{"id":241698,"date":"2024-02-14T16:11:21","date_gmt":"2024-02-14T19:11:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=241698"},"modified":"2024-02-14T16:11:22","modified_gmt":"2024-02-14T19:11:22","slug":"papa-francisco-gracias-a-dios-renaceremos-de-las-cenizas-del-pecado-a-la-vida-nueva-en-jesucristo-y-en-el-espiritu-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-gracias-a-dios-renaceremos-de-las-cenizas-del-pecado-a-la-vida-nueva-en-jesucristo-y-en-el-espiritu-santo\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Gracias a Dios renaceremos de las cenizas del pecado a la vida nueva en Jesucristo y en el Esp\u00edritu Santo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | Gracias a Dios renaceremos de las cenizas del pecado a la vida nueva en Jesucristo y en el Esp\u00edritu Santo<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la <strong>Homil\u00eda <\/strong>en la <strong>Santa Misa<\/strong>, bendici\u00f3n e imposici\u00f3n de cenizas. En la celebraci\u00f3n presidida por <strong>Su Sanidad Francisco<\/strong> en el <strong>Bas\u00edlica de Santa Sabina<\/strong> en la tarde de hoy (hora local), nos dec\u00eda, \u201c<strong><em>cuando des limosna, cuando reces, cuando ayunes, procura hacerlo en secreto, porque tu Padre ve en lo secreto (cf. Mt 6,4). Entrad en lo secreto: \u00e9sta es la invitaci\u00f3n que Jes\u00fas dirige a cada uno de nosotros al comienzo del camino cuaresmal\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, sigui\u00f3 diciendo, <strong><em>\u201centrar en lo secreto significa volver al coraz\u00f3n, como advierte el profeta Joel (cf. Ga 2,12). Es un viaje del exterior al interior, para que todo lo que vivimos, incluso nuestra relaci\u00f3n con Dios, no se reduzca a una exterioridad, a un marco sin imagen, a un revestimiento del alma, sino que nazca del interior y corresponda a los movimientos del coraz\u00f3n, es decir, a nuestros deseos, a nuestros pensamientos, a nuestro sentir, al n\u00facleo naciente de nuestra persona\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Papa<\/strong> tambi\u00e9n comparti\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) esta noche, con esp\u00edritu de oraci\u00f3n y humildad, recibimos la ceniza en la cabeza. Es un gesto que quiere devolvernos a la realidad esencial de nosotros mismos: somos polvo, nuestra vida es como un soplo (cf. Sal 39,6; 144,4), pero el Se\u00f1or -\u00c9l y s\u00f3lo \u00c9l, no otros- no permite que se desvanezca; \u00c9l recoge y moldea el polvo que somos, para que no lo dispersen los vientos impetuosos de la vida y no se disuelva en el abismo de la muerte\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, <strong>Su Santidad<\/strong> se\u00f1al\u00f3, \u201c<strong><em>volvamos a Dios de todo coraz\u00f3n. En estas semanas de Cuaresma, dejemos espacio para la oraci\u00f3n de adoraci\u00f3n silenciosa, en la que permanecemos a la escucha en presencia del Se\u00f1or, como Mois\u00e9s, como El\u00edas, como Mar\u00eda, como Jes\u00fas. Prestemos el o\u00eddo de nuestro coraz\u00f3n a Aquel que, en silencio, quiere decirnos: \u00abYo soy vuestro Dios: el Dios de la misericordia y de la compasi\u00f3n, el Dios del perd\u00f3n y del amor, el Dios de la ternura y del cuidado\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el final, reflexion\u00f3, <strong><em>\u201creconozc\u00e1monos como lo que somos: polvo amado por Dios, llamado a ser polvo enamorado de Dios. Gracias a \u00c9l renaceremos de las cenizas del pecado a la vida nueva en Jesucristo y en el Esp\u00edritu Santo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA, BENDICI\u00d3N E IMPOSICI\u00d3N DE LA CENIZA<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p>Bas\u00edlica de Santa Sabina<\/p>\n\n\n\n<p>Mi\u00e9rcoles 14 de febrero de 2024<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Cuando des limosna, cuando reces, cuando ayunes, procura hacerlo en secreto, porque tu Padre ve en lo secreto (cf. Mt 6,4). Entrad en lo secreto: \u00e9sta es la invitaci\u00f3n que Jes\u00fas dirige a cada uno de nosotros al comienzo del camino cuaresmal.<\/p>\n\n\n\n<p>Entrar en lo secreto significa volver al coraz\u00f3n, como advierte el profeta Joel (cf. Ga 2,12). Es un viaje del exterior al interior, para que todo lo que vivimos, incluso nuestra relaci\u00f3n con Dios, no se reduzca a una exterioridad, a un marco sin imagen, a un revestimiento del alma, sino que nazca del interior y corresponda a los movimientos del coraz\u00f3n, es decir, a nuestros deseos, a nuestros pensamientos, a nuestro sentir, al n\u00facleo naciente de nuestra persona.<\/p>\n\n\n\n<p>La Cuaresma nos sumerge entonces en un ba\u00f1o de purificaci\u00f3n y expoliaci\u00f3n: quiere ayudarnos a quitarnos todo \u00abmaquillaje\u00bb, todo aquello de lo que nos revestimos para parecer adecuados, mejores de lo que somos. Volver al coraz\u00f3n significa volver a nuestro verdadero yo y presentarlo tal cual es, desnudo y desnudo, ante Dios. Significa mirar en nuestro interior y tomar conciencia de qui\u00e9nes somos realmente, quitarnos las m\u00e1scaras que a menudo llevamos, ralentizar el ritmo de nuestro frenes\u00ed, abrazar la vida y la verdad de nosotros mismos. La vida no es una actuaci\u00f3n, y la Cuaresma nos invita a salir del escenario de la ficci\u00f3n, a volver al coraz\u00f3n, a la verdad de lo que somos. Volver al coraz\u00f3n, volver a la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, esta noche, con esp\u00edritu de oraci\u00f3n y humildad, recibimos la ceniza en la cabeza. Es un gesto que quiere devolvernos a la realidad esencial de nosotros mismos: somos polvo, nuestra vida es como un soplo (cf. Sal 39,6; 144,4), pero el Se\u00f1or -\u00c9l y s\u00f3lo \u00c9l, no otros- no permite que se desvanezca; \u00c9l recoge y moldea el polvo que somos, para que no lo dispersen los vientos impetuosos de la vida y no se disuelva en el abismo de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cenizas depositadas sobre nuestras cabezas nos invitan a redescubrir el secreto de la vida. Nos dicen: mientras sigas llevando una coraza que cubre tu coraz\u00f3n, mientras sigas disfraz\u00e1ndote con la m\u00e1scara de las apariencias, exhibiendo una luz artificial para mostrarte invencible, permanecer\u00e1s vac\u00edo y est\u00e9ril. Cuando, por el contrario, tengas el valor de inclinar la cabeza y mirar hacia dentro, entonces podr\u00e1s descubrir la presencia de un Dios que te ama y te ha amado siempre; por fin la coraza que te has construido se har\u00e1 a\u00f1icos, y podr\u00e1s sentirte amado con un amor eterno.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermana, hermano, yo, t\u00fa, cada uno de nosotros, somos amados con amor eterno. Somos ceniza sobre la que Dios ha soplado su aliento de vida, somos tierra que \u00c9l ha modelado con sus manos (cf. Gn 2, 7; Sal 119, 73), somos polvo del que resucitaremos a una vida sin fin preparada para nosotros para siempre (cf. Is 26, 19). Y si en la ceniza que somos arde el fuego del amor de Dios, entonces descubrimos que estamos impregnados de ese amor y que estamos llamados a amar: a amar a los hermanos, a estar atentos a los dem\u00e1s, a vivir la compasi\u00f3n, a ejercer la misericordia, a compartir lo que somos y lo que tenemos con los necesitados. Por eso, la limosna, la oraci\u00f3n y el ayuno no pueden reducirse a pr\u00e1cticas externas, sino que son caminos que nos devuelven al coraz\u00f3n, a lo esencial de la vida cristiana. Nos hacen descubrir que somos cenizas amadas por Dios y nos hacen capaces de esparcir el mismo amor sobre las \u00abcenizas\u00bb de tantas situaciones cotidianas, para que renazcan en ellas la esperanza, la confianza y la alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>San Anselmo de Aosta nos dej\u00f3 esta exhortaci\u00f3n, que podemos hacer nuestra esta noche: \u00abHuye por poco tiempo de tus ocupaciones, deja por un tiempo tus pensamientos tumultuosos. Destierra en este momento tus graves preocupaciones y deja a un lado tus laboriosas actividades. Atiende un poco a Dios y descansa en \u00e9l. Entra en el fondo de tu alma, excluye todo menos a Dios y lo que te ayuda a buscarlo, y, cerrando la puerta, b\u00fascalo. Oh coraz\u00f3n m\u00edo, di ahora con todo tu coraz\u00f3n, di ahora a Dios: Busco tu rostro. Tu rostro, Se\u00f1or, busco\u00bb (Proslogion, 1).<\/p>\n\n\n\n<p>Escuchemos, pues, en esta Cuaresma, la voz del Se\u00f1or que no se cansa de repetirnos: entra en el secreto. Entrar en lo secreto, volver al coraz\u00f3n. Es una invitaci\u00f3n saludable para nosotros, que a menudo vivimos en la superficie, que nos preocupamos por hacernos notar, que siempre necesitamos ser admirados y apreciados. Sin darnos cuenta, nos encontramos sin un lugar secreto en el que detenernos y guardarnos, inmersos en un mundo en el que todo, incluso nuestras emociones y sentimientos m\u00e1s \u00edntimos, debe volverse \u00absocial\u00bb, pero \u00bfc\u00f3mo puede ser social lo que no brota del coraz\u00f3n? -incluso las experiencias m\u00e1s tr\u00e1gicas y dolorosas corren el riesgo de no tener un lugar secreto donde guardarlas: todo debe ser expuesto, ostentado, entregado a la ch\u00e1chara del momento. Y aqu\u00ed el Se\u00f1or nos dice: entra en el secreto, vuelve al centro de ti mismo. Justo ah\u00ed, donde tambi\u00e9n habitan tantos miedos, culpas y pecados, ah\u00ed ha bajado el Se\u00f1or, ha descendido para sanarte y limpiarte. Entremos en nuestra c\u00e1mara interior: all\u00ed habita el Se\u00f1or, se acepta nuestra fragilidad y se nos ama incondicionalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvamos, hermanos y hermanas. Volvamos a Dios de todo coraz\u00f3n. En estas semanas de Cuaresma, dejemos espacio para la oraci\u00f3n de adoraci\u00f3n silenciosa, en la que permanecemos a la escucha en presencia del Se\u00f1or, como Mois\u00e9s, como El\u00edas, como Mar\u00eda, como Jes\u00fas. \u00bfNos hemos dado cuenta de que hemos perdido el sentido de la adoraci\u00f3n? Volvamos a la adoraci\u00f3n. Prestemos el o\u00eddo de nuestro coraz\u00f3n a Aquel que, en silencio, quiere decirnos: \u00abYo soy vuestro Dios: el Dios de la misericordia y de la compasi\u00f3n, el Dios del perd\u00f3n y del amor, el Dios de la ternura y del cuidado. [No te juzgues. No te condenes. No te rechaces. Deja que mi amor toque lo m\u00e1s profundo y oculto de tu coraz\u00f3n y te revele tu propia belleza, una belleza que has perdido de vista, pero que volver\u00e1 a serte visible a la luz de mi misericordia\u00bb. El Se\u00f1or nos llama: \u00abVen, ven, deja que seque tus l\u00e1grimas y que mi boca se acerque a tu o\u00eddo y te diga: Te amo, te amo, te amo\u00bb (H. Nouwen, En el camino hacia la aurora, Brescia 1997, 233). \u00bfCreemos que el Se\u00f1or nos ama, que el Se\u00f1or me ama?<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, no tengamos miedo de despojarnos de las coberturas mundanas y volver al coraz\u00f3n, volver a lo esencial. Pensemos en san Francisco, que despu\u00e9s de haberse desnudado abraz\u00f3 al Padre del cielo con todo su ser. Reconozc\u00e1monos como lo que somos: polvo amado por Dios, llamado a ser polvo enamorado de Dios. Gracias a \u00c9l renaceremos de las cenizas del pecado a la vida nueva en Jesucristo y en el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Gracias a Dios renaceremos de las cenizas del pecado a la vida nueva en Jesucristo y en el Esp\u00edritu Santo, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda en la Santa Misa, bendici\u00f3n e imposici\u00f3n de cenizas. 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