{"id":239190,"date":"2023-04-28T08:00:00","date_gmt":"2023-04-28T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=239190"},"modified":"2023-04-28T10:58:54","modified_gmt":"2023-04-28T13:58:54","slug":"hungria-la-paz-nunca-vendra-de-la-persecucion-de-los-propios-intereses-estrategicos-sino-de-politicas-capaces-de-mirar-al-conjunto-al-desarrollo-de-todos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/hungria-la-paz-nunca-vendra-de-la-persecucion-de-los-propios-intereses-estrategicos-sino-de-politicas-capaces-de-mirar-al-conjunto-al-desarrollo-de-todos\/","title":{"rendered":"Hungr\u00eda | La paz nunca vendr\u00e1 de la persecuci\u00f3n de los propios intereses estrat\u00e9gicos, sino de pol\u00edticas capaces de mirar al conjunto, al desarrollo de todos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Hungr\u00eda | La paz nunca vendr\u00e1 de la persecuci\u00f3n de los propios intereses estrat\u00e9gicos, sino de pol\u00edticas capaces de mirar al conjunto, al desarrollo de todos<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> al compartir su mensaje en el encuentro con autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplom\u00e1tico de aquel pa\u00eds. Tras su arribo a <strong>Hungr\u00eda<\/strong>, a la ciudad de Budapest en el marco del 41\u00b0 viaje Apost\u00f3lico el <strong>Santo Padre<\/strong>, fue recibido en el aeropuerto internacional <strong>Ferenc Liszt<\/strong> en las primeras horas de la ma\u00f1ana de hoy (hora local).<\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente se traslad\u00f3 hasta el <strong>Antiguo Monasterio de las Carmelitas<\/strong> donde se celebr\u00f3 el encuentro con autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplom\u00e1tico, donde luego de escuchar los saludos de bienvenida, el <strong>Su Santidad<\/strong> comparti\u00f3 su mensaje. Luego de hablar sobre la historia fundacional de <strong>Hungr\u00eda<\/strong>, el <strong>Papa <\/strong>se\u00f1alaba que actualmente, <strong><em>\u201cen el mundo en que vivimos, sin embargo, la pasi\u00f3n por la pol\u00edtica comunitaria y el multilateralismo parece ser cosa del pasado: parece que asistimos al triste ocaso del sue\u00f1o coral de la paz, mientras los solistas de la guerra se hacen un hueco.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>En general, el entusiasmo por construir una comunidad de naciones pac\u00edfica y estable parece haberse desintegrado en la mente de la gente, mientras se marcan zonas, se marcan diferencias, vuelven a rugir los nacionalismos y se exasperan los juicios y los tonos hacia los dem\u00e1s\u201d.<\/em> <\/strong>Completando, agregaba, <strong><em>\u201c(\u2026) la paz nunca vendr\u00e1 de la persecuci\u00f3n de los propios intereses estrat\u00e9gicos, sino de pol\u00edticas capaces de mirar al conjunto, al desarrollo de todos: atentas a las personas, a los pobres y al ma\u00f1ana; no s\u00f3lo al poder, las ganancias y las oportunidades del presente\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p>a HUNGR\u00cdA<\/p>\n\n\n\n<p>(28 &#8211; 30 de abril de 2023)<\/p>\n\n\n\n<p>ENCUENTRO CON LAS AUTORIDADES, LA SOCIEDAD CIVIL Y EL CUERPO DIPLOM\u00c1TICO<\/p>\n\n\n\n<p>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>Antiguo Monasterio de las Carmelitas (Budapest)<\/p>\n\n\n\n<p>Viernes 28 de abril de 2023<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1ora Presidente de la Rep\u00fablica,<\/p>\n\n\n\n<p>Primer Ministro,<\/p>\n\n\n\n<p>distinguidos Miembros del Gobierno y del Cuerpo Diplom\u00e1tico,<\/p>\n\n\n\n<p>distinguidas Autoridades y Representantes de la sociedad civil,<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Se\u00f1oras y Se\u00f1ores<\/p><p>Les saludo cordialmente y agradezco a la Se\u00f1ora Presidente su bienvenida y tambi\u00e9n sus amables y profundas palabras. La pol\u00edtica nace de la ciudad, de la polis, de la pasi\u00f3n concreta por la convivencia, la garant\u00eda de los derechos y el respeto de los deberes. Pocas ciudades nos ayudan a reflexionar sobre ello como Budapest, que no s\u00f3lo es una capital se\u00f1orial y vital, sino un lugar central en la historia: testigo de importantes virajes a lo largo de los siglos, est\u00e1 llamada a ser protagonista del presente y del futuro; aqu\u00ed, como escribi\u00f3 uno de sus grandes poetas, \u00abse abrazan las suaves olas del Danubio, que es pasado, presente y futuro\u00bb (A. J\u00f3zsef, Al Danubio). Quisiera, pues, compartir algunas reflexiones, tomando Budapest como ciudad de historia, ciudad de puentes y ciudad de santos.<\/p><p>1. Ciudad de historia. Esta capital tiene or\u00edgenes antiguos, como demuestran los vestigios celtas y romanos. Su esplendor, sin embargo, nos remonta a la modernidad, cuando fue capital del Imperio Austroh\u00fangaro durante ese periodo de paz conocido como belle \u00e9poque, que dur\u00f3 desde los a\u00f1os de su fundaci\u00f3n hasta la Primera Guerra Mundial. Alz\u00e1ndose en tiempos de paz, ha conocido dolorosos conflictos: no s\u00f3lo invasiones de anta\u00f1o sino, en el siglo pasado, la violencia y la opresi\u00f3n causadas por las dictaduras nazi y comunista -\u00bfc\u00f3mo olvidar 1956? y, durante la Segunda Guerra Mundial, la deportaci\u00f3n de decenas y decenas de miles de habitantes, con la poblaci\u00f3n restante de origen jud\u00edo encerrada en el gueto y sometida a numerosas masacres. En este contexto hubo muchos justos valientes -pienso en el Nuncio Angelo Rotta, por ejemplo-, mucha resistencia y un gran empe\u00f1o en la reconstrucci\u00f3n, de modo que Budapest es hoy una de las ciudades europeas con mayor porcentaje de poblaci\u00f3n jud\u00eda, el centro de un pa\u00eds que conoce el valor de la libertad y que, tras haber pagado un alto precio a las dictaduras, lleva en s\u00ed la misi\u00f3n de custodiar el tesoro de la democracia y el sue\u00f1o de la paz.<\/p><p>Al respecto, quisiera volver a la fundaci\u00f3n de Budapest, que este a\u00f1o se celebra solemnemente. Tuvo lugar hace 150 a\u00f1os, en 1873, a partir de la uni\u00f3n de tres ciudades: Buda \u00d3buda al oeste del Danubio con Pest en la orilla opuesta. El nacimiento de esta gran capital en el coraz\u00f3n del continente recuerda el camino unificado emprendido por Europa, en el que Hungr\u00eda encuentra su lecho vital. En la posguerra, Europa represent\u00f3, junto con las Naciones Unidas, la gran esperanza, en el objetivo com\u00fan de que un v\u00ednculo m\u00e1s estrecho entre las naciones evitar\u00eda nuevos conflictos. Desgraciadamente, no fue as\u00ed. En el mundo en que vivimos, sin embargo, la pasi\u00f3n por la pol\u00edtica comunitaria y el multilateralismo parece ser cosa del pasado: parece que asistimos al triste ocaso del sue\u00f1o coral de la paz, mientras los solistas de la guerra se hacen un hueco. En general, el entusiasmo por construir una comunidad de naciones pac\u00edfica y estable parece haberse desintegrado en la mente de la gente, mientras se marcan zonas, se marcan diferencias, vuelven a rugir los nacionalismos y se exasperan los juicios y los tonos hacia los dem\u00e1s. En el plano internacional, parece incluso que la pol\u00edtica tiene por efecto exacerbar los \u00e1nimos en lugar de resolver los problemas, olvidando la madurez alcanzada tras los horrores de la guerra y retrocediendo a una especie de infantilismo b\u00e9lico. Pero la paz nunca vendr\u00e1 de la persecuci\u00f3n de los propios intereses estrat\u00e9gicos, sino de pol\u00edticas capaces de mirar al conjunto, al desarrollo de todos: atentas a las personas, a los pobres y al ma\u00f1ana; no s\u00f3lo al poder, las ganancias y las oportunidades del presente.<\/p><p>En esta coyuntura hist\u00f3rica, Europa es fundamental. Porque, gracias a su historia, representa la memoria de la humanidad y, por tanto, est\u00e1 llamada a desempe\u00f1ar el papel que le corresponde: el de unir lo lejano, el de acoger a los pueblos en su seno y el de no dejar a nadie para siempre como enemigo. Por eso es esencial redescubrir el alma europea: el entusiasmo y el sue\u00f1o de los padres fundadores, estadistas que supieron mirar m\u00e1s all\u00e1 de su tiempo, m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras nacionales y de las necesidades inmediatas, generando diplomacias capaces de recomponer la unidad, no de ensanchar las grietas. Pienso en cuando De Gasperi, en una mesa redonda en la que tambi\u00e9n participaron Schuman y Adenauer, dijo: \u00abEs por s\u00ed misma, no para oponerse a los dem\u00e1s, que preconizamos una Europa unida&#8230; trabajamos por la unidad, no por la divisi\u00f3n\u00bb (Discurso en la Mesa Redonda de Europa, Roma, 13 de octubre de 1953). Y de nuevo, a lo dicho por Schuman: \u00abLa contribuci\u00f3n que una Europa organizada y vital puede aportar a la civilizaci\u00f3n es indispensable para el mantenimiento de relaciones pac\u00edficas\u00bb, porque -\u00a1palabras memorables! &#8211; la paz mundial s\u00f3lo puede salvaguardarse mediante esfuerzos creadores proporcionados a los peligros que la amenazan\u00bb (Declaraci\u00f3n Schuman, 9 de mayo de 1950). En esta fase hist\u00f3rica, los peligros son muchos; pero, me pregunto, aun pensando en la atormentada Ucrania, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los esfuerzos creativos por la paz?<\/p><p>2. Budapest es una ciudad de puentes. Vista desde arriba, \u00abla perla del Danubio\u00bb muestra su car\u00e1cter distintivo precisamente por los puentes que unen sus partes, armonizando su configuraci\u00f3n con la del gran r\u00edo. Esta armon\u00eda con el entorno me lleva a elogiar el cuidado ecol\u00f3gico que este pa\u00eds persigue con gran empe\u00f1o. Pero los puentes, que conectan realidades diferentes, tambi\u00e9n nos sugieren que reflexionemos sobre la importancia de una unidad que no significa uniformidad. En Budapest, esto es evidente por la notable variedad de circunscripciones, m\u00e1s de veinte. Incluso la Europa de los veintisiete, construida para tender puentes entre las naciones, necesita la contribuci\u00f3n de todos sin menoscabo de la singularidad de ninguno. A este respecto, un padre fundador predijo: \u00abEuropa existir\u00e1 y nada se perder\u00e1 que haya hecho la gloria y la felicidad de cada naci\u00f3n\u00bb. Es precisamente en una sociedad m\u00e1s amplia, en una armon\u00eda m\u00e1s poderosa, donde el individuo puede afirmarse\u00bb (Intervenci\u00f3n cit.). Esta armon\u00eda es necesaria: un todo que no aplane las partes y unas partes que se sientan bien integradas en el todo, conservando su propia identidad. A este respecto, es significativo lo que afirma la Constituci\u00f3n h\u00fangara: \u00abLa libertad individual s\u00f3lo puede desarrollarse en cooperaci\u00f3n con los dem\u00e1s\u00bb; y de nuevo: \u00abConsideramos que nuestra cultura nacional es una rica contribuci\u00f3n a la multicolor unidad europea\u00bb.<\/p><p>Pienso, pues, en una Europa que no sea reh\u00e9n de los partidos, presa del populismo autorreferencial, pero que tampoco se convierta en una realidad fluida, cuando no gaseosa, en una especie de supranacionalismo abstracto, ajeno a la vida de los pueblos. Este es el nefasto camino de las \u00abcolonizaciones ideol\u00f3gicas\u00bb, que eliminan las diferencias, como en el caso de la llamada cultura de g\u00e9nero, o anteponen conceptos reductores de libertad a la realidad de la vida, por ejemplo, ostentando como logro un insensato \u00abderecho al aborto\u00bb, que siempre es una tr\u00e1gica derrota. En cambio, qu\u00e9 maravilloso es construir una Europa centrada en la persona y en las personas, donde haya pol\u00edticas eficaces para la natalidad y la familia -tenemos pa\u00edses en Europa con una media de edad de 46-48 a\u00f1os-, cuidadas con esmero en este pa\u00eds, donde las distintas naciones sean una familia en la que se aprecie el crecimiento y la singularidad de cada una. El puente m\u00e1s famoso de Budapest, el de las cadenas, nos ayuda a imaginar una Europa as\u00ed, formada por muchos grandes eslabones diferentes, que encuentran su firmeza en la formaci\u00f3n de s\u00f3lidos lazos entre s\u00ed. En esto ayuda la fe cristiana, y Hungr\u00eda puede actuar como \u00abconstructora de puentes\u00bb, aprovechando su espec\u00edfico car\u00e1cter ecum\u00e9nico: aqu\u00ed conviven sin antagonismos distintas Confesiones -recuerdo el encuentro que tuve con ellas hace a\u00f1o y medio-, colaborando respetuosamente, con esp\u00edritu constructivo. Con la mente y el coraz\u00f3n me dirijo a la abad\u00eda de Pannonhalma, uno de los grandes monumentos espirituales de este pa\u00eds, lugar de oraci\u00f3n y puente de fraternidad.<\/p><p>3. Y esto me lleva a considerar el \u00faltimo aspecto: Budapest como ciudad de santos -la se\u00f1ora Presidenta mencion\u00f3 a Santa Isabel-, como tambi\u00e9n sugiere el nuevo cuadro de esta sala. No podemos dejar de pensar en San Esteban, el primer rey de Hungr\u00eda, que vivi\u00f3 en una \u00e9poca en la que los cristianos de Europa estaban en plena comuni\u00f3n; su estatua, en el interior del castillo de Buda, domina y protege la ciudad, mientras que la bas\u00edlica a \u00e9l dedicada en el coraz\u00f3n de la capital es, junto con la de Esztergom, el edificio religioso m\u00e1s imponente del pa\u00eds. As\u00ed pues, la historia h\u00fangara naci\u00f3 marcada por la santidad, y no s\u00f3lo de un rey, sino de toda una familia: su esposa, la beata Gisela, y su hijo San Emerico. Este \u00faltimo recibi\u00f3 ciertas recomendaciones de su padre, que constituyen una especie de testamento para el pueblo magiar. Hoy me han prometido regalarme el tomo, \u00a1lo estoy esperando! Leemos all\u00ed unas palabras muy oportunas: \u00abTe recomiendo que seas bondadoso no s\u00f3lo con tu familia y parientes, o con los poderosos y ricos, o con tu pr\u00f3jimo y tu pueblo, sino tambi\u00e9n con los extranjeros\u00bb. San Esteban lo justifica con aut\u00e9ntico esp\u00edritu cristiano, escribiendo: \u00abEs la pr\u00e1ctica del amor la que conduce a la felicidad suprema\u00bb. Y concluye diciendo: \u00abSed mansos para no combatir nunca la verdad\u00bb (Admoniciones, X). De este modo combina inseparablemente la verdad y la mansedumbre. Es una gran ense\u00f1anza de fe: los valores cristianos no pueden testimoniarse a trav\u00e9s de la rigidez y la cerraz\u00f3n, porque la verdad de Cristo conlleva mansedumbre, conlleva dulzura, en el esp\u00edritu de las Bienaventuranzas. Aqu\u00ed est\u00e1 arraigada esa amabilidad popular h\u00fangara, revelada en ciertas expresiones del habla com\u00fan, como: \u00abj\u00f3nak lenni j\u00f3\u00bb [es bueno ser bueno] y \u00abjobb adni mint kapni\u00bb [es mejor dar que recibir].<\/p><p>Esto demuestra no s\u00f3lo la riqueza de una identidad s\u00f3lida, sino la necesidad de apertura a los dem\u00e1s, como reconoce la Constituci\u00f3n cuando declara: \u00abRespetamos la libertad y la cultura de los dem\u00e1s pueblos, nos comprometemos a cooperar con todas las naciones del mundo\u00bb. Contin\u00faa afirmando: \u00abLas minor\u00edas nacionales que viven con nosotros forman parte de la comunidad pol\u00edtica h\u00fangara y son partes constituyentes del Estado\u00bb, y se propone un compromiso \u00abpara el cuidado y la protecci\u00f3n [&#8230;] de las lenguas y las culturas de las minor\u00edas nacionales de Hungr\u00eda\u00bb. Esta perspectiva es verdaderamente evang\u00e9lica y contrarresta cierta tendencia, a veces justificada en nombre de las propias tradiciones e incluso de la fe, a replegarse sobre uno mismo.<\/p><p>El texto fundacional, en unas pocas palabras decisivas impregnadas de esp\u00edritu cristiano, afirma tambi\u00e9n: \u00abDeclaramos que la asistencia a los necesitados y a los pobres es una obligaci\u00f3n\u00bb. Esto recuerda la continuaci\u00f3n de la historia de la santidad h\u00fangara, relatada por los numerosos lugares de culto de la capital: del primer rey, que sent\u00f3 las bases de la vida comunitaria, pasamos a una princesa que elev\u00f3 el edificio a una mayor pureza. Es Santa Isabel, cuyo testimonio ha llegado a todas las latitudes. Esta hija de tu tierra muri\u00f3 a los veinticuatro a\u00f1os, tras renunciar a toda riqueza y repartirlo todo entre los pobres. Se dedic\u00f3 hasta el final, en el hospital que hab\u00eda construido, al cuidado de los enfermos: es una joya resplandeciente del Evangelio.<\/p><p>Distinguidas Autoridades, deseo agradecerles la promoci\u00f3n de obras caritativas y educativas inspiradas en estos valores y en las que est\u00e1 comprometida la comunidad cat\u00f3lica local, as\u00ed como el apoyo concreto a tantos cristianos probados en el mundo, especialmente en Siria y L\u00edbano. Una colaboraci\u00f3n fruct\u00edfera entre el Estado y la Iglesia es fecunda, pero, para serlo, necesita salvaguardar las debidas distinciones. Es importante que todo cristiano lo recuerde, teniendo como punto de referencia el Evangelio, para adherirse a las opciones libres y liberadoras de Jes\u00fas y no prestarse a una especie de colateralismo con la l\u00f3gica del poder. Desde este punto de vista, es bueno un laicismo sano, que no caiga en el laicismo generalizado, que se muestra al\u00e9rgico a todo aspecto sagrado y luego se inmola en los altares del beneficio. Los que se profesan cristianos, acompa\u00f1ados por los testigos de la fe, est\u00e1n llamados ante todo a dar testimonio y a caminar con todos, cultivando un humanismo inspirado en el Evangelio y enraizado en dos pistas fundamentales: reconocerse hijos amados del Padre y amar a cada uno como a un hermano.<\/p><p>En este sentido, San Esteban dej\u00f3 a su hijo unas extraordinarias palabras de fraternidad, diciendo que &#8216;adorna al pa\u00eds&#8217; quien llega a \u00e9l con lenguas y costumbres diferentes. Porque -escribi\u00f3- un pa\u00eds que s\u00f3lo tiene una lengua y una costumbre es d\u00e9bil y est\u00e1 ca\u00eddo. Por eso os recomiendo que acoj\u00e1is a los forasteros con amabilidad y los manteng\u00e1is en el honor, para que prefieran quedarse con vosotros antes que en otra parte&#8217; (Admoniciones, VI). Es un tema, el de la acogida, que suscita muchos debates en nuestro tiempo y es ciertamente complejo. Sin embargo, para quienes son cristianos, la actitud de fondo no puede ser distinta de la que transmiti\u00f3 san Esteban, despu\u00e9s de aprenderla de Jes\u00fas, que se identific\u00f3 con el extranjero al que hay que acoger (cf. Mt 25,35). Es pensando en Cristo presente en tantos hermanos y hermanas desesperados que huyen de los conflictos, la pobreza y el cambio clim\u00e1tico, como debemos abordar el problema sin excusas ni dilaciones. Es una cuesti\u00f3n que hay que abordar juntos, comunitariamente, tambi\u00e9n porque, en el contexto en que vivimos, las consecuencias afectar\u00e1n tarde o temprano a todos. Por eso es urgente que, como Europa, trabajemos en v\u00edas seguras y legales, en mecanismos compartidos ante un desaf\u00edo de \u00e9poca que no se puede frenar rechazando, sino que hay que aceptar para preparar un futuro que, si no es juntos, no ser\u00e1. Esto llama a primera l\u00ednea a quienes siguen a Jes\u00fas y quieren imitar el ejemplo de los testigos del Evangelio.<\/p><p>No es posible mencionar a todos los grandes confesores de la fe de la Sagrada Panonia, pero quisiera al menos mencionar a san Ladislao y a santa Margarita, y referirme a algunas figuras majestuosas del siglo pasado, como el card. J\u00f3zsef Mindszenty, los beatos obispos m\u00e1rtires Vilmos Apor y Zolt\u00e1n Meszl\u00e9nyi, y el beato L\u00e1szl\u00f3 Batthy\u00e1ny-Strattmann. Ellos son, junto con tantos justos de diversos credos, padres y madres de vuestra Patria. A ellos quisiera confiar el futuro de este pa\u00eds, tan querido para m\u00ed. Y mientras os agradezco que hay\u00e1is escuchado lo que ten\u00eda pensado compartir -os agradezco vuestra paciencia-, os aseguro mi cercan\u00eda y mis oraciones por todos los h\u00fangaros, y lo hago pensando especialmente en los que viven fuera de la Patria y en aquellos que he conocido en vida y que tanto bien me han hecho. Pienso en la comunidad religiosa h\u00fangara a la que asist\u00ed en Buenos Aires. \u00a1Isten, \u00e1ldd meg a magyart! [\u00a1Dios, bendiga a los h\u00fangaros!]<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hungr\u00eda | La paz nunca vendr\u00e1 de la persecuci\u00f3n de los propios intereses estrat\u00e9gicos, sino de pol\u00edticas capaces de mirar al conjunto, al desarrollo de todos, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre Francisco al compartir su mensaje en el encuentro con autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplom\u00e1tico de aquel pa\u00eds. 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