{"id":239193,"date":"2023-04-28T15:35:10","date_gmt":"2023-04-28T18:35:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=239193"},"modified":"2023-04-28T15:39:54","modified_gmt":"2023-04-28T18:39:54","slug":"hungria-contra-el-derrotismo-catastrofico-y-el-conformismo-mundano-el-evangelio-nos-da-ojos-nuevos-nos-da-la-gracia-del-discernimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/hungria-contra-el-derrotismo-catastrofico-y-el-conformismo-mundano-el-evangelio-nos-da-ojos-nuevos-nos-da-la-gracia-del-discernimiento\/","title":{"rendered":"Hungr\u00eda | Contra el derrotismo catastr\u00f3fico y el conformismo mundano, el Evangelio nos da ojos nuevos, nos da la gracia del discernimiento"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Hungr\u00eda | <\/strong><strong>Contra el derrotismo catastr\u00f3fico y el conformismo mundano, el Evangelio nos da ojos nuevos, nos da la gracia del discernimiento<\/strong>, as\u00ed lo expresaba el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> al compartir su mensaje en el encuentro con obispos, sacerdotes, di\u00e1conos, consagrados y consagradas, seminaristas y agentes pastorales. Celebrado en la <strong>Catedral de San Esteban<\/strong> de Budapest, donde el <strong>Papa<\/strong> pidi\u00f3 que la Iglesia en <strong>Hungr\u00eda<\/strong> d\u00e9 testimonio de una acogida con profec\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Iniciando, el <strong>Santo Padre<\/strong> recogiendo las palabras del arzobispo Veres, quien sintetizaba el deseo de los fieles de su pa\u00eds (Hungr\u00eda) como, \u00abEn este mundo cambiante queremos testimoniar que Cristo es nuestro futuro\u00bb, <strong>Su Santidad<\/strong> afirm\u00f3, \u201c<strong><em>Cristo es nuestro futuro. No las cosas cambiantes. Este es uno de los requisitos m\u00e1s importantes para nosotros: interpretar los cambios y las transformaciones de nuestro tiempo, intentando afrontar los retos pastorales lo mejor que podamos. Con Cristo y en Cristo. Nada fuera del Se\u00f1or, nada lejos del Se\u00f1or\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, dec\u00eda el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>\u00c9l es \u00abel Alfa y la Omega, el que es, el que era y el que ha de venir, el Todopoderoso\u00bb (Ap 1,8), el principio y el fin, el fundamento y la meta \u00faltima de la historia humana. Nuestra vida, aunque est\u00e9 marcada por la fragilidad, est\u00e1 firmemente puesta en sus manos. Si lo olvidamos, tambi\u00e9n nosotros, pastores y laicos, buscaremos medios e instrumentos humanos para defendernos del mundo, encerr\u00e1ndonos en nuestros confortables y tranquilos oasis religiosos; o, por el contrario, nos adaptaremos a los vientos cambiantes de la mundanidad y, entonces, nuestro cristianismo perder\u00e1 vigor y dejaremos de ser sal de la tierra. Volved a Cristo, que es el futuro, para no caer en los vientos cambiantes de la mundanidad, que es lo peor que le puede pasar a la Iglesia: una Iglesia mundana\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, el Pont\u00edfice expresaba, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>contra el derrotismo catastr\u00f3fico y el conformismo mundano, el Evangelio nos da ojos nuevos, nos da la gracia del discernimiento para entrar en nuestro tiempo con actitud de acogida, pero tambi\u00e9n con esp\u00edritu de profec\u00eda\u201d.<\/em><\/strong> Completando en otro p\u00e1rrafo agreg\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) estamos llamados a acoger como una planta fecunda el tiempo en que vivimos, con sus cambios y sus desaf\u00edos, porque a trav\u00e9s de todo esto -dice el Evangelio- el Se\u00f1or se acerca. Y mientras tanto, estamos llamados a cultivar este tiempo nuestro, a leerlo, a sembrar el Evangelio, a podar las ramas muertas del mal, a dar fruto. Estamos llamados a una acogida con profec\u00eda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p>a HUNGR\u00cdA<\/p>\n\n\n\n<p>(28 &#8211; 30 de abril de 2023)<\/p>\n\n\n\n<p>ENCUENTRO CON OBISPOS, SACERDOTES, DI\u00c1CONOS, CONSAGRADOS Y CONSAGRADAS<\/p>\n\n\n\n<p>SEMINARISTAS Y AGENTES PASTORALES<\/p>\n\n\n\n<p>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>Concatedral de San Esteban (Budapest)<\/p>\n\n\n\n<p>Viernes, 28 de abril de 2023<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Queridos hermanos obispos<\/p><p>queridos sacerdotes y di\u00e1conos, consagrados y consagradas y seminaristas<\/p><p>queridos agentes pastorales, hermanos y hermanas<\/p><p>\u00a1dics\u00e9rtess\u00e9k a J\u00e9zus Krisztus! [\u00a1laudetur Jesus Christus!]<\/p><p>Me alegra estar de nuevo aqu\u00ed despu\u00e9s de haber compartido con vosotros el 52\u00ba Congreso eucar\u00edstico internacional. Fue un momento de gran gracia y estoy seguro de que sus frutos espirituales est\u00e1n con vosotros. Doy las gracias al arzobispo Veres por el saludo que me ha dirigido y por haber recogido el deseo de los cat\u00f3licos de Hungr\u00eda con las siguientes palabras: \u00abEn este mundo cambiante queremos testimoniar que Cristo es nuestro futuro\u00bb. Cristo. No &#8216;el futuro es Cristo&#8217;, no: Cristo es nuestro futuro. No las cosas cambiantes. Este es uno de los requisitos m\u00e1s importantes para nosotros: interpretar los cambios y las transformaciones de nuestro tiempo, intentando afrontar los retos pastorales lo mejor que podamos. Con Cristo y en Cristo. Nada fuera del Se\u00f1or, nada lejos del Se\u00f1or.<\/p><p>Pero esto es posible mirando a Cristo como nuestro futuro: \u00c9l es \u00abel Alfa y la Omega, el que es, el que era y el que ha de venir, el Todopoderoso\u00bb (Ap 1,8), el principio y el fin, el fundamento y la meta \u00faltima de la historia humana. Contemplando en este tiempo pascual su gloria, la de Aquel que es \u00abel Primero y el \u00daltimo\u00bb (Ap 1,17), podemos mirar las tormentas que a veces azotan nuestro mundo, los cambios r\u00e1pidos y continuos de la sociedad y la misma crisis de fe en Occidente con una mirada que no cede a la resignaci\u00f3n y que no pierde de vista la centralidad de la Pascua: Cristo resucitado, centro de la historia, es el futuro. Nuestra vida, aunque est\u00e9 marcada por la fragilidad, est\u00e1 firmemente puesta en sus manos. Si lo olvidamos, tambi\u00e9n nosotros, pastores y laicos, buscaremos medios e instrumentos humanos para defendernos del mundo, encerr\u00e1ndonos en nuestros confortables y tranquilos oasis religiosos; o, por el contrario, nos adaptaremos a los vientos cambiantes de la mundanidad y, entonces, nuestro cristianismo perder\u00e1 vigor y dejaremos de ser sal de la tierra. Volved a Cristo, que es el futuro, para no caer en los vientos cambiantes de la mundanidad, que es lo peor que le puede pasar a la Iglesia: una Iglesia mundana.<\/p><p>\u00c9stas son, por tanto, las dos interpretaciones -me gustar\u00eda decir las dos tentaciones- de las que debemos cuidarnos siempre como Iglesia: una lectura catastrofista de la historia presente, que se alimenta del derrotismo de quienes repiten que todo est\u00e1 perdido, que ya no existen los valores del pasado, que no sabemos ad\u00f3nde iremos a parar. Es hermoso que el reverendo S\u00e1ndor expresara su gratitud a Dios, que le ha \u00abliberado del derrotismo\u00bb. \u00bfY qu\u00e9 hizo de su vida, una gran catedral? No, una iglesia peque\u00f1a, rural, de emergencia. Pero lo consigui\u00f3, no se dej\u00f3 vencer. \u00a1Gracias, hermano! Y luego el otro riesgo, el de la lectura ingenua del propio tiempo, que en cambio se basa en la comodidad del conformismo y nos hace creer que todo est\u00e1 bien despu\u00e9s de todo, que el mundo ya ha cambiado y debemos adaptarnos&#8230; sin discernimiento; esto es malo. Aqu\u00ed, contra el derrotismo catastr\u00f3fico y el conformismo mundano, el Evangelio nos da ojos nuevos, nos da la gracia del discernimiento para entrar en nuestro tiempo con actitud de acogida, pero tambi\u00e9n con esp\u00edritu de profec\u00eda. Por tanto, con una apertura acogedora a la profec\u00eda. No me gusta utilizar el adjetivo \u00abprof\u00e9tico\u00bb, est\u00e1 demasiado usado. Sustantivo: profec\u00eda. Vivimos una crisis de sustantivos y recurrimos tan, tan a menudo a los adjetivos. No: profec\u00eda. Esp\u00edritu, actitud acogedora, abierta, con profec\u00eda en el coraz\u00f3n.<\/p><p>A este prop\u00f3sito, quisiera detenerme brevemente en una bella imagen utilizada por Jes\u00fas: la de la higuera (cf. Mc 13,28-29). Nos la ofrece en el contexto del Templo de Jerusal\u00e9n. A los que se quedaban admirando sus hermosas piedras y viv\u00edan as\u00ed una especie de conformismo mundano, poniendo su seguridad en el espacio sagrado y en su solemne grandeza, Jes\u00fas les dice que no hay que absolutizar nada en esta tierra, porque todo es precario y no permanecer\u00e1 piedra sobre piedra -estamos leyendo en estos d\u00edas en el Oficio Divino el Apocalipsis, donde nos muestra que no permanecer\u00e1 piedra sobre piedra-, pero, al mismo tiempo, el Se\u00f1or no quiere inducir al des\u00e1nimo ni al miedo. Y por eso a\u00f1ade: cuando todas las cosas pasen, cuando caigan los templos humanos, cuando sucedan cosas terribles y haya violentas persecuciones, entonces \u00abver\u00e1n al Hijo del hombre que vendr\u00e1 sobre las nubes con gran poder y gloria\u00bb (v. 26). Y es aqu\u00ed donde nos invita a mirar a la higuera: \u00abDe la higuera aprend\u00e9is la par\u00e1bola: cuando su rama se ablanda y brotan las hojas, sab\u00e9is que el verano est\u00e1 cerca. As\u00ed tambi\u00e9n vosotros: cuando ve\u00e1is que suceden estas cosas, sabed que est\u00e1 cerca, que est\u00e1 a las puertas\u00bb (vv. 28-29). Por tanto, estamos llamados a acoger como una planta fecunda el tiempo en que vivimos, con sus cambios y sus desaf\u00edos, porque a trav\u00e9s de todo esto -dice el Evangelio- el Se\u00f1or se acerca. Y mientras tanto, estamos llamados a cultivar este tiempo nuestro, a leerlo, a sembrar el Evangelio, a podar las ramas muertas del mal, a dar fruto. Estamos llamados a una acogida con profec\u00eda.<\/p><p>Acoger con profec\u00eda: se trata de aprender a reconocer los signos de la presencia de Dios en la realidad, incluso all\u00ed donde no aparece expl\u00edcitamente marcada por el esp\u00edritu cristiano y nos llega con su car\u00e1cter desafiante o cuestionador. Y, al mismo tiempo, se trata de interpretarlo todo a la luz del Evangelio sin mundanizarnos -\u00a1cuidado! &#8211; sino como heraldos y testigos de la profec\u00eda cristiana. Cuidado con el proceso de mundanizaci\u00f3n. Caer en la mundanidad es quiz\u00e1 lo peor que le puede pasar a una comunidad cristiana. Vemos que incluso en este pa\u00eds, donde la tradici\u00f3n de la fe permanece firmemente arraigada, asistimos a la difusi\u00f3n del secularismo y de lo que le acompa\u00f1a, que a menudo corre el riesgo de amenazar la integridad y la belleza de la familia, de exponer a los j\u00f3venes a modelos de vida marcados por el materialismo y el hedonismo, y de polarizar el debate sobre nuevas cuestiones y desaf\u00edos. Por eso, la tentaci\u00f3n puede ser endurecerse, cerrarse en banda y adoptar una actitud de \u00abcombate\u00bb. Pero estas realidades pueden representar oportunidades para nosotros los cristianos, porque estimulan la fe y la profundizaci\u00f3n en ciertos temas, nos invitan a preguntarnos c\u00f3mo estos desaf\u00edos pueden entrar en di\u00e1logo con el Evangelio, a buscar nuevos caminos, instrumentos y lenguajes. En este sentido, Benedicto XVI afirm\u00f3 que las distintas \u00e9pocas de secularizaci\u00f3n vienen en ayuda de la Iglesia porque \u00abhan contribuido de modo esencial a su purificaci\u00f3n y reforma interior. En efecto, las secularizaciones [&#8230;] significaron cada vez una profunda liberaci\u00f3n de la Iglesia de las formas de mundanidad\u00bb (Encuentro con los cat\u00f3licos comprometidos en la Iglesia y la sociedad, Friburgo de Brisgovia, 25 de septiembre de 2011). Frente a cualquier tipo de secularizaci\u00f3n, hay un desaf\u00edo y una invitaci\u00f3n a limpiar la Iglesia de toda mundanidad. Volvamos a esta palabra, que es la peor: caer en la mundanidad es lo peor que nos puede pasar. Es un paganismo suave, es un paganismo que no te quita la paz, \u00bfpor qu\u00e9? \u00bfPorque es bueno? No, porque te anestesia.<\/p><p>El compromiso de entrar en di\u00e1logo con las situaciones de hoy pide a la Comunidad cristiana que est\u00e9 presente y d\u00e9 testimonio, que sea capaz de escuchar las preguntas y los desaf\u00edos sin miedo ni rigidez. Y esto no es f\u00e1cil en la situaci\u00f3n actual, porque no faltan las dificultades internas. En particular, quisiera hacer hincapi\u00e9 en la sobrecarga de trabajo de los sacerdotes. Por una parte, en efecto, las exigencias de la vida parroquial y pastoral son numerosas, pero, por otra, las vocaciones disminuyen y los sacerdotes son pocos, a menudo avanzados en a\u00f1os y con algunos signos de fatiga. Se trata de una condici\u00f3n com\u00fan a muchas realidades europeas, respecto a la cual es importante que todos -p\u00e1rrocos y laicos- se sientan corresponsables: ante todo en la oraci\u00f3n, porque las respuestas vienen del Se\u00f1or y no del mundo, del sagrario y no del ordenador. Y luego en la pasi\u00f3n por la pastoral vocacional, buscando la manera de ofrecer con entusiasmo a los j\u00f3venes la fascinaci\u00f3n de seguir a Jes\u00fas incluso en una consagraci\u00f3n especial.<\/p><p>Es hermoso lo que nos cont\u00f3 Sor Krisztina&#8230; \u00a1Pero la suya fue una vocaci\u00f3n dif\u00edcil! Porque para hacerse dominica primero la ayud\u00f3 un sacerdote franciscano, luego los jesuitas con los ejercicios&#8230; y al final se hizo dominica. \u00a1Bravo! \u00a1Qu\u00e9 buen camino has tomado! Es hermoso lo que nos contaste sobre &#8216;discutir con Jes\u00fas&#8217; por qu\u00e9 te llam\u00f3 -\u00e9l quer\u00eda que llamara a las hermanas, no a ti-; \u00a1hay necesidad de que los que escuchan y ayudan discutan bien con el Se\u00f1or! Y, m\u00e1s en general, hay necesidad de iniciar una reflexi\u00f3n eclesial -sinodal, a hacer todos juntos- para actualizar la vida pastoral, sin contentarse con repetir el pasado y sin tener miedo a reconfigurar la parroquia en el territorio, pero poniendo la evangelizaci\u00f3n como prioridad e iniciando una colaboraci\u00f3n activa entre sacerdotes, catequistas, agentes de pastoral, profesores. Ya est\u00e1is en este camino: por favor, no os deteng\u00e1is. Buscad los caminos posibles para colaborar gozosamente en la causa del Evangelio y llevar adelante juntos, cada uno con su propio carisma, la pastoral como anuncio, anuncio kerigm\u00e1tico, es decir, que mueve las conciencias. Es hermoso en este sentido lo que nos dec\u00eda Dorina sobre la necesidad de llegar al pr\u00f3jimo a trav\u00e9s de la narraci\u00f3n, de la comunicaci\u00f3n, tocando la vida cotidiana. Y aqu\u00ed me detengo un poco para subrayar la hermosa labor de los catequistas, este antiquum ministerium. Hay lugares en el mundo -pensemos en \u00c1frica, por ejemplo- donde la evangelizaci\u00f3n la llevan a cabo los catequistas. Los catequistas son pilares de la Iglesia. Gracias por lo que hac\u00e9is. Y doy las gracias a los di\u00e1conos y a los catequistas, que tienen un papel decisivo en la transmisi\u00f3n de la fe a las j\u00f3venes generaciones, y a todos aquellos, profesores y formadores, que se comprometen generosamente en el campo de la educaci\u00f3n: \u00a1gracias, muchas gracias!<\/p><p>Perm\u00edtanme decir entonces que una buena pastoral es posible si somos capaces de vivir ese amor que el Se\u00f1or nos ha mandado y que es don de su Esp\u00edritu. Si estamos distantes o divididos, si nos volvemos r\u00edgidos en nuestras posiciones y grupos, no damos fruto; pensamos en nosotros mismos, en nuestras ideas y teolog\u00edas. Es triste cuando estamos divididos porque, en vez de jugar en equipo, jugamos el juego del enemigo: el diablo es el que divide, y es un artista en hacerlo, es su especialidad. Y vemos obispos desconectados entre s\u00ed, sacerdotes en tensi\u00f3n con obispos, sacerdotes mayores en conflicto con los m\u00e1s j\u00f3venes, diocesanos con religiosos, presb\u00edteros con laicos, latinos con griegos; nos polarizamos en cuestiones que conciernen a la vida de la Iglesia, pero tambi\u00e9n en aspectos pol\u00edticos y sociales, atrincher\u00e1ndonos en posiciones ideol\u00f3gicas. \u00a1Que no entren las ideolog\u00edas! La vida de fe, el acto de fe no pueden reducirse a ideolog\u00eda: eso es del demonio. No, por favor: la primera pastoral es el testimonio de comuni\u00f3n, porque Dios es comuni\u00f3n y est\u00e1 presente donde hay caridad fraterna. Superemos las divisiones humanas para trabajar juntos en la vi\u00f1a del Se\u00f1or. Sumerj\u00e1monos en el esp\u00edritu del Evangelio, arraigu\u00e9monos en la oraci\u00f3n, especialmente en la adoraci\u00f3n y en la escucha de la Palabra de Dios, cultivemos la formaci\u00f3n permanente, la fraternidad, la cercan\u00eda y la atenci\u00f3n a los dem\u00e1s. Se ha puesto en nuestras manos un gran tesoro, \u00a1no lo desperdiciemos persiguiendo realidades secundarias al Evangelio!<\/p><p>Y aqu\u00ed perm\u00edtanme decirles: cuidado con la ch\u00e1chara, la ch\u00e1chara entre obispos, entre sacerdotes, entre monjas, entre laicos&#8230; La ch\u00e1chara destruye. Parece una cosa tan bonita, la ch\u00e1chara, un caramelo de az\u00facar, es bonito charlar de los dem\u00e1s. Uno cae a menudo en esto. Ten cuidado, porque es el camino de la destrucci\u00f3n. Si una persona consagrada o un laico que vive en serio, consigue no chismorrear nunca sobre otro, \u00e9se es un santo. Id por este camino: nada de chismorreos. \u00abEh, Padre, es dif\u00edcil, porque a veces uno resbala: ese comentario, ese otro&#8230;\u00bb. Hay un buen remedio contra la ch\u00e1chara: la oraci\u00f3n, por ejemplo; pero hay otro buen remedio: morderse la lengua. Te muerdes la lengua y no parloteas. \u00bfDe acuerdo?<\/p><p>Y otra cosa quiero decir a los sacerdotes, para ofrecer al pueblo santo de Dios el rostro del Padre y crear un esp\u00edritu de familia: no seamos r\u00edgidos, sino tengamos miradas y acercamientos misericordiosos y compasivos. Sobre esto quiero subrayar una cosa: cu\u00e1l es el estilo de Dios. El primer estilo de Dios es la actitud de cercan\u00eda. \u00c9l mismo lo dijo en el Deuteronomio: \u00abDime, \u00bfqu\u00e9 pueblo tiene a sus dioses tan cerca de s\u00ed como t\u00fa me tienes a m\u00ed?\u00bb. La actitud de Dios es la cercan\u00eda, con compasi\u00f3n y ternura. Cercan\u00eda, compasi\u00f3n y ternura: \u00e9se es el estilo de Dios. Sigamos con este estilo. Yo, \u00bfsoy cercano a la gente, ayudo a la gente, soy compasivo o condeno a todo el mundo? \u00bfSoy tierno, suave? Para esto, nada de rigidez, sino cercan\u00eda, compasi\u00f3n y ternura. A este respecto, me han impresionado las palabras del P. J\u00f3zsef, que ha recordado la entrega y el ministerio de su hermano, el Beato J\u00e1nos Brenner, b\u00e1rbaramente asesinado con s\u00f3lo 26 a\u00f1os. \u00a1Cu\u00e1ntos testigos y confesores de la fe tuvo este pueblo durante los totalitarismos del siglo pasado! \u00a1Han sufrido tanto! El Beato J\u00e1nos experiment\u00f3 tanto sufrimiento en su propia piel y le habr\u00eda sido f\u00e1cil guardar rencor, encerrarse en s\u00ed mismo, endurecerse. En cambio, fue un buen pastor.<\/p><p>Esta actitud nos capacita para la acogida, una acogida que es profec\u00eda: es decir, para transmitir el consuelo del Se\u00f1or en las situaciones de dolor y pobreza del mundo, estando cerca de los cristianos perseguidos, de los emigrantes que buscan hospitalidad, de las personas de otras etnias, de cualquier persona necesitada. Ten\u00e9is grandes ejemplos de santidad en este sentido, como san Mart\u00edn. Su gesto de compartir su capa con los pobres es mucho m\u00e1s que una obra de caridad: es la imagen de la Iglesia hacia la que hay que tender, es lo que la Iglesia de Hungr\u00eda puede llevar como profec\u00eda al coraz\u00f3n de Europa: la misericordia, la proximidad. Pero quisiera recordar tambi\u00e9n a San Esteban, cuya reliquia est\u00e1 aqu\u00ed a mi lado: \u00e9l, que confi\u00f3 primero la naci\u00f3n a la Madre de Dios, que fue un intr\u00e9pido evangelizador y fundador de monasterios y abad\u00edas, supo tambi\u00e9n escuchar y dialogar con todos y ocuparse de los pobres: les baj\u00f3 los impuestos y fue a mendigar disfrazado para no ser reconocido. \u00c9sta es la Iglesia que debemos so\u00f1ar: una Iglesia capaz de escucharse, de dialogar, de cuidar a los m\u00e1s d\u00e9biles; una Iglesia acogedora para todos, una Iglesia valiente para llevar a cada uno la profec\u00eda del Evangelio.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hungr\u00eda | Contra el derrotismo catastr\u00f3fico y el conformismo mundano, el Evangelio nos da ojos nuevos, nos da la gracia del discernimiento, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre Francisco al compartir su mensaje en el encuentro con obispos, sacerdotes, di\u00e1conos, consagrados y consagradas, seminaristas y agentes pastorales. 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