{"id":240849,"date":"2023-11-19T06:00:00","date_gmt":"2023-11-19T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=240849"},"modified":"2023-11-19T08:42:37","modified_gmt":"2023-11-19T11:42:37","slug":"papa-francisco-hagamos-circular-la-caridad-compartamos-el-pan-multipliquemos-el-amor-la-pobreza-es-un-escandalo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-hagamos-circular-la-caridad-compartamos-el-pan-multipliquemos-el-amor-la-pobreza-es-un-escandalo\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Hagamos circular la caridad, compartamos el pan, multipliquemos el amor, la pobreza es un esc\u00e1ndalo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | Hagamos circular la caridad, compartamos el pan, multipliquemos el amor, la pobreza es un esc\u00e1ndalo<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la homil\u00eda durante la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, en la <strong>Jornada Mundial de los Pobres<\/strong>. Celebrada en la <strong>Bas\u00edlica de San Pedro<\/strong>, la VII Jornada Mundial, se llev\u00f3 adelante bajo el lema <strong>\u00abNo apart\u00e9is la mirada de los pobres\u00bb<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Homil\u00eda, el Papa dec\u00eda, <strong><em>\u201ctres hombres se encuentran con una enorme riqueza en sus manos, gracias a la generosidad de su amo, que se marcha en un largo viaje. Ese se\u00f1or, sin embargo, volver\u00e1 un d\u00eda y llamar\u00e1 de nuevo a esos siervos, con la esperanza de poder alegrarse con ellos por c\u00f3mo han hecho fructificar entretanto su riqueza. La par\u00e1bola que hemos escuchado (cf. Mt 25,14-30) nos invita, pues, a detenernos en dos caminos: el camino de Jes\u00fas y el camino de nuestra vida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, se refiri\u00f3 al primero, <strong><em>\u201cel camino de Jes\u00fas. Al comienzo de la par\u00e1bola, habla de \u00abun hombre que, poni\u00e9ndose en camino, llam\u00f3 a sus siervos y les entreg\u00f3 sus bienes\u00bb (v. 14). Este \u00abviaje\u00bb evoca el misterio mismo de Cristo, Dios hecho hombre, su resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n al Cielo. \u00c9l, en efecto, que baj\u00f3 del seno del Padre para salir al encuentro de la humanidad, al morir destruy\u00f3 la muerte y, al resucitar, volvi\u00f3 al Padre\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, agreg\u00f3, \u201c<strong><em>fijemos de nuevo nuestra mirada en Jes\u00fas, que lo recibi\u00f3 todo de manos del Padre, pero no guard\u00f3 para s\u00ed esta riqueza, \u00abno consider\u00f3 un privilegio ser como Dios, sino que se despoj\u00f3 de s\u00ed mismo asumiendo la condici\u00f3n de siervo\u00bb (Flp 2, 6-7). Se revisti\u00f3 de nuestra fr\u00e1gil humanidad, alivi\u00f3 nuestras heridas como buen samaritano, se hizo pobre para enriquecernos con la vida divina (cf. 2 Co 8,9), subi\u00f3 a la cruz\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Papa<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201che aqu\u00ed, hermanos y hermanas, en esta Jornada Mundial de los Pobres, la par\u00e1bola de los talentos nos recuerda el esp\u00edritu con el que afrontamos el camino de la vida. Hemos recibido del Se\u00f1or el don de su amor y estamos llamados a convertirnos en don para los dem\u00e1s\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, el <strong>Santo Padre<\/strong>, comparti\u00f3, <strong><em>\u201cpensemos, pues, en las muchas pobrezas materiales, en las pobrezas culturales, en las pobrezas espirituales de nuestro mundo; pensemos en las existencias heridas que habitan nuestras ciudades, en los pobres que se han vuelto invisibles, cuyo grito de dolor es sofocado por la indiferencia general de una sociedad ocupada y distra\u00edda&#8230; Hagamos circular la caridad, compartamos el pan, multipliquemos el amor. La pobreza es un esc\u00e1ndalo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p>Bas\u00edlica de San Pedro<\/p>\n\n\n\n<p>XXXIII domingo del tiempo ordinario, 19 de noviembre de 2023<\/p>\n\n\n\n<p>Tres hombres se encuentran con una enorme riqueza en sus manos, gracias a la generosidad de su amo, que se marcha en un largo viaje. Ese se\u00f1or, sin embargo, volver\u00e1 un d\u00eda y llamar\u00e1 de nuevo a esos siervos, con la esperanza de poder alegrarse con ellos por c\u00f3mo han hecho fructificar entretanto su riqueza. La par\u00e1bola que hemos escuchado (cf. Mt 25,14-30) nos invita, pues, a detenernos en dos caminos: el camino de Jes\u00fas y el camino de nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El camino de Jes\u00fas. Al comienzo de la par\u00e1bola, habla de \u00abun hombre que, poni\u00e9ndose en camino, llam\u00f3 a sus siervos y les entreg\u00f3 sus bienes\u00bb (v. 14). Este \u00abviaje\u00bb evoca el misterio mismo de Cristo, Dios hecho hombre, su resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n al Cielo. \u00c9l, en efecto, que baj\u00f3 del seno del Padre para salir al encuentro de la humanidad, al morir destruy\u00f3 la muerte y, al resucitar, volvi\u00f3 al Padre. Concluida su aventura terrena, Jes\u00fas completa as\u00ed su \u00abviaje de regreso\u00bb al Padre. Pero antes de partir, nos ha entregado sus bienes, un verdadero \u00abcapital\u00bb: nos ha dejado a s\u00ed mismo en la Eucarist\u00eda, su Palabra de vida, a su santa Madre como Madre nuestra, y nos ha distribuido los dones del Esp\u00edritu Santo para que continuemos su obra en el mundo. Estos \u00abtalentos\u00bb se conceden -precisa el Evangelio- \u00abseg\u00fan la capacidad de cada uno\u00bb (v. 15) y, por tanto, para una misi\u00f3n personal que el Se\u00f1or nos conf\u00eda en la vida cotidiana, en la sociedad y en la Iglesia. Lo afirma tambi\u00e9n el ap\u00f3stol Pablo: a cada uno de nosotros \u00abse nos ha dado la gracia seg\u00fan la medida del don de Cristo\u00bb. Por eso se dice: Subi\u00f3 a lo alto, tom\u00f3 consigo a los cautivos y reparti\u00f3 dones a los hombres\u00bb (Ef 4,7-8).<\/p>\n\n\n\n<p>Fijemos de nuevo nuestra mirada en Jes\u00fas, que lo recibi\u00f3 todo de manos del Padre, pero no guard\u00f3 para s\u00ed esta riqueza, \u00abno consider\u00f3 un privilegio ser como Dios, sino que se despoj\u00f3 de s\u00ed mismo asumiendo la condici\u00f3n de siervo\u00bb (Flp 2, 6-7). Se revisti\u00f3 de nuestra fr\u00e1gil humanidad, alivi\u00f3 nuestras heridas como buen samaritano, se hizo pobre para enriquecernos con la vida divina (cf. 2 Co 8,9), subi\u00f3 a la cruz. \u00c9l, que estaba libre de pecado, \u00abDios lo hizo pecado por nosotros\u00bb (2 Co 5,21). Por nosotros. Jes\u00fas vivi\u00f3 por nosotros, en nuestro nombre. Eso es lo que anim\u00f3 su viaje por el mundo antes de volver al Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la par\u00e1bola de hoy nos dice tambi\u00e9n que \u00abel se\u00f1or de aquellos siervos volvi\u00f3 y quiso ajustar cuentas con ellos\u00bb (Mt 25, 19). De hecho, al primer viaje al Padre seguir\u00e1 otro, que Jes\u00fas har\u00e1 al final de los tiempos, cuando regrese en gloria y quiera volver a encontrarse con nosotros, para \u00abrendir cuentas\u00bb, la contabilidad de la historia e introducirnos en la alegr\u00eda de la vida eterna. Por eso, debemos preguntarnos: \u00bfc\u00f3mo nos encontrar\u00e1 el Se\u00f1or cuando vuelva? \u00bfC\u00f3mo me presentar\u00e9 a mi cita con \u00c9l?<\/p>\n\n\n\n<p>Esta pregunta nos lleva al segundo momento: al camino de nuestra vida. \u00bfQu\u00e9 camino tomamos en nuestra vida, el de Jes\u00fas que se hizo don, o el del ego\u00edsmo? \u00bfEl de las manos abiertas hacia los dem\u00e1s, para dar y darnos, o el de las manos cerradas para tener m\u00e1s y querernos s\u00f3lo a nosotros mismos? La par\u00e1bola nos dice que cada uno de nosotros, seg\u00fan sus capacidades y posibilidades, ha recibido los \u00abtalentos\u00bb. Cuidado: no nos dejemos enga\u00f1ar por el lenguaje com\u00fan: aqu\u00ed no se habla de capacidades personales, sino, como dec\u00edamos, de los bienes del Se\u00f1or, de lo que Cristo nos dej\u00f3 al volver al Padre. Con ellos nos ha dado su Esp\u00edritu, en el que nos hemos convertido en hijos de Dios y gracias al cual podemos gastar nuestra vida dando testimonio del Evangelio y construyendo el Reino de Dios. El gran \u00abcapital\u00bb que se ha puesto en nuestras manos es el amor del Se\u00f1or, fundamento de nuestra vida y fuerza de nuestro camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso debemos preguntarnos: \u00bfqu\u00e9 hago con un don tan grande en el camino de mi vida? La par\u00e1bola nos dice que los dos primeros siervos multiplican el don recibido, mientras que el tercero, en lugar de confiar en su se\u00f1or que se lo ha dado, le tiene miedo y se queda como paralizado, no se arriesga, no se pone en juego, acabando por enterrar el talento. Y esto vale tambi\u00e9n para nosotros: podemos multiplicar lo que hemos recibido, haciendo de la vida una ofrenda de amor a los dem\u00e1s, o podemos vivir bloqueados por una falsa imagen de Dios y por miedo esconder bajo tierra el tesoro que hemos recibido, pensando s\u00f3lo en nosotros mismos, sin apasionarnos m\u00e1s que por nuestras comodidades e intereses, sin comprometernos. La cuesti\u00f3n es muy clara: los dos primeros, negociando con los talentos, arriesgan. Y la pregunta que me hago: \u00ab\u00bfArriesgo yo, en mi vida? \u00bfArriesgo con la fuerza de mi fe? \u00bfS\u00e9 yo, como cristiano, arriesgar, o me encierro en m\u00ed mismo por miedo o pusilanimidad?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed, hermanos y hermanas, en esta Jornada Mundial de los Pobres, la par\u00e1bola de los talentos nos recuerda el esp\u00edritu con el que afrontamos el camino de la vida. Hemos recibido del Se\u00f1or el don de su amor y estamos llamados a convertirnos en don para los dem\u00e1s. El amor con el que Jes\u00fas nos cuid\u00f3, el \u00f3leo de misericordia y compasi\u00f3n con el que cur\u00f3 nuestras heridas, la llama del Esp\u00edritu con la que abri\u00f3 nuestros corazones a la alegr\u00eda y a la esperanza, son bienes que no podemos guardar s\u00f3lo para nosotros, administrar por nuestra cuenta o esconder bajo tierra. Llenos de dones, estamos llamados a darnos los unos a los otros. Nosotros, que hemos recibido tantos dones, debemos hacer un don de nosotros mismos para los dem\u00e1s. La imaginer\u00eda utilizada en la par\u00e1bola es muy elocuente: si no multiplicamos el amor a nuestro alrededor, la vida se apaga en las tinieblas; si no ponemos en circulaci\u00f3n los talentos que hemos recibido, la existencia acaba bajo tierra, es decir, como si ya estuvi\u00e9ramos muertos (cf. vv. 25.30). Hermanos y hermanas, \u00a1cu\u00e1ntos cristianos sepultados! \u00a1Cu\u00e1ntos cristianos viven la fe como bajo tierra!<\/p>\n\n\n\n<p>Pensemos, pues, en las muchas pobrezas materiales, en las pobrezas culturales, en las pobrezas espirituales de nuestro mundo; pensemos en las existencias heridas que habitan nuestras ciudades, en los pobres que se han vuelto invisibles, cuyo grito de dolor es sofocado por la indiferencia general de una sociedad ocupada y distra\u00edda&#8230; Cuando pensamos en la pobreza, pues, no debemos olvidar la modestia: la pobreza es modesta, se esconde. Debemos ir a buscarla, con valent\u00eda. Pensamos en los oprimidos, en los fatigados, en los marginados, en las v\u00edctimas de las guerras y en los que abandonan su tierra arriesgando la vida; en los que est\u00e1n sin pan, sin trabajo y sin esperanza. Tanta pobreza a diario. Y no son uno, dos o tres: son una multitud. Los pobres son una multitud. Y pensando en esta inmensa multitud de pobres, el mensaje del Evangelio es claro: \u00a1no enterremos los bienes del Se\u00f1or! Hagamos circular la caridad, compartamos el pan, multipliquemos el amor. La pobreza es un esc\u00e1ndalo. La pobreza es un esc\u00e1ndalo. Cuando el Se\u00f1or vuelva, nos preguntar\u00e1 por ella y -como escribe san Ambrosio- nos dir\u00e1: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 hab\u00e9is tolerado que tantos pobres se mueran de hambre, cuando pose\u00edais oro con el que procuraros alimentos para d\u00e1rselos? \u00bfPor qu\u00e9 tantos esclavos fueron vendidos y maltratados por tus enemigos, sin que nadie tomara medidas para redimirlos?\u00bb (Los deberes de los ministros: PL 16, 148-149).<\/p>\n\n\n\n<p>Oremos para que cada uno de nosotros, seg\u00fan el don que ha recibido y la misi\u00f3n que se le ha confiado, se esfuerce por \u00abhacer fructificar\u00bb -hacer fructificar la caridad- y est\u00e9 cerca de algunos pobres. Recemos para que tambi\u00e9n nosotros, al final de nuestro camino, habiendo acogido a Cristo en estos hermanos y hermanas, en los que \u00c9l mismo se ha identificado (cf. Mt 25, 40), podamos o\u00edrle decirnos: \u00abBien, siervo bueno y fiel [&#8230;] participa de la alegr\u00eda de tu se\u00f1or\u00bb (Mt 25, 21).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Hagamos circular la caridad, compartamos el pan, multipliquemos el amor, la pobreza es un esc\u00e1ndalo, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir la homil\u00eda durante la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, en la Jornada Mundial de los Pobres. 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