{"id":240500,"date":"2023-10-04T08:00:00","date_gmt":"2023-10-04T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=240500"},"modified":"2023-10-04T10:35:34","modified_gmt":"2023-10-04T13:35:34","slug":"papa-francisco-no-estamos-aqui-como-en-un-parlamento-sino-para-caminar-juntos-con-la-mirada-de-jesus-que-bendice-al-padre-y-acoge-a-todos-los-que-estan-afligidos-y-agobiados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-no-estamos-aqui-como-en-un-parlamento-sino-para-caminar-juntos-con-la-mirada-de-jesus-que-bendice-al-padre-y-acoge-a-todos-los-que-estan-afligidos-y-agobiados\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | No estamos aqu\u00ed como en un parlamento, sino para caminar juntos con la mirada de Jes\u00fas, que bendice al Padre y acoge a todos los que est\u00e1n afligidos y agobiados"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | No estamos aqu\u00ed como en un parlamento, sino para caminar juntos con la mirada de Jes\u00fas, que bendice al Padre y acoge a todos los que est\u00e1n afligidos y agobiados<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al referirse al inminente desarrollo del <strong>S\u00ednodo<\/strong> durante la Homil\u00eda. Fue en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, en la ma\u00f1ana de hoy (hora de Roma) en la Santa Misa de apertura de la Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos, donde comparti\u00f3 <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> que, <strong><em>\u201cel protagonista es el Esp\u00edritu Santo que rompe nuestras expectativas y crea cosas nuevas (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Santo Padre dec\u00eda, adem\u00e1s, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>el Evangelio que hemos escuchado est\u00e1 precedido por el relato de un momento dif\u00edcil de la misi\u00f3n de Jes\u00fas, que podr\u00edamos definir de \u201cdesolaci\u00f3n pastoral\u201d. Sin embargo, vemos que Jes\u00fas no se deja vencer por la tristeza, sino que levanta los ojos al cielo y bendice al Padre porque ha revelado a los sencillos los misterios del Reino de Dios: \u00abTe alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los peque\u00f1os\u00bb (Mt 11,25)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3 el Papa, <strong><em>\u201cqueridos hermanos cardenales, hermanos obispos, hermanos y hermanas, estamos en la apertura de la Asamblea Sinodal. Y no nos sirve tener una mirada inmanente, hecha de estrategias humanas, c\u00e1lculos pol\u00edticos o batallas ideol\u00f3gicas \u2015por ejemplo, si el S\u00ednodo permitir\u00e1 esto o lo otro; si abrir\u00e1 esta puerta o la otra\u2015; no, esto no sirve. El S\u00ednodo, queridos hermanos y hermanas, no es un parlamento. El protagonista es el Esp\u00edritu Santo. No, no estamos aqu\u00ed como en un parlamento, sino para caminar juntos, con la mirada de Jes\u00fas, que bendice al Padre y acoge a todos los que est\u00e1n afligidos y agobiados. Partamos, pues, de la mirada de Jes\u00fas, que es una mirada que bendice y acoge\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes de concluir, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, pidi\u00f3, <strong><em>\u201ccaminemos juntos: humildes, vigorosos y alegres. Caminemos siguiendo las huellas de san Francisco de As\u00eds, el santo de la pobreza y la paz, el \u201cloco de Dios\u201d que llev\u00f3 en su cuerpo las llagas de Jes\u00fas y, para revestirse de \u00c9l, se despoj\u00f3 de todo. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es para nosotros, as\u00ed como para nuestras instituciones, realizar esta expoliaci\u00f3n interior y tambi\u00e9n exterior!\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p>Plaza de San Pedro<\/p>\n\n\n\n<p>San Francisco de As\u00eds &#8211; Mi\u00e9rcoles, 4 de octubre de 2023<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El Evangelio que hemos escuchado est\u00e1 precedido por el relato de un momento dif\u00edcil de la misi\u00f3n de Jes\u00fas, que podr\u00edamos definir de \u201cdesolaci\u00f3n pastoral\u201d. Juan Bautista dudaba de que \u00e9l fuera realmente el Mes\u00edas; muchas ciudades por las que hab\u00eda pasado, a pesar de los milagros realizados, no se hab\u00edan convertido; la gente lo acusaba de ser un glot\u00f3n y un borracho, mientras poco antes se lamentaba del Bautista porque era demasiado austero (cf. Mt 11,2-24). Sin embargo, vemos que Jes\u00fas no se deja vencer por la tristeza, sino que levanta los ojos al cielo y bendice al Padre porque ha revelado a los sencillos los misterios del Reino de Dios: \u00abTe alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los peque\u00f1os\u00bb (Mt 11,25). En el momento de la desolaci\u00f3n, por tanto, Jes\u00fas tiene una mirada que alcanza a ver m\u00e1s all\u00e1: alaba la sabidur\u00eda del Padre y es capaz de discernir el bien escondido que crece, la semilla de la Palabra acogida por los sencillos, la luz del Reino de Dios que se abre camino incluso durante la noche.<\/p><p>Queridos hermanos cardenales, hermanos obispos, hermanos y hermanas, estamos en la apertura de la Asamblea Sinodal. Y no nos sirve tener una mirada inmanente, hecha de estrategias humanas, c\u00e1lculos pol\u00edticos o batallas ideol\u00f3gicas \u2015por ejemplo, si el S\u00ednodo permitir\u00e1 esto o lo otro; si abrir\u00e1 esta puerta o la otra\u2015; no, esto no sirve. No estamos aqu\u00ed para celebrar una reuni\u00f3n parlamentaria o un plan de reformas. El S\u00ednodo, queridos hermanos y hermanas, no es un parlamento. El protagonista es el Esp\u00edritu Santo. No, no estamos aqu\u00ed como en un parlamento, sino para caminar juntos, con la mirada de Jes\u00fas, que bendice al Padre y acoge a todos los que est\u00e1n afligidos y agobiados. Partamos, pues, de la mirada de Jes\u00fas, que es una mirada que bendice y acoge.<\/p><p>1. Veamos el primer aspecto: una mirada que bendice. Cristo \u2015aun cuando experiment\u00f3 el rechazo y encontr\u00f3 a su alrededor tanta dureza de coraz\u00f3n\u2015, no se dej\u00f3 aprisionar por la desilusi\u00f3n, no se volvi\u00f3 amargado, no abandon\u00f3 la alabanza. Su coraz\u00f3n, cimentado sobre el primado del Padre, permaneci\u00f3 sereno a\u00fan en medio de la tormenta.<\/p><p>Esta mirada de bendici\u00f3n del Se\u00f1or nos invita tambi\u00e9n a ser una Iglesia que, con coraz\u00f3n alegre, contempla la acci\u00f3n de Dios y discierne el presente; que, en medio de las olas a veces agitadas de nuestro tiempo, no se desanima, no busca escapatorias ideol\u00f3gicas, no se atrinchera tras convicciones adquiridas, no cede a soluciones c\u00f3modas, no deja que el mundo le dicte su agenda. Esta es la sabidur\u00eda espiritual de la Iglesia, resumida con serenidad por san Juan XXIII: \u00abAnte todo es necesario que la Iglesia no se aparte del sacro patrimonio de la verdad, recibido de los padres; pero, al mismo tiempo, debe mirar a lo presente, a las nuevas condiciones y formas de vida introducidas en el mundo actual, que han abierto nuevos caminos para el apostolado cat\u00f3lico\u00bb (Discurso para la solemne apertura del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, 11 octubre 1962).<\/p><p>La mirada de bendici\u00f3n de Jes\u00fas nos invita a ser una Iglesia que no afronta los desaf\u00edos y los problemas de hoy con esp\u00edritu de divisi\u00f3n y de conflicto, sino que, por el contrario, vuelve los ojos a Dios que es comuni\u00f3n y, con asombro y humildad, lo bendice y lo adora, reconoci\u00e9ndolo como su \u00fanico Se\u00f1or. Le pertenecemos a \u00c9l y \u2015record\u00e9moslo\u2015, la \u00fanica raz\u00f3n de nuestra existencia es llevarlo a \u00c9l al mundo. Como nos dijo el ap\u00f3stol Pablo, s\u00f3lo podemos gloriarnos \u00aben la cruz de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Gal 6,14). Esto nos basta, s\u00f3lo \u00c9l nos basta. No queremos glorias terrenas, no queremos quedar bien a los ojos del mundo, sino llegar a \u00e9l con el consuelo del Evangelio, para testimoniar mejor, y a todos, el amor infinito de Dios. De hecho, como dijo precisamente Benedicto XVI al dirigirse a una Asamblea sinodal, \u00abla cuesti\u00f3n para nosotros es: Dios ha hablado, ha roto verdaderamente el gran silencio, se ha mostrado, pero \u00bfc\u00f3mo podemos hacer llegar esta realidad al hombre de hoy, para que se convierta en salvaci\u00f3n?\u00bb (Meditaci\u00f3n durante la Primera Congregaci\u00f3n General de la XIII Asamblea General del S\u00ednodo de los Obispos, 8 octubre 2012). Esta es la cuesti\u00f3n fundamental. Esta es la principal tarea del S\u00ednodo: volver a poner a Dios en el centro de nuestra mirada, para ser una Iglesia que ve a la humanidad con misericordia. Una Iglesia unida y fraterna \u2015o al menos que trata de estar unida y ser fraterna\u2015, que escucha y dialoga; una Iglesia que bendice y anima, que ayuda a quienes buscan al Se\u00f1or, que sacude saludablemente a los indiferentes, que pone en marcha itinerarios para instruir a las personas en la belleza de la fe. Una Iglesia que tiene a Dios en el centro y, por consiguiente, no crea divisi\u00f3n internamente, ni es \u00e1spera externamente. Una Iglesia que con Jes\u00fas, se arriesga. Es as\u00ed como Jes\u00fas quiere a su Iglesia, es as\u00ed como quiere a su Esposa.<\/p><p>2. Despu\u00e9s de esta mirada de bendici\u00f3n, contemplamos la mirada de Cristo que acoge. Mientras aquellos que se creen sabios no reconocen la obra de Dios, \u00c9l se alegra en el Padre porque se revela a los peque\u00f1os, a los sencillos, a los pobres de esp\u00edritu. Hubo una vez una dificultad en una parroquia y la gente hablaba de esa dificultad, me contaba cosas. Y una anciana, muy anciana, una se\u00f1ora del pueblo, que era casi analfabeta, hizo una intervenci\u00f3n como la de un te\u00f3logo, y con mucha mansedumbre y sabidur\u00eda espiritual dio su aportaci\u00f3n. Recuerdo aquel momento como una revelaci\u00f3n del Se\u00f1or, tambi\u00e9n con alegr\u00eda; y se me ocurri\u00f3 preguntarle: \u201cD\u00edgame, se\u00f1ora, \u00bfd\u00f3nde estudi\u00f3 usted, esa teolog\u00eda tan fuerte, con Royo Mar\u00edn?\u201d. La gente sabia del pueblo tiene esta fe. Y por eso, a lo largo de toda su vida, Jes\u00fas asume esta mirada acogedora hacia los m\u00e1s d\u00e9biles, los que sufren, los descartados. A ellos, en particular, se dirige diciendo lo que hemos o\u00eddo: \u00abVengan a m\u00ed todos los que est\u00e1n afligidos y agobiados, y yo los aliviar\u00e9\u00bb (Mt 11,28).<\/p><p>Esta mirada acogedora de Jes\u00fas nos invita tambi\u00e9n a ser una Iglesia que acoge, no con las puertas cerradas. En una \u00e9poca compleja como la actual, surgen nuevos desaf\u00edos culturales y pastorales, que requieren una actitud interior cordial y amable, para poder confrontarnos sin miedo. En el di\u00e1logo sinodal, en esta hermosa \u201cmarcha en el Esp\u00edritu Santo\u201d, que realizamos juntos como Pueblo de Dios, podemos crecer en la unidad y en la amistad con el Se\u00f1or para observar los retos actuales con su mirada; para convertirnos, usando una bella expresi\u00f3n de san Pablo VI, en una Iglesia que \u00abse hace coloquio\u00bb (Carta enc. Ecclesiam suam, n. 34). Una Iglesia \u201cde yugo suave\u201d (cf. Mt 11,30), que no impone cargas y que repite a todos: \u201cvengan, todos los que est\u00e1n afligidos y agobiados, vengan ustedes que han extraviado el camino o que se sienten alejados, vengan ustedes que le han cerrado la puerta a la esperanza, \u00a1la Iglesia est\u00e1 aqu\u00ed para ustedes!\u201d. La Iglesia con las puertas abiertas para todos, todos, todos.<\/p><p>3. Hermanos y hermanas, Pueblo santo de Dios, frente a las dificultades y los retos que nos esperan, la mirada de Jes\u00fas que bendice y que acoge nos libra de caer en algunas tentaciones peligrosas: la de ser una Iglesia r\u00edgida \u2015una aduana\u2015, que se acoraza contra el mundo y mira hacia el pasado; la de ser una Iglesia tibia, que se rinde ante las modas del mundo; la de ser una Iglesia cansada, replegada en s\u00ed misma. En el libro del Apocalipsis, el Se\u00f1or dice: \u201cYo estoy a la puerta y llamo, para que abran la puerta\u201d; sin embargo, hermanos y hermanas, \u00c9l tantas veces llama a la puerta, pero desde dentro de la Iglesia, para que lo dejemos salir junto con la Iglesia a proclamar su Evangelio.<\/p><p>Caminemos juntos: humildes, vigorosos y alegres. Caminemos siguiendo las huellas de san Francisco de As\u00eds, el santo de la pobreza y la paz, el \u201cloco de Dios\u201d que llev\u00f3 en su cuerpo las llagas de Jes\u00fas y, para revestirse de \u00c9l, se despoj\u00f3 de todo. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es para nosotros, as\u00ed como para nuestras instituciones, realizar esta expoliaci\u00f3n interior y tambi\u00e9n exterior! San Buenaventura cuenta que, mientras el pobrecito de As\u00eds rezaba, el Crucifijo le dijo: \u00abFrancisco, vete y repara mi casa\u00bb (Legenda maior, II, 1). El S\u00ednodo sirve para recordarnos que nuestra Madre Iglesia tiene siempre necesidad de purificaci\u00f3n, de ser \u201creparada\u201d, porque todos nosotros somos un Pueblo de pecadores perdonados \u2015ambas cosas: pecadores y perdonados\u2015, siempre necesitados de volver a la fuente, que es Jes\u00fas, y emprender de nuevo los caminos del Esp\u00edritu para que llegue a todos su Evangelio. Francisco de As\u00eds, en un per\u00edodo de grandes luchas y divisiones entre el poder temporal y el religioso, entre la Iglesia institucional y las corrientes her\u00e9ticas, entre cristianos y otros creyentes, no critic\u00f3 ni atac\u00f3 a ninguno, s\u00f3lo abraz\u00f3 las armas del Evangelio, es decir, la humildad y la unidad, la oraci\u00f3n y la caridad. \u00a1Hagamos lo mismo tambi\u00e9n nosotros! Humildad y unidad, oraci\u00f3n y caridad.<\/p><p>Y si el Pueblo santo de Dios con sus pastores, provenientes de todo el mundo, alimentan expectativas, esperanzas e incluso algunos temores sobre el S\u00ednodo que comenzamos, recordemos una vez m\u00e1s que no se trata de una reuni\u00f3n pol\u00edtica, sino de una convocaci\u00f3n en el Esp\u00edritu; no de un parlamento polarizado, sino de un lugar de gracia y comuni\u00f3n. El Esp\u00edritu Santo deshace, a menudo, nuestras expectativas para crear algo nuevo que supera nuestras previsiones y negatividades. Podr\u00eda decir que los momentos de oraci\u00f3n son los m\u00e1s fructuosos del S\u00ednodo, tambi\u00e9n el ambiente de oraci\u00f3n, por el que el Se\u00f1or obra en nosotros. Abr\u00e1monos e invoquemos al Esp\u00edritu Santo, \u00c9l es el protagonista. \u00a1Dejemos que el protagonista del S\u00ednodo sea \u00c9l! Y caminemos con \u00c9l, con confianza y alegr\u00eda.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | No estamos aqu\u00ed como en un parlamento, sino para caminar juntos con la mirada de Jes\u00fas, que bendice al Padre y acoge a todos los que est\u00e1n afligidos y agobiados, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al referirse al inminente desarrollo del S\u00ednodo durante la Homil\u00eda. 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