{"id":238377,"date":"2023-02-02T12:00:00","date_gmt":"2023-02-02T15:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=238377"},"modified":"2023-02-03T12:10:09","modified_gmt":"2023-02-03T15:10:09","slug":"papa-francisco-sean-dociles-al-dios-de-la-misericordia-sin-jamas-dejarse-quebrantar-por-los-vientos-de-las-divisiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-sean-dociles-al-dios-de-la-misericordia-sin-jamas-dejarse-quebrantar-por-los-vientos-de-las-divisiones\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Sean d\u00f3ciles al Dios de la misericordia, sin jam\u00e1s dejarse quebrantar por los vientos de las divisiones"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>\u00c1FRICA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Papa Francisco | Sean d\u00f3ciles al Dios de la misericordia, sin jam\u00e1s dejarse quebrantar por los vientos de las divisiones<\/strong>, as\u00ed lo pidi\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje en el encuentro de oraci\u00f3n con los Obispos, Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y Seminaristas. Celebrado en la tarde del 2 de febrero en la Catedral Ntra. Sra. del Congo, en la ciudad de Kinsasa.<\/p>\n\n\n\n<p>En su mensaje, el <strong>Santo Padre<\/strong> se\u00f1al\u00f3 en el comienzo, <strong><em>\u201cme alegra encontrarme con ustedes precisamente hoy, en la fiesta de la Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or, d\u00eda en el cual rezamos de modo especial por la vida consagrada. Todos, como Sime\u00f3n, esperamos la luz del Se\u00f1or para que ilumine las oscuridades de nuestra vida y, m\u00e1s a\u00fan, todos desear\u00edamos vivir la misma experiencia que \u00e9l hizo en el Templo de Jerusal\u00e9n: tomar en brazos a Jes\u00fas. Tomarlo en brazos, para poder tenerlo ante los ojos y cerca del coraz\u00f3n\u201d. &nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>ENCUENTRO DE ORACI\u00d3N CON LOS OBISPOS, SACERDOTES,<br>RELIGIOSOS Y RELIGIOSAS, SEMINARISTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Catedral de Nuestra Se\u00f1ora del Congo<\/em><em>, Kinsasa<br>Jueves, 2 de febrero de 2023<\/em><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos sacerdotes, di\u00e1conos y seminaristas,<br>queridas consagradas, queridos consagrados: buenas tardes y feliz fiesta.<\/em><\/p><p>Me alegra encontrarme con ustedes precisamente hoy, en la fiesta de la Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or, d\u00eda en el cual rezamos de modo especial por la vida consagrada. Todos, como Sime\u00f3n, esperamos la luz del Se\u00f1or para que ilumine las oscuridades de nuestra vida y, m\u00e1s a\u00fan, todos desear\u00edamos vivir la misma experiencia que \u00e9l hizo en el Templo de Jerusal\u00e9n: tomar en brazos a Jes\u00fas. Tomarlo en brazos, para poder tenerlo ante los ojos y cerca del coraz\u00f3n. De ese modo, poniendo a Jes\u00fas en el centro nos cambia la perspectiva sobre la vida y, aun en medio de trabajos y fatigas, nos sentimos envueltos por su luz, consolados por su Esp\u00edritu, animados por su Palabra, sostenidos por su amor.<\/p><p>Digo esto pensando en las palabras de bienvenida pronunciadas por el cardenal Ambongo, las cuales agradezco. Ha hablado de los \u00abenormes desaf\u00edos\u00bb que se deben afrontar para vivir el compromiso sacerdotal y religioso en esta tierra marcada por \u00abcondiciones dif\u00edciles y frecuentemente peligrosas\u00bb, tierra de tanto sufrimiento. Y, sin embargo, como se\u00f1alaba, tambi\u00e9n hay mucha alegr\u00eda en el servicio del Evangelio y son numerosas las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Ah\u00ed est\u00e1 la abundancia de la gracia de Dios, que act\u00faa precisamente en la debilidad (cf.&nbsp;<em>2 Co&nbsp;<\/em>12,9) y que los hace capaces, junto a los fieles laicos, de generar esperanza en las circunstancias muchas veces dolorosas, de vuestro pueblo.<\/p><p>Es la fidelidad de Dios la que nos da certeza de que nos acompa\u00f1a incluso en las dificultades. \u00c9l, por medio del profeta Isa\u00edas, dice: \u00abPondr\u00e9 un camino en el desierto y r\u00edos en la estepa\u00bb (43,19). He pensado proponerles algunas reflexiones que nacen, precisamente, de estas palabras de Isa\u00edas. Dios abre sus caminos en nuestros desiertos y nosotros, ministros ordenados y personas consagradas, estamos llamados a ser signo de esta promesa y a realizarla en la historia del Pueblo santo de Dios. Pero, concretamente, \u00bfa qu\u00e9 se nos llama? A&nbsp;<em>servir al pueblo como testigos del amor de Dios<\/em>. Isa\u00edas nos ayuda a comprender de qu\u00e9 manera.<\/p><p>Por boca del profeta, el Se\u00f1or llega a su pueblo en un momento dram\u00e1tico, mientras los israelitas hab\u00edan sido deportados a Babilonia y reducidos a la esclavitud. Movido por la compasi\u00f3n, Dios quiere consolarlos. Esta parte del libro de Isa\u00edas, efectivamente, es conocida como el \u201cLibro de la consolaci\u00f3n\u201d, porque el Se\u00f1or dirige a su pueblo palabras de esperanza y promesas de salvaci\u00f3n. Y lo primero que hace es recordar el v\u00ednculo de amor que lo une a su pueblo: \u00abNo temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre, t\u00fa me perteneces. Si cruzas por las aguas, yo estar\u00e9 contigo, y los r\u00edos no te anegar\u00e1n; si caminas por el fuego, no te quemar\u00e1s, y las llamas no te abrasar\u00e1n\u00bb (43,1-2). De ese modo, el Se\u00f1or se revela como&nbsp;<em>Dios de la compasi\u00f3n&nbsp;<\/em>y nos asegura que nunca nos dejar\u00e1 solos, siempre estar\u00e1 a nuestro lado, siendo refugio y fortaleza en las dificultades. Dios es compasivo. Los tres nombres de Dios, los tres rasgos de Dios son misericordia, compasi\u00f3n y ternura. Porque todos estos nos acercan a Dios: un Dios cercano, compasivo y tierno.<\/p><p>Queridos sacerdotes y di\u00e1conos, consagradas y consagrados, seminaristas: a trav\u00e9s de ustedes el Se\u00f1or tambi\u00e9n hoy quiere ungir a su pueblo con el aceite de la consolaci\u00f3n y de la esperanza. Y ustedes est\u00e1n llamados a ser eco de esta promesa de Dios; a recordar que \u00c9l nos ha formado y a \u00c9l le pertenecemos, a animar la senda de la comunidad; y a acompa\u00f1arla en la fe al encuentro de Aquel que ya camina junto a nosotros. Dios no permite que las aguas nos sumerjan, ni que el fuego nos abrase. Sint\u00e1monos portadores de este anuncio en medio de los sufrimientos de la gente. Esto es lo que significa ser&nbsp;<em>servidores del pueblo<\/em>: sacerdotes, religiosas, misioneros que han experimentado la alegr\u00eda del encuentro liberador con Jes\u00fas y la ofrecen a los dem\u00e1s. Recordemos que, si vivimos para \u201cservirnos\u201d del pueblo en vez de \u201cservir\u201d al pueblo, el sacerdocio y la vida consagrada se vuelven est\u00e9riles. No se trata de un trabajo para ganar dinero o tener una posici\u00f3n social, ni tampoco para resolver la situaci\u00f3n de la familia de origen, sino que se trata de ser signos de la presencia de Cristo, de su amor incondicional; del perd\u00f3n con el que quiere reconciliarnos; de la compasi\u00f3n con la que quiere hacerse cargo de los pobres. Nosotros fuimos llamados para ofrecer la vida por los hermanos y las hermanas, llev\u00e1ndoles a Jes\u00fas, el \u00fanico que cura las heridas del coraz\u00f3n.<\/p><p>Para vivir de ese modo nuestra vocaci\u00f3n siempre tendremos desaf\u00edos que afrontar, tentaciones que vencer. Quisiera brevemente detenerme sobre estos tres: la&nbsp;<em>mediocridad espiritual<\/em>, la&nbsp;<em>comodidad mundana<\/em>, la&nbsp;<em>superficialidad.<\/em><\/p><p>Ante todo,&nbsp;<em>vencer la mediocridad espiritual<\/em>. \u00bfC\u00f3mo? La Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or, que en el Oriente cristiano se llama la \u201cfiesta del encuentro\u201d, nos recuerda cu\u00e1l es la prioridad de nuestra vida: el encuentro con el Se\u00f1or, especialmente en la oraci\u00f3n personal, porque la relaci\u00f3n con \u00c9l es el fundamento de nuestra acci\u00f3n. No olvidemos que el secreto de todo est\u00e1 en&nbsp;<em>la oraci\u00f3n<\/em>, porque el ministerio y el apostolado no son, en primer t\u00e9rmino, obra nuestra y no dependen s\u00f3lo de los medios humanos. Y ustedes me dir\u00e1n: s\u00ed, es verdad, pero los compromisos, las urgencias pastorales, los esfuerzos apost\u00f3licos, el cansancio amenazan con no dejarnos ni tiempo ni energ\u00edas suficientes para la oraci\u00f3n. Por eso quisiera compartir algunos consejos: en primer lugar, seamos fieles a ciertos ritmos lit\u00fargicos de oraci\u00f3n que acompasan la jornada, desde la Misa al breviario. La celebraci\u00f3n eucar\u00edstica cotidiana es el coraz\u00f3n palpitante de la vida sacerdotal y religiosa. La Liturgia de las Horas nos permite rezar con la Iglesia y de forma regular; no la descuidemos nunca. Y tampoco olvidemos la Confesi\u00f3n; siempre necesitamos ser perdonados para poder ofrecer misericordia. Otro consejo: como sabemos, no podemos limitarnos a la mera recitaci\u00f3n protocolaria de las oraciones, sino que es necesario reservar cada d\u00eda un tiempo intenso de oraci\u00f3n, para estar con el Se\u00f1or, coraz\u00f3n con coraz\u00f3n. Un momento prolongado de adoraci\u00f3n, de meditaci\u00f3n de la Palabra, el santo Rosario; un encuentro \u00edntimo con Aquel que amamos sobre todas las cosas. Adem\u00e1s, cuando estamos en plena actividad, recurramos tambi\u00e9n a la oraci\u00f3n del coraz\u00f3n, a breves \u201cjaculatorias\u201d \u2014son un tesoro, las jaculatorias\u2014, palabras de alabanza, de agradecimiento y de invocaci\u00f3n que podemos repetir al Se\u00f1or en cualquier lugar donde nos encontremos. La oraci\u00f3n nos hace salir del yo, nos abre a Dios, nos vuelve a poner en pie porque nos pone en sus manos; crea en nosotros el espacio para experimentar la cercan\u00eda de Dios, para que su Palabra nos sea familiar y, a trav\u00e9s de nosotros, lo sea a todos los que encontramos.&nbsp;<em>Sin la oraci\u00f3n no se va lejos<\/em>. Finalmente, para superar la mediocridad espiritual, no nos cansemos nunca de invocar a la Virgen Mar\u00eda, \u2014es nuestra Madre\u2014 y de aprender de ella a contemplar y seguir a Jes\u00fas.<\/p><p>El segundo desaf\u00edo es&nbsp;<em>vencer la tentaci\u00f3n de la comodidad mundana<\/em>, de una vida c\u00f3moda, en la que se tienen las cosas m\u00e1s o menos resueltas y se sigue adelante por inercia, buscando nuestro conforty dej\u00e1ndonos llevar sin entusiasmo. Pero de este modo se pierde el coraz\u00f3n de la misi\u00f3n, que es salir de los territorios del yo para ir hacia los hermanos y las hermanas ejercitando, en nombre de Dios, el arte de la cercan\u00eda. Hay un gran riesgo ligado a la mundanidad, especialmente en un contexto de pobreza y sufrimiento: el de aprovecharse del papel que tenemos para satisfacer nuestras necesidades y nuestras comodidades. Es triste, muy triste cuando nos replegamos en nosotros mismos, convirti\u00e9ndonos en&nbsp;<em>fr\u00edos bur\u00f3cratas del esp\u00edritu<\/em>. Entonces, en vez de servir al Evangelio, nos preocupamos de gestionar las finanzas y de llevar adelante alg\u00fan negocio que nos resulte ventajoso. Hermanos y hermanas, es escandaloso cuando esto sucede en la vida de un sacerdote o de un religioso, que, por el contrario, deber\u00edan ser modelos de sobriedad y de libertad interior. En cambio, qu\u00e9 hermoso es mantenerse rectos en las intenciones y libres de componendas con el dinero, abrazando con alegr\u00eda la pobreza evang\u00e9lica y trabajando junto a los pobres. Y qu\u00e9 hermoso es ser signos luminosos de disponibilidad total al Reino de Dios, viviendo el celibato. No permitamos que esos vicios, los cuales quisi\u00e9ramos arrancar de los dem\u00e1s y de la sociedad, se encuentren bien arraigados en nosotros. Por favor, estemos alerta a la comodidad mundana.<\/p><p>Por \u00faltimo, el tercer desaf\u00edo es&nbsp;<em>vencer la tentaci\u00f3n de la superficialidad<\/em>. Dado que el Pueblo de Dios espera ser alcanzado y consolado por la Palabra del Se\u00f1or, se necesitan sacerdotes y religiosos preparados, formados, apasionados por el Evangelio. Se ha puesto un don en nuestras manos y, de nuestra parte, ser\u00eda presuntuoso pensar que podemos vivir la misi\u00f3n a la que Dios nos ha llamado sin trabajar cada d\u00eda en nosotros mismos y sin formarnos de forma adecuada, tanto en la vida espiritual como en la preparaci\u00f3n teol\u00f3gica. La gente no necesita funcionarios de lo sagrado o profesionales distantes del pueblo. Estamos obligados a entrar en el coraz\u00f3n del misterio cristiano, a profundizar la doctrina, a estudiar y meditar la Palabra de Dios; y al mismo tiempo a permanecer abiertos a las inquietudes de nuestro tiempo, a las preguntas cada vez m\u00e1s complejas de nuestra \u00e9poca, para poder comprender la vida y las exigencias de las personas; para entender de qu\u00e9 manera tomarlas de la mano y acompa\u00f1arlas. Por eso, la formaci\u00f3n del clero no es opcional. Lo digo a los seminaristas, pero vale para todos: la formaci\u00f3n es un camino que debe continuar siempre y para toda la vida. Se llama formaci\u00f3n permanente: formaci\u00f3n siempre, para toda la vida.<\/p><p>Si queremos&nbsp;<em>servir al pueblo como testigos del amor de Dios<\/em>, hay que afrontar estos desaf\u00edos de los que les he hablado, porque el servicio es eficaz s\u00f3lo si pasa a trav\u00e9s del&nbsp;<em>testimonio<\/em>. No olviden esta palabra:&nbsp;<em>el testimonio<\/em>. De hecho, despu\u00e9s de haber pronunciado las palabras de consolaci\u00f3n, el Se\u00f1or dice por medio de Isa\u00edas: \u00ab\u00bfQui\u00e9n de entre ellos hab\u00eda anunciado estas cosas? \u00bfQui\u00e9n nos predijo lo que sucedi\u00f3 en el pasado? Ustedes son mis testigos\u00bb (43,9.10). Testigos, porque para ser buenos sacerdotes, di\u00e1conos, consagradas y consagrados no son suficientes las palabras y las intenciones; lo que realmente cuenta es la vida misma, la propia vida. Queridos hermanos y hermanas, mir\u00e1ndolos a ustedes doy gracias a Dios, porque son signos de la presencia de Jes\u00fas que pasa por los caminos de este pa\u00eds y toca la vida de la gente, las heridas de su carne. Pero todav\u00eda se necesitan j\u00f3venes que le digan \u201cs\u00ed\u201d al Se\u00f1or, m\u00e1s sacerdotes y religiosos que dejen trasparentar su belleza con la propia vida.<\/p><p>En sus testimonios me recordaron cu\u00e1n dif\u00edcil es vivir la misi\u00f3n en una tierra tan rica de bellezas naturales y recursos, pero herida por la explotaci\u00f3n, la corrupci\u00f3n, la violencia y la injusticia. Hablaron tambi\u00e9n de la par\u00e1bola del buen samaritano; es Jes\u00fas que pasa por nuestros caminos y, especialmente a trav\u00e9s de su Iglesia, se detiene y se hace cargo de las heridas de los oprimidos. Queridos hermanos y hermanas, el ministerio al que est\u00e1n llamados es precisamente este: ofrecer cercan\u00eda y consolaci\u00f3n, como una luz siempre encendida en medio de la oscuridad. Aprendamos del Se\u00f1or, que siempre est\u00e1 cerca. Y para ser hermanos y hermanas de todos, s\u00e9anlo en primer lugar entre ustedes. Testigos de fraternidad, jam\u00e1s en guerra; testigos de paz, aprendiendo a superar tambi\u00e9n las particularidades de cada cultura y origen \u00e9tnico, para que, como afirm\u00f3&nbsp;Benedicto XVI&nbsp;al dirigirse a los sacerdotes africanos: \u00abvuestro testimonio de vida pac\u00edfica, por encima de los confines tribales y raciales, puede tocar los corazones\u00bb (Exhort. ap.&nbsp;<em>Africae munus<\/em>, 108).<\/p><p>Un proverbio dice: \u00abEl viento no quiebra lo que sabe plegarse\u00bb. La historia de muchos pueblos de este continente ha sido, por desgracia, plegada y plagada de heridas y de violencia, y por eso, si hay un deseo que nace del coraz\u00f3n, es el de no tener que hacerlo m\u00e1s; el de no tener que someterse m\u00e1s a la prepotencia de los m\u00e1s fuertes; el de no tener que abajar m\u00e1s la cabeza bajo el yugo de la injusticia. Pero podemos acoger las palabras del proverbio principalmente en sentido positivo: existe un plegarse que no es sin\u00f3nimo de debilidad, de ser cobarde, sino de fortaleza; que significa ser flexibles, superando los rigorismos; significa cultivar una humanidad d\u00f3cil, que no se cierre en el odio y en el rencor; significa estar disponibles a dejarnos cambiar, sin obstinarnos en nuestras propias ideas y posiciones. Si nos inclinamos ante Dios, con humildad, \u00c9l nos har\u00e1 como \u00c9l, obreros de la misericordia. Cuando permanecemos d\u00f3ciles en las manos de Dios, \u00c9l nos modela y hace de nosotros personas reconciliadas, que saben abrirse y dialogar, acoger y perdonar, poner r\u00edos de paz en las \u00e1ridas estepas de la violencia. Y, as\u00ed, cuando soplan, impetuosos, los vientos de los conflictos y de las divisiones, estas personas no pueden ser quebrantadas, porque est\u00e1n llenas del amor de Dios. Sean ustedes tambi\u00e9n as\u00ed, d\u00f3ciles al Dios de la misericordia, sin jam\u00e1s dejarse quebrantar por los vientos de las divisiones.<\/p><p>Hermanas y hermanos, gracias de coraz\u00f3n, por lo que son y lo que hacen; gracias por el testimonio que dan a la Iglesia y al mundo. No se desanimen, los necesitamos. Ustedes son valiosos, importantes, se lo digo en nombre de toda la Iglesia. Deseo que sean siempre canales del consuelo del Se\u00f1or y testigos gozosos del Evangelio; profec\u00eda de paz en las espirales de la violencia; disc\u00edpulos del Amor dispuestos a curar las heridas de los pobres y de los que sufren. Muchas gracias, hermanas y hermanos, gracias una vez m\u00e1s por su servicio y por su celo pastoral. Los bendigo y los llevo en el coraz\u00f3n. Y ustedes, por favor, no se olviden de rezar por m\u00ed. Gracias.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c1FRICA Papa Francisco | Sean d\u00f3ciles al Dios de la misericordia, sin jam\u00e1s dejarse quebrantar por los vientos de las divisiones, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje en el encuentro de oraci\u00f3n con los Obispos, Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y Seminaristas. 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