{"id":238235,"date":"2023-01-04T08:00:00","date_gmt":"2023-01-04T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=238235"},"modified":"2023-01-04T09:18:14","modified_gmt":"2023-01-04T12:18:14","slug":"papa-francisco-el-discernimiento-es-un-don-de-dios-que-hay-que-pedir-siempre-sin-suponer-nunca-que-seamos-expertos-y-autosuficientes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-discernimiento-es-un-don-de-dios-que-hay-que-pedir-siempre-sin-suponer-nunca-que-seamos-expertos-y-autosuficientes\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El discernimiento es un don de Dios, que hay que pedir siempre, sin suponer nunca que seamos expertos y autosuficientes"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | El discernimiento es un don de Dios, que hay que pedir siempre, sin suponer nunca que seamos expertos y autosuficientes<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda de hoy. Celebrada en la media ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles, en el <strong>Aula Pablo VI<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> al concluir el ciclo de catequesis sobre el Discernimiento, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema: <strong>\u00abAcompa\u00f1amiento espiritual\u00bb<\/strong> (Lectura: Sal 119,105.129-130.165).<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de avanzar con su catequesis, el <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) quisiera que nos unamos a los que est\u00e1n cerca y rindan homenaje a Benedicto XVI y dirijamos nuestro pensamiento a \u00e9l, que fue un gran maestro de catequesis\u201d. <\/em><\/strong>Prosiguiendo, comparti\u00f3, <strong><em>\u201ccon la catequesis de hoy concluimos el ciclo dedicado al tema del discernimiento, y lo hacemos completando el discurso sobre las ayudas que pueden y deben apoyarlo: apoyar el proceso de discernimiento\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, a\u00f1ad\u00eda, <strong><em>\u201cmirarse al espejo, solo, no siempre ayuda, porque uno puede alterar la imagen. En cambio, mirarse al espejo con la ayuda de otro, eso ayuda mucho porque el otro te dice la verdad -cuando es la verdad- y as\u00ed te ayuda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, explicaba el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201cla gracia de Dios en nosotros siempre obra en nuestra naturaleza. Pensando en una par\u00e1bola evang\u00e9lica, podemos comparar la gracia a la buena semilla y la naturaleza a la tierra (cf. Mc 4, 3-9). Sobre todo, es importante darnos a conocer, sin miedo a compartir los aspectos m\u00e1s fr\u00e1giles, donde nos encontramos m\u00e1s sensibles, d\u00e9biles o temerosos de ser juzgados\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro tramo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cDios, para hacernos semejantes a \u00e9l, ha querido compartir plenamente nuestra propia fragilidad. Miremos al crucifijo: Dios que ha descendido precisamente a la fragilidad. Miremos el pesebre que llega en una gran fragilidad humana. \u00c9l comparti\u00f3 nuestra fragilidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, nos explicaba, <strong><em>\u201clas personas que tienen un encuentro real con Jes\u00fas no tienen miedo de abrirle el coraz\u00f3n, de presentar su vulnerabilidad, su inadecuaci\u00f3n, su fragilidad. De este modo, el compartirse a s\u00ed mismos se convierte en una experiencia de salvaci\u00f3n, de perd\u00f3n libremente aceptado\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> dec\u00eda, adem\u00e1s, <strong><em>\u201cel que acompa\u00f1a -el compa\u00f1ero o compa\u00f1era- no reemplaza al Se\u00f1or, no hace la obra por el acompa\u00f1ado, sino que camina junto a \u00e9l, lo anima a leer lo que mueve en su coraz\u00f3n, lugar por excelencia donde habla el Se\u00f1or. El gu\u00eda espiritual, al que llamamos director espiritual -no me gusta este t\u00e9rmino, prefiero gu\u00eda espiritual, es mejor- es el que te dice: \u00abEst\u00e1 bien, pero mira aqu\u00ed, mira aqu\u00ed\u00bb, te llama la atenci\u00f3n sobre las cosas que tal vez pasen; nos ayuda a comprender mejor los signos de los tiempos, la voz del Se\u00f1or, la voz del tentador, la voz de las dificultades que no pod\u00e9is vencer. Por eso es muy importante no caminar solo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, continuaba, <strong><em>\u201ceste acompa\u00f1amiento puede ser fecundo si por ambas partes hay una experiencia de filiaci\u00f3n y fraternidad espiritual. Descubrimos que somos hijos de Dios cuando nos descubrimos hermanos, hijos del mismo Padre. Para ello es imprescindible estar inserto en una comunidad en movimiento. No estamos solos, somos gente de un pueblo, de una naci\u00f3n, de una ciudad en movimiento, de una Iglesia, de una parroquia, de este grupo\u2026 una comunidad en movimiento\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Papa<\/strong> subrayaba, <strong><em>\u201cuno no va solo al Se\u00f1or, record\u00e9moslo bien; otras veces somos nosotros los que hacemos este compromiso a favor de otro hermano o hermana, y somos compa\u00f1eros para ayudar a ese otro. Sin la experiencia de la filiaci\u00f3n y la fraternidad, el acompa\u00f1amiento puede dar lugar a expectativas irreales, a malentendidos, a formas de dependencia que dejan a la persona en un estado infantil. Acompa\u00f1amiento, pero como hijos de Dios y hermanos con nosotros\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sintetizando, el <strong>Santo Padre<\/strong> explicaba, <strong><em>\u201cel discernimiento es un arte, un arte que se aprende y que tiene sus propias reglas. Bien aprendida, permite vivir la experiencia espiritual de una manera cada vez m\u00e1s bella y ordenada. Ante todo, el discernimiento es un don de Dios, que hay que pedir siempre, sin suponer nunca que seamos expertos y autosuficientes\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cla voz del Se\u00f1or siempre se puede reconocer, tiene un estilo \u00fanico, es una voz que apacigua, anima y tranquiliza en las dificultades. El Evangelio nos lo recuerda continuamente: \u00abNo tem\u00e1is\u00bb (Lc 1,30), qu\u00e9 hermosa aquella palabra del \u00e1ngel a Mar\u00eda despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas; \u201cno teng\u00e1is miedo\u201d, \u201cno teng\u00e1is miedo\u201d, es precisamente el estilo del Se\u00f1or: \u201cno teng\u00e1is miedo\u201d. \u00ab\u00a1No teng\u00e1is miedo!\u00bb, el Se\u00f1or nos repite tambi\u00e9n hoy a nosotros (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Catequesis sobre el Discernimiento. 14. Acompa\u00f1amiento espiritual<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p><p>Antes de comenzar esta catequesis, quisiera que nos unamos a los que est\u00e1n cerca y rindan homenaje a Benedicto XVI y dirijamos nuestro pensamiento a \u00e9l, que fue un gran maestro de catequesis. Su pensamiento agudo y cort\u00e9s no fue autorreferencial, sino eclesial, porque siempre quiso acompa\u00f1arnos al encuentro con Jes\u00fas, Jes\u00fas, el Crucificado Resucitado, el Viviente y el Se\u00f1or, fue la meta a la que nos condujo el Papa Benedicto, llev\u00e1ndonos de la mano. Ay\u00fadanos a redescubrir en Cristo la alegr\u00eda de creer y la esperanza de vivir.<\/p><p>Con la catequesis de hoy concluimos el ciclo dedicado al tema del discernimiento, y lo hacemos completando el discurso sobre las ayudas que pueden y deben apoyarlo: apoyar el proceso de discernimiento. Uno de ellos es el acompa\u00f1amiento espiritual, importante sobre todo para el autoconocimiento, que hemos visto como condici\u00f3n indispensable para el discernimiento. Mirarse al espejo, solo, no siempre ayuda, porque uno puede alterar la imagen. En cambio, mirarse al espejo con la ayuda de otro, eso ayuda mucho porque el otro te dice la verdad -cuando es la verdad- y as\u00ed te ayuda.<\/p><p>La gracia de Dios en nosotros siempre obra en nuestra naturaleza. Pensando en una par\u00e1bola evang\u00e9lica, podemos comparar la gracia a la buena semilla y la naturaleza a la tierra (cf. Mc 4, 3-9). Sobre todo, es importante darnos a conocer, sin miedo a compartir los aspectos m\u00e1s fr\u00e1giles, donde nos encontramos m\u00e1s sensibles, d\u00e9biles o temerosos de ser juzgados. Darse a conocer, manifestarse a una persona que nos acompa\u00f1a en el camino de la vida. No que decida por nosotros, no: sino que nos acompa\u00f1a. Porque la fragilidad es, en realidad, nuestra verdadera riqueza: todos somos ricos en fragilidad; verdadera riqueza, que debemos aprender a respetar y acoger, porque, cuando se ofrece a Dios, nos hace capaces de ternura, misericordia y amor. \u00a1Ay de las personas que no se sienten fr\u00e1giles: son duras, dictatoriales! En cambio, las personas que humildemente reconocen sus propias debilidades son m\u00e1s comprensivas con los dem\u00e1s. La fragilidad -puedo decir- nos hace humanos. No es casualidad que la primera de las tres tentaciones de Jes\u00fas en el desierto -la ligada al hambre- intente despojarnos de nuestra fragilidad, present\u00e1ndonosla como un mal del que hay que librarse, un impedimento para ser como Dios, sin embargo, es nuestro tesoro m\u00e1s preciado: en efecto, Dios, para hacernos semejantes a \u00e9l, ha querido compartir plenamente nuestra propia fragilidad. Miremos al crucifijo: Dios que ha descendido precisamente a la fragilidad. Miremos el pesebre que llega en una gran fragilidad humana. \u00c9l comparti\u00f3 nuestra fragilidad.<\/p><p>Y el acompa\u00f1amiento espiritual, si es d\u00f3cil al Esp\u00edritu Santo, ayuda a desenmascarar incluso las incomprensiones graves en nuestra consideraci\u00f3n de nosotros mismos y en nuestra relaci\u00f3n con el Se\u00f1or. El Evangelio presenta varios ejemplos de conversaciones clarificadoras y liberadoras hechas por Jes\u00fas, pensemos, por ejemplo, en aquellas con la mujer samaritana, que lo leemos, lo leemos, y siempre est\u00e1 esta sabidur\u00eda y ternura de Jes\u00fas; pensemos en eso con Zaqueo, pensemos en la mujer pecadora, pensemos en Nicodemo y los disc\u00edpulos de Ema\u00fas: el modo de acercarse del Se\u00f1or. Las personas que tienen un encuentro real con Jes\u00fas no tienen miedo de abrirle el coraz\u00f3n, de presentar su vulnerabilidad, su inadecuaci\u00f3n, su fragilidad. De este modo, el compartirse a s\u00ed mismos se convierte en una experiencia de salvaci\u00f3n, de perd\u00f3n libremente aceptado.<\/p><p>Contar delante de otro lo que hemos vivido o lo que buscamos ayuda a esclarecernos, sacando a la luz los muchos pensamientos que nos habitan y que muchas veces nos inquietan con sus insistentes estribillos. Cu\u00e1ntas veces, en momentos oscuros, nos vienen pensamientos como este: \u00abTodo lo he hecho mal, no valgo nada, nadie me entiende, nunca lo lograr\u00e9, estoy condenado al fracaso\u00bb, c\u00f3mo muchas veces hemos llegado a pensar en estas cosas. Pensamientos falsos y venenosos, que la comparaci\u00f3n con el otro ayuda a desenmascarar, para que podamos sentirnos amados y estimados por el Se\u00f1or por lo que somos, capaces de hacer cosas buenas por \u00c9l. Descubrimos con sorpresa diferentes maneras de ver las cosas, signos del bien siempre presente en nosotros. Es verdad, podemos compartir nuestras debilidades entre nosotros, con el que nos acompa\u00f1a en la vida, en la vida espiritual, el maestro de vida espiritual, ya sea laico, sacerdote y decir: \u00abMira lo que me pasa: yo Soy un desgraciado, estas cosas me est\u00e1n pasando. Y el que acompa\u00f1a responde: \u201cS\u00ed, todos tenemos estas cosas\u201d. Esto nos ayuda a esclarecerlos bien y ver de d\u00f3nde vienen las ra\u00edces y as\u00ed vencerlos.<\/p><p>El que acompa\u00f1a -el compa\u00f1ero o compa\u00f1era- no reemplaza al Se\u00f1or, no hace la obra por el acompa\u00f1ado, sino que camina junto a \u00e9l, lo anima a leer lo que mueve en su coraz\u00f3n, lugar por excelencia donde habla el Se\u00f1or . El gu\u00eda espiritual, al que llamamos director espiritual -no me gusta este t\u00e9rmino, prefiero gu\u00eda espiritual, es mejor- es el que te dice: \u00abEst\u00e1 bien, pero mira aqu\u00ed, mira aqu\u00ed\u00bb, te llama la atenci\u00f3n sobre las cosas que tal vez pasen; nos ayuda a comprender mejor los signos de los tiempos, la voz del Se\u00f1or, la voz del tentador, la voz de las dificultades que no pod\u00e9is vencer. Por eso es muy importante no caminar solo. Hay un dicho de la sabidur\u00eda africana -porque tienen esa m\u00edstica de la tribu- que dice: \u201cSi quieres llegar r\u00e1pido, ve solo; si quieres llegar sano y salvo, ve con los dem\u00e1s\u201d, ve acompa\u00f1ado, ve con tu gente. Es importante. En la vida espiritual es mejor estar acompa\u00f1ado de alguien que conozca nuestras cosas y nos ayude. Y esto es acompa\u00f1amiento espiritual.<\/p><p>Este acompa\u00f1amiento puede ser fecundo si por ambas partes hay una experiencia de filiaci\u00f3n y fraternidad espiritual. Descubrimos que somos hijos de Dios cuando nos descubrimos hermanos, hijos del mismo Padre. Para ello es imprescindible estar inserto en una comunidad en movimiento. No estamos solos, somos gente de un pueblo, de una naci\u00f3n, de una ciudad en movimiento, de una Iglesia, de una parroquia, de este grupo\u2026 una comunidad en movimiento. Uno no va al Se\u00f1or solo: esto no es bueno. Tenemos que entender esto bien. Como en el relato evang\u00e9lico del paral\u00edtico, muchas veces somos sostenidos y sanados gracias a la fe de otra persona (cf. Mc 2, 1-5) que nos ayuda a seguir adelante, porque todos a veces tenemos una par\u00e1lisis interior y necesitamos que alguien nos ayude superar ese conflicto con ayuda. Uno no va solo al Se\u00f1or, record\u00e9moslo bien; otras veces somos nosotros los que hacemos este compromiso a favor de otro hermano o hermana, y somos compa\u00f1eros para ayudar a ese otro. Sin la experiencia de la filiaci\u00f3n y la fraternidad, el acompa\u00f1amiento puede dar lugar a expectativas irreales, a malentendidos, a formas de dependencia que dejan a la persona en un estado infantil. Acompa\u00f1amiento, pero como hijos de Dios y hermanos con nosotros.<\/p><p>La Virgen Mar\u00eda es maestra de discernimiento: habla poco, escucha mucho y guarda en su coraz\u00f3n (cf. Lc 2,19). Las tres actitudes de la Virgen: hablar poco, escuchar mucho y guardar en el coraz\u00f3n. Y las pocas veces que habla, deja su huella. Por ejemplo, en el evangelio de Juan hay una frase muy corta pronunciada por Mar\u00eda que es un mandato para los cristianos de todos los tiempos: \u00abHaced lo que \u00e9l os diga\u00bb (cf. 2,5). Es curioso: una vez escuch\u00e9 a una viejecita muy buena, muy piadosa, no hab\u00eda estudiado teolog\u00eda, era muy sencilla. Y me dijo: \u201c\u00bfSabes cu\u00e1l es el gesto que siempre hace la Virgen?\u201d. No s\u00e9: te abraza, te llama&#8230; \u00abNo: el gesto que hace la Virgen es este\u00bb [se\u00f1ala con el dedo \u00edndice]. No entend\u00ed, y pregunto: \u00ab\u00bfQu\u00e9 significa?\u00bb. Y la anciana respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1ala siempre a Jes\u00fas\u00bb. Eso es hermoso: Nuestra Se\u00f1ora no toma nada para s\u00ed, se\u00f1ala Jes\u00fas, haced lo que Jes\u00fas os dice: as\u00ed es Nuestra Se\u00f1ora. Mar\u00eda sabe que el Se\u00f1or habla al coraz\u00f3n de todos y pide que esta palabra se traduzca en acciones y opciones. Ella lo supo hacer m\u00e1s que nadie, y de hecho est\u00e1 presente en los momentos fundamentales de la vida de Jes\u00fas, especialmente en la hora suprema de su muerte en la cruz.<\/p><p>Queridos hermanos y hermanas, terminemos esta serie de catequesis sobre el discernimiento: el discernimiento es un arte, un arte que se aprende y que tiene sus propias reglas. Bien aprendida, permite vivir la experiencia espiritual de una manera cada vez m\u00e1s bella y ordenada. Ante todo, el discernimiento es un don de Dios, que hay que pedir siempre, sin suponer nunca que seamos expertos y autosuficientes. Se\u00f1or, dame la gracia de discernir en los momentos de la vida, lo que debo hacer, lo que debo comprender. Dame la gracia para discernir, y dame la persona que me ayude a discernir.<\/p><p>La voz del Se\u00f1or siempre se puede reconocer, tiene un estilo \u00fanico, es una voz que apacigua, anima y tranquiliza en las dificultades. El Evangelio nos lo recuerda continuamente: \u00abNo tem\u00e1is\u00bb (Lc 1,30), qu\u00e9 hermosa aquella palabra del \u00e1ngel a Mar\u00eda despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas; \u201cno teng\u00e1is miedo\u201d, \u201cno teng\u00e1is miedo\u201d, es precisamente el estilo del Se\u00f1or: \u201cno teng\u00e1is miedo\u201d. \u00ab\u00a1No teng\u00e1is miedo!\u00bb, el Se\u00f1or nos repite tambi\u00e9n hoy a nosotros; \u201cNo teng\u00e1is miedo\u201d: si confiamos en su palabra, jugaremos bien el juego de la vida y podremos ayudar a los dem\u00e1s. Como dice el Salmo, su Palabra es l\u00e1mpara a nuestros pasos y lumbrera en nuestro camino (cf. 119,105).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>_______________________________________________________<\/p>\n\n\n\n<p>Saludos<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Pidamos a la Virgen Mar\u00eda, maestra de discernimiento, que nos ayude a crecer en la vida interior y a caminar, como los magos de Oriente, confiando en las mediaciones que nos gu\u00edan hacia su Hijo Jes\u00fas. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>* * *<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Doy una cordial bienvenida a los peregrinos de lengua italiana. En particular, saludo a los participantes en el Congreso de la Asociaci\u00f3n de Maestros Cat\u00f3licos. Queridos hermanos y hermanas, os animo a dedicaros con mansedumbre a la formaci\u00f3n de los alumnos, que necesitan ver en vosotros testimonios de verdad, de esperanza, de ternura.<\/p><p>Mi pensamiento se dirige, por \u00faltimo, a los j\u00f3venes, a los enfermos, a los ancianos ya los reci\u00e9n casados, que son muchos. Pasado ma\u00f1ana celebraremos la solemnidad de la Epifan\u00eda; como los Reyes Magos, sepan buscar con mente abierta a Cristo, luz del mundo y Salvador de la humanidad.<\/p><p>Exhorto a todos a perseverar en la cercan\u00eda afectuosa y la solidaridad con el pueblo ucraniano m\u00e1rtir que tanto sufre y sigue sufriendo, invocando para \u00e9l el don de la paz. No nos cansemos de orar. El pueblo ucraniano sufre, los ni\u00f1os ucranianos sufren: recemos por ellos.<\/p><p>Y a toda mi bendici\u00f3n.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El discernimiento es un don de Dios, que hay que pedir siempre, sin suponer nunca que seamos expertos y autosuficientes, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda de hoy. 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