{"id":241683,"date":"2024-02-14T08:55:22","date_gmt":"2024-02-14T11:55:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=241683"},"modified":"2024-02-14T08:56:23","modified_gmt":"2024-02-14T11:56:23","slug":"papa-francisco-la-de-la-acedia-es-una-batalla-decisiva-que-hay-que-ganar-a-toda-costa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-de-la-acedia-es-una-batalla-decisiva-que-hay-que-ganar-a-toda-costa\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | La de la acedia es una batalla decisiva, que hay que ganar a toda costa"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | La de la acedia es una batalla decisiva, que hay que ganar a toda costa<\/strong>, as\u00ed nos los se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Continuando con el ciclo de catequesis sobre <strong>\u201cLos vicios y las virtudes\u201d<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> centr\u00f3 su reflexi\u00f3n sobre el tema <strong>\u201cla acedia\u201d<\/strong> (Lectura:<em> Mt<\/em>&nbsp;26,36.40-41).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed entonces, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201centre todos los pecados capitales, hay uno que a menudo se pasa por alto, quiz\u00e1 a causa de su nombre, que muchos no comprenden: me refiero a la acedia. Por eso, en el cat\u00e1logo de los vicios, el t\u00e9rmino acedia se sustituye a menudo por otro mucho m\u00e1s utilizado: la pereza\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Papa<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201ces una tentaci\u00f3n muy peligrosa, con la que no se debe jugar. La persona que cae v\u00edctima de ella est\u00e1 como aplastada por un deseo de muerte: siente repugnancia por todo; su relaci\u00f3n con Dios se le hace aburrida; e incluso los actos m\u00e1s santos, los que en el pasado hab\u00edan calentado su coraz\u00f3n, ahora le parecen completamente in\u00fatiles. La persona empieza a lamentar el paso del tiempo y la juventud que queda irremediablemente atr\u00e1s. La acedia se define como el \u00abdemonio del mediod\u00eda\u00bb: nos atrapa en mitad de la jornada, cuando el cansancio es m\u00e1ximo y las horas que nos esperan parecen mon\u00f3tonas, imposibles de vivir\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> comparti\u00f3, <strong><em>\u201cfrente a este vicio, del que nos damos cuenta que es tan peligroso, los maestros de espiritualidad prev\u00e9n varios remedios. Me gustar\u00eda se\u00f1alar el que me parece m\u00e1s importante y que yo llamar\u00eda la paciencia de la fe. Aunque bajo el azote de la acedia el deseo del hombre sea estar \u00aben otra parte\u00bb, escapar de la realidad, hay que tener en cambio el valor de permanecer y acoger en mi \u00abaqu\u00ed y ahora\u00bb, en mi situaci\u00f3n tal como es, la presencia de Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> reflexionaba entonces diciendo: <strong><em>\u201c\u00a1Cu\u00e1ntas personas, presas de la acedia, movidas por una inquietud sin rostro, han abandonado tontamente el camino del bien que hab\u00edan emprendido! La de la acedia es una batalla decisiva, que hay que ganar a toda costa. Y es una batalla que no ha perdonado ni siquiera a los santos, porque en tantos de sus diarios hay algunas p\u00e1ginas que confiesan momentos tremendos, de verdaderas noches de fe, en las que todo parec\u00eda oscuro\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, nos comparti\u00f3, <strong><em>\u201cla fe, atormentada por la prueba de la pereza, no pierde su valor. Al contrario, es la fe verdadera, la fe muy humana, que, a pesar de todo, a pesar de las tinieblas que la ciegan, sigue creyendo humildemente. Es esa fe que permanece en el coraz\u00f3n, como permanecen las brasas bajo las cenizas. Siempre permanece. Y si alguno de nosotros cae en este vicio o en la tentaci\u00f3n de la pereza, que intente mirar dentro y guardar las brasas de la fe: as\u00ed es como avanzamos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Catequesis. Vicios y virtudes. 8. Pereza<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p>\n\n\n\n<p>Entre todos los pecados capitales, hay uno que a menudo se pasa por alto, quiz\u00e1 a causa de su nombre, que muchos no comprenden: me refiero a la acedia. Por eso, en el cat\u00e1logo de los vicios, el t\u00e9rmino acedia se sustituye a menudo por otro mucho m\u00e1s utilizado: la pereza. En realidad, la pereza es m\u00e1s un efecto que una causa. Cuando una persona est\u00e1 ociosa, indolente, ap\u00e1tica, decimos que es perezosa. Pero, como ense\u00f1a la sabidur\u00eda de los antiguos padres del desierto, a menudo la ra\u00edz de esta pereza es la acedia, que literalmente del griego significa \u00abfalta de cuidado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una tentaci\u00f3n muy peligrosa, con la que no se debe jugar. La persona que cae v\u00edctima de ella est\u00e1 como aplastada por un deseo de muerte: siente repugnancia por todo; su relaci\u00f3n con Dios se le hace aburrida; e incluso los actos m\u00e1s santos, los que en el pasado hab\u00edan calentado su coraz\u00f3n, ahora le parecen completamente in\u00fatiles. La persona empieza a lamentar el paso del tiempo y la juventud que queda irremediablemente atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La acedia se define como el \u00abdemonio del mediod\u00eda\u00bb: nos atrapa en mitad de la jornada, cuando el cansancio es m\u00e1ximo y las horas que nos esperan parecen mon\u00f3tonas, imposibles de vivir. En una famosa descripci\u00f3n, el monje Evagrio representa as\u00ed esta tentaci\u00f3n: \u00abEl ojo del perezoso est\u00e1 continuamente fijo en las ventanas, y en su mente fantasea con las visitas [&#8230;] Cuando lee, el perezoso bosteza a menudo y se deja vencer f\u00e1cilmente por el sue\u00f1o, arruga los ojos, se frota las manos y, retirando los ojos del libro, mira fijamente a la pared; luego, volvi\u00e9ndolos de nuevo al libro, lee un poco m\u00e1s [&#8230; ]; finalmente, inclinando la cabeza, coloca el libro debajo de ella, y cae en un sue\u00f1o ligero, hasta que el hambre le despierta y le urge a atender sus necesidades\u00bb; en conclusi\u00f3n, \u00abel perezoso no hace la obra de Dios con solicitud\u00bb [1].<\/p>\n\n\n\n<p>Los lectores contempor\u00e1neos ven en estas descripciones algo que recuerda mucho al mal de la depresi\u00f3n, tanto desde el punto de vista psicol\u00f3gico como filos\u00f3fico. En efecto, para los que est\u00e1n atrapados en la acedia, la vida pierde su sentido, rezar es aburrido, cada batalla parece carecer de sentido. Si alimentamos pasiones en nuestra juventud, ahora nos parecen il\u00f3gicas, sue\u00f1os que no nos hicieron felices. As\u00ed que nos dejamos llevar y la distracci\u00f3n, el no pensar, aparecen como las \u00fanicas salidas: nos gustar\u00eda estar aturdidos, tener la mente completamente vac\u00eda&#8230; Es un poco como morir por anticipado, y es feo.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a este vicio, del que nos damos cuenta que es tan peligroso, los maestros de espiritualidad prev\u00e9n varios remedios. Me gustar\u00eda se\u00f1alar el que me parece m\u00e1s importante y que yo llamar\u00eda la paciencia de la fe. Aunque bajo el azote de la acedia el deseo del hombre sea estar \u00aben otra parte\u00bb, escapar de la realidad, hay que tener en cambio el valor de permanecer y acoger en mi \u00abaqu\u00ed y ahora\u00bb, en mi situaci\u00f3n tal como es, la presencia de Dios. Los monjes dicen que para ellos la celda es la mejor maestra de vida, porque es el lugar que concreta y cotidianamente te habla de tu historia de amor con el Se\u00f1or. El demonio de la acedia quiere destruir precisamente esta alegr\u00eda sencilla del aqu\u00ed y ahora, este asombro agradecido de la realidad; quiere hacerte creer que todo es en vano, que nada tiene sentido, que no vale la pena preocuparse por nada ni por nadie. En la vida nos encontramos con personas \u00abperezosas\u00bb, personas de las que decimos: \u00ab\u00a1Pero esto es aburrido!\u00bb y no nos gusta estar con \u00e9l; personas que tambi\u00e9n tienen una actitud de aburrimiento que contagia. Eso es la pereza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas personas, presas de la acedia, movidas por una inquietud sin rostro, han abandonado tontamente el camino del bien que hab\u00edan emprendido! La de la acedia es una batalla decisiva, que hay que ganar a toda costa. Y es una batalla que no ha perdonado ni siquiera a los santos, porque en tantos de sus diarios hay algunas p\u00e1ginas que confiesan momentos tremendos, de verdaderas noches de fe, en las que todo parec\u00eda oscuro. Estos santos nos ense\u00f1an a atravesar la noche con paciencia, aceptando la pobreza de la fe. Recomiendan, bajo la opresi\u00f3n de la pereza, mantener una medida menor de compromiso, fijarse metas m\u00e1s al alcance de la mano, pero al mismo tiempo aguantar y perseverar apoy\u00e1ndose en Jes\u00fas, que nunca abandona en la tentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe, atormentada por la prueba de la pereza, no pierde su valor. Al contrario, es la fe verdadera, la fe muy humana, que, a pesar de todo, a pesar de las tinieblas que la ciegan, sigue creyendo humildemente. Es esa fe que permanece en el coraz\u00f3n, como permanecen las brasas bajo las cenizas. Siempre permanece. Y si alguno de nosotros cae en este vicio o en la tentaci\u00f3n de la pereza, que intente mirar dentro y guardar las brasas de la fe: as\u00ed es como avanzamos.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>_________________________________________________________<\/p>\n\n\n\n<p>[1] Evagrius Ponticus, Los ocho esp\u00edritus de la maldad, 14.<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Hoy, Mi\u00e9rcoles de ceniza, comenzamos la Cuaresma. Los invito durante este tiempo a acompa\u00f1ar a Jes\u00fas en el desierto con la oraci\u00f3n, el ayuno y la limosna, dando testimonio de la fe con alegr\u00eda y humildad. Que Dios los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>* * *<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Doy una cordial bienvenida a los peregrinos de lengua italiana.<\/p>\n\n\n\n<p>En particular, a los alumnos del Liceo Marconi de Pescara, del Instituto \u00abAldo Moro\u00bb de Sutri y de la escuela \u00abGianna Beretta Molla\u00bb de Corbetta. Saludo con afecto a los ni\u00f1os hu\u00e9spedes del Instituto Nacional del C\u00e1ncer de Mil\u00e1n, acompa\u00f1ados de sus familias y del personal sanitario. Saludo con gratitud a los miembros de la Asociaci\u00f3n \u00abMotor Terapia\u00bb de Lecce, que ayudan a las personas con diferentes capacidades motrices.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos hemos le\u00eddo y escuchado las historias de los primeros m\u00e1rtires de la Iglesia, que fueron muchos. Aqu\u00ed, donde ahora est\u00e1 el Vaticano, hay un cementerio y muchos de los que fueron ejecutados est\u00e1n enterrados aqu\u00ed; si cavas, encuentras sus tumbas. Pero tambi\u00e9n hoy hay muchos m\u00e1rtires en todo el mundo: muchos, quiz\u00e1 m\u00e1s que al principio. Hay muchos perseguidos por la fe. Y hoy quisiera saludar de modo especial a un \u00abm\u00e1rtir vivo\u00bb, el cardenal Simoni. \u00c9l, como sacerdote, como obispo, vivi\u00f3 28 a\u00f1os en la c\u00e1rcel, en las c\u00e1rceles de la Albania comunista, quiz\u00e1 la persecuci\u00f3n m\u00e1s cruel. Y sigue dando testimonio. Y como \u00e9l, muchos, muchos. Ahora tiene 95 a\u00f1os y sigue trabajando por la Iglesia sin desanimarse. Querido hermano, te agradezco tu testimonio. Gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, mi pensamiento est\u00e1 con los j\u00f3venes, los ancianos, los enfermos y los reci\u00e9n casados. Hoy comienza la Cuaresma, hagamos de este tiempo una ocasi\u00f3n de conversi\u00f3n y de renovaci\u00f3n interior en la escucha de la Palabra de Dios, en la atenci\u00f3n a nuestros hermanos y hermanas m\u00e1s necesitados. Y no olvidemos nunca a la atormentada Ucrania, Palestina e Israel, que tanto sufren. Recemos por estos hermanos y hermanas que sufren a causa de la guerra. Avancemos en el proceso de conversi\u00f3n, en la escucha de la Palabra de Dios, en la atenci\u00f3n a nuestros hermanos y hermanas necesitados, y avancemos en la intensificaci\u00f3n de la oraci\u00f3n, especialmente para pedir la paz en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Os bendigo a todos.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | La de la acedia es una batalla decisiva, que hay que ganar a toda costa, as\u00ed nos los se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. 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