{"id":238385,"date":"2023-02-04T08:00:00","date_gmt":"2023-02-04T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=238385"},"modified":"2023-02-04T08:34:31","modified_gmt":"2023-02-04T11:34:31","slug":"papa-francisco-no-pierdas-el-asombro-del-contacto-con-la-palabra-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-no-pierdas-el-asombro-del-contacto-con-la-palabra-de-dios\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | No pierdas el asombro del contacto con la Palabra de Dios"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>\u00c1FRICA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Papa Francisco | No pierdas el asombro del contacto con la Palabra de Dios<\/strong>, as\u00ed lo ped\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong> en su mensaje compartido en el Encuentro con Obispos, Sacerdotes, Di\u00e1conos, Consagrados, Consagradas y Seminaristas. Fue durante la ma\u00f1ana del s\u00e1bado 4 de febrero, en la Catedral de Santa Teresa en la ciudad de Yuba, Sud\u00e1n del Sur en su segunda jornada en aquel pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> les dec\u00eda, <strong><em>\u201cen mi discurso de ayer, me inspir\u00e9 en el curso de las aguas del Nilo, que atraviesa vuestro pa\u00eds como si fuera su columna vertebral. En la Biblia, el agua se asocia a menudo con la acci\u00f3n de Dios Creador, la compasi\u00f3n con la que apaga nuestra sed cuando vagamos por el desierto, la misericordia con la que nos purifica cuando caemos en los pantanos del pecado (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201ces precisamente desde una perspectiva b\u00edblica desde la que me gustar\u00eda volver a examinar las aguas del Nilo. Por un lado, las l\u00e1grimas de un pueblo inmerso en el sufrimiento y el dolor, golpeado por la violencia, se vierten en el lecho de este curso de agua; un pueblo que sabe rezar como el salmista: \u00abJunto a los r\u00edos de Babilonia, all\u00ed nos sentamos y lloramos\u00bb (Sal 137,1)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, el <strong>Papa<\/strong> agregaba m\u00e1s adelante, <strong><em>\u201c(\u2026) las aguas del gran r\u00edo nos remiten a la historia de Mois\u00e9s y, por tanto, son signo de liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n: de aquellas aguas, en efecto, Mois\u00e9s se salv\u00f3 y, guiando a los suyos en medio del Mar Rojo, se convirti\u00f3 en instrumento de liberaci\u00f3n, icono del rescate de Dios que ve la aflicci\u00f3n de sus hijos, escucha su clamor y baja a liberarlos (cf. Ex 3,7)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro tramo pregunt\u00f3: <strong><em>\u201cC\u00f3mo ejercer el ministerio en esta tierra, a orillas de un r\u00edo ba\u00f1ado por tanta sangre inocente, mientras los rostros de las personas que nos han sido confiadas est\u00e1n manchados por las l\u00e1grimas del dolor? Esta es la cuesti\u00f3n. Y cuando hablo de ministerio, lo hago en sentido amplio: ministerio sacerdotal, diaconal y catequ\u00e9tico, ministerio docente, que tantos consagrados y laicos ejercen. Para intentar responder, me gustar\u00eda centrarme en dos actitudes de Mois\u00e9s: la docilidad y la intercesi\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed explicaba el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) nuestro trabajo viene de Dios: \u00c9l es el Se\u00f1or y nosotros estamos llamados a ser instrumentos d\u00f3ciles en sus manos. Mois\u00e9s lo aprende cuando, un d\u00eda, Dios viene a \u00e9l, apareci\u00e9ndosele \u00aben una llama de fuego de en medio de una zarza\u00bb (Ex 3,2). Mois\u00e9s se deja atraer, da cabida al asombro, se pone en actitud de docilidad para dejarse iluminar por la fascinaci\u00f3n de aquel fuego, ante el que piensa: \u00abQuiero acercarme para observar este gran espect\u00e1culo: \u00bfpor qu\u00e9 no arde la zarza?\u00bb (v. 3). He aqu\u00ed la docilidad que sirve a nuestro ministerio: acercarse a Dios con asombro y humildad. Hermanas y hermanos, \u00a1no perd\u00e1is la maravilla del encuentro con Dios! No pierdas el asombro del contacto con la Palabra de Dios. Mois\u00e9s se dej\u00f3 atraer y dirigir por Dios. La primac\u00eda no es nuestra, la primac\u00eda es de Dios (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Respecto de la intercesi\u00f3n, el Papa se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cMois\u00e9s experiment\u00f3 a un Dios compasivo, que no permanece indiferente al clamor de su pueblo y baja a liberarlo. Esto es hermoso: bajando. Dios baja a liberarlo. Dios, por su condescendencia hacia nosotros, desciende entre nosotros hasta asumir nuestra carne en Jes\u00fas, experimentando nuestra muerte y nuestro infierno. \u00c9l siempre baja para levantarnos y los que lo experimentan son llevados a imitarlo. Es lo que hace Mois\u00e9s, que \u00abdesciende\u00bb en medio de los suyos<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) Obispos y sacerdotes, presb\u00edteros y di\u00e1conos, p\u00e1rrocos y seminaristas, ministros ordenados y religiosos, respetando siempre la maravillosa especificidad de la vida religiosa: tratemos de superar entre nosotros la tentaci\u00f3n del individualismo, de los intereses partidistas. Es muy triste cuando los pastores son incapaces de comulgar, no cooperan, \u00a1incluso se ignoran mutuamente! Cultivemos el respeto mutuo, la cercan\u00eda y la cooperaci\u00f3n concreta. Si esto no sucede entre nosotros, \u00bfc\u00f3mo podemos predicarlo a los dem\u00e1s?\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">REUNI\u00d3N CON OBISPOS, SACERDOTES, DI\u00c1CONOS, CONSAGRADOS,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">CONSAGRADOS, CONSAGRADAS Y SEMINARISTAS<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Catedral de Santa Teresa (Yuba)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">S\u00e1bado, 4 de febrero de 2023<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Queridos Hermanos Obispos, Sacerdotes y Di\u00e1conos<\/p><p>queridos consagrados y consagradas,<\/p><p>queridos seminaristas, novicios y aspirantes, \u00a1buenos d\u00edas a todos!<\/p><p>Desde hace mucho tiempo he alimentado el deseo de encontrarme contigo; por eso hoy quiero dar gracias al Se\u00f1or. Agradezco al obispo Tombe Trille su saludo y a todos ustedes su presencia y sus saludos. Algunos han viajado d\u00edas para estar hoy aqu\u00ed. Siempre llevo en mi coraz\u00f3n algunos momentos vividos antes de esta visita: la celebraci\u00f3n en San Pedro en 2017, durante la cual elevamos nuestra s\u00faplica a Dios por el don de la paz; y el retiro espiritual en 2019 con los L\u00edderes Pol\u00edticos, invitados para que, a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, tomaran en su coraz\u00f3n la firme decisi\u00f3n de buscar la reconciliaci\u00f3n y la fraternidad en el pa\u00eds. Necesitamos sobre todo esto: acoger a Jes\u00fas, nuestra paz y nuestra esperanza.<\/p><p>En mi discurso de ayer, me inspir\u00e9 en el curso de las aguas del Nilo, que atraviesa vuestro pa\u00eds como si fuera su columna vertebral. En la Biblia, el agua se asocia a menudo con la acci\u00f3n de Dios Creador, la compasi\u00f3n con la que apaga nuestra sed cuando vagamos por el desierto, la misericordia con la que nos purifica cuando caemos en los pantanos del pecado; \u00c9l, en el Bautismo, nos santific\u00f3 \u00abcon agua que regenera y renueva en el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Tito 3,5). Es precisamente desde una perspectiva b\u00edblica desde la que me gustar\u00eda volver a examinar las aguas del Nilo. Por un lado, las l\u00e1grimas de un pueblo inmerso en el sufrimiento y el dolor, golpeado por la violencia, se vierten en el lecho de este curso de agua; un pueblo que sabe rezar como el salmista: \u00abJunto a los r\u00edos de Babilonia, all\u00ed nos sentamos y lloramos\u00bb (Sal 137,1). Las aguas del gran r\u00edo, en efecto, recogen los gemidos dolientes de vuestras comunidades, recogen el grito de dolor de tantas vidas rotas, recogen el drama de un pueblo en fuga, la aflicci\u00f3n del coraz\u00f3n de las mujeres y el miedo grabado en los ojos de los ni\u00f1os. Puedes verlo, el miedo, en los ojos de los ni\u00f1os. Pero, al mismo tiempo, las aguas del gran r\u00edo nos remiten a la historia de Mois\u00e9s y, por tanto, son signo de liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n: de aquellas aguas, en efecto, Mois\u00e9s se salv\u00f3 y, guiando a los suyos en medio del Mar Rojo, se convirti\u00f3 en instrumento de liberaci\u00f3n, icono del rescate de Dios que ve la aflicci\u00f3n de sus hijos, escucha su clamor y baja a liberarlos (cf. Ex 3,7). Mirando la historia de Mois\u00e9s, que condujo al pueblo de Dios a trav\u00e9s del desierto, pregunt\u00e9monos qu\u00e9 significa ser ministros de Dios en una historia marcada por la guerra, el odio, la violencia, la pobreza. \u00bfC\u00f3mo ejercer el ministerio en esta tierra, a orillas de un r\u00edo ba\u00f1ado por tanta sangre inocente, mientras los rostros de las personas que nos han sido confiadas est\u00e1n manchados por las l\u00e1grimas del dolor? Esta es la cuesti\u00f3n. Y cuando hablo de ministerio, lo hago en sentido amplio: ministerio sacerdotal, diaconal y catequ\u00e9tico, ministerio docente, que tantos consagrados y laicos ejercen.<\/p><p>Para intentar responder, me gustar\u00eda centrarme en dos actitudes de Mois\u00e9s: la docilidad y la intercesi\u00f3n. Creo que estas dos cosas afectan a nuestras vidas aqu\u00ed.<\/p><p>Lo primero que nos llama la atenci\u00f3n de la historia de Mois\u00e9s es su docilidad a la iniciativa de Dios. No debemos pensar, sin embargo, que siempre fue as\u00ed: al principio hab\u00eda pretendido llevar a cabo por su cuenta el intento de luchar contra la injusticia y la opresi\u00f3n. Salvado por la hija del fara\u00f3n en las aguas del Nilo, cuando descubri\u00f3 su identidad se dej\u00f3 conmover por el sufrimiento y la humillaci\u00f3n de sus hermanos, hasta el punto de que un d\u00eda decidi\u00f3 tomarse la justicia por su mano, abatiendo a un egipcio que maltrataba a un jud\u00edo. Sin embargo, tras este episodio, tuvo que huir y permanecer en el desierto durante muchos a\u00f1os. All\u00ed experiment\u00f3 una especie de desierto interior: hab\u00eda cre\u00eddo que se enfrentaba a la injusticia con sus propias fuerzas y ahora, como consecuencia, se encontraba siendo un fugitivo, teniendo que esconderse, viviendo en soledad, experimentando la amarga sensaci\u00f3n del fracaso. Me pregunto: \u00bfcu\u00e1l hab\u00eda sido el error de Mois\u00e9s? Pensando que \u00e9l era el centro, confiando s\u00f3lo en su propia fuerza. Pero entonces hab\u00eda sido prisionero de los peores m\u00e9todos humanos, como responder a la violencia con violencia.<\/p><p>A veces puede ocurrir algo parecido en nuestra vida de sacerdotes, di\u00e1conos, religiosos, seminaristas, consagrados, de todos nosotros: por debajo pensamos que somos el centro, que podemos confiar, si no en teor\u00eda al menos en la pr\u00e1ctica, casi exclusivamente en nuestras propias proezas; o, como Iglesia, que encontramos la respuesta al sufrimiento y a las necesidades de la gente a trav\u00e9s de medios humanos, como el dinero, la astucia, el poder. En cambio, nuestro trabajo viene de Dios: \u00c9l es el Se\u00f1or y nosotros estamos llamados a ser instrumentos d\u00f3ciles en sus manos. Mois\u00e9s lo aprende cuando, un d\u00eda, Dios viene a \u00e9l, apareci\u00e9ndosele \u00aben una llama de fuego de en medio de una zarza\u00bb (Ex 3,2). Mois\u00e9s se deja atraer, da cabida al asombro, se pone en actitud de docilidad para dejarse iluminar por la fascinaci\u00f3n de aquel fuego, ante el que piensa: \u00abQuiero acercarme para observar este gran espect\u00e1culo: \u00bfpor qu\u00e9 no arde la zarza?\u00bb (v. 3). He aqu\u00ed la docilidad que sirve a nuestro ministerio: acercarse a Dios con asombro y humildad. Hermanas y hermanos, \u00a1no perd\u00e1is la maravilla del encuentro con Dios! No pierdas el asombro del contacto con la Palabra de Dios. Mois\u00e9s se dej\u00f3 atraer y dirigir por Dios. La primac\u00eda no es nuestra, la primac\u00eda es de Dios: confiarnos a su Palabra antes de utilizar nuestras propias palabras, acoger mansamente su iniciativa antes de centrarnos en nuestros proyectos personales y eclesiales.<\/p><p>Este dejarnos moldear mansamente es lo que nos hace vivir el ministerio de una manera renovada. Ante el Buen Pastor, comprendemos que no somos jefes, sino pastores compasivos y misericordiosos; no amos del pueblo, sino siervos que se inclinan para lavar los pies de nuestros hermanos y hermanas; no somos una organizaci\u00f3n mundana que administra bienes terrenales, sino que somos la comunidad de los hijos de Dios. Hermanas y hermanos, hagamos, pues, como Mois\u00e9s en presencia de Dios: quit\u00e9monos las sandalias con humilde respeto (cf. v. 5), despoj\u00e9monos de nuestra vanagloria humana, dej\u00e9monos atraer por el Se\u00f1or y cultivemos nuestro encuentro con \u00c9l en la oraci\u00f3n; acerqu\u00e9monos cada d\u00eda al misterio de Dios, para que \u00c9l nos asombre y queme la maleza de nuestro orgullo y de nuestras ambiciones desmedidas, y nos haga humildes compa\u00f1eros de aquellos que nos han sido confiados.<\/p><p>Purificado e iluminado por el fuego divino, Mois\u00e9s se convierte en instrumento de salvaci\u00f3n para los que sufren; la docilidad hacia Dios le hace capaz de interceder por sus hermanos. He aqu\u00ed la segunda actitud de la que quisiera hablarles hoy: la intercesi\u00f3n. Mois\u00e9s experiment\u00f3 a un Dios compasivo, que no permanece indiferente al clamor de su pueblo y baja a liberarlo. Esto es hermoso: bajando. Dios baja a liberarlo. Dios, por su condescendencia hacia nosotros, desciende entre nosotros hasta asumir nuestra carne en Jes\u00fas, experimentando nuestra muerte y nuestro infierno. \u00c9l siempre baja para levantarnos y los que lo experimentan son llevados a imitarlo. Es lo que hace Mois\u00e9s, que \u00abdesciende\u00bb en medio de los suyos: lo har\u00e1 varias veces durante la traves\u00eda del desierto. \u00c9l, de hecho, en los momentos m\u00e1s importantes y dif\u00edciles, sube y baja de la monta\u00f1a de la presencia de Dios para interceder por el pueblo, es decir, para ponerse dentro de su historia y acercarlo a Dios. Hermanos y hermanas, interceder \u00abno significa simplemente \u00abrezar por alguien\u00bb, como a menudo pensamos. Etimol\u00f3gicamente significa &#8216;dar un paso en medio&#8217;, situarse en medio de una situaci\u00f3n\u00bb (C.M. Martini, Un grido di intercessione, Mil\u00e1n, 29 de enero de 1991). A veces no se consigue mucho, pero hay que hacerlo: un grito de intercesi\u00f3n. Interceder es, pues, bajar a ponerse en medio del pueblo, \u00abhacerse puentes\u00bb que lo conecten con Dios.<\/p><p>Los pastores deben desarrollar precisamente este arte de \u00abcaminar en medio\u00bb. Debe ser la especialidad de los pastores, caminar en medio: en medio del sufrimiento, en medio de las l\u00e1grimas, en medio del hambre de Dios y la sed de amor de sus hermanos y hermanas. Nuestro primer deber no es ser una Iglesia perfectamente organizada -eso lo puede hacer cualquier empresa-, sino una Iglesia que, en nombre de Cristo, se planta en medio de la vida sufriente del pueblo y se ensucia las manos por el pueblo. Nunca debemos ejercer el ministerio persiguiendo el prestigio religioso y social -eso tan feo de \u00abhacer carrera\u00bb-, sino caminando en medio y juntos, aprendiendo a escuchar y a dialogar, colaborando entre nosotros los ministros y con los laicos. Aqu\u00ed me gustar\u00eda repetir esta importante palabra: juntos. No lo olvidemos: juntos. Obispos y sacerdotes, presb\u00edteros y di\u00e1conos, p\u00e1rrocos y seminaristas, ministros ordenados y religiosos, respetando siempre la maravillosa especificidad de la vida religiosa: tratemos de superar entre nosotros la tentaci\u00f3n del individualismo, de los intereses partidistas. Es muy triste cuando los pastores son incapaces de comulgar, no cooperan, \u00a1incluso se ignoran mutuamente! Cultivemos el respeto mutuo, la cercan\u00eda y la cooperaci\u00f3n concreta. Si esto no sucede entre nosotros, \u00bfc\u00f3mo podemos predicarlo a los dem\u00e1s?<\/p><p>Volvamos a Mois\u00e9s y, para profundizar en el arte de la intercesi\u00f3n, miremos sus manos. La Escritura nos ofrece tres im\u00e1genes a este respecto: Mois\u00e9s con el bast\u00f3n en la mano, Mois\u00e9s con las manos extendidas, Mois\u00e9s con las manos levantadas al cielo.<\/p><p>La primera imagen, la de Mois\u00e9s con el b\u00e1culo en la mano, nos dice que intercede con profec\u00eda. Con ese bast\u00f3n realiza prodigios, signos de la presencia y el poder de Dios, en cuyo nombre habla, denunciando en voz alta el mal que sufre el pueblo y pidiendo al fara\u00f3n que los deje marchar. Hermanos y hermanas, para interceder en favor de nuestro pueblo tambi\u00e9n estamos llamados a alzar la voz contra la injusticia y la prevaricaci\u00f3n, que aplastan a las personas y utilizan la violencia para gestionar los negocios a la sombra de los conflictos. Si queremos ser pastores que interceden, no podemos permanecer neutrales ante el dolor causado por la injusticia y la violencia, porque all\u00ed donde una mujer o un hombre son lesionados en sus derechos fundamentales, Cristo mismo es ofendido. Me alegr\u00f3 o\u00edr en el testimonio del padre Luka que la Iglesia no deja de ejercer un ministerio que es a la vez prof\u00e9tico y pastoral. Gracias. Gracias porque, si hay una tentaci\u00f3n de la que debemos cuidarnos, es la de dejar las cosas como est\u00e1n y no interesarnos por las situaciones por miedo a perder privilegios y conveniencias.<\/p><p>Segunda imagen: Mois\u00e9s con las manos extendidas. \u00c9l, dice la Escritura, \u00abextendi\u00f3 su mano sobre el mar\u00bb (Ex 14:21). Sus manos extendidas son una se\u00f1al de que Dios est\u00e1 a punto de actuar. M\u00e1s tarde, Mois\u00e9s sostendr\u00e1 en sus manos las tablas de la Ley (cf. Ex 34,29) para mostrarlas al pueblo; sus manos extendidas indican la cercan\u00eda de Dios que act\u00faa y acompa\u00f1a a su pueblo. En efecto, para liberar del mal no basta con profetizar, es necesario tender los brazos a los hermanos y hermanas, apoyarles en su camino. Para acariciar el reba\u00f1o de Dios. Podemos imaginar a Mois\u00e9s mostrando el camino y estrechando las manos de su pueblo para animarles a seguir adelante. Durante cuarenta a\u00f1os, ya anciano, permaneci\u00f3 cerca de los suyos. Y no fue una tarea f\u00e1cil: a menudo tuvo que resucitar a un pueblo desanimado y cansado, hambriento y sediento, a veces incluso caprichoso, propenso a la murmuraci\u00f3n y a la pereza. Y para realizar esta tarea tambi\u00e9n tuvo que luchar consigo mismo, pues a veces experiment\u00f3 momentos de oscuridad y desolaci\u00f3n, como aquel en que le dijo al Se\u00f1or: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 has hecho mal a tu siervo? \u00bfPor qu\u00e9 no he hallado gracia ante tus ojos, hasta el punto de soportar la carga de todo este pueblo? [&#8230;] Yo solo no puedo llevar la carga de todo este pueblo; es demasiado pesada para m\u00ed\u00bb (N\u00fameros 11: 11, 14). Mira la oraci\u00f3n de Mois\u00e9s: est\u00e1 cansado. Sin embargo, Mois\u00e9s no se retir\u00f3: siempre cerca de Dios, nunca se apart\u00f3 de los suyos. Tambi\u00e9n nosotros tenemos esta tarea: tender la mano, levantar a nuestros hermanos, recordarles que Dios es fiel a sus promesas, animarles a seguir adelante. Nuestras manos han sido \u00abungidas con el Esp\u00edritu\u00bb no s\u00f3lo para los ritos sagrados, sino para animar, ayudar, acompa\u00f1ar a las personas a salir de lo que las paraliza, las cierra y las hace temerosas.<\/p><p>Por \u00faltimo, la tercera imagen: las manos levantadas al cielo. Cuando el pueblo cae en el pecado y se fabrica un becerro de oro, Mois\u00e9s vuelve a subir al monte: \u00a1piensa en toda la paciencia! &#8211; y pronuncia una oraci\u00f3n que es una verdadera lucha con Dios para que no abandone a Israel. Llega a decir: &#8216;Este pueblo ha cometido un gran pecado: se ha hecho un dios de oro. Pero ahora, si quieres perdonar su pecado&#8230; \u00a1Si no, b\u00f3rrame de tu libro que has escrito!\u00bb (Ex 32,31-32). Se pone del lado del pueblo hasta el final, levanta la mano a su favor. No piensa en salvarse a s\u00ed mismo, no vende al pueblo por sus propios intereses. \u00c9l intercede. Mois\u00e9s intercede, Mois\u00e9s lucha con Dios; levanta los brazos en oraci\u00f3n mientras sus hermanos luchan en el valle (cf. Ex 17,8-16). Apoyar en la oraci\u00f3n las luchas del pueblo ante Dios, arrancar el perd\u00f3n, administrar la reconciliaci\u00f3n como canales de la misericordia de Dios que perdona los pecados: \u00a1\u00e9sa es nuestra tarea como intercesores!<\/p><p>Amados, estas manos prof\u00e9ticas, extendidas y levantadas cuestan esfuerzo, no es f\u00e1cil. Ser profetas, compa\u00f1eros, intercesores, mostrar con la propia vida el misterio de la cercan\u00eda de Dios a su pueblo puede exigir la propia vida. Tantos sacerdotes, monjas y religiosos -como nos contaba Sor Regina de sus hermanas- han sido v\u00edctimas de la violencia y de atentados en los que han perdido la vida. En realidad, han ofrecido su vida por la causa del Evangelio y su cercan\u00eda a los hermanos es un testimonio maravilloso que nos dejan y que nos invita a continuar su camino. Podemos recordar a San Daniel Comboni, que con sus hermanos misioneros llev\u00f3 a cabo una gran obra de evangelizaci\u00f3n en esta tierra: dec\u00eda que el misionero debe estar dispuesto a todo por Cristo y por el Evangelio, y que hacen falta almas audaces y generosas que sepan sufrir y morir por \u00c1frica.<\/p><p>Por eso quiero darles las gracias por lo que hacen en medio de tantas pruebas y trabajos. Gracias, en nombre de toda la Iglesia, por vuestra dedicaci\u00f3n, vuestro valor, vuestros sacrificios, vuestra paciencia. Gracias. Os deseo, queridos hermanos y hermanas, que se\u00e1is siempre pastores y testigos generosos, armados s\u00f3lo con la oraci\u00f3n y la caridad; pastores-testigos, que se dejan sorprender mansamente por la gracia de Dios y se convierten en instrumentos de salvaci\u00f3n para los dem\u00e1s; pastores y profetas de cercan\u00eda que acompa\u00f1an al pueblo, intercesores con los brazos en alto. Que la Sant\u00edsima Virgen te proteja. En este momento, pensemos en silencio en estos hermanos y hermanas nuestros que han entregado su vida en este ministerio pastoral aqu\u00ed, y demos gracias al Se\u00f1or por estar cerca. Damos gracias al Se\u00f1or por su cercan\u00eda martirial. Recemos en silencio.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Gracias por su testimonio. Y si tienes un poco de tiempo, reza por m\u00ed. Gracias, se\u00f1or.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c1FRICA Papa Francisco | No pierdas el asombro del contacto con la Palabra de Dios, as\u00ed lo ped\u00eda el Santo Padre en su mensaje compartido en el Encuentro con Obispos, Sacerdotes, Di\u00e1conos, Consagrados, Consagradas y Seminaristas. 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