{"id":241394,"date":"2024-01-03T10:04:08","date_gmt":"2024-01-03T13:04:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=241394"},"modified":"2024-01-03T10:04:10","modified_gmt":"2024-01-03T13:04:10","slug":"papa-francisco-todos-debemos-pedir-a-dios-la-gracia-de-reconocernos-pobres-pecadores-necesitados-de-conversion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-todos-debemos-pedir-a-dios-la-gracia-de-reconocernos-pobres-pecadores-necesitados-de-conversion\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Todos debemos pedir a Dios la gracia de reconocernos pobres pecadores, necesitados de conversi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | <\/strong><strong>Todos debemos pedir a Dios la gracia de reconocernos pobres pecadores, necesitados de conversi\u00f3n<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la audiencia general del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Celebrada en el Aula Pablo VI, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> continuando con el nuevo ciclo de catequesis sobre <strong>\u201cLos vicios y las virtudes\u201d<\/strong>, centr\u00f3 su reflexi\u00f3n sobre el tema <strong>\u201cEl combate espiritual\u201d<\/strong> (Lectura: <em>Mt<\/em>3, 13-15)<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>la vida espiritual del cristiano no es pacifica, linear y sin desaf\u00edos, al contrario, la vida cristiana exige un continuo combate: el combate cristiano para conservar la fe, para enriquecer los dones de la fe en nosotros. La unci\u00f3n de los catec\u00famenos pone inmediatamente en claro que al cristiano no se salva de la lucha, que un cristiano debe luchar: su existencia, como la de todos los dem\u00e1s, tendr\u00e1 tambi\u00e9n que bajar a la arena, porque la vida es una sucesi\u00f3n de pruebas y tentaciones\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Papa<\/strong> dijo, <strong><em>\u201clos santos no son hombres que se han librado de la tentaci\u00f3n, sino personas bien conscientes de que en la vida aparecen repetidamente las seducciones del mal, que hay que desenmascarar y rechazar. Todos nosotros tenemos experiencia de esto, todos: que te sale un mal pensamiento, que te vienen ganas de hacer esto o de hablar mal del otro&#8230;\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, <strong>Su Santidad <\/strong>compart\u00eda, <strong><em>\u201chay muchas personas que se \u201cautoabsuelven\u201d, que piensan que \u00abest\u00e1n bien\u00bb, \u00aben lo correcto\u00bb &#8211; \u00abNo, yo estoy bien, soy bueno, soy buena, no tengo estos problemas\u00bb. Pero ninguno de nosotros est\u00e1 bien; si alguien se siente que est\u00e1 bien, est\u00e1 so\u00f1ando; cada uno de nosotros tiene tantas cosas que arreglar, y tambi\u00e9n tiene que vigilar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Papa <\/strong>se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>todos debemos pedir a Dios la gracia de reconocernos pobres pecadores, necesitados de conversi\u00f3n, conservando en el coraz\u00f3n la confianza de que ning\u00fan pecado es demasiado grande para la infinita misericordia de Dios Padre. Esta es la lecci\u00f3n inaugural que nos da Jes\u00fas. Lo vemos en las primeras p\u00e1ginas de los Evangelios, en primer lugar, cuando se nos habla del bautismo del Mes\u00edas en las aguas del r\u00edo Jord\u00e1n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, profundizaba, diciendo, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>\u00c9l no es un pecador, pero est\u00e1 entre nosotros. Y esto es algo hermoso. \u00ab\u00a1Padre, tengo tantos pecados!\u00bb. &#8211; \u00abPero Jes\u00fas est\u00e1 contigo: habla de ellos, \u00c9l te ayudar\u00e1 a salir de ellos\u00bb. Jes\u00fas nunca nos deja solos, \u00a1nunca! Piensa bien en esto. \u00ab\u00a1Oh Padre, he cometido algunos pecados graves!\u00bb. &#8211; \u00abPero Jes\u00fas te comprende y va contigo: comprende tu pecado y lo perdona\u00bb. \u00a1Nunca olvides esto! En los peores momentos, en los momentos en que resbalamos en los pecados, Jes\u00fas est\u00e1 a nuestro lado para ayudarnos a levantarnos. Esto da consolaci\u00f3n. No debemos perder esta certeza: Jes\u00fas est\u00e1 a nuestro lado para ayudarnos, para protegernos, incluso para levantarnos despu\u00e9s del pecado\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes del final, el <strong>Santo Padre<\/strong>, agreg\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>recordemos que siempre estamos divididos y luchamos entre extremos opuestos: el orgullo desaf\u00eda a la humildad; el odio se opone a la caridad; la tristeza impide la verdadera alegr\u00eda del Esp\u00edritu; el endurecimiento del coraz\u00f3n rechaza la misericordia. Los cristianos caminamos constantemente sobre estas crestas. Por eso es importante reflexionar sobre los vicios y las virtudes: nos ayuda a superar la cultura nihilista en la que los contornos entre el bien y el mal permanecen borrosos y, al mismo tiempo, nos recuerda que el ser humano, a diferencia de cualquier otra criatura, siempre puede trascenderse a s\u00ed mismo, abri\u00e9ndose a Dios y caminando hacia la santidad\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Catequesis. Vicios y virtudes. 2. El combate espiritual.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La semana pasada&nbsp;entramos en el tema de los vicios y las virtudes. Este nos llama a la lucha espiritual del cristiano. De hecho, la vida espiritual del cristiano no es pacifica, linear y sin desaf\u00edos, al contrario, la vida cristiana exige un continuo combate: el combate cristiano para conservar la fe, para enriquecer los dones de la fe en nosotros. No es casualidad que la primera unci\u00f3n que cada cristiano recibe en el sacramento del bautismo &#8211; la unci\u00f3n catecumenal &#8211; sea sin perfume y anuncie simb\u00f3licamente que la vida es una lucha. De hecho, en la antig\u00fcedad, los luchadores se ung\u00edan completamente antes de la competici\u00f3n, tanto para tonificar sus m\u00fasculos, como para hacer sus cuerpos escurridizos a las garras del adversario. La unci\u00f3n de los catec\u00famenos pone inmediatamente en claro que al cristiano no se salva de la lucha, que un cristiano debe luchar: su existencia, como la de todos los dem\u00e1s, tendr\u00e1 tambi\u00e9n que bajar a la arena, porque la vida es una sucesi\u00f3n de pruebas y tentaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Un famoso dicho atribuido a Abba Antonio, el primer gran padre del monacato, dice as\u00ed: \u00abQuita la tentaci\u00f3n y nadie se salvar\u00e1\u00bb. Los santos no son hombres que se han librado de la tentaci\u00f3n, sino personas bien conscientes de que en la vida aparecen repetidamente las seducciones del mal, que hay que desenmascarar y rechazar. Todos nosotros tenemos experiencia de esto, todos: que te sale un mal pensamiento, que te vienen ganas de hacer esto o de hablar mal del otro&#8230; Todos, todos tenemos tentaciones, y tenemos que luchar para no caer en esas tentaciones. Si alguno de ustedes no tiene tentaciones, que lo diga, \u00a1porque ser\u00eda algo extraordinario! Todos tenemos tentaciones, y todos tenemos que aprender a comportarnos en esas situaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay muchas personas que se \u201cautoabsuelven\u201d, que piensan que \u00abest\u00e1n bien\u00bb, \u00aben lo correcto\u00bb &#8211; \u00abNo, yo estoy bien, soy bueno, soy buena, no tengo estos problemas\u00bb. Pero ninguno de nosotros est\u00e1 bien; si alguien se siente que est\u00e1 bien, est\u00e1 so\u00f1ando; cada uno de nosotros tiene tantas cosas que arreglar, y tambi\u00e9n tiene que vigilar. Y a veces sucede que vamos al Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n y decimos, con sinceridad: \u201cPadre, no me acuerdo, no s\u00e9 si tengo pecados\u2026\u201d. Pero eso es falta de conocimiento de lo que pasa en el coraz\u00f3n. Todos somos pecadores, todos. Y un poco de examen de conciencia, una peque\u00f1a introspecci\u00f3n nos har\u00e1 bien. De lo contrario, corremos el riesgo de vivir en tinieblas, porque ya nos hemos acostumbrados a la oscuridad, y ya no sabemos distinguir el bien del mal. Isaac de N\u00ednive dec\u00eda que, en la Iglesia, el que conoce sus pecados y los llora es m\u00e1s grande que el que resucita a un muerto. Todos debemos pedir a Dios la gracia de reconocernos pobres pecadores, necesitados de conversi\u00f3n, conservando en el coraz\u00f3n la confianza de que ning\u00fan pecado es demasiado grande para la infinita misericordia de Dios Padre. Esta es la lecci\u00f3n inaugural que nos da Jes\u00fas. Lo vemos en las primeras p\u00e1ginas de los Evangelios, en primer lugar, cuando se nos habla del bautismo del Mes\u00edas en las aguas del r\u00edo Jord\u00e1n. El episodio tiene algo de desconcertante: \u00bfpor qu\u00e9 Jes\u00fas se somete a un rito tan purificador? \u00a1\u00c9l es Dios, es perfecto! \u00bfDe qu\u00e9 pecado debe arrepentirse Jes\u00fas? \u00a1De ninguno! Incluso el Bautista se escandaliza, hasta el punto de que el texto dice: \u00abJuan quer\u00eda imped\u00edrselo, diciendo: \u201cYo necesito ser bautizado por ti, \u00bfy t\u00fa vienes a m\u00ed?\u201d (<em>Mt<\/em>&nbsp;3,15). Pero Jes\u00fas es un Mes\u00edas muy distinto de como Juan lo hab\u00eda presentado y la gente se lo imaginaba: no encarna al Dios airado, y no convoca para el juicio, sino que, al contrario, se pone en fila con los pecadores. \u00bfC\u00f3mo es eso? S\u00ed, Jes\u00fas nos acompa\u00f1a, a todos nosotros, pecadores. \u00c9l no es un pecador, pero est\u00e1 entre nosotros. Y esto es algo hermoso. \u00ab\u00a1Padre, tengo tantos pecados!\u00bb. &#8211; \u00abPero Jes\u00fas est\u00e1 contigo: habla de ellos, \u00c9l te ayudar\u00e1 a salir de ellos\u00bb. Jes\u00fas nunca nos deja solos, \u00a1nunca! Piensa bien en esto. \u00ab\u00a1Oh Padre, he cometido algunos pecados graves!\u00bb. &#8211; \u00abPero Jes\u00fas te comprende y va contigo: comprende tu pecado y lo perdona\u00bb. \u00a1Nunca olvides esto! En los peores momentos, en los momentos en que resbalamos en los pecados, Jes\u00fas est\u00e1 a nuestro lado para ayudarnos a levantarnos. Esto da consolaci\u00f3n. No debemos perder esta certeza: Jes\u00fas est\u00e1 a nuestro lado para ayudarnos, para protegernos, incluso para levantarnos despu\u00e9s del pecado. \u00abPero, Padre, \u00bfes verdad que Jes\u00fas lo perdona todo?\u00bb. &#8211; \u00abTodo. \u00c9l vino a perdonar, a salvar. S\u00f3lo que Jes\u00fas quiere tu coraz\u00f3n abierto\u00bb. \u00c9l nunca se olvida de perdonar: somos nosotros, tantas veces, los que perdemos la capacidad de pedir perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Retomemos esta capacidad de pedir perd\u00f3n. Cada uno de nosotros tiene muchas cosas por las que pedir perd\u00f3n: cada uno lo piense en su interior, y hoy hable con Jes\u00fas de ello. Cu\u00e9ntale esto a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, yo no s\u00e9 si esto es verdad o no, pero estoy seguro de que T\u00fa no te alejas de m\u00ed. Estoy seguro de que T\u00fa me perdonas. Se\u00f1or, soy un pecador, una pecadora, pero por favor no te alejes\u00bb. Esta ser\u00eda hoy una hermosa oraci\u00f3n a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, no te alejes de m\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>E inmediatamente despu\u00e9s del episodio del bautismo, los Evangelios relatan que Jes\u00fas se retira al desierto, donde fue tentado por Satan\u00e1s. Tambi\u00e9n en este caso surge la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 raz\u00f3n el Hijo de Dios debe conocer la tentaci\u00f3n? Tambi\u00e9n aqu\u00ed Jes\u00fas se muestra solidario con nuestra fr\u00e1gil naturaleza humana y se convierte en nuestro gran&nbsp;<em>exemplum<\/em>: las tentaciones que atraviesa y que supera en medio de las \u00e1ridas piedras del desierto son la primera ense\u00f1anza que imparte a nuestra vida de disc\u00edpulos. \u00c9l experiment\u00f3 lo que nosotros tambi\u00e9n debemos prepararnos siempre para afrontar: la vida est\u00e1 hecha de desaf\u00edos, pruebas, encrucijadas, visiones opuestas, seducciones ocultas, voces contradictorias. Algunas voces son incluso persuasivas, tanto que Satan\u00e1s tent\u00f3 a Jes\u00fas recurriendo a las palabras de la Escritura. Es necesario custodiar la claridad interior para elegir el camino que conduce verdaderamente a la felicidad, y luego esforzarse para no pararse en el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos que siempre estamos divididos y luchamos entre extremos opuestos: el orgullo desaf\u00eda a la humildad; el odio se opone a la caridad; la tristeza impide la verdadera alegr\u00eda del Esp\u00edritu; el endurecimiento del coraz\u00f3n rechaza la misericordia. Los cristianos caminamos constantemente sobre estas crestas. Por eso es importante reflexionar sobre los vicios y las virtudes: nos ayuda a superar la cultura nihilista en la que los contornos entre el bien y el mal permanecen borrosos y, al mismo tiempo, nos recuerda que el ser humano, a diferencia de cualquier otra criatura, siempre puede trascenderse a s\u00ed mismo, abri\u00e9ndose a Dios y caminando hacia la santidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El combate espiritual, entonces, nos conduce a mirar desde cerca aquellos vicios que nos encadenan y a caminar, con la gracia de Dios, hacia aquellas virtudes que pueden florecer en nosotros, llevando la primavera del Esp\u00edritu a nuestra vida.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>____________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Hoy&nbsp;recordamos la fiesta del Santo Nombre de Jes\u00fas. Pidamos al Se\u00f1or luz para mantenernos en el camino del bien y su gracia para perseverar en \u00e9l, sin temer los desaf\u00edos y las pruebas. Que Dios los bendiga y la Virgen santa los cuide. Muchas gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Todos debemos pedir a Dios la gracia de reconocernos pobres pecadores, necesitados de conversi\u00f3n, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la audiencia general del d\u00eda mi\u00e9rcoles. 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