{"id":240081,"date":"2023-08-23T08:00:00","date_gmt":"2023-08-23T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=240081"},"modified":"2023-08-23T09:06:34","modified_gmt":"2023-08-23T12:06:34","slug":"papa-francisco-el-evangelio-se-comunica-como-muestra-maria-en-la-sencillez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-evangelio-se-comunica-como-muestra-maria-en-la-sencillez\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El Evangelio se comunica, como muestra Mar\u00eda, en la sencillez"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | El Evangelio se comunica, como muestra Mar\u00eda, en la sencillez<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la celebraci\u00f3n de la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Celebrada el Aula Pablo VI, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, retomando el ciclo de catequesis <strong>La pasi\u00f3n por la evangelizaci\u00f3n: el celo apost\u00f3lico del creyente<\/strong>, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema <strong>\u00abEl anuncio en lengua materna: San Juan Diego, mensajero de la Virgen de Guadalupe\u00bb<\/strong> (Lectura: Mt 11,25-27).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, dec\u00eda, <strong><em>\u201cen nuestro camino para redescubrir la pasi\u00f3n por el anuncio del Evangelio, para ver c\u00f3mo se ha desarrollado en la historia de la Iglesia el celo apost\u00f3lico, esta pasi\u00f3n por el anuncio del Evangelio, en este camino miramos hoy a Am\u00e9rica. Aqu\u00ed la evangelizaci\u00f3n tiene una fuente siempre viva: Guadalupe. Es una fuente viva\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el Papa agreg\u00f3, <strong><em>\u201cla Virgen de Guadalupe, en cambio, aparece vestida con las ropas de los ind\u00edgenas, habla su lengua, acoge y ama la cultura local: Mar\u00eda es Madre y bajo su manto todo ni\u00f1o encuentra un lugar. En Ella, Dios se hizo carne y, a trav\u00e9s de Mar\u00eda, contin\u00faa encarn\u00e1ndose en la vida de los pueblos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Prosiguiendo, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cel Evangelio se transmite en la lengua materna. Y quiero dar las gracias a tantas madres y abuelas que lo transmiten a sus hijos y nietos: la fe pasa con la vida, por eso las madres y abuelas son las primeras anunciadoras. \u00a1Aplaudamos a las madres y a las abuelas! Y el Evangelio se comunica, como muestra Mar\u00eda, en la sencillez: la Virgen elige siempre a los sencillos, en la colina del Tepeyac en M\u00e9xico como en Lourdes y F\u00e1tima: habl\u00e1ndoles, habla a cada uno, en un lenguaje adecuado para todos, en un lenguaje comprensible, como el de Jes\u00fas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dijo, <strong><em>\u201cDeteng\u00e1monos, pues, en el testimonio de San Juan Diego, mientras iba de camino, ve en una colina a la Madre de Dios, que le llama tiernamente -\u00bfy c\u00f3mo le llama la Virgen? \u00abmi hijito amado Juanito\u00bb (Nican Mopohua, 23). Entonces ella lo env\u00eda al Obispo para pedirle que construya un templo all\u00ed, donde ella se hab\u00eda aparecido. Juan Diego, finalmente habla con el Obispo, pero no es cre\u00eddo. A veces los Obispos&#8230; Vuelve a encontrarse con la Virgen, que le consuela y le pide que lo intente de nuevo. Juan Diego vuelve a ver al Obispo y con gran esfuerzo se re\u00fane con \u00e9l, pero el Obispo, despu\u00e9s de escucharle, le despide y env\u00eda hombres a seguirle\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, el <strong>Papa <\/strong>compart\u00eda, <strong><em>\u201cel cristiano hace el bien, pero soporta el mal. Ambas cosas van juntas; la vida es as\u00ed. Incluso hoy, en tantos lugares, inculturar el Evangelio y evangelizar las culturas requiere perseverancia y paciencia, requiere no temer el conflicto, no desfallecer. La Virgen, en cambio, al mismo tiempo que nos consuela, nos hace avanzar y as\u00ed nos hace crecer, como una buena madre que, siguiendo los pasos de su hijo, lo lanza a los desaf\u00edos del mundo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, el <strong>Santo Padre<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cJuan Diego, as\u00ed animado, vuelve a ver al obispo, que le pide una se\u00f1al. La Virgen le promete una se\u00f1al, y lo consuela con estas palabras: \u00abNo se turbe tu rostro ni tu coraz\u00f3n: [&#8230;] \u00bfNo estoy yo aqu\u00ed, tu madre?\u00bb (ibid., 118-119) Es hermoso, esto, la Virgen nos lo dice a menudo, en nuestro coraz\u00f3n, cuando estamos en la desolaci\u00f3n, en la tristeza, en la dificultad: \u00ab\u00bfNo estoy yo aqu\u00ed, tu madre?\u00bb\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Papa<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) finalmente, en presencia del Obispo, abre su tilma -que es lo que usaban los ind\u00edgenas para cubrirse-, abre su tilma mostrando las flores y he aqu\u00ed: en la tela del manto aparece la imagen de Nuestra Se\u00f1ora, la extraordinaria y viva que conocemos, en cuyos ojos siguen impresos los protagonistas de aquel tiempo. He aqu\u00ed la sorpresa de Dios: cuando hay voluntad, cuando hay obediencia, \u00c9l puede realizar algo inesperado, en tiempos y modos que no podemos prever. Y as\u00ed se construye el santuario pedido por la Virgen, que hoy se puede visitar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>La catequesis. Pasi\u00f3n por la evangelizaci\u00f3n: el celo apost\u00f3lico del creyente. 18. El anuncio en la lengua materna: san Juan Diego, mensajero de la Virgen de Guadalupe<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p><p>En nuestro camino para redescubrir la pasi\u00f3n por el anuncio del Evangelio, para ver c\u00f3mo se ha desarrollado en la historia de la Iglesia el celo apost\u00f3lico, esta pasi\u00f3n por el anuncio del Evangelio, en este camino miramos hoy a Am\u00e9rica. Aqu\u00ed la evangelizaci\u00f3n tiene una fuente siempre viva: Guadalupe. Es una fuente viva. \u00a1Los mexicanos est\u00e1n contentos! Por supuesto, el Evangelio ya hab\u00eda llegado all\u00ed antes de esas apariciones, pero desgraciadamente tambi\u00e9n hab\u00eda ido acompa\u00f1ado de intereses mundanos. En lugar del camino de la inculturaci\u00f3n, se hab\u00eda tomado con demasiada frecuencia el apresurado de trasplantar e imponer modelos preconstituidos -europeos, por ejemplo-, faltando al respeto a los pueblos ind\u00edgenas. La Virgen de Guadalupe, en cambio, aparece vestida con las ropas de los ind\u00edgenas, habla su lengua, acoge y ama la cultura local: Mar\u00eda es Madre y bajo su manto todo ni\u00f1o encuentra un lugar. En Ella, Dios se hizo carne y, a trav\u00e9s de Mar\u00eda, contin\u00faa encarn\u00e1ndose en la vida de los pueblos. La Virgen, en efecto, anuncia a Dios en la lengua m\u00e1s adecuada, es decir, la lengua materna. Y tambi\u00e9n a nosotros, la Virgen nos habla en la lengua materna, la que comprendemos bien. El Evangelio se transmite en la lengua materna. Y quiero dar las gracias a tantas madres y abuelas que lo transmiten a sus hijos y nietos: la fe pasa con la vida, por eso las madres y abuelas son las primeras anunciadoras. \u00a1Aplaudamos a las madres y a las abuelas! Y el Evangelio se comunica, como muestra Mar\u00eda, en la sencillez: la Virgen elige siempre a los sencillos, en la colina del Tepeyac en M\u00e9xico como en Lourdes y F\u00e1tima: habl\u00e1ndoles, habla a cada uno, en un lenguaje adecuado para todos, en un lenguaje comprensible, como el de Jes\u00fas.<\/p><p>Deteng\u00e1monos, pues, en el testimonio de San Juan Diego, que es el mensajero, es el ni\u00f1o, es el ind\u00edgena que recibi\u00f3 la revelaci\u00f3n de Mar\u00eda: el mensajero de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe. Era una persona humilde, un ind\u00edgena del pueblo: la mirada de Dios, que ama hacer milagros a trav\u00e9s de los peque\u00f1os, se pos\u00f3 en \u00e9l. Juan Diego hab\u00eda llegado a la fe ya adulto y casado. En diciembre de 1531, ten\u00eda unos 55 a\u00f1os. Mientras iba de camino, ve en una colina a la Madre de Dios, que le llama tiernamente -\u00bfy c\u00f3mo le llama la Virgen? \u00abmi hijito amado Juanito\u00bb (Nican Mopohua, 23). Entonces ella lo env\u00eda al Obispo para pedirle que construya un templo all\u00ed, donde ella se hab\u00eda aparecido. Juan Diego, sencillo y dispuesto, acude con la generosidad de su coraz\u00f3n puro, pero tiene que esperar mucho tiempo. Finalmente habla con el Obispo, pero no es cre\u00eddo. A veces los Obispos&#8230; Vuelve a encontrarse con la Virgen, que le consuela y le pide que lo intente de nuevo. Juan Diego vuelve a ver al Obispo y con gran esfuerzo se re\u00fane con \u00e9l, pero el Obispo, despu\u00e9s de escucharle, le despide y env\u00eda hombres a seguirle. He aqu\u00ed la fatiga, la prueba del anuncio: a pesar del celo, llega lo inesperado, a veces de la propia Iglesia. Para anunciar, en efecto, no basta con dar testimonio del bien, hay que saber soportar el mal. No lo olvidemos: para anunciar el Evangelio no basta con dar testimonio del bien, sino que hay que saber soportar el mal. El cristiano hace el bien, pero soporta el mal. Ambas cosas van juntas; la vida es as\u00ed. Incluso hoy, en tantos lugares, inculturar el Evangelio y evangelizar las culturas requiere perseverancia y paciencia, requiere no temer el conflicto, no desfallecer. Pienso en un pa\u00eds donde los cristianos son perseguidos, porque son cristianos y no pueden practicar su religi\u00f3n bien y en paz. Juan Diego, desanimado porque el Obispo le daba largas, pide a la Virgen que prescinda de \u00e9l y nombre a alguien m\u00e1s estimado y capaz que \u00e9l, pero se le exhorta a perseverar. Siempre existe el riesgo de una cierta claudicaci\u00f3n en el anuncio: una cosa no va y uno se echa atr\u00e1s, se desanima y quiz\u00e1 se refugia en sus propias certezas, en peque\u00f1os grupos y en algunas devociones intimistas. La Virgen, en cambio, al mismo tiempo que nos consuela, nos hace avanzar y as\u00ed nos hace crecer, como una buena madre que, siguiendo los pasos de su hijo, lo lanza a los desaf\u00edos del mundo.<\/p><p>Juan Diego, as\u00ed animado, vuelve a ver al obispo, que le pide una se\u00f1al. La Virgen le promete una se\u00f1al, y lo consuela con estas palabras: \u00abNo se turbe tu rostro ni tu coraz\u00f3n: [&#8230;] \u00bfNo estoy yo aqu\u00ed, tu madre?\u00bb (ibid., 118-119) Es hermoso, esto, la Virgen nos lo dice a menudo, en nuestro coraz\u00f3n, cuando estamos en la desolaci\u00f3n, en la tristeza, en la dificultad: \u00ab\u00bfNo estoy yo aqu\u00ed, tu madre?\u00bb. Entonces le pide que vaya a la \u00e1rida colina a coger flores. Es invierno, pero Juan Diego encuentra algunas hermosas, las mete en su manto y se las ofrece a la Madre de Dios, que le invita a llev\u00e1rselas al Obispo como prueba. Va, espera su turno con paciencia y finalmente, en presencia del Obispo, abre su tilma -que es lo que usaban los ind\u00edgenas para cubrirse-, abre su tilma mostrando las flores y he aqu\u00ed: en la tela del manto aparece la imagen de Nuestra Se\u00f1ora, la extraordinaria y viva que conocemos, en cuyos ojos siguen impresos los protagonistas de aquel tiempo. He aqu\u00ed la sorpresa de Dios: cuando hay voluntad, cuando hay obediencia, \u00c9l puede realizar algo inesperado, en tiempos y modos que no podemos prever. Y as\u00ed se construye el santuario pedido por la Virgen, que hoy se puede visitar.<\/p><p>Juan Diego lo deja todo y, con el permiso del obispo, dedica su vida al santuario. Acoge a los peregrinos y los evangeliza. Esto es lo que sucede en los santuarios marianos, meta de peregrinaciones y lugar de anuncio, donde todos se sienten en casa -porque es la casa de la Madre- y sienten morri\u00f1a, es decir, nostalgia del lugar donde est\u00e1 la Madre, el Cielo. All\u00ed se acoge la fe de modo sencillo, se acoge la fe de modo aut\u00e9ntico, de modo popular, y la Virgen, como dijo a Juan Diego, escucha nuestros gritos y cura nuestros dolores (cf. ibid., 32). Aprendemos esto: cuando hay dificultades en la vida, acudimos a la Madre; y cuando la vida es feliz, acudimos a la Madre para compartirlo tambi\u00e9n. Necesitamos ir a estos oasis de consuelo y misericordia, donde la fe se expresa en lenguaje materno; donde depositamos los trabajos de la vida en los brazos de la Virgen y volvemos a la vida con paz en el coraz\u00f3n, tal vez con la paz de los hijos.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>___________________________<\/p>\n\n\n\n<p>Saludos<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Por intercesi\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, pidamos al Se\u00f1or que auxilie y que fortalezca especialmente a las madres y a las abuelas, que son las primeras mensajeras del Evangelio para sus hijos y sus nietos. Que Jes\u00fas los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El Evangelio se comunica, como muestra Mar\u00eda, en la sencillez, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la celebraci\u00f3n de la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Celebrada el Aula Pablo VI, Su Santidad Francisco, retomando el ciclo de catequesis La pasi\u00f3n por la evangelizaci\u00f3n: el celo apost\u00f3lico del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":238508,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[124,18,28,58],"class_list":["post-240081","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-audiencia-general-del-papa","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/240081","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=240081"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/240081\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/238508"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=240081"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=240081"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=240081"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}