{"id":239153,"date":"2023-04-19T08:00:00","date_gmt":"2023-04-19T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=239153"},"modified":"2023-04-19T08:50:58","modified_gmt":"2023-04-19T11:50:58","slug":"papa-francisco-recemos-para-que-no-nos-cansemos-de-testimoniar-el-evangelio-tambien-en-tiempo-de-tribulacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-recemos-para-que-no-nos-cansemos-de-testimoniar-el-evangelio-tambien-en-tiempo-de-tribulacion\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Recemos para que no nos cansemos de testimoniar el Evangelio tambi\u00e9n en tiempo de tribulaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | <\/strong><strong>Recemos para que no nos cansemos de testimoniar el Evangelio tambi\u00e9n en tiempo de tribulaci\u00f3n<\/strong>, as\u00ed lo ped\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong> en el final de su mensaje compartido durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Celebrada en <strong>Plaza San Pedro<\/strong> en la media ma\u00f1ana de hoy, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> se encontraba con los fieles y peregrinos reunidos all\u00ed, donde continuando con el ciclo de catequesis, <strong>\u201cLa pasi\u00f3n por la evangelizaci\u00f3n: El celo apost\u00f3lico del creyente\u201d<\/strong>, ha centrado su meditaci\u00f3n sobre el tema: <strong>\u201cTestimonio: El martirio\u201d<\/strong> (Lectura: Mt 10,16-18).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se\u00f1alaba, <strong><em>\u201chablando de la evangelizaci\u00f3n y hablando del celo apost\u00f3lico, despu\u00e9s de haber considerado el testimonio de san Pablo, verdadero \u201ccampe\u00f3n\u201d de celo apost\u00f3lico, hoy nuestra mirada (\u2026) constelaci\u00f3n de los&nbsp;m\u00e1rtires, hombres y mujeres de todas las edades, lenguas y naciones que han dado la vida por Cristo, que han derramado la sangre por confesar a Cristo. Despu\u00e9s de la generaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles, han sido ellos, por excelencia, los \u201ctestigos\u201d del Evangelio\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>los m\u00e1rtires no deben ser vistos como \u201ch\u00e9roes\u201d que han actuado individualmente, como flores que han brotado en un desierto, sino como frutos maduros y excelentes de la vi\u00f1a del Se\u00f1or, que es la Iglesia.<\/em><\/strong><strong><em> San Agust\u00edn subraya a menudo esta din\u00e1mica de gratitud y de intercambio gratuito del don. Esto es, por ejemplo, lo que \u00e9l predicaba con ocasi\u00f3n de la fiesta de san Lorenzo: \u00abEjerc\u00eda el oficio de di\u00e1cono. All\u00ed administr\u00f3 la sagrada sangre de Cristo y all\u00ed derram\u00f3 la suya por el nombre de Cristo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>hoy<\/em><\/strong><strong><em>, recordamos a todos los m\u00e1rtires que han acompa\u00f1ado la vida de la Iglesia. Estos, como ya dije tantas veces,&nbsp;son m\u00e1s numerosos en nuestro tiempo que en los primeros siglos. Hoy hay muchos m\u00e1rtires en la Iglesia, muchos, porque por confesar la fe cristiana son expulsados de la sociedad o van a la c\u00e1rcel\u2026 Son muchos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Santo Padre<\/strong> agregaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>hoy hay persecuciones contra los cristianos en el mundo, muchos, muchos. Son m\u00e1s los m\u00e1rtires de hoy que los de los primeros tiempos. Los m\u00e1rtires nos muestran que todo cristiano est\u00e1 llamado al testimonio de la vida, tambi\u00e9n cuando no llega al derramamiento de la sangre, haciendo de s\u00ed mismo un don a Dios y a los hermanos, imitando a Jes\u00fas\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Concluyendo, expres\u00f3 el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>nunca se debe asesinar en nombre de Dios, porque para \u00c9l somos todos hermanos y hermanas. Pero juntos se puede dar la vida por los otros. Recemos para que no nos cansemos de testimoniar el Evangelio tambi\u00e9n en tiempo de tribulaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p><p>Hablando de la evangelizaci\u00f3n y hablando del celo apost\u00f3lico, despu\u00e9s de haber considerado el testimonio de san Pablo, verdadero \u201ccampe\u00f3n\u201d de celo apost\u00f3lico, hoy nuestra mirada se dirige no a una \u00fanica figura, sino a la constelaci\u00f3n de los\u00a0<em>m\u00e1rtires<\/em>, hombres y mujeres de todas las edades, lenguas y naciones que han dado la vida por Cristo, que han derramado la sangre por confesar a Cristo. Despu\u00e9s de la generaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles, han sido ellos, por excelencia, los \u201ctestigos\u201d del Evangelio. Los m\u00e1rtires: el primero fue el di\u00e1cono san Esteban, lapidado fuera de las murallas de Jerusal\u00e9n. La palabra \u201cmartirio\u201d deriva del griego\u00a0<em>martyria<\/em>, que significa precisamente\u00a0<em>testimonio<\/em>. \u00a0Un m\u00e1rtir es un testigo, uno que da testimonio hasta derramar la sangre. Sin embargo, enseguida en la Iglesia se us\u00f3 la palabra m\u00e1rtir para indicar a quien daba testimonio hasta el derramamiento de la sangre<a id=\"_ednref1\" href=\"#_edn1\">[i]<\/a>. Es decir, en un principio la palabra m\u00e1rtir indicaba el testimonio dado todos los d\u00edas, luego se utiliz\u00f3 para indicar al que da vida con el derramamiento.<\/p><p>Pero, los m\u00e1rtires no deben ser vistos como \u201ch\u00e9roes\u201d que han actuado individualmente, como flores que han brotado en un desierto, sino como frutos maduros y excelentes de la vi\u00f1a del Se\u00f1or, que es la Iglesia. En particular, los cristianos, participando asiduamente a la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, eran conducidos por el Esp\u00edritu a configurar su vida en la base de ese misterio de amor: es decir, sobre el hecho que el Se\u00f1or Jes\u00fas\u00a0<em>hab\u00eda dado su vida por ellos<\/em>\u00a0y, por tanto, tambi\u00e9n ellos pod\u00edan y deb\u00edan\u00a0<em>dar la vida por \u00c9l y por los hermanos<\/em>. Una gran generosidad, el camino de testimonio cristiano. San Agust\u00edn subraya a menudo esta din\u00e1mica de gratitud y de intercambio gratuito del don. Esto es, por ejemplo, lo que \u00e9l predicaba con ocasi\u00f3n de la fiesta de san Lorenzo: \u00abEjerc\u00eda el oficio de di\u00e1cono. All\u00ed administr\u00f3 la sagrada sangre de Cristo y all\u00ed derram\u00f3 la suya por el nombre de Cristo. El misterio de esta cena lo expuso con toda claridad el bienaventurado ap\u00f3stol Juan al decir:\u00a0\u201c<em>Como Cristo entreg\u00f3 su vida por nosotros, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros debemos entregarla por nuestros hermanos<\/em>\u201d (1 Jn 3, 16)\u00a0Esto, hermanos, lo entendi\u00f3 san Lorenzo; lo comprendi\u00f3 y lo realiz\u00f3. En efecto, prepar\u00f3 cosas semejantes a las tomadas en aquella mesa. Am\u00f3 a Cristo en su vida y le imit\u00f3 en su muerte\u00bb (<em>Serm\u00f3n<\/em>\u00a0304, 14;\u00a0<em>PL<\/em>\u00a038, 1395-1397). As\u00ed san Agust\u00edn explicaba el dinamismo espiritual que animaba a los m\u00e1rtires. Con estas palabras: los m\u00e1rtires aman a Cristo en su vida y lo imitan en su muerte.<\/p><p>Hoy, queridos hermanos y hermanas, recordamos a todos los m\u00e1rtires que han acompa\u00f1ado la vida de la Iglesia. Estos, como ya dije tantas veces,\u00a0<em>son m\u00e1s numerosos en nuestro tiempo que en los primeros siglos<\/em>. Hoy hay muchos m\u00e1rtires en la Iglesia, muchos, porque por confesar la fe cristiana son expulsados de la sociedad o van a la c\u00e1rcel\u2026 Son muchos. El Concilio Vaticano II nos recuerda que \u00abel martirio, en el que el disc\u00edpulo se asemeja al Maestro, que acept\u00f3 libremente la muerte por la salvaci\u00f3n del mundo, y se conforma a \u00c9l en la efusi\u00f3n de su sangre, es estimado por la Iglesia como un don eximio y la suprema prueba de amor\u00bb (Const.\u00a0<em><u>Lumen gentium<\/u><\/em>, 42). Los m\u00e1rtires, imitando a Jes\u00fas y con su gracia, convierten la violencia de quien rechaza el anuncio en una ocasi\u00f3n suprema de amor, que llega hasta el perd\u00f3n de los propios verdugos. Interesante esto: los m\u00e1rtires perdonan siempre a los verdugos. Esteban, el primer m\u00e1rtir, muri\u00f3 rezando: \u201cSe\u00f1or, perd\u00f3nales, no saben lo que hacen\u201d. Los m\u00e1rtires rezan por los verdugos.<\/p><p>Si bien son solo algunos a los que se les pide el martirio, \u00abtodos deben estar prestos a confesar a Cristo delante de los hombres y a seguirle, por el camino de la cruz, en medio de las persecuciones que nunca faltan a la Iglesia\u00bb (<em><u>ibid<\/u><\/em>., 42). Pero, \u00bfesto de las persecuciones es cosa de entonces? No, no: hoy. Hoy hay persecuciones contra los cristianos en el mundo, muchos, muchos. Son m\u00e1s los m\u00e1rtires de hoy que los de los primeros tiempos. Los m\u00e1rtires nos muestran que todo cristiano est\u00e1 llamado al testimonio de la vida, tambi\u00e9n cuando no llega al derramamiento de la sangre, haciendo de s\u00ed mismo un don a Dios y a los hermanos, imitando a Jes\u00fas.<\/p><p>Y quisiera concluir recordando el testimonio cristiano presente en cada rinc\u00f3n de la tierra. Pienso, por ejemplo, en Yemen, una tierra desde hace muchos a\u00f1os herida por una guerra terrible, olvidada, que ha dejado tantos muertos y que todav\u00eda hoy hace sufrir a tanta gente, especialmente a los ni\u00f1os. Precisamente en esta tierra ha habido testimonios luminosos de fe, como el de las hermanas Misioneras de la Caridad, que han dado la vida all\u00ed. Todav\u00eda hoy est\u00e1n presentes en Yemen, donde ofrecen asistencia a ancianos enfermos y a personas con discapacidad. Algunas de ellas han sufrido el martirio, pero las otras siguen, arriesgan la vida y van adelante. Acogen a todos, de cualquier religi\u00f3n, porque la caridad y la fraternidad no tiene confines. En julio de 1998 Sor Aletta, Sor Zelia y Sor Michael, mientras volv\u00edan a casa despu\u00e9s de la misa fueron asesinadas por un fan\u00e1tico, porque eran cristianas. M\u00e1s recientemente, poco despu\u00e9s del inicio del conflicto todav\u00eda en curso, en marzo de 2016, Sor Anselm, Sor Marguerite, Sor Reginette y Sor Judith fueron asesinadas junto a algunos laicos que las ayudaban en la obra de la caridad entre los \u00faltimos. Son los m\u00e1rtires de nuestro tiempo. Entre estos laicos asesinados, adem\u00e1s de cristianos hab\u00eda fieles musulmanes que trabajaban con las hermanas. Nos conmueve ver c\u00f3mo el testimonio de sangre puede unir personas de religiones diferentes. Nunca se debe asesinar en nombre de Dios, porque para \u00c9l somos todos hermanos y hermanas. Pero juntos se puede dar la vida por los otros.<\/p><p>Recemos para que no nos cansemos de testimoniar el Evangelio tambi\u00e9n en tiempo de tribulaci\u00f3n. Que todos los santos y las santas m\u00e1rtires sean semillas de paz y de reconciliaci\u00f3n entre los pueblos por un mundo m\u00e1s humano y fraterno, esperando que se manifieste en plenitud el Reino de los cielos, cuando Dios ser\u00e1 todo en todos (cfr.\u00a0<em>1 Cor<\/em>\u00a015,28).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Saludos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Por intercesi\u00f3n de los santos m\u00e1rtires, que proclamaron la fe hasta derramar su sangre, pidamos al Se\u00f1or que no nos cansemos de ser sus testigos, sobre todo en los momentos de tribulaci\u00f3n. Que Jes\u00fas los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[i]<\/a> Or\u00edgenes,&nbsp;<em>In Johannem<\/em>, II, 210: \u00abCualquiera que d\u00e9 testimonio de la verdad, ya sea de palabra o de hecho, o actuando de cualquier modo en su favor, puede leg\u00edtimamente ser llamado testigo. Pero el nombre de testigo (&nbsp;<em>martyres<\/em>) en sentido propio, la comunidad de hermanos, sorprendida por la fortaleza de los que lucharon por la verdad o la virtud hasta la muerte, ha tomado la costumbre de reservarlo para los que han testificado el misterio de la verdadera religi\u00f3n con el derramamiento de sangre\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Recemos para que no nos cansemos de testimoniar el Evangelio tambi\u00e9n en tiempo de tribulaci\u00f3n, as\u00ed lo ped\u00eda el Santo Padre en el final de su mensaje compartido durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. 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