{"id":242456,"date":"2024-04-28T07:00:00","date_gmt":"2024-04-28T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=242456"},"modified":"2024-04-28T10:11:24","modified_gmt":"2024-04-28T13:11:24","slug":"papa-francisco-permaneciendo-unidos-a-cristo-podremos-dar-los-frutos-del-evangelio-en-la-realidad-que-habitamos-frutos-de-justicia-y-de-paz-frutos-de-solidaridad-y-de-cuidado-mutuo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-permaneciendo-unidos-a-cristo-podremos-dar-los-frutos-del-evangelio-en-la-realidad-que-habitamos-frutos-de-justicia-y-de-paz-frutos-de-solidaridad-y-de-cuidado-mutuo\/","title":{"rendered":"PAPA FRANCISCO | Permaneciendo unidos a Cristo, podremos dar los frutos del Evangelio en la realidad que habitamos: frutos de justicia y de paz, frutos de solidaridad y de cuidado mutuo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>VENECIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA FRANCISCO | Permaneciendo unidos a Cristo, podremos dar los frutos del Evangelio en la realidad que habitamos: frutos de justicia y de paz, frutos de solidaridad y de cuidado mutuo<\/strong>, as\u00ed lo afirm\u00f3 Su Santidad al compartir la Homil\u00eda durante la celebraci\u00f3n de la Santa Misa en Plaza San Marco, durante su visita Apost\u00f3lica a Venecia. En su mensaje, el <strong>Santo Padre<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cJes\u00fas es la vid, nosotros los sarmientos. Y Dios, Padre misericordioso y bueno, como un agricultor paciente, nos trabaja con esmero para que nuestra vida se llene de frutos. Por eso Jes\u00fas nos recomienda que apreciemos el don inestimable que es el v\u00ednculo con \u00c9l, del que dependen nuestra vida y nuestra fecundidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>[El que permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l, da mucho fruto\u00bb (Jn 15,4). S\u00f3lo da fruto quien permanece unido a Jes\u00fas. Reflexionemos sobre esto. Jes\u00fas est\u00e1 a punto de concluir su misi\u00f3n terrena. En la \u00daltima Cena con los que ser\u00e1n sus ap\u00f3stoles, les da, junto con la Eucarist\u00eda, algunas palabras clave. Una de ellas es precisamente \u00e9sta: \u00abpermaneced\u00bb, mantened vivo el v\u00ednculo conmigo, permaneced unidos a m\u00ed como los sarmientos a la vid\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) la met\u00e1fora de la vid, al tiempo que expresa el cuidado amoroso de Dios por nosotros, por otra parte nos advierte, porque si rompemos este v\u00ednculo con el Se\u00f1or, no podremos generar frutos de buena vida y nosotros mismos corremos el riesgo de convertirnos en sarmientos secos. Es malo, esto, convertirse en ramas muertas, esas ramas que se tiran\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, dec\u00eda, adem\u00e1s, <strong><em>\u201c(\u2026) la met\u00e1fora que sali\u00f3 del coraz\u00f3n de Jes\u00fas tambi\u00e9n puede leerse pensando en esta ciudad construida sobre el agua, y reconocida por esta singularidad como uno de los lugares m\u00e1s evocadores del mundo. Venecia es una con las aguas sobre las que se levanta, y sin el cuidado y la protecci\u00f3n de este entorno natural podr\u00eda incluso dejar de existir. As\u00ed es tambi\u00e9n nuestra vida: tambi\u00e9n nosotros, sumergidos desde tiempos inmemoriales en las fuentes del amor de Dios, hemos sido regenerados en el Bautismo, renacidos a una vida nueva por el agua y el Esp\u00edritu Santo, y colocados en Cristo como sarmientos en la vid. En nosotros fluye la savia de este amor. En nosotros fluye la savia de este amor, sin la cual nos convertimos en sarmientos secos que no dan fruto\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Papa<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201cel fruto de los sarmientos en los que fluye la savia es la uva, y de la uva sale el vino, que es signo mesi\u00e1nico por excelencia. Porque Jes\u00fas, el Mes\u00edas enviado por el Padre, trae el vino del amor de Dios al coraz\u00f3n humano y lo llena de alegr\u00eda, lo llena de esperanza\u201d.<\/em><\/strong> Completando su Homil\u00eda, dijo, <strong><em>\u201cpermaneciendo unidos a Cristo, podremos dar los frutos del Evangelio en la realidad que habitamos: frutos de justicia y de paz, frutos de solidaridad y de cuidado mutuo; opciones de cuidado del medio ambiente, pero tambi\u00e9n de la herencia humana: no olvidemos la herencia humana, nuestra gran humanidad, la que Dios ha tomado para caminar con nosotros; necesitamos que nuestras comunidades cristianas, nuestros barrios, nuestras ciudades, se conviertan en lugares hospitalarios, acogedores, inclusivos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VISITA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p>EN VENECIA<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Plaza de San Marcos (Venecia)<\/p>\n\n\n\n<p>V domingo del tiempo pascual, 28 de abril de 2024<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas es la vid, nosotros los sarmientos. Y Dios, Padre misericordioso y bueno, como un agricultor paciente, nos trabaja con esmero para que nuestra vida se llene de frutos. Por eso Jes\u00fas nos recomienda que apreciemos el don inestimable que es el v\u00ednculo con \u00c9l, del que dependen nuestra vida y nuestra fecundidad. Repite con insistencia: \u00abPermaneced en m\u00ed y yo en vosotros. [El que permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l, da mucho fruto\u00bb (Jn 15,4). S\u00f3lo da fruto quien permanece unido a Jes\u00fas. Reflexionemos sobre esto.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas est\u00e1 a punto de concluir su misi\u00f3n terrena. En la \u00daltima Cena con los que ser\u00e1n sus ap\u00f3stoles, les da, junto con la Eucarist\u00eda, algunas palabras clave. Una de ellas es precisamente \u00e9sta: \u00abpermaneced\u00bb, mantened vivo el v\u00ednculo conmigo, permaneced unidos a m\u00ed como los sarmientos a la vid. Con esta imagen, Jes\u00fas retoma una met\u00e1fora b\u00edblica que el pueblo conoc\u00eda bien y que tambi\u00e9n encontraba en la oraci\u00f3n, como en el salmo que dice: \u00ab\u00a1Dios de los ej\u00e9rcitos, vuelve! \/ Mira desde el cielo y ve \/ y visita esta vi\u00f1a\u00bb (Sal 80,15). Israel es la vi\u00f1a que el Se\u00f1or ha plantado y cuidado. Y cuando el pueblo no da los frutos de amor que el Se\u00f1or espera, el profeta Isa\u00edas formula una acusaci\u00f3n utilizando precisamente la par\u00e1bola de un labrador que ha labrado su vi\u00f1a, la ha limpiado de piedras, ha plantado vides finas esperando que produzca buen vino, pero en cambio s\u00f3lo da uvas inmaduras. Y el profeta concluye: \u00abPues bien, la vi\u00f1a del Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos \/ es la casa de Israel; \/ los habitantes de Jud\u00e1 \/ son su plantaci\u00f3n predilecta. \/ Esperaba justicia \/ y he aqu\u00ed el derramamiento de sangre, \/ esperaba justicia \/ y he aqu\u00ed los gritos de los oprimidos\u00bb (Is 5,7). Jes\u00fas mismo, retomando a Isa\u00edas, cuenta la dram\u00e1tica par\u00e1bola de los vi\u00f1adores asesinos, subrayando el contraste entre la obra paciente de Dios y el rechazo de su pueblo (cf. Mt 21,33-44).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la met\u00e1fora de la vid, al tiempo que expresa el cuidado amoroso de Dios por nosotros, por otra parte nos advierte, porque si rompemos este v\u00ednculo con el Se\u00f1or, no podremos generar frutos de buena vida y nosotros mismos corremos el riesgo de convertirnos en sarmientos secos. Es malo, esto, convertirse en ramas muertas, esas ramas que se tiran.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, con el tel\u00f3n de fondo de la imagen utilizada por Jes\u00fas, pienso tambi\u00e9n en la larga historia que une a Venecia con el trabajo de la vi\u00f1a y la producci\u00f3n de vino, con el cuidado de tantos viticultores y los numerosos vi\u00f1edos que surgieron en las islas de la Laguna y en los jardines entre los calli de la ciudad, y los que comprometieron a los monjes en la producci\u00f3n de vino para sus comunidades. Dentro de este recuerdo, no es dif\u00edcil captar el mensaje de la par\u00e1bola de la vid y los sarmientos: la fe en Jes\u00fas, el v\u00ednculo con \u00c9l, no aprisiona nuestra libertad, sino que, al contrario, nos abre para recibir la savia del amor de Dios, que multiplica nuestra alegr\u00eda, nos cuida con el esmero de un buen vi\u00f1ador y hace brotar sarmientos incluso cuando el terreno de nuestra vida se vuelve \u00e1rido. Y tan a menudo nuestro coraz\u00f3n se vuelve \u00e1rido.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la met\u00e1fora que sali\u00f3 del coraz\u00f3n de Jes\u00fas tambi\u00e9n puede leerse pensando en esta ciudad construida sobre el agua, y reconocida por esta singularidad como uno de los lugares m\u00e1s evocadores del mundo. Venecia es una con las aguas sobre las que se levanta, y sin el cuidado y la protecci\u00f3n de este entorno natural podr\u00eda incluso dejar de existir. As\u00ed es tambi\u00e9n nuestra vida: tambi\u00e9n nosotros, sumergidos desde tiempos inmemoriales en las fuentes del amor de Dios, hemos sido regenerados en el Bautismo, renacidos a una vida nueva por el agua y el Esp\u00edritu Santo, y colocados en Cristo como sarmientos en la vid. En nosotros fluye la savia de este amor. En nosotros fluye la savia de este amor, sin la cual nos convertimos en sarmientos secos que no dan fruto. El Beato Juan Pablo I, cuando era Patriarca de esta ciudad, dijo una vez que Jes\u00fas \u00abvino a traer a los hombres la vida eterna [&#8230;]\u00bb. Y continuaba: \u00abEsa vida est\u00e1 en \u00c9l y pasa de \u00c9l a sus disc\u00edpulos, como la savia sube del tronco a los sarmientos de la vid. Es un agua fresca que \u00c9l da a los hombres. Es un agua fresca que \u00e9l da, un manantial que brota siempre\u00bb (A. Luciani, Venezia 1975-1976. Opera Omnia. Discorsi, scritti, articoli, vol. VII, Padua 2011, 158).<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, esto es lo que cuenta: permanecer en el Se\u00f1or, morar en \u00c9l. Pensemos un momento en esto: permanecer en el Se\u00f1or, morar en \u00c9l. Y este verbo -habitar- no debe interpretarse como algo est\u00e1tico, como si quisiera decirnos que nos quedemos quietos, aparcados en la pasividad; en realidad, nos invita a ponernos en movimiento, porque permanecer en el Se\u00f1or significa crecer; permanecer siempre en el Se\u00f1or significa crecer, crecer en la relaci\u00f3n con \u00c9l, dialogar con \u00c9l, acoger su Palabra, seguirle por el camino del Reino de Dios. Por eso se trata de ponerse en camino tras \u00c9l: permanecer en el Se\u00f1or y caminar, ponerse en camino tras \u00c9l, dejarse provocar por su Evangelio y convertirse en testigos de su amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso dice Jes\u00fas que el que permanece en \u00c9l da fruto. Y no es cualquier fruto. El fruto de los sarmientos en los que fluye la savia es la uva, y de la uva sale el vino, que es signo mesi\u00e1nico por excelencia. Porque Jes\u00fas, el Mes\u00edas enviado por el Padre, trae el vino del amor de Dios al coraz\u00f3n humano y lo llena de alegr\u00eda, lo llena de esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00e9ste es el fruto que estamos llamados a dar en nuestra vida, en nuestras relaciones, en los lugares que frecuentamos cada d\u00eda, en nuestra sociedad, en nuestro trabajo. Si miramos hoy esta ciudad de Venecia, admiramos su encantadora belleza, pero tambi\u00e9n nos preocupan los numerosos problemas que la amenazan: el cambio clim\u00e1tico, que repercute en las aguas de la Laguna y en el territorio; la fragilidad de los edificios, del patrimonio cultural, pero tambi\u00e9n la de las personas; la dificultad de crear un ambiente a escala humana mediante una gesti\u00f3n adecuada del turismo; y tambi\u00e9n todo lo que estas realidades corren el riesgo de generar en t\u00e9rminos de relaciones sociales deterioradas, de individualismo y de soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y nosotros, cristianos, que somos sarmientos unidos a la vid, la vid del Dios que cuida de la humanidad y ha creado el mundo como un jard\u00edn para que florezcamos en \u00e9l y lo hagamos florecer, \u00bfc\u00f3mo respondemos los cristianos? Permaneciendo unidos a Cristo, podremos dar los frutos del Evangelio en la realidad que habitamos: frutos de justicia y de paz, frutos de solidaridad y de cuidado mutuo; opciones de cuidado del medio ambiente, pero tambi\u00e9n de la herencia humana: no olvidemos la herencia humana, nuestra gran humanidad, la que Dios ha tomado para caminar con nosotros; necesitamos que nuestras comunidades cristianas, nuestros barrios, nuestras ciudades, se conviertan en lugares hospitalarios, acogedores, inclusivos. Y Venecia, que siempre ha sido lugar de encuentro y de intercambio cultural, est\u00e1 llamada a ser signo de belleza accesible a todos, empezando por los \u00faltimos, signo de fraternidad y de cuidado de nuestra casa com\u00fan. Venecia, tierra que hace hermanos. Gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VENECIA PAPA FRANCISCO | Permaneciendo unidos a Cristo, podremos dar los frutos del Evangelio en la realidad que habitamos: frutos de justicia y de paz, frutos de solidaridad y de cuidado mutuo, as\u00ed lo afirm\u00f3 Su Santidad al compartir la Homil\u00eda durante la celebraci\u00f3n de la Santa Misa en Plaza San Marco, durante su visita [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":242457,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[18,28,58,708],"class_list":["post-242456","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede","tag-visita-apostolica-venecia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/242456","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=242456"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/242456\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/242457"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=242456"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=242456"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=242456"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}