{"id":240325,"date":"2023-09-22T15:05:00","date_gmt":"2023-09-22T18:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=240325"},"modified":"2023-09-22T17:21:57","modified_gmt":"2023-09-22T20:21:57","slug":"marsella-llevemos-la-mirada-de-dios-a-nuestros-hermanos-llevemos-la-sed-de-nuestros-hermanos-a-dios-difundamos-la-alegria-del-evangelio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/marsella-llevemos-la-mirada-de-dios-a-nuestros-hermanos-llevemos-la-sed-de-nuestros-hermanos-a-dios-difundamos-la-alegria-del-evangelio\/","title":{"rendered":"MARSELLA | Llevemos la mirada de Dios a nuestros hermanos, llevemos la sed de nuestros hermanos a Dios, difundamos la alegr\u00eda del Evangelio"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>FRANCIA <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>MARSELLA<\/strong> <strong>| Llevemos la mirada de Dios a nuestros hermanos, llevemos la sed de nuestros hermanos a Dios, difundamos la alegr\u00eda del Evangelio<\/strong>, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre Francisco al compartir la oraci\u00f3n <strong>Mariana<\/strong> con el <strong>Clero Diocesano<\/strong> en su viaje a <strong>Marsella<\/strong> con motivo de la clausura de los <strong>Encuentros Mediterr\u00e1neos<\/strong>. El <strong>Santo Padre<\/strong> en 44\u00ba viaje Apost\u00f3lico\u00a0arribaba tras su arribo al pa\u00eds europeo, se trasladaba hasta la <strong>Bas\u00edlica de Notre Dame de la Grade<\/strong>, en la ciudad de <strong>Marsella<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda compart\u00eda con los integrantes de clero, <strong><em>\u201ccuando llegu\u00e9 a Marsella, me un\u00ed a los grandes: Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, Charles de Foucauld, Juan Pablo II y tantos otros, que vinieron aqu\u00ed como peregrinos, para encomendarse a Notre Dame de la Garde. Ponemos bajo su manto los frutos de los Encuentros mediterr\u00e1neos, junto con las expectativas y esperanzas de vuestros corazones\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, <strong>Su Santidad<\/strong> pidi\u00f3, <strong><em>\u201cno olvidemos que el estilo de Dios es el de la cercan\u00eda, la compasi\u00f3n y la ternura, para hacer nuestra \u00abla benevolencia paciente y alentadora del Buen Pastor, que no reprende a la oveja perdida, sino que la lleva sobre sus hombros y se alegra de su vuelta al redil (cf. Lc 15, 4-7)\u00bb <\/em><\/strong>(Congregaci\u00f3n para el Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los presb\u00edteros, 41). <strong><em>Me gusta pensar que el Se\u00f1or no sabe hacer el gesto de se\u00f1alar con el dedo para juzgar, pero sabe hacer el gesto de tender la mano para levantar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Papa<\/strong> subrayaba, <strong><em>\u201cser compasivo es ser cercano y tierno. Abramos las puertas de las iglesias y rector\u00edas, pero sobre todo las del coraz\u00f3n, para mostrar con nuestra mansedumbre, amabilidad y acogida el rostro de nuestro Se\u00f1or\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el Pont\u00edfice, expres\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) quisiera resumir esta breve meditaci\u00f3n llamando vuestra atenci\u00f3n sobre tres im\u00e1genes de Mar\u00eda que se veneran en esta Bas\u00edlica. La primera es la gran imagen que se eleva en su cima y que la representa sosteniendo al Ni\u00f1o Jes\u00fas de la Bendici\u00f3n: he aqu\u00ed que, como Mar\u00eda, llevamos la bendici\u00f3n y la paz de Jes\u00fas a todas partes, a cada familia y a cada coraz\u00f3n. \u00a1Sembrar la paz! Es la mirada de la misericordia. La segunda imagen est\u00e1 debajo de nosotros, en la cripta: es la Virgen del ramo, regalo de un laico generoso. Ella tambi\u00e9n lleva al Ni\u00f1o Jes\u00fas en un brazo y nos lo muestra, pero en la otra mano, en lugar de un cetro, sostiene un ramo de flores. Nos hace pensar en c\u00f3mo Mar\u00eda, modelo de la Iglesia, al tiempo que nos presenta a su Hijo, nos presenta tambi\u00e9n a \u00c9l, como un ramo de flores en el que cada persona es \u00fanica, es bella y preciosa a los ojos del Padre. Es la mirada de la intercesi\u00f3n. Esto es muy importante: la intercesi\u00f3n. La primera era la mirada de misericordia de la Virgen, \u00e9sta es la mirada de intercesi\u00f3n. Finalmente, la tercera imagen es la que vemos aqu\u00ed en el centro, sobre el altar, que llama la atenci\u00f3n por el esplendor que irradia. Tambi\u00e9n nosotros, queridos hermanos y hermanas, nos convertimos en Evangelio vivo en la medida en que lo damos, saliendo de nosotros mismos, reflejando su luz y su belleza con una vida humilde, alegre y rica de celo apost\u00f3lico. Que nos estimulen en esto los numerosos misioneros que parten de este alto lugar para anunciar al mundo entero la buena nueva de Jesucristo.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Queridos hermanos, llevemos la mirada de Dios a nuestros hermanos, llevemos la sed de nuestros hermanos a Dios, difundamos la alegr\u00eda del Evangelio\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>ORACI\u00d3N MARIANA CON EL CLERO DIOCESANO<\/p>\n\n\n\n<p>SALUDO DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>Bas\u00edlica de \u00abNotre Dame de la Garde\u00bb (Marsella)<\/p>\n\n\n\n<p>Viernes 22 de septiembre de 2023<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1bon apr\u00e8s-midi!<\/p><p>Me alegra comenzar mi visita compartiendo con ustedes este momento de oraci\u00f3n. Agradezco al cardenal Jean-Marc Aveline sus palabras de bienvenida y saludo a S.E. Mons. Eric de Moulins-Beaufort, a mis hermanos obispos, a los padres rectores y a todos vosotros, sacerdotes, di\u00e1conos y seminaristas, hombres y mujeres consagrados que trabaj\u00e1is en esta archidi\u00f3cesis con generosidad y compromiso para construir una civilizaci\u00f3n del encuentro con Dios y con el pr\u00f3jimo. Gracias por vuestra presencia y vuestro servicio, y gracias por vuestras oraciones.<\/p><p>Cuando llegu\u00e9 a Marsella, me un\u00ed a los grandes: Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, Charles de Foucauld, Juan Pablo II y tantos otros, que vinieron aqu\u00ed como peregrinos, para encomendarse a Notre Dame de la Garde. Ponemos bajo su manto los frutos de los Encuentros mediterr\u00e1neos, junto con las expectativas y esperanzas de vuestros corazones.<\/p><p>En la lectura b\u00edblica, el profeta Sofon\u00edas nos exhorta a la alegr\u00eda y a la confianza, record\u00e1ndonos que el Se\u00f1or, nuestro Dios, no est\u00e1 lejos, est\u00e1 aqu\u00ed, cerca de nosotros, para salvarnos (cf. 3,17). Es un mensaje que remite, en cierto modo, a la historia de esta Bas\u00edlica y a lo que representa. En efecto, no fue fundada en memoria de un milagro o de una aparici\u00f3n particular, sino simplemente porque, desde el siglo XIII, el santo Pueblo de Dios ha buscado y encontrado aqu\u00ed, en la colina de La Garde, la presencia del Se\u00f1or a trav\u00e9s de los ojos de su Santa Madre. Por eso, desde hace siglos, los marselleses -sobre todo los que navegan sobre las olas del Mediterr\u00e1neo- suben all\u00ed a rezar. Es el Pueblo Santo y fiel de Dios quien ha \u00abungido\u00bb -utilizo la palabra- este santuario, este lugar de oraci\u00f3n. Pueblo Santo de Dios que, como dice el Concilio, es infalible in credendo.<\/p><p>Tambi\u00e9n hoy, para todos, la Bonne M\u00e8re es protagonista de un \u00abcruce de miradas\u00bb muy tierno: por un lado, la de Jes\u00fas, a quien siempre nos se\u00f1ala y cuyo amor se refleja en sus ojos -el gesto m\u00e1s aut\u00e9ntico de la Virgen es: \u00abHaced lo que \u00c9l os diga\u00bb, se\u00f1alando a Jes\u00fas- y, por otro, las de tantos hombres y mujeres de toda edad y condici\u00f3n, a quienes re\u00fane y lleva a Dios, como record\u00e1bamos al comienzo de esta oraci\u00f3n, depositando una vela encendida a sus pies. Aqu\u00ed, en la encrucijada de pueblos que es Marsella, es precisamente sobre esta encrucijada de miradas sobre la que quisiera reflexionar con vosotros, porque me parece que en ella se expresa bien la dimensi\u00f3n mariana de nuestro ministerio. En efecto, tambi\u00e9n nosotros, sacerdotes, consagrados, di\u00e1conos, estamos llamados a hacer sentir la mirada de Jes\u00fas y, al mismo tiempo, a llevar a Jes\u00fas la mirada de nuestros hermanos. Un intercambio de miradas. En el primer caso somos instrumentos de misericordia, en el segundo instrumentos de intercesi\u00f3n.<\/p><p>Primera mirada: la de Jes\u00fas que acaricia al hombre. Es una mirada que va de arriba abajo, pero no para juzgar, sino para levantar a los que est\u00e1n abajo. Es una mirada llena de ternura, que se trasluce en los ojos de Mar\u00eda. Y nosotros, que estamos llamados a transmitir esta mirada, estamos obligados a abajarnos, a sentir compasi\u00f3n &#8211; esta palabra la subrayo: compasi\u00f3n. No olvidemos que el estilo de Dios es el de la cercan\u00eda, la compasi\u00f3n y la ternura, para hacer nuestra \u00abla benevolencia paciente y alentadora del Buen Pastor, que no reprende a la oveja perdida, sino que la lleva sobre sus hombros y se alegra de su vuelta al redil (cf. Lc 15, 4-7)\u00bb (Congregaci\u00f3n para el Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los presb\u00edteros, 41). Me gusta pensar que el Se\u00f1or no sabe hacer el gesto de se\u00f1alar con el dedo para juzgar, pero sabe hacer el gesto de tender la mano para levantar.<\/p><p>Hermanos, hermanas, aprendamos de esta mirada, no dejemos pasar un d\u00eda sin recordar cu\u00e1ndo la hemos recibido sobre nosotros, y hag\u00e1mosla nuestra, para ser hombres y mujeres de compasi\u00f3n. Cercan\u00eda, compasi\u00f3n, ternura. No lo olvidemos. Ser compasivo es ser cercano y tierno. Abramos las puertas de las iglesias y rector\u00edas, pero sobre todo las del coraz\u00f3n, para mostrar con nuestra mansedumbre, amabilidad y acogida el rostro de nuestro Se\u00f1or. Quien se acerque no encontrar\u00e1 distancia y juicio, encontrar\u00e1 el testimonio de una alegr\u00eda humilde, m\u00e1s fecunda que cualquier habilidad ostentosa. Que los heridos de la vida encuentren un puerto seguro, una acogida, en tu mirada, un aliento en tu abrazo, una caricia en tus manos, capaz de enjugar las l\u00e1grimas. Incluso en las m\u00faltiples ocupaciones de cada d\u00eda, por favor, no dej\u00e9is que falte el calor de la mirada paterna y materna de Dios. Y a los sacerdotes, por favor: en el Sacramento de la Penitencia, \u00a1perdonad siempre! Sed generosos como Dios es generoso con nosotros. Perdonad. Y con el perd\u00f3n de Dios se abren muchos caminos en la vida. Es hermoso hacerlo dispensando su perd\u00f3n con generosidad, siempre, siempre, para soltar, por la gracia, a las personas de las cadenas del pecado y liberarlas de bloqueos, remordimientos, rencores y miedos contra los que ellas solas no pueden prevalecer. Es hermoso redescubrir con asombro, a cualquier edad, la alegr\u00eda de iluminar las vidas, en los momentos felices y tristes, con los Sacramentos, y de transmitir, en nombre de Dios, esperanzas inesperadas: su cercan\u00eda que consuela, su compasi\u00f3n que cura, su ternura que conmueve. Cercan\u00eda, compasi\u00f3n, ternura. S\u00e9 cercano a todos, especialmente a los fr\u00e1giles y a los menos afortunados, y que a los que sufren nunca les falte tu cercan\u00eda atenta y discreta. As\u00ed crecer\u00e1, en ellos pero tambi\u00e9n en ti, la fe que anima el presente, la esperanza que se abre al futuro y la caridad que dura para siempre. He aqu\u00ed el primer movimiento: lleva la mirada de Jes\u00fas a tus hermanos y hermanas. S\u00f3lo hay una situaci\u00f3n en la vida en la que est\u00e1 permitido despreciar a una persona: es cuando intentamos cogerla de la mano y levantarla. En otras situaciones es un pecado de orgullo. Mira con desprecio a las personas que est\u00e1n en el fondo y con tu mano -consciente o inconscientemente- te piden que las levantes. C\u00f3gelos de la mano y lev\u00e1ntalos: es un gesto muy bonito, es un gesto que no se puede hacer sin ternura.<\/p><p>Y luego est\u00e1 la segunda mirada: la de los hombres y mujeres que se dirigen a Jes\u00fas. Como Mar\u00eda, que en Can\u00e1 capt\u00f3 y llev\u00f3 ante el Se\u00f1or las preocupaciones de dos j\u00f3venes esposos (cf. Jn 2, 3), tambi\u00e9n vosotros est\u00e1is llamados a convertiros, para los dem\u00e1s -hombres y mujeres para los dem\u00e1s-, en voz que intercede (cf. Rm 8, 34). Por eso, el rezo del Breviario, la meditaci\u00f3n cotidiana de la Palabra, el Rosario y todas las dem\u00e1s oraciones, os recomiendo especialmente la oraci\u00f3n de adoraci\u00f3n. Hemos perdido un poco el sentido de la adoraci\u00f3n, debemos recuperarlo, recomiendo esto. Todas estas oraciones estar\u00e1n llenas de los rostros de aquellos que la Providencia pone en tu camino. Llevar\u00e9is con vosotros sus ojos, sus voces, sus preguntas: en la Mesa eucar\u00edstica, ante el Sagrario o en el silencio de vuestra habitaci\u00f3n, donde el Padre ve (cf. Mt 6,6). Os har\u00e9is eco fiel de ellos, como intercesores, como \u00ab\u00e1ngeles en la tierra\u00bb, mensajeros que llevan todo \u00abante la gloria del Se\u00f1or\u00bb (Tb 12, 12).<\/p><p>Y quisiera resumir esta breve meditaci\u00f3n llamando vuestra atenci\u00f3n sobre tres im\u00e1genes de Mar\u00eda que se veneran en esta Bas\u00edlica. La primera es la gran imagen que se eleva en su cima y que la representa sosteniendo al Ni\u00f1o Jes\u00fas de la Bendici\u00f3n: he aqu\u00ed que, como Mar\u00eda, llevamos la bendici\u00f3n y la paz de Jes\u00fas a todas partes, a cada familia y a cada coraz\u00f3n. \u00a1Sembrar la paz! Es la mirada de la misericordia. La segunda imagen est\u00e1 debajo de nosotros, en la cripta: es la Virgen del ramo, regalo de un laico generoso. Ella tambi\u00e9n lleva al Ni\u00f1o Jes\u00fas en un brazo y nos lo muestra, pero en la otra mano, en lugar de un cetro, sostiene un ramo de flores. Nos hace pensar en c\u00f3mo Mar\u00eda, modelo de la Iglesia, al tiempo que nos presenta a su Hijo, nos presenta tambi\u00e9n a \u00c9l, como un ramo de flores en el que cada persona es \u00fanica, es bella y preciosa a los ojos del Padre. Es la mirada de la intercesi\u00f3n. Esto es muy importante: la intercesi\u00f3n. La primera era la mirada de misericordia de la Virgen, \u00e9sta es la mirada de intercesi\u00f3n. Finalmente, la tercera imagen es la que vemos aqu\u00ed en el centro, sobre el altar, que llama la atenci\u00f3n por el esplendor que irradia. Tambi\u00e9n nosotros, queridos hermanos y hermanas, nos convertimos en Evangelio vivo en la medida en que lo damos, saliendo de nosotros mismos, reflejando su luz y su belleza con una vida humilde, alegre y rica de celo apost\u00f3lico. Que nos estimulen en esto los numerosos misioneros que parten de este alto lugar para anunciar al mundo entero la buena nueva de Jesucristo.<\/p><p>Queridos hermanos, llevemos la mirada de Dios a nuestros hermanos, llevemos la sed de nuestros hermanos a Dios, difundamos la alegr\u00eda del Evangelio. Esta es nuestra vida y es incre\u00edblemente bella, a pesar de las dificultades y de las ca\u00eddas, incluso de nuestros pecados. Recemos juntos a la Virgen, para que nos acompa\u00f1e, para que nos proteja. Y t\u00fa, por favor, reza por m\u00ed.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FRANCIA MARSELLA | Llevemos la mirada de Dios a nuestros hermanos, llevemos la sed de nuestros hermanos a Dios, difundamos la alegr\u00eda del Evangelio, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre Francisco al compartir la oraci\u00f3n Mariana con el Clero Diocesano en su viaje a Marsella con motivo de la clausura de los Encuentros Mediterr\u00e1neos. 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