{"id":242329,"date":"2024-04-10T08:16:00","date_gmt":"2024-04-10T11:16:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=242329"},"modified":"2024-04-10T09:29:39","modified_gmt":"2024-04-10T12:29:39","slug":"papa-francisco-la-fortaleza-es-ante-todo-una-victoria-contra-nosotros-mismos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-fortaleza-es-ante-todo-una-victoria-contra-nosotros-mismos\/","title":{"rendered":"PAPA FRANCISCO | La fortaleza es ante todo una victoria contra nosotros mismos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA FRANCISCO | La fortaleza es ante todo una victoria contra nosotros mismos<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. A media ma\u00f1ana de hoy (hora local) <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> se encontraba con los fieles y peregrinos reunidos en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, continuando con el ciclo de catequesis, centr\u00f3 sus palabras respecto a la tercera virtud cardinal, <strong>la fortaleza<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>comencemos con la descripci\u00f3n que hace el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica: \u00abLa fortaleza es la virtud moral que, en las dificultades, asegura firmeza y constancia en la b\u00fasqueda del bien. La virtud de la fortaleza hace capaz de superar el miedo, incluso a la muerte, y de afrontar la prueba y la persecuci\u00f3n\u00bb(n. 1808). As\u00ed dice el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica sobre la virtud de la fortaleza\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Papa<\/strong> dijo, <strong><em>\u201che aqu\u00ed, pues, la m\u00e1s \u00abcombativa\u00bb de las virtudes. Mientras que la primera de las virtudes cardinales, la prudencia, se asociaba principalmente a la raz\u00f3n del hombre, y mientras que la justicia encontraba su morada en la voluntad, esta tercera virtud, la fortaleza, es a menudo vinculada por los autores escol\u00e1sticos a lo que los antiguos llamaban el \u00abapetito irascible\u00bb\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, <strong>Su Santidad<\/strong> subrayaba, <strong><em>\u201cu<\/em><\/strong><strong><em>n cristiano sin coraje, que no doblega sus propias fuerzas al bien, que no molesta a nadie, es un cristiano in\u00fatil. \u00a1Reflexionemos sobre esto! Jes\u00fas no es un Dios di\u00e1fano y as\u00e9ptico, que no conoce las emociones humanas. Todo lo contrario. Ante la muerte de su amigo L\u00e1zaro, rompe a llorar; y en algunas de sus expresiones brilla su esp\u00edritu apasionado, como cuando dice: \u00abHe venido a echar fuego en la tierra, \u00a1y c\u00f3mo quisiera que ya estuviera encendido!\u00bb(Lc 12,49); y ante el comercio en el templo, reacciona con fuerza (cf. Mt 21,12-13). Jes\u00fas ten\u00eda pasi\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, nos compart\u00eda el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201clos antiguos -tanto los fil\u00f3sofos griegos como los te\u00f3logos cristianos- reconoc\u00edan en la virtud de la fortaleza un doble desarrollo, uno pasivo y otro activo. El primero se dirige hacia el interior de nosotros mismos. Hay enemigos internos a los que debemos vencer, que responden al nombre de ansiedad, angustia, miedo, culpa: todas fuerzas que se agitan en lo m\u00e1s \u00edntimo de nosotros mismos y que en alguna situaci\u00f3n nos paralizan. \u00a1Cu\u00e1ntos luchadores sucumben incluso antes de comenzar el desaf\u00edo! Porque no son conscientes de estos enemigos interiores. La fortaleza es ante todo una victoria contra nosotros mismos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo, se\u00f1alaba el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>el segundo movimiento de la virtud de la fortaleza, esta vez de car\u00e1cter m\u00e1s activo. Adem\u00e1s de las pruebas internas, est\u00e1n los enemigos externos, que son las pruebas de la vida, las persecuciones, las dificultades que no esper\u00e1bamos y que nos sorprenden. La fortaleza es una virtud fundamental porque se toma en serio el desaf\u00edo del mal en el mundo. Algunos pretenden que no existe, que todo est\u00e1 bien, que la voluntad humana no es a veces ciega, que las fuerzas oscuras que traen la muerte no luchan en la historia\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el <strong>Papa<\/strong> dijo, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>pero las personas inc\u00f3modas y visionarias son muy raras. Hace falta alguien que nos saque a patadas del lugar blando en el que nos hemos instalado y nos haga repetir resueltamente nuestro \u00abno\u00bb al mal y a todo lo que conduce a la indiferencia. \u00abNo\u00bb al mal y \u00abno\u00bb a la indiferencia; \u00abs\u00ed\u00bb al camino, al camino que nos hace progresar, y por ello debemos luchar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Catequesis.<\/strong> <strong>Vicios y virtudes.<\/strong> <strong>14.<\/strong> <strong><em>Fortaleza<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La catequesis de hoy est\u00e1 dedicada a la tercera de las virtudes cardinales: <em>la fortaleza<\/em>. Comencemos con la descripci\u00f3n que hace el <em>Catecismo de la Iglesia<\/em> Cat\u00f3lica: \u00abLa fortaleza es la virtud moral que, en las dificultades, asegura firmeza y constancia en la b\u00fasqueda del bien. Fortalece la decisi\u00f3n de resistir a las tentaciones y de superar los obst\u00e1culos en la vida moral. La virtud de la fortaleza hace capaz de superar el miedo, incluso a la muerte, y de afrontar la prueba y la persecuci\u00f3n\u00bb(n. 1808). As\u00ed dice el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica sobre la virtud de la fortaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed, pues, la m\u00e1s \u00abcombativa\u00bb de las virtudes. Mientras que la primera de las virtudes cardinales, la prudencia, se asociaba principalmente a la raz\u00f3n del hombre, y mientras que la justicia encontraba su morada en la voluntad, esta tercera virtud, la fortaleza, es a menudo vinculada por los autores escol\u00e1sticos a lo que los antiguos llamaban el \u00abapetito irascible\u00bb. El pensamiento antiguo no imaginaba un hombre sin pasiones: ser\u00eda una piedra. Y las pasiones no son necesariamente el residuo de un pecado; pero deben ser educadas, deben ser dirigidas, deben ser purificadas con el agua del Bautismo, o m\u00e1s bien con el fuego del Esp\u00edritu Santo. Un cristiano sin coraje, que no doblega sus propias fuerzas al bien, que no molesta a nadie, es un cristiano in\u00fatil. \u00a1Reflexionemos sobre esto! Jes\u00fas no es un Dios di\u00e1fano y as\u00e9ptico, que no conoce las emociones humanas. Todo lo contrario. Ante la muerte de su amigo L\u00e1zaro, rompe a llorar; y en algunas de sus expresiones brilla su esp\u00edritu apasionado, como cuando dice: \u00abHe venido a echar fuego en la tierra, \u00a1y c\u00f3mo quisiera que ya estuviera encendido!\u00bb<em>(Lc<\/em> 12,49); y ante el comercio en el templo, reacciona con fuerza (cf. <em>Mt<\/em> 21,12-13). Jes\u00fas ten\u00eda pasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero busquemos ahora una descripci\u00f3n existencial de esta virtud tan importante que nos ayuda a dar fruto en la vida. Los antiguos -tanto los fil\u00f3sofos griegos como los te\u00f3logos cristianos- reconoc\u00edan en la virtud de la fortaleza un doble desarrollo, uno <em>pasivo<\/em> y otro <em>activo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero se dirige hacia <em>el interior de nosotros mismos<\/em>. Hay enemigos internos a los que debemos vencer, que responden al nombre de ansiedad, angustia, miedo, culpa: todas fuerzas que se agitan en lo m\u00e1s \u00edntimo de nosotros mismos y que en alguna situaci\u00f3n nos paralizan. \u00a1Cu\u00e1ntos luchadores sucumben incluso antes de comenzar el desaf\u00edo! Porque no son conscientes de estos enemigos interiores. La fortaleza es ante todo una victoria contra nosotros mismos. La mayor\u00eda de los miedos que surgen en nuestro interior son irreales, y no se hacen realidad en absoluto. Mejor entonces invocar al Esp\u00edritu Santo y afrontarlo todo con paciente fortaleza: un problema cada vez, ya que somos capaces, \u00a1pero no solos! El Se\u00f1or est\u00e1 con nosotros, si confiamos en \u00c9l y buscamos sinceramente el bien. Entonces, en cada situaci\u00f3n, podemos contar con la Providencia de Dios para escudarnos y blindarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y a continuaci\u00f3n, el segundo movimiento de la virtud de la fortaleza, esta vez de car\u00e1cter m\u00e1s activo. Adem\u00e1s de las pruebas internas, est\u00e1n los <em>enemigos externos<\/em>, que son las <em>pruebas de la vida<\/em>, las persecuciones, las dificultades que no esper\u00e1bamos y que nos sorprenden. En efecto, podemos intentar predecir lo que nos suceder\u00e1, pero en gran medida la realidad se compone de acontecimientos imponderables, y en este mar a veces nuestra barca es zarandeada por las olas. La fortaleza nos convierte entonces en marineros resistentes, que no se asustan ni se desaniman.<\/p>\n\n\n\n<p>La fortaleza es una virtud fundamental porque <em>se toma en serio el desaf\u00edo del mal en el mundo<\/em>. Algunos pretenden que no existe, que todo est\u00e1 bien, que la voluntad humana no es a veces ciega, que las fuerzas oscuras que traen la muerte no luchan en la historia. Pero basta hojear un libro de historia, o por desgracia incluso los peri\u00f3dicos, para descubrir los hechos nefastos de los que somos en parte v\u00edctimas y en parte protagonistas: guerras, violencia, esclavitud, opresi\u00f3n de los pobres, heridas que nunca han cicatrizado y que a\u00fan sangran. La virtud de la fortaleza nos hace reaccionar y gritar un \u00abno\u00bb, un \u00abno\u00bb rotundo a todo esto. En nuestro c\u00f3modo Occidente, que lo ha diluido todo un poco, que ha convertido el camino de la perfecci\u00f3n en un simple desarrollo org\u00e1nico, que no necesita luchar porque todo le parece igual, a veces sentimos una sana nostalgia de los profetas. Pero las personas inc\u00f3modas y visionarias son muy raras. Hace falta alguien que nos saque a patadas del lugar blando en el que nos hemos instalado y nos haga repetir resueltamente nuestro \u00abno\u00bb al mal y a todo lo que conduce a la indiferencia. \u00abNo\u00bb al mal y \u00abno\u00bb a la indiferencia; \u00abs\u00ed\u00bb al camino, al camino que nos hace progresar, y por ello debemos luchar.<\/p>\n\n\n\n<p>Redescubramos, pues, en el Evangelio la fortaleza de Jes\u00fas, y aprend\u00e1mosla del testimonio de los santos y de las santas. Gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>____________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Que este tiempo pascual aumente en nosotros los dones de la gracia, para que comprendamos mejor la excelencia del bautismo y que la misericordia eterna del Se\u00f1or, que hemos celebrado el domingo pasado, nos haga crecer m\u00e1s en la virtud de la fortaleza y en las obras de bien. Que Dios los bendiga y la Virgen Santa los acompa\u00f1e. Muchas gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>* * *<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua italiana. Saludo en particular a los sacerdotes, seminaristas y fieles de Cerde\u00f1a, reunidos aqu\u00ed con ocasi\u00f3n de la visita <em>ad limina<\/em> de sus obispos. Saludo a los religiosos palotinos y a los Ap\u00f3stoles del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, a quienes encomiendo a la intercesi\u00f3n de sus respectivos fundadores, san Vicente Pallotti y la beata Clelia Merloni. Saludo con alegr\u00eda a los grupos parroquiales, entre ellos a los fieles de Montoro, que conmemoran un significativo aniversario del santo patrono san Nicol\u00e1s de Tolentino, cuya efigie restaurada bendigo de buen grado.<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo tambi\u00e9n a las cofrad\u00edas de Gissi y Carunchio, a la asociaci\u00f3n interparroquial \u00abCultori dell&#8217;Etica\u00bb y a los paracaidistas \u00abFolgore\u00bb de Livorno, animando a cada uno a vivir con empe\u00f1o su misi\u00f3n en la Iglesia y en la sociedad. Dirijo luego un afectuoso saludo a las Escuelas de los Misioneros de la Doctrina Cristiana de Roma, Sulmona y L&#8217;Aquila, deseando que su acci\u00f3n educativa est\u00e9 siempre sostenida y animada por los ideales cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, mi pensamiento se dirige a los j\u00f3venes, a los enfermos, a los ancianos y a los reci\u00e9n casados. Deseo que dej\u00e9is crecer en vuestros corazones la luz consoladora del anuncio pascual, que os invita a fortalecer vuestra fe y vuestra esperanza en Jes\u00fas, crucificado y resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y mi pensamiento se dirige a la atormentada Ucrania y a Palestina e Israel. \u00a1Que el Se\u00f1or nos d\u00e9 la paz! La guerra est\u00e1 en todas partes -no olvidemos Myanmar-, pero pidamos al Se\u00f1or la paz y no olvidemos a estos hermanos y hermanas nuestros que tanto sufren en estos lugares de guerra. Recemos juntos y siempre por la paz. Gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO | La fortaleza es ante todo una victoria contra nosotros mismos, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. 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