{"id":239221,"date":"2023-04-30T07:17:23","date_gmt":"2023-04-30T10:17:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=239221"},"modified":"2023-04-30T07:17:25","modified_gmt":"2023-04-30T10:17:25","slug":"hungria-despues-de-habernos-devuelto-al-abrazo-de-dios-y-al-redil-de-la-iglesia-jesus-es-la-puerta-que-nos-conduce-al-mundo-nos-impulsa-a-salir-al-encuentro-de-nuestros-hermanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/hungria-despues-de-habernos-devuelto-al-abrazo-de-dios-y-al-redil-de-la-iglesia-jesus-es-la-puerta-que-nos-conduce-al-mundo-nos-impulsa-a-salir-al-encuentro-de-nuestros-hermanos\/","title":{"rendered":"Hungr\u00eda | Despu\u00e9s de habernos devuelto al abrazo de Dios y al redil de la Iglesia, Jes\u00fas es la puerta que nos conduce al mundo: nos impulsa a salir al encuentro de nuestros hermanos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Hungr\u00eda | Despu\u00e9s de habernos devuelto al abrazo de Dios y al redil de la Iglesia, Jes\u00fas es la puerta que nos conduce al mundo: nos impulsa a salir al encuentro de nuestros hermanos<\/strong>, as\u00ed lo afirmaba el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la Homil\u00eda en la ma\u00f1ana de hoy, en festividad del Domingo del Buen Pastor. Celebrada en la plaza <strong>Kossuth Lajos<\/strong> en la ciudad de <strong>Budapest<\/strong>, Su <strong>Santidad Francisco<\/strong> iniciaba su actividad en el cuarto domingo de la Pascua.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Homil\u00eda dec\u00eda, <strong><em>\u201clas \u00faltimas palabras que pronuncia Jes\u00fas, en el Evangelio que hemos escuchado, resumen el sentido de su misi\u00f3n: \u00abHe venido para que tengan vida y la tengan en abundancia\u00bb (Jn 10,10). Contemplemos, pues, la imagen del Buen Pastor, y deteng\u00e1monos en dos acciones que, seg\u00fan el Evangelio, \u00c9l realiza por sus ovejas: primero las llama, despu\u00e9s las conduce\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Papa<\/strong> agregaba, <strong><em>\u201c(\u2026) tambi\u00e9n hoy, en cada situaci\u00f3n de la vida, en lo que llevamos en el coraz\u00f3n, en nuestros desconciertos, en nuestros miedos, en el sentimiento de derrota que a veces nos asalta, en la c\u00e1rcel de la tristeza que amenaza con enjaularnos, \u00c9l nos llama. Viene como Buen Pastor y nos llama por nuestro nombre, para decirnos cu\u00e1n preciosos somos a sus ojos, para curar nuestras heridas y tomar sobre s\u00ed nuestras debilidades, para reunirnos en unidad en su redil y hacernos familiares al Padre y entre nosotros\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, compart\u00eda el Pont\u00edfice, <strong><em>\u201cdespu\u00e9s de llamar a las ovejas, el Pastor \u00ablas conduce fuera\u00bb (Jn 10,3). Primero las trajo al redil llam\u00e1ndolas, ahora las empuja fuera. Primero somos reunidos en la familia de Dios para ser constituidos su pueblo, despu\u00e9s somos enviados al mundo para que, con valent\u00eda y sin miedo, nos convirtamos en heraldos de la Buena Nueva, en testigos del Amor que nos ha regenerado\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201cdespu\u00e9s de habernos devuelto al abrazo de Dios y al redil de la Iglesia, Jes\u00fas es la puerta que nos conduce al mundo: nos impulsa a salir al encuentro de nuestros hermanos. Y record\u00e9moslo bien: todos nosotros, nadie excluido, estamos llamados a esto, a salir de nuestras zonas de confort y a tener el valor de llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio (cf. Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii gaudium, 20)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Subrayando, revelaba el Papa, <strong><em>\u201cser \u00abextrovertidos\u00bb significa para cada uno de nosotros llegar a ser, como Jes\u00fas, una puerta abierta. Es triste y duele ver puertas cerradas: las puertas cerradas de nuestro ego\u00edsmo hacia los que caminan a nuestro lado cada d\u00eda; las puertas cerradas de nuestro individualismo en una sociedad que corre el riesgo de atrofiarse en la soledad (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p>en HUNGR\u00cdA<\/p>\n\n\n\n<p>(28 &#8211; 30 abril 2023)<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>Plaza Kossuth Lajos (Budapest)<\/p>\n\n\n\n<p>domingo, 30 abril 2023<\/p>\n\n\n\n<p>Las \u00faltimas palabras que pronuncia Jes\u00fas, en el Evangelio que hemos escuchado, resumen el sentido de su misi\u00f3n: \u00abHe venido para que tengan vida y la tengan en abundancia\u00bb (Jn 10,10). Esto es lo que hace un buen pastor: da la vida por sus ovejas. Por eso Jes\u00fas, como un pastor que va en busca de su reba\u00f1o, vino a buscarnos cuando est\u00e1bamos perdidos; como un pastor, vino a arrancarnos de la muerte; como un pastor, que conoce a sus ovejas una por una y las ama con ternura infinita, nos llev\u00f3 al redil del Padre, haci\u00e9ndonos sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Contemplemos, pues, la imagen del Buen Pastor, y deteng\u00e1monos en dos acciones que, seg\u00fan el Evangelio, \u00c9l realiza por sus ovejas: primero las llama, despu\u00e9s las conduce.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>En primer lugar, \u00abllama a sus ovejas\u00bb (v. 3). Al principio de nuestra historia de salvaci\u00f3n no estamos nosotros con nuestros m\u00e9ritos, nuestras capacidades, nuestras estructuras; en el origen est\u00e1 la llamada de Dios, su deseo de llegar hasta nosotros, su preocupaci\u00f3n por cada uno de nosotros, la abundancia de su misericordia que quiere salvarnos del pecado y de la muerte, para darnos vida en abundancia y alegr\u00eda sin fin. Jes\u00fas vino como el buen Pastor de la humanidad para llamarnos y llevarnos a casa. Entonces nosotros, haciendo memoria agradecida, podemos recordar su amor por nosotros, por nosotros que est\u00e1bamos lejos de \u00c9l. S\u00ed, mientras \u00abest\u00e1bamos todos perdidos como un reba\u00f1o\u00bb y \u00abcada uno iba por su lado\u00bb (Is 53, 6), \u00c9l tom\u00f3 sobre s\u00ed nuestras iniquidades y carg\u00f3 con nuestros pecados, llev\u00e1ndonos de nuevo al coraz\u00f3n del Padre. As\u00ed escuchamos al ap\u00f3stol Pedro en la segunda lectura: \u00abVosotros andabais errantes como ovejas, pero ahora hab\u00e9is sido conducidos de nuevo al pastor y guardi\u00e1n de vuestras almas\u00bb (1 Pe 2, 25). Y, tambi\u00e9n hoy, en cada situaci\u00f3n de la vida, en lo que llevamos en el coraz\u00f3n, en nuestros desconciertos, en nuestros miedos, en el sentimiento de derrota que a veces nos asalta, en la c\u00e1rcel de la tristeza que amenaza con enjaularnos, \u00c9l nos llama. Viene como Buen Pastor y nos llama por nuestro nombre, para decirnos cu\u00e1n preciosos somos a sus ojos, para curar nuestras heridas y tomar sobre s\u00ed nuestras debilidades, para reunirnos en unidad en su redil y hacernos familiares al Padre y entre nosotros. Hermanos y hermanas, al estar aqu\u00ed esta ma\u00f1ana, sentimos la alegr\u00eda de ser el pueblo santo de Dios: todos hemos nacido de su llamada; es \u00c9l quien nos ha convocado y, por eso, somos su pueblo, su reba\u00f1o, su Iglesia. \u00c9l nos ha reunido aqu\u00ed para que, aunque seamos distintos unos de otros y pertenezcamos a comunidades diferentes, la grandeza de su amor nos re\u00fana a todos en un solo abrazo. Es bueno encontrarnos juntos: los Obispos y los sacerdotes, los religiosos y los fieles laicos; y es bueno compartir esta alegr\u00eda junto con las Delegaciones ecum\u00e9nicas, los responsables de la Comunidad jud\u00eda, los representantes de las instituciones civiles y el Cuerpo diplom\u00e1tico. Esto es catolicidad: todos nosotros, llamados por el nombre del Buen Pastor, estamos llamados a acoger y difundir su amor, a hacer que su redil sea inclusivo y nunca exclusivo. Y, por tanto, todos estamos llamados a cultivar relaciones de fraternidad y colaboraci\u00f3n, sin dividirnos entre nosotros, sin considerar nuestra comunidad como un \u00e1mbito reservado, sin dejarnos atrapar por la preocupaci\u00f3n de defender cada uno su propio espacio, sino abri\u00e9ndonos al amor mutuo.<\/li><li>Despu\u00e9s de llamar a las ovejas, el Pastor \u00ablas conduce fuera\u00bb (Jn 10,3). Primero las trajo al redil llam\u00e1ndolas, ahora las empuja fuera. Primero somos reunidos en la familia de Dios para ser constituidos su pueblo, despu\u00e9s somos enviados al mundo para que, con valent\u00eda y sin miedo, nos convirtamos en heraldos de la Buena Nueva, en testigos del Amor que nos ha regenerado. Este movimiento -entrar y salir- podemos captarlo a partir de otra imagen que Jes\u00fas utiliza: la de la puerta. Dice: \u00abYo soy la puerta: el que entre por m\u00ed, se salvar\u00e1; entrar\u00e1 y saldr\u00e1 y encontrar\u00e1 pastos\u00bb (v. 9). Oig\u00e1moslo otra vez: entrar\u00e1 y saldr\u00e1. Por una parte, Jes\u00fas es la puerta que se nos ha abierto de par en par para entrar en la comuni\u00f3n del Padre y experimentar su misericordia; pero, como todo el mundo sabe, una puerta abierta no s\u00f3lo sirve para entrar, sino tambi\u00e9n para salir del lugar en el que uno se encuentra. Por eso, despu\u00e9s de habernos devuelto al abrazo de Dios y al redil de la Iglesia, Jes\u00fas es la puerta que nos conduce al mundo: nos impulsa a salir al encuentro de nuestros hermanos. Y record\u00e9moslo bien: todos nosotros, nadie excluido, estamos llamados a esto, a salir de nuestras zonas de confort y a tener el valor de llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio (cf. Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii gaudium, 20). Hermanos y hermanas, ser \u00abextrovertidos\u00bb significa para cada uno de nosotros llegar a ser, como Jes\u00fas, una puerta abierta. Es triste y duele ver puertas cerradas: las puertas cerradas de nuestro ego\u00edsmo hacia los que caminan a nuestro lado cada d\u00eda; las puertas cerradas de nuestro individualismo en una sociedad que corre el riesgo de atrofiarse en la soledad; las puertas cerradas de nuestra indiferencia hacia los que sufren y son pobres; las puertas cerradas hacia los que son extranjeros, diferentes, emigrantes, pobres. E incluso las puertas cerradas de nuestras comunidades eclesiales: cerradas entre nosotros, cerradas hacia el mundo, cerradas hacia los que \u00abno est\u00e1n en regla\u00bb, cerradas hacia los que anhelan el perd\u00f3n de Dios. Hermanos y hermanas, por favor, por favor: \u00a1abramos las puertas! Intentemos ser tambi\u00e9n nosotros -con palabras, gestos, actividades cotidianas- como Jes\u00fas: una puerta abierta, una puerta que nunca se cierra en las narices de nadie, una puerta que permite a todos entrar y experimentar la belleza del amor y del perd\u00f3n del Se\u00f1or. Lo repito especialmente a m\u00ed mismo, a mis hermanos obispos y sacerdotes: a nosotros los pastores. Porque el pastor, dice Jes\u00fas, no es ladr\u00f3n ni salteador (cf. Jn 10, 8); es decir, no se aprovecha de su funci\u00f3n, no oprime al reba\u00f1o que le ha sido confiado, no \u00abroba\u00bb el espacio a sus hermanos laicos, no ejerce una autoridad r\u00edgida. Hermanos, anim\u00e9monos a ser cada vez m\u00e1s puertas abiertas: \u00abfacilitadores\u00bb de la gracia de Dios, expertos en cercan\u00eda, dispuestos a ofrecer nuestra vida, como Jesucristo, nuestro Se\u00f1or y nuestro todo, nos ense\u00f1a con los brazos abiertos desde la c\u00e1tedra de la cruz y nos muestra cada vez en el altar, el Pan vivo partido por nosotros. Lo digo tambi\u00e9n a nuestros hermanos y hermanas laicos, a los catequistas, a los agentes de pastoral, a los que tienen responsabilidades pol\u00edticas y sociales, a los que simplemente hacen su vida cotidiana, a veces con dificultad: \u00a1seamos puertas abiertas! Dejemos que entre en nuestros corazones el Se\u00f1or de la vida, su Palabra que consuela y sana, y luego salgamos y seamos nosotros mismos puertas abiertas en la sociedad. Seamos abiertos e inclusivos los unos con los otros, para ayudar a Hungr\u00eda a crecer en la fraternidad, camino hacia la paz. Amados, Jes\u00fas, el Buen Pastor, nos llama por nuestro nombre y nos cuida con infinita ternura. \u00c9l es la puerta y quien entra por \u00c9l tiene vida eterna: \u00c9l es, por tanto, nuestro futuro, un futuro de \u00abvida en abundancia\u00bb (Jn 10,10). Por eso, no nos desanimemos nunca, no nos dejemos robar la alegr\u00eda y la paz que \u00c9l nos ha dado, no nos encerremos en los problemas o en la apat\u00eda. Dej\u00e9monos acompa\u00f1ar por nuestro Pastor: \u00a1con \u00c9l nuestra vida, nuestras familias, nuestras comunidades cristianas y toda Hungr\u00eda brillar\u00e1n con vida nueva!<\/li><\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hungr\u00eda | Despu\u00e9s de habernos devuelto al abrazo de Dios y al redil de la Iglesia, Jes\u00fas es la puerta que nos conduce al mundo: nos impulsa a salir al encuentro de nuestros hermanos, as\u00ed lo afirmaba el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda en la ma\u00f1ana de hoy, en festividad del Domingo del Buen [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":239222,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[28,58,144,642],"class_list":["post-239221","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-papa-francisco","tag-santa-sede","tag-viaje-apostolico","tag-viaje-apostolico-hungria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/239221","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=239221"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/239221\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/239222"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=239221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=239221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=239221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}