{"id":238231,"date":"2023-01-01T06:00:00","date_gmt":"2023-01-01T09:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=238231"},"modified":"2023-01-01T12:58:46","modified_gmt":"2023-01-01T15:58:46","slug":"papa-francisco-redescubramos-en-el-impulso-de-ir-y-en-el-asombro-de-ver-los-secretos-para-hacer-este-ano-verdaderamente-nuevo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-redescubramos-en-el-impulso-de-ir-y-en-el-asombro-de-ver-los-secretos-para-hacer-este-ano-verdaderamente-nuevo\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Redescubramos, en el\u00a0impulso de\u00a0ir\u00a0y en el\u00a0asombro de ver,\u00a0los secretos para hacer este a\u00f1o verdaderamente nuevo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | <\/strong><strong>Redescubramos, en el&nbsp;<em>impulso de<\/em>&nbsp;<em>ir<\/em>&nbsp;y en el&nbsp;<em>asombro de ver,<\/em>&nbsp;los secretos para hacer este a\u00f1o verdaderamente nuevo<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> al compartir la <strong>Homil\u00eda<\/strong>, durante la celebraci\u00f3n de <strong>la Santa Misa<\/strong>, en la <strong>Solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios<\/strong>, el la <strong>56\u00b0 Jornada Mundial de la Paz<\/strong>. El Santo Padre nos dec\u00eda en su mensaje, <strong><em>\u201c\u00a1Santa Madre de Dios!&nbsp;Es la aclamaci\u00f3n gozosa del Pueblo santo de Dios, que resonaba por las calles de \u00c9feso en el a\u00f1o 431, cuando los Padres del Concilio proclamaron a Mar\u00eda&nbsp;Madre de Dios.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Se trata de un dato esencial de la fe, pero sobre todo de una noticia bell\u00edsima: Dios tiene una Madre y de ese modo se ha vinculado para siempre con nuestra humanidad, como un hijo con su madre, hasta el punto de que nuestra humanidad es su humanidad\u201d.<\/em><\/strong><strong><em> <\/em><\/strong>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cnacido de la Virgen Mar\u00eda, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado\u00bb (Const. past.&nbsp;Gaudium et spes, 22). Esto es lo que Dios hizo al nacer de Mar\u00eda: mostr\u00f3 su amor concreto por nuestra humanidad, abraz\u00e1ndola de forma real y plena\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, el <strong>Papa<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201c\u00abSanta Mar\u00eda,&nbsp;Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores\u00bb. Esta invocaci\u00f3n muchas veces marc\u00f3 el ritmo de nuestras jornadas y permiti\u00f3 a Dios acercarse, por medio de Mar\u00eda, a nuestras vidas y a nuestra historia.&nbsp;Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, se recita en una gran diversidad de lenguas, con las cuentas del rosario y en los momentos de necesidad, ante una imagen sagrada o por la calle\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro tramo, el <strong>Santo Padre<\/strong>, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) nosotros, al inicio de este a\u00f1o, necesitamos esperanza, como la tierra necesita la lluvia. El a\u00f1o, que se abre bajo el signo de la Madre de Dios y nuestra, nos dice que la llave de la esperanza es Mar\u00eda, y la ant\u00edfona de la esperanza es la invocaci\u00f3n&nbsp;Santa Madre de Dios.&nbsp;Y hoy encomendamos a la Madre Sant\u00edsima al amado Papa em\u00e9rito Benedicto XVI, para que lo acompa\u00f1e en su paso de este mundo a Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, nos dec\u00eda el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) para acoger a Dios y su paz no podemos quedarnos inm\u00f3viles, no podemos permanecer esperando c\u00f3modamente a que las cosas mejoren. Hay que levantarse, aprovechar las oportunidades que nos da la gracia, ir, arriesgar. Es necesario arriesgar. Hoy, al comienzo del a\u00f1o, en lugar de sentarnos a pensar y a esperar que las cosas cambien, nos vendr\u00eda bien preguntarnos: \u201cYo, \u00bfhacia d\u00f3nde quiero ir este a\u00f1o? \u00bfA qui\u00e9n voy a hacer el bien?\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>cu\u00e1ntas veces, por las prisas, no tenemos ni siquiera tiempo para pasar un minuto en compa\u00f1\u00eda del Se\u00f1or, para escuchar su Palabra, para rezar, para adorar, para alabar. Lo mismo ocurre con respecto a los dem\u00e1s: apurados o atrapados por el protagonismo, no hay tiempo para escuchar a la esposa, al marido, para hablar con los hijos, para preguntarles&nbsp;c\u00f3mo se sienten por dentro<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final, <strong>Su Santidad<\/strong> subrayaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Ir y ver. Hoy el Se\u00f1or ha venido entre nosotros y la&nbsp;Santa Madre de Dios&nbsp;lo pone ante nuestros ojos. Redescubramos, en el&nbsp;impulso de&nbsp;ir&nbsp;y en el&nbsp;asombro de ver,&nbsp;los secretos para hacer este a\u00f1o verdaderamente nuevo, y vencer el cansancio de quedarnos quietos o la falsa paz de la seducci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE SANTA MAR\u00cdA, MADRE DE DIOS<br>LVI JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Bas\u00edlica de San Pedro<\/em><em><br>Domingo, 1 de enero de 2023<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>_________________________<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>\u00a1Santa Madre de Dios!\u00a0<\/em>Es la aclamaci\u00f3n gozosa del Pueblo santo de Dios, que resonaba por las calles de \u00c9feso en el a\u00f1o 431, cuando los Padres del Concilio proclamaron a Mar\u00eda\u00a0<em>Madre de Dios<\/em>. Se trata de un dato esencial de la fe, pero sobre todo de una noticia bell\u00edsima: Dios tiene una Madre y de ese modo se ha vinculado para siempre con nuestra humanidad, como un hijo con su madre, hasta el punto de que nuestra humanidad es su humanidad. Es una verdad tan impresionante y consoladora, que el \u00faltimo Concilio, aqu\u00ed celebrado, afirm\u00f3: \u00abEl Hijo de Dios con su encarnaci\u00f3n se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabaj\u00f3 con manos de hombre, pens\u00f3 con inteligencia de hombre, obr\u00f3 con voluntad de hombre, am\u00f3 con coraz\u00f3n de hombre. Nacido de la Virgen Mar\u00eda, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado\u00bb (Const. past.\u00a0<em>Gaudium et spes<\/em>, 22). Esto es lo que Dios hizo al nacer de Mar\u00eda: mostr\u00f3 su amor concreto por nuestra humanidad, abraz\u00e1ndola de forma real y plena. Hermanos, hermanas, Dios no nos ama de palabra, sino con hechos; no lo hace \u201cdesde lo alto\u201d, de lejos, sino \u201cde cerca\u201d, precisamente desde\u00a0<em>el interior\u00a0<\/em>de nuestra carne, porque en Mar\u00eda el Verbo se hizo carne, porque en el pecho de Cristo sigue latiendo un coraz\u00f3n de carne, que palpita por cada uno de nosotros.<\/p><p><em>Santa Madre de Dios.\u00a0<\/em>Con este t\u00edtulo se han escrito muchos libros y grandes tratados. Pero, sobre todo, esas palabras entraron en el coraz\u00f3n del santo Pueblo de Dios, en la oraci\u00f3n m\u00e1s familiar y hogare\u00f1a, que acompa\u00f1a el ritmo de las jornadas, los momentos m\u00e1s penosos y las esperanzas m\u00e1s audaces: el\u00a0<em>Avemar\u00eda<\/em>. Despu\u00e9s de algunas frases extra\u00eddas de la Palabra de Dios, la segunda parte de la oraci\u00f3n comienza precisamente as\u00ed: \u00abSanta Mar\u00eda,\u00a0<em>Madre de Dios<\/em>, ruega por nosotros pecadores\u00bb. Esta invocaci\u00f3n muchas veces marc\u00f3 el ritmo de nuestras jornadas y permiti\u00f3 a Dios acercarse, por medio de Mar\u00eda, a nuestras vidas y a nuestra historia.\u00a0<em>Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores<\/em>, se recita en una gran diversidad de lenguas, con las cuentas del rosario y en los momentos de necesidad, ante una imagen sagrada o por la calle. A esta invocaci\u00f3n, la Madre de Dios siempre responde, escucha nuestras peticiones, nos bendice con su Hijo entre los brazos, nos trae la ternura de Dios hecho carne. Nos da, en una palabra,\u00a0<em>esperanza<\/em>. Y nosotros, al inicio de este a\u00f1o, necesitamos esperanza, como la tierra necesita la lluvia. El a\u00f1o, que se abre bajo el signo de la Madre de Dios y nuestra, nos dice que la llave de la esperanza es Mar\u00eda, y la ant\u00edfona de la esperanza es la invocaci\u00f3n\u00a0<em>Santa Madre de Dios.\u00a0<\/em>Y hoy encomendamos a la Madre Sant\u00edsima al amado Papa em\u00e9rito Benedicto XVI, para que lo acompa\u00f1e en su paso de este mundo a Dios.<\/p><p>Recemos a la Madre de modo especial por los hijos que sufren y ya no tienen fuerzas para rezar, por tantos hermanos y hermanas afectados por la guerra en tantas partes de mundo, que viven estos d\u00edas de fiesta en la oscuridad y a la intemperie, en la miseria y con miedo, sumergidos en la violencia y en la indiferencia. Por tantos que no tienen paz, aclamemos a Mar\u00eda, la mujer que ha tra\u00eddo al mundo al Pr\u00edncipe de la paz (cf.\u00a0<em>Is<\/em>\u00a09,5;\u00a0<em>Ga\u00a0<\/em>4,4). En ella, Reina de la paz, se realiza la bendici\u00f3n que hemos escuchado en la primera lectura: \u00abQue el Se\u00f1or te descubra su rostro y te conceda la paz\u00bb (<em>Nm<\/em>\u00a06,26). A trav\u00e9s de las manos de una Madre, la paz de Dios quiere entrar en nuestras casas, en nuestros corazones, en nuestro mundo. Pero, \u00bfc\u00f3mo podemos acogerla?<\/p><p>Dej\u00e9monos aconsejar por los protagonistas del Evangelio de hoy, los primeros que vieron a la Madre con el Ni\u00f1o, los pastores de Bel\u00e9n. Eran pobres, quiz\u00e1s tambi\u00e9n bastante rudos, y aquella noche estaban trabajando. Fueron precisamente ellos, y no los sabios ni mucho menos los poderosos, los que reconocieron en primer lugar al Dios cercano, al Dios que lleg\u00f3 pobre y ama estar con los pobres. El Evangelio subraya de los pastores, sobre todo, dos gestos muy sencillos, que, sin embargo, no siempre son f\u00e1ciles. Los pastores fueron y vieron. Dos gestos:\u00a0<em>ir y ver<\/em>.<\/p><p>En primer lugar,\u00a0<em>ir<\/em>. El texto dice que los pastores \u00abfueron, r\u00e1pidamente\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a02,16). No se quedaron quietos. Era de noche, ten\u00edan que cuidar a sus reba\u00f1os y seguramente estaban cansados; podr\u00edan haber esperado a que amaneciera, aguardar a que saliera el sol para ir a ver a un Ni\u00f1o acostado en un pesebre. En cambio,\u00a0<em>fueron r\u00e1pidamente<\/em>, porque ante las cosas importantes es necesario reaccionar con prontitud, no posponerlas; porque \u00ab<em>la gracia del Esp\u00edritu Santo ignora la lentitud<\/em>\u00bb (S. Ambrosio,\u00a0<em>Comentario sobre el Evangelio de San Lucas<\/em>, 2). Y as\u00ed, encontraron al Mes\u00edas, al esperado durante siglos, a quien tantos buscaban.<\/p><p>Hermanos, hermanas, para acoger a Dios y su paz no podemos quedarnos inm\u00f3viles, no podemos permanecer esperando c\u00f3modamente a que las cosas mejoren. Hay que levantarse, aprovechar las oportunidades que nos da la gracia, ir, arriesgar. Es necesario arriesgar. Hoy, al comienzo del a\u00f1o, en lugar de sentarnos a pensar y a esperar que las cosas cambien, nos vendr\u00eda bien preguntarnos: \u201cYo, \u00bfhacia d\u00f3nde quiero ir este a\u00f1o? \u00bfA qui\u00e9n voy a hacer el bien?\u201d. Muchos, en la Iglesia y en la sociedad, esperan el bien que t\u00fa y s\u00f3lo t\u00fa puedes hacer, esperan tu servicio. Y ante la pereza que anestesia y la indiferencia que paraliza, ante el riesgo de limitarnos a quedarnos sentados delante de una pantalla, con las manos sobre un teclado, los pastores hoy nos estimulan a ir, a movernos por lo que sucede en el mundo, a ensuciarnos las manos para hacer el bien, a renunciar a tantos h\u00e1bitos y comodidades para abrirnos a las novedades de Dios, que se encuentran en la humildad del servicio, en la valent\u00eda de hacernos cargo. Hermanos y hermanas, imitemos a los pastores: \u00a1pong\u00e1monos en marcha!<\/p><p>Dice el Evangelio que, cuando llegaron los pastores, \u00abencontraron a Mar\u00eda, a Jos\u00e9, y al reci\u00e9n nacido acostado en el pesebre\u00bb (v. 16). Luego se\u00f1ala que, s\u00f3lo despu\u00e9s de haberlo visto (cf. v. 17), comenzaron a contar a los dem\u00e1s, llenos de asombro, sobre Jes\u00fas, y a glorificar y alabar a Dios por todo lo que hab\u00edan o\u00eddo y\u00a0<em>visto<\/em>\u00a0(cf. vv. 17-18.20). El punto de inflexi\u00f3n fue\u00a0<em>haberlo visto<\/em>. Es importante ver, abrazar con la mirada, quedarse, como los pastores, delante del Ni\u00f1o que est\u00e1 en brazos de la Madre. Sin decir nada, sin preguntar nada, sin hacer nada. Mirar en silencio, adorar, acoger con los ojos la ternura consoladora del Dios hecho hombre; de Mar\u00eda, Madre suya y nuestra. Al comienzo del a\u00f1o, entre tantas novedades que quisi\u00e9ramos experimentar y las tantas cosas que quisi\u00e9ramos llevar a cabo, tom\u00e9monos tiempo para\u00a0<em>ver<\/em>, es decir, para abrir los ojos y mantenerlos abiertos ante lo que es verdaderamente importante: Dios y los dem\u00e1s. Tengamos el valor de sentir el asombro del encuentro, que es el estilo de Dios, algo muy distinto a la seducci\u00f3n del mundo, que nos tranquiliza. El asombro de Dios, el encuentro, te da paz; lo otro simplemente te anestesia y te da tranquilidad.<\/p><p>Cu\u00e1ntas veces, por las prisas, no tenemos ni siquiera tiempo para pasar un minuto en compa\u00f1\u00eda del Se\u00f1or, para escuchar su Palabra, para rezar, para adorar, para alabar. Lo mismo ocurre con respecto a los dem\u00e1s: apurados o atrapados por el protagonismo, no hay tiempo para escuchar a la esposa, al marido, para hablar con los hijos, para preguntarles\u00a0<em>c\u00f3mo se sienten por dentro<\/em>, no s\u00f3lo c\u00f3mo van los estudios y la salud. Y cu\u00e1nto bien nos hace escuchar a los ancianos, al abuelo y a la abuela, para mirar la profundidad de la vida y redescubrir las ra\u00edces. Pregunt\u00e9monos entonces si somos capaces de ver a quienes viven a nuestro lado, a quienes viven en nuestro condominio, a quienes encontramos cada d\u00eda por las calles. Hermanos y hermanas, imitemos a los pastores: \u00a1aprendamos a ver! A entender con el coraz\u00f3n, viendo. Aprendamos a ver.<\/p><p>Ir y ver. Hoy el Se\u00f1or ha venido entre nosotros y la\u00a0<em>Santa Madre de Dios<\/em>\u00a0lo pone ante nuestros ojos. Redescubramos, en el\u00a0<em>impulso de<\/em>\u00a0<em>ir<\/em>\u00a0y en el\u00a0<em>asombro de ver,<\/em>\u00a0los secretos para hacer este a\u00f1o verdaderamente nuevo, y vencer el cansancio de quedarnos quietos o la falsa paz de la seducci\u00f3n.<\/p><p>Y ahora, hermanos y hermanas, los invito a todos ustedes a mirar a Nuestra Se\u00f1ora. Aclam\u00e9mosla tres veces: \u00a1Santa Madre de Dios!, como hac\u00eda el pueblo en \u00c9feso. \u00a1Santa Madre de Dios! \u00a1Santa Madre de Dios! \u00a1Santa Madre de Dios!<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Redescubramos, en el&nbsp;impulso de&nbsp;ir&nbsp;y en el&nbsp;asombro de ver,&nbsp;los secretos para hacer este a\u00f1o verdaderamente nuevo, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre Francisco al compartir la Homil\u00eda, durante la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, en la Solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios, el la 56\u00b0 Jornada Mundial de la Paz. El Santo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":238232,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[627,18,28,58],"class_list":["post-238231","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-jornada-mundial-por-la-paz","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/238231","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=238231"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/238231\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/238232"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=238231"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=238231"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=238231"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}