{"id":238240,"date":"2023-01-05T07:28:20","date_gmt":"2023-01-05T10:28:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=238240"},"modified":"2023-01-05T07:37:19","modified_gmt":"2023-01-05T10:37:19","slug":"papa-francisco-padre-en-tus-manos-encomendamos-su-espiritu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-padre-en-tus-manos-encomendamos-su-espiritu\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | \u201cPadre, en tus manos encomendamos su esp\u00edritu\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | <\/strong><strong>\u201cPadre, en tus manos encomendamos su esp\u00edritu\u201d<\/strong>, as\u00ed lo pidi\u00f3 el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>, al compartir la <strong>Homil\u00eda<\/strong>, durante la <strong>Santa Misa Exequial<\/strong> por el <strong>Sumo Pont\u00edfice Em\u00e9rito Benedicto XVI<\/strong>. Presidi\u00f3 la celebraci\u00f3n f\u00fanebre, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> en <strong>Plaza San Pedro<\/strong> de la ciudad del <strong>Vaticano<\/strong>, concelebraron 130 cardenales, 400 obispos y casi 3.700 sacerdotes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la Homil\u00eda, el <strong>Papa<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>\u00abPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu\u00bb es la invitaci\u00f3n y el programa de vida que inspira y quiere moldear como un alfarero (cf.&nbsp;Is&nbsp;29,16) el coraz\u00f3n del pastor, hasta que latan en \u00e9l los mismos sentimientos de Cristo Jes\u00fas (cf.&nbsp;Flp&nbsp;2, 5)\u201d.<\/em><\/strong> Agregando m\u00e1s adelante, <strong><em>\u201ctambi\u00e9n nosotros, aferrados a las \u00faltimas palabras del Se\u00f1or y al testimonio que marc\u00f3 su vida, queremos, como comunidad eclesial, seguir sus huellas y confiar a nuestro hermano en las manos del Padre: que estas manos de misericordia encuentren su l\u00e1mpara encendida con el aceite del Evangelio, que \u00e9l esparci\u00f3 y testimoni\u00f3 durante su vida (cf.&nbsp;Mt&nbsp;25,6-7)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, record\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201cSan Gregorio Magno, al finalizar la&nbsp;Regla pastoral, invitaba y exhortaba a un amigo a ofrecerle esta compa\u00f1\u00eda espiritual: \u00abEn medio de las tempestades de mi vida, me alienta la confianza de que t\u00fa me mantendr\u00e1s a flote en la tabla de tus oraciones, y que, si el peso de mis faltas me abaja y humilla, t\u00fa me prestar\u00e1s el auxilio de tus m\u00e9ritos para levantarme\u00bb\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Compartiendo, adem\u00e1s, <strong><em>\u201ces la conciencia del Pastor que no puede llevar solo lo que, en realidad, nunca podr\u00eda soportar solo y, por eso, es capaz de abandonarse a la oraci\u00f3n y al cuidado del pueblo que le fue confiado&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2023\/documents\/20230105_omelia-esequie-benedetto-xvi.html#_ftn4\">[4]<\/a>. Es el Pueblo fiel de Dios que, reunido, acompa\u00f1a y conf\u00eda la vida de quien fuera su pastor\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1alado en el final, conclu\u00eda el <strong>Su Santidad<\/strong>, <strong><em>\u201cqueremos decir juntos: \u201cPadre, en tus manos encomendamos su esp\u00edritu\u201d. Benedicto, fiel amigo del Esposo, que tu gozo sea perfecto al o\u00edr definitivamente y para siempre su voz\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"VATICANO | Rezo del Rosario y Misa Exequial por el Papa Em\u00e9rito Benedicto XVI\" width=\"1080\" height=\"608\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/nA_CF7tqCMI?start=4248&#038;feature=oembed\"  allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><figcaption>Homil\u00eda de Su Santidad Francisco.-<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">MISA EXEQUIAL<br>POR EL SUMO PONT\u00cdFICE EM\u00c9RITO BENEDICTO XVI<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Plaza de San Pedro<\/em><em><br>Jueves, 5 de enero de 2023<\/em><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a023,46). Son las \u00faltimas palabras que el Se\u00f1or pronunci\u00f3 en la cruz; su \u00faltimo suspiro \u2014podr\u00edamos decir\u2014 capaz de confirmar lo que sell\u00f3 toda su vida: un continuo entregarse en las manos de su Padre. Manos de perd\u00f3n y de compasi\u00f3n, de curaci\u00f3n y de misericordia, manos de unci\u00f3n y bendici\u00f3n que lo impulsaron a entregarse tambi\u00e9n en las manos de sus hermanos. El Se\u00f1or, abierto a las historias que encontraba en el camino, se dej\u00f3 cincelar por la voluntad de Dios, cargando sobre sus hombros todas las consecuencias y dificultades del Evangelio, hasta ver sus manos llagadas por amor: \u00abAqu\u00ed est\u00e1n mis manos\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a020,27), le dijo a Tom\u00e1s, y lo dice a cada uno de nosotros:\u00a0\u201caqu\u00ed est\u00e1n mis manos\u201d.\u00a0Manos llagadas que salen al encuentro y no cesan de ofrecerse para que conozcamos el amor que Dios nos tiene y creamos en \u00e9l (cf.\u00a0<em>1 Jn<\/em>\u00a04,16)\u00a0<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2023\/documents\/20230105_omelia-esequie-benedetto-xvi.html#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/p><p>\u00abPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu\u00bb es la invitaci\u00f3n y el programa de vida que inspira y quiere moldear como un alfarero (cf.\u00a0<em>Is<\/em>\u00a029,16) el coraz\u00f3n del pastor, hasta que latan en \u00e9l los mismos sentimientos de Cristo Jes\u00fas (cf.\u00a0<em>Flp<\/em>\u00a02, 5).\u00a0<em>Entrega agradecida<\/em>\u00a0de servicio al Se\u00f1or y a su Pueblo, que nace por haber acogido un don totalmente gratuito: \u201cT\u00fa me perteneces\u2026 t\u00fa les perteneces\u201d, susurra el Se\u00f1or; \u201ct\u00fa est\u00e1s bajo la protecci\u00f3n de mis manos, bajo la protecci\u00f3n de mi coraz\u00f3n. Permanece en el hueco de mis manos y dame las tuyas\u201d\u00a0<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2023\/documents\/20230105_omelia-esequie-benedetto-xvi.html#_ftn2\">[2]<\/a>.\u00a0Es la condescendencia de Dios y su cercan\u00eda, capaz de ponerse en las manos fr\u00e1giles de sus disc\u00edpulos para alimentar a su pueblo y decir con \u00c9l: tomen y coman, tomen y beban, esto es mi cuerpo, cuerpo que se entrega por ustedes (cf.\u00a0<em>Lc\u00a0<\/em>22,19).\u00a0La\u00a0<em>synkatabasis<\/em>\u00a0total de Dios.<\/p><p><em>Entrega orante<\/em>\u00a0que se forja y acrisola silenciosamente entre las encrucijadas y contradicciones que el pastor debe afrontar (cf.\u00a0<em>1 P<\/em>\u00a01,6-7) y la confiada invitaci\u00f3n a apacentar el reba\u00f1o (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a021,17). Como el Maestro, lleva sobre sus hombros el cansancio de la intercesi\u00f3n y el desgaste de la unci\u00f3n por su pueblo, especialmente all\u00ed donde la bondad est\u00e1 en lucha y sus hermanos ven peligrar su dignidad (cf.\u00a0<em>Hb<\/em>\u00a05,7-9). Encuentro de intercesi\u00f3n donde el Se\u00f1or va gestando esa mansedumbre capaz de comprender, recibir, esperar y apostar m\u00e1s all\u00e1 de las incomprensiones que esto puede generar. Fecundidad invisible e inaferrable, que nace de saber en qu\u00e9 manos se ha puesto la confianza (cf.\u00a0<em>2 Tm<\/em>\u00a01,12). Confianza orante y adoradora, capaz de interpretar las acciones del pastor y ajustar su coraz\u00f3n y sus decisiones a los tiempos de Dios (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a021,18): \u00abApacentar quiere decir amar, y amar quiere decir tambi\u00e9n estar dispuestos a sufrir. Amar significa dar el verdadero bien a las ovejas, el alimento de la verdad de Dios, de la palabra de Dios; el alimento de su presencia\u00bb\u00a0<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2023\/documents\/20230105_omelia-esequie-benedetto-xvi.html#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p><p>Y tambi\u00e9n e<em>ntrega sostenida<\/em>\u00a0por la consolaci\u00f3n del Esp\u00edritu, que lo espera siempre en la misi\u00f3n: en la b\u00fasqueda apasionada por comunicar la hermosura y la alegr\u00eda el Evangelio (cf. Exhort. ap.\u00a0<em><u>Gaudete et exsultate<\/u><\/em>, 57), en el testimonio fecundo de aquellos que, como Mar\u00eda, permanecen de muchas maneras al pie de la cruz, en esa dolorosa pero recia paz que no agrede ni avasalla; y en la terca pero paciente esperanza en que el Se\u00f1or cumplir\u00e1 su promesa, como lo hab\u00eda prometido a nuestros padres y a su descendencia por siempre (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a01,54-55).<\/p><p>Tambi\u00e9n nosotros, aferrados a las \u00faltimas palabras del Se\u00f1or y al testimonio que marc\u00f3 su vida, queremos, como comunidad eclesial, seguir sus huellas y confiar a nuestro hermano en las manos del Padre: que estas manos de misericordia encuentren su l\u00e1mpara encendida con el aceite del Evangelio, que \u00e9l esparci\u00f3 y testimoni\u00f3 durante su vida (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a025,6-7).<\/p><p>San Gregorio Magno, al finalizar la\u00a0<em>Regla pastoral<\/em>, invitaba y exhortaba a un amigo a ofrecerle esta compa\u00f1\u00eda espiritual: \u00abEn medio de las tempestades de mi vida, me alienta la confianza de que t\u00fa me mantendr\u00e1s a flote en la tabla de tus oraciones, y que, si el peso de mis faltas me abaja y humilla, t\u00fa me prestar\u00e1s el auxilio de tus m\u00e9ritos para levantarme\u00bb. Es la conciencia del Pastor que no puede llevar solo lo que, en realidad, nunca podr\u00eda soportar solo y, por eso, es capaz de abandonarse a la oraci\u00f3n y al cuidado del pueblo que le fue confiado\u00a0<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2023\/documents\/20230105_omelia-esequie-benedetto-xvi.html#_ftn4\">[4]<\/a>. Es el Pueblo fiel de Dios que, reunido, acompa\u00f1a y conf\u00eda la vida de quien fuera su pastor. Como las mujeres del Evangelio en el sepulcro, estamos aqu\u00ed con el perfume de la gratitud y el ung\u00fcento de la esperanza para demostrarle, una vez m\u00e1s, ese amor que no se pierde; queremos hacerlo con la misma unci\u00f3n, sabidur\u00eda, delicadeza y entrega que \u00e9l supo esparcir a lo largo de los a\u00f1os. Queremos decir juntos: \u201cPadre, en tus manos encomendamos su esp\u00edritu\u201d.<\/p><p>Benedicto, fiel amigo del Esposo, que tu gozo sea perfecto al o\u00edr definitivamente y para siempre su voz.<br>\u00a0<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2023\/documents\/20230105_omelia-esequie-benedetto-xvi.html#_ftnref1\">[1]<\/a>&nbsp;Cf. Benedicto XVI, Carta enc.&nbsp;<em>Deus caritas est<\/em>, 1.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2023\/documents\/20230105_omelia-esequie-benedetto-xvi.html#_ftnref2\">[2]<\/a>&nbsp;Cf. \u00cdd.,&nbsp;<em>Homil\u00eda en la Misa Crismal<\/em>, 13 de abril de 2006.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2023\/documents\/20230105_omelia-esequie-benedetto-xvi.html#_ftnref3\">[3]<\/a>&nbsp;\u00cdd.,&nbsp;<em>Homil\u00eda en la Misa de inicio del pontificado<\/em>, 24 de abril de 2005.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2023\/documents\/20230105_omelia-esequie-benedetto-xvi.html#_ftnref4\">[4]<\/a>&nbsp;Cf.&nbsp;<em><u>i<\/u><\/em><em>b\u00edd<\/em><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"VATICANO | Rezo del Rosario y Misa Exequial por el Papa Em\u00e9rito Benedicto XVI\" width=\"1080\" height=\"608\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/nA_CF7tqCMI?start=236&#038;feature=oembed\"  allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><figcaption>Rezo del Rosario y Misa Exequial por el Papa Em\u00e9rito Benedicto XVI.-<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | \u201cPadre, en tus manos encomendamos su esp\u00edritu\u201d, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre Francisco, al compartir la Homil\u00eda, durante la Santa Misa Exequial por el Sumo Pont\u00edfice Em\u00e9rito Benedicto XVI. Presidi\u00f3 la celebraci\u00f3n f\u00fanebre, Su Santidad Francisco en Plaza San Pedro de la ciudad del Vaticano, concelebraron 130 cardenales, 400 obispos y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":238243,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[357,18,28,58,30],"class_list":["post-238240","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-benedicto-xvi","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede","tag-vaticano"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/238240","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=238240"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/238240\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/238243"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=238240"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=238240"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=238240"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}