{"id":238820,"date":"2023-03-22T08:00:00","date_gmt":"2023-03-22T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=238820"},"modified":"2023-03-22T09:30:48","modified_gmt":"2023-03-22T12:30:48","slug":"papa-francisco-sin-el-espiritu-santo-solo-podriamos-anunciar-la-iglesia-no-evangelizar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-sin-el-espiritu-santo-solo-podriamos-anunciar-la-iglesia-no-evangelizar\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Sin el Esp\u00edritu Santo s\u00f3lo podr\u00edamos anunciar la Iglesia, no evangelizar"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | Sin el Esp\u00edritu Santo s\u00f3lo podr\u00edamos anunciar la Iglesia, no evangelizar<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1alaba el <strong>Santo Padre<\/strong> casi al concluir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Celebrada en la media ma\u00f1ana de hoy, en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, continuando con el ciclo de catequesis <strong>\u201cLa pasi\u00f3n por la evangelizaci\u00f3n: El celo apost\u00f3lico del creyente\u201d<\/strong>, <strong>Su Santidad <\/strong>ha centrado su meditaci\u00f3n en el tema, <strong>\u201cLa primera v\u00eda de la evangelizaci\u00f3n: el testimonio\u201d<\/strong> (cfr Evangelii nuntiandi), (Lectura: 1 Pt 3,8-9).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201choy escuchamos la \u00abcarta magna\u00bb de la evangelizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo: la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi de san Pablo VI (EN, 8 de diciembre de 1975). Es actual, se escribi\u00f3 en 1975, pero es como si se hubiera escrito ayer. La evangelizaci\u00f3n es algo m\u00e1s que transmisi\u00f3n doctrinal y moral\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agregando m\u00e1s adelante, dec\u00eda el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201ces transmitir a Dios que se hace vida en m\u00ed: esto es testimonio; y adem\u00e1s porque \u00abel hombre contempor\u00e1neo escucha m\u00e1s a gusto a los testigos que a los maestros, [&#8230;] o si escucha a los maestros lo hace porque son testigos\u00bb (ibid., 41). El testimonio de Cristo, por tanto, es a la vez el primer medio de evangelizaci\u00f3n (cf. ibid.) y una condici\u00f3n esencial para su eficacia (cf. ibid., 76), para que el anuncio del Evangelio sea fecundo. Ser testigos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, subrayaba, <strong><em>\u201ces necesario recordar que el testimonio incluye tambi\u00e9n la fe profesada, es decir, la adhesi\u00f3n convencida y manifiesta a Dios Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, que por amor nos ha creado y redimido. Una fe que nos transforma, que &nbsp;transforma nuestras relaciones, los criterios y valores que determinan nuestras opciones\u201d. <\/em><\/strong>Agregando, <strong><em>\u201ccada uno de nosotros est\u00e1 llamado a responder a tres preguntas fundamentales, formuladas as\u00ed por Pablo VI: \u00ab\u00bfCrees lo que proclamas? \u00bfVives lo que crees? \u00bfProclamas lo que vives?\u00bb (cf. ib\u00edd.). Hay una armon\u00eda: \u00bfcrees lo que anuncias? \u00bfVives lo que crees? \u00bfAnuncias lo que vives?<\/em><\/strong><strong><em>\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dijo el <strong>Papa<\/strong> tambi\u00e9n, <strong><em>\u201cestamos llamados a aceptar el riesgo, incluso desestabilizador, de la b\u00fasqueda, confiando plenamente en la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo que act\u00faa en cada uno de nosotros, empuj\u00e1ndonos siempre a ir m\u00e1s all\u00e1: m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fronteras, m\u00e1s all\u00e1 de nuestras barreras, m\u00e1s all\u00e1 de nuestros l\u00edmites, sean del tipo que sean. En este sentido, el testimonio de una vida cristiana implica un camino de santidad, basado en el Bautismo, que nos hace \u00abpart\u00edcipes de la naturaleza divina y, por tanto, verdaderamente santos\u00bb <\/em><\/strong>(Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Lumen gentium, 40)<strong><em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, reflexionaba, <strong><em>\u201c(\u2026) debemos ser conscientes de que los destinatarios de la evangelizaci\u00f3n no son s\u00f3lo los dem\u00e1s, los que profesan otras confesiones o los que no profesan ninguna, sino tambi\u00e9n nosotros mismos, creyentes en Cristo y miembros activos del Pueblo de Dios. Y debemos convertirnos cada d\u00eda, acoger la Palabra de Dios y cambiar de vida: cada d\u00eda. Y as\u00ed es como se hace la evangelizaci\u00f3n del coraz\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final, el <strong>Santo Padre<\/strong>, compart\u00eda, <strong><em>\u201cuna Iglesia que evangeliza para evangelizar es una Iglesia que, guiada por el Esp\u00edritu Santo, est\u00e1 llamada a recorrer un camino exigente, un camino de conversi\u00f3n, de renovaci\u00f3n. Esto conlleva tambi\u00e9n la capacidad de cambiar las formas de entender y vivir su presencia evangelizadora en la historia, evitando refugiarse en las zonas protegidas de la l\u00f3gica del \u00absiempre se ha hecho as\u00ed\u00bb. Sin el Esp\u00edritu Santo s\u00f3lo podr\u00edamos anunciar la Iglesia, no evangelizar. Es el Esp\u00edritu Santo en nosotros el que nos impulsa a la evangelizaci\u00f3n y \u00e9sta es la verdadera libertad de los hijos de Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>La catequesis. Pasi\u00f3n por la evangelizaci\u00f3n: el celo apost\u00f3lico del creyente. 8. La primera v\u00eda de evangelizaci\u00f3n: el testimonio (cf. Evangelii nuntiandi)<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p><p>Hoy escuchamos la \u00abcarta magna\u00bb de la evangelizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo: la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi de san Pablo VI (EN, 8 de diciembre de 1975). Es actual, se escribi\u00f3 en 1975, pero es como si se hubiera escrito ayer. La evangelizaci\u00f3n es algo m\u00e1s que transmisi\u00f3n doctrinal y moral. Es ante todo testimonio: no se puede evangelizar sin testimonio; testimonio del encuentro personal con Jesucristo, Verbo encarnado en quien se realiz\u00f3 la salvaci\u00f3n. El testimonio es indispensable porque, ante todo, el mundo necesita \u00abevangelizadores que les hablen de un Dios que conocen y con el que est\u00e1n familiarizados\u00bb (EN, 76). No es transmitir una ideolog\u00eda o una \u00abdoctrina\u00bb sobre Dios, no. Es transmitir a Dios que se hace vida en m\u00ed: esto es testimonio; y adem\u00e1s porque \u00abel hombre contempor\u00e1neo escucha m\u00e1s a gusto a los testigos que a los maestros, [&#8230;] o si escucha a los maestros lo hace porque son testigos\u00bb (ibid., 41). El testimonio de Cristo, por tanto, es a la vez el primer medio de evangelizaci\u00f3n (cf. ibid.) y una condici\u00f3n esencial para su eficacia (cf. ibid., 76), para que el anuncio del Evangelio sea fecundo. Ser testigos.<\/p><p>Es necesario recordar que el testimonio incluye tambi\u00e9n la fe profesada, es decir, la adhesi\u00f3n convencida y manifiesta a Dios Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, que por amor nos ha creado y redimido. Una fe que nos transforma, que transforma nuestras relaciones, los criterios y valores que determinan nuestras opciones. El testimonio, por tanto, no puede separarse de la coherencia entre lo que se cree, lo que se proclama y lo que se vive. No se es cre\u00edble s\u00f3lo por decir una doctrina o una ideolog\u00eda, no. Una persona es cre\u00edble si tiene armon\u00eda entre lo que cree y lo que vive. Tantos cristianos s\u00f3lo dicen que creen, pero viven de otra cosa, como si no creyeran. Y esto es hipocres\u00eda. Lo contrario del testimonio es la hipocres\u00eda. Cu\u00e1ntas veces hemos o\u00eddo &#8216;ah, \u00e9ste que va a Misa todos los domingos, y luego vive as\u00ed, as\u00ed, as\u00ed&#8217;: es verdad, es el contratestimonio.<\/p><p>Cada uno de nosotros est\u00e1 llamado a responder a tres preguntas fundamentales, formuladas as\u00ed por Pablo VI: \u00ab\u00bfCrees lo que proclamas? \u00bfVives lo que crees? \u00bfProclamas lo que vives?\u00bb (cf. ib\u00edd.). Hay una armon\u00eda: \u00bfcrees lo que anuncias? \u00bfVives lo que crees? \u00bfAnuncias lo que vives? No podemos contentarnos con respuestas f\u00e1ciles y preconfeccionadas. Estamos llamados a aceptar el riesgo, incluso desestabilizador, de la b\u00fasqueda, confiando plenamente en la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo que act\u00faa en cada uno de nosotros, empuj\u00e1ndonos siempre a ir m\u00e1s all\u00e1: m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fronteras, m\u00e1s all\u00e1 de nuestras barreras, m\u00e1s all\u00e1 de nuestros l\u00edmites, sean del tipo que sean.<\/p><p>En este sentido, el testimonio de una vida cristiana implica un camino de santidad, basado en el Bautismo, que nos hace \u00abpart\u00edcipes de la naturaleza divina y, por tanto, verdaderamente santos\u00bb (Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Lumen gentium, 40). Una santidad que no est\u00e1 reservada a unos pocos; que es un don de Dios y requiere ser acogida y hecha fructificar para nosotros y para los dem\u00e1s. Nosotros, elegidos y amados por Dios, debemos llevar este amor a los dem\u00e1s. Pablo VI ense\u00f1a que el celo por la evangelizaci\u00f3n brota de la santidad, brota de un coraz\u00f3n lleno de Dios. Alimentada por la oraci\u00f3n y sobre todo por el amor a la Eucarist\u00eda, la evangelizaci\u00f3n hace a su vez crecer en santidad a las personas que la llevan a cabo (cf. EN, 76). Al mismo tiempo, sin santidad la palabra del evangelizador \u00abdif\u00edcilmente se abrir\u00e1 camino en el coraz\u00f3n del hombre de nuestro tiempo\u00bb, sino que \u00abcorre el riesgo de ser vana e infructuosa\u00bb (ibid.).<\/p><p>As\u00ed pues, debemos ser conscientes de que los destinatarios de la evangelizaci\u00f3n no son s\u00f3lo los dem\u00e1s, los que profesan otras confesiones o los que no profesan ninguna, sino tambi\u00e9n nosotros mismos, creyentes en Cristo y miembros activos del Pueblo de Dios. Y debemos convertirnos cada d\u00eda, acoger la Palabra de Dios y cambiar de vida: cada d\u00eda. Y as\u00ed es como se hace la evangelizaci\u00f3n del coraz\u00f3n. Para dar este testimonio, la Iglesia como tal debe comenzar tambi\u00e9n por evangelizarse a s\u00ed misma. Si la Iglesia no se evangeliza a s\u00ed misma, se queda en una pieza de museo. En cambio, lo que la actualiza continuamente es la evangelizaci\u00f3n de s\u00ed misma. Necesita o\u00edr una y otra vez lo que tiene que creer, las razones de su esperanza, el mandamiento nuevo del amor. La Iglesia, que es un Pueblo de Dios inmerso en el mundo, y a menudo tentado por los \u00eddolos -muchos-, necesita siempre o\u00edr proclamar las obras de Dios. Esto significa, en una palabra, que siempre necesita ser evangelizada, necesita acoger el Evangelio, orar y sentir la fuerza del Esp\u00edritu que cambia su coraz\u00f3n (cf. EN, 15).<\/p><p>Una Iglesia que evangeliza para evangelizar es una Iglesia que, guiada por el Esp\u00edritu Santo, est\u00e1 llamada a recorrer un camino exigente, un camino de conversi\u00f3n, de renovaci\u00f3n. Esto conlleva tambi\u00e9n la capacidad de cambiar las formas de entender y vivir su presencia evangelizadora en la historia, evitando refugiarse en las zonas protegidas de la l\u00f3gica del \u00absiempre se ha hecho as\u00ed\u00bb. Son refugios que enferman a la Iglesia. La Iglesia debe avanzar, debe crecer continuamente, para seguir siendo joven. Esta Iglesia est\u00e1 totalmente volcada hacia Dios, por tanto, part\u00edcipe de su plan de salvaci\u00f3n para la humanidad, y al mismo tiempo, totalmente volcada hacia la humanidad. La Iglesia debe ser una Iglesia que dialogue con el mundo contempor\u00e1neo, que teja relaciones fraternas, que genere espacios de encuentro, implementando buenas pr\u00e1cticas de hospitalidad, de acogida, de reconocimiento e integraci\u00f3n del otro y de la alteridad, y que cuide la casa com\u00fan que es la creaci\u00f3n. Es decir, una Iglesia que se encuentra dial\u00f3gicamente con el mundo contempor\u00e1neo, que dialoga con el mundo contempor\u00e1neo, pero que se encuentra cada d\u00eda con el Se\u00f1or y dialoga con el Se\u00f1or, y deja entrar al Esp\u00edritu Santo que es el protagonista de la evangelizaci\u00f3n. Sin el Esp\u00edritu Santo s\u00f3lo podr\u00edamos anunciar la Iglesia, no evangelizar. Es el Esp\u00edritu Santo en nosotros el que nos impulsa a la evangelizaci\u00f3n y \u00e9sta es la verdadera libertad de los hijos de Dios.<\/p><p>Queridos hermanos y hermanas, os renuevo la invitaci\u00f3n a leer y releer la Evangelii nuntiandi: os digo la verdad, la leo a menudo, porque es la obra maestra de san Pablo VI, es la herencia que nos ha dejado para evangelizar.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>____________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Los invito a leer y areflexionar, de una manera personal y comunitaria, la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica\u00a0<em>Evangelii nuntiandi<\/em>, y llevar a la oraci\u00f3n estas preguntas:\u00a0<em>\u00bfCrees lo que anuncias? \u00bfVives lo que crees? \u00bfAnuncias lo que vives?<\/em>\u00a0Que Jes\u00fas los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Sin el Esp\u00edritu Santo s\u00f3lo podr\u00edamos anunciar la Iglesia, no evangelizar, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre casi al concluir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. 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