{"id":242286,"date":"2024-04-03T09:27:09","date_gmt":"2024-04-03T12:27:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=242286"},"modified":"2024-04-03T09:27:12","modified_gmt":"2024-04-03T12:27:12","slug":"papa-francisco-un-mundo-sin-leyes-que-respeten-los-derechos-seria-un-mundo-en-el-que-es-imposible-vivir-se-pareceria-a-una-jungla-sin-justicia-no-hay-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-un-mundo-sin-leyes-que-respeten-los-derechos-seria-un-mundo-en-el-que-es-imposible-vivir-se-pareceria-a-una-jungla-sin-justicia-no-hay-paz\/","title":{"rendered":"PAPA FRANCISCO | Un mundo sin leyes que respeten los derechos ser\u00eda un mundo en el que es imposible vivir, se parecer\u00eda a una jungla, sin justicia, no hay paz"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA FRANCISCO | Un mundo sin leyes que respeten los derechos ser\u00eda un mundo en el que es imposible vivir, se parecer\u00eda a una jungla, sin justicia, no hay paz<\/strong>, as\u00ed lo dijo el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Celebrada en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> continuando el ciclo de catequesis sobre <strong>\u201cLos vicios y las virtudes\u201d<\/strong>, centro su reflexi\u00f3n sobre el tema <strong>\u201cLa justicia\u201d<\/strong> (Lectura: <em>Pr<\/em>&nbsp;21,3.7.21).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cllegamos a la segunda de las virtudes cardinales: hoy hablaremos de la justicia. Es la virtud social por excelencia. El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica la define as\u00ed: \u00abVirtud moral que consiste en el prop\u00f3sito constante y firme de dar a Dios y al pr\u00f3jimo lo que les es debido\u00bb (n. 1807). Esto es la justicia. Est\u00e1 representada aleg\u00f3ricamente por la balanza, porque pretende &#8216;equilibrar las cuentas&#8217; entre los hombres, sobre todo cuando corren el riesgo de ser distorsionadas por alg\u00fan desequilibrio. Su objetivo es que en una sociedad cada uno sea tratado seg\u00fan su dignidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Papa<\/strong> agreg\u00f3, <strong><em>\u201ctodos comprendemos c\u00f3mo la justicia es fundamental para la convivencia pac\u00edfica en sociedad: un mundo sin leyes que respeten los derechos ser\u00eda un mundo en el que es imposible vivir, se parecer\u00eda a una jungla. Sin justicia, no hay paz\u201d.<\/em><\/strong> Diciendo, adem\u00e1s, <strong><em>\u201c(\u2026) la justicia es una virtud que act\u00faa tanto en lo grande como en lo peque\u00f1o: no s\u00f3lo concierne a las salas de los tribunales, sino tambi\u00e9n a la \u00e9tica que caracteriza nuestra vida cotidiana. Establece relaciones sinceras con los dem\u00e1s: realiza el precepto del Evangelio, seg\u00fan el cual el discurso cristiano debe ser: \u00abS\u00ed, s\u00ed\u00bb, \u00abNo, no\u00bb; lo m\u00e1s es del Maligno\u00bb (Mt 5,37)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, <strong>Su Santidad<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cen la tradici\u00f3n se encuentran innumerables descripciones del hombre justo. Veamos algunas de ellas. El hombre justo tiene reverencia por las leyes y las respeta, sabiendo que son una barrera que protege a los indefensos de la arrogancia de los poderosos. El hombre justo no s\u00f3lo vela por su bienestar individual, sino que quiere el bien de toda la sociedad. Por eso, no cede a la tentaci\u00f3n de pensar s\u00f3lo en s\u00ed mismo y de ocuparse de sus propios asuntos, por leg\u00edtimos que sean, como si fueran lo \u00fanico que existe en el mundo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> tambi\u00e9n, dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) el justo reh\u00faye comportamientos nocivos como la calumnia, el perjurio, el fraude, la usura, la burla, la deshonestidad. El hombre justo cumple su palabra, devuelve lo que ha tomado prestado, reconoce un salario justo a todos los trabajadores -un hombre que no reconoce un salario justo a los trabajadores no es justo, es injusto-, tiene cuidado de no pronunciar juicios temerarios contra su pr\u00f3jimo, defiende la reputaci\u00f3n y el buen nombre de los dem\u00e1s\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, compart\u00eda, <strong><em>\u201cninguno de nosotros sabe si en nuestro mundo los hombres justos son numerosos o tan raros como perlas preciosas. Pero son hombres que atraen gracia y bendiciones tanto sobre s\u00ed mismos como sobre el mundo en que viven. No son perdedores comparados con los que son \u00abastutos y taimados\u00bb, porque, como dice la Escritura, \u00abel que busca la justicia y el amor hallar\u00e1 la vida y la gloria\u00bb (Pr 21,21). Los justos no son moralistas que visten la t\u00fanica del censor, sino justos que \u00abtienen hambre y sed de justicia\u00bb (Mt 5,6), so\u00f1adores que abrigan en su coraz\u00f3n el deseo de la fraternidad universal\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Catequesis. Vicios y virtudes. 13. Justicia<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1Feliz Pascua!<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos a la segunda de las virtudes cardinales: hoy hablaremos de la justicia. Es la virtud social por excelencia. El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica la define as\u00ed: \u00abVirtud moral que consiste en el prop\u00f3sito constante y firme de dar a Dios y al pr\u00f3jimo lo que les es debido\u00bb (n. 1807). Esto es la justicia. A menudo, cuando se menciona la justicia, se cita tambi\u00e9n el lema que la representa: \u00abunicuique suum\u00bb, es decir, \u00aba cada uno lo suyo\u00bb. Es la virtud del derecho, que trata de regular con equidad las relaciones entre las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 representada aleg\u00f3ricamente por la balanza, porque pretende &#8216;equilibrar las cuentas&#8217; entre los hombres, sobre todo cuando corren el riesgo de ser distorsionadas por alg\u00fan desequilibrio. Su objetivo es que en una sociedad cada uno sea tratado seg\u00fan su dignidad. Pero los antiguos maestros ya ense\u00f1aban que esto requiere tambi\u00e9n otras actitudes virtuosas, como la benevolencia, el respeto, la gratitud, la afabilidad, la honestidad: virtudes que contribuyen a la buena convivencia de las personas. La justicia es una virtud para la buena convivencia de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos comprendemos c\u00f3mo la justicia es fundamental para la convivencia pac\u00edfica en sociedad: un mundo sin leyes que respeten los derechos ser\u00eda un mundo en el que es imposible vivir, se parecer\u00eda a una jungla. Sin justicia, no hay paz. Sin justicia, no hay paz. De hecho, si no se respeta la justicia, se generan conflictos. Sin justicia, se consagra la ley de la prevaricaci\u00f3n del fuerte sobre el d\u00e9bil, y esto no es justo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la justicia es una virtud que act\u00faa tanto en lo grande como en lo peque\u00f1o: no s\u00f3lo concierne a las salas de los tribunales, sino tambi\u00e9n a la \u00e9tica que caracteriza nuestra vida cotidiana. Establece relaciones sinceras con los dem\u00e1s: realiza el precepto del Evangelio, seg\u00fan el cual el discurso cristiano debe ser: \u00abS\u00ed, s\u00ed\u00bb, \u00abNo, no\u00bb; lo m\u00e1s es del Maligno\u00bb (Mt 5,37). Las medias verdades, los discursos sutiles que buscan enga\u00f1ar al pr\u00f3jimo, las reticencias que ocultan las verdaderas intenciones, no son actitudes acordes con la justicia. El hombre justo es recto, sencillo y directo, no usa m\u00e1scaras, se presenta tal como es, dice la verdad. La palabra \u00abgracias\u00bb est\u00e1 a menudo en sus labios: sabe que, por muy generosos que nos esforcemos en ser, siempre estamos en deuda con el pr\u00f3jimo. Si amamos, es tambi\u00e9n porque hemos sido amados primero.<\/p>\n\n\n\n<p>En la tradici\u00f3n se encuentran innumerables descripciones del hombre justo. Veamos algunas de ellas. El hombre justo tiene reverencia por las leyes y las respeta, sabiendo que son una barrera que protege a los indefensos de la arrogancia de los poderosos. El hombre justo no s\u00f3lo vela por su bienestar individual, sino que quiere el bien de toda la sociedad. Por eso, no cede a la tentaci\u00f3n de pensar s\u00f3lo en s\u00ed mismo y de ocuparse de sus propios asuntos, por leg\u00edtimos que sean, como si fueran lo \u00fanico que existe en el mundo. La virtud de la justicia deja claro -y pone la exigencia en el coraz\u00f3n- que no puede haber verdadero bien para m\u00ed si no hay tambi\u00e9n el bien de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, el hombre justo vigila su propio comportamiento para que no perjudique a los dem\u00e1s: si comete un error, pide disculpas. El justo siempre pide perd\u00f3n. En algunas situaciones llega a sacrificar un bien personal para ponerlo a disposici\u00f3n de la comunidad. Desea una sociedad ordenada, en la que sean las personas las que den lustre a los cargos, y no los cargos los que den lustre a las personas. Aborrece las recomendaciones y no comercia con favores. Ama la responsabilidad y es ejemplar viviendo y promoviendo la legalidad. De hecho, es el camino hacia la justicia, el ant\u00eddoto contra la corrupci\u00f3n: \u00a1qu\u00e9 importante es educar a la gente, especialmente a los j\u00f3venes, en la cultura de la legalidad! Es la manera de prevenir el c\u00e1ncer de la corrupci\u00f3n y de erradicar la delincuencia, removiendo el suelo bajo sus pies.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez m\u00e1s, el justo reh\u00faye comportamientos nocivos como la calumnia, el perjurio, el fraude, la usura, la burla, la deshonestidad. El hombre justo cumple su palabra, devuelve lo que ha tomado prestado, reconoce un salario justo a todos los trabajadores -un hombre que no reconoce un salario justo a los trabajadores no es justo, es injusto-, tiene cuidado de no pronunciar juicios temerarios contra su pr\u00f3jimo, defiende la reputaci\u00f3n y el buen nombre de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguno de nosotros sabe si en nuestro mundo los hombres justos son numerosos o tan raros como perlas preciosas. Pero son hombres que atraen gracia y bendiciones tanto sobre s\u00ed mismos como sobre el mundo en que viven. No son perdedores comparados con los que son \u00abastutos y taimados\u00bb, porque, como dice la Escritura, \u00abel que busca la justicia y el amor hallar\u00e1 la vida y la gloria\u00bb (Pr 21,21). Los justos no son moralistas que visten la t\u00fanica del censor, sino justos que \u00abtienen hambre y sed de justicia\u00bb (Mt 5,6), so\u00f1adores que abrigan en su coraz\u00f3n el deseo de la fraternidad universal. Y de este sue\u00f1o, especialmente hoy, todos tenemos una gran necesidad. Necesitamos ser hombres y mujeres justos, y esto nos har\u00e1 felices.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>________________________<\/p>\n\n\n\n<p>Saludos<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Que la luz de Cristo resucitado nos gu\u00ede por caminos de justicia y de paz, y la fuerza vivificante de su amor nos haga audaces constructores de un mundo m\u00e1s fraterno y solidario. Que Jes\u00fas los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>________________________________<\/p>\n\n\n\n<p>LLAMAMIENTO<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Siguen llegando tristes noticias de Oriente Medio. Reitero mi firme llamamiento a un alto el fuego inmediato en la Franja de Gaza. Expreso mi profundo pesar por los voluntarios asesinados mientras participaban en la distribuci\u00f3n de ayuda humanitaria en Gaza. Rezo por ellos y por sus familias. Renuevo mi llamamiento para que se permita a la poblaci\u00f3n civil, exhausta y sufriente, acceder a la ayuda humanitaria y para que se libere inmediatamente a los rehenes. Evitemos todo intento irresponsable de ampliar el conflicto en la regi\u00f3n y trabajemos para que \u00e9sta y otras guerras que siguen llevando muerte y sufrimiento a tantas partes del mundo terminen cuanto antes. Recemos y trabajemos sin descanso para que cesen las armas y vuelva a reinar la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no olvidemos a la atormentada Ucrania, \u00a1tantos muertos! Tengo en mis manos un rosario y un libro del Nuevo Testamento que me dej\u00f3 un soldado que muri\u00f3 en la guerra. Este muchacho se llamaba Oleksandr, Alexander, ten\u00eda 23 a\u00f1os. Alexander le\u00eda el Nuevo Testamento y los Salmos y hab\u00eda subrayado, en el libro de los Salmos, el Salmo 129: \u00abDesde las profundidades a ti clamo, Se\u00f1or; Se\u00f1or, escucha mi voz\u00bb. Este joven de 23 a\u00f1os muri\u00f3 en Avdi\u00efvka, en la guerra. Dej\u00f3 atr\u00e1s una vida. Y este es su rosario y su Nuevo Testamento, que le\u00eda y rezaba. Me gustar\u00eda guardar silencio en este momento, todos nosotros, pensando en este chico y en tantos otros como \u00e9l, que murieron en esta locura de guerra. \u00a1La guerra siempre destruye! Pensemos en ellos y recemos.<\/p>\n\n\n\n<p>* * *<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua italiana. Saludo en particular a los Preadolescentes de la Archidi\u00f3cesis de Mil\u00e1n, que han venido a Roma para coronar su camino de formaci\u00f3n catequ\u00e9tica con la profesi\u00f3n de fe ante las tumbas de los Ap\u00f3stoles. Queridos j\u00f3venes -\u00a1a vosotros me dirijo! &#8211; sed capaces de testimoniar, con el entusiasmo y la generosidad propios de vuestra juventud, la fidelidad al Evangelio, siguiendo siempre a Cristo, luz del mundo. \u00bfLo har\u00e9is? [\u00a1S\u00ed!] \u00a1No respond\u00e1is&#8230; m\u00e1s alto! [responden: \u00a1S\u00ed!]<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo con afecto a los confirmandos de las di\u00f3cesis de Treviso, Cremona y Cuneo-Fossano. Con la fuerza del Esp\u00edritu Santo, que en la Confirmaci\u00f3n os confirma como bautizados, hijos de Dios y miembros de la Iglesia, sed \u00abpiedras vivas\u00bb para construir la comunidad cristiana. Saludo tambi\u00e9n al grupo Via Crucis de Barile, expresando mi aprecio por su compromiso en la representaci\u00f3n sagrada de los misterios de la pasi\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, mi pensamiento se dirige a los j\u00f3venes, a los enfermos, a los ancianos y a los reci\u00e9n casados. A cada uno deseo acoger en su coraz\u00f3n la alegr\u00eda y la paz, dones de Jes\u00fas resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p>A todos, mi bendici\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO | Un mundo sin leyes que respeten los derechos ser\u00eda un mundo en el que es imposible vivir, se parecer\u00eda a una jungla, sin justicia, no hay paz, as\u00ed lo dijo el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Celebrada en Plaza San Pedro, Su Santidad Francisco [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":242287,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[124,18,28,58],"class_list":["post-242286","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-audiencia-general-del-papa","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/242286","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=242286"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/242286\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/242287"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=242286"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=242286"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=242286"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}