{"id":242187,"date":"2024-03-27T08:46:00","date_gmt":"2024-03-27T11:46:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=242187"},"modified":"2024-03-27T13:27:47","modified_gmt":"2024-03-27T16:27:47","slug":"papa-francisco-la-paciencia-no-es-solo-una-necesidad-sino-una-llamada-si-cristo-es-paciente-el-cristiano-esta-llamado-a-ser-paciente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-paciencia-no-es-solo-una-necesidad-sino-una-llamada-si-cristo-es-paciente-el-cristiano-esta-llamado-a-ser-paciente\/","title":{"rendered":"PAPA FRANCISCO | la paciencia no es s\u00f3lo una necesidad, sino\u00a0una llamada: si Cristo es paciente, el cristiano est\u00e1 llamado a ser paciente"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA FRANCISCO | <\/strong><strong>la paciencia no es s\u00f3lo una necesidad, sino\u00a0<em>una llamada<\/em>: si Cristo es paciente, el cristiano est\u00e1 llamado a ser paciente<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Celebrada en el <strong>Aula Pablo VI<\/strong> pues las inclemencias clim\u00e1ticas obligaron a cambiar de lugar, programada en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, continuando con el ciclo de catequesis sobre \u201cLos vicios y las virtudes\u201d, ha centrado su reflexi\u00f3n sobre el tema <strong>\u201cLa paciencia\u201d<\/strong> (Lectura: <em>1 Cor<\/em>\u00a013,4a-5b.7).  <\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, el Papa dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>el domingo pasado escuchamos el relato de la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or. A los sufrimientos que padece, Jes\u00fas responde con una virtud que, aunque no se contemple entre las tradicionales, es muy importante:&nbsp;la paciencia.<\/em><\/strong><strong><em> Esta se refiere a soportar lo que se padece: no es casualidad que&nbsp;paciencia&nbsp;tenga la misma ra\u00edz que&nbsp;pasi\u00f3n. Y precisamente en la Pasi\u00f3n se manifiesta la paciencia de Cristo, que con docilidad y mansedumbre acepta ser abofeteado y condenado injustamente; ante Pilato no recrimina; soporta los insultos, los salivazos y la flagelaci\u00f3n a manos de los soldados; carga con el peso de la cruz; perdona a quienes lo clavan al madero; y en la cruz no responde a las provocaciones, sino que ofrece misericordia\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>el ap\u00f3stol Pablo, en el llamado \u00abHimno a la caridad\u00bb (cf.&nbsp;1 Co&nbsp;13,4-7), une estrechamente&nbsp;amor y paciencia. En efecto, al describir la primera cualidad de la caridad, utiliza una palabra que se traduce por \u00abmagn\u00e1nima\u00bb o \u00abpaciente\u00bb. La caridad es magn\u00e1nima, es paciente\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos ense\u00f1aba, <strong><em>\u201c(\u2026) el primer rasgo de todo gran amor, que sabe responder al mal con el bien, que no se encierra en la rabia y el desaliento, sino que persevera y se relanza. La paciencia que recomienza. As\u00ed que, en la ra\u00edz de la paciencia est\u00e1 el amor, como dice San Agust\u00edn: \u00abEl justo es tanto m\u00e1s fuerte para tolerar cualquier aspereza cuanto mayor es, en \u00e9l, el amor de Dios\u00bb (De patientia, XVII).<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Se podr\u00eda decir entonces que no hay mejor&nbsp;testimonio&nbsp;del amor de Cristo que encontrarse con un&nbsp;cristiano paciente. \u00a1Pensemos tambi\u00e9n en cuantas madres y padres, trabajadores, m\u00e9dicos y enfermeras, enfermos, cada d\u00eda, en secreto, embellecen el mundo con santa paciencia!<\/em><\/strong><strong><em>\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, <strong>Su Santidad<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>la paciencia no es s\u00f3lo una necesidad, sino&nbsp;una llamada: si Cristo es paciente, el cristiano est\u00e1 llamado a ser paciente. Y esto exige ir a contracorriente respecto a la mentalidad generalizada de hoy, en la que dominan la prisa y el \u00abtodo ahora\u00bb; en la que, en lugar de esperar a que las situaciones maduren, se se fuerza a las personas, esperando que cambien al instante. No olvidemos que la prisa y la impaciencia son enemigas de la vida espiritual\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, pregunt\u00f3 el Papa: <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>\u00bfc\u00f3mo se hace para&nbsp;acrecentar la paciencia? Al ser, como ense\u00f1a san Pablo, un fruto del Esp\u00edritu Santo (cfr.&nbsp;Ga&nbsp;5, 22), hay que ped\u00edrsela al Esp\u00edritu de Cristo. \u00c9l nos da la fuerza mansa de la paciencia \u2013 la paciencia es una fuerza mansa-, porque \u00abes propio de la virtud cristiana no s\u00f3lo hacer el bien, sino tambi\u00e9n saber soportar los males\u00bb (San Agust\u00edn,&nbsp;Discursos, 46, 13)\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Compartiendo antes del final, expres\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>para cultivar la paciencia, virtud que da aliento a la vida, conviene&nbsp;ampliar la mirada. Por ejemplo, no hay que limitar el mundo a nuestros problemas; la&nbsp;Imitaci\u00f3n de&nbsp;Cristo&nbsp;nos invita: \u00abEs preciso, por tanto, que te acuerdes de los sufrimientos m\u00e1s graves de los dem\u00e1s, para que aprendas a soportar los tuyos, peque\u00f1os\u00bb. Recuerda tambi\u00e9n que \u00abno hay cosa, por peque\u00f1a que sea, que se soporte por amor de Dios, que pase sin recompensa delante de Dios\u00bb (III, 19)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Catequesis. Vicios y virtudes. 13.<em>&nbsp;La paciencia<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy la audiencia estaba prevista en la Plaza, pero debido a la lluvia se ha trasladado al interior. Es cierto que estar\u00e1n un poco apretados, \u00a1pero al menos no estaremos mojados! Gracias por su paciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El domingo pasado escuchamos el relato de la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or. A los sufrimientos que padece, Jes\u00fas responde con una virtud que, aunque no se contemple entre las tradicionales, es muy importante:&nbsp;<em>la paciencia<\/em>. Esta se refiere a soportar lo que se padece: no es casualidad que&nbsp;<em>paciencia<\/em>&nbsp;tenga la misma ra\u00edz que&nbsp;<em>pasi\u00f3n<\/em>. Y precisamente en la Pasi\u00f3n se manifiesta la paciencia de Cristo, que con docilidad y mansedumbre acepta ser abofeteado y condenado injustamente; ante Pilato no recrimina; soporta los insultos, los salivazos y la flagelaci\u00f3n a manos de los soldados; carga con el peso de la cruz; perdona a quienes lo clavan al madero; y en la cruz no responde a las provocaciones, sino que ofrece misericordia. Esta es la paciencia de Jes\u00fas. Todo esto nos dice que la paciencia de Jes\u00fas no consiste en una resistencia estoica al sufrimiento, sino que es&nbsp;<em>fruto de un amor m\u00e1s grande.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El ap\u00f3stol Pablo, en el llamado \u00abHimno a la caridad\u00bb (cf.&nbsp;<em>1 Co<\/em>&nbsp;13,4-7), une estrechamente&nbsp;<em>amor y paciencia<\/em>. En efecto, al describir la primera cualidad de la caridad, utiliza una palabra que se traduce por \u00abmagn\u00e1nima\u00bb o \u00abpaciente\u00bb. La caridad es magn\u00e1nima, es paciente. Ella expresa un concepto sorprendente, que reaparece a menudo en la Biblia: Dios, ante nuestra infidelidad, se muestra \u00ablento a la c\u00f3lera\u00bb (cfr.&nbsp;<em>Ex&nbsp;<\/em>34,6; cfr.&nbsp;<em>Nm&nbsp;<\/em>14,18): en lugar de desatar su c\u00f3lera ante el mal y el pecado del hombre, se revela m\u00e1s grande, dispuesto cada vez a recomenzar con infinita paciencia. Este es para Pablo el primer rasgo del amor de Dios, que ante el pecado propone el perd\u00f3n. Pero no s\u00f3lo eso: es el primer rasgo de todo gran amor, que sabe responder al mal con el bien, que no se encierra en la rabia y el desaliento, sino que persevera y se relanza. La paciencia que recomienza. As\u00ed que, en la ra\u00edz de la paciencia est\u00e1 el amor, como dice San Agust\u00edn: \u00abEl justo es tanto m\u00e1s fuerte para tolerar cualquier aspereza cuanto mayor es, en \u00e9l, el amor de Dios\u00bb (<em>De patientia<\/em>, XVII).<\/p>\n\n\n\n<p>Se podr\u00eda decir entonces que no hay mejor&nbsp;<em>testimonio<\/em>&nbsp;del amor de Cristo que encontrarse con un&nbsp;<em>cristiano paciente<\/em>. \u00a1Pensemos tambi\u00e9n en cuantas madres y padres, trabajadores, m\u00e9dicos y enfermeras, enfermos, cada d\u00eda, en secreto, embellecen el mundo con santa paciencia! Como dice la Escritura, \u00abla paciencia es mejor que la fuerza de un h\u00e9roe\u00bb (<em>Pr<\/em>&nbsp;16,32). Sin embargo, debemos ser honestos: a menudo carecemos de paciencia. En lo cotidiano somos impacientes, todos. Necesitamos la paciencia como la \u00abvitamina esencial\u00bb para salir adelante, pero instintivamente nos impacientamos y respondemos al mal con el mal: es dif\u00edcil mantener la calma, controlar nuestros instintos, refrenar las malas respuestas, aplacar las peleas y los conflictos en la familia, en el trabajo, en la comunidad cristiana. Inmediatamente viene la respuesta, no somos capaces de ser pacientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos, sin embargo, que la paciencia no es s\u00f3lo una necesidad, sino&nbsp;<em>una llamada<\/em>: si Cristo es paciente, el cristiano est\u00e1 llamado a ser paciente. Y esto exige ir a contracorriente respecto a la mentalidad generalizada de hoy, en la que dominan la prisa y el \u00abtodo ahora\u00bb; en la que, en lugar de esperar a que las situaciones maduren, se se fuerza a las personas, esperando que cambien al instante. No olvidemos que la prisa y la impaciencia son enemigas de la vida espiritual. \u00bfPor qu\u00e9? &nbsp;Dios es amor, y quien ama no se cansa, no se irrita, no da ultim\u00e1tums, sino que sabe esperar. Pensemos en la historia del Padre misericordioso, que espera a su hijo que se ha ido de casa: sufre con paciencia, impaciente solamente de abrazarlo apenas lo ve volver (cf.&nbsp;<em>Lc<\/em>&nbsp;15, 21); o en la par\u00e1bola del trigo y la ciza\u00f1a, con el Se\u00f1or que no tiene prisa en erradicar el mal antes de tiempo, para que nada se pierda (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;13, 29-30). La paciencia nos lo salva todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, hermanos y hermanas, \u00bfc\u00f3mo se hace para&nbsp;<em>acrecentar la paciencia<\/em>? Al ser, como ense\u00f1a san Pablo, un fruto del Esp\u00edritu Santo (cfr.&nbsp;<em>Ga<\/em>&nbsp;5, 22), hay que ped\u00edrsela al Esp\u00edritu de Cristo. \u00c9l nos da la fuerza mansa de la paciencia \u2013 la paciencia es una fuerza mansa-, porque \u00abes propio de la virtud cristiana no s\u00f3lo hacer el bien, sino tambi\u00e9n saber soportar los males\u00bb (San Agust\u00edn,&nbsp;<em>Discursos<\/em>, 46, 13). Especialmente en estos d\u00edas, nos har\u00e1 bien contemplar al Crucificado para asimilar su paciencia. Un buen ejercicio es tambi\u00e9n llevarle las personas m\u00e1s molestas, pidi\u00e9ndole la gracia de poner en pr\u00e1ctica con ellas esa obra de misericordia tan conocida como desatendida:&nbsp;<em>soportar pacientemente a las personas molestas<\/em>. Y no es f\u00e1cil. Pensemos si hacemos esto: soportar con paciencia a las personas molestas. Se empieza por pedir que podamos mirarlas con compasi\u00f3n, con la mirada de Dios, sabiendo distinguir sus rostros de sus defectos. Tenemos la costumbre de clasificar a las personas por los errores que cometen. No, esto no es bueno. \u00a1Busquemos a las personas por su rostro, por su coraz\u00f3n y no por sus errores!<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, para cultivar la paciencia, virtud que da aliento a la vida, conviene&nbsp;<em>ampliar la mirada<\/em>. Por ejemplo, no hay que limitar el mundo a nuestros problemas; la&nbsp;<em>Imitaci\u00f3n de<\/em>&nbsp;<em>Cristo<\/em>&nbsp;nos invita: \u00abEs preciso, por tanto, que te acuerdes de los sufrimientos m\u00e1s graves de los dem\u00e1s, para que aprendas a soportar los tuyos, peque\u00f1os\u00bb. Recuerda tambi\u00e9n que \u00abno hay cosa, por peque\u00f1a que sea, que se soporte por amor de Dios, que pase sin recompensa delante de Dios\u00bb (III, 19). Y, adem\u00e1s, cuando nos sentimos prisioneros en la prueba, como nos ense\u00f1a Job, es bueno abrirnos con esperanza a la novedad de Dios, en la firme confianza de que \u00c9l no deja defraudadas nuestras expectativas. La paciencia es saber soportar los males.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hoy aqu\u00ed, en esta audiencia, hay dos personas, dos padres: uno israel\u00ed y uno \u00e1rabe. Ambos han perdido a sus hijas en esta guerra y ambos son amigos. No miran la enemistad de la guerra, sino la amistad de dos hombres que se quieren y que han pasado por la misma crucifixi\u00f3n. Pensemos en este testimonio tan hermoso de estas dos personas que sufrieron en sus hijas la guerra en Tierra Santa. \u00a1Queridos hermanos, gracias por su testimonio!<br>_____________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola, de manera especial a los participantes en el Encuentro UNIV 2024. Los invito a vivir estos d\u00edas santos contemplando a Cristo crucificado, que con su ejemplo nos ense\u00f1a a amar y a ser pacientes, en la espera gozosa de la Resurrecci\u00f3n. Que Jes\u00fas los bendiga y la Virgen Santa los cuide.&nbsp;<em>Muchas gracias.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO | la paciencia no es s\u00f3lo una necesidad, sino\u00a0una llamada: si Cristo es paciente, el cristiano est\u00e1 llamado a ser paciente, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. 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