{"id":240336,"date":"2023-09-23T15:23:05","date_gmt":"2023-09-23T18:23:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=240336"},"modified":"2023-09-23T15:23:06","modified_gmt":"2023-09-23T18:23:06","slug":"marsella-la-experiencia-de-la-fe-genera-sobre-todo-un-salto-ante-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/marsella-la-experiencia-de-la-fe-genera-sobre-todo-un-salto-ante-la-vida\/","title":{"rendered":"MARSELLA | La experiencia de la fe genera sobre todo un salto ante la vida"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>FRANCIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>MARSELLA | <\/strong><strong>La experiencia de la fe genera sobre todo un salto ante la vida<\/strong>, as\u00ed lo pidi\u00f3 el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> al compartir la Homil\u00eda durante la celebraci\u00f3n de la <strong>Santa Misa<\/strong> en el <strong>Estadio Vel\u00f3dromo<\/strong> en el marco de su viaje Apost\u00f3lico a <strong>Francia<\/strong>. El Papa entonces, dec\u00eda, <strong><em>\u201cse narra en las Escrituras que el rey David, una vez establecido su reino, decidi\u00f3 transportar el Arca de la Alianza a Jerusal\u00e9n. As\u00ed que, tras convocar al pueblo, se levant\u00f3 y se puso en camino para ir a buscarla; luego, por el camino, \u00e9l mismo danz\u00f3 ante ella junto con el pueblo, exultando de alegr\u00eda ante la presencia del Se\u00f1or (cf. 2 Sam 6, 1-15)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agregando, continuaba, <strong><em>\u201csobre el fondo de esta escena, el evangelista Lucas nos narra la visita de Mar\u00eda a su prima Isabel: Mar\u00eda, en efecto, tambi\u00e9n se levanta y se pone en camino hacia la regi\u00f3n de Jerusal\u00e9n y, cuando entra en casa de Isabel, el ni\u00f1o que lleva en su seno, reconociendo la llegada del Mes\u00edas, salta de alegr\u00eda y se pone a bailar como David ante el Arca (cf. Lc 1, 39-45). Mar\u00eda se presenta, pues, como la verdadera Arca de la Alianza, que introduce en el mundo al Se\u00f1or encarnado. Es la Virgen joven que va al encuentro de la anciana est\u00e9ril y, llevando a Jes\u00fas, se convierte en signo de la visita de Dios que supera toda esterilidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el Santo Padre se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201clos que nacen a la fe reconocen la presencia del Se\u00f1or, como el ni\u00f1o en el seno de Isabel. Reconocen su obra en el brotar de los d\u00edas y reciben ojos nuevos para mirar la realidad; incluso en medio de las dificultades, los problemas y el sufrimiento, ven cada d\u00eda la visita de Dios y se sienten acompa\u00f1ados y sostenidos por \u00c9l. Ante el misterio de la vida personal y los desaf\u00edos de la sociedad, los creyentes tienen una sacudida, una pasi\u00f3n, un sue\u00f1o que cultivar, un inter\u00e9s que les impulsa a comprometerse personalmente\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes de concluir, el Papa compart\u00eda, <strong><em>\u201cla experiencia de fe, adem\u00e1s de una sacudida ante la vida, genera tambi\u00e9n una sacudida ante el pr\u00f3jimo. En el misterio de la Visitaci\u00f3n, de hecho, vemos que la visitaci\u00f3n de Dios no se realiza a trav\u00e9s de acontecimientos celestiales extraordinarios, sino en la sencillez de un encuentro. Dios llega a la puerta de una casa familiar, en el tierno abrazo entre dos mujeres, en el encuentro de dos embarazos llenos de asombro y esperanza. Y en este encuentro est\u00e1 la solicitud de Mar\u00eda, el asombro de Isabel, la alegr\u00eda de compartir\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA<\/p>\n\n\n\n<p>misa votiva de la sant\u00edsima virgen mar\u00eda de la guardia<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEstadio V\u00e9lodrome (Marsella)<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e1bado 23 de septiembre de 2023<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Se narra en las Escrituras que el rey David, una vez establecido su reino, decidi\u00f3 transportar el Arca de la Alianza a Jerusal\u00e9n. As\u00ed que, tras convocar al pueblo, se levant\u00f3 y se puso en camino para ir a buscarla; luego, por el camino, \u00e9l mismo danz\u00f3 ante ella junto con el pueblo, exultando de alegr\u00eda ante la presencia del Se\u00f1or (cf. 2 Sam 6, 1-15). Sobre el fondo de esta escena, el evangelista Lucas nos narra la visita de Mar\u00eda a su prima Isabel: Mar\u00eda, en efecto, tambi\u00e9n se levanta y se pone en camino hacia la regi\u00f3n de Jerusal\u00e9n y, cuando entra en casa de Isabel, el ni\u00f1o que lleva en su seno, reconociendo la llegada del Mes\u00edas, salta de alegr\u00eda y se pone a bailar como David ante el Arca (cf. Lc 1, 39-45).<\/p><p>Mar\u00eda se presenta, pues, como la verdadera Arca de la Alianza, que introduce en el mundo al Se\u00f1or encarnado. Es la Virgen joven que va al encuentro de la anciana est\u00e9ril y, llevando a Jes\u00fas, se convierte en signo de la visita de Dios que supera toda esterilidad. Es la Madre la que sube a los montes de Jud\u00e1, para decirnos que Dios se pone en camino hacia nosotros, para buscarnos con su amor y hacernos exultar de alegr\u00eda. Es Dios quien se pone en camino.<\/p><p>En estas dos mujeres, Mar\u00eda e Isabel, se revela la visita de Dios a la humanidad: una es joven y la otra anciana, una es virgen y la otra est\u00e9ril, y sin embargo ambas est\u00e1n embarazadas de una manera \u00abimposible\u00bb. Esta es la obra de Dios en nuestras vidas: hace posible incluso lo que parece imposible, genera vida incluso en la esterilidad.<\/p><p>Hermanos y hermanas, pregunt\u00e9monos con sinceridad de coraz\u00f3n: \u00bfcreemos que Dios act\u00faa en nuestras vidas? \u00bfCreemos que el Se\u00f1or, de manera oculta y a menudo imprevisible, act\u00faa en la historia, hace maravillas y act\u00faa incluso en nuestras sociedades marcadas por el secularismo mundano y por una cierta indiferencia religiosa?<\/p><p>Hay un modo de discernir si tenemos esta confianza en el Se\u00f1or. \u00bfCu\u00e1l es ese camino? El Evangelio dice que \u00aben cuanto Isabel oy\u00f3 el saludo de Mar\u00eda, el ni\u00f1o salt\u00f3 en su seno\u00bb (v. 41). Esta es la se\u00f1al: el salto. Los que creen, los que rezan, los que acogen al Se\u00f1or saltan en el Esp\u00edritu, sienten que algo se mueve en su interior, \u00abbailan\u00bb de alegr\u00eda. Y quisiera detenerme en esto: el salto de la fe.<\/p><p>La experiencia de la fe genera ante todo un estremecimiento ante la vida. Estremecerse significa ser \u00abtocado por dentro\u00bb, tener un estremecimiento interior, sentir que algo se mueve en nuestro coraz\u00f3n. Es lo contrario de un coraz\u00f3n plano, fr\u00edo, acomodado en la vida tranquila, que se acoraza en la indiferencia y se hace impermeable, que se endurece, insensible a todo y a todos, incluso al tr\u00e1gico desperdicio de la vida humana, que hoy se rechaza en tantas personas que emigran, as\u00ed como en tantos ni\u00f1os no nacidos y en tantos ancianos abandonados. Un coraz\u00f3n fr\u00edo y plano arrastra la vida mec\u00e1nicamente, sin pasi\u00f3n, sin \u00edmpetu, sin deseo. Y de todo esto, en nuestra sociedad europea, se puede caer enfermo: cinismo, desencanto, resignaci\u00f3n, incertidumbre, un sentimiento general de tristeza -todo junto: tristeza, esa tristeza escondida en el coraz\u00f3n-. Alguien las ha llamado \u00abpasiones tristes\u00bb: es una vida sin sacudidas.<\/p><p>Los que nacen a la fe reconocen la presencia del Se\u00f1or, como el ni\u00f1o en el seno de Isabel. Reconocen su obra en el brotar de los d\u00edas y reciben ojos nuevos para mirar la realidad; incluso en medio de las dificultades, los problemas y el sufrimiento, ven cada d\u00eda la visita de Dios y se sienten acompa\u00f1ados y sostenidos por \u00c9l. Ante el misterio de la vida personal y los desaf\u00edos de la sociedad, los creyentes tienen una sacudida, una pasi\u00f3n, un sue\u00f1o que cultivar, un inter\u00e9s que les impulsa a comprometerse personalmente. Ahora cada uno de nosotros puede preguntarse: \u00bfSiento estas cosas? \u00bfTengo estas cosas? Quien es as\u00ed sabe que en todo el Se\u00f1or est\u00e1 presente, llamando, invitando a dar testimonio del Evangelio para construir con mansedumbre, a trav\u00e9s de los dones y carismas recibidos, un mundo nuevo.<\/p><p>La experiencia de fe, adem\u00e1s de una sacudida ante la vida, genera tambi\u00e9n una sacudida ante el pr\u00f3jimo. En el misterio de la Visitaci\u00f3n, de hecho, vemos que la visitaci\u00f3n de Dios no se realiza a trav\u00e9s de acontecimientos celestiales extraordinarios, sino en la sencillez de un encuentro. Dios llega a la puerta de una casa familiar, en el tierno abrazo entre dos mujeres, en el encuentro de dos embarazos llenos de asombro y esperanza. Y en este encuentro est\u00e1 la solicitud de Mar\u00eda, el asombro de Isabel, la alegr\u00eda de compartir.<\/p><p>Record\u00e9moslo siempre, incluso en la Iglesia: Dios es relaci\u00f3n y nos visita a menudo a trav\u00e9s de encuentros humanos, cuando sabemos abrirnos al otro, cuando hay una conmoci\u00f3n por la vida de los que pasan a nuestro lado cada d\u00eda, y cuando nuestro coraz\u00f3n no permanece impasible e insensible a las heridas de los m\u00e1s fr\u00e1giles. Nuestras ciudades metropolitanas y muchos pa\u00edses europeos como Francia, donde conviven culturas y religiones diferentes, son en este sentido un gran desaf\u00edo contra las exasperaciones del individualismo, contra el ego\u00edsmo y las cerrazones que producen soledad y sufrimiento. Aprendamos de Jes\u00fas a tener temblores por los que viven a nuestro lado, aprendamos de \u00c9l que, ante las multitudes cansadas y agotadas, siente compasi\u00f3n y se conmueve (cf. Mc 6, 34), tiene jadeos de misericordia ante la carne herida de los que encuentra. Como dec\u00eda uno de vuestros grandes santos, Vicente de Pa\u00fal, \u00abdebemos tratar de ablandar nuestro coraz\u00f3n, haci\u00e9ndolo sensible a los dolores y miserias del pr\u00f3jimo, y rogar a Dios que nos d\u00e9 el verdadero esp\u00edritu de misericordia, que es precisamente su propio esp\u00edritu\u00bb, hasta el punto de reconocer que los pobres son \u00abnuestros amos y se\u00f1ores\u00bb (Correspondance, entretiens, documents, Paris 1920-25, 341; 392-393).<\/p><p>Hermanos, hermanas, pienso en las numerosas \u00absacudidas\u00bb de Francia, en una historia rica en santidad, cultura, artistas y pensadores, que han apasionado a tantas generaciones. Tambi\u00e9n hoy nuestra vida, la vida de la Iglesia, de Francia, de Europa, necesitan esto: la gracia de una sacudida, una nueva sacudida de fe, de caridad y de esperanza. Necesitamos redescubrir la pasi\u00f3n y el entusiasmo, redescubrir el gusto por el compromiso con la fraternidad, atrevernos de nuevo a arriesgar el amor en las familias y hacia los m\u00e1s d\u00e9biles, y encontrar en el Evangelio una gracia que transforma y hace bella la vida.<\/p><p>Miremos a Mar\u00eda, que se incomoda poni\u00e9ndose en camino y nos ense\u00f1a que Dios es as\u00ed: nos incomoda, nos pone en movimiento, nos hace \u00abestremecer\u00bb, como le sucedi\u00f3 a Isabel. Y queremos ser cristianos que encuentran a Dios con la oraci\u00f3n y a los hermanos con el amor; cristianos que se estremecen, que vibran, que acogen el fuego del Esp\u00edritu y se dejan quemar por los interrogantes de hoy, por los desaf\u00edos del Mediterr\u00e1neo, por el grito de los pobres, por las \u00absantas utop\u00edas\u00bb de fraternidad y de paz que esperan realizarse.<\/p><p>Hermanos y hermanas, junto con vosotros ruego a Nuestra Se\u00f1ora, Notre Dame de la Garde, que vele por vuestras vidas, que vele por Francia, que vele por toda Europa, y que nos haga temblar en el Esp\u00edritu. Y quisiera hacerlo con las palabras de Paul Claudel: \u00abVeo la iglesia abierta. [&#8230;] \/ No tengo nada que ofrecer ni nada que pedir. \/ S\u00f3lo vengo, Madre, a mirarte. \/ A mirarte, a llorar de felicidad, a saber esto: \/ que soy tu hijo y que t\u00fa est\u00e1s ah\u00ed. [&#8230;] Para estar contigo, Mar\u00eda, en este lugar donde est\u00e1s. [&#8230;] \/ Porque est\u00e1s ah\u00ed para siempre, \/ simplemente porque eres Mar\u00eda, \/ simplemente porque existes, \/ Madre de Jesucristo, \u00a1da gracias!\u00bb (\u00abLa Vierge \u00e0 midi\u00bb, Po\u00ebmes de Guerre 1914-1916, Par\u00eds, 1922).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>_____________________________________<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo al final de la Santa Misa<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Gracias, Eminencia, por sus palabras, y gracias a todos, hermanos y hermanas, por su presencia y por sus oraciones. Gracias a todos.<\/p><p>Llegados al final de esta visita, quisiera expresar mi gratitud por la calurosa acogida que he recibido, as\u00ed como por todo el trabajo y los preparativos que se han realizado. Doy las gracias al Presidente de la Rep\u00fablica y, a trav\u00e9s de \u00e9l, saludo cordialmente a todos los franceses y francesas. Saludo a la Se\u00f1ora Primera Ministra, que ha venido a recibirme al aeropuerto; saludo tambi\u00e9n a las Autoridades presentes, en particular al Alcalde de Marsella.<\/p><p>Y abrazo a toda la Iglesia de Marsella, con sus comunidades parroquiales y religiosas, sus numerosas escuelas y sus obras de caridad. Esta archidi\u00f3cesis fue la primera del mundo en ser consagrada al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, en 1720, durante una epidemia de peste; est\u00e1, pues, en vuestros corazones ser signos de la ternura de Dios, incluso en la actual \u00abepidemia de indiferencia\u00bb: \u00a1gracias por vuestro servicio manso y decidido, que testimonia la cercan\u00eda y la compasi\u00f3n del Se\u00f1or!<\/p><p>Varios de vosotros hab\u00e9is venido desde distintas partes de Francia: \u00a1merci \u00e0 vous! Deseo saludar a los hermanos y hermanas que han venido de Niza, acompa\u00f1ados por el obispo y el alcalde, y que sobrevivieron al terrible atentado del 14 de julio de 2016. Dirigimos un recuerdo orante a quienes perdieron la vida en esa tragedia y en todos los actos terroristas perpetrados en Francia y en todas las partes del mundo. El terrorismo es cobarde. No nos cansemos de rezar por la paz en las regiones asoladas por la guerra, especialmente por el pueblo m\u00e1rtir de Ucrania.<\/p><p>Un saludo de coraz\u00f3n a los enfermos, los ni\u00f1os y los ancianos, que son la memoria de la civilizaci\u00f3n; y un pensamiento especial para las personas necesitadas y para todos los trabajadores de esta ciudad; Jacques Loew, primer sacerdote obrero de Francia, trabaj\u00f3 en el puerto de Marsella. \u00a1Que la dignidad de los trabajadores sea respetada, promovida y protegida!<\/p><p>Queridos hermanos y hermanas, llevar\u00e9 en mi coraz\u00f3n los encuentros de estos d\u00edas. Que Notre Dame de la Garde vele sobre esta ciudad, mosaico de esperanza, sobre todas vuestras familias y sobre cada uno de vosotros. Je vous b\u00e9nis. S&#8217;il vous pla\u00eet, n&#8217;oubliez pas de prier pour moi. Este trabajo no es f\u00e1cil. Merci.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FRANCIA MARSELLA | La experiencia de la fe genera sobre todo un salto ante la vida, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre Francisco al compartir la Homil\u00eda durante la celebraci\u00f3n de la Santa Misa en el Estadio Vel\u00f3dromo en el marco de su viaje Apost\u00f3lico a Francia. 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