{"id":241469,"date":"2024-01-24T08:00:00","date_gmt":"2024-01-24T11:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=241469"},"modified":"2024-01-24T08:53:53","modified_gmt":"2024-01-24T11:53:53","slug":"papa-francisco-la-avaricia-es-una-enfermedad-del-corazon-no-de-la-cartera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-avaricia-es-una-enfermedad-del-corazon-no-de-la-cartera\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | La avaricia, es una enfermedad del coraz\u00f3n, no de la cartera"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | La avaricia, es una enfermedad del coraz\u00f3n, no de la cartera<\/strong>, as\u00ed lo defin\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Celebrada en el <strong>Aula Pablo VI<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> continuando con el nuevo ciclo de catequesis sobre <strong>\u201cLos vicios y las virtudes\u201d, <\/strong>centr\u00f3 su mensaje en el tema: <strong>\u201cLa avaricia\u201d<\/strong> (Lectura: <em>1 Tm<\/em>&nbsp;6,8-10).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>hoy vamos a hablar de la&nbsp;avaricia, es decir, aquella forma de apego al dinero que impide al ser humano ser generoso. <\/em><\/strong><strong><em>No es un pecado que concierne solamente a las personas que poseen ingentes patrimonios, sino un vicio transversal que a menudo no tiene nada que ver con el saldo de la cuenta corriente. Es una enfermedad del coraz\u00f3n, no de la cartera\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Papa<\/strong> agreg\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>por mucho que una persona acumule bienes en este mundo, de una cosa estamos absolutamente seguros: de que no cabr\u00e1n en el ata\u00fad. Nosotros no podemos llevarnos los bienes.<\/em><\/strong><strong><em> Aqu\u00ed se revela la insensatez de este vicio. El v\u00ednculo de posesi\u00f3n que construimos con las cosas es s\u00f3lo aparente, porque no somos los amos del mundo: esta tierra que amamos no es en verdad nuestra, y nos movemos por ella como extranjeros y peregrinos\u2026\u201d. (cfr.&nbsp;Lv&nbsp;25,23)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, <strong>Su Santidad<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cpodemos ser se\u00f1ores de los bienes que poseemos, pero a menudo ocurre lo contrario: al final, ellos nos poseen. Algunos hombres ricos no son libres, ni siquiera tienen tiempo para descansar, tienen que cubrirse las espaldas porque la acumulaci\u00f3n de bienes exige tambi\u00e9n su custodia\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el Papa dijo<strong><em>, \u201cDios no es pobre: es el Se\u00f1or de todo, pero &#8211; escribe San Pablo- \u00absiendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza\u00bb (2 Cor&nbsp;8,9)\u201d.<\/em><\/strong> Finalizando, reflexion\u00f3 diciendo: <strong><em>\u201c\u00a1Tengamos cuidado! Y seamos generosos, generosos con todos y generosos con los que m\u00e1s nos necesitan\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Catequesis. Vicios y virtudes. 5.&nbsp; La avaricia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p>\n\n\n\n<p>Proseguimos las catequesis sobre los vicios y las virtudes, y hoy vamos a hablar de la&nbsp;<em>avaricia<\/em>, es decir, aquella forma de apego al dinero que impide al ser humano ser generoso.<\/p>\n\n\n\n<p>No es un pecado que concierne solamente a las personas que poseen ingentes patrimonios, sino un vicio transversal que a menudo no tiene nada que ver con el saldo de la cuenta corriente. Es una enfermedad del coraz\u00f3n, no de la cartera.<\/p>\n\n\n\n<p>Los an\u00e1lisis que hicieron los padres del desierto sobre este mal sacaron a la luz que la avaricia pod\u00eda apoderarse tambi\u00e9n de los monjes, quienes, tras haber renunciado a enormes herencias, en la soledad de su celda se hab\u00edan atado a objetos de poco valor: no los prestaban, no los compart\u00edan y a\u00fan menos estaban dispuestos a regalarlos. Un apego a peque\u00f1as cosas que quita la libertad. Esos objetos se volv\u00edan para ellos una especie de fetiche del que era imposible desprenderse. Una forma de regresi\u00f3n a la fase de los ni\u00f1os que agarran un juguete repitiendo: \u201c\u00a1Es m\u00edo! \u00a1Es m\u00edo!\u201d. En esta afirmaci\u00f3n se esconde una relaci\u00f3n enfermiza con la realidad, que puede desembocar en formas de acaparamiento compulsivo o acumulaci\u00f3n patol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Para recuperarse de esta enfermedad, los monjes propon\u00edan un m\u00e9todo dr\u00e1stico pero muy eficaz: la meditaci\u00f3n sobre la muerte. Por mucho que una persona acumule bienes en este mundo, de una cosa estamos absolutamente seguros: de que no cabr\u00e1n en el ata\u00fad. Nosotros no podemos llevarnos los bienes. Aqu\u00ed se revela la insensatez de este vicio. El v\u00ednculo de posesi\u00f3n que construimos con las cosas es s\u00f3lo aparente, porque no somos los amos del mundo: esta tierra que amamos no es en verdad nuestra, y nos movemos por ella como extranjeros y peregrinos\u2026\u201d. (cfr.&nbsp;<em>Lv<\/em>&nbsp;25,23).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas simples consideraciones nos hacen intuir la locura de la avaricia, pero tambi\u00e9n, su raz\u00f3n m\u00e1s rec\u00f3ndita. Es un tentativo de exorcizar el miedo a la muerte: busca seguridades que en realidad se desmoronan en el mismo momento en el que las agarramos. Recuerden la par\u00e1bola del hombre necio, cuyo campo hab\u00eda ofrecido una cosecha abundante, y por eso se adormece pensando en c\u00f3mo agrandar sus almacenes para meter toda la cosecha. Ese hombre hab\u00eda calculado todo, hab\u00eda planeado el futuro. Sin embargo, no hab\u00eda considerado la variable m\u00e1s segura de la vida:&nbsp; la muerte. \u201cNecio\u201d, dice el Evangelio, \u201cesta misma noche te ser\u00e1 demandada tu vida. Y las cosas que preparaste \u00bfpara qui\u00e9n ser\u00e1n?\u201d (<em>Lc<\/em>&nbsp;12,20).<\/p>\n\n\n\n<p>En otros casos, son los ladrones quienes nos prestan este servicio. Incluso en los Evangelios aparecen muchas veces, y aunque sus acciones son censurables, pueden convertirse en una advertencia saludable. As\u00ed predica Jes\u00fas en el Serm\u00f3n de la monta\u00f1a: \u00abNo acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban.\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;6,19-20). Siempre en los relatos de los padres del desierto, se cuenta la historia de un ladr\u00f3n que sorprende al monje mientras duerme y le roba los pocos bienes que guardaba en su celda. Cuando despierta, el monje, nada turbado por el incidente, se pone tras la pista del ladr\u00f3n y, cuando lo encuentra, en lugar de reclamar los bienes robados le entrega las pocas cosas que le quedan dici\u00e9ndole: \u00ab\u00a1Te olvidaste de llevarte esto!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros, hermanos y hermanas, podemos ser se\u00f1ores de los bienes que poseemos, pero a menudo ocurre lo contrario: al final, ellos nos poseen. Algunos hombres ricos no son libres, ni siquiera tienen tiempo para descansar, tienen que cubrirse las espaldas porque la acumulaci\u00f3n de bienes exige tambi\u00e9n su custodia. Est\u00e1n siempre angustiados, porque un patrimonio se construye con mucho sudor, pero puede desaparecer en un momento. Olvidan la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica, que no afirma que las riquezas sean en s\u00ed mismas un pecado, pero s\u00ed que son ciertamente una responsabilidad. Dios no es pobre: es el Se\u00f1or de todo, pero &#8211; escribe San Pablo- \u00absiendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza\u00bb (<em>2 Cor<\/em>&nbsp;8,9).<\/p>\n\n\n\n<p>Eso es lo que el avaro no comprende. Podr\u00eda haber sido causa de bendici\u00f3n para muchos, pero en lugar de eso, se meti\u00f3 en el callej\u00f3n sin salida de la infelicidad. Y la vida del avaro es fea: yo me acuerdo el caso de un se\u00f1or que conoc\u00ed en la otra di\u00f3cesis, un hombre muy rico que ten\u00eda la mam\u00e1 enferma. Estaba casado. Y los hermanos se turnaban para cuidar a la mam\u00e1, y la mam\u00e1 se tomaba un yogur por la ma\u00f1ana. Este se\u00f1or le daba la mitad por la ma\u00f1ana para darle la otra mitad por la tarde y ahorrar medio yogur. As\u00ed es la avaricia, as\u00ed es el apego a los bienes. Entonces muri\u00f3 este se\u00f1or, y los comentarios de la gente que acudi\u00f3 al velatorio fueron estos: \u201cSe nota que este hombre no lleva consigo nada: dej\u00f3 todo\u2026\u201d. Y luego, burl\u00e1ndose un poco, dec\u00edan: \u201cNo, no, no pudieron cerrar el ata\u00fad porque quer\u00eda llevarse todo\u201d. Y esto, de la avaricia, hace re\u00edr a los dem\u00e1s: que al final hay que entregar nuestro cuerpo y nuestra alma al Se\u00f1or, y hay que dejar todo. \u00a1Tengamos cuidado! Y seamos generosos, generosos con todos y generosos con los que m\u00e1s nos necesitan. Gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>_________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Saludo cordialmente a todos los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Estamos celebrando la Semana de Oraci\u00f3n por la Unidad de los Cristianos. El ap\u00f3stol Pablo, de quien ma\u00f1ana recordamos su conversi\u00f3n, nos exhorta a trabajar juntos y con generosidad en la construcci\u00f3n del \u00fanico e indivisible cuerpo de Cristo. Que Dios los bendiga y la Virgen Santa los acompa\u00f1e. Muchas gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>____________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LLAMAMIENTOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El pr\u00f3ximo s\u00e1bado 27 de enero se celebra el&nbsp;<em>D\u00eda Internacional de Conmemoraci\u00f3n de las V\u00edctimas del Holocausto<\/em>. Que el recuerdo y la condena de ese horrible exterminio de millones de jud\u00edos y personas de otras confesiones, que tuvo lugar en la primera mitad del siglo pasado, nos ayude a todos a no olvidar que las l\u00f3gicas del odio y la violencia nunca pueden justificarse, porque niegan nuestra propia humanidad.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>************<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La guerra misma es la&nbsp;<em>negaci\u00f3n de la humanidad<\/em>. No nos cansemos de rezar por la paz, para que cesen los conflictos, se detengan las armas y se socorra a las poblaciones extenuadas. Pienso en Oriente Medio, en Palestina, en Israel, pienso en las noticias alarmantes que llegan desde la atormentada Ucrania, sobre todo a causa de los bombardeos que golpean lugares frecuentados por civiles, sembrando muerte, destrucci\u00f3n y sufrimiento. Rezo por las v\u00edctimas y sus seres queridos, e imploro a todos, especialmente a quienes tienen responsabilidades pol\u00edticas, que protejan la vida humana poniendo fin a las guerras. No lo olvidemos: la guerra es siempre una derrota, siempre. Los \u00fanicos \u201cganadores\u201d \u2013 entre comillas &#8211; son los fabricantes de armas.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | La avaricia, es una enfermedad del coraz\u00f3n, no de la cartera, as\u00ed lo defin\u00eda el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. 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