{"id":242530,"date":"2024-05-08T08:00:00","date_gmt":"2024-05-08T11:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=242530"},"modified":"2024-05-08T08:27:34","modified_gmt":"2024-05-08T11:27:34","slug":"papa-francisco-el-mundo-necesita-esperanza-como-tambien-necesita-tanto-la-paciencia-virtud-que-camina-de-la-mano-de-la-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-mundo-necesita-esperanza-como-tambien-necesita-tanto-la-paciencia-virtud-que-camina-de-la-mano-de-la-esperanza\/","title":{"rendered":"PAPA FRANCISCO | El mundo necesita esperanza, como tambi\u00e9n necesita tanto la paciencia, virtud que camina de la mano de la esperanza"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA FRANCISCO | El mundo necesita esperanza, como tambi\u00e9n necesita tanto la paciencia, virtud que camina de la mano de la esperanza<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Celebrada en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, continuando con el ciclo de catequesis sobre las \u201cLos vicios y las virtudes\u201d, centr\u00f3 sus palabras sobre el tema \u201cLa esperanza\u201d (Lectura:\u00a0<em>Rm<\/em>\u00a08,18.23-24). Al concluir su mensaje, el <strong>Papa<\/strong> en el d\u00eda de Nuestra Santa Patrona de Argentina, de la Di\u00f3cesis Castrense y de la GNA, se refri\u00f3 a la <strong>Sant\u00edsima Virgen<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>en&nbsp;la \u00faltima catequesis&nbsp;empezamos a reflexionar sobre las virtudes teologales. Son tres: la fe, la esperanza y la caridad.<\/em><\/strong><strong><em> \u00abLa esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoy\u00e1ndonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,&nbsp;n. 1817). Estas palabras nos confirman que la esperanza es la respuesta que se ofrece a nuestro coraz\u00f3n cuando surge en nosotros la pregunta absoluta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de m\u00ed? \u00bfCu\u00e1l es la meta del viaje? \u00bfCu\u00e1l es el destino del mundo?\u00bb\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, <strong>Su Santidad<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>el cristiano tiene esperanza no por m\u00e9rito propio. Si cree en el futuro, es porque Cristo muri\u00f3, resucit\u00f3 y nos dio su Esp\u00edritu. \u00abSe nos ofrece la salvaci\u00f3n en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente\u00bb (ibid.,&nbsp;1)\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201ca muchos cristianos dubitativos, que no hab\u00edan renacido del todo a la esperanza, el ap\u00f3stol Pablo les presenta la nueva l\u00f3gica de la experiencia cristiana: \u00abSi Cristo no resucit\u00f3, vana es la fe de ustedes y ustedes siguen en sus pecados. Por tanto, tambi\u00e9n los que durmieron en Cristo perecieron. Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, \u00a1somos los m\u00e1s dignos de compasi\u00f3n de todos los hombres!\u00bb (1&nbsp;Cor&nbsp;15,17-19). Es como si dijera: si crees en la resurrecci\u00f3n de Cristo, entonces sabes con certeza que no hay derrota ni muerte para siempre. Pero si no crees en la resurrecci\u00f3n de Cristo, entonces todo se vuelve vac\u00edo, incluso la predicaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agregando m\u00e1s adelante, el <strong>Papa<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>pecamos contra la esperanza cuando nos abatimos ante nuestros pecados, olvidando que Dios es misericordioso y m\u00e1s grande que nuestros corazones. No lo olvidemos, hermanos y hermanas: Dios perdona todo, Dios perdona siempre. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perd\u00f3n. Pero no olvidemos esta verdad: Dios lo perdona todo, Dios perdona siempre<\/em><\/strong><strong><em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo, dijo: <strong><em>\u201c\u00a1El mundo de hoy tiene tanta necesidad de esta virtud cristiana! El mundo necesita esperanza, como tambi\u00e9n necesita tanto la paciencia, virtud que camina de la mano de la esperanza. Los seres humanos pacientes son tejedores de bien. Desean obstinadamente la paz, y aunque algunos tienen prisa y quisieran todo y todo ya, la paciencia tiene capacidad de espera. Incluso cuando muchos a su alrededor han sucumbido a la desilusi\u00f3n, quien est\u00e1 animado por la esperanza y es paciente es capaz de atravesar las noches m\u00e1s oscuras. La esperanza y la paciencia van juntas\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando el <strong>Santo Padre<\/strong> dec\u00eda tambi\u00e9n,<strong><em> \u201cla esperanza es la virtud de quien tiene un coraz\u00f3n joven; y aqu\u00ed, la edad no cuenta. Porque existen tambi\u00e9n ancianos con los ojos llenos de luz, que viven una tensi\u00f3n permanente hacia el futuro\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, comparti\u00f3,<strong><em>\u201d (\u2026), sigamos adelante y pidamos la gracia de tener esperanza, la esperanza con la paciencia. Mirar siempre hacia ese encuentro definitivo; pensar siempre que el Se\u00f1or est\u00e1 cerca de nosotros, que nunca, \u00a1nunca la muerte ser\u00e1 victoriosa!\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Catequesis. Vicios y virtudes. 18.&nbsp;<em>La esperanza<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;la \u00faltima catequesis&nbsp;empezamos a reflexionar sobre las virtudes teologales. Son tres: la fe, la esperanza y la caridad.&nbsp;La vez pasada&nbsp;reflexionamos sobre la fe, hoy es el turno de la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoy\u00e1ndonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Esp\u00edritu Santo\u00bb (<em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,<\/em>&nbsp;n. 1817). Estas palabras nos confirman que la esperanza es la respuesta que se ofrece a nuestro coraz\u00f3n cuando surge en nosotros la pregunta absoluta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de m\u00ed? \u00bfCu\u00e1l es la meta del viaje? \u00bfCu\u00e1l es el destino del mundo?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos nos damos cuenta de que una respuesta negativa a estas preguntas produce tristeza. Si &nbsp;el viaje de la vida no tiene sentido, si no hay nada ni al principio ni al final, entonces nos preguntamos por qu\u00e9 tenemos que caminar: de ah\u00ed surge la desesperaci\u00f3n humana, la sensaci\u00f3n de la inutilidad de todo. Y muchos podr\u00edan rebelarse: me he esforzado por ser virtuoso, por ser prudente, justo, fuerte, templado. Tambi\u00e9n he sido un hombre o una mujer de fe&#8230;. \u00bfDe qu\u00e9 ha servido mi lucha si todo se acaba aqu\u00ed? Si falta la esperanza, todas las dem\u00e1s virtudes corren el riesgo de desmoronarse y acabar en cenizas. Si no hubiera un ma\u00f1ana fiable, un horizonte luminoso, solamente podr\u00edamos concluir que la virtud es un esfuerzo in\u00fatil. \u00abS\u00f3lo cuando el futuro es cierto como realidad positiva, se hace llevadero tambi\u00e9n el presente.\u00bb, dec\u00eda&nbsp;Benedicto XVI, (Carta enc\u00edclica&nbsp;<em>Spe salvi<\/em>,&nbsp;2).<\/p>\n\n\n\n<p>El cristiano tiene esperanza no por m\u00e9rito propio. Si cree en el futuro, es porque Cristo muri\u00f3, resucit\u00f3 y nos dio su Esp\u00edritu. \u00abSe nos ofrece la salvaci\u00f3n en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente\u00bb (<em>ibid.,<\/em>&nbsp;1). En este sentido, una vez m\u00e1s, decimos que la esperanza es una virtud teologal: no emana de nosotros, no es una obstinaci\u00f3n de la que queremos convencernos, sino que es un don que viene directamente de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>A muchos cristianos dubitativos, que no hab\u00edan renacido del todo a la esperanza, el ap\u00f3stol Pablo les presenta la nueva l\u00f3gica de la experiencia cristiana: \u00abSi Cristo no resucit\u00f3, vana es la fe de ustedes y ustedes siguen en sus pecados. Por tanto, tambi\u00e9n los que durmieron en Cristo perecieron. Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, \u00a1somos los m\u00e1s dignos de compasi\u00f3n de todos los hombres!\u00bb (1&nbsp;<em>Cor<\/em>&nbsp;15,17-19). Es como si dijera: si crees en la resurrecci\u00f3n de Cristo, entonces sabes con certeza que no hay derrota ni muerte para siempre. Pero si no crees en la resurrecci\u00f3n de Cristo, entonces todo se vuelve vac\u00edo, incluso la predicaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n\n\n\n<p>La esperanza es una virtud contra la que pecamos a menudo: en nuestras nostalgias malas, en nuestras melancol\u00edas, cuando pensamos que las felicidades pasadas est\u00e1n enterradas para siempre. Pecamos contra la esperanza cuando nos abatimos ante nuestros pecados, olvidando que Dios es misericordioso y m\u00e1s grande que nuestros corazones. No lo olvidemos, hermanos y hermanas: Dios perdona todo, Dios perdona siempre. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perd\u00f3n. Pero no olvidemos esta verdad: Dios lo perdona todo, Dios perdona siempre. Pecamos contra la esperanza cuando nos abatimos ante nuestros pecados; pecamos contra la esperanza cuando en nosotros el oto\u00f1o anula la primavera; cuando el amor de Dios deja de ser para nosotros un fuego eterno y nos falta la valent\u00eda de tomar decisiones que nos comprometen para toda la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1El mundo de hoy tiene tanta necesidad de esta virtud cristiana! El mundo necesita esperanza, como tambi\u00e9n necesita tanto la paciencia, virtud que camina de la mano de la esperanza. Los seres humanos pacientes son tejedores de bien. Desean obstinadamente la paz, y aunque algunos tienen prisa y quisieran todo y todo ya, la paciencia tiene capacidad de espera. Incluso cuando muchos a su alrededor han sucumbido a la desilusi\u00f3n, quien est\u00e1 animado por la esperanza y es paciente es capaz de atravesar las noches m\u00e1s oscuras. La esperanza y la paciencia van juntas.<\/p>\n\n\n\n<p>La esperanza es la virtud de quien tiene un coraz\u00f3n joven; y aqu\u00ed, la edad no cuenta. Porque existen tambi\u00e9n ancianos con los ojos llenos de luz, que viven una tensi\u00f3n permanente hacia el futuro. Pensemos en aquellos dos grandes ancianos del Evangelio, Sime\u00f3n y Ana: nunca se cansaron de esperar, y vieron el \u00faltimo tramo de su camino bendecido por el encuentro con el Mes\u00edas, a quien reconocieron en Jes\u00fas, llevado al Templo por sus padres. \u00a1Qu\u00e9 gracia si fuera as\u00ed para todos nosotros! Si, despu\u00e9s de una larga peregrinaci\u00f3n, al dejar las alforjas y el bast\u00f3n, nuestro coraz\u00f3n se llenara de una alegr\u00eda que nunca antes hab\u00edamos sentido, y nosotros tambi\u00e9n pudi\u00e9ramos exclamar:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAhora, Se\u00f1or, puedes, seg\u00fan tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvaci\u00f3n, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel\u00bb (<em>Lc&nbsp;<\/em>2,29-32).<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, sigamos adelante y pidamos la gracia de tener esperanza, la esperanza con la paciencia. Mirar siempre hacia ese encuentro definitivo; pensar siempre que el Se\u00f1or est\u00e1 cerca de nosotros, que nunca, \u00a1nunca la muerte ser\u00e1 victoriosa! Sigamos adelante y pidamos al Se\u00f1or que nos d\u00e9 esta gran virtud de la esperanza, acompa\u00f1ada por la paciencia. Gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Que el Se\u00f1or acrezca nuestra esperanza y nuestra paciencia, para ser artesanos de paz y de bien en el mundo que tiene mucha necesidad de la virtud. Hoy en mi patria, en Argentina, se celebra la solemnidad de Nuestra Se\u00f1ora de Luj\u00e1n, cuya imagen est\u00e1 aqu\u00ed presente. Pidamos por Argentina, para que el Se\u00f1or la ayude en su camino. Que Jes\u00fas los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO | El mundo necesita esperanza, como tambi\u00e9n necesita tanto la paciencia, virtud que camina de la mano de la esperanza, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. 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