{"id":240142,"date":"2023-09-03T08:00:00","date_gmt":"2023-09-03T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=240142"},"modified":"2023-09-03T09:51:04","modified_gmt":"2023-09-03T12:51:04","slug":"mongolia-cada-vida-humana-en-efecto-y-con-mayor-razon-cada-religion-tiene-que-medirse-en-base-al-altruismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/mongolia-cada-vida-humana-en-efecto-y-con-mayor-razon-cada-religion-tiene-que-medirse-en-base-al-altruismo\/","title":{"rendered":"MONGOLIA | Cada vida humana, en efecto, y con mayor raz\u00f3n cada religi\u00f3n, tiene que \u00abmedirse\u00bb en base al altruismo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>MONGOLIA | <\/strong><strong>Cada vida humana, en efecto, y con mayor raz\u00f3n cada religi\u00f3n, tiene que \u00abmedirse\u00bb en base al altruismo<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1alaba el <strong>Santo Padre Francisco <\/strong>al compartir su mensaje en el encuentro interreligioso. Celebrado en el Teatro Hun, cercano a la ciudad de <strong>Ul\u00e1n Bator<\/strong> en la ma\u00f1ana del domingo 4 de septiembre, donde luego de escuchar las palabras y saludos de doce representantes religiosos, el <strong>Papa<\/strong> comparti\u00f3 su mensaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, dec\u00eda el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201cp<\/em><\/strong><strong><em>erm\u00edtanme que me dirija a ustedes as\u00ed, como un hermano en la fe de los creyentes en Cristo y como hermano de todos ustedes, en nombre de la com\u00fan b\u00fasqueda religiosa y de la pertenencia a la misma humanidad. La humanidad, en su anhelo religioso, puede ser parangonada a una comunidad de peregrinos que camina en la tierra con la mirada puesta en el cielo\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agregando, prosigui\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) Mongolia nos recuerda la necesidad que tenemos todos nosotros, peregrinos y viajeros, de elevar la mirada hacia lo alto para encontrar la ruta del camino en la tierra. Por eso me alegra estar con ustedes en este importante momento de encuentro\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Santo Padre<\/strong>, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cquien nos ofrece hoy la oportunidad de estar juntos para conocernos y enriquecernos mutuamente es el amado pueblo mongol, que puede presumir de una historia de convivencia entre representantes de diversas tradiciones religiosas. Es hermoso recordar la virtuosa experiencia de la antigua capital imperial Karak\u00f3rum, donde se albergaban lugares de culto pertenecientes a diferentes \u00abcredos\u00bb, que daban testimonio de una armon\u00eda admirable\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> reflexionaba, diciendo, <strong><em>\u201c(\u2026) por el modo en que logremos la armon\u00eda con los dem\u00e1s peregrinos sobre la tierra y en la forma que consigamos transmitir armon\u00eda, all\u00ed donde vivimos, se mide el valor social de nuestra religiosidad. Cada vida humana, en efecto, y con mayor raz\u00f3n cada religi\u00f3n, tiene que \u00abmedirse\u00bb en base al altruismo; no a un altruismo abstracto, sino concreto, que se traduzca en la b\u00fasqueda del otro y en la colaboraci\u00f3n generosa con el otro, porque \u00abel sabio se regocija dando\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro tramo de su mensaje, el <strong>Papa<\/strong> dijo, <strong><em>\u201c(\u2026) armon\u00eda es quiz\u00e1s el sin\u00f3nimo m\u00e1s apropiado de belleza. Por el contrario, la cerraz\u00f3n, la imposici\u00f3n unilateral, el fundamentalismo y la coerci\u00f3n ideol\u00f3gica arruinan la fraternidad, alimentan tensiones y ponen en peligro la paz. La belleza de la vida es fruto de la armon\u00eda; es comunitaria, se acrecienta con la amabilidad, con la escucha y con la humildad\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, avanzaba diciendo, <strong><em>\u201c(\u2026) hoy estamos aqu\u00ed juntos como humildes herederos de antiguas escuelas de sabidur\u00eda. Al reunirnos hoy, nos comprometemos a compartir todo ese bien que hemos recibido, para enriquecer a una humanidad que, en su caminar, a menudo se encuentra desorientada por miopes b\u00fasquedas de lucro y bienestar; y a menudo tambi\u00e9n es incapaz de volver a encontrar el hilo conductor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Prosiguiendo, el <strong>Santo Padre<\/strong> tambi\u00e9n compart\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>quiero confirmarles que la Iglesia cat\u00f3lica desea caminar as\u00ed, creyendo firmemente en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico, en el dialogo interreligioso y en el dialogo cultural. Su fe se funda en el di\u00e1logo eterno entre Dios y la humanidad, encarnado en la persona de Jesucristo. Con humildad y con el esp\u00edritu de servicio que anim\u00f3 la vida del Maestro, que no vino al mundo \u00abpara ser servido, sino para servir\u00bb (Mc&nbsp;10,45), la Iglesia ofrece hoy a cada persona y cultura el tesoro que ha recibido, permaneciendo en actitud de apertura y escucha de cuanto las otras tradiciones religiosas tienen para ofrecer\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sintetizando, el <strong>Papa<\/strong> expon\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) encontrarnos hoy aqu\u00ed es un signo de que esperar es posible. Esperar es posible. En un mundo lastimado por luchas y discordias, eso podr\u00eda parecer ut\u00f3pico; sin embargo, los proyectos m\u00e1s grandes comienzan en lo escondido, con dimensiones casi imperceptibles.<\/em><\/strong><strong><em> Hagamos florecer esta certeza, porque nuestro esfuerzo com\u00fan para dialogar y construir un mundo mejor no son vanos. Cultivemos la esperanza\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalizando, les dec\u00eda a los presentes, <strong><em>\u201cque las oraciones que elevamos al cielo y la fraternidad que vivimos en la tierra alimenten la esperanza; que sean el testimonio sencillo y cre\u00edble de nuestra religiosidad, de nuestro caminar juntos con la mirada elevada hacia lo alto, de nuestro habitar este mundo en armon\u00eda \u2014no olvidemos la palabra \u00abarmon\u00eda\u00bb\u2014, como peregrinos llamados a proteger el ambiente hogare\u00f1o, para todos<\/em><\/strong><strong><em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>ENCUENTRO ECUM\u00c9NICO E INTERRELIGIOSO<\/p>\n\n\n\n<p>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>Teatro Hun. Ul\u00e1n Bator<\/p>\n\n\n\n<p>Domingo, 3 de septiembre de 2023<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>\u00a1Buenos d\u00edas a todos ustedes, queridos hermanos y hermanas!<\/em><\/p><p>Perm\u00edtanme que me dirija a ustedes as\u00ed, como un hermano en la fe de los creyentes en Cristo y como hermano de todos ustedes, en nombre de la com\u00fan b\u00fasqueda religiosa y de la pertenencia a la misma humanidad. La humanidad, en su anhelo religioso, puede ser parangonada a una comunidad de peregrinos que camina en la tierra con la mirada puesta en el cielo. A este prop\u00f3sito, es significativo lo que un creyente, venido de lejos, afirm\u00f3 de Mongolia, escribiendo que viaj\u00f3 por ella \u00absin ver nada m\u00e1s que el cielo y la tierra\u00bb (cf. Guillermo de Rubruquis,\u00a0<em>Viaje por el Imperio mongol<\/em>, XIII\/3). En efecto, el cielo de aqu\u00ed, tan claro y tan azul como es, abraza esta tierra vasta e imponente, evocando las dos dimensiones fundamentales de la vida humana: la terrena, formada por las relaciones con los dem\u00e1s, y la celeste, constituida por la b\u00fasqueda del Otro, que nos trasciende. En definitiva, Mongolia nos recuerda la necesidad que tenemos todos nosotros, peregrinos y viajeros, de elevar la mirada hacia lo alto para encontrar la ruta del camino en la tierra.<\/p><p>Por eso me alegra estar con ustedes en este importante momento de encuentro. Agradezco vivamente a cada uno y cada una de ustedes por su presencia aqu\u00ed y por las diferentes intervenciones que han enriquecido la reflexi\u00f3n com\u00fan. El hecho de estar juntos en el mismo lugar ya es un mensaje. Las tradiciones religiosas, en su originalidad y diversidad, comportan un formidable potencial de bien al servicio de la sociedad. Si quien tiene la responsabilidad de las naciones eligiera el camino del encuentro y del di\u00e1logo con los dem\u00e1s, contribuir\u00eda sin duda de manera determinante a poner fin a los conflictos que siguen causando sufrimiento a tantos pueblos.<\/p><p>Quien nos ofrece hoy la oportunidad de estar juntos para conocernos y enriquecernos mutuamente es el amado pueblo mongol, que puede presumir de una historia de convivencia entre representantes de diversas tradiciones religiosas. Es hermoso recordar la virtuosa experiencia de la antigua capital imperial Karak\u00f3rum, donde se albergaban lugares de culto pertenecientes a diferentes \u00abcredos\u00bb, que daban testimonio de una armon\u00eda admirable. Armon\u00eda: quisiera subrayar esta palabra de sabor t\u00edpicamente asi\u00e1tico. Esta se refiere a la relaci\u00f3n particular que se crea entre realidades diferentes, sin superponerlas ni homologarlas, sino respetando las diferencias y en beneficio de la convivencia. Me pregunto: \u00bfqui\u00e9n, con m\u00e1s raz\u00f3n que los creyentes, est\u00e1 llamado a trabajar por la armon\u00eda de todos?<\/p><p>Hermanos, hermanas, por el modo en que logremos la armon\u00eda con los dem\u00e1s peregrinos sobre la tierra y en la forma que consigamos transmitir armon\u00eda, all\u00ed donde vivimos, se mide el valor social de nuestra religiosidad. Cada vida humana, en efecto, y con mayor raz\u00f3n cada religi\u00f3n, tiene que \u00abmedirse\u00bb en base al altruismo; no a un altruismo abstracto, sino concreto, que se traduzca en la b\u00fasqueda del otro y en la colaboraci\u00f3n generosa con el otro, porque \u00abel sabio se regocija dando. \u00c9l alcanzar\u00e1 la felicidad en esta tierra\u00bb (<em>El Dhammapada: El Sendero de la Realizaci\u00f3n Interior<\/em>, Buenos Aires 2022, 80; cf. las palabras de Jes\u00fas referidas en\u00a0<em>Hch<\/em>\u00a020,35). Una oraci\u00f3n, inspirada en san Francisco de As\u00eds, recita: \u00abDonde haya odio, que lleve yo el amor. Donde haya ofensa, que lleve yo el perd\u00f3n. Donde haya discordia, que lleve yo la uni\u00f3n\u00bb. El altruismo construye armon\u00eda y donde hay armon\u00eda hay entendimiento, hay prosperidad, hay belleza. M\u00e1s a\u00fan, armon\u00eda es quiz\u00e1s el sin\u00f3nimo m\u00e1s apropiado de belleza. Por el contrario, la cerraz\u00f3n, la imposici\u00f3n unilateral, el fundamentalismo y la coerci\u00f3n ideol\u00f3gica arruinan la fraternidad, alimentan tensiones y ponen en peligro la paz. La belleza de la vida es fruto de la armon\u00eda; es comunitaria, se acrecienta con la amabilidad, con la escucha y con la humildad. Y puede comprenderla el coraz\u00f3n puro, porque \u00abla verdadera belleza, despu\u00e9s de todo, reside en la pureza del coraz\u00f3n\u00bb (cf. M.K. Gandhi,\u00a0<em>Il mio credo, il mio pensiero<\/em>, Roma 2019, 94).<\/p><p>Las religiones est\u00e1n llamadas a ofrecer al mundo esta armon\u00eda, que el progreso t\u00e9cnico por s\u00ed solo no puede dar, porque, apuntando s\u00f3lo a la dimensi\u00f3n terrena y horizontal del hombre, corre el riesgo de olvidar el cielo para el cual hemos sido creados. Hermanas y hermanos, hoy estamos aqu\u00ed juntos como humildes herederos de antiguas escuelas de sabidur\u00eda. Al reunirnos hoy, nos comprometemos a compartir todo ese bien que hemos recibido, para enriquecer a una humanidad que, en su caminar, a menudo se encuentra desorientada por miopes b\u00fasquedas de lucro y bienestar; y a menudo tambi\u00e9n es incapaz de volver a encontrar el hilo conductor. Volviendo as\u00ed su mirada s\u00f3lo a intereses terrenos, acaba arruinando la misma tierra, confundiendo el progreso con el retroceso, como lo muestran tantas injusticias, tantos conflictos, tantas devastaciones ambientales, tantas persecuciones, tanto descarte de la vida humana.<\/p><p>Asia tiene much\u00edsimo que ofrecer en ese sentido, y Mongolia, que se encuentra en el coraz\u00f3n de este continente, custodia un gran\u00a0<em>patrimonio de sabidur\u00eda<\/em>, que las religiones que aqu\u00ed se difundieron han contribuido a crear, y que quisiera invitar a todos a redescubrir y valorar. Me limito a citar, aunque sin profundizarlos, diez aspectos de este patrimonio sapiencial. Diez aspectos: la buena relaci\u00f3n con la tradici\u00f3n, no obstante las tentaciones del consumismo; el respeto por los ancianos y los antepasados. \u00a1Cu\u00e1nta necesidad tenemos de una alianza generacional entre ellos y los m\u00e1s j\u00f3venes, de dialogo entre los abuelos y los nietos! Y, adem\u00e1s, el cuidado por el ambiente, nuestra casa com\u00fan, otra necesidad tremendamente actual. Estamos en peligro. Y tambi\u00e9n el valor del silencio y de la vida interior, ant\u00eddoto espiritual para tantos males del mundo actual. Por tanto, un sano sentido de frugalidad; el valor de la acogida; la capacidad de resistir al apego a las cosas; la solidaridad, que nace de la cultura de los v\u00ednculos entre las personas; el aprecio por la sencillez. Y, por \u00faltimo, un cierto pragmatismo existencial, que tiende a buscar con tenacidad el bien del individuo y de la comunidad. Estos diez son algunos elementos del patrimonio de sabidur\u00eda que este pa\u00eds puede ofrecer al mundo.<\/p><p>A prop\u00f3sito de sus costumbres, he hablado ya de c\u00f3mo, al prepararme para este viaje, me han fascinado las viviendas tradicionales con las que el pueblo mongol revela una sabidur\u00eda sedimentada a trav\u00e9s de milenios de historia. La\u00a0<em>ger<\/em>\u00a0constituye, en efecto, un\u00a0<em>espacio humano<\/em>. En su interior se desarrolla la vida de la familia, es lugar de convivencia amistosa, de encuentro y de di\u00e1logo en el que, aun cuando ya fuesen muchos, se sabe hacer espacio para alguien m\u00e1s. Y, adem\u00e1s, es un punto de referencia concreto, f\u00e1cilmente identificable en las inmensas extensiones del territorio mongol; es tambi\u00e9n motivo de esperanza para el que ha perdido el camino. Si hay una\u00a0<em>ger<\/em>,hay vida. Se la encuentra siempre abierta, preparada para acoger al amigo, pero tambi\u00e9n al viajero e incluso al extranjero, para ofrecerles un t\u00e9 caliente que permita recobrar fuerzas en el fr\u00edo invierno o una fresca leche fermentada que alivie las calurosas jornadas veraniegas. Esta es tambi\u00e9n la experiencia de los misioneros cat\u00f3licos, provenientes de otros pa\u00edses, que aqu\u00ed son recibidos como peregrinos y hu\u00e9spedes, y que entran con prudente tacto en este mundo cultural para ofrecer el humilde testimonio del Evangelio de Jesucristo.<\/p><p>A\u00fan m\u00e1s, junto al espacio humano, la\u00a0<em>ger<\/em>\u00a0evoca la esencial\u00a0<em>apertura a lo divino<\/em>. La dimensi\u00f3n espiritual de esta morada est\u00e1 representada por su apertura hacia lo alto, en donde se encuentra un solo punto desde el que entra la luz, formado por una claraboya segmentada. De ese modo, el interior se vuelve un gran reloj solar, donde se suceden luces y sombras, marcando las horas del d\u00eda y de la noche. Hay una hermosa ense\u00f1anza en este aspecto: el sentido del tiempo que pasa proviene de lo alto, no del mero devenir de las actividades terrenas. Adem\u00e1s, en ciertos momentos del a\u00f1o, el rayo que penetra de lo alto ilumina el altar familiar, recordando el primado de la vida espiritual. De esa manera, la convivencia humana que se realiza en el espacio circular remite constantemente a su vocaci\u00f3n vertical, a su vocaci\u00f3n trascendente, espiritual.<\/p><p>La humanidad reconciliada y pr\u00f3spera, que como representantes de diferentes religiones ayudamos a promover, est\u00e1 representada simb\u00f3licamente por ese estar juntos, armonioso y abierto a lo trascendente, donde el compromiso por la justicia y la paz encuentran su inspiraci\u00f3n y su fundamento en la relaci\u00f3n con lo divino. Aqu\u00ed, queridos hermanas y hermanos, nuestra responsabilidad es grande, especialmente en esta hora de la historia, porque nuestro comportamiento est\u00e1 llamado a confirmar con obras las ense\u00f1anzas que profesamos; de tal modo que no puede contradecirlas, convirti\u00e9ndose en motivo de esc\u00e1ndalo. Que no haya, por tanto, ninguna confusi\u00f3n entre credo y violencia, entre sacralidad e imposici\u00f3n, entre camino religioso y sectarismo. Que la memoria de los sufrimientos padecidos en el pasado \u2014pienso sobre todo en las comunidades budistas\u2014 nos d\u00e9 la fuerza para transformar las heridas sombr\u00edas en fuentes de luz, la ignorancia de la violencia en sabidur\u00eda de vida, el mal que arruina en bien que construye. Que as\u00ed sea para nosotros, disc\u00edpulos entusiastas de los respectivos maestros espirituales y servidores conscientes de sus ense\u00f1anzas, dispuestos a ofrecer su belleza a cuantos acompa\u00f1amos, como amigables compa\u00f1eros de camino. Ojal\u00e1 esto se cumpla, porque en las sociedades pluralistas que creen en los valores democr\u00e1ticos, como Mongolia, cada instituci\u00f3n religiosa, reconocida normativamente por la autoridad civil, tiene el deber y, en primer lugar, el derecho de ofrecer aquello que es y aquello que cree, respetando la conciencia de los otros y teniendo como fin el mayor bien de todos.<\/p><p>En ese sentido, quiero confirmarles que la Iglesia cat\u00f3lica desea caminar as\u00ed, creyendo firmemente en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico, en el dialogo interreligioso y en el dialogo cultural. Su fe se funda en el di\u00e1logo eterno entre Dios y la humanidad, encarnado en la persona de Jesucristo. Con humildad y con el esp\u00edritu de servicio que anim\u00f3 la vida del Maestro, que no vino al mundo \u00abpara ser servido, sino para servir\u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a010,45), la Iglesia ofrece hoy a cada persona y cultura el tesoro que ha recibido, permaneciendo en actitud de apertura y escucha de cuanto las otras tradiciones religiosas tienen para ofrecer. El di\u00e1logo, en efecto, no es antit\u00e9tico al anuncio; porque no elimina las diferencias, sino que ayuda a comprenderlas, las preserva en su originalidad y las hace capaces de confrontarse en pos de un enriquecimiento franco y rec\u00edproco. As\u00ed, en la humanidad bendecida por el Cielo, se puede encontrar la clave para caminar en la tierra. Hermanos y hermanas, tenemos un origen com\u00fan, que confiere la misma dignidad a todos, y tenemos un camino compartido, que s\u00f3lo podemos recorrer juntos, viviendo bajo el mismo cielo que nos cobija y nos ilumina.<\/p><p>Hermanos y hermanas, encontrarnos hoy aqu\u00ed es un signo de que esperar es posible. Esperar es posible. En un mundo lastimado por luchas y discordias, eso podr\u00eda parecer ut\u00f3pico; sin embargo, los proyectos m\u00e1s grandes comienzan en lo escondido, con dimensiones casi imperceptibles. El gran \u00e1rbol nace de la semilla peque\u00f1a, oculta bajo la tierra. Y \u00abel perfume de las flores no viaja contra el viento, pero s\u00ed lo hace la fragancia de la virtud. Quien es virtuoso perfuma todas las regiones de la tierra con su bondad\u00bb (cf.\u00a0<em>El Dhammapada<\/em>, 40). Hagamos florecer esta certeza, porque nuestro esfuerzo com\u00fan para dialogar y construir un mundo mejor no son vanos. Cultivemos la esperanza. Como dijo un fil\u00f3sofo: \u00abCada cual fue grande seg\u00fan el objeto de su esperanza: uno fue grande en la que atiende a lo posible; otro en la de las cosas eternas; pero el m\u00e1s grande de todos fue quien esper\u00f3 lo imposible\u00bb (S.A. Kierkegaard,\u00a0<em>Temor y temblor<\/em>,Buenos Aires 1958, 12). Que las oraciones que elevamos al cielo y la fraternidad que vivimos en la tierra alimenten la esperanza; que sean el testimonio sencillo y cre\u00edble de nuestra religiosidad, de nuestro caminar juntos con la mirada elevada hacia lo alto, de nuestro habitar este mundo en armon\u00eda \u2014no olvidemos la palabra \u00abarmon\u00eda\u00bb\u2014, como peregrinos llamados a proteger el ambiente hogare\u00f1o, para todos. Gracias.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MONGOLIA | Cada vida humana, en efecto, y con mayor raz\u00f3n cada religi\u00f3n, tiene que \u00abmedirse\u00bb en base al altruismo, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre Francisco al compartir su mensaje en el encuentro interreligioso. 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