{"id":241642,"date":"2024-02-11T07:56:49","date_gmt":"2024-02-11T10:56:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=241642"},"modified":"2024-02-11T08:39:06","modified_gmt":"2024-02-11T11:39:06","slug":"papa-francisco-mama-antula-fue-una-caminante-del-espiritu-recorrio-miles-de-kilometros-a-pie-para-llevar-a-dios-hoy-es-para-nosotros-un-modelo-de-fervor-y-audacia-apostolica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-mama-antula-fue-una-caminante-del-espiritu-recorrio-miles-de-kilometros-a-pie-para-llevar-a-dios-hoy-es-para-nosotros-un-modelo-de-fervor-y-audacia-apostolica\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | \u00abMama Antula\u00bb fue una caminante del Esp\u00edritu, recorri\u00f3 miles de kil\u00f3metros a pie, para llevar a Dios, hoy es para nosotros un modelo de fervor y audacia apost\u00f3lica"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | \u00abMama Antula\u00bb fue una caminante del Esp\u00edritu, recorri\u00f3 miles de kil\u00f3metros a pie, para llevar a Dios, hoy es para nosotros un modelo de fervor y audacia apost\u00f3lica<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la <strong>Homil\u00eda <\/strong>en la celebraci\u00f3n <strong>Eucar\u00edstica<\/strong> con rito de Canonizaci\u00f3n de la <strong>Beata Mar\u00eda Antonia<\/strong> <strong>de San Jos\u00e9 de Paz y Figueroa<\/strong>. Celebrada en la <strong>Bas\u00edlica de San Pedro<\/strong>, donde el <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> presidi\u00f3 la <strong>Santa Misa<\/strong> y <strong>Canonizaci\u00f3n <\/strong>en la media ma\u00f1ana de hoy (hora de Roma), domingo 11 de febrero, donde entre los concelebrantes se encontraba <strong>Mons. Santiago Olivera<\/strong>, Delegado Episcopal para las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal Argentina y Obispo Castrense de Argentina..<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cla primera lectura (cf. Lv 13,1-2.45-46) y el Evangelio (cf. Mc 1,40-45) hablan de la lepra: una enfermedad que conlleva la progresiva destrucci\u00f3n f\u00edsica de la persona y a la que, por desgracia, todav\u00eda se asocian en algunos lugares actitudes de marginaci\u00f3n.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El leproso se ve obligado a vivir fuera de la ciudad. Fr\u00e1gil a causa de su enfermedad, en lugar de ser ayudado por sus conciudadanos, es abandonado a su suerte, es m\u00e1s, se siente a\u00fan m\u00e1s herido por el alejamiento y el rechazo. \u00bfPor qu\u00e9? Por miedo, en primer lugar, el miedo a contagiarse y acabar como \u00e9l: \u00ab\u00a1Que no nos pase a nosotros tambi\u00e9n!\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante nos se\u00f1alaba el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, <strong><em>\u201cmiedo, prejuicios y falsa religiosidad: son tres causas de gran injusticia, tres \u00ableprosos del alma\u00bb que hacen sufrir a los d\u00e9biles, descart\u00e1ndolos como desechos. Hermanos, hermanas, no pensemos que son cosas del pasado. \u00a1Cu\u00e1ntas personas que sufren encontramos en las aceras de nuestras ciudades! \u00a1Y cu\u00e1ntos miedos, prejuicios e incoherencias, incluso entre los que creen y profesan ser cristianos, siguen hiri\u00e9ndolos! Incluso en nuestro tiempo hay tanta marginaci\u00f3n, hay barreras que derribar, \u00ablepra\u00bb que curar. Pero, \u00bfc\u00f3mo? \u00bfC\u00f3mo podemos hacerlo? \u00bfQu\u00e9 hace Jes\u00fas? Jes\u00fas realiza dos gestos: toca y cura\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, el <strong>Papa<\/strong> profundizaba sobre el primer aspecto: tocar. <strong><em>\u201cJes\u00fas, ante el grito de socorro del hombre (cf. v. 40), siente compasi\u00f3n, se detiene, tiende la mano y lo toca (cf. v. 41), aun sabiendo que, al hacerlo, se convertir\u00e1 a su vez en un \u00abrechazado\u00bb. En efecto, parad\u00f3jicamente, las partes se invertir\u00e1n: el enfermo, una vez curado, podr\u00e1 acudir a los sacerdotes y ser readmitido en la comunidad; Jes\u00fas, en cambio, ya no podr\u00e1 entrar en ninguna comunidad (cf. v. 45). El Se\u00f1or podr\u00eda entonces haber evitado tocar a esa persona, le habr\u00eda bastado con \u00abcurarla a distancia\u00bb. Pero Cristo no es as\u00ed, su camino es el del amor que se hace cercano a los que sufren, que entra en contacto, que toca sus heridas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, sigui\u00f3 compartiendo <strong>Su Santidad<\/strong>, <strong><em>\u201cde hecho, su \u00abtocar\u00bb no s\u00f3lo indica cercan\u00eda, sino que es el principio de la curaci\u00f3n. Y la cercan\u00eda es el estilo de Dios: Dios es siempre cercano, compasivo y tierno. Cercan\u00eda, compasi\u00f3n y ternura. Ese es el estilo de Dios.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Al \u00abtoque\u00bb de Jes\u00fas, en efecto, renace lo mejor de nosotros mismos: se regeneran los tejidos del coraz\u00f3n; la sangre de nuestros impulsos creativos vuelve a fluir llena de amor; se curan las heridas de los errores del pasado y la piel de las relaciones recobra su consistencia sana y natural. As\u00ed vuelve la belleza que tenemos, la belleza que somos; la belleza de ser amados por Cristo, redescubrimos la alegr\u00eda de entregarnos a los dem\u00e1s, sin miedo y sin prejuicios, libres de formas de religiosidad anestesiante y despojados de la carne del hermano; la capacidad de amar, m\u00e1s all\u00e1 de todo c\u00e1lculo y conveniencia, recobra fuerza en nosotros\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el <strong>Papa Francisco<\/strong> nos habl\u00f3 de nuestra Santa Argentina, de ella nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cpensamos en Mar\u00eda Antonia de San Jos\u00e9, \u00abMama Antula\u00bb. Fue una caminante del Esp\u00edritu. Recorri\u00f3 miles de kil\u00f3metros a pie, a trav\u00e9s de desiertos y caminos peligrosos, para llevar a Dios. Hoy es para nosotros un modelo de fervor y audacia apost\u00f3lica. Gracias a Mama Antula, este santo, intercesor de la Divina Providencia, se abri\u00f3 paso en hogares, barrios, transportes, comercios, f\u00e1bricas y corazones, para ofrecer una vida digna a trav\u00e9s del trabajo, la justicia y el pan de cada d\u00eda en la mesa de los pobres. Recemos hoy a Mar\u00eda Antonia, Santa Mar\u00eda Antonia de Paz de San Jos\u00e9, para que tanto nos ayude. Que el Se\u00f1or nos bendiga a todos\u201d.<\/em><\/strong>&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA Y CANONIZACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>DE LA BEATA MAR\u00cdA ANTONIA DE SAN JOS\u00c9 DE PAZ Y FIGUEROA<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p>Bas\u00edlica de San Pedro<\/p>\n\n\n\n<p>VI domingo del tiempo ordinario, 11 de febrero de 2024<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La primera lectura (cf. Lv 13,1-2.45-46) y el Evangelio (cf. Mc 1,40-45) hablan de la lepra: una enfermedad que conlleva la progresiva destrucci\u00f3n f\u00edsica de la persona y a la que, por desgracia, todav\u00eda se asocian en algunos lugares actitudes de marginaci\u00f3n. Lepra y marginaci\u00f3n: dos males de los que Jes\u00fas quiere liberar al hombre que encuentra en el Evangelio. Veamos su situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El leproso se ve obligado a vivir fuera de la ciudad. Fr\u00e1gil a causa de su enfermedad, en lugar de ser ayudado por sus conciudadanos, es abandonado a su suerte, es m\u00e1s, se siente a\u00fan m\u00e1s herido por el alejamiento y el rechazo. \u00bfPor qu\u00e9? Por miedo, en primer lugar, el miedo a contagiarse y acabar como \u00e9l: \u00ab\u00a1Que no nos pase a nosotros tambi\u00e9n! No nos arriesguemos, alej\u00e9monos!\u00bb. Por miedo. Luego, por prejuicio: \u00abSi tiene una enfermedad tan horrible\u00bb, era la opini\u00f3n com\u00fan, \u00abseguramente es porque Dios le est\u00e1 castigando por alguna falta que ha cometido: y as\u00ed, si se lo merece, \u00a1le est\u00e1 bien empleado!\u00bb.&nbsp; Esto es prejuicio. Y, por \u00faltimo, la falsa religiosidad: en aquella \u00e9poca, de hecho, se cre\u00eda que tocar a una persona muerta la convert\u00eda en impura, y los leprosos eran personas cuya carne \u00abmor\u00eda sobre ellos\u00bb. As\u00ed que -se pensaba- tocarlos era volverse impuro como ellos: he aqu\u00ed una religiosidad distorsionada, que levantaba barreras y ahogaba la piedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Miedo, prejuicios y falsa religiosidad: son tres causas de gran injusticia, tres \u00ableprosos del alma\u00bb que hacen sufrir a los d\u00e9biles, descart\u00e1ndolos como desechos. Hermanos, hermanas, no pensemos que son cosas del pasado. \u00a1Cu\u00e1ntas personas que sufren encontramos en las aceras de nuestras ciudades! \u00a1Y cu\u00e1ntos miedos, prejuicios e incoherencias, incluso entre los que creen y profesan ser cristianos, siguen hiri\u00e9ndolos! Incluso en nuestro tiempo hay tanta marginaci\u00f3n, hay barreras que derribar, \u00ablepra\u00bb que curar. Pero, \u00bfc\u00f3mo? \u00bfC\u00f3mo podemos hacerlo? \u00bfQu\u00e9 hace Jes\u00fas? Jes\u00fas realiza dos gestos: toca y cura.<\/p>\n\n\n\n<p>Primer gesto: tocar. Jes\u00fas, ante el grito de socorro del hombre (cf. v. 40), siente compasi\u00f3n, se detiene, tiende la mano y lo toca (cf. v. 41), aun sabiendo que, al hacerlo, se convertir\u00e1 a su vez en un \u00abrechazado\u00bb. En efecto, parad\u00f3jicamente, las partes se invertir\u00e1n: el enfermo, una vez curado, podr\u00e1 acudir a los sacerdotes y ser readmitido en la comunidad; Jes\u00fas, en cambio, ya no podr\u00e1 entrar en ninguna comunidad (cf. v. 45). El Se\u00f1or podr\u00eda entonces haber evitado tocar a esa persona, le habr\u00eda bastado con \u00abcurarla a distancia\u00bb. Pero Cristo no es as\u00ed, su camino es el del amor que se hace cercano a los que sufren, que entra en contacto, que toca sus heridas. La cercan\u00eda de Dios. Jes\u00fas es cercano, Dios es cercano. Nuestro Dios, queridos hermanos y hermanas, no permaneci\u00f3 distante en el cielo, sino que en Jes\u00fas se hizo hombre para tocar nuestra pobreza. Y ante la \u00ablepra\u00bb m\u00e1s grave, la del pecado, no dud\u00f3 en morir en la cruz, fuera de las murallas de la ciudad, rechazado como pecador, como leproso, para tocar hasta el fondo nuestra realidad humana. Un santo escribi\u00f3: \u00abSe hizo leproso por nosotros\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y nosotros, que amamos y seguimos a Jes\u00fas, \u00bfsabemos hacer nuestro su \u00abtoque\u00bb? No es f\u00e1cil, y debemos estar atentos cuando surgen en nuestro coraz\u00f3n instintos contrarios a su \u00abhacerse cercano\u00bb y a su \u00abhacerse don\u00bb: por ejemplo, cuando nos distanciamos de los dem\u00e1s para pensar en nosotros mismos, cuando reducimos el mundo a los muros de nuestro \u00abbienestar\u00bb, cuando creemos que el problema son siempre y s\u00f3lo los dem\u00e1s&#8230; En estos casos, debemos estar atentos, porque el diagn\u00f3stico es claro, se trata de la \u00ablepra del alma\u00bb: una enfermedad que nos hace insensibles al amor, a la compasi\u00f3n, que nos destruye a trav\u00e9s de la \u00abgangrena\u00bb del ego\u00edsmo, del preconcepto, de la indiferencia y de la intolerancia. Estemos atentos, hermanos y hermanas, tambi\u00e9n porque, como sucede con las primeras motas de lepra, que aparecen en la piel en la fase inicial de la enfermedad, si no intervenimos inmediatamente, la infecci\u00f3n crece y se vuelve devastadora. Ante este riesgo, ante la posibilidad de esta enfermedad de nuestra alma, \u00bfcu\u00e1l es el remedio?<\/p>\n\n\n\n<p>Nos ayuda el segundo gesto de Jes\u00fas, que cura (cf. v. 42). De hecho, su \u00abtocar\u00bb no s\u00f3lo indica cercan\u00eda, sino que es el principio de la curaci\u00f3n. Y la cercan\u00eda es el estilo de Dios: Dios es siempre cercano, compasivo y tierno. Cercan\u00eda, compasi\u00f3n y ternura. Ese es el estilo de Dios. \u00bfY estamos abiertos a esto? Porque es dej\u00e1ndonos tocar por Jes\u00fas como sanamos por dentro, en nuestro coraz\u00f3n. Si nos dejamos tocar por \u00c9l en la oraci\u00f3n, en la adoraci\u00f3n, si le permitimos que act\u00fae en nosotros a trav\u00e9s de su Palabra y de los Sacramentos, su contacto nos cambia de verdad, nos cura del pecado, nos libera de las cerrazones, nos transforma m\u00e1s all\u00e1 de lo que podemos hacer por nosotros mismos, con nuestros propios esfuerzos. Nuestras partes heridas -las de nuestro coraz\u00f3n y de nuestra alma-, las enfermedades de nuestra alma deben ser llevadas a Jes\u00fas: la oraci\u00f3n lo hace; pero no una oraci\u00f3n abstracta, hecha s\u00f3lo de f\u00f3rmulas que hay que repetir, sino una oraci\u00f3n sincera y viva, que pone a los pies de Cristo nuestras miserias, fragilidades, falsedades, miedos. Pensemos y pregunt\u00e9monos: \u00bfdejo que Jes\u00fas toque mi \u00ablepra\u00bb para que me cure?<\/p>\n\n\n\n<p>Al \u00abtoque\u00bb de Jes\u00fas, en efecto, renace lo mejor de nosotros mismos: se regeneran los tejidos del coraz\u00f3n; la sangre de nuestros impulsos creativos vuelve a fluir llena de amor; se curan las heridas de los errores del pasado y la piel de las relaciones recobra su consistencia sana y natural. As\u00ed vuelve la belleza que tenemos, la belleza que somos; la belleza de ser amados por Cristo, redescubrimos la alegr\u00eda de entregarnos a los dem\u00e1s, sin miedo y sin prejuicios, libres de formas de religiosidad anestesiante y despojados de la carne del hermano; la capacidad de amar, m\u00e1s all\u00e1 de todo c\u00e1lculo y conveniencia, recobra fuerza en nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, como dice una hermosa p\u00e1gina de la Escritura (cf. Ez 37,1-14), de lo que parec\u00eda un valle de huesos marchitos, se levantan cuerpos vivos y renace un pueblo de salvados, una comunidad de hermanos. Pero ser\u00eda enga\u00f1oso pensar que este milagro requiere formas grandiosas y espectaculares para producirse. Sucede sobre todo en la caridad oculta de cada d\u00eda: la que se vive en la familia, en el trabajo, en la parroquia y en la escuela; en la calle, en las oficinas y en las tiendas; la que no busca publicidad ni necesita aplausos, porque basta el amor (cf. San Agust\u00edn, Enarr. in Ps. 118, 8, 3). Jes\u00fas lo subraya hoy cuando ordena al curado que \u00abno diga nada a nadie\u00bb (v. 44): cercan\u00eda y discreci\u00f3n. Hermanos y hermanas, as\u00ed nos ama Dios, y si nos dejamos tocar por \u00c9l, tambi\u00e9n nosotros, por la fuerza de su Esp\u00edritu, podemos llegar a ser testigos del amor que salva.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hoy pensamos en Mar\u00eda Antonia de San Jos\u00e9, \u00abMama Antula\u00bb. Fue una caminante del Esp\u00edritu. Recorri\u00f3 miles de kil\u00f3metros a pie, a trav\u00e9s de desiertos y caminos peligrosos, para llevar a Dios. Hoy es para nosotros un modelo de fervor y audacia apost\u00f3lica. Cuando los jesuitas fueron expulsados, el Esp\u00edritu encendi\u00f3 en ella una llama misionera basada en la confianza en la Providencia y en la perseverancia. Invoc\u00f3 la intercesi\u00f3n de San Jos\u00e9 y, para no cansarle demasiado, la de San Gaetano Thiene. As\u00ed, introdujo la devoci\u00f3n a este \u00faltimo, y su primera imagen lleg\u00f3 a Buenos Aires en el siglo XVIII. Gracias a Mama Antula, este santo, intercesor de la Divina Providencia, se abri\u00f3 paso en hogares, barrios, transportes, comercios, f\u00e1bricas y corazones, para ofrecer una vida digna a trav\u00e9s del trabajo, la justicia y el pan de cada d\u00eda en la mesa de los pobres. Recemos hoy a Mar\u00eda Antonia, Santa Mar\u00eda Antonia de Paz de San Jos\u00e9, para que tanto nos ayude. Que el Se\u00f1or nos bendiga a todos.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Canonizaci\u00f3n de la Beata Mama Antula\" width=\"1080\" height=\"608\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/WrK_Fg1SfTs?feature=oembed\"  allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | \u00abMama Antula\u00bb fue una caminante del Esp\u00edritu, recorri\u00f3 miles de kil\u00f3metros a pie, para llevar a Dios, hoy es para nosotros un modelo de fervor y audacia apost\u00f3lica, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda en la celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica con rito de Canonizaci\u00f3n de la Beata Mar\u00eda Antonia de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":241643,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[28,58],"class_list":["post-241642","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/241642","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=241642"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/241642\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/241643"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=241642"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=241642"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=241642"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}