{"id":240162,"date":"2023-09-04T08:00:00","date_gmt":"2023-09-04T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=240162"},"modified":"2023-09-04T09:32:05","modified_gmt":"2023-09-04T12:32:05","slug":"mongolia-para-hacer-realmente-el-bien-lo-indispensable-es-un-corazon-bueno-un-corazon-determinado-a-buscar-lo-que-es-mejor-para-el-otro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/mongolia-para-hacer-realmente-el-bien-lo-indispensable-es-un-corazon-bueno-un-corazon-determinado-a-buscar-lo-que-es-mejor-para-el-otro\/","title":{"rendered":"MONGOLIA | Para hacer realmente el bien, lo indispensable es un coraz\u00f3n bueno, un coraz\u00f3n determinado a buscar lo que es mejor para el otro"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>MONGOLIA | <\/strong><strong>Para hacer realmente el bien, lo indispensable es un coraz\u00f3n bueno, un coraz\u00f3n determinado a buscar lo que es mejor para el otro<\/strong>, as\u00ed o dijo el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> en su mensaje compartido en la jornada de lunes 4 de septiembre. Fue en el marco del encuentro con operadores de la caridad, en la inauguraci\u00f3n y bendici\u00f3n de la <strong>Casa de la Misericordia<\/strong> en la ciudad de <strong>Ul\u00e1n Bator<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de escuchar el saludo de los presentes, el <strong>Papa <\/strong>se\u00f1alaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>\u00abTuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber\u00bb (Mt&nbsp;25,35). De este modo, el Se\u00f1or nos ofrece el criterio para reconocerlo, para reconocerlo presente en el mundo y la condici\u00f3n para entrar en la alegr\u00eda definitiva de su Reino en el momento del juicio final\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, comparti\u00f3,<strong><em> \u201caqu\u00ed estamos, por tanto, en esta casa que ustedes han construido y que hoy tengo la alegr\u00eda de bendecir e inaugurar. Es una expresi\u00f3n concreta de ese hacerse cargo del otro en el que los cristianos se reconocen; porque donde hay acogida, hospitalidad y apertura a los dem\u00e1s se respira el buen olor de Cristo (cf.&nbsp;2 Co&nbsp;2,15). El gastarse por el pr\u00f3jimo, por su salud, sus necesidades b\u00e1sicas, su formaci\u00f3n y su cultura, pertenece desde los inicios a esta vivaz porci\u00f3n del Pueblo de Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dec\u00eda de la obra construida, <strong><em>\u201cla&nbsp;Casa de la Misericordia&nbsp;se propone como punto de referencia para un gran n\u00famero de acciones caritativas; manos tendidas hacia los hermanos y hermanas que tienen dificultad para navegar en medio de los problemas de la vida\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201c(\u2026) me gusta mucho el nombre que han querido darle:&nbsp;Casa de la Misericordia. En estas dos palabras est\u00e1 la definici\u00f3n de la Iglesia, que est\u00e1 llamada a ser hogar acogedor donde todos pueden experimentar un amor superior, que mueve y conmueve el coraz\u00f3n, (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Papa<\/strong> se\u00f1alaba,<strong><em> \u201c(\u2026) Jes\u00fas nos ha ense\u00f1ado al decir: \u00abHan recibido gratuitamente, den tambi\u00e9n gratuitamente\u00bb (Mt&nbsp;10,8). Servir de este modo parece una mala apuesta, pero al arriesgar se descubre que lo que se da sin esperar recompensa no es en vano; m\u00e1s bien, se convierte en una gran riqueza para el que ofrece tiempo y energ\u00edas. La gratuidad, en efecto, aligera el alma, sana las heridas del coraz\u00f3n, acerca a Dios, (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, reflexionaba <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, <strong><em>\u201cel verdadero progreso de las naciones, en efecto, no se mide en base a la riqueza econ\u00f3mica ni mucho menos a los que invierten en la ilusoria potencia de los armamentos, sino a la capacidad de hacerse cargo de la salud, la educaci\u00f3n y el crecimiento integral de la gente. Quisiera, por tanto, animar a todos los ciudadanos mongoles, conocidos por su magnanimidad y capacidad de abnegaci\u00f3n, a comprometerse en el voluntariado, poni\u00e9ndose a disposici\u00f3n de los dem\u00e1s\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalizando, compart\u00eda, <strong><em>\u201cla Iglesia no avanza por proselitismo, avanza por atracci\u00f3n. Los cristianos reconocen a quienes pasan necesidad y hacen lo posible para aliviar sus sufrimientos porque all\u00ed ven a Jes\u00fas, el Hijo de Dios, y en \u00c9l la dignidad de toda persona, llamada a ser hijo o hija de Dios. En otras palabras, para hacer realmente el bien, lo indispensable es un coraz\u00f3n bueno, un coraz\u00f3n determinado a buscar lo que es mejor para el otro. Comprometerse s\u00f3lo a cambio de una remuneraci\u00f3n no es amor verdadero; porque s\u00f3lo el amor vence el ego\u00edsmo y hace que el mundo avance\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>ENCUENTRO CON LOS OPERADORES DE LA CARIDAD<\/p>\n\n\n\n<p>E INAUGURACI\u00d3N DE LA CASA DE LA MISERICORDIA<\/p>\n\n\n\n<p>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>Ul\u00e1n Bator<\/p>\n\n\n\n<p>Lunes, 4 de septiembre de 2023<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos y hermanas: \u00a1Buenos d\u00edas!<\/em><\/p><p>Les agradezco de coraz\u00f3n la acogida, el canto y la danza, as\u00ed como sus palabras de bienvenida y sus testimonios, los cuales creo que bien pueden resumirse con algunas palabras de Jes\u00fas: \u00abTuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a025,35). De este modo, el Se\u00f1or nos ofrece el criterio para reconocerlo, para reconocerlo presente en el mundo y la condici\u00f3n para entrar en la alegr\u00eda definitiva de su Reino en el momento del juicio final.<\/p><p>Desde sus or\u00edgenes, la Iglesia se tom\u00f3 en serio esta verdad, demostrando con obras que la dimensi\u00f3n caritativa fundamenta su identidad. La dimensi\u00f3n caritativa funda la identidad de la Iglesia. Pienso en los relatos de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, en las numerosas iniciativas adoptadas por la primera comunidad cristiana para realizar las palabras de Jes\u00fas, dando vida a una Iglesia construida sobre cuatro columnas: la comuni\u00f3n, la liturgia, el servicio y el testimonio. Es maravilloso ver que, despu\u00e9s de tantos siglos, el mismo esp\u00edritu impregna la Iglesia en Mongolia. En su peque\u00f1ez, esta vive de la comuni\u00f3n fraterna, de la oraci\u00f3n, del servicio desinteresado a la humanidad que sufre y del testimonio de la propia fe. Precisamente como las cuatro columnas que sostienen el centro de la parte superior de las grandes\u00a0<em>ger<\/em>, permitiendo que la estructura se sostenga y ofrezca un espacio acogedor en su interior.<\/p><p>Aqu\u00ed estamos, por tanto, en esta casa que ustedes han construido y que hoy tengo la alegr\u00eda de bendecir e inaugurar. Es una expresi\u00f3n concreta de ese hacerse cargo del otro en el que los cristianos se reconocen; porque donde hay acogida, hospitalidad y apertura a los dem\u00e1s se respira el buen olor de Cristo (cf.\u00a0<em>2 Co<\/em>\u00a02,15). El gastarse por el pr\u00f3jimo, por su salud, sus necesidades b\u00e1sicas, su formaci\u00f3n y su cultura, pertenece desde los inicios a esta vivaz porci\u00f3n del Pueblo de Dios. Desde que los primeros misioneros llegaron a Ul\u00e1n Bator en los a\u00f1os noventa, sintieron inmediatamente\u00a0<em>la llamada a la caridad<\/em>, que los llev\u00f3 a hacerse cargo de la infancia desamparada, de los hermanos y hermanas sin hogar, de los enfermos, de las personas con discapacidades, de los presos y de quienes, en su situaci\u00f3n de sufrimiento, ped\u00edan ser acogidos.<\/p><p>Hoy vemos c\u00f3mo de esas ra\u00edces ha crecido un tronco, han brotado ramas y han crecido muchos frutos: numerosas y laudables iniciativas ben\u00e9ficas, desarrolladas en proyectos a largo plazo, llevadas adelante en su mayor\u00eda por los diversos Institutos misioneros aqu\u00ed presentes y valorados por la poblaci\u00f3n y las autoridades civiles. Por otra parte, fue el mismo gobierno mongol el que pidi\u00f3 la ayuda de los misioneros cat\u00f3licos para afrontar las numerosas emergencias sociales de un pa\u00eds que en ese tiempo se hallaba en una delicada fase de transici\u00f3n pol\u00edtica, marcada por una pobreza generalizada. En estos proyectos est\u00e1n comprometidos hasta el d\u00eda de hoy misioneros y misioneras procedentes de muchos pa\u00edses, que ponen al servicio de la sociedad mongola sus conocimientos, su experiencia, sus recursos y sobre todo su amor. A ellos, y a cuantos colaboran con estas numerosas obras de bien, se dirige mi admiraci\u00f3n y mi m\u00e1s sentido \u00abgracias\u00bb.<\/p><p>La\u00a0<em>Casa de la Misericordia<\/em>\u00a0se propone como punto de referencia para un gran n\u00famero de acciones caritativas; manos tendidas hacia los hermanos y hermanas que tienen dificultad para navegar en medio de los problemas de la vida. Es una especie de puerto donde atracar, donde poder encontrar escucha y comprensi\u00f3n. Pero esta nueva iniciativa, que se agrega a tantas otras que sostienen las diferentes instituciones cat\u00f3licas, representa una versi\u00f3n in\u00e9dita: aqu\u00ed, en efecto, es la Iglesia particular la que lleva adelante la obra, con la sinergia de todos los elementos misioneros, pero con una clara identidad local, como genuina expresi\u00f3n de la Prefectura apost\u00f3lica en su conjunto. Y me gusta mucho el nombre que han querido darle:\u00a0<em>Casa de la Misericordia<\/em>. En estas dos palabras est\u00e1 la definici\u00f3n de la Iglesia, que est\u00e1 llamada a ser hogar acogedor donde todos pueden experimentar un amor superior, que mueve y conmueve el coraz\u00f3n; el amor tierno y providente del Padre, que nos quiere en su casa como hermanos y hermanas. Deseo entonces que todos puedan encontrarse en torno a esta realizaci\u00f3n, que las diversas comunidades misioneras participen en ella activamente, destinando personal y recursos.<\/p><p>Para que eso se realice es indispensable el voluntariado, es decir, el servicio, puramente gratuito y desinteresado, que las personas libremente deciden ofrecer a quienes lo necesitan; no en base a una compensaci\u00f3n econ\u00f3mica o cualquier otra forma de retribuci\u00f3n individual, sino por puro amor al pr\u00f3jimo. Este es el estilo de servicio que Jes\u00fas nos ha ense\u00f1ado al decir: \u00abHan recibido gratuitamente, den tambi\u00e9n gratuitamente\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a010,8). Servir de este modo parece una mala apuesta, pero al arriesgar se descubre que lo que se da sin esperar recompensa no es en vano; m\u00e1s bien, se convierte en una gran riqueza para el que ofrece tiempo y energ\u00edas. La gratuidad, en efecto, aligera el alma, sana las heridas del coraz\u00f3n, acerca a Dios, desvela la fuente de la alegr\u00eda y nos mantiene interiormente j\u00f3venes. En este pa\u00eds lleno de j\u00f3venes, dedicarse al voluntariado puede ser un camino decisivo de crecimiento personal y social.<\/p><p>Es adem\u00e1s un hecho que, tambi\u00e9n en las sociedades altamente tecnologizadas y con un elevado nivel de vida, el sistema de previsi\u00f3n social por s\u00ed solo no es suficiente para suministrar todos los servicios a los ciudadanos, si no hay adicionalmente grupos de voluntarios y voluntarias que dediquen tiempo, capacidad y recursos por amor a los dem\u00e1s. El verdadero progreso de las naciones, en efecto, no se mide en base a la riqueza econ\u00f3mica ni mucho menos a los que invierten en la ilusoria potencia de los armamentos, sino a la capacidad de hacerse cargo de la salud, la educaci\u00f3n y el crecimiento integral de la gente. Quisiera, por tanto, animar a todos los ciudadanos mongoles, conocidos por su magnanimidad y capacidad de abnegaci\u00f3n, a comprometerse en el voluntariado, poni\u00e9ndose a disposici\u00f3n de los dem\u00e1s. Aqu\u00ed, en la Casa de la Misericordia, tienen un \u00abgimnasio\u00bb siempre abierto donde ejercitar sus deseos de bien y entrenar el coraz\u00f3n.<\/p><p>Por \u00faltimo, quisiera refutar algunos \u00abmitos\u00bb. En primer lugar, aquel por el cual s\u00f3lo las personas pudientes pueden comprometerse en el voluntariado. Esto es una \u00abfantas\u00eda\u00bb. La realidad dice lo contrario: no es necesario ser ricos para hacer el bien, es m\u00e1s, casi siempre son las personas comunes las que dedican tiempo, conocimientos y coraz\u00f3n para ocuparse de los dem\u00e1s. Un segundo mito que se debe desmontar es aquel por el cual la Iglesia cat\u00f3lica, que se distingue en el mundo por su gran compromiso en obras de promoci\u00f3n social, hace todo esto por proselitismo, como si ocuparse de los otros fuera una forma de convencerlos y ponerlos \u00abde su lado\u00bb. No, la Iglesia no avanza por proselitismo, avanza por atracci\u00f3n. Los cristianos reconocen a quienes pasan necesidad y hacen lo posible para aliviar sus sufrimientos porque all\u00ed ven a Jes\u00fas, el Hijo de Dios, y en \u00c9l la dignidad de toda persona, llamada a ser hijo o hija de Dios. Me gusta imaginar esta Casa de la Misericordia como el lugar donde personas de \u00abcredos\u00bb diferentes, y tambi\u00e9n no creyentes, unen los propios esfuerzos a los de los cat\u00f3licos locales para socorrer con compasi\u00f3n a tantos hermanos y hermanas en humanidad. Esta es la palabra, compasi\u00f3n: capacidad de\u00a0<em>sufrir con<\/em>\u00a0el otro. Y el Estado sabr\u00e1 custodiar y promover esto adecuadamente. De hecho, para que se realice este sue\u00f1o es indispensable, aqu\u00ed y en cualquier otro sitio, que quien posee la responsabilidad p\u00fablica favorezca tales iniciativas humanitarias, dando prueba de una sinergia virtuosa para el bien com\u00fan. Por \u00faltimo, un tercer mito a desenmascarar es aquel seg\u00fan el cual lo que cuenta ser\u00edan s\u00f3lo los medios econ\u00f3micos, como si el \u00fanico modo para hacerse cargo de los dem\u00e1s fuera la contrataci\u00f3n de personal asalariado y el equipamiento de grandes estructuras. Ciertamente, la caridad requiere profesionalidad, pero las iniciativas ben\u00e9ficas no deben convertirse en empresas, sino conservar la frescura de las obras de caridad, donde quien pasa necesidad encuentre personas capaces de escucha, capaces de compasi\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier tipo de retribuci\u00f3n.<\/p><p>En otras palabras, para hacer realmente el bien, lo indispensable es un coraz\u00f3n bueno, un coraz\u00f3n determinado a buscar lo que es mejor para el otro. Comprometerse s\u00f3lo a cambio de una remuneraci\u00f3n no es amor verdadero; porque s\u00f3lo el amor vence el ego\u00edsmo y hace que el mundo avance. A este prop\u00f3sito, quiero concluir recordando un episodio relacionado con santa Teresa de Calcuta. Parece ser que una vez un periodista, mir\u00e1ndola inclinarse sobre la herida maloliente de un enfermo, le dijo: \u00abLo que ustedes hacen es hermos\u00edsimo, pero personalmente no lo har\u00eda ni por un mill\u00f3n de d\u00f3lares\u00bb. La Madre Teresa le respondi\u00f3: \u00abTampoco yo lo har\u00eda por un mill\u00f3n de d\u00f3lares; \u00a1lo hago por amor a Dios!\u00bb. Pido que este estilo de gratuidad sea el valor agregado de la\u00a0<em>Casa de la Misericordia<\/em>. Por todo el bien que han hecho y que har\u00e1n, les agradezco de coraz\u00f3n \u2014\u00a1gracias, muchas gracias!\u2014 y los bendigo. Y, por favor, tengan tambi\u00e9n la caridad de rezar por m\u00ed. Gracias.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MONGOLIA | Para hacer realmente el bien, lo indispensable es un coraz\u00f3n bueno, un coraz\u00f3n determinado a buscar lo que es mejor para el otro, as\u00ed o dijo el Santo Padre Francisco en su mensaje compartido en la jornada de lunes 4 de septiembre. 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