{"id":239879,"date":"2023-08-02T21:12:00","date_gmt":"2023-08-03T00:12:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=239879"},"modified":"2023-08-03T09:21:39","modified_gmt":"2023-08-03T12:21:39","slug":"jmj-2023-en-la-barca-de-la-iglesia-tiene-que-haber-lugar-para-todos-comprometiendose-personalmente-en-el-anuncio-del-evangelio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/jmj-2023-en-la-barca-de-la-iglesia-tiene-que-haber-lugar-para-todos-comprometiendose-personalmente-en-el-anuncio-del-evangelio\/","title":{"rendered":"JMJ 2023 | En la barca de la Iglesia tiene que haber lugar para todos, comprometi\u00e9ndose personalmente en el anuncio del Evangelio"},"content":{"rendered":"\n<p>PORTUGAL<\/p>\n\n\n\n<p><strong>JMJ 2023 | <\/strong><strong>En la barca de la Iglesia tiene que haber lugar para todos, comprometi\u00e9ndose personalmente en el anuncio del Evangelio<\/strong>, as\u00ed lo ped\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante el encuentro con Obispos, Sacerdotes, Di\u00e1conos, Consagrados, Seminaristas y agentes pastorales. Fue en la primera jornada suya en su visita a <strong>Lisboa, Portugal<\/strong> en el marco de la <strong>Jornada Mundial de la Juventud<\/strong> (JMJ), celebrada en el Monasterio de los Jer\u00f3nimos.<\/p>\n\n\n\n<p>A ellos, les dec\u00eda, <strong><em>\u201cme siento feliz de estar entre ustedes para vivir junto a tantos j\u00f3venes la Jornada Mundial de la Juventud, pero tambi\u00e9n para compartir vuestro camino eclesial, vuestros cansancios y esperanzas\u201d.<\/em><\/strong> Continuando, se\u00f1alaba el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201cquisiera detenerme en esta llamada, que pone de manifiesto lo que acabamos de escuchar en la Lectura breve de V\u00edsperas: el Se\u00f1or nos ha salvado, nos ha llamado no por nuestras obras, sino por su gracia (cf.&nbsp;2 Tm&nbsp;1,9)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Entonces Jes\u00fas subi\u00f3 a la barca de Sim\u00f3n y, despu\u00e9s de haber hablado a la multitud, cambi\u00f3 la vida de aquellos pescadores invit\u00e1ndolos a remar mar adentro y a echar las redes\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, en otro p\u00e1rrafo compart\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>hac\u00eda poco que hab\u00eda comenzado su predicaci\u00f3n en la sinagoga de Nazaret, pero sus compatriotas lo hab\u00edan empujado fuera de la ciudad e incluso hab\u00edan intentado matarlo (cf.&nbsp;Lc&nbsp;4,28-30). Entonces \u00c9l sali\u00f3 del lugar sagrado y comenz\u00f3 a predicar la Palabra entre la gente, en las calles donde las mujeres y los hombres de su tiempo se afanaban cada d\u00eda.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>A Cristo lo que le interesa es&nbsp;llevar la cercan\u00eda de Dios, precisamente a los lugares y las situaciones donde las personas viven, luchan, esperan, a veces teniendo entre las manos fracasos y frustraciones, justamente como esos pescadores que durante la noche no hab\u00edan sacado nada. Jes\u00fas mira con ternura a Sim\u00f3n y a sus compa\u00f1eros que, cansados y amargados, lavan sus redes, realizando un gesto<\/em><\/strong><strong><em> repetitivo, autom\u00e1tico, pero tambi\u00e9n lleno de fatiga y resignaci\u00f3n: no quedaba m\u00e1s que volver a casa con las manos vac\u00edas. A veces, en nuestro camino eclesial, podemos experimentar un cansancio similar. Cansancio\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro fragmento, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, subrayaba, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>esto a menudo se acent\u00faa por la desilusi\u00f3n o la rabia que algunos alimentan en relaci\u00f3n a la Iglesia, en algunos casos por nuestro mal testimonio y por los esc\u00e1ndalos que han desfigurado su rostro, y que llaman a una purificaci\u00f3n humilde, constante, partiendo del grito de dolor de las v\u00edctimas, que siempre han de ser acogidas y escuchadas.<\/em><\/strong><strong><em> Es muy triste cuando una persona que ha consagrado su vida a Dios se transforma en \u00abfuncionario\u00bb, en mero administrador de las cosas. Es muy triste\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agregaba, <strong><em>\u201cen efecto, apenas los ap\u00f3stoles bajan a lavar los instrumentos utilizados,&nbsp;Jes\u00fas sube a la barca&nbsp;y luego los&nbsp;invita a echar nuevamente las redes. En el momento del des\u00e1nimo, momento de la \u00abjubilaci\u00f3n\u00bb, dejemos que Jes\u00fas suba a la barca de nuevo, con la ilusi\u00f3n del primer tiempo, esa ilusi\u00f3n que debe ser revivida, reconquistada, re-editada. \u00c9l viene a buscarnos en nuestras soledades, en nuestras crisis, para ayudarnos a recomenzar. La espiritualidad del recomienzo. No le tengan miedo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>queridos hermanos y hermanas: a todos, laicos, religiosos, religiosas, sacerdotes, obispos, a todos, a todos: no tengan miedo, echen las redes. No vivan acusando \u00abesto es pecado\u00bb esto aqu\u00ed que no es pecado. Vengan todos, despu\u00e9s hablamos, pero que sientan primero la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas y despu\u00e9s viene el arrepentimiento, despu\u00e9s viene esa cercan\u00eda de Jes\u00fas.<\/em><\/strong><strong><em> Por favor, no conviertan a la Iglesia en una aduana: ac\u00e1 se entra, los justos, los que est\u00e1n bien, los que est\u00e1n bien casados y ah\u00ed afuera todos los dem\u00e1s. No. La Iglesia no es eso. Y despu\u00e9s, que el Se\u00f1or nos ayude a arreglar ese asunto. Pero todos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>V\u00cdSPERAS CON LOS OBISPOS, SACERDOTES, DI\u00c1CONOS,<\/p>\n\n\n\n<p>CONSAGRADOS, CONSAGRADAS, SEMINARISTAS Y AGENTES PASTORALES<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Monasterio de los Jer\u00f3nimos, Lisboa<\/p><p>Mi\u00e9rcoles, 2 de agosto de 2023<\/p><p>Queridos hermanos obispos,<br>queridos sacerdotes, di\u00e1conos, consagradas, consagrados, seminaristas,<br>queridos agentes pastorales, hermanos y hermanas:\u00a0<em>Boa tarde!<\/em><\/p><p>Me siento feliz de estar entre ustedes para vivir junto a tantos j\u00f3venes la Jornada Mundial de la Juventud, pero tambi\u00e9n para compartir vuestro camino eclesial, vuestros cansancios y esperanzas. Agradezco a Mons. Jos\u00e9 Ornelas Carvalho las palabras que me ha dirigido; deseo rezar con ustedes para que, como ha dicho, podamos ser, junto con los j\u00f3venes, audaces en abrazar \u00abel sue\u00f1o de Dios y encontrar caminos para una participaci\u00f3n alegre, generosa y transformadora, para la Iglesia y la humanidad\u00bb. Y esto no es chiste, es un programa.<\/p><p>Me rodea la belleza de este pa\u00eds, tierra de paso entre el pasado y el futuro, lugar de antiguas tradiciones y de grandes cambios, adornado por valles exuberantes, playas doradas que se asoman a la hermosura sin l\u00edmites del oc\u00e9ano, que bordea Portugal. Esto me evoca el entorno de la llamada de Jes\u00fas a los primeros disc\u00edpulos, a orillas del mar de Galilea. Quisiera detenerme en esta llamada, que pone de manifiesto lo que acabamos de escuchar en la Lectura breve de V\u00edsperas: el Se\u00f1or nos ha salvado, nos ha llamado no por nuestras obras, sino por su gracia (cf.\u00a0<em>2 Tm\u00a0<\/em>1,9). Esto sucedi\u00f3 en la vida de los primeros disc\u00edpulos cuando Jes\u00fas, pasando, \u00abvio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores hab\u00edan bajado y estaban lavando las redes\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a05,2). Entonces Jes\u00fas subi\u00f3 a la barca de Sim\u00f3n y, despu\u00e9s de haber hablado a la multitud, cambi\u00f3 la vida de aquellos pescadores invit\u00e1ndolos a remar mar adentro y a echar las redes. Vemos inmediatamente un contraste: por una parte, los pescadores\u00a0<em>bajan de la barca para lavar las redes<\/em>, es decir, para limpiarlas, conservarlas bien y volver a casa; por otra parte,\u00a0<em>Jes\u00fas sube a la barca e invita a echar de nuevo las redes para la pesca<\/em>. Resaltan las diferencias: los disc\u00edpulos\u00a0<em>bajan<\/em>, Jes\u00fas\u00a0<em>sube<\/em>; ellos quieren\u00a0<em>guardar las redes<\/em>, \u00c9l quiere que\u00a0<em>se echen nuevamente al mar para la pesca<\/em>.<\/p><p>En primer lugar, est\u00e1n los pescadores que\u00a0<em>bajan de la barca para lavar las redes<\/em>. Esta es la escena que se presenta ante los ojos de Jes\u00fas y \u00c9l se detiene precisamente all\u00ed. Hac\u00eda poco que hab\u00eda comenzado su predicaci\u00f3n en la sinagoga de Nazaret, pero sus compatriotas lo hab\u00edan empujado fuera de la ciudad e incluso hab\u00edan intentado matarlo (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a04,28-30). Entonces \u00c9l sali\u00f3 del lugar sagrado y comenz\u00f3 a predicar la Palabra entre la gente, en las calles donde las mujeres y los hombres de su tiempo se afanaban cada d\u00eda. A Cristo lo que le interesa es\u00a0<em>llevar la cercan\u00eda de Dios<\/em>, precisamente a los lugares y las situaciones donde las personas viven, luchan, esperan, a veces teniendo entre las manos fracasos y frustraciones, justamente como esos pescadores que durante la noche no hab\u00edan sacado nada. Jes\u00fas mira con ternura a Sim\u00f3n y a sus compa\u00f1eros que, cansados y amargados, lavan sus redes, realizando un gesto repetitivo, autom\u00e1tico, pero tambi\u00e9n lleno de fatiga y resignaci\u00f3n: no quedaba m\u00e1s que volver a casa con las manos vac\u00edas.<\/p><p>A veces, en nuestro camino eclesial, podemos experimentar un cansancio similar. Cansancio. Alguien dec\u00eda: \u00abTemo al cansancio de los buenos\u00bb. Un cansancio cuando nos parece que entre las manos s\u00f3lo tenemos redes vac\u00edas. Es un sentimiento bastante difundido en los pa\u00edses de antigua tradici\u00f3n cristiana, afectados por muchos cambios sociales y culturales, y cada vez m\u00e1s marcados por el secularismo, por la indiferencia hacia Dios y por un creciente distanciamiento de la pr\u00e1ctica de la fe. Y aqu\u00ed est\u00e1 el peligro que entra la mundanidad. Y esto a menudo se acent\u00faa por la desilusi\u00f3n o la rabia que algunos alimentan en relaci\u00f3n a la Iglesia, en algunos casos por nuestro mal testimonio y por los esc\u00e1ndalos que han desfigurado su rostro, y que llaman a una purificaci\u00f3n humilde, constante, partiendo del grito de dolor de las v\u00edctimas, que siempre han de ser acogidas y escuchadas. Pero, cuando uno se siente desanimado \u2014y cada uno de ustedes piense en qu\u00e9 momento han sentido el des\u00e1nimo\u2014, el riesgo es\u00a0<em>bajar de la barca<\/em>\u00a0y quedar atrapado en las redes de la resignaci\u00f3n y del pesimismo. En cambio, confiemos en que Jes\u00fas contin\u00faa tendiendo la mano, sosteniendo a su amada Esposa. Llevemos al Se\u00f1or nuestras fatigas y nuestras l\u00e1grimas, para poder afrontar las situaciones pastorales y espirituales, dialogando entre nosotros con apertura de coraz\u00f3n para experimentar nuevos caminos a seguir. Cuando estamos desanimados, conscientes o no del todo conscientes, nos \u00abjubilamos\u00bb, nos \u00abjubilamos\u00bb del celo apost\u00f3lico, lo vamos perdiendo, y nos transformamos en \u00abfuncionarios de lo sagrado\u00bb. Es muy triste cuando una persona que ha consagrado su vida a Dios se transforma en \u00abfuncionario\u00bb, en mero administrador de las cosas. Es muy triste.<\/p><p>En efecto, apenas los ap\u00f3stoles bajan a lavar los instrumentos utilizados,\u00a0<em>Jes\u00fas sube a la barca<\/em>\u00a0y luego los\u00a0<em>invita a echar nuevamente las redes<\/em>. En el momento del des\u00e1nimo, momento de la \u00abjubilaci\u00f3n\u00bb, dejemos que Jes\u00fas suba a la barca de nuevo, con la ilusi\u00f3n del primer tiempo, esa ilusi\u00f3n que debe ser revivida, reconquistada, re-editada. \u00c9l viene a buscarnos en nuestras soledades, en nuestras crisis, para ayudarnos a recomenzar. La espiritualidad del recomienzo. No le tengan miedo. As\u00ed es la vida: caer y recomenzar, aburrirse y recibir de nuevo la alegr\u00eda. Recibir esa mano de Jes\u00fas. Tambi\u00e9n hoy pasa por las orillas de la existencia para reavivar la esperanza y decirnos tambi\u00e9n a nosotros, como a Sim\u00f3n y a los otros: \u00abNavega mar adentro y echen las redes\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a05,4). Y cuando se pierde la ilusi\u00f3n, nos salen mil justificativos para no echar las redes, pero sobre todo esa resignaci\u00f3n amarga, que es como un gusano que corroe el alma. Hermanos y hermanas, lo que vivimos es ciertamente un tiempo dif\u00edcil, lo sabemos, pero el Se\u00f1or hoy pregunta a esta Iglesia: \u00ab\u00bfQuieres bajar de la barca y hundirte en la desilusi\u00f3n, o dejarme subir y permitir que sea una vez m\u00e1s la novedad de mi Palabra la que lleve el tim\u00f3n? A ti, sacerdote, consagrado, consagrada, obispo: \u00bfte conformas s\u00f3lo con el pasado que tienes detr\u00e1s o te atreves a echar nuevamente con entusiasmo las redes para la pesca?\u00bb. Esto es lo que nos pide el Se\u00f1or: que\u00a0<em>reavivemos la inquietud por el Evangelio<\/em>.<\/p><p>Cuando uno se va acostumbrando y se va aburriendo y la misi\u00f3n se transforma en una especie de \u00abempleo\u00bb, es el momento de dejar lugar a esa segunda llamada de Jes\u00fas, que nos llama de nuevo, siempre. Nos llama para hacernos caminar, nos llama para rehacernos. No le tengan miedo a esa segunda llamada de Jes\u00fas. No es ilusi\u00f3n, es \u00c9l que vuelve a golpear la puerta. Y podemos decir que esta es la inquietud \u00abbuena\u00bb, cuando nos dejamos seducir por la segunda llamada de Jes\u00fas, esa es la inquietud buena, que la inmensidad del oc\u00e9ano les entrega a ustedes portugueses: ir m\u00e1s all\u00e1 de la orilla, no para conquistar el mundo \u2014ni para pescar bacalaos\u2014, sino para animarlo con la consolaci\u00f3n y la alegr\u00eda del Evangelio. En esta \u00f3ptica se pueden leer las palabras de uno de sus grandes misioneros, el Padre Ant\u00f3nio Vieira, llamado \u00ab<em>Paia\u00e7u<\/em>\u00ab, padre grande. \u00c9l dec\u00eda que Dios les ha dado una peque\u00f1a tierra para nacer; pero, haci\u00e9ndolos asomarse al oc\u00e9ano, les ha dado el mundo entero para morir: \u00abPara nacer, poca tierra; para morir, toda la tierra; para nacer, Portugal; para morir, el mundo\u00bb (A. Vieira,\u00a0<em>Homil\u00edas<\/em>, Vol. III, Tomo VII, Porto 1959, p. 69). Echar de nuevo las redes y abrazar al mundo con la esperanza del Evangelio: \u00a1a esto estamos llamados! No es tiempo de detenerse, no es tiempo de rendirse, no es tiempo de amarrar la barca en tierra o de mirar atr\u00e1s; no tenemos que evadir este tiempo porque nos da miedo y refugiarnos en formas y estilos del pasado. No, este es el tiempo de gracia que el Se\u00f1or nos da para aventurarnos en el mar de la evangelizaci\u00f3n y de la misi\u00f3n.<\/p><p>Pero, para poder hacerlo, tambi\u00e9n necesitamos tomar decisiones. Quisiera indicarles tres decisiones, inspiradas en el Evangelio.<\/p><p>En primer lugar,\u00a0<em>navegar mar adentro<\/em>. Esa magnanimidad. \u00a1No sean pusil\u00e1nimes! Navegar mar adentro, para echar nuevamente las redes al mar, es necesario dejar la orilla de las desilusiones y del inmovilismo, tomar distancia de esa tristeza dulzona y de ese cinismo ir\u00f3nico que tantas veces nos asaltan frente a las dificultades. Tristeza dulzona, cinismo ir\u00f3nico. Examinemos la conciencia sobre esto. Recuperar la ilusi\u00f3n, pero en una segunda edici\u00f3n de la ilusi\u00f3n, la ilusi\u00f3n ya madura, la ilusi\u00f3n que viene de fracaso o aburrimiento. No es f\u00e1cil recuperar la ilusi\u00f3n adulta. Es necesario hacerlo para pasar\u00a0<em>del derrotismo a la fe<\/em>, como Sim\u00f3n que, aun habiendo trabajado en vano toda la noche, afirm\u00f3: \u00abSi t\u00fa lo dices, echar\u00e9 las redes\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a05,5). Pero, para confiar cada d\u00eda en el Se\u00f1or y en su Palabra, no son suficientes las palabras, se necesita mucha oraci\u00f3n. Yo quisiera aqu\u00ed hacer una pregunta, pero cada uno se la responde adentro: \u00bfc\u00f3mo rezo yo? \u00bfComo un loro, bla, bla, bla, o durmiendo la siesta adelante del Sagrario porque no s\u00e9 c\u00f3mo hablar con el Se\u00f1or? \u00bfRezo? \u00bfC\u00f3mo rezo? S\u00f3lo en adoraci\u00f3n, s\u00f3lo ante el Se\u00f1or se recuperan el gusto y la pasi\u00f3n por la evangelizaci\u00f3n. Y curiosamente, la oraci\u00f3n de adoraci\u00f3n la hemos perdido; y todos, sacerdotes, obispos, consagradas, consagrados, tienen que recuperarla, ese estar en silencio delante del Se\u00f1or. La Madre Teresa, metida en tantas cosas de la vida, nunca dej\u00f3 la adoraci\u00f3n, aun en los momentos en que su fe tambaleaba y se preguntaba si era todo verdad o no. Momento de la oscuridad, que tambi\u00e9n lo pas\u00f3 Teresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas. Entonces, en la oraci\u00f3n se supera la tentaci\u00f3n de llevar adelante una \u00abpastoral de la nostalgia y de los lamentos\u00bb. En un convento hab\u00eda una monja \u2014esto es hist\u00f3rico\u2014 que se lamentaba de todo, y no s\u00e9 qu\u00e9 nombre ten\u00eda, pero las monjas le cambiaron el nombre y la llamaban \u00abSor Lamentela\u00bb. \u00a1Cu\u00e1ntas veces nuestras impotencias, nuestras desilusiones las transformamos en lamentelas! Y dejando esas lamentelas, se toma otra vez la fuerza para navegar mar adentro, sin ideolog\u00edas, sin mundanidad. La mundanidad espiritual que se nos mete y de la cual se engendra el clericalismo. Clericalismo no solo de los curas: los laicos clericalizados son peores que los curas. Ese clericalismo que nos arruina. Y como dec\u00eda un gran maestro espiritual, esa mundanidad espiritual \u2014que provoca el clericalismo\u2014 es uno de los males m\u00e1s graves que puede suceder a la Iglesia. Superar esas dificultades sin ideolog\u00edas, sin mundanidad, animados por un \u00fanico deseo: que el Evangelio llegue a todos. Ustedes tienen muchos ejemplos en este camino y, visto que estamos rodeados de j\u00f3venes, quisiera recordar a un joven de Lisboa, san Juan de Brito, era un muchacho de aqu\u00ed, que hace siglos, en medio de muchas dificultades, se fue para la India y empez\u00f3 a hablar y a vestirse del mismo modo de los que encontraba con tal de anunciar a Jes\u00fas. Tambi\u00e9n nosotros estamos llamados a sumergir nuestras redes en el tiempo en que vivimos, a dialogar con todos, a hacer comprensible el Evangelio, aun cuando para hacerlo podamos correr el riesgo de alguna tormenta. Como los j\u00f3venes que vienen aqu\u00ed de todo el mundo para desafiar las olas gigantes, tambi\u00e9n nosotros vayamos mar adentro sin miedo; no tengamos miedo de afrontar el mar abierto, porque en medio de la tormenta y de los vientos contrarios, Jes\u00fas viene y viene a nuestro encuentro y nos dice: \u00abTranquil\u00edcense, soy yo; no teman\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a014,27). \u00bfCu\u00e1ntas veces hemos tenido esa experiencia? Cada uno se contesta adentro. Y si no la hemos tenido, es porque algo fall\u00f3 durante la tormenta.<\/p><p>Una segunda decisi\u00f3n:\u00a0<em>llevar adelante juntos la pastoral<\/em>, todos juntos. En el texto Jes\u00fas conf\u00eda a Pedro la tarea de navegar mar adentro, pero despu\u00e9s habla en plural, diciendo \u00abechen las redes\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a05,4). Pedro gu\u00eda la barca, pero en la barca est\u00e1n todos y todos est\u00e1n llamados a echar las redes. Todos. Y cuando recogen una gran cantidad de peces, no creen que pudieran hacerlo solos, no administran el don como posesi\u00f3n y propiedad privada, sino que \u2014dice el Evangelio\u2014 \u00abhicieron se\u00f1as a los compa\u00f1eros de la otra barca para que fueran a ayudarlos\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a05,7). Y as\u00ed llenaron dos barcas de peces. Uno significa soledad, cerraz\u00f3n, pretensi\u00f3n de autosuficiencia, dos significa relaci\u00f3n. La Iglesia es sinodal, es comuni\u00f3n, ayuda rec\u00edproca, camino com\u00fan. A esto tiende el S\u00ednodo en curso, que tendr\u00e1 su primer momento asambleario en el pr\u00f3ximo mes de octubre. En la barca de la Iglesia tiene que haber lugar para todos: todos los bautizados est\u00e1n llamados a subir en ella y a echar las redes, comprometi\u00e9ndose personalmente en el anuncio del Evangelio. Y no olviden esta palabra: todos, todos, todos. A m\u00ed me toca mucho el coraz\u00f3n cuando tengo que decir como abrir perspectivas apost\u00f3licas, aquel pasaje del Evangelio en el que no van a la fiesta de bodas del hijo y est\u00e1 todo preparado. \u00bfY qu\u00e9 dice el se\u00f1or, el se\u00f1or de la fiesta qu\u00e9 dice? \u00abVayan a los confines y traigan a todos, todos, todos, todos: sanos, enfermos, chicos y grandes, buenos y pecadores. Todos\u00bb. Que la Iglesia no sea una aduana para seleccionar a quienes entran y no. Todos, cada uno con su vida a cuestas, con sus pecados, pero como est\u00e1, delante de Dios, como est\u00e1, delante de la vida\u2026 Todos. Todos. No pongamos aduanas en la Iglesia. Todos. Y es un gran desaf\u00edo, especialmente en los contextos en que los sacerdotes y los consagrados est\u00e1n cansados porque, mientras las exigencias pastorales aumentan, ellos son cada vez menos. Sin embargo, en esta situaci\u00f3n podemos ver una ocasi\u00f3n para involucrar, con impulso fraterno y sana creatividad pastoral, a los laicos. Las redes de los primeros disc\u00edpulos, entonces, se convierten en una imagen de la Iglesia, que es una \u00abred de relaciones\u00bb humanas, espirituales y pastorales. Si no hay di\u00e1logo, si no hay corresponsabilidad, si no hay participaci\u00f3n, la Iglesia envejece. Quisiera decirlo as\u00ed: jam\u00e1s un obispo sin su presbiterio y el Pueblo de Dios; jam\u00e1s un sacerdote sin sus compa\u00f1eros; y todos unidos como Iglesia \u2014sacerdotes, religiosas, religiosos y fieles laicos\u2014, nunca sin los otros, nunca sin el mundo. Sin mundanidad, eso s\u00ed, pero no sin el mundo. En la Iglesia nos ayudamos, nos sostenemos mutuamente y estamos llamados a difundir tambi\u00e9n fuera un clima constructivo de fraternidad. Por otra parte, san Pedro escribe que somos las piedras vivas empleadas para la construcci\u00f3n de un edificio espiritual (cf.\u00a0<em>1 P<\/em>\u00a02,5). Quisiera agregar: ustedes, fieles portugueses, son tambi\u00e9n una \u00ab<em>cal\u00e7ada<\/em>\u00ab, son las piedras valiosas de ese suelo acogedor y resplandeciente sobre el cual el Evangelio necesita caminar; ni una piedra puede faltar, de lo contrario se nota inmediatamente. \u00a1Esta es la Iglesia que, con la ayuda de Dios, estamos llamados a construir!<\/p><p>Por \u00faltimo, la tercera decisi\u00f3n:\u00a0<em>ser pescadores de hombres<\/em>. No tengan miedo. Eso no es hacer proselitismo, es anunciar el Evangelio que provoca. En esta imagen tan linda de Jes\u00fas, ser pescadores de hombres, Jes\u00fas conf\u00eda a los disc\u00edpulos la misi\u00f3n de navegar en el mar del mundo. Con frecuencia el mar, en la Escritura, est\u00e1 asociado al lugar del mal y de las fuerzas desfavorables que los hombres no logran dominar. Por eso, pescar personas y sacarlas del agua significa ayudarlas a salir del abismo donde se hab\u00edan hundido, salvarlas del mal que amenaza con ahogarlas, resucitarlas de toda forma de muerte. Pero esto sin proselitismo, sino con amor. Y una de las se\u00f1ales de algunos movimientos eclesiales que est\u00e1n andando mal es el proselitismo. Cuando un movimiento eclesial o una di\u00f3cesis, o un obispo, o un cura, o una monja o un laico hace proselitismo, eso no es cristiano. Cristiano es invitar, acoger, ayudar, pero sin proselitismo. El Evangelio, en efecto, es un anuncio de vida en el mar de la muerte, de libertad en los torbellinos de la esclavitud, de luz en el abismo de las tinieblas. Como afirma san Ambrosio, \u00ablos instrumentos de la pesca apost\u00f3lica son como las redes; en efecto, las redes no causan la muerte del que queda atrapado, sino que lo guardan con vida, lo sacan de los abismos a la luz\u00bb (<em>Exp. Luc<\/em>. IV, 68-79). Hay muchos abismos en la sociedad de hoy, tambi\u00e9n aqu\u00ed en Portugal, en todas partes. Tenemos la sensaci\u00f3n de que falta el entusiasmo, la valent\u00eda de so\u00f1ar, la fuerza de afrontar los desaf\u00edos, la confianza en el futuro; y, mientras tanto, navegamos en la incertidumbre, en la precariedad, sobre todo econ\u00f3mica, en la pobreza de amistad social, en la falta de esperanza. A nosotros, como Iglesia, se nos ha confiado la tarea de sumergirnos en las aguas de este mar echando la red del Evangelio, sin se\u00f1alar con el dedo, sin acusar, sino llevando a las personas de nuestro tiempo una propuesta de vida, la de Jes\u00fas: llevar la acogida del Evangelio, invitarlos a la fiesta, a una sociedad multicultural; llevar la cercan\u00eda del Padre a las situaciones de precariedad, de pobreza que aumentan, sobre todo entre los j\u00f3venes; llevar el amor de Cristo all\u00ed donde la familia es fr\u00e1gil y las relaciones est\u00e1n heridas; transmitir la alegr\u00eda del Esp\u00edritu all\u00ed donde reinan la desmoralizaci\u00f3n y el fatalismo. Uno de vuestros poetas escribi\u00f3: \u00abPara llegar al infinito, y creo que se puede llegar all\u00ed, es preciso que tengamos un puerto, uno s\u00f3lo, firme, y partir de \u00e9l hacia lo Indefinido\u00bb (F. Pessoa,\u00a0<em>Livro do Desassossego<\/em>, Lisboa 1998, 247).\u00a1So\u00f1amos la Iglesia portuguesa como un \u00abpuerto seguro\u00bb para quienes afrontan las traves\u00edas, los naufragios y las tormentas de la vida!<\/p><p>Queridos hermanos y hermanas: a todos, laicos, religiosos, religiosas, sacerdotes, obispos, a todos, a todos: no tengan miedo, echen las redes. No vivan acusando \u00abesto es pecado\u00bb esto aqu\u00ed que no es pecado. Vengan todos, despu\u00e9s hablamos, pero que sientan primero la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas y despu\u00e9s viene el arrepentimiento, despu\u00e9s viene esa cercan\u00eda de Jes\u00fas. Por favor, no conviertan a la Iglesia en una aduana: ac\u00e1 se entra, los justos, los que est\u00e1n bien, los que est\u00e1n bien casados y ah\u00ed afuera todos los dem\u00e1s. No. La Iglesia no es eso. Justos y pecadores, buenos y malos, todos, todos, todos. Y despu\u00e9s, que el Se\u00f1or nos ayude a arreglar ese asunto. Pero todos. Les agradezco de coraz\u00f3n, hermanos y hermanas, esta escucha \u2014que por ah\u00ed fue aburrida\u2014; les agradezco todo lo que hacen, el ejemplo, sobre todo el ejemplo escondido, y la constancia, ese levantarse todos los d\u00edas para empezar de nuevo o para continuar lo empezado. Como dicen ustedes:\u00a0<em>Muito obrigado!<\/em>\u00a0Por lo que hacen\u2026 Y los encomiendo a la Virgen de F\u00e1tima, a la custodia del \u00e1ngel de Portugal y a la protecci\u00f3n de sus grandes santos; especialmente, aqu\u00ed en Lisboa, de san Antonio, ap\u00f3stol incansable \u2014que se lo roban los de Padua\u2014, predicador inspirado, disc\u00edpulo del Evangelio atento a los males de la sociedad y lleno de compasi\u00f3n por los pobres; que San Antonio interceda por ustedes y les alcance la alegr\u00eda de una nueva pesca milagrosa. Despu\u00e9s me cuentan. Y, por favor, no se olviden de rezar por m\u00ed. Gracias.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PORTUGAL JMJ 2023 | En la barca de la Iglesia tiene que haber lugar para todos, comprometi\u00e9ndose personalmente en el anuncio del Evangelio, as\u00ed lo ped\u00eda el Santo Padre al compartir su mensaje durante el encuentro con Obispos, Sacerdotes, Di\u00e1conos, Consagrados, Seminaristas y agentes pastorales. 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