{"id":242639,"date":"2024-05-19T09:10:48","date_gmt":"2024-05-19T12:10:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=242639"},"modified":"2024-05-19T09:10:50","modified_gmt":"2024-05-19T12:10:50","slug":"papa-francisco-el-espiritu-nos-da-la-fuerza-para-salir-y-llamar-a-todos-con-bondad-nos-da-la-bondad-para-acoger-a-todos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-espiritu-nos-da-la-fuerza-para-salir-y-llamar-a-todos-con-bondad-nos-da-la-bondad-para-acoger-a-todos\/","title":{"rendered":"PAPA FRANCISCO | El Esp\u00edritu nos da la fuerza para salir y llamar a todos con bondad, nos da la bondad para acoger a todos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA FRANCISCO | El Esp\u00edritu nos da la fuerza para salir y llamar a todos con bondad, nos da la bondad para acoger a todos<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1alaba el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la homil\u00eda en la <strong>Santa Misa<\/strong> en la solemnidad de <strong>Pentecost\u00e9s<\/strong>. Celebrada en la <strong>Bas\u00edlica de San Pedro<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> al presidir la <strong>Eucarist\u00eda<\/strong>, en su Homil\u00eda nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cla acci\u00f3n del Esp\u00edritu en nosotros es fuerte, simbolizada por los signos del viento y del fuego, a menudo asociados al poder de Dios en la Biblia (cf. Ex 19,16-19). Sin esta fuerza, nunca podr\u00edamos vencer el mal, ni vencer los deseos de la carne de los que habla san Pablo, vencer esos impulsos del alma: impureza, idolatr\u00eda, discordia, envidia&#8230; (cf. Ga 5,19-21): con el Esp\u00edritu podemos vencerlos, \u00c9l nos da la fuerza para hacerlo, porque entra en nuestro coraz\u00f3n \u00ab\u00e1rido, r\u00edgido y helado\u00bb (cf. Secuencia Veni Sancte Spiritus)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cal mismo tiempo, la acci\u00f3n del Par\u00e1clito en nosotros tambi\u00e9n es suave: es fuerte y suave. El viento y el fuego no destruyen ni incineran lo que tocan: el uno llena la casa en la que se encuentran los disc\u00edpulos, y el otro se posa suavemente, en forma de llamas, sobre la cabeza de cada uno. Y esta mansedumbre es tambi\u00e9n un rasgo de la acci\u00f3n de Dios que encontramos tantas veces en la Biblia\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo el <strong>Papa<\/strong> nos compart\u00eda, <strong><em>\u201cel Esp\u00edritu Santo, que desciende sobre los disc\u00edpulos y se hace cercano -es decir, \u00abpar\u00e1clito\u00bb-, act\u00faa transformando sus corazones e infundi\u00e9ndoles una \u00abaudacia que les impulsa a transmitir a los dem\u00e1s su experiencia de Jes\u00fas y la esperanza que les anima\u00bb (San Juan Pablo II, Enc. Redemptoris missio, 24). Como atestiguar\u00edan m\u00e1s tarde Pedro y Juan ante el Sanedr\u00edn, cuando se les exigi\u00f3 que \u00abno hablasen en modo alguno ni ense\u00f1asen en nombre de Jes\u00fas\u00bb (Hch 4, 18); ellos responder\u00edan: \u00abNo podemos callar lo que hemos visto y o\u00eddo\u00bb (v. 20). Y para responder a esto tienen el poder del Esp\u00edritu Santo.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Con la misma fuerza: es decir, no con arrogancia e imposiciones -el cristiano no es prepotente, su fuerza es otra, y es la fuerza del Esp\u00edritu-, ni siquiera con c\u00e1lculos y astucias, sino con la energ\u00eda que brota de la fidelidad a la verdad, que el Esp\u00edritu ense\u00f1a a nuestros corazones y hace crecer en nosotros. Y as\u00ed nos rendimos al Esp\u00edritu, no nos rendimos al poder del mundo, sino que seguimos hablando de paz a los que quieren la guerra, hablando de perd\u00f3n a los que siembran la venganza, hablando de acogida y solidaridad a los que cierran la puerta y levantan barreras, hablando de vida a los que eligen la muerte, (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dijo, <strong><em>\u201cel Esp\u00edritu nos da la fuerza para salir y llamar a todos con bondad, nos da la bondad para acoger a todos. Todos nosotros, hermanos y hermanas, estamos muy necesitados de esperanza, que no es optimismo, no, es otra cosa. Necesitamos esperanza. La esperanza se representa como un ancla, all\u00ed, en la orilla, y nosotros, aferrados a la cuerda, hacia la esperanza. Necesitamos esperanza, necesitamos levantar la mirada hacia horizontes de paz, fraternidad, justicia y solidaridad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa le Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE PENTECOST\u00c9S<\/p>\n\n\n\n<p>CAPILLA PAPAL<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p>Bas\u00edlica de San Pedro<\/p>\n\n\n\n<p>Domingo 19 de mayo de 2024<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El relato de Pentecost\u00e9s (cf. Hch 2,1-11), nos muestra dos \u00e1mbitos de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en la Iglesia: en nosotros y en la misi\u00f3n, con dos caracter\u00edsticas: poder y mansedumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>La acci\u00f3n del Esp\u00edritu en nosotros es fuerte, simbolizada por los signos del viento y del fuego, a menudo asociados al poder de Dios en la Biblia (cf. Ex 19,16-19). Sin esta fuerza, nunca podr\u00edamos vencer el mal, ni vencer los deseos de la carne de los que habla san Pablo, vencer esos impulsos del alma: impureza, idolatr\u00eda, discordia, envidia&#8230; (cf. Ga 5,19-21): con el Esp\u00edritu podemos vencerlos, \u00c9l nos da la fuerza para hacerlo, porque entra en nuestro coraz\u00f3n \u00ab\u00e1rido, r\u00edgido y helado\u00bb (cf. Secuencia Veni Sancte Spiritus). Esos impulsos arruinan nuestras relaciones con los dem\u00e1s y dividen nuestras comunidades, y \u00c9l entra en el coraz\u00f3n y lo cura todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas nos lo muestra tambi\u00e9n cuando, impulsado por el Esp\u00edritu, se retira durante cuarenta d\u00edas al desierto (cf. Mt 4, 1-11) para ser tentado. Durante ese tiempo, su humanidad tambi\u00e9n crece, se fortalece y se prepara para la misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, la acci\u00f3n del Par\u00e1clito en nosotros tambi\u00e9n es suave: es fuerte y suave. El viento y el fuego no destruyen ni incineran lo que tocan: el uno llena la casa en la que se encuentran los disc\u00edpulos, y el otro se posa suavemente, en forma de llamas, sobre la cabeza de cada uno. Y esta mansedumbre es tambi\u00e9n un rasgo de la acci\u00f3n de Dios que encontramos tantas veces en la Biblia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es hermoso ver c\u00f3mo la misma mano robusta y callosa que primero ar\u00f3 los terrones de las pasiones, despu\u00e9s, delicadamente, habiendo plantado las plantitas de la virtud, las \u00abriega\u00bb, las \u00abcuida\u00bb (cf. Secuencia) y las protege con amor, para que crezcan y se fortalezcan, y podamos gustar, tras la fatiga de la batalla contra el mal, la dulzura de la misericordia y de la comuni\u00f3n con Dios. As\u00ed es el Esp\u00edritu: fuerte, que nos da la fuerza para vencer, y tambi\u00e9n suave. Hablamos de la unci\u00f3n del Esp\u00edritu, el Esp\u00edritu nos unge, est\u00e1 con nosotros. Como dice una hermosa oraci\u00f3n de la Iglesia primitiva: \u00abTu mansedumbre permanece, Se\u00f1or, conmigo, y tambi\u00e9n los frutos de tu amor\u00bb (Odas de Salom\u00f3n, 14,6).<\/p>\n\n\n\n<p>El Esp\u00edritu Santo, que desciende sobre los disc\u00edpulos y se hace cercano -es decir, \u00abpar\u00e1clito\u00bb-, act\u00faa transformando sus corazones e infundi\u00e9ndoles una \u00abaudacia que les impulsa a transmitir a los dem\u00e1s su experiencia de Jes\u00fas y la esperanza que les anima\u00bb (San Juan Pablo II, Enc. Redemptoris missio, 24). Como atestiguar\u00edan m\u00e1s tarde Pedro y Juan ante el Sanedr\u00edn, cuando se les exigi\u00f3 que \u00abno hablasen en modo alguno ni ense\u00f1asen en nombre de Jes\u00fas\u00bb (Hch 4, 18); ellos responder\u00edan: \u00abNo podemos callar lo que hemos visto y o\u00eddo\u00bb (v. 20). Y para responder a esto tienen el poder del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto es importante tambi\u00e9n para nosotros, que hemos recibido el Esp\u00edritu en el Bautismo y en la Confirmaci\u00f3n. Desde el \u00abcen\u00e1culo\u00bb de esta Bas\u00edlica, como los Ap\u00f3stoles, somos enviados, especialmente hoy, a anunciar el Evangelio a todos, yendo \u00absiempre m\u00e1s all\u00e1, no s\u00f3lo en sentido geogr\u00e1fico, sino tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 de las barreras \u00e9tnicas y religiosas, para una misi\u00f3n verdaderamente universal\u00bb (Redemptoris missio, 25). Y gracias al Esp\u00edritu podemos y debemos hacerlo con la misma fuerza y bondad.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la misma fuerza: es decir, no con arrogancia e imposiciones -el cristiano no es prepotente, su fuerza es otra, y es la fuerza del Esp\u00edritu-, ni siquiera con c\u00e1lculos y astucias, sino con la energ\u00eda que brota de la fidelidad a la verdad, que el Esp\u00edritu ense\u00f1a a nuestros corazones y hace crecer en nosotros. Y as\u00ed nos rendimos al Esp\u00edritu, no nos rendimos al poder del mundo, sino que seguimos hablando de paz a los que quieren la guerra, hablando de perd\u00f3n a los que siembran la venganza, hablando de acogida y solidaridad a los que cierran la puerta y levantan barreras, hablando de vida a los que eligen la muerte, hablando de respeto a los que aman humillar, insultar y descartar, hablando de fidelidad a los que rechazan todo v\u00ednculo, confundiendo la libertad con un individualismo superficial, opaco y vac\u00edo. Sin dejarnos intimidar por las dificultades, ni por las burlas, ni por la oposici\u00f3n que, hoy como ayer, nunca falta en la vida apost\u00f3lica (cf. Hch 4,1-31).<\/p>\n\n\n\n<p>Y al mismo tiempo que actuamos con esta fuerza, nuestro anuncio quiere ser amable, acoger a todos. No lo olvidemos: a todos, a todos. No olvidemos aquella par\u00e1bola de los invitados a la fiesta que no quer\u00edan ir: \u00abId a la encrucijada y traed a todos, a todos, buenos y malos, a todos\u00bb (cf. Mt 22,9-10). El Esp\u00edritu nos da la fuerza para salir y llamar a todos con bondad, nos da la bondad para acoger a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos nosotros, hermanos y hermanas, estamos muy necesitados de esperanza, que no es optimismo, no, es otra cosa. Necesitamos esperanza. La esperanza se representa como un ancla, all\u00ed, en la orilla, y nosotros, aferrados a la cuerda, hacia la esperanza. Necesitamos esperanza, necesitamos levantar la mirada hacia horizontes de paz, fraternidad, justicia y solidaridad. Esta es la \u00fanica forma de vida, no hay otra. Por supuesto, por desgracia, a menudo no parece f\u00e1cil, de hecho a veces es sinuoso y cuesta arriba. Pero sabemos que no estamos solos: tenemos la certeza de que, con la ayuda del Esp\u00edritu Santo, con sus dones, juntos podemos recorrerlo y hacerlo cada vez m\u00e1s practicable tambi\u00e9n para los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Renovemos, hermanos y hermanas, nuestra fe en la presencia, junto a nosotros, del Consolador, y sigamos orando:<\/p>\n\n\n\n<p>Ven, Esp\u00edritu Creador, ilumina nuestras mentes,<\/p>\n\n\n\n<p>llena nuestros corazones de tu gracia, gu\u00eda nuestros pasos,<\/p>\n\n\n\n<p>da a nuestro mundo tu paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO | El Esp\u00edritu nos da la fuerza para salir y llamar a todos con bondad, nos da la bondad para acoger a todos, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre al compartir la homil\u00eda en la Santa Misa en la solemnidad de Pentecost\u00e9s. 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