{"id":238202,"date":"2022-12-28T06:30:00","date_gmt":"2022-12-28T09:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=238202"},"modified":"2022-12-28T10:29:40","modified_gmt":"2022-12-28T13:29:40","slug":"carta-apostolica-totum-amoris-est","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/carta-apostolica-totum-amoris-est\/","title":{"rendered":"Carta Apost\u00f3lica | Totum Amoris Est"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">CARTA APOST\u00d3LICA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>TOTUM AMORIS EST<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">DEL SANTO PADRE<br><strong>FRANCISCO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">EN EL IV CENTENARIO DE LA MUERTE<br>DE SAN FRANCISCO DE SALES<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTodo pertenece al amor\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn1\">[1]<\/a>.&nbsp;En estas palabras podemos recoger la herencia espiritual legada por san Francisco de Sales, que muri\u00f3 hace cuatro siglos, el 28 de diciembre de 1622, en Lyon. Ten\u00eda poco m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os y, durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os, hab\u00eda sido obispo y pr\u00edncipe \u201cexiliado\u201d de Ginebra. Hab\u00eda llegado a Lyon despu\u00e9s de su \u00faltima misi\u00f3n diplom\u00e1tica. El duque de Saboya le hab\u00eda pedido que acompa\u00f1ara al cardenal Mauricio de Saboya a Avi\u00f1\u00f3n. Juntos habr\u00edan rendido homenaje al joven rey Luis XIII, que regresaba a Par\u00eds, subiendo el valle del R\u00f3dano, luego de una victoriosa campa\u00f1a militar en el sur de Francia. Cansado y con la salud deteriorada, Francisco se hab\u00eda puesto en camino por puro esp\u00edritu de servicio. \u00abSi no fuera tan \u00fatil a su servicio que yo haga este viaje, tendr\u00eda, ciertamente, muy buenas y s\u00f3lidas razones para eximirme de \u00e9l; pero, si se trata de su servicio, vivo o muerto, no me echar\u00e9 atr\u00e1s, sino que ir\u00e9 o me har\u00e9 arrastrar\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn2\">[2]<\/a>.&nbsp;Este era su car\u00e1cter. Finalmente, cuando lleg\u00f3 a Lyon se aloj\u00f3 en el monasterio de las Visitandinas, en la casa del jardinero, para no causar demasiadas molestias y, al mismo tiempo, ser m\u00e1s libre para encontrarse con quien lo necesitara.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco impresionado desde hac\u00eda bastante tiempo por \u00ablas d\u00e9biles grandezas de la corte\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn3\">[3]<\/a>,&nbsp;tambi\u00e9n hab\u00eda consumado sus \u00faltimos d\u00edas llevando adelante el ministerio de pastor en una sucesi\u00f3n de compromisos: confesiones, coloquios, conferencias, predicaciones y las \u00faltimas, infaltables, cartas de amistad espiritual. La raz\u00f3n profunda de este estilo de vida lleno de Dios se le hab\u00eda hecho cada vez m\u00e1s n\u00edtida a lo largo del tiempo, y \u00e9l la hab\u00eda formulado con sencillez y precisi\u00f3n en su c\u00e9lebre&nbsp;<em>Tratado del amor de Dios<\/em>: \u00abTan pronto como el hombre fija con alguna atenci\u00f3n su pensamiento en la consideraci\u00f3n de la divinidad, siente cierta dulce emoci\u00f3n en su coraz\u00f3n, que muestra que Dios es Dios del coraz\u00f3n humano\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn4\">[4]<\/a>.&nbsp;Es la s\u00edntesis de su pensamiento. La experiencia de Dios es una evidencia del coraz\u00f3n humano. Esta no es una construcci\u00f3n mental, m\u00e1s bien es un reconocimiento lleno de asombro y de gratitud, que resulta de la manifestaci\u00f3n de Dios. En el coraz\u00f3n y por medio del coraz\u00f3n es donde se realiza ese sutil e intenso proceso unitario en virtud del cual el hombre reconoce a Dios y, al mismo tiempo, a s\u00ed mismo, su propio origen y profundidad, su propia realizaci\u00f3n en la llamada al amor. Descubre que la fe no es un movimiento ciego, sino sobre todo una disposici\u00f3n del coraz\u00f3n. A trav\u00e9s de ella el hombre conf\u00eda en una verdad que se presenta a la conciencia como una \u201cdulce emoci\u00f3n\u201d, capaz de suscitar un correspondiente e irrenunciable bien-querer por cada realidad creada, como a \u00e9l le gustaba decir.<\/p>\n\n\n\n<p>A esta luz se comprende c\u00f3mo para san Francisco de Sales no hay mejor lugar donde encontrar a Dios y ayudar a buscarlo que en el coraz\u00f3n de cada mujer y hombre de su tiempo. Lo hab\u00eda aprendido desde su temprana juventud, observ\u00e1ndose a s\u00ed mismo con fina atenci\u00f3n y escrutando el coraz\u00f3n humano.<\/p>\n\n\n\n<p>En el \u00faltimo encuentro de esos d\u00edas en Lyon, y con el sentido \u00edntimo de una cotidianidad habitada por Dios, hab\u00eda dejado a sus Visitandinas la expresi\u00f3n con la que posteriormente hab\u00eda querido que fuera sellada su memoria: \u00abHe resumido todo en estas dos palabras, cuando os he dicho: nada pedir, nada rehusar. No tengo m\u00e1s que deciros\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn5\">[5]<\/a>.&nbsp;Sin embargo, no se trataba de un ejercicio de mero voluntarismo, \u00abuna voluntad sin humildad\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn6\">[6]<\/a>, aquella sutil tentaci\u00f3n del camino hacia la santidad, que la confunde con la justificaci\u00f3n por medio de las propias fuerzas, con la adoraci\u00f3n de la voluntad humana y de la propia capacidad, \u00abque se traduce en una autocomplacencia egoc\u00e9ntrica y elitista privada del verdadero amor\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn7\">[7]<\/a>.&nbsp;Mucho menos se trataba de un mero quietismo, de un abandono pasivo y sin afectos en una doctrina sin carne y sin historia&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn8\">[8]<\/a>.&nbsp;Nac\u00eda m\u00e1s bien de la contemplaci\u00f3n de la misma vida del Hijo encarnado. Era el 26 de diciembre, y el santo hablaba a las hermanas en el coraz\u00f3n del misterio de la Navidad: \u00ab\u00bfVeis al Ni\u00f1o Jes\u00fas en el pesebre? Acepta todas las inclemencias del tiempo, el fr\u00edo y todo lo que su Padre permite le suceda. No est\u00e1 escrito que haya extendido alguna vez sus manos a los pechos de su Madre, se abandonaba totalmente a su cuidado y previsi\u00f3n, sin rehusar los peque\u00f1os alivios que ella le daba. Del mismo modo nosotros no debemos desear ni rehusar nada, sino aceptar igualmente todo lo que la Providencia de Dios permita que nos suceda, el fr\u00edo y las inclemencias del tiempo\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn9\">[9]<\/a>.&nbsp;Es conmovedora su atenci\u00f3n en reconocer el cuidado de lo que es humano como indispensable. En la escuela de la encarnaci\u00f3n hab\u00eda aprendido a leer la historia y a habitarla con confianza.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El criterio del amor<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por medio de la experiencia hab\u00eda reconocido el deseo como la ra\u00edz de toda vida espiritual verdadera y, al mismo tiempo, como lugar de su falsificaci\u00f3n. Por eso, recogiendo a manos llenas de la tradici\u00f3n espiritual que lo hab\u00eda precedido, hab\u00eda comprendido la importancia de poner constantemente a prueba el deseo, mediante un continuo ejercicio de discernimiento. El criterio \u00faltimo para su evaluaci\u00f3n lo hab\u00eda redescubierto en el amor. En esa \u00faltima estad\u00eda en Lyon, en la fiesta de san Esteban, dos d\u00edas antes de su muerte, hab\u00eda dicho: \u00abEl amor es lo que da valor a nuestras obras. Os digo m\u00e1s a\u00fan: una persona que sufre el martirio por Dios con una onza de amor, merece mucho, pues la vida es lo m\u00e1s que se puede dar; pero si hay otra persona que s\u00f3lo sufre un golpe con dos onzas de amor tendr\u00e1 mucho m\u00e1s m\u00e9rito, porque la caridad y el amor son los que dan el valor a nuestras obras\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn10\">[10]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con sorprendente concreci\u00f3n hab\u00eda continuado ilustrando la dif\u00edcil relaci\u00f3n entre contemplaci\u00f3n y acci\u00f3n: \u00abSab\u00e9is o deb\u00e9is saber que la contemplaci\u00f3n es mejor que la acci\u00f3n y la vida activa; pero si en esta hay m\u00e1s uni\u00f3n [con Dios], entonces es mejor que aquella. Si una hermana que est\u00e1 en la cocina manejando la sart\u00e9n junto al fuego tiene m\u00e1s amor y caridad que otra, el fuego material no le quitar\u00e1 el m\u00e9rito, al contrario, le ayudar\u00e1 y ser\u00e1 m\u00e1s grata a Dios. Con bastante frecuencia se est\u00e1 tan unido a Dios en la acci\u00f3n como en la soledad. En fin, vuelvo siempre a la cuesti\u00f3n, donde se encuentre m\u00e1s amor\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn11\">[11]<\/a>.&nbsp;Esta es la verdadera pregunta que disipa instant\u00e1neamente toda rigidez in\u00fatil o todo repliegue sobre s\u00ed mismo: interrogarse en todo momento, en toda decisi\u00f3n, en toda circunstancia de la vida d\u00f3nde reside el mayor amor. No es casualidad que san Francisco de Sales haya sido llamado por san Juan Pablo II \u00abdoctor del amor divino\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn12\">[12]<\/a>,&nbsp;no fue s\u00f3lo porque escribi\u00f3 un magn\u00edfico&nbsp;<em>Tratado<\/em>&nbsp;sobre este tema, sino sobre todo porque fue testigo de ese amor. Por otra parte, sus escritos no se pueden considerar como una teor\u00eda redactada en un escritorio, lejos de las preocupaciones del hombre com\u00fan. Su ense\u00f1anza, en efecto, naci\u00f3 de una escucha atenta de la experiencia. \u00c9l no hizo m\u00e1s que transformar en doctrina lo que viv\u00eda y le\u00eda en su singular e innovadora acci\u00f3n pastoral, gracias a una agudeza iluminada por el Esp\u00edritu. Una s\u00edntesis de este modo de proceder se encuentra en el&nbsp;<em>Pr\u00f3logo<\/em>&nbsp;del mismo&nbsp;<em>Tratado del amor de Dios<\/em>: \u00abTodo en la Iglesia es para el amor, en el amor, por el amor y del amor\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn13\">[13]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los a\u00f1os de la primera formaci\u00f3n: la aventura de conocerse en Dios<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 el 21 de agosto de 1567, en el castillo de Sales, cerca de Thorens, de Francisco de Nouvelles, se\u00f1or de Boisy, y de Francisca de Sionnaz. \u00abVivi\u00f3 a caballo entre dos siglos, el XVI y el XVII, recogi\u00f3 en s\u00ed lo mejor de las ense\u00f1anzas y de las conquistas culturales del siglo que terminaba, reconciliando la herencia del humanismo con la tendencia hacia lo absoluto propia de las corrientes m\u00edsticas\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn14\">[14]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la formaci\u00f3n cultural inicial, primero en el colegio de La Roche-sur-Foron y despu\u00e9s en el de Annecy, lleg\u00f3 a Par\u00eds, al colegio jesuita Clermont, que hab\u00eda sido fundado recientemente. En la capital del Reino de Francia, devastada por las guerras de religi\u00f3n, experiment\u00f3 en poco tiempo dos crisis interiores consecutivas, que marcaron su vida de modo indeleble. Esa ardiente oraci\u00f3n hecha en la Iglesia de Saint-\u00c9tienne-des-Gr\u00e8s, frente a la Virgen Negra de Par\u00eds, en medio de la oscuridad, le encender\u00e1 en el coraz\u00f3n una llama que permanecer\u00e1 viva en \u00e9l para siempre, como clave de lectura de su propia experiencia y de la de otros. \u00abSe\u00f1or, t\u00fa que tienes todo en tus manos y cuyos caminos son justicia y verdad, cualquier cosa que suceda, [\u2026]&nbsp;yo te amar\u00e9, Se\u00f1or [\u2026], te amar\u00e9 aqu\u00ed, oh Dios m\u00edo, y siempre esperar\u00e9 en tu misericordia, y siempre cantar\u00e9 tus alabanzas. [\u2026] Oh, Se\u00f1or Jes\u00fas, t\u00fa siempre ser\u00e1s mi esperanza y mi salvaci\u00f3n en la tierra de los vivientes\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn15\">[15]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso hab\u00eda escrito en su cuaderno, recuperando la paz. Y esta experiencia, con sus inquietudes y sus interrogantes, para \u00e9l siempre ser\u00e1 iluminadora y le dar\u00e1 un singular camino de acceso al misterio de la relaci\u00f3n de Dios con el hombre. Le ayudar\u00e1 a escuchar la vida de los dem\u00e1s y a reconocer, con fino discernimiento, la actitud interior que une el pensamiento al sentimiento, la raz\u00f3n a los afectos, y que de ese modo es capaz de llamar por nombre al \u201cDios del coraz\u00f3n humano\u201d. Por este camino Francisco no corri\u00f3 el peligro de atribuir un valor te\u00f3rico a la propia experiencia personal, absolutiz\u00e1ndola, sino que aprendi\u00f3 algo extraordinario, fruto de la gracia: a leer en Dios lo vivido por \u00e9l y por los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque nunca haya pretendido elaborar un sistema teol\u00f3gico propiamente dicho, su reflexi\u00f3n sobre la vida espiritual tuvo una notable dignidad teol\u00f3gica. Aparecen en \u00e9l los rasgos esenciales del quehacer teol\u00f3gico, para el cual es necesario no olvidar dos dimensiones constitutivas. La primera es precisamente&nbsp;<em>la vida espiritual<\/em>, porque es en la oraci\u00f3n humilde y perseverante, en la apertura al Esp\u00edritu Santo, que se puede tratar de comprender y de expresar al Verbo de Dios. Los te\u00f3logos se fraguan en el crisol de la oraci\u00f3n. La segunda dimensi\u00f3n es&nbsp;<em>la vida eclesial<\/em>: sentir en la Iglesia y con la Iglesia. Tambi\u00e9n la teolog\u00eda se ha visto afectada por la cultura individualista, pero el te\u00f3logo cristiano elabora su pensamiento inmerso en la comunidad, partiendo en ella el pan de la Palabra&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn16\">[16]<\/a>.&nbsp;La reflexi\u00f3n de Francisco de Sales, al margen de las disputas entre las escuelas de su \u00e9poca, y aun respet\u00e1ndolas, nace precisamente de estos dos rasgos constitutivos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El descubrimiento de un mundo nuevo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando finaliz\u00f3 los estudios human\u00edsticos, continu\u00f3 con los de derecho en la Universidad de Padua. Al regresar a Annecy ya hab\u00eda decidido la orientaci\u00f3n de su vida, no obstante las resistencias de sus padres. Fue ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 1593. En los primeros d\u00edas de septiembre del a\u00f1o siguiente, por invitaci\u00f3n del obispo, Mons. Claude de Granier, fue llamado a la dif\u00edcil misi\u00f3n en el Chablais, territorio perteneciente a la di\u00f3cesis de Annecy, de confesi\u00f3n calvinista, que, en el intrincado laberinto de guerras y tratados de paz, hab\u00eda pasado nuevamente a estar bajo el control del ducado de Saboya. Fueron a\u00f1os intensos y dram\u00e1ticos. Aqu\u00ed descubri\u00f3, junto con alguna r\u00edgida intransigencia que luego le har\u00e1 reflexionar, sus aptitudes de mediador y hombre de di\u00e1logo. Adem\u00e1s, se descubri\u00f3 inventor de originales y audaces praxis pastorales, como las famosas \u201chojas volantes\u201d, que se colgaban en todas partes e incluso se deslizaban debajo de las puertas de las casas.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1602 regres\u00f3 a Par\u00eds, ocupado en llevar adelante una delicada misi\u00f3n diplom\u00e1tica, en nombre del mismo Granier y con instrucciones precisas de la Sede Apost\u00f3lica, despu\u00e9s de la en\u00e9sima modificaci\u00f3n del cuadro pol\u00edtico-religioso del territorio de la di\u00f3cesis de Ginebra. A pesar de la buena disposici\u00f3n por parte del rey de Francia, la misi\u00f3n fracas\u00f3. \u00c9l mismo escribi\u00f3 al Papa Clemente VIII:&nbsp; \u00abDespu\u00e9s de nueve meses, me vi obligado a dar marcha atr\u00e1s sin haber concluido casi nada\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn17\">[17]<\/a>.&nbsp;Sin embargo, aquella misi\u00f3n se revel\u00f3 para \u00e9l y para la Iglesia de una riqueza inesperada bajo el perfil humano, cultural y religioso. En el tiempo libre que los negociados diplom\u00e1ticos le conced\u00edan, Francisco predic\u00f3 ante la presencia del rey y de la corte de Francia, estableci\u00f3 relaciones importantes y, sobre todo, se sumergi\u00f3 totalmente en la prodigiosa primavera espiritual y cultural de la moderna capital del Reino.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed todo hab\u00eda cambiado y estaba cambiando. \u00c9l mismo se dej\u00f3 tocar e interrogar tanto por los grandes problemas que se presentaban en el mundo y el nuevo modo de observarlos, como por la sorprendente demanda de espiritualidad que hab\u00eda nacido y las cuestiones in\u00e9ditas que esta planteaba. En pocas palabras, percibi\u00f3 un verdadero \u201ccambio de \u00e9poca\u201d, al que era necesario responder con lenguajes antiguos y nuevos. Ciertamente, no era la primera vez que encontraba cristianos fervorosos, pero se trataba de algo distinto. No era la Par\u00eds devastada por las guerras de religi\u00f3n, que hab\u00eda visto en sus a\u00f1os de formaci\u00f3n, ni la lucha encarnizada librada en los territorios del Chablais. Era una realidad inesperada: una multitud \u00abde santos, de verdaderos santos, numerosos y que estaban en todas partes\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn18\">[18]<\/a>.&nbsp;Eran hombres y mujeres de cultura, profesores de la Sorbona, representantes de las instituciones, pr\u00edncipes y princesas, siervos y siervas, religiosos y religiosas. Un mundo que estaba sediento de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Conocer a esas personas y tomar conciencia de sus interrogantes fue una de las circunstancias providenciales m\u00e1s importantes de su vida. As\u00ed, d\u00edas aparentemente in\u00fatiles e infructuosos se transformaron en una escuela incomparable para leer los estados de \u00e1nimo de esa \u00e9poca, sin nunca elogiarlos. En \u00e9l, el h\u00e1bil e infatigable controversista se estaba transformando, por la gracia, en un fino int\u00e9rprete del tiempo y extraordinario director de almas. Su acci\u00f3n pastoral, las grandes obras (<em>Introducci\u00f3n<\/em>&nbsp;<em>a la vida devota<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Tratado del amor de Dios<\/em>), la infinidad de cartas de amistad espiritual que fueron enviadas, dentro y fuera de los muros de los conventos y los monasterios, a religiosos y religiosas, a hombres y mujeres de la corte y a la gente com\u00fan, el encuentro con Juana Francisca de Chantal y la misma fundaci\u00f3n de la&nbsp;<em>Visitaci\u00f3n<\/em>&nbsp;en 1610 resultar\u00edan incomprensibles sin este cambio interior. Evangelio y cultura encontraban de ese modo una s\u00edntesis fecunda, de la que derivaba la intuici\u00f3n de un m\u00e9todo aut\u00e9ntico, maduro y listo para una cosecha duradera y prometedora.<\/p>\n\n\n\n<p>En una de las primeras cartas de direcci\u00f3n y amistad espiritual que Francisco de Sales envi\u00f3 a una de las comunidades que visit\u00f3 en Par\u00eds, mencionaba, con humildad, un \u201cm\u00e9todo suyo\u201d, que se diferenciaba de los dem\u00e1s, con vistas a una verdadera reforma. Un m\u00e9todo que renunciaba a la severidad y confiaba plenamente en la dignidad y capacidad de un alma devota, no obstante sus debilidades: \u00abMe viene la duda de que a vuestra reforma tambi\u00e9n se pueda oponer otro impedimento: tal vez aquellos que os la han impuesto han curado la llaga con demasiada dureza. [\u2026] Yo alabo su m\u00e9todo, aunque no sea el que suelo usar, especialmente con respecto a esp\u00edritus nobles y bien educados como los vuestros. Creo que sea mejor limitarse a mostrarles el mal y a poner el bistur\u00ed en sus manos para que ellos mismos practiquen la incisi\u00f3n necesaria. Pero no descuid\u00e9is por ello la reforma que necesit\u00e1is\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn19\">[19]<\/a>.&nbsp;En estas palabras se trasluce esa mirada que ha hecho c\u00e9lebre el optimismo salesiano, que ha dejado su huella permanente en la historia de la espiritualidad y que ha florecido sucesivamente, como en el caso de don Bosco dos siglos despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando regres\u00f3 a Annecy, fue ordenado obispo el 8 de diciembre del mismo a\u00f1o 1602. El influjo de su ministerio episcopal en la Europa de esa \u00e9poca y de los siglos posteriores resulta inmenso. \u00abFue ap\u00f3stol, predicador, escritor, hombre de acci\u00f3n y de oraci\u00f3n; comprometido en hacer realidad los ideales del concilio de Trento; implicado en la controversia y en el di\u00e1logo con los protestantes, experimentando cada vez m\u00e1s la eficacia de la relaci\u00f3n personal y de la caridad, m\u00e1s all\u00e1 del necesario enfrentamiento teol\u00f3gico; encargado de misiones diplom\u00e1ticas a nivel europeo, y de tareas sociales de mediaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn20\">[20]<\/a>.&nbsp;Sobre todo, fue int\u00e9rprete del cambio de \u00e9poca y gu\u00eda de las almas en un tiempo que ten\u00eda sed de Dios de un modo nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La caridad hace todo por sus hijos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Entre 1620 y 1621, es decir, ya al final de su vida, Francisco dirigi\u00f3 a un sacerdote de su di\u00f3cesis unas palabras capaces de iluminar su visi\u00f3n de la \u00e9poca. Lo animaba a secundar su deseo de dedicarse a la escritura de textos originales, que lograran interceptar los nuevos interrogantes, intuyendo en ellos las necesidades. \u00abOs debo decir que el conocimiento que voy adquiriendo cada d\u00eda de los estados de \u00e1nimo del mundo me lleva a desear apasionadamente que la divina Bondad inspire a alguno de sus siervos a escribir seg\u00fan el gusto de este pobre mundo\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn21\">[21]<\/a>.&nbsp;La raz\u00f3n de este est\u00edmulo la encontraba en la propia visi\u00f3n del tiempo: \u00abEl mundo se est\u00e1 volviendo tan delicado, que dentro de poco nadie se atrever\u00e1 m\u00e1s a tocarlo, sino con guantes de seda, ni a medicar sus llagas, sino con cataplasmas de cebolla; pero, \u00bfqu\u00e9 importa, si los hombres son curados y, en definitiva, salvados? Nuestra reina, la caridad, hace todo por sus hijos\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn22\">[22]<\/a>.&nbsp;No era algo que se daba por sentado, ni mucho menos una rendici\u00f3n final frente a una derrota. Se trataba, m\u00e1s bien, de la intuici\u00f3n de un cambio que estaba en curso y de la exigencia, totalmente evang\u00e9lica, de comprender c\u00f3mo poder habitarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>La misma conciencia, adem\u00e1s, la hab\u00eda madurado y expresado en el&nbsp;<em>Pr\u00f3logo<\/em>, al introducir el&nbsp;<em>Tratado del amor de Dios<\/em>: \u00abHe tenido en cuenta la condici\u00f3n de las almas en estos tiempos, y adem\u00e1s deb\u00eda tenerla, porque importa mucho mirar la condici\u00f3n de los tiempos en que se escribe\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn23\">[23]<\/a>.&nbsp;Rogando, asimismo, la benevolencia del lector, afirmaba: \u00abY si encontrares el estilo un poco diferente del que he usado escribiendo a&nbsp;<em>Filotea<\/em>, y ambos muy diversos del que emple\u00e9 en la&nbsp;<em>Defensa de la cruz<\/em>, debes saber que en diecinueve a\u00f1os se aprenden y se olvidan muchas cosas; que el lenguaje de la guerra no es igual que el de la paz, y que de una manera se habla a los muchachos principiantes y de otra a los viejos compa\u00f1eros\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn24\">[24]<\/a>.&nbsp;Pero, frente a este cambio, \u00bfpor d\u00f3nde comenzar? No lejos de la misma historia de Dios con el hombre. De aqu\u00ed el objetivo final de su&nbsp;<em>Tratado<\/em>: \u00abMi pensamiento ha sido tan s\u00f3lo exponer sencilla y llanamente, sin artificios ni aderezos de estilo, la historia del nacimiento, progreso, decadencia, operaciones, propiedades, beneficios y excelencias del amor divino\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn25\">[25]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las preguntas de un cambio de \u00e9poca<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En la memoria del cuarto centenario de la muerte de san Francisco de Sales, me he preguntado sobre su legado para nuestra \u00e9poca, y he encontrado iluminadoras su flexibilidad y su capacidad de visi\u00f3n. Un poco por don de Dios, un poco por \u00edndole personal, y tambi\u00e9n por la profundizaci\u00f3n constante de sus vivencias, hab\u00eda tenido la n\u00edtida percepci\u00f3n del cambio de los tiempos. Ni \u00e9l mismo hubiera llegado a imaginar que en esto reconocer\u00eda una gran oportunidad para el anuncio del Evangelio. La Palabra que hab\u00eda amado desde su juventud era capaz de hacerse camino abriendo horizontes nuevos e impredecibles en un mundo en r\u00e1pida transici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es lo que tambi\u00e9n nos espera como tarea esencial para este cambio de \u00e9poca: una Iglesia no autorreferencial, libre de toda mundanidad pero capaz de habitar el mundo, de compartir la vida de la gente, de caminar juntos, de escuchar y de acoger&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn26\">[26]<\/a>.&nbsp;Es lo que realiz\u00f3 Francisco de Sales leyendo su \u00e9poca con ayuda de la gracia. Por eso, \u00e9l nos invita a salir de la preocupaci\u00f3n excesiva por nosotros mismos, por las estructuras, por la imagen social, y a preguntarnos m\u00e1s bien cu\u00e1les son las necesidades concretas y las esperanzas espirituales de nuestro pueblo&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn27\">[27]<\/a>.&nbsp;Por tanto, releer algunas de sus decisiones cruciales es importante tambi\u00e9n hoy, para vivir el cambio con sabidur\u00eda evang\u00e9lica.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La brisa y las alas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La primera de dichas decisiones fue la de releer y volver a proponer a cada uno, en su condici\u00f3n espec\u00edfica, la feliz relaci\u00f3n entre Dios y el ser humano. En definitiva, la raz\u00f3n \u00faltima y el objetivo concreto del&nbsp;<em>Tratado<\/em>&nbsp;era precisamente ilustrar a los contempor\u00e1neos el encanto del amor de Dios. \u00ab\u00bfCu\u00e1les son \u2014se preguntaba\u2014 los lazos habituales por los cuales la Providencia divina acostumbra atraer nuestros corazones a su amor?\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn28\">[28]<\/a>.&nbsp;Partiendo sugestivamente del texto de Oseas 11,4&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn29\">[29]<\/a>,&nbsp;defin\u00eda tales medios ordinarios como \u00ablazos de humanidad, o de caridad y amistad\u00bb.&nbsp;\u00abNo cabe duda \u2014escrib\u00eda\u2014 de que Dios no nos atrae con cadenas de hierro, como a los toros y a los b\u00fafalos, sino mediante invitaciones, dulces encantos y santas inspiraciones, que son los&nbsp;<em>lazos de Ad\u00e1n y de la humanidad<\/em>, es decir, los propios y convenientes al coraz\u00f3n humano, que naturalmente est\u00e1 dotado de libertad\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn30\">[30]<\/a>.&nbsp;Es a trav\u00e9s de estos lazos que Dios ha sacado a su pueblo de la esclavitud, ense\u00f1\u00e1ndole a caminar, llev\u00e1ndolo de la mano, como hace un pap\u00e1 o una mam\u00e1 con el propio hijo. Por consiguiente, ninguna imposici\u00f3n externa, ninguna fuerza desp\u00f3tica y arbitraria, ninguna violencia. M\u00e1s bien, la forma persuasiva de una invitaci\u00f3n que deja intacta la libertad del hombre. \u00abLa gracia \u2014prosegu\u00eda, pensando ciertamente en tantas historias de vida que hab\u00eda conocido\u2014 tiene fuerza, no para obligar, sino para atraer el coraz\u00f3n; ejerce una santa violencia, no para vulnerar, sino para enamorar nuestra libertad; obra fuertemente, mas con suavidad tan admirable, que nuestra voluntad no queda agobiada bajo tan poderosa acci\u00f3n; nos presiona, pero no sofoca nuestra libertad. As\u00ed, pues, en medio de toda su fuerza, podemos consentir o resistir a sus impulsos, seg\u00fan nos place\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn31\">[31]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco antes hab\u00eda bosquejado dicha relaci\u00f3n utilizando el curioso ejemplo del \u201c\u00e1podo\u201d: \u00abHay cierta clase de p\u00e1jaros, oh Te\u00f3timo, a los cuales Arist\u00f3teles llama \u201c\u00e1podos\u201d, esto es, sin pies, porque, teniendo las piernas extremadamente cortas y los pies sin fuerza, no les sirven m\u00e1s que si realmente no los tuvieran. Por donde sucede que, si una vez caen a tierra, permanecen como clavados en ella, sin que puedan nunca por s\u00ed mismos recobrar el vuelo, porque, no pudi\u00e9ndose valer de sus piernas ni de sus pies, no tienen medio ninguno para tomar impulso y lanzarse de nuevo al aire. As\u00ed, quedan all\u00ed inm\u00f3viles y hasta llegan a morir, si el viento propicio a su impotencia, soplando fuertemente sobre la faz de la tierra, no viene a arrebatarlos y levantarlos, como hace con otras cosas; porque entonces, si empleando ellos sus alas, corresponden a este impulso y primer vuelo que el viento les da, el mismo viento contin\u00faa ayud\u00e1ndoles, impeli\u00e9ndoles cada vez m\u00e1s a volar\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn32\">[32]<\/a>.&nbsp;As\u00ed es el hombre: hecho por Dios para volar y desplegar todas sus potencialidades en la llamada al amor, corre el riesgo de volverse incapaz de levantar el vuelo cuando cae a tierra y no acepta volver a abrir las alas a la brisa del Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es, pues, la \u201cforma\u201d a trav\u00e9s de la cual la gracia de Dios se concede a los hombres: la de los preciosos y muy humanos v\u00ednculos de Ad\u00e1n. La fuerza de Dios no deja de ser absolutamente capaz de restablecer el vuelo y, sin embargo, su dulzura hace que la libertad de consentimiento no sea violada o in\u00fatil. Corresponde al hombre levantarse o no levantarse. Aunque la gracia lo haya tocado para despertarlo, sin \u00e9l, esta no quiere que el hombre se levante sin su consentimiento. De esa manera obtiene su reflexi\u00f3n conclusiva: \u00abLas inspiraciones, oh Te\u00f3timo, nos previenen, y antes de que hayamos pensado en ellas, experimentamos su presencia, mas despu\u00e9s de haberlas sentido, a nosotros toca consentir, secund\u00e1ndolas y siguiendo sus impulsos, o disentir y rechazarlas: ellas se hacen sentir en nosotros y sin nosotros, pero no obtienen el consentimiento sin nosotros\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn33\">[33]<\/a>.&nbsp;Por lo tanto, la relaci\u00f3n con Dios se trata siempre de una experiencia de gratuidad que manifiesta la profundidad del amor del Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, esta gracia nunca hace al hombre pasivo, sino que lleva a comprender que estamos precedidos radicalmente por el amor de Dios, y que su primer don consiste precisamente en haber recibido su mismo amor. Pero cada uno tiene el deber de cooperar en su propia realizaci\u00f3n, desplegando con confianza las propias alas a la brisa de Dios. Aqu\u00ed vemos un aspecto importante de nuestra vocaci\u00f3n humana: \u00abEl mandato de Dios a Ad\u00e1n y Eva en el relato del G\u00e9nesis es ser fecundos. La humanidad ha recibido el mandato de cambiar, construir y dominar la creaci\u00f3n en el sentido positivo de crear desde y con ella. Entonces, el futuro no depende de un mecanismo invisible en el que los humanos son espectadores pasivos. No, somos protagonistas, somos \u2014forzando la palabra\u2014&nbsp;<em>cocreadores<\/em>\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn34\">[34]<\/a>.&nbsp;Francisco de Sales lo comprendi\u00f3 bien y trat\u00f3 de transmitirlo en su ministerio de gu\u00eda espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La verdadera devoci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Una segunda y gran decisi\u00f3n crucial fue la de haberse centrado en la cuesti\u00f3n de la devoci\u00f3n. Tambi\u00e9n en este caso, el nuevo cambio de \u00e9poca hab\u00eda formulado no pocos interrogantes, tal como ocurre en nuestros d\u00edas. Dos aspectos en particular requieren que sean comprendidos y revitalizados tambi\u00e9n hoy. El primero se refiere a la idea misma de devoci\u00f3n, el segundo, a su car\u00e1cter universal y popular. Indicar, ante todo, qu\u00e9 se entiende por devoci\u00f3n es la primera consideraci\u00f3n que encontramos al comienzo de&nbsp;<em>Filotea<\/em>: \u00abEs necesario que conozcas, desde el principio, en qu\u00e9 consiste la virtud de la devoci\u00f3n, pues son numerosas las devociones falsas e in\u00fatiles y s\u00f3lo hay una verdadera, que, si no la conoces, podr\u00edas sufrir enga\u00f1o determin\u00e1ndote a seguir alguna devoci\u00f3n inconveniente y supersticiosa\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn35\">[35]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La descripci\u00f3n de Francisco de Sales acerca de la falsa devoci\u00f3n, en la que no nos es dif\u00edcil reconocernos, es amena y siempre actual, sin dejar fuera una pizca eficaz de sano sentido del humor: \u00abEl que se siente inclinado a ayunar se considerar\u00e1 muy devoto si no come, aunque su coraz\u00f3n est\u00e9 lleno de rencor; y mientras por sobriedad no se atreve a mojar su lengua, no digo en vino, pero ni siquiera en agua, no temer\u00e1 te\u00f1irla en la sangre del pr\u00f3jimo mediante maledicencias y calumnias. Otro se creer\u00e1 devoto porque reza diariamente un sinn\u00famero de oraciones, aunque despu\u00e9s su lengua se desate de continuo en palabras insolentes, arrogantes e injuriosas contra sus familiares y vecinos. Alg\u00fan otro abrir\u00e1 su bolsa de buena gana para distribuir limosnas entre los pobres, pero no es capaz de sacar dulzura de su coraz\u00f3n perdonando a sus enemigos. Aquel perdonar\u00e1 a sus enemigos, pero no saldar\u00e1 sus deudas si no es apremiado por la justicia\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn36\">[36]<\/a>.&nbsp;Evidentemente, son los vicios y las dificultades de siempre, tambi\u00e9n de hoy, por lo que el santo concluye: \u00abTodos estos son tenidos vulgarmente por devotos; nombre que de ninguna manera merecen\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn37\">[37]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, la novedad y la verdad de la devoci\u00f3n se encuentran en otro lado, en una ra\u00edz profundamente unida a la vida divina en nosotros. De ese modo \u00abla devoci\u00f3n viva y verdadera [\u2026] presupone el amor de Dios; mejor dicho, no es otra cosa que el verdadero amor de Dios, y no un amor cualquiera\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn38\">[38]<\/a>.&nbsp;En su ferviente imaginaci\u00f3n la devoci\u00f3n no es m\u00e1s que, \u00aben resumen, una agilidad o viveza espiritual por cuyo medio la caridad act\u00faa en nosotros y nosotros actuamos en ella con prontitud y alegr\u00eda\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn39\">[39]<\/a>.&nbsp;Por eso no se coloca junto a la caridad, sino que es una de sus manifestaciones y, al mismo tiempo, conduce a ella. Es como una llama con respecto al fuego: reaviva su intensidad, sin cambiar su naturaleza. \u00abEn conclusi\u00f3n, se puede decir que entre la caridad y la devoci\u00f3n no existe mayor diferencia que entre la llama y el fuego; siendo la caridad fuego espiritual, cuando est\u00e1 bien inflamada, se llama devoci\u00f3n; as\u00ed que la devoci\u00f3n nada a\u00f1ade al fuego de la caridad fuera de la llama que la hace pronta, activa, diligente, no s\u00f3lo en la observancia de los mandamientos, sino tambi\u00e9n en el ejercicio de los consejos e inspiraciones celestiales\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn40\">[40]<\/a>.&nbsp;Una devoci\u00f3n as\u00ed entendida no tiene nada de abstracto. Es, m\u00e1s bien, un estilo de vida, un modo de ser en lo concreto de la existencia cotidiana. Esta recoge e interpreta las peque\u00f1as cosas de cada d\u00eda, la comida y el vestido, el trabajo y el descanso, el amor y la descendencia, la atenci\u00f3n a las obligaciones profesionales; en s\u00edntesis, ilumina la vocaci\u00f3n de cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed se intuye la ra\u00edz popular de la devoci\u00f3n, afirmada desde las primeras l\u00edneas de&nbsp;<em>Filotea<\/em>: \u00abCasi todos los que hasta ahora han tratado de la devoci\u00f3n, se han dirigido a los que viven alejados de este mundo o, por lo menos, han trazado caminos que empujan a un absoluto retiro. Mi intenci\u00f3n es instruir a los que viven en las ciudades, con sus familias, en la corte y, por su condici\u00f3n, est\u00e1n obligados, por las conveniencias sociales, a vivir en medio de los dem\u00e1s\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn41\">[41]<\/a>.&nbsp;Es por ello que est\u00e1 muy equivocado quien piensa en relegar la devoci\u00f3n a alg\u00fan \u00e1mbito protegido o reservado. Esta es, m\u00e1s bien, de todos y para todos, dondequiera que estemos, y cada uno la puede practicar seg\u00fan la propia vocaci\u00f3n. Como escrib\u00eda san Pablo VI en el cuarto centenario del nacimiento de Francisco de Sales, \u00abla santidad no es prerrogativa de una clase o de otra; sino que a todos los cristianos se les dirige esta invitaci\u00f3n apremiante: \u201c\u00a1Amigo, si\u00e9ntate en un lugar m\u00e1s destacado!\u201d (&nbsp;<em>Lc<\/em>&nbsp;14,10); todos est\u00e1n vinculados por el deber de subir al monte de Dios, aunque no todos por el mismo camino. \u201cLa devoci\u00f3n se ha de ejercitar de diversas maneras, seg\u00fan que se trate de una persona noble o de un obrero, de un criado o de un pr\u00edncipe, de una viuda o de una joven soltera, o bien de una mujer casada. M\u00e1s a\u00fan: la devoci\u00f3n se ha de practicar de un modo acomodado a las fuerzas, negocios y ocupaciones particulares de cada uno\u201d\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn42\">[42]<\/a>.&nbsp;Recorrer la ciudad secular manteniendo la interioridad y conjugar el deseo de perfecci\u00f3n con cada estado de vida, volviendo a encontrar un centro que no se separa del mundo, sino que ense\u00f1a a habitarlo, a apreciarlo, aprendiendo tambi\u00e9n a tomar de \u00e9l una justa distancia; ese era el prop\u00f3sito del santo, y sigue siendo una valiosa lecci\u00f3n para cada mujer y hombre de nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el tema conciliar de la vocaci\u00f3n universal a la santidad: \u00abTodos los fieles, de cualquier condici\u00f3n y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvaci\u00f3n, son llamados por el Se\u00f1or, cada uno por su camino, a la perfecci\u00f3n de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre celestial\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn43\">[43]<\/a>.&nbsp;\u201cCada uno por su camino\u201d. \u00abEntonces, no se trata de desalentarse cuando uno contempla modelos de santidad que le parecen inalcanzables\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn44\">[44]<\/a>.&nbsp;La madre Iglesia no nos los propone para que intentemos copiarlos, sino para que nos alienten a caminar por la senda \u00fanica y particular que el Se\u00f1or ha pensado para nosotros. \u00abLo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de s\u00ed, aquello tan personal que Dios ha puesto en \u00e9l (cf.&nbsp;<em>1 Co<\/em>&nbsp;12,7)\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn45\">[45]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El \u00e9xtasis de la vida<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello condujo al santo obispo a considerar la vida cristiana en su totalidad como \u00abel \u00e9xtasis de la obra y de la vida\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn46\">[46]<\/a>.&nbsp;Pero no hay que confundirla con una fuga f\u00e1cil o una retirada intimista, mucho menos con una obediencia triste y gris. Sabemos que este peligro siempre est\u00e1 presente en la vida de fe. En efecto, \u00abhay cristianos cuya opci\u00f3n parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. [\u2026] Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegr\u00eda de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn47\">[47]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Permitir que se despierte la alegr\u00eda es precisamente lo que expresa Francisco de Sales al describir \u201cel \u00e9xtasis de la obra y de la vida\u201d. Gracias a ella \u00abno s\u00f3lo llevamos una vida civil, honesta y cristiana, sino tambi\u00e9n una vida sobrehumana, espiritual, devota y ext\u00e1tica, es decir, una vida, bajo todos los conceptos, fuera y por encima de nuestra condici\u00f3n natural\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn48\">[48]<\/a>.&nbsp;Nos encontramos aqu\u00ed en las p\u00e1ginas centrales y m\u00e1s luminosas del&nbsp;<em>Tratado<\/em>. El \u00e9xtasis es el desbordamiento feliz de la vida cristiana, lanzada m\u00e1s all\u00e1 de la mediocridad de la mera observancia: \u00abNo robar, no mentir, no cometer actos lujuriosos, orar a Dios, no jurar en vano, amar y honrar a los padres, no matar; todo esto es vivir seg\u00fan la raz\u00f3n natural del hombre. Mas dejar todos nuestros bienes, amar la pobreza, buscarla y estimarla como la m\u00e1s deliciosa se\u00f1ora, tener los oprobios, desprecios, humillaciones, persecuciones y martirios por felicidad y dicha, contenerse en los t\u00e9rminos de una absoluta castidad, y, en fin, vivir en medio del mundo y en esta vida mortal en oposici\u00f3n a todas las opiniones y m\u00e1ximas mundanas y contra la corriente del r\u00edo de esta vida, con habitual resignaci\u00f3n, renuncias y abnegaciones de nosotros mismos, todo esto no es vivir humana, sino sobrehumanamente; no es vivir en nosotros, sino fuera de nosotros y sobre nosotros. Y porque nadie puede salir de este modo sobre s\u00ed mismo si el Padre Eterno no le atrae, por eso este g\u00e9nero de vida debe ser un rapto continuo y un \u00e9xtasis perpetuo de acci\u00f3n y de operaci\u00f3n\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn49\">[49]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una vida que, ante toda aridez y frente a la tentaci\u00f3n de replegarse sobre s\u00ed, ha encontrado nuevamente la fuente de la alegr\u00eda. En efecto, \u00abel gran riesgo del mundo actual, con su m\u00faltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del coraz\u00f3n c\u00f3modo y avaro, de la b\u00fasqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los dem\u00e1s, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegr\u00eda de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes tambi\u00e9n corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en \u00e9l y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn50\">[50]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>A la descripci\u00f3n del \u201c\u00e9xtasis de la obra y de la vida\u201d, san Francisco a\u00f1ade dos observaciones importantes, v\u00e1lidas tambi\u00e9n para nuestro tiempo. La primera se refiere a un criterio eficaz para el discernimiento de la verdad de ese mismo estilo de vida y la segunda a su origen profundo. En cuanto al criterio de discernimiento, \u00e9l afirma que, si por un lado dicho \u00e9xtasis comporta un aut\u00e9ntico salir de s\u00ed mismo, por otro lado, no significa un abandono de la vida. Es importante no olvidarlo nunca, para evitar peligrosas desviaciones. En otras palabras, quien presume de elevarse hacia Dios, pero no vive la caridad para con el pr\u00f3jimo, se enga\u00f1a a s\u00ed mismo y a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvemos a encontrar aqu\u00ed el mismo criterio que \u00e9l aplicaba a la calidad de la verdadera devoci\u00f3n. \u00abCuando se ve a una persona que en la oraci\u00f3n tiene raptos por los cuales sale y sube encima de s\u00ed misma hasta Dios, y, sin embargo, no tiene \u00e9xtasis en su vida, esto es, no lleva una vida elevada y unida a Dios, [\u2026] sobre todo, por medio de una continua caridad, creedme que todos estos raptos son grandemente dudosos y peligrosos\u00bb. Su conclusi\u00f3n es muy eficaz: \u00abEstar sobre s\u00ed mismo en la oraci\u00f3n y bajo s\u00ed mismo en las obras y en la vida, ser ang\u00e9lico en la meditaci\u00f3n y bestial en la conversaci\u00f3n [\u2026] es una se\u00f1al cierta de que tales raptos y tales \u00e9xtasis no son m\u00e1s que ardides y enga\u00f1os del esp\u00edritu maligno\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn51\">[51]<\/a>.&nbsp;Se trata, en definitiva, de lo que ya recordaba Pablo a los corintios en el himno a la caridad: \u00abAunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar monta\u00f1as, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada\u00bb (&nbsp;<em>1 Co<\/em>&nbsp;13,2-3).<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, para san Francisco de Sales la vida cristiana nunca est\u00e1 exenta de \u00e9xtasis y, sin embargo, el \u00e9xtasis no es aut\u00e9ntico sin la vida. En efecto, la vida sin \u00e9xtasis corre el riesgo de reducirse a una obediencia opaca, a un Evangelio que ha olvidado su alegr\u00eda. Por otra parte, el \u00e9xtasis sin la vida se expone f\u00e1cilmente a la ilusi\u00f3n y al enga\u00f1o del Maligno. Las grandes polaridades de la vida cristiana no se pueden resolver la una en la otra. En todo caso, una mantiene a la otra en su autenticidad. De ese modo, la verdad no es tal sin justicia; la satisfacci\u00f3n, sin responsabilidad; la espontaneidad, sin ley; y viceversa.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, en cuanto al origen profundo de este \u00e9xtasis, \u00e9l lo vincula sabiamente al amor manifestado por el Hijo encarnado. Si, por un lado, es verdad que \u00abel amor es el primer acto y el principio de nuestra vida devota o espiritual por el cual vivimos, sentimos y nos movemos\u00bb y, por otro lado, que \u00abnuestra vida espiritual consiste toda en nuestros movimientos afectivos\u00bb, est\u00e1 claro que \u00abun coraz\u00f3n que no tiene afecto, no tiene amor\u00bb, como tambi\u00e9n que \u00abun coraz\u00f3n que tiene amor, no puede estar sin movimiento afectivo\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn52\">[52]<\/a>.&nbsp;Pero el origen de este amor que atrae el coraz\u00f3n es la vida de Jesucristo: \u00abNada urge y aprieta tanto al coraz\u00f3n del hombre como el amor\u00bb, y el culmen de dicha urgencia es que \u00abJesucristo muri\u00f3 por nosotros, nos ha dado la vida con su muerte. Nosotros s\u00f3lo vivimos porque \u00c9l muri\u00f3; muri\u00f3 por nosotros, para nosotros y en nosotros\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn53\">[53]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es conmovedora esta indicaci\u00f3n que, m\u00e1s all\u00e1 de una visi\u00f3n iluminada y no evidente de la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre, manifiesta el estrecho v\u00ednculo afectivo que un\u00eda al santo obispo con el Se\u00f1or Jes\u00fas. La verdad del \u00e9xtasis de la vida y de la acci\u00f3n no es gen\u00e9rica, sino que se manifiesta seg\u00fan la forma de la caridad de Cristo, que culmina en la cruz. Este amor no anula la existencia, sino que la hace brillar de una manera extraordinaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por ello que, con una imagen muy hermosa, san Francisco de Sales describ\u00eda el Calvario como \u00abel monte de los amantes\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn54\">[54]<\/a>.&nbsp;All\u00ed, y s\u00f3lo all\u00ed, se comprende que \u00abno se puede tener la vida sin el amor, ni el amor sin la muerte del Redentor; mas, fuera de all\u00ed, todo es o muerte eterna o amor eterno, y toda la sabidur\u00eda cristiana consiste en elegir bien\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn55\">[55]<\/a>.&nbsp;De esta manera puede cerrar su&nbsp;<em>Tratado<\/em>&nbsp;remitiendo a la conclusi\u00f3n de un discurso de san Agust\u00edn sobre la caridad: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hay m\u00e1s fiel que el amor, no al servicio de la vanidad, sino de la eternidad? En efecto, tolera todo en la vida presente, porque cree todo lo referente a la vida futura, y sufre todo lo que aqu\u00ed le sobreviene, porque espera todo lo que all\u00ed se le promete; con raz\u00f3n nunca desfallece. As\u00ed, pues, perseguid el amor y, pensando devotamente en \u00e9l, aportad frutos de justicia. Y cualquier alabanza que vosotros hay\u00e1is encontrado m\u00e1s exuberante de lo que yo haya podido decir, mu\u00e9strese en vuestras costumbres\u00bb&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftn56\">[56]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo que nos deja ver la vida del santo obispo de Annecy, y que se nos entrega nuevamente a cada uno. Que la celebraci\u00f3n del cuarto centenario de su nacimiento al cielo nos ayude a hacer de ello devota memoria; y que, por su intercesi\u00f3n, el Se\u00f1or infunda con abundancia los dones del Esp\u00edritu en el camino del santo Pueblo fiel de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 28 de diciembre de 2022.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Francisco<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref1\">[1]<\/a>&nbsp;S. Francisco de Sales,&nbsp;<em>Trait\u00e9 de l\u2019amour de Dieu<\/em>,&nbsp;<em>Pr\u00e9face<\/em>, ed. Ravier \u2013 Devos, Par\u00eds 1969, 336.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref2\">[2]<\/a>&nbsp;\u00cdd.,&nbsp;<em>Lett<\/em>. 2103:&nbsp;<em>A Monsieur Sylvestre de Saluces de la Mente, Abb\u00e9 d&#8217;Hautecombe<\/em>&nbsp;(3 noviembre 1622), en&nbsp;<em>\u0152uvres de Saint Fran\u00e7ois de Sales<\/em>, XXVI, Annecy 1932, 490-491.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref3\">[3]<\/a>&nbsp;\u00cdd.,&nbsp;<em>Lett<\/em>. 1961:&nbsp;<em>\u00c0 une dame<\/em>&nbsp;(19 diciembre 1622), en&nbsp;<em>\u0152uvres de Saint Fran\u00e7ois de Sales<\/em>, XX (&nbsp;<em>Lettres<\/em>, X:&nbsp;<em>1621-1622<\/em>), Annecy 1918, 395.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref4\">[4]<\/a>&nbsp;\u00cdd.,&nbsp;<em>Trait\u00e9 de l\u2019amour de Dieu<\/em>, I, 15, ed. Ravier \u2013 Devos, Par\u00eds 1969, 395.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref5\">[5]<\/a>&nbsp;\u00cdd.,&nbsp;<em>Entretiens spirituels<\/em>,&nbsp;<em>Dernier entretien<\/em>&nbsp;[21], ed. Ravier \u2013 Devos, Par\u00eds 1969, 1319.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref6\">[6]<\/a>&nbsp;Exhort. ap.&nbsp;<em><u>Gaudete et exsultate<\/u><\/em>&nbsp;(19 marzo 2018), 49:&nbsp;<em>AAS<\/em>&nbsp;110 (2018), 1124.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref7\">[7]<\/a>&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#Los_nuevos_pelagianos\">Ib\u00edd<\/a><\/em>., 57:&nbsp;<em>AAS<\/em>&nbsp;110 (2018), 1127.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref8\">[8]<\/a>&nbsp;Cf.&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#Una_mente_sin_Dios_y_sin_carne\">ib\u00edd<\/a>.<\/em>, 37-39:&nbsp;<em>AAS<\/em>&nbsp;110 (2018), 1121-1122.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref9\">[9]<\/a>&nbsp;S. Francisco de Sales,&nbsp;<em>Entretiens spirituels<\/em>,&nbsp;<em>Dernier entretien<\/em>&nbsp;[21], ed. Ravier \u2013 Devos, Par\u00eds 1969, 1319.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref10\">[10]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em>, 1308.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref11\">[11]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref12\">[12]<\/a>&nbsp;<em>Carta a Mons. Yves Boivineau, Obispo de Annecy, con ocasi\u00f3n del IV centenario de la consagraci\u00f3n episcopal de san Francisco de Sales<\/em>&nbsp;(23 noviembre 2002), 3:&nbsp;<em>L\u2019Osservatore Romano,&nbsp;<\/em>ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (20 diciembre 2002), p. 10.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref13\">[13]<\/a>&nbsp;S. Francisco de Sales,&nbsp;<em>Trait\u00e9 de l\u2019amour de Dieu<\/em>,&nbsp;<em>Pr\u00e9face<\/em>, ed. Ravier \u2013 Devos, Par\u00eds 1969, 336.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref14\">[14]<\/a>&nbsp;Benedicto XVI,&nbsp;<em><u>Catequesis<\/u><\/em>&nbsp;(2 marzo 2011):&nbsp;<em>L\u2019Osservatore Romano,&nbsp;<\/em>ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (6 marzo 2011), p. 11.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref15\">[15]<\/a>&nbsp;S. Francisco de Sales,&nbsp;<em>Fragments d\u2019\u00e9crits intimes<\/em>, 3:&nbsp;<em>Acte d\u2019abandon h\u00e9ro\u00efque<\/em>, en&nbsp;<em>\u0152uvres de Saint Fran\u00e7ois de Sales<\/em>, XXII (&nbsp;<em>Opuscules<\/em>, I), Annecy 1925, 41.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref16\">[16]<\/a>&nbsp;Cf.&nbsp;<em><u>Discurso a la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional<\/u><\/em>&nbsp;(29 noviembre 2019):&nbsp;<em>L\u2019Osservatore Romano<\/em>&nbsp;(30 noviembre 2019), p. 8.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref17\">[17]<\/a>&nbsp;S. Francisco de Sales,&nbsp;<em>Lett<\/em>. 165:&nbsp;<em>\u00c0 Sa Saintet\u00e9 Cl\u00e9ment VIII<\/em>&nbsp;(fines de octubre de 1602), en&nbsp;<em>\u0152uvres de Saint Fran\u00e7ois de Sales<\/em>, XII (&nbsp;<em>Lettres<\/em>, II:&nbsp;<em>1599-1604<\/em>), Annecy 1902, 128.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref18\">[18]<\/a>&nbsp;H. Bremond,&nbsp;<em>L\u2019humanisme d\u00e9v\u00f4t: 1580-1660<\/em>, en&nbsp;<em>Histoire litt\u00e9raire du sentiment religieux en France: depuis la fin des guerres de religion jusqu\u2019\u00e0 nos jours<\/em>, I, J\u00e9r\u00f4me Millon, Grenoble 2006, 131.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref19\">[19]<\/a>&nbsp;S. Francisco de Sales,&nbsp;<em>Lett<\/em>. 168:&nbsp;<em>Aux religieuses du monast\u00e8re des \u00abFilles-Dieu\u00bb&nbsp;<\/em>(22 noviembre 1602), en&nbsp;<em>\u0152uvres de Saint Fran\u00e7ois de Sales<\/em>, XII (&nbsp;<em>Lettres<\/em>, II:&nbsp;<em>1599-1604<\/em>), Annecy 1902,&nbsp;105.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref20\">[20]<\/a>&nbsp;Benedicto XVI,&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/audiences\/2011\/documents\/hf_ben-xvi_aud_20110302.html\">Catequesis<\/a><\/em>&nbsp;(2 marzo 2011):&nbsp;<em>L\u2019Osservatore Romano<\/em>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (6 marzo 2011), p. 12.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref21\">[21]<\/a>&nbsp;S. Francisco de Sales,&nbsp;<em>Lett<\/em>. 1869:&nbsp;<em>\u00c0 M. Pierre Jay&nbsp;<\/em>(1620 o 1621), en&nbsp;<em>\u0152uvres de Saint Fran\u00e7ois de Sales<\/em>, XX (&nbsp;<em>Lettres<\/em>, X:&nbsp;<em>1621-1622<\/em>), Annecy 1918, 219.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref22\">[22]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref23\">[23]<\/a>&nbsp;\u00cdd.,&nbsp;<em>Trait\u00e9 de l\u2019amour de Dieu<\/em>,&nbsp;<em>Pr\u00e9face<\/em>, ed. Ravier \u2013 Devos, Par\u00eds 1969, 339.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref24\">[24]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em>, 347.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref25\">[25]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em>, 338-339.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref26\">[26]<\/a>&nbsp;Cf.&nbsp;<em><u>Discurso a los obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y catequistas<\/u><\/em>, Bratislava (13 septiembre 2021):&nbsp;<em>L\u2019Osservatore Romano<\/em>&nbsp;(13 septiembre 2021), pp. 11-12.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref27\">[27]<\/a>&nbsp;Cf.&nbsp;<em><u>ib\u00edd<\/u><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref28\">[28]<\/a>&nbsp;S. Francisco de Sales,&nbsp;<em>Trait\u00e9 de l\u2019amour de Dieu<\/em>, II, 12, ed. Ravier \u2013 Devos, Par\u00eds 1969, 444.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref29\">[29]<\/a>&nbsp;\u00abCon afecto humano [Vulg:&nbsp;<em>in funiculis Adam<\/em>], con lazos de amor los atra\u00eda. Fui para ellos como quien alza a un ni\u00f1o hasta sus mejillas y se inclina hacia \u00e9l para darle de comer\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref30\">[30]<\/a>&nbsp;S. Francisco de Sales,&nbsp;<em>Trait\u00e9 de l\u2019amour de Dieu<\/em>, II, 12, ed. Ravier \u2013 Devos, Par\u00eds 1969, 444.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref31\">[31]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em>, II, 12, 444-445.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref32\">[32]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em>, II, 9, 434. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref33\">[33]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em>, II, 12, 446.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref34\">[34]<\/a>&nbsp;<em>So\u00f1emos juntos. El camino a un futuro mejor,&nbsp;<\/em>Conversaciones con Austen Ivereigh, Simon &amp; Schuster, Nueva York 2020, 4.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref35\">[35]<\/a>&nbsp;S. Francisco de Sales,&nbsp;<em>Introduction \u00e0 la vie d\u00e9vote<\/em>, I, 1, ed. Ravier \u2013 Devos, Par\u00eds 1969, 31.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref36\">[36]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd<\/em>., 31-32.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref37\">[37]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd<\/em>., 32.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref38\">[38]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref39\">[39]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref40\">[40]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em>, 33.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref41\">[41]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em>,&nbsp;<em>Pr\u00e9face<\/em>, ed. Ravier \u2013 Devos, Par\u00eds 1969, 23.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref42\">[42]<\/a>&nbsp;Ep\u00edst. ap.&nbsp;<em>Sabaudiae gemma,&nbsp;<\/em>en el IV centenario del nacimiento de san Francisco de Sales, doctor de la Iglesia&nbsp;(29 enero 1967):&nbsp;<em>AAS<\/em>&nbsp;59 (1967), 119.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref43\">[43]<\/a>&nbsp;Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.&nbsp;&nbsp;<em><u>Lumen gentium<\/u><\/em>, 11.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref44\">[44]<\/a>&nbsp;Exhort. ap.&nbsp;<em><u>Gaudete et exsultate<\/u><\/em>, 11:&nbsp;<em>AAS<\/em>&nbsp;110 (2018), 1114.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref45\">[45]<\/a>&nbsp;<em><u>Ib\u00edd<\/u><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref46\">[46]<\/a>&nbsp;S. Francisco de Sales,&nbsp;<em>Trait\u00e9 de l\u2019amour de Dieu<\/em>, VII, 6, ed. Ravier \u2013 Devos, Par\u00eds 1969, 682.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref47\">[47]<\/a>&nbsp;Exhort. ap.&nbsp;<em><u>Evangelii gaudium<\/u><\/em><em>&nbsp;<\/em>(24 noviembre 2013), 6:&nbsp;<em>AAS<\/em>&nbsp;105 (2013), 1021-1022.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref48\">[48]<\/a>&nbsp;S. Francisco de Sales,&nbsp;<em>Trait\u00e9 de l\u2019amour de Dieu<\/em>, VII, 6, ed. Ravier \u2013 Devos, Par\u00eds 1969, 682-683.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref49\">[49]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd<\/em>., 683.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref50\">[50]<\/a>&nbsp;Exhort. ap.&nbsp;<em><u>Evangelii gaudium<\/u><\/em>, 2:&nbsp;<em>AAS<\/em>&nbsp;105 (2013), 1019-1020.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref51\">[51]<\/a>&nbsp;S. Francisco de Sales,&nbsp;<em>Trait\u00e9 de l\u2019amour de Dieu<\/em>, VII, 7, ed. Ravier \u2013 Devos, Par\u00eds 1969, 685.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref52\">[52]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em>, 684.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref53\">[53]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em>, VII, 8, 687.688.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref54\">[54]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em>, XII, 13, 971.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref55\">[55]<\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20221228-totum-amoris-est.html#_ftnref56\">[56]<\/a>&nbsp;<em>Discursos<\/em>, 350, 3:&nbsp;<em>PL<\/em>&nbsp;39, 1535.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARTA APOST\u00d3LICA TOTUM AMORIS EST DEL SANTO PADREFRANCISCO EN EL IV CENTENARIO DE LA MUERTEDE SAN FRANCISCO DE SALES \u00abTodo pertenece al amor\u00bb&nbsp;[1].&nbsp;En estas palabras podemos recoger la herencia espiritual legada por san Francisco de Sales, que muri\u00f3 hace cuatro siglos, el 28 de diciembre de 1622, en Lyon. Ten\u00eda poco m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":238203,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[390,18,28,58],"class_list":["post-238202","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-carta-apostolica","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/238202","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=238202"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/238202\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/238203"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=238202"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=238202"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=238202"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}