{"id":237700,"date":"2022-11-05T08:00:00","date_gmt":"2022-11-05T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=237700"},"modified":"2022-11-05T09:30:44","modified_gmt":"2022-11-05T12:30:44","slug":"papa-francisco-el-poder-de-jesus-es-el-amor-y-jesus-nos-da-el-poder-de-amar-asi-de-un-modo-que-a-nosotros-nos-parece-sobrehumano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-poder-de-jesus-es-el-amor-y-jesus-nos-da-el-poder-de-amar-asi-de-un-modo-que-a-nosotros-nos-parece-sobrehumano\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El poder de Jes\u00fas es el amor y Jes\u00fas nos da el poder de amar as\u00ed, de un modo que a nosotros nos parece sobrehumano"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>BAR\u00c9IN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Papa Francisco | El poder de Jes\u00fas es el amor y Jes\u00fas nos da el poder de amar as\u00ed, de un modo que a nosotros nos parece sobrehumano<\/strong>, la frase fue compartida por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> al compartir la Homil\u00eda, en la celebraci\u00f3n de la Santa Misa por la Paz y la Justicia. Fue en ma\u00f1ana de hoy (hora local de Awali), celebrada en el Estadio Nacional Bar\u00e9in, donde el Santo Padre en idioma castellano comparti\u00f3 su reflexi\u00f3n sobre, <em>amar siempre&nbsp;<\/em>y<em>&nbsp;amar a todos<\/em>. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la Homil\u00eda dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>hoy las palabras de Jes\u00fas (cf.&nbsp;Mt&nbsp;5,38-48) nos invitan a&nbsp;amar siempre, es decir, a permanecer siempre en su amor, a cultivarlo y practicarlo cualquiera que sea la situaci\u00f3n que vivimos\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, Jes\u00fas es <strong><em>\u201c(\u2026) realista, habla expl\u00edcitamente de \u00ablos que les hacen el mal\u00bb y de \u00abenemigos\u00bb (vv. 39.43). Sabe que en nuestras relaciones tiene lugar una lucha cotidiana entre el amor y el odio; y que tambi\u00e9n dentro de nosotros, cada d\u00eda, se verifica un combate entre la luz y las tinieblas (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, a\u00f1ad\u00eda, <strong><em>\u201csabe tambi\u00e9n qu\u00e9 es lo que experimentamos cuando, a pesar de tantos esfuerzos generosos, no recibimos el bien que nos esper\u00e1bamos, sino que, incomprensiblemente, sufrimos un da\u00f1o. E, incluso, ve y sufre observando en nuestros d\u00edas, en tantas partes del mundo, formas de ejercer el poder que se nutren del abuso y la violencia, que buscan aumentar su propio espacio restringiendo el de los dem\u00e1s, imponiendo su dominio, limitando las libertades fundamentales y oprimiendo a los d\u00e9biles. Por tanto \u2014dice Jes\u00fas\u2014 existen conflictos, opresiones y enemistades\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, continuaba el <strong>Papa<\/strong> diciendo, <strong><em>\u201cfrente a todo esto, la pregunta importante que debemos hacernos es: \u00bfqu\u00e9 hacer cuando nos encontramos en estas situaciones? La propuesta de Jes\u00fas es sorprendente, es atrevida, es audaz. \u00c9l pide a los suyos la valent\u00eda de arriesgarse por algo que aparentemente parece la opci\u00f3n perdedora. Pide que permanezcamos siempre, fielmente, en el amor, a pesar de todo, incluso ante el mal y el enemigo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cJes\u00fas se atreve a proponernos algo nuevo, distinto, impensable, algo&nbsp;suyo: \u00abYo&nbsp;les digo que no hagan frente al que les hace mal; al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, pres\u00e9ntale tambi\u00e9n la otra\u00bb (v. 39). Esto nos pide el Se\u00f1or, no que so\u00f1emos con un mundo ir\u00e9nicamente animado por la fraternidad, sino que nos comprometamos en primera persona, empezando por vivir concreta y valientemente la fraternidad universal<\/em><\/strong><strong><em>, (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> subrayaba, adem\u00e1s, <strong><em>\u201c(\u2026) la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas no se refiere en primer lugar a las grandes cuestiones de la humanidad, sino a las situaciones concretas de nuestra vida: a nuestros lazos familiares, a las relaciones en la comunidad cristiana, a los v\u00ednculos que se cultivan en la realidad laboral y social en la que nos encontramos. Hay que permanecer en el amor, siempre, es el camino de Jes\u00fas para dar gloria al Dios del cielo y construir la paz en la tierra.&nbsp;Amar siempre\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Respecto, de la segunda reflexi\u00f3n sobre, <em>amar a todos<\/em>, el <strong>Papa Francisco<\/strong>, refri\u00f3, <strong><em>\u201cpodemos comprometernos en el amor, pero no es suficiente si lo reducimos al estrecho \u00e1mbito de aquellos de quienes recibimos ese mismo amor, es decir, de nuestros amigos, de nuestros semejantes, familiares. Tambi\u00e9n en este caso la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas es sorprendente, porque extiende las fronteras de la ley y del sentido com\u00fan. Amar al pr\u00f3jimo, al que tenemos cerca de nosotros, aunque es razonable, es ya dif\u00edcil\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, nos preguntaba, <strong><em>\u201cpero, \u00bfqu\u00e9 sucede si el que est\u00e1 lejos se nos acerca, si el extranjero, el que es diferente o de otro credo se convierte en nuestro vecino de casa? Esta tierra es precisamente una imagen viva de la convivencia en la diversidad, de nuestro mundo cada vez m\u00e1s marcado por la permanente migraci\u00f3n de los pueblos y del pluralismo de las ideas, de los usos y de las tradiciones. Es importante, entonces, acoger esta provocaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abSi ustedes aman solamente a quienes los aman, \u00bfqu\u00e9 recompensa merecen? \u00bfNo hacen lo mismo los publicanos?\u00bb (Mt&nbsp;5,46). El verdadero desaf\u00edo para ser hijos del Padre y construir un mundo de hermanos es aprender a amar a todos, incluso a los enemigos: \u00abUstedes han o\u00eddo que se dijo:&nbsp;Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo&nbsp;y odiar\u00e1s a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores\u00bb (vv. 43-44)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda, el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>el poder de Jes\u00fas es el amor y Jes\u00fas nos da el poder de amar as\u00ed, de un modo que a nosotros nos parece sobrehumano. Pero una capacidad semejante no puede ser solo fruto de nuestros esfuerzos, es ante todo una gracia.<\/em><\/strong><strong><em> Una gracia que se debe pedir con insistencia: \u201cJes\u00fas, t\u00fa que me amas, ens\u00e9\u00f1ame a amar como t\u00fa. Jes\u00fas, t\u00fa que me perdonas, ens\u00e9\u00f1ame a perdonar como t\u00fa. Manda sobre m\u00ed tu Esp\u00edritu, el Esp\u00edritu del amor\u201d. Pidamos esto\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final, el <strong>Papa<\/strong> completaba, <strong><em>\u201camar es el don m\u00e1s grande, y lo recibimos cuando damos espacio al Se\u00f1or en la oraci\u00f3n, cuando acogemos su presencia en su Palabra que nos trasforma y en la revolucionaria humildad de su Pan partido. As\u00ed, lentamente, caen las murallas que endurecen nuestro coraz\u00f3n y encontramos la alegr\u00eda de practicar obras de misericordia para con todos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SANTA MISA POR LA PAZ Y LA JUSTICIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abBahrain National Stadium\u00bb de Awali<\/em><em><br>S\u00e1bado, 5 de noviembre de 2022<\/em><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El profeta Isa\u00edas dice que Dios har\u00e1 surgir un Mes\u00edas, cuya \u00absoberan\u00eda ser\u00e1 grande, y habr\u00e1 una paz sin fin\u00bb (<em>Is&nbsp;<\/em>9,6). Parece una contradicci\u00f3n, ya que, de hecho, en la apariencia de este mundo (cf.&nbsp;<em>1 Co&nbsp;<\/em>7,31), lo que muchas veces vemos es que cuanto m\u00e1s se busca el poder, m\u00e1s amenazada est\u00e1 la paz. En cambio, el profeta da un anuncio extraordinariamente novedoso: el Mes\u00edas que llega es poderoso, s\u00ed, pero no a la manera de un caudillo que trae la guerra y domina a los otros, sino en cuanto \u00abPr\u00edncipe de la paz\u00bb (v. 5), como Aquel que reconcilia a los hombres con Dios y entre ellos. La grandeza de su poder no usa la fuerza de la violencia, sino la debilidad del amor. Y este es el poder de Cristo: el amor. Y tambi\u00e9n a nosotros \u00c9l nos confiere el mismo poder, el poder de amar, de amar en su nombre, de amar como \u00c9l ha amado. \u00bfC\u00f3mo? De manera incondicional, no solo cuando todo va bien y sentimos el deseo de amar, sino&nbsp;<em>siempre<\/em>; no solo a nuestros amigos y vecinos, sino a&nbsp;<em>todos<\/em>, incluso a los enemigos. Siempre y a todos.<\/p><p><em>Amar siempre&nbsp;<\/em>y<em>&nbsp;amar a todos<\/em>, reflexionemos un poco sobre esto.<\/p><p>En primer lugar, hoy las palabras de Jes\u00fas (cf.&nbsp;<em>Mt&nbsp;<\/em>5,38-48) nos invitan a&nbsp;<em>amar siempre<\/em>, es decir, a permanecer siempre en su amor, a cultivarlo y practicarlo cualquiera que sea la situaci\u00f3n que vivimos. Pero, atenci\u00f3n, la mirada de Jes\u00fas es concreta; no dice que ser\u00e1 f\u00e1cil y no propone un amor sentimental o rom\u00e1ntico, como si en nuestras relaciones humanas no existiesen momentos de conflicto y entre los pueblos no hubiera motivos de hostilidad. Jes\u00fas no es irenista, sino realista, habla expl\u00edcitamente de \u00ablos que les hacen el mal\u00bb y de \u00abenemigos\u00bb (vv. 39.43). Sabe que en nuestras relaciones tiene lugar una lucha cotidiana entre el amor y el odio; y que tambi\u00e9n dentro de nosotros, cada d\u00eda, se verifica un combate entre la luz y las tinieblas, entre muchos prop\u00f3sitos y deseos de bien y esa fragilidad pecaminosa que frecuentemente nos domina y nos arrastra hacia las obras del mal. Sabe tambi\u00e9n qu\u00e9 es lo que experimentamos cuando, a pesar de tantos esfuerzos generosos, no recibimos el bien que nos esper\u00e1bamos, sino que, incomprensiblemente, sufrimos un da\u00f1o. E, incluso, ve y sufre observando en nuestros d\u00edas, en tantas partes del mundo, formas de ejercer el poder que se nutren del abuso y la violencia, que buscan aumentar su propio espacio restringiendo el de los dem\u00e1s, imponiendo su dominio, limitando las libertades fundamentales y oprimiendo a los d\u00e9biles. Por tanto \u2014dice Jes\u00fas\u2014 existen conflictos, opresiones y enemistades.<\/p><p>Frente a todo esto, la pregunta importante que debemos hacernos es: \u00bfqu\u00e9 hacer cuando nos encontramos en estas situaciones? La propuesta de Jes\u00fas es sorprendente, es atrevida, es audaz. \u00c9l pide a los suyos la valent\u00eda de arriesgarse por algo que aparentemente parece la opci\u00f3n perdedora. Pide que permanezcamos siempre, fielmente, en el amor, a pesar de todo, incluso ante el mal y el enemigo. Reaccionar de una forma simplemente humana nos encadena al \u201cojo por ojo, diente por diente\u201d, pero eso significa hacer justicia con las mismas armas del mal que recibimos. Jes\u00fas se atreve a proponernos algo nuevo, distinto, impensable, algo&nbsp;<em>suyo<\/em>: \u00ab<em>Yo<\/em>&nbsp;les digo que no hagan frente al que les hace mal; al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, pres\u00e9ntale tambi\u00e9n la otra\u00bb (v. 39). Esto nos pide el Se\u00f1or, no que so\u00f1emos con un mundo ir\u00e9nicamente animado por la fraternidad, sino que nos comprometamos en primera persona, empezando por vivir concreta y valientemente la fraternidad universal, perseverando en el bien incluso cuando recibimos el mal, rompiendo la espiral de la venganza, desarmando la violencia, desmilitarizando el coraz\u00f3n. &nbsp;El ap\u00f3stol Pablo se hace eco de esto cuando escribe: \u00abNo te dejes vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal, haciendo el bien\u00bb (<em>Rm&nbsp;<\/em>12,21).<\/p><p>Por tanto, la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas no se refiere en primer lugar a las grandes cuestiones de la humanidad, sino a las situaciones concretas de nuestra vida: a nuestros lazos familiares, a las relaciones en la comunidad cristiana, a los v\u00ednculos que se cultivan en la realidad laboral y social en la que nos encontramos. Habr\u00e1 fricciones, momentos de tensi\u00f3n, habr\u00e1 conflictos, visiones distintas, pero quien sigue al Pr\u00edncipe de la paz debe buscar siempre la paz. Y no se puede restablecer la paz si a una palabra ofensiva se responde con otra palabra todav\u00eda peor, si a una bofetada se le sigue otra. No, es necesario \u201cdesactivar\u201d, quebrar la cadena del mal, romper la espiral de violencia, dejar de albergar rencores, dejar de quejarse y compadecerse de s\u00ed mismo. Hay que permanecer en el amor, siempre, es el camino de Jes\u00fas para dar gloria al Dios del cielo y construir la paz en la tierra.&nbsp;<em>Amar siempre.<\/em><\/p><p>Tomemos ahora el segundo aspecto:&nbsp;<em>amar a todos<\/em>. Podemos comprometernos en el amor, pero no es suficiente si lo reducimos al estrecho \u00e1mbito de aquellos de quienes recibimos ese mismo amor, es decir, de nuestros amigos, de nuestros semejantes, familiares. Tambi\u00e9n en este caso la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas es sorprendente, porque extiende las fronteras de la ley y del sentido com\u00fan. Amar al pr\u00f3jimo, al que tenemos cerca de nosotros, aunque es razonable, es ya dif\u00edcil. En general, es lo que una comunidad o un pueblo intentan hacer para conservar la paz internamente. Si uno pertenece a la misma familia o a la misma naci\u00f3n, si se tienen las mismas ideas o los mismos gustos, si se profesa el mismo credo, es normal procurar ayudarse y quererse. Pero, \u00bfqu\u00e9 sucede si el que est\u00e1 lejos se nos acerca, si el extranjero, el que es diferente o de otro credo se convierte en nuestro vecino de casa? Esta tierra es precisamente una imagen viva de la convivencia en la diversidad, de nuestro mundo cada vez m\u00e1s marcado por la permanente migraci\u00f3n de los pueblos y del pluralismo de las ideas, de los usos y de las tradiciones. Es importante, entonces, acoger esta provocaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abSi ustedes aman solamente a quienes los aman, \u00bfqu\u00e9 recompensa merecen? \u00bfNo hacen lo mismo los publicanos?\u00bb (<em>Mt&nbsp;<\/em>5,46). El verdadero desaf\u00edo para ser hijos del Padre y construir un mundo de hermanos es aprender a amar a todos, incluso a los enemigos: \u00abUstedes han o\u00eddo que se dijo:&nbsp;<em>Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo<\/em>&nbsp;y odiar\u00e1s a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores\u00bb (vv. 43-44). Esto, en realidad, significa elegir no tener enemigos, no ver en el otro un obst\u00e1culo que se debe superar, sino un hermano y una hermana a quien amar. Amar al enemigo es llevar a la tierra el reflejo del cielo, es hacer bajar sobre el mundo la mirada y el coraz\u00f3n del Padre, que no hace distinciones, no discrimina, sino que \u00abhace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos\u00bb (v. 45).<\/p><p>Hermanos, hermanas, el poder de Jes\u00fas es el amor y Jes\u00fas nos da el poder de amar as\u00ed, de un modo que a nosotros nos parece sobrehumano. Pero una capacidad semejante no puede ser solo fruto de nuestros esfuerzos, es ante todo una gracia. Una gracia que se debe pedir con insistencia: \u201cJes\u00fas, t\u00fa que me amas, ens\u00e9\u00f1ame a amar como t\u00fa. Jes\u00fas, t\u00fa que me perdonas, ens\u00e9\u00f1ame a perdonar como t\u00fa. Manda sobre m\u00ed tu Esp\u00edritu, el Esp\u00edritu del amor\u201d. Pidamos esto. Porque tantas veces presentamos al Se\u00f1or muchas peticiones, pero esto es lo esencial para el cristiano, saber amar como Cristo. Amar es el don m\u00e1s grande, y lo recibimos cuando damos espacio al Se\u00f1or en la oraci\u00f3n, cuando acogemos su presencia en su Palabra que nos trasforma y en la revolucionaria humildad de su Pan partido. As\u00ed, lentamente, caen las murallas que endurecen nuestro coraz\u00f3n y encontramos la alegr\u00eda de practicar obras de misericordia para con todos. Entonces comprendemos que una vida dichosa pasa a trav\u00e9s de las bienaventuranzas, y consiste en ser constructores de paz (cf.&nbsp;<em>Mt&nbsp;<\/em>5,9).<\/p><p>Queridos amigos, quisiera agradecer vuestro sereno y alegre testimonio de fraternidad, para ser en esta tierra semilla del amor y de la paz. Es el desaf\u00edo que el Evangelio entrega cada d\u00eda a nuestras comunidades cristianas, a cada uno de nosotros. Y a ustedes, a todos los que han venido a esta celebraci\u00f3n desde los cuatro pa\u00edses del Vicariato Apost\u00f3lico de Arabia del Norte \u2014Bar\u00e9in, Kuwait, Qatar y Arabia Saudita\u2014, as\u00ed como de otros pa\u00edses del Golfo, y tambi\u00e9n de otros territorios, les traigo hoy el afecto y la cercan\u00eda de la Iglesia universal, que los mira y los abraza, los quiere y los alienta. Que la Virgen Santa, Nuestra Se\u00f1ora de Arabia, los acompa\u00f1e en el camino y los guarde siempre en el amor hacia los dem\u00e1s.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BAR\u00c9IN Papa Francisco | El poder de Jes\u00fas es el amor y Jes\u00fas nos da el poder de amar as\u00ed, de un modo que a nosotros nos parece sobrehumano, la frase fue compartida por Su Santidad Francisco al compartir la Homil\u00eda, en la celebraci\u00f3n de la Santa Misa por la Paz y la Justicia. 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