\u00f1or, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastar\u00e1 para sanarme\u201d (cf Lc 7, 6). <a>S<\/a>ervir a la Patria desde las filas de nuestras Fuerzas, de nuestras Instituciones implica revitalizar esa fe del centuri\u00f3n, volver a considerarnos cabalmente creaturas de Dios: \u00c9l es nuestro Padre y Mar\u00eda nuestra Madre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y no es f\u00e1cil vivir con la fe. El Se\u00f1or, en la palabra que hemos escuchado, se maravill\u00f3 de este centuri\u00f3n: se maravill\u00f3 de la fe que \u00e9l ten\u00eda. Hab\u00eda emprendido un camino para encontrar al Se\u00f1or, pero lo hab\u00eda hecho con fe. Por esto no solamente \u00e9l ha encontrado al Se\u00f1or, sino que ha sentido la alegr\u00eda de ser encontrado por el Se\u00f1or. Y este es precisamente el encuentro que queremos: el de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed, cuando nos dejamos encontrar por \u00c9l, es \u00c9l quien entra dentro de nosotros, es \u00c9l quien renueva todo, porque \u00e9sta es la venida, aquello que significa cuando viene Cristo: renovar todo, renovar el coraz\u00f3n, el alma, la vida, la esperanza, el camino. Cuando como hijos nos renovamos en Cristo, se renueva la familia, se renueva una comunidad y se renueva una Naci\u00f3n.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero para ello es necesario tener un coraz\u00f3n abierto. \u201c\u00a1Coraz\u00f3n abierto, para que \u00c9l me encuentre! Y me diga aquello que \u00c9l quiera decirme, no lo que yo quiero escuchar.&nbsp; \u00c9l es el Se\u00f1or y \u00c9l me dir\u00e1 lo que tiene para m\u00ed, porque el Se\u00f1or no nos mira a todos juntos, como a una masa.&nbsp; Nos mira a cada uno en la cara, a los ojos, porque el amor \u00a1es amor concreto! Dejarse encontrar por el Se\u00f1or es justamente esto: dejarme llamar por mi nombre, por ese nombre concreto.<\/p>\n\n\n\n<p><a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/a>Cuanto importa al respecto, no olvidar la oraci\u00f3n, Jes\u00fas antes de sus grandes empresas se retiraba a solas para orar, sus disc\u00edpulos vi\u00e9ndolo transfigurado por la oraci\u00f3n le piden que tambi\u00e9n a ellos les ense\u00f1e a orar. Nuestra misma carta magna nos ense\u00f1a a \u201cinvocar la protecci\u00f3n de Dios, fuente de toda raz\u00f3n y justicia\u201d. \u201cDialogar con Dios es una gracia: nosotros no somos dignos \u2013como el centuri\u00f3n-&nbsp; pero Jes\u00fas es la puerta que nos abre a este di\u00e1logo con Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando meditamos la Pasi\u00f3n vemos que Dios est\u00e1 dispuesto a morir por los hombres a quienes ama siempre y pacientemente, sin pretender ser amado a cambio, esta verdad debe inspirarnos y sostenernos en nuestro servicio, en nuestra entrega, para seguir amando a nuestra Patria, a sus instituciones y a nuestros semejantes s\u00f3lo esperando en primer lugar el gozo de servir hasta el extremo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Madre, aqu\u00ed estamos tus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Necesitamos a Jesucristo, EL es el Se\u00f1or de la historia. El conoce nuestras preocupaciones, heridas y cansancios.&nbsp; \u00c9l nos trae el don de la paz y de la fraternidad. Aqu\u00ed estamos tus hijos Mar\u00eda, ruega por nosotros Santa Madre de Dios. \u2013<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>+<\/strong> <strong><\/strong>Santiago Olivera<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obispo para las Fuerzas Armadas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Y Fuerzas Federales de Seguridad<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Rep\u00fablica Argentina<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"BUENOS AIRES | XIX Peregrinaci\u00f3n Castrense a Luj\u00e1n, Santa Misa\" width=\"1080\" height=\"608\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/BdhVOrpIuUo?feature=oembed\"  allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mons. 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